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viernes, 28 de noviembre de 2025

TODOS CONTRA EL TURCO

 


 

Todos contra el turco. Siglo XV la Media Luna amenaza con engullir toda Europa. En este contexto surgirán una serie de caudillos guerreros dispuestos a vender cara la derrota.

  


La Media Luna avanza por Europa, las tropas del sultán destrozan a cuántos ejércitos le salen al paso. En 1389 en las llanuras de Kosovo Polje tiene lugar la madre de todas las batallas. Sus ecos aún siguen resonando en los oídos de serbios y albaneses. 

 


Las cruzadas han finalizado y la Cristiandad Occidental ha dejado abandonado a sus hermanos de Oriente. La Guerra de los Cien Años (1337 - 1453) es la prioridad y consume todos los recursos.



Lo que sucede más allá del Danubio no interesa en las cortes de Inglaterra, Francia, Borgoña, Flandes, Aragón y Castilla. 

 


Boudicca, Arminio, Viriato, Decebalo o Vercingétorix, se enfrentaron a las legiones romanas, el imperialismo feroz y militarista acabó imponiéndose y dominando todas las tierras bañadas por el mar Mediterráneo. Catorce siglos después otro imperio trató de hacer lo mismo. 



Hungría intentó organizar la lucha, pero nunca estuvo cerca de detener la imparable tempestad que venía de Oriente.  El comandante transilvano Hunyadi Janos - Iancu de Hunedoara - y su hijo Matías, que llegó a convertirse en rey de Hungría.

 





 

Hungría, Valaquia, Moldavia y caballeros albaneses, Hunyadi, Vlad III, Stefan cel Mare y Skanderbeg, cada uno utilizando una estrategia diferente, fueron duros rivales para el sultán de la Sublime Puerta.

 


Nunca se firmó un frente común frente a los otomanos. Las ciudades estado griegas pudieron rechazar al numeroso, pero poco cohesionado, ejército persa. Los reinos y principados cristianos no tuvieron más remedio que aceptar la presencia otomana en sus tierras.

 


De las mismas tierras rumanas, la antigua Dacia, el rey Decebalo, corazón valeroso de los Carpatos, hizo frente con todo lo que tenía frente a las legiones de Trajano. En el siglo XV la historia se repetía con otros actores.

 



Francis Ford Coppola se inspiró en al voivoda valaco Vlad III para el maravilloso prólogo de su versión de Drácula (1992). 

 





Todo el mundo conoce a Vlad el Empalador, pero hubo generales más capaces y que consiguieron mayores éxitos militares frente a las tropas turcas, el comandante transilvano Janos Hunyadi, el albanés Skanderbeg o el voivoda de Moldavia, Stefan cel Mare.

miércoles, 17 de abril de 2019

DAN II PRÍNCIPE DE VALAQUIA.




El trono del principado de Valaquia era, durante los siglos XIV y XV, un asiento ciertamente inesteble. El voivoda Dan II pude dar fe de ello. Dan II era hijo de Dan I y sobrino, por tanto, de Mircea I el Viejo, el auténtico organizador del principado independiente de Valaquia.

Miercea el Viejo murió en 1418 y fue sucedido por su hijo Mihail I, que apenas sobrevivió a su padre un par de años. Es entonces cuando comienza una alternancia en el trono entre Dan II y otro de los hijos de Mircea, Radu II el Calvo. En apenas una década Dan II subió cinco veces al trono (1420, 1421, 1423, 1426 y 1427), y cuatro veces depuesto. Su habilidad en el campo de batalla le permitió recuperar el poder cada vez que Radu II, con ayuda de los otomanos, lograba arrebatárselo. Es bastante probable que Dan II diese muerte en batalla a su rival Radu, poco antes de convertirse en príncipe de Valaquia por quinta vez.

El infante Pedro de Portugal, duque de Coimbra, hermano de Enrique el Navegante, y protagonista de un largo periplo por Europa (recogido en la Historia del Infante Don Pedro de Portugal, el qual anduvo las siete partidas del Mundo), se reunió con Dan II, cuando ambos coincidieron en la corte de Segismundo de Luxemburgo. Precisamente Dan II era un vasallo fiel y leal del emperador, un buen guerrero capaz de contener a los turcos en la siempre problemática Valaquia. En 1431 Dan II perdió la vida y el trono guerreando contra un gran ejército otomano que había invadido su país. Fue sucedido en el trono valaco por Alejandro Aldea, protegido de otro gran señor del momento, Alejandro el Bueno de Moldavia.



martes, 24 de julio de 2018

VLAD VII VINTILA.




