1344
metros de altitud, 17 kilómetros en las piernas desde que salimos de
San Jean, calado hasta los huesos, rechinan los dientes, frío, mucho
frío. En la cima del Col de Bentartea una fuente, la fuente de
Roldán, construida hace unos pocos años, en la orilla del camino.
Nos gustaría creer que de este agua bebió el paladín francés
antes de morir. Un poco más adelante cruzamos la frontera y ya
estamos en Navarra.
Mostrando entradas con la etiqueta Roland. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Roland. Mostrar todas las entradas
viernes, 5 de julio de 2019
lunes, 18 de febrero de 2019
LA MUERTE DE ROLDÁN
- ¡Padre verdadero, que jamás
dijo mentira, tú que resucitaste a
Lázaro de entre los muertos, Tú que
salvaste a Daniel de los leones,
salva también de mi alma de todos
los peligros, por los pecados que
cometí en mi vida!.
(La canción de Roldán).
La muerte del caballero Roldán
después de luchar cuerpo a cuerpo contra numerosos sarracenos y ver
caer a todos sus compañeros de armas, es el momento culminante,
lleno de emoción y dramatismo del famoso Cantar de Roldán. El
emperador Carlomagno, señor de toda la Cristiandad entera, no puede
reprimir las lágrimas al encontrar el cadáver de Roldán tendido en
le húmeda hierba que cubre los montes Pirineos.
Malherido, moribundo y sangrante,
con la vista nublada y sintiendo en lo más profundo de su ser la
irremediable cercanía de la muerte, Roldán no pierde ni un ápice
de orgullo caballeresco, sopla con fuerza su olifante, cuyo eco
retumba en las montañas, e intenta quebrar contra la dura piedra su
espada Durandarte, para que no caiga en manos infieles. Vano intento,
el acero quiebra la roca. Vuelve a caer, esta vez será la
definitiva. Tiende la mano a Dios, implora su perdón y expira. Una
corte de ángeles escolta su alma a los cielos, donde ocupará un
asiento a la diestra del Salvador.
En algún collado o claro del
bosque, debajo de un árbol, junto a una roca, cualquiera de los
lugares que hoy pisamos los caminantes que se dirigen a Santiago de
Compostela puede ser aquel donde encontró la muerte el valiente
guerrero franco.
sábado, 1 de septiembre de 2018
LA TRÁGICA MUERTE DEL CABALLERO ROLDÁN.
Un enjambre de rabiosos sarracenos
rodean al paladín,
pinchan, cortan, golpean
y huyen.
Suena el olifante
la espada quiebra la piedra
la sangre tiñe la yerba
a plomo cae el cuerpo.
Llora la cruz
llora Alda
llora el Emperador
llora el cielo.
El corazón vuela lejos
la carne estercola el suelo
el alma a la diestra del supremo
el valor a los inmortales versos.
lunes, 6 de agosto de 2018
CRUZ DE LOS PEREGRINOS.
Saliendo de
Roncesvalles en dirección a Santiago de Compostela (¿hacia dónde
si no?), en el arcén de la carretera, en la orilla izquierda,
perfectamente delimitada por un bordillo, sobre una tosca escalinata
de piedra se eleva la conocida como Cruz de los Peregrinos (situada a
unos 300 metros de la salida de Roncesvalles).
Para mí
mente curiosa una cruz un tanto enigmática, pues no he podido
aclarar su origen y significado. He leído varias cosas sobre ella y
ninguna me termina de convencer.
Una cruz
medieval – de incierto origen – colocada en su emplazamiento
actual en el siglo XIX por el prior de Roncesvalles, Francisco Polit.
Estamos ante una cruz gótica que presenta forma de flor de lis con
rosetones radiales esculpidos en cada lado. Una hipótesis que he
leído por ahí en un fuente poco fiable, supone que dicho crucifijo
es el resultado de aprovechar restos de otras cruces anteriores.
Según esto nos hallamos ante los restos de la famosa Cruz de Roldán
(del siglo XV) destruida, en su momento, por los invasores soldados
de Napoleón, y cuyos restos se guardaron durante varias décadas en
la capilla de Santiago en Roncesvalles.
Las imágenes
podrían corresponder a Cristo Crucificado y a la Virgen con el Niño,
y a Sancho el Fuerte (enamorado de la zona de Roncesvalles) y su
esposa Clemencia. Otra interpretación supone que los esposos no
serían monarcas, sino el matrimonio que costeó la cruz en el siglo
XIV. Un auténtico galimatías de datos. Juzgue usted mismo.
sábado, 7 de julio de 2018
LA MUERTE DE ROLDÁN EN EL TEXTO DE LA CHANSÓN.
La
muerte de Roldán es el pasaje más dramático, y a la vez emotivo,
del cantar de gesta francés más conocido “la Canción de Roldán”.
Siente Roldán que se aproxima su
muerte. Por los oídos se le derraman los sesos. Ruega a Dios por sus
pares, para que los llame a Él; y luego, por sí mismo, invoca al
ángel Gabriel. Toma el olifante, para que nadie pueda hacerle
reproche, y con la otra mano se aferra a Durandarte, su espada. A
través de un barbecho, se encamina hacia España, recorriendo poco
más que el alcance de un tiro de ballesta. Trepa por un altozano.
Allí, bajo dos hermosos árboles, hay cuatro gradas de mármol. Cae
de espaldas sobre la hierba verde. Y se desmaya nuevamente, porque
está próximo su fin.
Altas son las cumbres y grandes
los árboles. Hay allí cuatro gradas, hechas de mármol, que
relucen. Sobre la verde hierba el conde Roldán ha caído desmayado.
Y he aquí que un sarraceno no cesa de vigilarlo; ha simulado estar
muerto y yace entre los demás, con el cuerpo y el rostro manchados
de sangre. Se yergue sobre sus pies y se aproxima corriendo. Es
gallardo y robusto, y de gran valor; su orgullo lo empuja a cometer
la locura que lo perderá. Toma en sus brazos a Roldán, su cuerpo y
sus armas, y dice estas palabras: -¡Vencido está el sobrino de
Carlos! ¡Esta espada a Arabia me la he de llevar! Al sentirlo
forcejear, el conde vuelve un poco en sí.
Roldán siente que lo quieren
despojar de su espada. Abre los ojos y exclama: -¡Tú no eres de los
nuestros, que yo sepa! Tiene aún en la mano el olifante, que no ha
querido soltar; con él golpea al infiel sobre su yelmo adornado con
pedrerías y recamado de oro. Rompe el acero, el cráneo y los
huesos, hace rodar fuera de la cabeza los dos ojos y ante sus pies lo
derriba muerto. Después le dice: -Infiel, hijo de siervo, ¿cómo
tuviste bastante osadía para apoderarte de mí, fuera o no tu
derecho? ¡Todo aquel que te lo oyera decir te tendría por loco! He
aquí quebrado el pabellón de mi olifante; el oro y el cristal se
han desprendido.
