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lunes, 7 de mayo de 2018

CIUDADELA DE ALBA CAROLINA.



La ciudadela de Alba Carolina encierra en su interior lo más selecto de la historia de la ciudad rumana de Alba Iulia; desde la época romana hasta la Primavera de los Pueblos. Y más allá la unificación de Transilvania con Rumanía.


El interior de la ciudadela es una plaza de considerables dimensiones, llena de estatuas, de entre las que destaca una gran representación ecuestre de Miguel el Valiente, con la maza en alto, tanto de grandes hombres de la historia, como de gente corriente realizando tareas cotidianas.


Además de una bonita y sencilla reconstrucción decorativa del antiguo foro romano.



En una de las esquinas, una pequeña placa, que suele pasar desapercibida, recuerda los 1900 años de la guerra entre Trajano y Decébalo.


Divertidas estatuas de bronce también las encontramos en las alegres y coloridas calles de Szeged, en la llanura panónica. Una duda, una pregunta ¿se parece Transilvania a Hungría porque vivió en su seno, o esta pintoresca región goza de personalidad propia?




domingo, 15 de mayo de 2016

BUREBISTA, SEÑOR DE TODO EL DANUBIO.



De entre los bosques carpáticos surge la imponente figura de Burebista, henchido de firmeza, determinación, carisma y capacidad de mando. Junto a Decébalo, el más grande rey de los dacios.

A mediados del siglo I a.C. estableció el primer gran estado dacio, unificó a los geto-dacios y a los tracios, reorganizó el ejército y se lanzó a guerrear contra los pueblos vecinos (y algunos de más allá). Venció a los boios, tauriscos y escordiscos (todos ellos profundamente celtizados), subyugó a los correosos bastarnos e incluso consiguió el control de las dinámicas colonias griegas del mar Negro. Burebista construyó un imperio al norte de los Balcanes, que se extendía a ambas orillas del Danubio y que por oriente alcanzó la región de Odessa.


Este monarca levantó una red de fortalezas en los Cárpatos (Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO) y situó su capital muy cerca de Costesti. Reinó durante cuatro décadas sobre un mosaico de pueblos, dispares entre sí y poco cohesionados. Las tierra sobre las que gobernó eran fértiles para la agricultura, aptas para la ganadería, ricas en minas y prósperas para el comercio. Burebista siempre contó con la colaboración de Decenus, un hombre religioso similar a los druidas, un sabio consejero al estilo de Merlín, Gandalf o Panoramix.

“Burebistas, tras haberse hecho cargo de la dirección del pueblo, levantó la moral de la gente, que estaba decaída por las numerosas guerras, y logró alcanzar tal grado de prosperidad a base de entrenamiento, disciplina y obediencia a sus órdenes, que en pocos años se había hecho con un gran imperio, sometiendo al yugo geta a la mayoría de sus vecinos. Ahora comenzaba a ser digno de temer para los romanos, dado que cruzaba sin reparo el Istro y saqueaba Tracia hasta Macedonia e Iliria; devastando no sólo a los celtas que estaban mezclados con tracios e ilirios, sino también causando la completa desaparición de los boyos, gobernados por Critasiro y de los tauriscos. Para lograr la docilidad del pueblo contaba con la ayuda de Deceneo, el adivino, el cual había viajado por Egipto y había aprendido a interpretar ciertos signos, por medio de los cuales descifraba la voluntad divina”
Estrabón VII, 3, 11.

En su avance hacia Occidente Burebista chocó contra Roma y en el año 60 a.C. fulminó a un ejército comandado por Antonio Hybrida. Esta victoria le otorgó fama e hizo aumentar su prestigió, hasta el punto que Pompeyo Magno buscó su alianza para sumar fuerzas en la tortuosa Guerra Civil.

Julio César, animado por deseos de venganza y preocupado por un potencial enemigo en el Corazón de Europa, preparaba una campaña contra los dacios, cuando sobrevinieron los trágicos Idus de Marzo. A Burebista no le fue mucho mejor, pues también fue víctima de un oscuro complot nunca aclarado. Los hados del destino no quisieron que estos dos titanes cruzaran armas.


sábado, 7 de mayo de 2016

ORASTIE, LA PUERTA DE LOS CÁRPATOS.



Al pie de los montes Cárpatos, Orastie es el lugar ideal para emprender una expedición hacia las fortalezas dacias Patrimonio de la Humanidad. Sus murales, bustos y estatuas recuerdan con orgullo (además de a otras personalidades destacadas) su vinculación histórica con la Civilización Dacia.



Orastie es un pequeño pueblo encantador, bien cuidado y que me pareció maravilloso cuando me bajé de la autocaravana. Luego no era para tanto, pero los alrededores de la iglesia con un parque lleno de jardines y flores era bonito y agradable.  


martes, 23 de febrero de 2016

RÂMNICU VÂLCEA.



