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sábado, 3 de noviembre de 2018

CARLOS EL GORDO, EL ÚLTIMO CAROLINGIO.



Carlos III el Gordo, hijo de Luis el Germánico, nieto de Ludovico Pío, volvió a reunir en su persona todo el vasto imperio de su tatarabuelo Carlomagno. Eso sí, por un breve espacio de tiempo. Las muertes y abdicaciones de sus familiares convirtieron a Carlos en el emperador de Occidente, siendo coronado por el papa Juan VIII. 

Este rey pagó un montón de plata a los vikingos y los invitó amablemente a invadir Borgoña. En los últimos años de reinado mostró síntomas de locura, fue depuesto por una asamblea de notables y fue sometido a una trepanación de cráneo. 

Sólo, abandonado por todos, incluída su esposa Ricarda que se fugó con su confesor, se retiró a Maguncia para morir en brazos del obispo. Triste final para la dinastía carolingia. Francia y Alemania separaron su caminos para siempre.

lunes, 17 de abril de 2017

CARLOS III "EL GORDO".



Carlos III (hijo de Luis el Germánico) volvió a reunir en su persona (al menos un tiempo) el Imperio de Carlomagno. Pagó un montón de plata a los vikingos para que dejasen de acosar su capital y los invitó, amablemente, a que invadiesen Borgoña. En los últimos años de reinado mostró síntomas de locura (tal vez epilepsia), fue depuesto por una asamblea de notables, y fue sometido (contra su voluntad) a una trapanación de cráneo.


Sólo, abandonado por todos, incluida su mujer Ricarda que se fugó con su confesor, se retiró a Maguncia, para morir en brazos del obispo. Triste final para la dinastía carolingia. Con la muerte de Carlos Francia y Alemania separaron sus caminos para siempre jamás (ni siquiera la Unión Europea ha podido remediarlo).  

martes, 3 de enero de 2017

ARNULFO DE CARINTIA.



Las estirpes germana y eslava unidas en un hombre que intentó revitalizar a un moribundo Imperio Carolingio en un momento en que estaba próxima la certificación de su defunción. El padre de Arnulfo, Carlomán, era hijo de Luis el Germánico y su madre una dama eslovena. Su condición de hijo ilegítimo le apartó, en principio, de la carrera por el trono.

Como Margrave de Carantania, Arnulfo fue capaz de mantener las fronteras de su estado a pesar de la presión asfixiante que ejercían por el este los moravos de Svatopluk. Hombre fuerte de la Europa Central, un capo sin discusión, decidido, ambicioso y con grandes aptitudes, esperó el momento oportuno y consiguió deponer a su tío Carlos el Gordo. Incluso se especula que ordenó su asesinato.



A pesar del empeño sólo fue aceptado por los francos del este, la futura Alemania. Los francos occidentales se decantaron por Eudes, el conde que salvó París de los vikingos. El imperio se desmoronaba. Maestro en tejer redes clientelares, Arnulfo recibió la petición de ayuda del papa Formoso y ni corto, ni perezoso entró a saco en Italia para luchar contra Guido de Spoleto y su hijo Lamberto que no paraban de incordiar al Santo Padre. El flamante emperador abanonó Roma tras ser coronado por el Papa, pero aquejado de un incurable (y doloroso) reumatismo.

Sus últimos años de vida estuvieron marcado por la enfermedad que mermó sus fuerzas, por la progresiva desaparición de cualquier tipo de influencia en Francia Occidental y la incontenible invasión de moravos y magiares.


miércoles, 27 de enero de 2016

EUDES, CONDE DE PARÍS.



Año 885. Los piratas vikingos remontan el Sena, han saqueado todo lo que han encontrado a su paso, y el siguiente objetivo es París. La futura Ciudad de la Luz parece abandonada a su suerte. Lo único que se interponete entre los hombres del Norte y la rica Lutecia es el Conde Eudes.

Eudes (u Odón) era hijo de Roberto el Fuerte, Conde de Anjou, y era conocido como Duque de Francia o Conde de París. Al frente de doscientos caballeros, con sus respectivos hombres de armas, rechazó una y otra vez los intentos vikingos de asaltar la ciudad. Ganó una batalla, aumentó su prestigio. Tras culminar con éxito la defensa de París, Eudes fue elegido rey de Francia Occidental por los miembros de la nobleza, que habían perdido totalmente la confianza en Carlos el Gordo.


En el 888 Eudes volvió a enfrentarse con éxito los normandos en Montfaucon, pero ese fue, su personal canto del cisne. Carlos III el Simple reclamó el trono, y parte de la nobleza franca retiró su apoyo a Eudes, que no tuvo más remedio que retirarse (poco a poco y a regañadientes) del poder.

martes, 30 de septiembre de 2014

REINO DE ARLÉS



La próspera ciudad galorromana de Arlés se transformó en el centro de un pequeño reino al fragmentarse definitivamente el Imperio Carolingio. Rodolfo II de Borgoña (hijo y sucesor de Rodolfo I) reunió en su persona (933) el reino de la Alta Borgoña (fundado por Rodolfo I) que se había desgajado del reino de Carlos el Gordo a la muerte de éste, con la Baja Borgoña, constituyendo el Reino de Arlés. Esta entidad territorial se extendía desde el monte Jura hasta la desembocadura del Ródano. Como capital del reino, y de Borgoña, Arlés disfrutó de cierto engrandecimiento urbanístico. Este reino fue gobernado por reyes independientes hasta 1032 cuando cayó nuevamente bajo la órbita del Sacro Imperio. En el seno del Imperio el Arelato continuó su existencia unos doscientos años más, hasta que hacia 1361 su territorio fue dividido y repartido entre varios señoríos nobiliarios.


Un precioso barrio medieval que se extiende alrededor de la iglesia de San Trófimo, que abre su preciosa portada románica a la Plaza de la República, presidida por un obelisco y donde también abre sus puertas el Hotel de Ville (ayuntamiento). Conocía su brillante pasado romano, y mi sorpresa fue descubrir la Arlés medieval, con sus abigarradas casas y su precioso templo románico. 
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