Roldán siente que se le nubla la
vista. Se incorpora, poniendo en ello todo su esfuerzo. Su rostro ha
perdido el color. Tiene ante él una roca parda; da contra ella diez
golpes, lleno de dolor y encono. Gime el acero, mas no se rompe ni se
mella.
-¡Ah! -exclama el conde-.
¡Socórreme, Santa María! ¡Ah, Durandarte, mi buena Durandarte,
lástima de vos! Voy a morir, y dejaréis de estar a mi cuidado. ¡He
ganado por vos tantas batallas campales, por vos he conquistado
tantos anchos territorios que ahora domina Carlos, el de la barba
blanca! ¡No caeréis jamás en las manos de un hombre que ante su
semejante pueda darse a la fuga! Durante largo tiempo pertenecisteis
a un buen vasallo; jamás habrá espada que os valga en Francia, la
Santa.
Hiere Roldán las gradas de
sardónice. Gime el acero, mas no se astilla ni se mella. Al ver el
conde que no puede quebrarla, comienza a lamentarse para sí: -¡Ah,
Durandarte, qué bella eres, qué clara y brillante! ¡Cómo luces y
centelleas al sol! Hallábase Carlos en los valles de Moriana cuando
le ordenó Dios por intermedio de un ángel que te donase a uno de
sus condes capitanes: entonces te ciñó a mi lado, el rey grande y
gentil. Por ti conquisté el Anjeo y la Bretaña, por ti me apoderé
del Poitou y del Maine. Gracias a ti lo hice dueño de la franca
Normandía, de Provenza y Aquitania, de Lombardía y de toda la
Romana. Por ti vencí en Baviera, conquisté Flandes y Borgoña, y la
Apulia toda; y también Constantinopla, de la que recibió pleitesía,
y Sajonia, donde es amo y señor. Por ti domeñé Escocia e
Inglaterra, su cámara, según él decía. Por ti gané cuantas
comarcas posee Carlos, el de la barba blanca. Por esta espada siento
dolor y lástima. ¡Antes morir que dejársela a los infieles! ¡Dios,
Padre nuestro, no permitáis que Francia sufra tal menoscabo!
Hiere Roldán la parda roca, y la
quiebra de un modo que no os podría decir. Rechina la espada, mas no
se astilla ni se parte, y rebota hacia los cielos. Cuando advierte el
conde que no podrá romperla, la plañe, para sí, con gran dulzura:
-¡Ah, Durandarte, qué bella eres, y qué santa! Tu pomo de oro
rebosa de reliquias: un diente de San Pedro, sangre de San Basilio,
cabellos de monseñor San Dionisio y un pedazo del manto de Santa
María. No es justicia que caigas en poder de los infieles;
cristianos han de ser los que te sirvan. ¡Plegué a Dios que nunca
vengas a manos de un cobarde! Tantas anchurosas tierras he
conquistado contigo para Carlos, el de la barba florida. Por ellas
alcanzó el emperador poderío y riqueza.
Siente Roldán que la muerte
arrebata todo su cuerpo: de su cabeza desciende hasta el corazón.
Corre apresurado a guarecerse bajo un pino, y se tiende de bruces
sobre la verde hierba. Debajo de él pone su espada y su olifante.
Vuelve la faz hacia las huestes infieles, pues quiere que Carlos y
los suyos digan que ha muerto vencedor, el gentil conde. Débil e
insistentemente, golpea su pecho, diciendo su acto de contrición.
Por sus pecados, tiende hacia Dios su guante.
Roldán siente que ha llegado su
última hora. Está recostado sobre un abrupto altozano, con el
rostro vuelto hacia España. Con una de sus manos se golpea el pecho:
-¡Dios, por tu gracia, mea culpa por todos los pecados, grandes y
leves, que cometí desde el día de mi nacimiento hasta éste, en que
me ves aquí postrado! Enarbola hacia Dios el guante derecho. Los
ángeles del cielo descienden hasta él.
Recostado bajo un pino está el
conde Roldán, vuelto hacia España su rostro. Muchas cosas le vienen
a la memoria: las tierras que ha conquistado el valiente de Francia,
la dulce; los hombres de su linaje; Carlomagno, su señor, que lo
mantenía. Llora por ello y suspira, no puede contenerse. Mas no
quiere echarse a sí mismo en olvido; golpea su pecho e invoca la
gracia de Dios: -¡Padre verdadero, que jamás dijo mentira, Tú que
resucitaste a Lázaro de entre los muertos, Tú que salvaste a Daniel
de los leones, salva también mi alma de todos los peligros, por los
pecados que cometí en mi vida!
A Dios ha ofrecido su guante
derecho: en su mano lo ha recibido San Gabriel. Sobre el brazo
reclina la cabeza; juntas las manos, ha llegado a su fin. Dios le
envía su ángel Querubín y San Miguel del Peligro, y con ellos está
San Gabriel. Al paraíso se remontan llevando el alma del conde
martes, 22 de mayo de 2018
CRUZ BLANCA O CRUZ DE ROLDÁN.
´
Otro
crucifijo que marca un nuevo hito en el camino, aguarda pacientemente
al peregrino en medio de un húmedo bosque, a mitad de camino entre
Roncesvalles y Burguete. Precisamente hasta el año 1830 era esta la
vía principal que unía ambas localidades.
Del origen
apenas se sabe nada. Fue abatida en 1794 (imagino que por tropas
francesas) y repuesta el 24 de septiembre de 2006 (según la propia
inscripción). Otra cruz de Roldán, llamada también Cruz Blanca por
el color de la piedra.
Dos leyendas
– o historias verosímiles – se entrelazan en torno a este
crucero. Una tradición tardía cuenta que este es el lugar donde
cayó muerto el paladín Roldán, y aquí mismo fue enterrado.
También se ha relacionado con el intento de cristianizar estos
bosques donde se practicaba la brujería, emplazando la Cruz Blanca,
un símbolo de protección divina. Personalmente me gusta más lo de
las brujas que lo de la tumba de Roldán. Cada cual opine lo que
quiera.
viernes, 4 de mayo de 2018
EL CANTO DE ALTABIZKAR.