Vlad VII Vintila de la Slatina, presunto hijo de Radu IV el Grande, príncipe de Valaquia durante tres años, de 1532 a 1535. Coetáneo del príncipe moldavo Petru Rares y el rey húngaro Fernando I de Habsburgo, Vlad Vintila fue conocido por su crueldad, pues se cuenta que durante su reinado pasó a cuchillo a un buen número de boyardos que no comulgaban con su forma de gobernar. Y como muchos señores de Europa Central, Vlad VII fue asesinado mientras participaba en una cacería.

sábado, 21 de abril de 2018

ALBA IULIA.



Siguiendo la estela del comandante Janos Hunyadi he llegado a esta ciudad, una grata sorpresa, que recuerda, y mucho a Hungría, a pesar de encontrarse en suelo rumano. Los romanos la llamaron Apulum, los húngaros Gyulafehervar, los alemanes Karlsburg y los rumanos Alba Iulia.


La moderna ciudad de Alba Iulia se dispone alrededor de la ciudadela de Alba Carolina, que tiene forma estrellada, un encantador espacio barroco, que esconde las huellas de su milenaria historia. Un gustazo pasear por su interior, totalmente peatonal. El centro histórico, y artístico, es como un enorme parque, con zonas ajardinadas, monumentos, museos, cafeterías, pizzerias, tenderetes y heladerías, un sitio ideal para pasar la tarde o perder una mañana visitando iglesias y empapándose de historias en sus museos.


Impresión; no creo que esta ciudad sea representativa de Rumanía, la Rumanía rural y exótica que flota en el imaginario del europeo occidental autofelaciente. Me gustaría saber de donde se sienten, en su fuero interno, los transilvanos. ¿Son húngaros?, ¿son rumanos?, ¿pretenden secesionarse de Rumanía y unirse a Hungría?. Cataluña puede ser la clave.


La catedral de Alba Iulia es una de las más destacadas de toda Transilvania, en su seno yace el Caballero Blanco, Janos Hunyadi.


Más nueva, pero no por ello menos hermosa, la catedral ortodoxa, dedicada a Miguel el Valiente, casi un santo nacional, está ubicada frente a la histórica catedral de Alba, y juntas (enfrentadas) dibujan la más típica postal de la ciudadela.


La catedral ortodoxa se levanta en el lugar donde estaba la iglesia de la coronación, destruida por los húngaros cuando Miguel el Valiente unificó Valaquia, Moldavia y Transilvania por vez primera en 1600.


Llanura de romanos. El 1 de Diciembre de 1918 sucedió en Alba Iulia un acontecimiento histórico, trascendental podemos añadir, cuando cien mil rumanos se reunieron en la llanura de romanos para votar la unión definitiva (por ahora) de Transilvania a Rumanía.



El rey Fernando I y la reina María (sus bustos flanquean una de las puertas de la ciudadela) eran los monarcas de Rumanía cuando se produjo la unión. Un museo y la biblioteca donde ser guardan los documentos, recuerdan el hecho.




domingo, 7 de enero de 2018

INTANTERÍA MOLDAVA.





Infantería ligera y unos pocos caballeros, todos con el Uro en su escudo, fueron las tropas que utilizó el príncipe Moldavo, Esteban III el Grande, para emboscar en los pantanos y derrotar al ejército otomano del sultán Mehmet II en la recordada batalla de Vaslui en el año 1475.






jueves, 28 de diciembre de 2017

CABALGANDO JUNTOS CONTRA EL TURCO.



Vlad III, voivoda de Valaquia y su primo lejano el príncipe Esteban III de Moldavia, mantuvieron una estrecha relación a amistad y cooperación a lo largo de sus vidas. Juntos cabalgaron por los arduos senderos de Europa Central durante el convulso siglo XV. Se apoyaron mutuamente para sentarse en el trono de sus respectivos países, se protegieron en los momentos más complicados e intentaron reunir un poderoso ejército para combatir al sultán otomano.  

martes, 1 de agosto de 2017

EL TORO Y EUROPA.



Los toros de Costix en las Baleares, los toros Asirios, llamados Lamassus, los bueyes de Gerión, el Minotauro, los cultos taurinos minoicos, la tauromaquia en España, Portugal y sur de Francia, Maestranza, las Ventas y las Arenas de Nimes, rejoneadores, toreros y recortadores, el Uro en Moldavia, los toros de Guisando, los bisontes de Bialowieza, las pinturas de Altamira y el buey a la piedra, sanfermines y envolaos, el dios Apis (culto y sacrificio), Mitra y la tauroctonía, Zeus y Europa, el dios y la mortal, el toro, la doncella y un nido de amor en Creta. ¿Alguien duda todavía cual es el animal totémico de Europa?.

jueves, 10 de noviembre de 2016

JAN OLBRACHT.



