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domingo, 25 de noviembre de 2018

MARÍA DE BORGOÑA.



La dulce hija de Carlos el Temerario, leal esposa del emparador Maximiliano y la amorosa madre de Felipe “el Hermoso” saltó a los platós de Europa cuando la Edad Media tocaba a su fin. 


María murió joven y fue sepultada en la ciudad de Brujas, junto a su padre el duque Temerario en la Iglesia de Nuestra Señora, sus extensos dominios y numerosos títulos terminarían en manos de su nieto Carlos V. 


El cuerpo de Felipe el Hermoso reposa junto a su esposa Juana de Castilla en la Capilla Real de Granada, pero su corazón permanece en Flandes, junto a su madre.

sábado, 20 de enero de 2018

LOUIS DE GRUUTHUSE.



Louis de Gruuthuse – Lodewij van Gruuthuse – fue cortesano flamenco, además de bibliófilo (y dueño de una extensa biblioteca), señor de Brujas, patrocinador de las artes y soldado, participante habitual en el torneo del Oso Blanco que se celebraba anualmente en la ciudad de Brujas (y que solía ganar). El rey Eduardo IV de Inglaterra le concedió el título de Conde Winchester.



Louis de Gruuthuse siempre estuvo al lado del duque de Borgoña Felipe el Bueno, al que ayudó a someter la ciudad rebelde de Gante, dirigiendo sus ejércitos, organizó la boda del hijo del duque, Carlos el Temerario, con Margarita de York, y fue uno de los invitados en la Fiesta del Faisán de 1454. Más tarde se convirtió en fiel servidor de Carlos el Temerario y de su hija María de Borgoña. 

martes, 12 de mayo de 2015

MALINAS



Malinas es como un agradable paseo silente en una mañana de domingo. Sabemos de su existencia al menos desde el año 870 que es mencionada en un documento franco, siendo San Rumoldo el encargado de introducir el Cristianismo en esta población tan alejada el centro neurálgico de la Iglesia Católica. A partir del siglo X pertenece a los dominios del Príncipe Obispo de Lieja y más tarde se convierte en capital del Señorío de Malinas.


En época de Felipe el Bueno, Malinas queda integrada en el Ducado de Borgoña. En lo sucesivo, con Carlos el Temerario y su viuda Margarita de York irá aumentando la importancia y la proyección de la ciudad. Y cuando en 1504 Felipe el Hermoso vuelva a instalar aquí el Tribunal Supremo, Malias se convierte en al sede de la corte borgoñona.



Uno de los vestigios medievales de la ciudad es la Puerta de Bruselas, construida en el siglo XIII.


Puente gótico, también del siglo XIII.


La Grote Mark ha sido centro administrativo y comercial, sede de los principales edificios y corazón de Malinas desde el siglo XIII.



El ayuntamiento, iniciado en estilo gótico durante la Edad Media, luce en sus fachadas una serie de medallones con las efigies de príncipes, reyes y emperadores vinculados con la ciudad.


Korenmarkt es uno de los espacios más antiguos de Malinas, probablemente los romanos y los francos ya lo ocuparon en su momento. 




San Rumuldo y la impresionante catedral de la ciudad.


Casas de San José, Pequeño Diablo y Paraíso. Las fachadas representan la evolución de las técnicas y materiales constructivos desde el Gótico hasta el Barroco. 




domingo, 10 de mayo de 2015

MARGARITA DE AUSTRIA.



Hija de Maximiliano I y María de Borgoña, hermana de Felipe el Hermoso, nuera de los Reyes Católicos, y esposa de Juan de Aragón y Castilla, y más tarde de Filberto II de Saboya. Doliente, joven, enérgica y dos veces viuda, volvió a su tierra natal para convertirse en Señora de Malinas.



Bajo su gobierno disfrutó Malinas su época dorada. Una estatua en el centro de la bella ciudad belga (la más antigua dedicada en Bélgica a una mujer) recuerda a Margarita, gobernadora del Ducado de Borgoña y más tarde de todos los Países Bajos.



Como hermana de Felipe el Hermoso, se encargó de la educación de su hijo Carlos, futuro emperador, que permanecía en Malinas cuando Juana I fue nombrada (a regañadientes) reina de Castilla en 1504.


domingo, 8 de febrero de 2015

CENOTAFIO VACÍO DEL EMPERADOR MAXIMILIANO I



Pocos monumentos causan mayor impresión al alma humana que los relacionados con la muerte. Pirámides, catacumbas, cementerios y mausoleos espolean la imaginación y transmiten sensaciones encontradas. La maravilla de la obra de arte y la seguridad de lo inevitable. En Innsbruck , la preciosa ciudad alpina, capital del Tirol, se ubica uno de los más espectaculares cenotafios jamás construidos, el del emperador Maximiliano I, el último caballero de espada y el primero de la pólvora.