El
siglo XIX (siglo del liberalismo, el romanticismo y el nacionalismo)
llenó Europa de reivindicaciones políticas y exaltaciones patrias,
y muchos bardos pusieron por escrito viejas historias, muchas de
ellas olvidadas por los académicos. En este contexto podemos situar
la redacción del Canto de Altabizkar/ Altabizkarreko kantua la
versión euskera de la mítica batalla de Roncesvalles. Aunque en un
principio se intentó hacer pasar por un texto medieval, la crítica
especializada pronto sacó a la luz el su verdadero origen.
- Oiu bat aditua izan da
Eskualdunen mendien artetik,
Eta etxeko jaunak, bere atearen aitzinean xutik,
Ideki tu beharriak eta erran du:
"Nor da hor? Zer nai dautet?"
Eta xakurra, bere nausiaren oinetan lo zaguena
Altxatu da eta karrasiz Altabizkarren inguruak bete ditu.
- Ibañetan lepoan harraóots
bat agertzen da,
Urbiltzen da, arrokak esker eta eskun jatzen dítuelarik;
Hori da urrundik heldu den armada baten burrunba.
Mendien kopetetarik guriek errepuesxa eman diote;
Berek duten seinua adiarazi dute,
>Eta etxeko jaunak bere dardak zorrozten tu.
[II. Resuena un fragor en el collado de Ibañeta -Se acerca
chocando contra las rocas de la derecha y de la izquierda -Es el
estruendo de un ejército que de lejos llega -Los nuestros han
respondido desde lo alto de los montes -Han hecho oir la llamada de
consigna -Y el etxeko-jaun afila sus dardos.]
- Heldu dira! heldu dira! zer lanzazko sasia!
Nola zer nahi kolorezko banderak
heien erdian agertzen diren!
Zer zimiztak atheratzen diren heien armmetarik!
Zenbat dira? Haurra, kontatzak ongi:
Bat, biga, hirur, laur, bortz, sei, zazpi, zortzi,
bederatzi, hamar, hameka, hamabi, hamahirur,
hamalaur, hamabortz, hamasei, hamazazpi,
hemezortzi, hemeretzr, hogoi.
[III. Ya vienen, ya vienen, ¡qué bosque de lanzas! - Cómo
flotan en medio de ellas enseñas de todos los colores! -¡Qué
chispas saltan de sus armas! ¿Cuántos son? Hijo, cuéntalos bien:
-uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once,
doce, trece, catorce, quince, diez y seis, diez y siete, diez y ocho,
diez y nueve, veinte.]
- Hogoi eta millaka oraino.
Heien kondatzea denboraren galtzea liteke.
Urbilt ditzagun gure beso zailak,
errotik athera ditzagun arroka horriek.
Botha ditzagun mendiaren patarra behera
Heien buruen gaineraino;
Leher ditzagun, herioaz jo ditzagun.
[IV. Veinte, y a millares todavía -Se pierde el tiempo en
contarlos -Acerquemos nuestros nervudos brazos, saquemos de raíz
esas rocas, y arrojémoslas monte abajo -Sobre sus cabezas
-¡Aplastémosles, hirámosles de muerte!].
- er nahi zuten gure mendietarik
Norteko gizon horiek?
Zertako jin dira gure bakearen nahastera?
Jaungoikoak mendiak in dituenean, gizonek
ez pasatzea nahi izan du.
Bainan arrokak birihilkolika erortzen dira,
tropak tehertzen dituzte.
Odola xurrutan badoa, haragi puskak dardaran daude.
Oh! zenbat hezur karraskatuak! zer odolezko itsasoa!
- Eskapa! eskapa! indar eta zaldi dituzuenak.
Eskapa hadi, Karlomano errege, hire luma beltzekin eta hire kapa gorriarekin;
Hire iloba maitea, Errotan zangarra, hantxet hila dago;
Bere zangartasuna beretako ez du izan.
Eta orai, Eskualdunak, utz ditzagun arroka horiek;
Jauts ghiten fite, iqor ditzagun gure dardak eskapatzen direnen kontra.
[VI. Huid, huid los que os quedan
fuerzas y un caballo! -¡Escapa, rey Carlomagno, con tu pluma negra y
tu capa colorada! -Tu sobrino querido, el valiente Roldán, yace allí
muerto! -Su valor de nada le ha servido -Y ahora, vascos, dejemos
estas rocas, descendamos veloces y disparemos nuestras flechas a los
que huyen.]
- Badoazi! badoazi! non da bada lantzezko sasi [hura?
Non dira heien erdian ageri ziren zer nai kolorezko bandera hek?
Ez da geiago zimiztarik ateratzen heien arma odolez betetarik
Zenbat dira? Haurra, kondatzak ongi:
Hogoi, hemeretzi, hemezortzi, hamazazpi, hamasei,
hamabortz, hamalaur, hamahirur, hamabi,
hameka, hamar, bederatzi, zortzi, zazpi, sei,
bortz, laur, hirur, biga, bat.
[VII. Ya marchan, ya huyen, ¿dónde
está aquel bosque de lanzas? -¿Dónde están aquellas banderas de
todos los colores que en medio de ellos flotaban? -Ya no saltan
chispas de sus ensangrentadas armas-¿Cuántos son? Hijo, cuéntalos
bien. -Veinte, diez y nueve, diez y ocho, diez y siete, diez y seis,
quince, catorce, trece, doce, once, diez, nueve, ocho, siete, seis,
cinco, cuatro, tres, dos, uno.]
- Bat! ez da bihirik agertzen geiago.
Akabo da. Etxeko jauna, joaiten ahalzira zure xakurrarekin.
Zure emaztearen eta zure haurren besarkatzera.
Zure darden garbitzera eta altxatzera,
zure tutekin eta gero heien gainean etzatera eta lo itera.
Gabaz, arranaak joanen dira aragi puska lehertu horien jatera,
Eta ezur horiek oro xurituko dira eternitatean.
[VIII. ¡Uno! ¡ya ninguno se
divisa! -Terminó, Etxeko-Jauna, puedes marcharte con tu perro, a
abrazar a tu esposa y a tus hijos. -Limpia tus dardos y guárdalos
con el cuerno para luego echarte encima de ellos a dormir. Por la
noche, las águilas irán a comer esos trozos reventados de carne y
todos esos huesos se blanquearán durante una eternidad.]
En el año 1981 el cantautor
Benito Lertxundi grabó su propia versión del poema.
Etiquetas:
Benito Lertxundi,
Camino de Santiago,
Carlomagno,
Edad Media,
Euskadi,
Euskalherría,
Música,
Nacionalismo,
Reino de Navarra,
Roland,
Romanticismo,
Roncesvalles
viernes, 13 de abril de 2018
DEJANDO RONCESVALLES ATRÁS.