Juan I Alberto de Polonia, hijo de Casimiro IV, fue soberano de Polonia durante una década. Su reinado lo dedicó a negociar con la nobleza, guerrear contra los valacos y oponerse abiertamente a la política pro-otomana del Prinicpado de Moldavia. También fue serio candidato al trono de Hungría cuando murió Matías Corvino.  

domingo, 30 de octubre de 2016

REINO DE POLONIA XXVIII. CAMINANDO JUNTOS.



La monarquía electiva polaca se nutrió de los grandes duques de Lituania de la familia Jagellón (los parientes de Jogalla) convirtiéndose en un inmenso estado bicéfalo. Cuando quedó conjurado el peligro germano apareció por el este otro poderoso (y eterno) enemigo, el ruso. Y por si esto no fuera poco, por el sur irrumpen los peligrosos turcos. Cracovia, la bella Cracovia se convierte en la capital de un poderoso reino católico, frente a la igleisa ortodoxa de rusos y valacos, y frente al Islam del Imperio Otomano.

El rey Vladislao II perece durante el desastre de Varna (1444) dejando huérfana a Polonia. Casimiro IV dedicó sus esfuerzos en consolidar el estado, reforzando el poder monárquico y a mantener las fronteras abandonando una infructuosa política territorial. Finiquitó el problema con la Orden Teutónica y su hijo primogénito Ladislao fue coronado sucesivamente rey de Bohemia y de Hungría.

En 1485 el principado de Moldavia, que buscaba aliado hasta debajo de las piedras, se reconoce vasallo de Polonia. Esto provoca la guerra contra los turcos. Los siguientes monarcas, Juan I y Alberto I, tuvieron que afrontar una triple amenaza: Moscú, Habsburgo y turcos otomanos.

A finales del siglo XV el creciente poder de los magnates volvía a socavar la autoridad de la monarquía, como consecuencia de la evolución natural de las estructuras políticas, sociales y económicas.


miércoles, 26 de octubre de 2016

REINO DE POLONIA XXVI: MATRIMONIO CON LITUANIA.



Desde 1370 la transición entre la histórica dinastía Piast y la renovadora dinastía Jagellón, se produjo en dos pasos; en primer lugar los polacos aceptaron a los húngaros Luis y Eduviges como reyes, y en un segundo momento el matrimonio de Eduviges con el gran duque de Lituania, tiene como consecuencia la unión dinástica de ambos estados y la entronización de un nuevo linaje. Esta unión matrimonial vinculó a los dos países durante más de cuatro centurias.

En 1386 Eduviges rompe su compromiso con un príncipe Habsburgo y los manipuladores magnates polacos la lanzan a los brazos del atractivo Jogalla, duque de Lituania, el último estado pagano de Europa. Al año siguiente se celebra en Cracovia el bautismo, el matrimonio y la coronación de Jogalla, que pasará a sr conocido como Vladislav II Jagellón. Este matrimonio con Lituania fue la solución aceptada (muy consensuada) para acabar con la crisis que provocó la desaparición de la legendaria y legítima dinastía Piast.

Vladislao unió en su persona ambos títulos, rey y gran duque, pero en la práctica mantuvo a los dos países separados. Inmediatamente Jogalla se puso manos a la obra, estableciendo el obispado de Vilna, para desde allí evangelizar a cuantos más lituanos mejor. Nunca desatendió los asuntos polacos, y en 1410 (junto a su hermano Vitautas) derrotó a los caballeros teutónicos en la decisiva batalla de Grunwald. Además consiguió el vasallaje de Valaquia y de Moldavia, de tal manera, que en la práctica, extendía su poder desde el mar Báltico al mar Negro.

La unificación del reino de Polonia y el gran ducado de Lituania bajo los jagellones forjó el estado más vasto (por extenso) de Europa Oriental, sin embargo, la nobleza nunca pudo ser sometida y la posición interna de los sucesivos monarcas fue siempre de debilidad manifiesta.


sábado, 27 de agosto de 2016

SEGISMUNDO I DE POLONIA.



