Mostrando entradas con la etiqueta Príncipe Geza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Príncipe Geza. Mostrar todas las entradas

jueves, 8 de febrero de 2018

KOPPANY.


La Europa pagana se resistía a convertirse en Cristiana, llegando a derramar sangre y muriendo en el intento. Koppany – o Copan – señor de Smogy, hijo de Tar Zerind y descendiente por línea directa del caudillo Arpad se opuso, primero a la conversión al cristianismo del príncipe Geza y en segundo lugar a la coronación como primer rey de Hungría de Esteban.

Cuando murió Geza, Koppany pretendió casarse con su viuda Sarolta e intentó hacer valer sus derechos al principado de los magiares como miembro de mayor edad de todo el clan, en virtud del “senioratus” practicado tradicionalmente entre su pueblo. Pero Geza había designado ya sucesor, su hijo Esteban, cambiando para siempre las leyes de la herencia entre los magiares.

Koppany utilizó el paganismo y la tradición magiar, para aunar las fuerzas necesarias para enfrentarse a Esteban. La disputa quedó resuelta en la batalla de Vezprem. Las tropas de Esteban, y de su aliado Vencelino de Wasserburg aplastaron a los insurrectos. 


Koppany fue ejecutado, y como advertencia para otros posibles rebeldes (y de paso a todos aquellos que no quisieran someterse a la autoridad de Esteban), su cuerpo fue descuartizado en cuatro trozos. Cada uno de los miembros cercenados fue colocado en las puertas de las cuatro ciudades húngaras más importantes: Gyor, Veszprem, Esztergom y Gyulafehérvár (Alba Iulia).

jueves, 22 de diciembre de 2016

BOLESLAO EL BRAVO.



Boleslao I el Bravo – Boleslaw Chrobry fue un paso más allá que su padre Miezko y no paró hasta conseguir convertirse en rey del recién nacido estado polaco.


Boleslao sucedió a su padre Miezko como duque independiente (y cristiano) de Polonia, adulador y diplomático daba a los otones una de cal y otra de arena, al tiempo que sus ejércitos conseguían aumentar sus territorios con la anexión de Gdansk, Cracovia, Silesia y Moravia. Su experiencia militar le permitió posteriormente defender sus fronteras con éxito.


Como todo buen gobernante buscó aliados entre sus vecinos y se casó sucesivamente con Enilda de Lusacia y con Judith de Hungría, hija de Geza y Sarolta, y hermana de Esteban I. Ambos cuñados se convertirían en los primeros reyes de sus respectivos estados.



La religión fue el gran pilar que sustentaba todas las monarquías medievales y Boleslao lo sabía. Su buena relación con la iglesia fue determinante para que el papa de Roma diese el visto bueno a su coronación en el año 1025. 


Poco pudo Boleslao disfrutar en el trono, pues meses después de convertirse en rey le sorprendió la muerte. Con su muerte la inestabilidad e incertidumbres se extendieron rápidamente por Polonia.  


sábado, 3 de septiembre de 2016

EL LINAJE DE LOS GRANDES REYES HÚNGAROS.



Como los primeros libros del Antiguo Testamento, imitando las profusas genealogías de Tolkien, al estilo de las bellísimas sagas nórdicas. Simón Kezai y Anonymus redactaron sus crónicas, en la Képes Krónica aparecen bellamente ilustradas estas historias, bardos, escaldos y aedos cantaron sus hazañas. He aquí la estirpe de la casa de Arpad, los grandes reyes de Hungría. Nunca hubo una casa real que defendiese su patria con tanto ardor, ninguna familia aportó tantos santos y santas a la Iglesia Católica.

Enfadado con la creación, Dios destruyó el mundo de los hombres, pero salvó la vida de Noé, un hombre de corazón puro, y a su familia. Noe tuvo tres hijos, Sem, Cam y Jafet. La descendencia de la tripulación del arca repobló el mundo. Jafet tuvo a Gómer, Madai, Javán, Mesec, Tirás, Tubal y Magog. Cincuenta y ocho años después del Diluvio Universal, Enetöl, amada esposa de Magog, dio a luz dos gemelos sanos, Hunor y Magor.

Los ingenuos hermanos Hunor y Magor, portadores de una pureza infantil, educados, como el inocente Perceval, según la ley natural, y criados en lo más profundo del bosque alejados de toda corrupción, persiguieron y dieron caza a la Gran Cierva Primigenia. Luego separaron sus caminos y se convirtieron, respectivamente, en los padres de dos poderosas estirpes; los hunos y los magiares. Un descendiente de Hunor, el más famoso de todos, llamado Atila y conocido como Azote de Dios, construyó un efímero imperio nómada que desapareció tras su muerte. Nunca se ha hallado su tumba.