Maximiliano I, el último caballero de armadura, y el primero de las armas de fuego, personaje clave de la época que le tocó vivir, quiso perdurar en el tiempo, y seguir asombrando a las generaciones venideras. Y eso es precisamente lo que produce el mausoleo del Emperador. 



La Hofkirche, una iglesia que casi pasa desapercibida, a escasos metros del Palacio Imperial, se levanta un espectacular sepulcro, acompañado de 28 esculturas a tamaño natural, de otras tantas personalidades vinculadas al Emperador (de manera real o interesada) o a la historia de Europa. Este despliegue de medios perseguía un objetivo claro, representar el poder ostentado en vida.

"A lo largo de toda la Historia, las últimas moradas de los distintos miembros de las casas reales europeas se han ideado, planificado y construido para transmitir a sus contemporáneos y a la posteridad una idea muy concreta y muy meditada del poder y la importancia tanto del difunto que allí reposaba como de la familia o dinastía a la que pertenecía. De la misma manera, los monumentos funerarios constituían elementos de representación del poder, de legitimación dinástica y de reivindicación capitales dentro de la cultura visual de la Edad Moderna. El cenotafio de Maximiliano I en la iglesia de la corte (Hofkirche) de Innsbruck es un gran ejemplo de un monumento funerario concebido para legar a la posteridad una memoria gloriosa del poder político, territorial y casi sagrado de la familia Habsburgo y del propio Maximiliano, donde todo tiene un significa político y dinástico muy concreto y donde nada ha sido dejado al azar".
Rocío Martínez López
El cenotafio de Maximiliano I: la memoria
dinástica, política y territorial a través
de los monumentos funerarios reales.

Un aire de solemnidad recorre la nave central de la iglesia, dominada por el enorme mausoleo, que es rematado por la figura de un arrodillado Maximiliano. Pero lo más llamativo de todo, es que el mausoleo está vacío. El mausoleo fue encargado por Fernando I de Habsburgo, hermano del rey Carlos V, y sucesor de éste al frente del Sacro Imperio, pero el cuerpo de su abuelo Maximiliano, jamás llegó a descansar bajo tan impresionante cúmulo funerario. En definitiva podemos decir, sin temor a equivocarnos, que estamos ante la más hermosa tumba vacía que el ser humano, en su intento por trascender, ha podido crear.


En el proyecto original, ideado por el propio emperador, cuarenta estatuas formarían el cortejo fúnebre que lo custodiaría durante toda la eternidad. Finalmente se construyeron veintiocho figuras. Las que siguen.


Rey Fernando II de Aragón


Reina Juana de Castilla.


Duque Felipe III de Borgoña "el Bueno"


Duque Carlos el Temerario de Borgoña


Archiduquesa Cimburgia de Masovia, abuela paterna del emperador.


Archiduquesa Margarita de Austria


Blanca María Sforza segunda esposa de Maximiliano.


Archiduque Segismundo de Austria


Rey Arturo, ideal mitificado de rey medieval, sabio, justo y buen guerrero. 



Fernando I de Portugal.


Ernesto de I Austria, "el duque de Hierro"


Teodorico el Grande, rey de los ostrogodos.


Duque Alberto II de Austria


Kaiser Rodolfo I de Habsburgo. 



Felipe I el Hermoso


Clodoveo I rey de los Francos.


Alberto II de Habsburgo, Duque de Austria, rey de Hungría y de Bohemia.


Emperador Federico III. Padre de Maximiliano.


San Leopoldo, margrave de Austria.


Conde Alberto IV el Sabio.



Leopoldo III de Austria


Federico IV de Austria, "el de los bolsillos vacíos".


Alberto I de Habsburgo.



Godofredo de Bouillon, protector del Santo Sepulcro en Jerusalén.


Isabel de Luxemburgo, reina consorte de Hungría.


María de Borgoña primera esposa de Maximiliano.


Isabel de Carintia.



Archiduquesa Cunegunda de Austria, hermana de Maximiliano y esposa de Alberto IV de Baviera.


Veintiocho estatuas silentes velan por un difunto que no yace en esta tumba. Grande en vida hizo un guiño a la muerte preparando un sepulcro que jamás ocuparía. Nadie engrandeció Austria como él, último caballero medieval y primer estadista moderno, aunque su cuerpo no descanse en Innsbruck, su espíritu reside en este corazón del Tirol. 
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