(790
kilómetros hasta Santiago). La colegiata y el bosque nebuloso a sus
espaldas. Última visión que tenemos de la mágica Roncesvalles. El
reposo (eterno) del guerrero, Sancho VII el Fuerte o Roldán, tanto
da, y del caminante (léase, según deseo de cada cual, el
peregrino). Un lugar mítico por la batalla que inspiró la Canción
de Roldán (arquetipo, uno de ellos, del cantar de gesta medieval) y
legendario, por ser el paso natural a través del Pirineo, entre
Francia y España.
Comenzamos a
caminar junto a la carretera, y nos encontramos con la señal que
marca el kilometraje hasta Santiago de Compostela, 790. A pie son
algunos kilómetros menos, aproximadamente 750. Vamos en compañía
(no buscada y en algunos momentos molesta) de otros peregrinos y
peregrinas. Sin abandonar la compañía del asfalto vamos penetrando
(sin darnos cuenta) en el bosque de las brujas.
Frío,
niebla y lloviznas. Las piernas, convalecientes de la durísima
subida de ayer, tardan en entrar en calor, y eso, ralentiza la
marcha.
martes, 3 de abril de 2018
LA BATALLA DE RONCESVALLES EN EL CÓDICE CALIXTINO.
El
libro IV del Código Calixtino, conocido por los historiadores como
el Pseudo-Turpín, está dedicado a las campañas militares de
Carlomagno y a las hazañas de su sobrino Roldán. En ese sentido,
ofrece una versión – ligeramente diferente al Cantar de Roldán –
de la legendaria batalla de Roncesvalles. Una batalla que durante
siglos alimentó la imaginación y creatividad de juglares y
clérigos. Curiosamente se atribuye la redacción de este libro, al
arzobispo de Reims Turpín compañero de Carlomagano, que
supuestamente falleció combatiendo en dicha batalla.
Mientras Carlomagno con
veinte mil cristianos y Ganelón y Turpín atravesaban los puertos, y
los antes dichos formaban la retaguardia, Marsilio y Beligando, con
cincuenta mil sarracenos, salieron al amanecer de los bosques y
collados, donde por consejo de Ganelón habían estado escondidos
durante dos días y otras tantas noches, y dividieron sus fuerzas en
dos partes: una de veinte mil y otra de treinta mil. La de veinte mil
comenzó primero a atacar de pronto a los nuestros por la espalda. En
seguida los nuestros se volvieron contra ellos, combatiéndolos desde
la madrugada hasta las nueve; todos cayeron. Ni tan sólo uno de los
veinte mil escapó. Inmediatamente los otros treinta mil atacaron a
los nuestros fatigados y rendidos por tan gran batalla, y los mataron
a todos desde el primero al útlimo. Ni uno tan sólo de los veinte
mil cristianos se salvó. Unos fueron atravesados con lanzas, otros
degollados con espadas, éstos partidos con hachas, aquéllos
acribillados con saetas y venablos, unos sucumbieron a garrotazos,
otros fueron desollados vivos con cuchillos, otros quemados al fuego
y otros, en fin, colgados de los árboles.
Puedes
leer el libro completo pinchando aquí Libro IV
lunes, 2 de abril de 2018
SILO DE CARLOMAGNO.
El Silo de Carlomagno es en
realidad la Capilla del Espíritu Santo (Sancti Spiritus) y forma
parte del complejo de edificios que conforman Roncesvalles. Su origen
hay que buscarlo en la legendaria batalla que tuvo lugar aquí a
finales del siglo VIII.
Una tradición señala que la
capilla fue levantada encima de la roca hendida por Durandal, la
espada de Roldán, y sirvió, en un primer momento, para sepultar a
los pares de Francia muertos en batalla.
La Capilla del Espíritu Santo es
un templo funerario gótico construido en el siglo XII y está
considerado la construcción más antigua de Roncesvalles. Aquí se
oficiaban misas de difuntos y se enterraba a los peregrinos que
fallecían en estas tierras. A su lado se ubica la capilla de
Santiago.
miércoles, 14 de marzo de 2018
EL RONCESVALLES NAVARRO.
Profunda huella dejó en Navarra
la batalla de Roncesvalles, que siglos después no se han apagado sus
ecos. Lo acontecido en el desfiladero pirenaico pasó a la tradición
oral por medio del boca a boca y más tarde los juglares lo
transformaron en Cantar.
A mediados del siglo XIII se
compuso en Navarra un Cantar de Gesta con el tema de Roncesvalles de
fondo. Los versos conservados centran la acción en los lamentos de
Carlomagno ante los cadáveres insepultos de los héroes Turpín,
Oliveros y su sobrino Roldán.
Sobryno, ¿por esso non me
queredes fablere?
Pues vós sodes muerto,
Francia poco vale.
Mio sobrino, ante que
finásedes, era jo pora morir más.
Atal viejo meçquino, ¿qui
lo conseyarade?
Quando fuy mançebo de la
primera edade,
quis andar ganar precio de
Francia, de mi tera natural,
fuime a Toledo a servir al
rey Galafre,
que ganase a Durandarte
large.
Gánela de moros quando maté
a Braymante;
dile a vós, sobryno, con
tal omenage
que con vuestras manos non
la diésedes a nadi;
saquéla de moros, vós
tornástelas aylá.
miércoles, 28 de febrero de 2018
RONCESVALLES, PUERTA DE LA PENÍNSULA IBÉRICA.
Una batalla y un cantar de gesta,
una romería y una peregrinación, un rey de talla gigantesca y un
emperador que no quiso enjugar sus lágrimas, el reposo del guerrero
y el descanso del caminante, items que confluyen en Roncesvalles (u
Orreaga), donde aún resuenan los ecos de una historia épica, un
enclave imprescindible para los amantes de la naturaleza, la
historia, el arte y el senderismo.
Roncesvalles es un pequeño
pueblecito navarro enclavado en el valle pirenaico del mismo nombre,
entre el Alto de Ibañeta y la amplia llanura de Auritz/Burguete,
famoso en la historia y, sobretodo, en la literatura medieval. La
etimología, esa ciencia difusa que estudia el origen y la esencia de
las palabras, se debate entre “valle de espinos” y “llanura del
Erro” para explicar el significado de Roncesvalles (escoja cada
cual la que más le guste).
Este es un municipio que presenta
una curioso singularidad, su ayuntamiento no tiene propiedades, el
término municipal pertenece a la colegiata y es administrado por la
comunidad de canónigos.
