Mostrando entradas con la etiqueta Esteban III de Moldavia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Esteban III de Moldavia. Mostrar todas las entradas

domingo, 7 de enero de 2018

INTANTERÍA MOLDAVA.





Infantería ligera y unos pocos caballeros, todos con el Uro en su escudo, fueron las tropas que utilizó el príncipe Moldavo, Esteban III el Grande, para emboscar en los pantanos y derrotar al ejército otomano del sultán Mehmet II en la recordada batalla de Vaslui en el año 1475.






jueves, 28 de diciembre de 2017

CABALGANDO JUNTOS CONTRA EL TURCO.



Vlad III, voivoda de Valaquia y su primo lejano el príncipe Esteban III de Moldavia, mantuvieron una estrecha relación a amistad y cooperación a lo largo de sus vidas. Juntos cabalgaron por los arduos senderos de Europa Central durante el convulso siglo XV. Se apoyaron mutuamente para sentarse en el trono de sus respectivos países, se protegieron en los momentos más complicados e intentaron reunir un poderoso ejército para combatir al sultán otomano.  

sábado, 30 de julio de 2016

MANASTIREA MOLDOVITA.



El monasterio de Moldovita, fortificado como es típico en la región histórica de Moldavia, fue construido en piedra durante el gobierno de Petru Rares (hijo ilegítimo de Esteban el Grande).


Esta tierra está salpicada por pequeños monasterios rurales, situados en medio de la Naturaleza, alrededor de los cuales nacen, crecen y se desarrollan pintorescas aldeas.


martes, 31 de mayo de 2016

ALEJANDRO I JAGELLÓN.



Miembro de la dinastía Jagellón, la familia que rigió con éxito los destinos de la mancomunidad polaco-lituana. Hijo de Casimiro IV Jagellón y de Isabel de Habsburgo – la hija del rey húngaro Alberto II – Alejandro fue sucesivamente Gran Duque de Lituania y Rey de Polonia.

La escasez de fondos le obligó a doblegarse ante los intereses de la poderosa nobleza polaca. Tuvo que hacer frente a demasiados enemigos: rusos, tártaros de Crimea, Esteban III de Moldavia y a los caballeros teutónicos, y malamente pudo mantener la compostura y la integridad territorial de sus dominios. Más lituano que polaco fue uno de los últimos Jagellones en utilizar la lengua materna lituana. Su mayor logro es haber reunido en un código todas las leyes de Polonia. Tras su muerte fue enterrado en la catedral de Vilnius.


sábado, 23 de abril de 2016

RADAUTI



Radauti (Radautz en alemán y Radóc en húngaro), situada en la llanura que bañan los ríos Suceava y Sucevita, muy cerca de los famosos monasterios de Bucovina, adquirió carta de población durante el reinado de Alejandro I de Moldavia (Alexandru cel Bun).


Esteban III procuró en lo posible fomentar su desarrollo, así que aprovechando su ubicación de privilegio a medio camino entre los Cárpatos y la meseta, le concedió el privilegio de celebrar ferias y mercados. Históricamente también ha sido un núcleo de asentamiento para la población judía. En la actualidad es una importante ciudad de paso.


CETATEA NEAMT.



Elevadas unos cien metros por encima del río Neamt, protegiendo la ciudad de Targu Neamt, instalada en un punto estratégico en la importante ruta que unía Piatra Neamt y Suceava, en la colina de Plesu surgen entre los bosques las ruinas de la Fortaleza de Neamt. Mandada construir a finales del siglo XIV por Pedro I Musat, el príncipe Esteban III el Grande – Stefan cel Mare – la integró en el poderoso sistema defensivo que protegía el principado de Moldavia de las incursiones otomanas.  

sábado, 9 de abril de 2016

STEFAN CEL MARE



Stefan cel Mare – Esteban III de Moldavia “el Grande”, inteligente, astuto, osado y sobradamente preparado, se ha convertido por derecho propio, en una gigantesca figura de la historia de Rumanía. Parques, plazas, calles, monasterios, cuadros, avenidas, colegios, estatuas, monumentos...diseminados por todo el país mantienen vivo su recuerdo. El príncipe Esteban convirtió Moldavia en un poderoso estado, con capacidad suficiente para mantener su independencia.


Cuando su padre, Bogdan II, fue asesinado (algo demasiado común en la época), Esteban, que era poco más que un niño, se refugió en Transilvania bajo la protección del poderoso clan de los Hunyadi, y allí coincidió con otro exiliado con pedigrí, Vlad III. Pronto hicieron buenas migas y juntos se empaparon de los complicados resortes del mundo de la política, los entresijos de la vida cortesana y todo lo que debían saber sobre el mundo marcial. Vlad y Esteban cabalgaron juntos durante interminables horas y vagaron por indescifrables senderos en pos de su destino. Esta fue una amistad fructífera para ambos.