Las carreteras rumanas (buenas, regulares, malas y horribles) y los caminos de la historia (ásperos, fascinantes e improbables) me han traído hasta aquí, conduciendo por las alegres tierras que formaron antaño el principado de Valaquia. Ramnicu Valcea (también puede escribirse Rimnicu Valcea) relacionada históricamente con los ambiciosos príncipes de Valaquia es una ciudad moderna con grandes avenidas bien asfaltadas.


La región que ocupa Râmnicu Vâlcea, en las estribaciones de los Cárpatos meridionales, estuvo habitada en la Antigüedad por los dacios, un pueblo que presta su nombre a la marca de automóviles rumana de mayor proyección internacional, Dacia, amen de dar trabajo a miles de operarios. Los mismos dacios que fueron derrotados y sometidos por el Imperio Romano. Precisamente por aquí pasaba la ruta que las legiones de Trajano siguieron para alcanzar las fortalezas dacias de Hunedoara. Se ha especulado que cerca de aquí emplazó Trajano su cuartel general durante la definitiva guerra contra Decébalo. Del rey dacio no hay ni rastro. Del emperador hispano encontramos un busto.


Para llegar a Râmnicu Vâlcea seguimos el curso del río Olt, en cuya orilla derecha se emplaza la población. Su origen como ciudad está vinculado a la figura de Mircea el Viejo, pues la primera mención es una carta del voivoda que la describe como “la ciudad principesca de Ramnic”, en septiembre de 1388. Poco después, en 1392, el propio Mircea firma el documento que acredita la existencia del condado de Valcea.


En tiempos se hallaba en el centro de la ciudad un palacio o corte, similar a las de Curtea de Arges, Tirgoviste o Bucarest (fundada por Vlad III), donde residian temporalmente los soberanos, y es que en el Medievo la capital itinerante se desplazaba junto al voivoda. Cerca de la estatua de Mircea el Viejo se encuentran las escasas y casi invisibles ruinas del edificio en cuestión.


Entre los príncipes que moraron en la corte de Râmnicu encontramos a Radu Paisie , Patrascu cel Bun, que disfrutaba aquí de un lugar de descanso, silencioso y donde poder respirar aire fresco, o el desafortunado Radu de Afumati, que víctima de un complot, fue asesinado junto a su hijo en la fortaleza de Cetatuia enclavada en una cercana colina.


Con los célebres Matei Basarab y Constantin Brancoveanu, Râmnicu se convirtió en un centro cultural de primer orden dentro el pais rumano. A principios del siglo XXI, en los albores del tercer milenio, Râmnicu Valcea, prácticamente desconocida a nivel mundial, se ha convertido en un nido de piratas informáticos especializados en timar a ciudadanos americanos.




miércoles, 27 de enero de 2016

DECEBALO DESTROZA A FUSCO



Antes que Trajano, el emperador Domiciano también intentó conquistar Dacia (más tímidamente que el hispalense, eso sí). Y al igual que Trajano, se topó con la obstinada resistencia del rey Decébalo. En el año 85, Cornelio Fusco, Prefecto del Pretorio, se puso al frente de las operaciones militares al norte del Danubio. Los dacios fueron capaces de atraer las legiones hacia sus fortalezas en los Montes Orastie, en una táctica de desgaste y guerrilla dirigida por el propio Decébalo, el corazón valeroso de los Cárpatos. No tenemos noticias claras de lo sucedido, pues los cronistas romanos suelen olvidar las derrotas con suma facilidad, pero de Fusco nunca más se supo, la legión V Altatida quedó muy mermada, incluso se rumoreaba que perdió la enseña de águila. El rey Decébalo no estaba dispuesto a renunciar a su reino sin luchar, y muchos legionarios tuvieron que yacer en Dacia para que a comienzos del siglo II, Trajano colocase una nueva provincia en el mapa del Imperio.  

miércoles, 2 de diciembre de 2015

SARMIZEGETUSA ULPIA TRAIANA.



Trajano cruzó el Danubio al frente de sus legiones, destruyó la fortaleza de Decébalo en los montes Orastie, y robó su nombre. ¡Malditos vencedores!. Ahora su colonia, su nueva fundación se llamaba igual que la principal ciudad de la Dacia. De esta manera en la Rumanía actual conviven las ruinas de dos ciudades llamadas Sarmizegetusa; la capital de Decébalo y la colonia de Trajano.


“Ubicunque vicit Romanus, habitat”, con esta certera afirmación (que la historia pudo convertir en una máxima) Séneca condensó el pilar básico de la romanidad: allí donde los legionarios consiguen la victoria, el romano planta su hogar. Y para transformar una tierra extraña y hostil en hogar construyen ciudades a imagen y semejanza de la Urbs, Roma.