Hospital para peregrinos y
Colegiata – fundada por Sancho VII de Navarra - establecen el
origen de esta localidad de paso, cuya importancia radica en su
condición de centro religioso y de peregrinación.
El peregrino llega a
Roncesvalles, y después de vagar durante horas por la montaña
pelada se encuentra en un enorme patio rodeado de edificios por todos
lados. El conjunto arquitectónico incluye iglesia, varias
capillas, un claustro, una biblioteca, un museo, la casa prioral, un
albergue, un hotel, un par de restaurantes, posadas y un pequeño
molino que hace las veces de oficina de turismo.
La colegiata de Santa María
sobresale por encima de todo el complejo de edificios. Durante las
Edad Media la colegiata alcanzó una gran prosperidad gracias a sus
extensos dominios y a la continua afluencia de peregrinos.
Todos los días al caer la tarde,
antes de descansar y reponer fuerzas para la siguiente etapa, se
celebra la misa y la bendición del peregrino, pronunciada en
diversos idiomas.
Aquí tuvo lugar una batalla de
reminiscencias épicas y míticas, aquí lloró Carlomagno la muerte
de su sobrino Roldán, aquí llevan varios siglos llegando miles de
peregrinos anualmente, aquí reposan los restos del rey Sancho VII de
Navarra.
domingo, 11 de febrero de 2018
EL CANTAR DE ROLDÁN
El 14 de Octubre de 1066 se enfrentaron en Hastings el rey anglosajón Harold II y el duque de Normandía William the Conqueror. En los momentos previos al trascendental combate, el juglar Taillefer, para enardecer a las tropas normandas, recitó los versos que cuentan la heroica resistencia y la dramática muerte de Roldán, el paladín franco emboscado en la batalla de Roncesvalles.
Locura fuera -responde
Roldán-. Perdería por ello mi renombre en Francia, la dulce. Muy
pronto habré de asestar recios golpes con Durandarte. Sangrará su
hoja hasta el oro del pomo. Los viles sarracenos vinieron a los
puertos para labrar su infortunio. Os lo juro: a todos les espera la
muerte.
El
Cantar de Roldán – Chanson de Roland – es el Cantar de Gesta por
excelencia, obra fundamental de la literatura francesa y también uno
de los más hermosos. La base histórica es la emboscada que el
ejército de Carlomagno sufrió en el desfiladero de Roncesvalles a
manos de los vascones. Pero esto es poesía y romance no historia
bélica para llenar viejos manuales, es la novelización de una
campaña militar. Tres siglos separan la acción narrada del texto
escrito (podemos establecer un paralelismo con la Guerra de Troya y
la Ilíada), la tradición oral se encargó de dar forma a la versión
definitiva, adornó, deformó, exageró, olvidó unos detalles e
inventó otros, y la batalla acabó convertida en un excelso poema, y
la historia quedó como algo meramente residual.
Altos son los montes y
tenebrosas las quebradas, sombrías las rocas, siniestras las
gargantas. Los franceses las cruzan ese mismo día, con grandes
fatigas. Desde quince leguas de distancia, se oye el ruido de la
marcha de las tropas. Cuando llegan a la Tierra de los Padres y
avistan Gascuña, dominio de su señor, hacen memoria de sus feudos,
de las jóvenes de su patria y de sus nobles esposas. Ni uno de ellos
deja de verter lágrimas de enternecimiento. Más aún que los otros,
se siente pleno de angustia Carlos: ha dejado en los puertos de
España a su sobrino. Lo invade el pesar y no puede contener el
llanto.
Los
vascones se convirtieron en sarracenos y se introducen dos pulsiones
muy humanas, la traición y la venganza. Los francos son atrapados en
el Pirineo por la traición de Genalón y tras la muerte de Roldán,
el emperador Carlomagno se tomará justa venganza matando al emir
musulmán en combate singular. De esta manera, el Cantar de Roldán,
se nos muestra como un episodio más de la lucha eterna entre
Cristianismo e Islam, Occidente contra Oriente, y el Bien contra el
Mal.
Os lo voy a decir -responde
Ganelón-. Partirá el rey hacia los mejores puertos de Cize; dejará
su retaguardia a sus espaldas. Con ella quedará el poderoso conde
Roldán y Oliveros, en quien tanto confía éste, al mando de veinte
mil franceses. Enviadle cien mil de los vuestros para darles la
primera batalla. Las huestes de Francia hallarán gran quebranto,
aunque también habrán de sufrir los vuestros, no lo niego. Mas
entablad luego la segunda batalla: ya sea en la una o en la otra, no
habrá de salvarse Roldán. Habréis llevado a cabo, entonces, una
gran proeza y nunca en vuestra vida volveréis a tener guerra.
El
autor o, mejor dicho, autores, dibujan a los protagonistas de la
trama. En palabras de Riquer-Valverde: “El acierto estriba en que
los tipos del cantar están matizados de tal suerte que se advierte
su humanidad y no quedan relegados a la categoría de paradigmas de
virtudes y vicios”.
El emperador se halla en un
gran vergel: junto a él, están Roldán y Oliveros, el duque Sansón
y el altivo Anseís, Godofredo de Anjeo, gonfalonero del rey, y
también Garín y Gerer, y con ellos muchos más: son quince mil de
Francia, la dulce. Los caballeros se sientan sobre blancas alfombras
de seda; los más juiciosos y los ancianos juegan a las tablas y al
ajedrez para distraerse, y los ágiles mancebos esgrimen sus espadas.
Bajo un pino, cerca de una encina, se alza un trono de oro puro todo
él: allí se sienta el rey que domina a Francia, la dulce. Su barba
es blanca, y floridas sus sienes; su cuerpo es hermoso, su porte
altivo: no hay necesidad de señalarlo al que lo busque.
Roldán
es el héroe, un joven guerrero algo tozudo. La temeridad le conducen
a una muerte segura al luchar contra un enemigo superior y considerar
un acto de cobardía pedir ayuda al emperador. Olivero, amigo y colega de armas de
Roldán, valiente y sensato. “Rollant est proz e Oliver est sage”.
Roldán es esforzado y Oliveros
juicioso. Ambos ostentan asombroso denuedo. Una vez armados y
montados en sus corceles, jamás esquivarían una batalla por temor a
la muerte. Los dos condes son valerosos y nobles sus palabras.
Ganelón
es el padrastro de Roldán y el traidor que condujo al ejército
franco hacia el desastre. A pesar de todo no es una persona ni vil ni
cobarde.
Y el conde Ganelón se siente
penetrado por la angustia. Retira de su cuello las amplias pieles de
marta, descubriendo su brial de seda. Sus ojos son veros, su rostro
altivo; noble es su cuerpo y su pecho amplio: tan hermoso se muestra
que todos sus pares lo contemplan.