De padre Jagellón – Casimiro IV – y madre Habsburgo – Isabel hija del rey húngaro Alberto II – Segismundo apodado el Viejo, fue rey de Polonia entre 1506 y 1548 y Gran Duque de Lituania. Sucedió a su hermano Alejandro I y fue un monarca ilustrado, promotor de las artes y de la cultura. Por otro lado, durante su reinado tuvo que hacer la guerra a los tártaros de Crimea, a los rusos y a los moldavos.  Bajo su mandato se incorporó definitivamente a la corona el ducado de Mazovia, que incluía la ciudad de Varsovia, futura capital del Reino de Polonia. 

sábado, 30 de julio de 2016

MANASTIREA MOLDOVITA.



El monasterio de Moldovita, fortificado como es típico en la región histórica de Moldavia, fue construido en piedra durante el gobierno de Petru Rares (hijo ilegítimo de Esteban el Grande).


Esta tierra está salpicada por pequeños monasterios rurales, situados en medio de la Naturaleza, alrededor de los cuales nacen, crecen y se desarrollan pintorescas aldeas.


jueves, 2 de junio de 2016

VLADISLAO II JAGELLÓN



Jogalla nació lituano y pagano, pero su matrimonio con Eduviges, lo hizo cristiano y rey de Polonia. Además cambió su nombre por el de Vladislao. Este hecho marcó el nacimiento de la mancomunidad lituano-polaca, que tantos éxitos iba a cosechar en el futuro.

La influyente nobleza polaca accedió a que Eduviges, hija del rey de Hungría y Polonia Luis I, le sucediera en el trono polaco. Cuando llegó el momento no permitieron su matrimonio con un miembro de la casa Habsburgo, pero encontraron un pretendiente más apropiado, el lituano Jogalla, hijo del gran duque Algirdas.


Jogalla y Eduviges se casaron en Cracovia, y de un golpe se bautizó, modificó su nombre y se convirtió en rey de Polonia. Vladislao se tomó muy en serio su nuevo cometido, introdujo el cristianismo en su patria natal, especialmente entre las clases más elevadas, aunque tras una guerra civil su primo Vytautas se convirtió en el Gran Duque de Lituania, e inició la dinastía Jagellón en Polonia.


Como todo rey medieval, también acudió al campo de batalla. En el año 1410 Vladislao y Vytautas unieron sus fuerzas para derrotar a los caballeros teutónicos en la batalla de Grunwald. En estos momentos Vladislao dominaba las tierras hasta el mar Negro, el príncipe moldavo Alejandro I el Bueno era vasallo suyo y Mircea I de Valaquia se convirtió en un valioso aliado. Su influencia llegó a ser tan grande que los husitas de Bohemia le ofrecieron las corona del país, aunque Vladislao la rechazó.

Se casó cuatro vences y le sobrevivieron dos hijos, Vladislao III y Casimiro IV, pero su muerte dejó en el aire la unión entre ambos reinos, con problemas y porfias sucesorias tanto en Polonia como en Lituania.


sábado, 23 de abril de 2016

RADAUTI



Radauti (Radautz en alemán y Radóc en húngaro), situada en la llanura que bañan los ríos Suceava y Sucevita, muy cerca de los famosos monasterios de Bucovina, adquirió carta de población durante el reinado de Alejandro I de Moldavia (Alexandru cel Bun).


Esteban III procuró en lo posible fomentar su desarrollo, así que aprovechando su ubicación de privilegio a medio camino entre los Cárpatos y la meseta, le concedió el privilegio de celebrar ferias y mercados. Históricamente también ha sido un núcleo de asentamiento para la población judía. En la actualidad es una importante ciudad de paso.


CETATEA NEAMT.



Elevadas unos cien metros por encima del río Neamt, protegiendo la ciudad de Targu Neamt, instalada en un punto estratégico en la importante ruta que unía Piatra Neamt y Suceava, en la colina de Plesu surgen entre los bosques las ruinas de la Fortaleza de Neamt. Mandada construir a finales del siglo XIV por Pedro I Musat, el príncipe Esteban III el Grande – Stefan cel Mare – la integró en el poderoso sistema defensivo que protegía el principado de Moldavia de las incursiones otomanas.  

sábado, 9 de abril de 2016

STEFAN CEL MARE



Stefan cel Mare – Esteban III de Moldavia “el Grande”, inteligente, astuto, osado y sobradamente preparado, se ha convertido por derecho propio, en una gigantesca figura de la historia de Rumanía. Parques, plazas, calles, monasterios, cuadros, avenidas, colegios, estatuas, monumentos...diseminados por todo el país mantienen vivo su recuerdo. El príncipe Esteban convirtió Moldavia en un poderoso estado, con capacidad suficiente para mantener su independencia.