Algunos siglos más tarde (no muchos) cuando la Edad Oscura había caído sobre Europa, y el Imperio Romano no era más que un borroso recuerdo, el Ave Turul fecundó, durante un agitado sueño, a la grácil Emese, esposa de Ügyeko. Y Emese alumbró a Almos. La mítica ave auguró grandes éxitos al linaje que había nacido con Almos. Almos fue padre de Arapd, el invencible.

Siete jefes magiares, caudillos guerreros y magníficos jinetes, Elod, Ond, Kond, Tas, Töhötöm, Huba y el propio Arpad, líderes de otras tantas tribus, atravesaron al galope el impresionante arco carpático, llegaron a la Gran Llanura - el Alföld – bañada por el río más emblemático de Europa, el Danubio, siguiendo la estela que el Ave Turul dejaba en el cielo, e iniciaron la conquista de la patria – Honfoglalás. Celebraron un ritual, vertieron sangre en un cáliz dorado y todos bebieron de él, formalizaron un juramento y sacrificaron al príncipe Almos; todos los reyes debían portar la sangre sagrada del Turul.

El gran caudillo guerrero Arpad, conquistador de tierras y de hombres, borró del mapa la Gran Moravia, tuvo varios hijos, entre ellos otro valeroso guerrero, Juctosa, pero sobrevivió únicamente uno, Zolta. Juctosa, el mayor, engrendró a Falicsi, y Zoltán a Taksony. Falicsi perdió el liderazgo y la vida en la batalla de Lechfeld, combatiendo a Enrique I “el Pajarero” y fue sustituido al mando de los magiares por su primo Taksony. Taksony tuvo dos hijos, Mihaly y Geza. Mihaly fue el padre de Vazul. Töhötöm, fiel compañero de correrías de Arpad, fue padre de Horka. Horka engendró al voivoda de Transilvania Gyula, y Gyula tuvo una hija, Sarolta, que se convertiría en madre de Hungría.

Sarolta se casó con Geza, se unieron dos estirpes y el fruto de este matrimonio fue Esteban. Esteban eliminó a todos sus rivales, unificó todas las tribus, se bautizó y fue coronado primer rey de Hungría. Pocos años después de su muerte fue elevado a los altares de la santidad. A partir de este momento se establece el ritual de coronación y las piezas fundamentales que le dan forma y la hacen legítima: la Santa Corona, el arzobispo de Esztergom y la sede de Szekesfehervar. Las reinas consortes quedaron vinculadas a la diócesis de Vezprem.

Esteban casó con una germana, Gisella de Baviera y tuvieron un hijo, Emeric, que murió joven y no llegó a reinar. El primo de Esteban, Vazul, que no pudo reinar, tuvo dos hijos que si lo hicieron, Andrés I y Bela I. La discordia enraizó entre ellos al igual que sucedió entre Caín y Abel (o Rómulo y Remo). Las hermanas de Esteban sentaron a dos reyes en el trono; Pedro Orseolo, medio veneciano e hijo de una de ellas, y Aba Samuel, medio cumano y esposo de la otra. Ambos indignos por no representar a la noble raza magiar.

Andrés I fue padre de un rey, Salomón, que pasó sus últimos días viviendo como eremita en una cueva, y Bela I de dos, Geza I y Ladislao I, que además de rey fue Santo y Caballero. Ladislao prefirió el celibato y no tuvo hijos, pero Geza I tuvo dos, y se convirtió (a partir de este momento) en el ancestro único de todos los reyes hasta Ladislao IV, conocido como “el Cumano”. Los dos hijos de Geza fueron Almos y Colomán, que se llevaban mucho peor que Caín y Abel, el segundo mandó cegar al primero, incapacitándolo para el gobierno y coronándose rey. Uno ha pasado a la historia como el Ciego y el otro como el Bibliófilo, por su amor a los libros y el afán por patrocinar la cultura. El hijo de Colomán reinó como Esteban II y el de Almós como Bela II (también cegado por su malévolo tío Colomán). Tres reyes engendró este Bela, Geza II, Ladislao II y Esteban IV, los dos últimos enfrentados al primogénito. Geza II transmitió la sangre arpádica a sus hijos Esteban III y Bela III, que tuvo dos hijos, Emerico, que fue rey y padre de Ladislao III, y Andrés II el Hierosolimitano, cruzado y figura del parlamentarismo en Europa Central. Andrés II tuvo un digno heredero en Bela IV que se las tuvo tiesas con los mongoles, una hija elevada a la santidad, Santa Isabel, y un hijo póstumo fruto de su tercer matrimonio, también llamado Esteban. Bela IV engrendró a otra santa, Santa Margarita y a otro rey, Esteban V. Esteban V fue padre de Ladislao IV el Cumano no por sangre sino por preferencias, que fue sucedido por Andrés III, hijo de Esteban el Póstumo. En 1301 moría sin heredero Andrés III y con él la legendaria estirpe de Arpad. Una nueva era comenzaba en el Reino de Hungría.


martes, 9 de agosto de 2016

TAKSONY, PRÍNCIPE HÚNGARO.