Carlomagno
es el soberano supremo de la Cristiandad, protegido permanentemente
por Dios, su señor feudal.
Buen motivo tengo para
maravillarme -añade el infiel-. Carlomagno es viejo y blanca su
cabeza; en mi opinión, debe tener más de doscientos años; por
tantas tierras ha llevado a la lucha su cuerpo, ha recibido tantos
tajos y lanzazos, tantos opulentos reyes se han convertido por su
culpa en mendigos, ¿cuándo se cansará de guerrear?
Nunca -responde Ganelón-,
mientras viva su sobrino. No hay hombre más valeroso que Roldán
bajo el firmamento. Y también es varón esforzado su amigo Oliveros.
Y los doce pares, que tanto ama Carlos, forman su vanguardia con
veinte mil caballeros. Carlos está bien seguro, no teme a ningún
ser viviente.
El
arzobispo Turpín es una clérigo que lucha como el más valiente de
los soldados. Muere poco antes que Roldán.
Por otro lado, he aquí que se
acerca el arzobispo Turpín. Espolea a su caballo y sube por la
pendiente de una colina. Interpela a los franceses y les echa un
sermón:
-Señores barones, Carlos nos
ha dejado aquí: Por nuestro rey debemos morir. ¡Prestad vuestro
brazo a la cristiandad! Vais a entablar la lucha; podéis tener esa
seguridad pues con vuestros propios ojos habéis visto a los
infieles. Confesad vuestras culpas y rogad que Dios os perdone; os
daré mi absolución para salvar vuestras almas. Si vinierais a
morir, seréis santos mártires y los sitiales más altos del paraíso
serán para vosotros.
Alda
es la novia de Roldán, que cae fulminada al conocer la muerte de su
amado.
Pierde el color y cae a los pies de Carlomagno. Ha muerto al
instante; ¡Dios se apiade de su alma! Los barones franceses no
escatiman por ella llanto y lamentaciones.
El
momento más dramático del cantar es cuando Carlomagno descubre el
desastre y se siente culpable por no haber estado allí luchando
junto a sus hombres.
Ha muerto Roldán; Dios ha
recibido su alma en los cielos. El emperador llega a Roncesvalles. No
hay ruta ni sendero, ni un palmo ni un pie de terreno libre donde no
yazca un franco o un infiel. Y exclama Carlos:
-¿Dónde estáis, gentil
sobrino? ¿Dónde está el arzobispo? ¿Qué fue del conde Oliveros?
¿Dónde está Garín, y Gerer, su compañero? ¿Dónde están Otón
y el conde Berenguer, dónde Ivon e Ivores, tan caros a mi corazón?
¿Qué ha sido del gascón Angeleros? ¿Y el duque Sansón? ¿Y el
valeroso Anseís? ¿Dónde está Gerardo de Rosellón, el Viejo?
¿Dónde están los doce pares que aquí dejé? ¿De qué le sirve llamarlos,
si ninguno le ha de responder?
-¡Dios! -dice el rey-. ¡Buenos
motivos tengo para lamentarme! ¿Por qué no habré estado aquí
desde el comienzo de la batalla?
Y se mesa la barba, como hombre
invadido por la angustia. Lloran sus barones y caballeros; veinte mil
francos caen por tierra sin sentido. El duque Naimón siente por ello
gran piedad.
Con la ayuda de Dios, el emperador Carlomagno vengará la muerte
de su sobrino con otra muerte.
Cuando Carlos escucha la santa
voz del ángel, desecha todo temor; sabe que no habrá de perecer. Al
momento recobra vigor y discernimiento. Golpea al emir con la espada
de Francia. Le parte el yelmo, en el que fulguran las gemas, le abre
el cráneo, derramándole los sesos y, luego de hendirle la cabeza
toda hasta la barba blanca, lo derriba muerto sin esperanza.
Etiquetas:
Cantar de Gesta,
Carlomagno,
Edad Media,
Harold II de Inglaterra,
Leyendas,
Literatura,
Roland,
Roncesvalles,
Taillefer,
William The Conqueror
sábado, 27 de enero de 2018
¿QUIÉN FUE EL CABALLERO ROLDÁN?
Pasa Roldán por los puertos de
España cabalgando a Briador, su rápido corcel. Se halla cubierto de
su coraza que realza su figura y blande denodadamente su lanza. Hacia
los cielos endereza la punta; un gonfalón todo blanco está atado al
hierro y las franjas le azotan las manos. Noble es su apostura,
risueño y claro su rostro. Le sigue su compañero, y los caballeros
de Francia lo proclaman su baluarte. Chanson du Roland.
Viajando
por Europa encontré a Roldán (Roland o Rolando) montando guardia
frente al ayuntamiento de Riga, en una fuente en la Hlavne Namesti en
Bratislava, en una estatua gigantesca cerca de la catedral de Bremen,
en una columna en Dubrovnik (la antigua República de Ragusa) y por
supuesto, hallé sus huellas en Roncesvalles. ¿Quién es este
Roldán?
Que por su muerte a morar fué a la celeste mansión.
Noble de antiguo linaje por padres y abuelos viniendo,
Más por sus propios hechos sobre los astros está.
Distinguidísimo y por su nobleza de nadie segundo.
Por su vivir egregio era el primero siempre.
Cultivador de los templos, su canto era grato a las gentes,
Y medicina eficaz fué de los males patrios.
Vida del clero, de viudas tutor y pan de indigentes,
Para los pobres largo, pródigo en huéspedes fué.
Tanto en sagradas iglesias y tanto gastó con los pobres,
Para enviar al cielo oro del cual fuera en pos.
Con la doctrina en el pecho, cual cofre lleno de libros,
Como de fuente viva todos podían beber.
Sabio en consejos y de alma piadosa y palabra serena,
Que por amor sería padre de todo el mundo.
Cima gloriosa y ornato sagrado y fecunda lumbrera,
En galardón del cual toda virtud milita.
Y que por méritos tales llevado a la gloria celeste,
No le oprime tumba, mora en la casa de Dios.
Códex Calixtino.
Libro IV. Pseudo Turpín.
Arquetipo
de caballero medieval, protagonista de hazañas y aventuras, héroe
por antonomasia en la cultura europea, modelo a imitar, dechado de
virtudes pero muy humano, símbolo eterno de la victoria del bien
sobre el mal, alabado y cantado en poemas y gestas literarias, mil
años llevamos recitando, contando, oyendo leyendas y recordando sus
hazañas, pero ¿qué sabemos del Roldán histórico?