Cuando su padre, Bogdan II, fue asesinado (algo demasiado común en la época), Esteban, que era poco más que un niño, se refugió en Transilvania bajo la protección del poderoso clan de los Hunyadi, y allí coincidió con otro exiliado con pedigrí, Vlad III. Pronto hicieron buenas migas y juntos se empaparon de los complicados resortes del mundo de la política, los entresijos de la vida cortesana y todo lo que debían saber sobre el mundo marcial. Vlad y Esteban cabalgaron juntos durante interminables horas y vagaron por indescifrables senderos en pos de su destino. Esta fue una amistad fructífera para ambos.


En 1457 Vlad ofreció a Esteban un considerable destacamento con los que poder asaltar Moldavia y convertirse en príncipe con todas las de la ley. Laureado general, consumado militar, vencedor en más de treinta batallas, rodeado de molestos vecinos, defendió con éxito y pundonor su país, deseado por húngaros, polacos y otomanos (y menos mal que aún no habían llegado los rusos). Y con todos se las tuvo tiesas. Interceptó y derrotó al ejército de Matías Corvino que se dirigía a Moldavia con la intención de sentar en el trono a Petru Aron, aniquiló a una peligrosa horda tártara y hacia 1471, invadió Valaquia, le dio una paliza a Radu el Hermoso, secuestró a su mujer y se llevó a su hija, María Voichita, para convertirla en su esposa. El sultán Mehmet II cabreado con lo que le habían hecho a su querido Radu, reclutó un gran ejército y lo lanzó contra Moldavia para castigar la afrenta.


Entonces consiguió Esteban consiguió el mayor éxito de toda su carrera militar. Emboscó a sus hombres en las ciénagas y pantanos que rodean la ciudad de Vaslui, y allí sorprendió al ejército de Mehmet II. La batalla de Vaslui (1475) fue una de las peores derrotas que sufrieron los otomanos frente a las armas cristianas. Este traspiés dejó muy mermado al turco que detuvo por un tiempo su avance sobre Europa Oriental.


A pesar del rotundo éxito, Esteban sabía que el peligro otomano no había sido conjurado, y decidió sustituir la espada por las palabras. Envió misivas relatando la victoria a todos los estados cristianos, incluido el Obispo de Roma, y explicando la necesidad de unir a toda la Cristiandad para poder expulsar a los otomanos de Europa. Reyes y príncipes miraron para otro lado y el papa se limitó a nombrar a Stefan cel Mare, “Campeón de la Cristiandad”. Definitivamente el espíritu de cruzada había muerto.


Por estas fechas, y tras hacer las paces con el rey Matías, Esteban devolvió el favor a Vlad, y le ayudó a recuperar su trono. Aunque el valaco no pudo ni mantenerlo, ni conservar la cabeza sobre los hombros.


Cuando Esteban fue plenamente consciente de su insuficiencia militar, con enemigos por todos lados, volvió a recurrir a la diplomacia, y en 1486 firmó un tratado con el sultán Bayaceto II. La autonomía de Moldavia a cambio de un suculento tributo anual.


A pesar de las guerras y la turbulencia política, el reinado de Esteban fue una época de prosperidad y gran desarrollo cultural. Bajo su mandato se fundaron numerosos monasterios – Putna, Voronet, Moldovita, Sucevita – y mantuvo al clero ortodoxo de los estados ocupados por los turcos, además de proteger los monasterios griegos del Monte Athos. Algunas ciudades moldavas vivieron el mayor esplendor de su historia con Esteban, como la capital Suceava, Radauti o Piatra Neamt, donde se estableció ocasionalmente la corte principesca. Para defender sus fronteras inició una política de reforzamiento de las fortalezas existentes, como la de Tirgu Neamt o la Cetate de Scaun en Suceava.


Esteban murió en Suceava y fue enterrado en el monasterio de Putna, donde descansa eternamente junto a su María Voichita. Fue llorado largamente y convertido en santo por la Iglesia Ortodoxa en el año 1992 (tras la caída del régimen comunista). Si uno no es rumano no puede alcanzar a comprender la dimensión de este personaje, algunos historiadores románticos y nacionalistas, como Nicolae Iorga, han escrito auténticos panegíricos sobre su extraordinaria personalidad, y recientemente (2006) un progama de la televisión pública lanzó una campaña para elegir al personaje más importante de la historia de Rumanía. Votaron miles de espectadores y el vencedor fue Stefan cel Mare.


Prudente cuando tenía que serlo, empleaba el suplicio del palo con el enemigo, diestro con la espada y locuaz con la palabra, y siempre presto para aprovechar la oportunidad, Stefan cel Mare, en sus momentos de ensoñación, se veía a sí mismo dirigiendo una cruzada y recuperando Constantinopla para la Cristiandad.




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