El emperador quiso compensar el gran esfuerzo y los enormes gastos que supusieron la conquista de Dacia, con una rápida, eficas y total asimilación del territorio recién conquistado con una intensa romanización. Estas poblaciones de nueva planta serán el principal vehículo para era integración dentro del mundo cultural latino. “Roma en este territorio se va a caracterizar fundamentalmente por ser el motor impulsor de un proceso urbanístico al estilo mediterráneo sin precedentes en la zona, que no había vivido un fenómeno semejante, salvo por la presencia de algunas ciudades de tradición griega en las inmediaciones del mar Negro” (Bermejo Meléndez y otros; Trajano fundador. El último impulso colonizador del imperio).


El legado de la zona, y primer gobernador de la provincia, Decimus Terentius Scaurianus fundó en el año 106, la Colonia Ulpia Traiana Augusta Dacica Sarmizegetusa, no en la montaña, sino en la llanura, en un estratégico nudo de comunicaciones, asentando en ella a los veteranos de las guerras dácicas. Sarmizegetusa es la única ciudad fundada por Trajano en Dacio, y es en la actualidad la mejor conocida del país. Desde un principio se convirtió en un símbolo de la presencia romana en la región y cuando, con la provincia pacificada, el poder político imperial basculó hacia Apullum, la Colonia empezó a destacar como el centro aglutinador del culto imperial.


El territorio circundante a esta urbe se articulará en pagi – una unidad administrativa que forma parte de una colonia o municipio - y numerosos vici – poblaciones que surgen de forma espontanea, desempeñando un papel decisivo en casi todas las fundaciones posteriores de Roma en Dacia. En ese sentido destaca el desarrollo de la población de Apullum, que terminaría siendo la sede del gobierno provincial, y con la que siempre mantuvo una recurrente rivalidad.


Foro, muralla y anfiteatro, los mismos elementos en todos los rincones del Orbe Mediterráneo, incluso en regiones tan alejadas como esta, al norte del gran río Danubio. Sarmizegetusa con 22'5 hectáreas presenta el típico trazado en torno a dos ejes perpendiculares, el Cardo y el Decumano. Paseando por sus ruinas podemos distinguir claramente dos áreas perfectamente delimitidas, una al estilo del campamento de la legión rodeada por una muralla, y otra que se extiende más allá de los límites que marcan esos muros.


Una vez que hemos pasado por taquilla lo primero que nos encontramos es el anfiteatro que acogía las luchas de gladiadores, sin duda el edificio más espectacular de cuantos se mantienen en pie, con capacidad para cinco mil espectadores. Los juegos circenses eran a la antigua Roma lo que el fútbol a nuestro mundo. 


El complejo lúdico se completa con una escuela de gladiadores y un pequeño templo dedicado a Némesis. De la misma forma que el torero reza en la capilla antes de saltar al coso, el fornido gladiador se arrodilla ante Némesis en los momentos previos al combate.


En la época de las invasiones, mucho tiempo después que Roma se replegara y abandonase Dacia, los habitantes utilizaron el anfiteatro como fuerte para defenderse de las incursiones de los godos, de forma similar a lo que sucedió en los anfiteatros de Arles o de Cartagonova. El resto de edificios de la ciudad, como en tantas ruinas, sirvieron de cantera. Los vecinos venían aquí para hacer provisiones de piedra y sillares para levantar otras construcciones. En esa ocasión la acción humana aceleró el proceso de ruina.


A escasos metros del anfiteatro encontramos un área con tres templos, dedicados a Liper Pater, una divinidad itálica asimilado a Dionisio, protector de las vides, a Esculapio, protector de las artes médicas y la basílica del Templo.


El perímetro de la muralla acoge en su interior un trazado ortogonal que es estructura a partir del cardo y el decumano, y que tiene en el foro su centro neurálgico. Las excavaciones realizadas han permitido probar la existencia de tres foros superpuestos construidos con materiales diferentes: mármol, piedra y madera. Alrededor de este espacio se disponían los edificios típicos: la basílica, la curia, el aerarium, el tabularium y diferentes estancias para los diversos collegia que existían en la población.


El palacio del procurador provincial de la Dacia Apulensis fue uno de los edificios más importantes de Sarmizegetusa. En el edificio se disponían varias diferentes estancias como oficinas, que contaban con un sencillo sistema termal.


En el interior de la muralla se ha podido constatar la existencia de varias domus e insulae, así como hasta unas quince villas en los alrededores del núcleo urbano. Y como en todas las ciudades romanas no podían faltar las omnipresentes termas.