Los
historiadores cuentan con pocos datos para dibujar al verdadero
Roldán. Los únicos datos que podemos considerar auténticos con los
que ofrecer Eginardo en la biografía que escribió sobre Carlomagno.
Roldán es un conde de la Marca de Bretaña, que acompañó a
Carlomagno en su campaña en España y que murió en los Pirineos.
La
figura histórica de este caballero franco ha quedado sepultada por
la literatura medieval y la leyenda, y es con eso con lo que debemos
quedarnos.
Etiquetas:
Bratislava,
Bremen,
Camino de Santiago,
Cantar de Gesta,
Carlomagno,
Leyendas,
Literatura,
Ragusa (Dubrovnik),
Riga,
Roland,
Roncesvalles
martes, 16 de enero de 2018
AJEDREZ DE CARLOMAGNO.
El ajedrez de Carlomagno, junto
a otras curiosas piezas como las mazas de Roldán y de Oliveros, el
Olifante del propio Roldán, o las zapatillas del arzobispo Turpín,
forma parte de la colección expuesta en el museo de Roncesvalles.
Esta pieza de extraordinaria
belleza, confeccionada en Montpellier a mediados del siglo XIV, es en
realidad un relicario, donde se alternan casillas esmaltadas con
otras que contienen reliquias.
La leyenda cuenta que
Carlomagno estaba jugando una partida de ajedrez en este tablero,
cuando oyó el olifante de Roldán solicitando ayuda. El emperador
abandona su sitio y corre montaña arriba para socorrer a su paladín,
pero la ayuda llega demasiado tarde y Roldán muere en la batalla.
sábado, 23 de diciembre de 2017
ALTO DE IBAÑETA.
Un enclave
de reminiscencias legendarias e inconmensurable belleza, bosques y
prados, Ibañeta lleva siglos viendo pasar viajeros y peregrinos, y
desde su posición de privilegio, proteger la colegiata de
Roncesvalles.
Entre el
Alto de Ibañeta (1062 metros) y el Collado de Lepoeder (1435 metros)
pudo suceder la Batalla de Roncesvalles, más evocadora que decisiva.
Los vascones se lanzaron desde estas alturas sobre la retaguardia
carolingia.
Una ermita
levantada en la década de los sesenta recoge el testigo de un
antiguo monasterio, que databa de 1127, que asistía y daba cobijo a
los peregrinos que pasaban por el lugar. Sus monjes eran auténticos
eremitas.
Las
campanas de Ibañeta avisaban y guiaban a los caminantes por la
niebla, aunque eran muchos los peregrinos que morían en estos
montes, desorientados, perdidos en la nieve o devorados por lobos
hambrientos.
viernes, 24 de noviembre de 2017
LUZAIDE/VALCARLOS.
Entre
Saint Jean pied de Port y Roncesvalles, Valcarlos ha sido a lo largo
de los siglos paso (cuasi) obligatorio de peregrinos, ejércitos,
arrieros, mercaderes y cualquier viajero que atraviesa el Pirineo por
Navarra. Especialmente en los terribles meses invernales. Los que
optan por atravesar el Pirinero por Valcarlos, que se encuentra
encajado en el valle, evitan las durísimas cumbres.
Cuando
se estableció, de forma definitiva, la frontera entre España y
Francia, Luzaide/Valcarlos, quedó dividido entre los dos países; la
mayoría del pueblo pertenece a España, pero el barrio Ondarrola
está en suelo francés.
Un
topónimo romance, Valcarlos, otro euskera, Luzaide (camino largo),
para un enclave legendario relacionado con Carlomagno, la Chanson de
Roland y la mítica batalla de Roncesvalles.
Luzaide,
en el último valle navarro, vive su existencia acurrucado en el
Altabiscar y los Alduides, por donde fluye el Nive hacia Francia y
baja vertiginosa la carretera que llega a Pamplona. Aquí se
encontraba Carlomgano cuando oyó el olifante de Roland.
Etiquetas:
Camino de Santiago,
Carlomagno,
Euskalherría,
Luzaide/Valcarlos,
Pirineos,
Reino de Francia,
Reino de Navarra,
Roland,
Saint Jean pied de Port
jueves, 28 de septiembre de 2017
BATALLA DE RONCESVALLES.
La
tropa avanza despacio por el tupido bosque, los hombres están
exhaustos por el prolongado ascenso, garganta seca y piernas pesadas,
las bestias que cargan con la impedimenta deben ser azuzadas para que
continúen caminando, los árboles van cerrando el paso, la senda es
cada vez más estrecha. El Sol hace mucho rato que alcanzó su cénit
y comenzó a descender lentamente. Todo estaba en calma y nada hacía
presagiar lo que estaba a punto de suceder. Un grito estridente, un
rumor de pasos y una profusa lluvia de piedras y dardos que cayó
sobre la columna. Enormes rocas bajan rodando la ladera desbaratando
la formación y una horda de aguerridos vascones, surgida de las
entrañas mismas de la tierra, se lanza ululando a masacrar a los
sorprendidos soldados. Un par de horas más tarde los cadáveres
francos aparecen esparcidos por las cumbres pirenaicas, mientras sus
verdugos regresan con premura a sus refugios.
Verano
del 778, 15 de Agosto, la retaguardia del ejército de Carlomagno,
dirigida por Roldán (y los Doce Pares de Francia) es aniquilada por
los vascones en algún angosto desfiladero de los Montes Pirineos.
Aquella escaramuza, pues no puede denominarse batalla a lo que en
realidad fue una emboscada, acabó convertida en obra cumbre de la
épica literaria medieval, el Cantar de Roldán – Chanson de Roland
– y en la partida de nacimiento del Reino de Navarra.