En 1457 Vlad ofreció a Esteban un considerable destacamento con los que poder asaltar Moldavia y convertirse en príncipe con todas las de la ley. Laureado general, consumado militar, vencedor en más de treinta batallas, rodeado de molestos vecinos, defendió con éxito y pundonor su país, deseado por húngaros, polacos y otomanos (y menos mal que aún no habían llegado los rusos). Y con todos se las tuvo tiesas. Interceptó y derrotó al ejército de Matías Corvino que se dirigía a Moldavia con la intención de sentar en el trono a Petru Aron, aniquiló a una peligrosa horda tártara y hacia 1471, invadió Valaquia, le dio una paliza a Radu el Hermoso, secuestró a su mujer y se llevó a su hija, María Voichita, para convertirla en su esposa. El sultán Mehmet II cabreado con lo que le habían hecho a su querido Radu, reclutó un gran ejército y lo lanzó contra Moldavia para castigar la afrenta.


Entonces consiguió Esteban consiguió el mayor éxito de toda su carrera militar. Emboscó a sus hombres en las ciénagas y pantanos que rodean la ciudad de Vaslui, y allí sorprendió al ejército de Mehmet II. La batalla de Vaslui (1475) fue una de las peores derrotas que sufrieron los otomanos frente a las armas cristianas. Este traspiés dejó muy mermado al turco que detuvo por un tiempo su avance sobre Europa Oriental.


A pesar del rotundo éxito, Esteban sabía que el peligro otomano no había sido conjurado, y decidió sustituir la espada por las palabras. Envió misivas relatando la victoria a todos los estados cristianos, incluido el Obispo de Roma, y explicando la necesidad de unir a toda la Cristiandad para poder expulsar a los otomanos de Europa. Reyes y príncipes miraron para otro lado y el papa se limitó a nombrar a Stefan cel Mare, “Campeón de la Cristiandad”. Definitivamente el espíritu de cruzada había muerto.


Por estas fechas, y tras hacer las paces con el rey Matías, Esteban devolvió el favor a Vlad, y le ayudó a recuperar su trono. Aunque el valaco no pudo ni mantenerlo, ni conservar la cabeza sobre los hombros.


Cuando Esteban fue plenamente consciente de su insuficiencia militar, con enemigos por todos lados, volvió a recurrir a la diplomacia, y en 1486 firmó un tratado con el sultán Bayaceto II. La autonomía de Moldavia a cambio de un suculento tributo anual.


A pesar de las guerras y la turbulencia política, el reinado de Esteban fue una época de prosperidad y gran desarrollo cultural. Bajo su mandato se fundaron numerosos monasterios – Putna, Voronet, Moldovita, Sucevita – y mantuvo al clero ortodoxo de los estados ocupados por los turcos, además de proteger los monasterios griegos del Monte Athos. Algunas ciudades moldavas vivieron el mayor esplendor de su historia con Esteban, como la capital Suceava, Radauti o Piatra Neamt, donde se estableció ocasionalmente la corte principesca. Para defender sus fronteras inició una política de reforzamiento de las fortalezas existentes, como la de Tirgu Neamt o la Cetate de Scaun en Suceava.


Esteban murió en Suceava y fue enterrado en el monasterio de Putna, donde descansa eternamente junto a su María Voichita. Fue llorado largamente y convertido en santo por la Iglesia Ortodoxa en el año 1992 (tras la caída del régimen comunista). Si uno no es rumano no puede alcanzar a comprender la dimensión de este personaje, algunos historiadores románticos y nacionalistas, como Nicolae Iorga, han escrito auténticos panegíricos sobre su extraordinaria personalidad, y recientemente (2006) un progama de la televisión pública lanzó una campaña para elegir al personaje más importante de la historia de Rumanía. Votaron miles de espectadores y el vencedor fue Stefan cel Mare.


Prudente cuando tenía que serlo, empleaba el suplicio del palo con el enemigo, diestro con la espada y locuaz con la palabra, y siempre presto para aprovechar la oportunidad, Stefan cel Mare, en sus momentos de ensoñación, se veía a sí mismo dirigiendo una cruzada y recuperando Constantinopla para la Cristiandad.




viernes, 8 de abril de 2016

MARÍA VOICHITA



Princesa rumana, hija del voivoda Radu el Hermoso y flamante tercera esposa de Esteban el Grande de Moldavia. Además fue la madre del voivoda moldavo Bogdan III. El matrimonio entre Esteban y María formaba parte de una estrategia de alianzas entre Moldavia y Valaquia para presentar un frente compacto ante la amenaza turca. Algunos historiadores consideran que María ejercía una considerable influencia en el gobierno de su esposo. Ambos fueron enterrados en el Monasterio de Putna.  


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...