Roma crea un desierto y lo llama paz. Trajano y sus legiones destruyen la capital de Dacia, la auténtica (sagrada y regia) Sarmizegetusa, enclavada en los Cárpatos, y una vez sometida la región, fundó otra Sarmizegetusa, esta vez en la llanura, para regalar un hogar a sus esforzados veteranos. Sarmizegetusa Trajana fue desde su origen el eje principal de la presencia romana en la Dacia, que andando el tiempo devino en elemento imprescindible para la forja de la personalidad y la nacionalidad rumanas.


sábado, 28 de noviembre de 2015

APULUM ALBA IULIA



En el año 106 el emperador Trajano (de indiscutible origen bético o andaluz, según se prefiera) finalizaba la conquista de los territorios del Norte del Danubio, las ancestrales tierras de dacios (también llamados getas) y fundaba una nueva provincia; la Dacia. A partir de estos momentos se intensifica la romanización, y como en todos los rincones del Imperio, la ciudad fue el principal foco de irradiación de cultura latina. Es fácil imaginar cuan intensa debió ser esa influencia, para que dos mil años después el idioma rumano (derivado del latín) sobreviva en medio de un inmenso océano de eslavismo. Alba Iulia, conocida en la Antigüedad como Apulum, a un tiro de piedra de los impresionantes montes que fueron hogar de los dacios, es una de esas ciudades.


Parece ser que se trata de una población de origen dacio citada por el geógrafo Ptolomeo con el nombre de Apulum. Inmediatamente después de acabada la conquista, se estableció aquí un castro defensivo, Castrum Apulum. Con el tiempo se fue transformando en una ciudad, que junto a Sarmizegetusa Trajana, fue el núcleo principal, y más poblado, de toda Dacia. Aún existen controversias historiográficas sobre el origen de Apulum, que se desarrollaría a partir de dos núcleos, uno civil y otro militar, que en un proceso de conurbación acabarían convertidos en una única y próspera ciudad. Futuras investigaciones confirmarán, o desmentirán esta hipótesis. Lo que si parece claro es que Apulum creció como asentamiento civil a partir de la recepción de grupos de colonos que se dedicarían a la explotación agropecuaria y minera de la zona.

Aquí se estableció un gobernador senatorial con rango consular y mando sobre las legiones de las provincias dacias (Superior e Inferior). En ese sentido se convirtió en la principal plaza fortificada de Dacia y en el cuartel general de la Legión XIII Gémina, encargada entre otros menesteres, de proteger los cargamentos de sal procedentes de Turda y el oro extraido en las montañas cercanas. Apulum, que se desarrolló como una unidad administrativa dependiente de Sarmizegetusa Trajana, llegó a nombrar a una provincia entera, la Dacia Apulensis (anteriormente Dacia Superior) que se correspondía a grandes rasgos con Transilvania. Además de la riqueza salina y aurífera, las tierras adyacentes eran aptas para la agricultura, y los profundos bosques de la región eran activamente explotados. En definitiva una ciudad para controlar y dominar una región próspera y de considerable valor estratégico.



En el centro de la ciudadela moderna de Alba Carolina se encuentran los restos del antiguo foro y un área sacra, excavada hace poco tiempo, dedicada al culto del dios Mitra. Una placa recuerda el durísimo enfrentamiento entre Trajano y el rey dacio Decébalo, considerado un auténtico héroe nacional en Rumanía.  


martes, 29 de septiembre de 2015

EL LOBO DE DACIA



Nací en la soleada Campania, soy romano, soy legionario (nunca me interesó demasiado ascender a centurión),  estoy a punto a desertar de mi unidad,  y convertirme en traidor a los ojos de mis compatriotas, y lo que es más deleznable, de mis compañeros de centuria. No entiendo el empeño de Trajano en arrasar esta hermosa tierra, convertir la montaña mágica de los Dacios en un erial, y sus bosques en desiertos. Tampoco comprendo bien al rey Decébalo y su impulso obsesivo por provocar constantemente a Roma, un poderoso rival sin duda, para desencadenar una guerra que tiene perdida de antemano. Llevo varios meses odiando en silencio esta conflicto absurdo, y si mis superiores pudiesen oir mis pensamientos sería apaleado hasta la muerte. Los ojos limpios y sinceros de una joven pastora me han terminado de convencer.

Después de permanecer un tiempo en la guarnición que Trajano ha instalado en Samizegetusa, la capital de la Dacia, he decidido abandonar el ejército y los campos de batalla, y retirarme a una aldea de la montaña, y llevar allí una vida como un sencillo campesino junto a mi enamorada dacia. Intentaré vivir feliz durante los pocos años de paz que restan, porque la guerra volverá a estas tierras, y entonces tendré que luchar por lo único que realmente merece la pena luchar; salvar mi vida y proteger a mi familia. Aprenderé a sobrevivir en la montaña, a moverme por los bosques sin ser visto, a combatir como un dacio, y convertirme, definitivamente, en un auténtico lobo.

Sarmizegetusa Regia. 
Montes Orastie. Agosto de 2015.
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