"Mientras
se combatía contra los sajones en esta guerra interminable y sin
apenas tregua, Carlos hizo colocar guarniciones a lo largo de los
puntos estratégicos de las fronteras y a continuación atacó
Hispania con el mayor contingente bélico de que dispuso. Atravesó
el desfiladero de los Pirineos, acepto la rendición de todas las
fortalezas y castillos que asaltó y volvió con el ejército sano y
salvo si se exceptúa que, a su regreso, tuvo ocasión de
experimentar súbitamente la perfidia vascona en las mismas cumbres
de los Pirineos. En efecto, cuando el ejército avanzaba en larga
columna, a lo que obligaba el desfiladero, los vascones, emboscados
en lo alto de los montes -pues éste es un lugar idóneo para
preparar emboscadas dada la espesura de sus numerosos bosques- se
precipitaron sobre los carruajes que marchaban en último lugar y
sobre los que protegían el grueso del ejército cubriendo la
retaguardia y los arrojaron al fondo del valle. Una vez entablado el
combate, mataron a todos sin excepción y, después de saquear los
bagajes, se dispersaron con gran rapidez al amparo de la noche que ya
empezaba a caer. En este caso favorecía a los vascones la ligereza
de su armamento y la disposición del terreno en el que la batalla
tuvo lugar; a los francos, por el contrario, la pesadez de su
armamento y la irregularidad del terreno los dejó en situación de
total inferioridad frente a los vascones. En esta batalla hallaron la
muerte, entre otros muchos, el senescal Egihardo, el conde de palacio
Anselmo y Roldan, prefecto de la marca de Bretaña. Y ni siquiera se
pudo vengar de inmediato este revés porque el enemigo, al acabar el
combate, se dispersó tan rápidamente que no quedó indicio alguno
de dónde se le podía buscar".
Eginardo. Vida de Carlomagno.
Del
mismo modo que los asturianos tienen Covadonga, los navarros tienen
Roncesvalles. Los vascones para defender su independencia dieron a
Carlomagno una lección que tardaría en olvidar.
♦ Prólogo
en Alemania.
En
el año 777 los musulmanes del Valle del Ebro mandaron una embajada a
Carlomagno encabezada por el valí Sulayman al – Arabí. El
encuentro se produjo en Paderborn. Por aquella época el rey de los
Francos presumía de una trayectoria victoriosa en sus guerras contra
sajones, lombardos y gascones, de manera que Sulayman al – Arabí
pensaba que era el aliado ideal para enfrentarse al emir cordobés
Abderramán I. Como recompensa el embajador musulmán ofrece a
Carlomagno un suculento presente, la ciudad de Zaragoza.
♦ Una
campaña estival.
Carlomagno
decide inmiscuirse en los territorios transpirenaicos y de paso
desplazar sus frontera más hacia el sur, para ello organiza una
expedición al valle del Ebro. Esta maniobra se corresponde con la
típica campaña estival que solían emprender los reyes francos.
El
futuro emperador reúne un heterogéneo ejército formado por
lombardos, francos, burgundios y frisones, y emprende la marcha. Las
tropas serán divididas en dos cuerpos de ejército, que atravesarán
la cordillera pirenaica por dos lugares diferentes, para en un
movimiento de tenaza, converger en Zaragoza. Uno de ellos, dirigido
por el duque de Tolosa, atravesó los Pirineos por Gerona, para
llegar a Zaragoza vía Barcelona. El otro, encabezado por el propio
emperador, cruzó la cordillera por Roncesvalles y Pamplona. La ruta
que siguió Carlomagno es posible que se corresponda con el
itinerario que utilizaban los peregrinos jacobeos al cruzar los
Pirineos.
“El rey Carlos, nuestro
emperador, el Grande, siete años enteros permaneció en España:
hasta el mar conquistó la altiva tierra. Ni un solo castillo le
resiste ya, ni queda por forzar muralla, ni ciudad, salvo Zaragoza,
que está en una montaña. La tiene el rey Marsil, que a Dios no
quiere. Sirve a Mahoma y le reza a Apolo. No podrá remediarlo: lo
alcanzará el infortunio”.
Cantar de Roldán.
Carlomagno
se presentó ante las murallas de Zaragoza con la intención de tomar
posesión de la ciudad, pero el valí Marsil, se negó a dejarlo
pasar. Carlos encolerizado puso sitio a la plaza. Los francos se
estrellaban una y otra vez contra la vieja muralla romana. Y así
transcurrió un largo mes.
♦ Casus
belli.
El
tiempo corría a favor de Zaragoza, el verano se iba acabando y
pronto los pasos pirenaicos estarían intransitables. No quedaba más
remedio que levantar el sitio y regresar a casa. El proyecto de
Carlomagno de establecer la frontera al sur de los Pirineos había
fracasado.
Ofuscado,
y para liberar tensión entre sus hombres, en la retirada ataca
Pamplona y destruye sus murallas, para doblegar su voluntad y poner
fin a la oposición de los vascones. Buscaba una victoria para subir
la moral y volver a casa con algo en los bolsillos. Los deseos de
venganza no tardarían en ser satisfechos.
♦
Emboscada.
El
14 de agosto el ejército franco, esta vez en un sólo cuerpo, acampó
a los pies de los Pirineos, en un algún lugar amplio y llano,
última barrera entre este tierra inhóspita y el hogar.
El grueso
del ejército madrugó para encarar los terribles puertos por la
mañana temprano. La retaguardia iniciaría la marcha bien entrado el
medio día.
Trescientos
vascones esperaron pacientemente emboscados en el bosque la llegada
de la retaguardia que estaría compuesta por unos mil hombres. Los
vascones tenían experiencia militar suficiente y supieron sacar
ventaja del conocimiento el terreno. Una andanada de piedras y dardos
sirvió para desorganizar el ejército, cuyos hombres acumulaban
cansancio tras varias horas de marcha por la montaña. Un ejército
que había conquistado media Europa, pero que llegó fatigado a la
cumbre, fue completamente aniquilado en poco tiempo.
Los
Annales
Regii
escritos en el 801 es la fuente más antigua que tenemos sobre la
batalla: "En el somo del desfiladero,
los vascones, emboscados en las alturas, atacaron al ejército en
tumulto. Aunque los francos eran manifiestamente superiores a los
vascos en armas y en valor, fueron dominados por ellos a causa del
carácter desigual de las posiciones y de la manera también desigual
de combatir. La mayor parte de los capos [altos oficiales] de
palacio, a los cuales había dado el rey el mando de sus tropas,
perecieron en esta acción; fueron robados los equipajes, y el
enemigo, favorecido por el conocimiento que tenía del lugar, se
dispersó de inmediato".
A
partir de aquí la bruma del tiempo cubrió lo sucedido, no existe
documento que señale el lugar de la batalla, la tradición oral se
convirtió en cantar de gesta (donde los vascones mutaron en
sarracenos) y de boca a boca Roncesvalles fue celebrada como la
batalla más famosa de toda la Edad Media. Aunque para ser justos, la
importancia del Cantar de Roldán es infinitamente superior a la
batalla en sí.
Etiquetas:
Camino de Santiago,
Carlomagno,
Cesaraugusta,
Edad Media,
Eginhardo,
Iberia Medieval Cristiana,
Leyendas,
Literatura,
Pamplona,
Pirineos,
Reino de Navarra,
Roland,
Roncesvalles
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)




