Caudillo militar y Gran Príncipe de Hungría. Su padre fue Zoltán, hijo a su vez de Arpad, y su madre una hija de Menumoruth, un gobernante local derrotado por su abuelo Arpad. De esta forma, en la persona de Taksony, quedan entrelazados los invasores con las poblaciones autóctonas sometidas.


Avezado guerrero dirigió con éxito una campaña contra Berengario II rey de Italia y también participó en la batalla de Lechfeld. En esta batalla se produce la estrepitosa derrota magiar frente a tropas germanas y la muerte de su líder Falicsi, primo de Taksony. A partir de este momento Taksony se erige en Gran Príncipe. Durante su reinado se fueron asentando en sus territorios varios grupos de pechenegos.

Taksony se casó con una dama cumana, búlgara o pechenega (aquí no hay concenso). Todos los reyes húngaros de la dinastía arpad descienden de este matrimonio a través de Geza y Mihail. Su nieto Esteban fue coronado en el año mil como primer rey de Hungría. Taksony fue el último príncipe magiar pagano, por cuanto que su hijo y sucesor, Geza, además de intensificar la sedentarización de los magiares, inició los acercamientos a la religión cristiana.


sábado, 21 de mayo de 2016

SAN ANASTASIO



Religioso de origen checo, discípulo de Adalberto de Praga y personaje fundamental en la cristianización del Reino de Hungría. Acompañó a Hungría a su maestro y allí se convirtió en consejero del Gran Príncipe Geza y de su hijo Esteban. Anastasio fue el primer abad de Pannonhama, obispo de Kalocza, y arzobispo de Esztergom, la máxima autoridad religiosa del país, para acabar tras su muerte, convertido en Santo. Además ejerció de enlace entre el papado y el rey húngaro. El Santo Padre Silvestre II le entregó la corona para oficiar la ceremonia en que Esteban se convirtió en el primer rey del recién nacido Reino de Hungría.  

miércoles, 30 de diciembre de 2015

CONDE DEODATUS



Deodatus, conde napolitano fue, según la Chronicon Pictum, el padrino de bautismo de Esteban I de Hungría. Los historiadores no se ponen de acuerdo sobre esta figura, e incluso dudan de su existencia, pero hemos de pensar que se trataba de una persona de la entera confianza del príncipe Geza, padre de Esteban. Deodatus se ganó el aprecio y cariño del futuro rey que lo llamaba “Tata”.  

lunes, 24 de noviembre de 2014

BATALLA DE VESZPREM



Cuando muere un rey, lo normal es que la sucesión al trono sea tranquila y pacífica. Pero en ocasiones esto no es así, y dos o más candidatos porfían por la corona. En estos casos, los pretendientes se muestran convencidos de poseer la razón, y la mayoría de las veces, esa razón se dirime en el campo de batalla. Precisamente esto sucedió en el 997 en tierras húngaras.

Este mismo años falleció Geza, el Gran Príncipe de los magiares, que había designado sucesor a su hijo Esteban, pero un pariente del príncipe fallecido, de nombre Cupan (Koppany), reclamó a la viuda Sarolta como esposa y alzó armas contra el heredero.

Geza había abrazado la fe cristiana, y según las costumbres llegadas de oriente, el heredero debía ser el primogénito del anterior líder. Sin embargo, las ancestrales leyes magiares predicaban otra cosa; el miembro mayor del clan, independientemente de su parentesco con el monarca fallecido, heredaba el Principado, y en esta costumbre apoyó Cupan, señor de Somogy, su reivindicación. Y como ninguno estaba dispuesto a renunciar a sus pretensiones, serían las armas las que decidiesen. La discusión concluyó en la batalla de Veszprem.

Esteban había contraido matrimonio con Gisela, princesa de Baviera, que había arribado a Hungría acompañada de nobles y caballeros alemanes, de tal manera que el futuro rey logró reunir un poderoso ejército. El conde Vencelino de Wasserburg, los caballeros Hont y Pazman y el noble húngaro Csanad, aplastaron al ejército de Cupan, apoyado por los sectores paganos contrarios a la conversión, en una llanura cercana de Veszprem.


Cupan fue derrotado, ejecutado y descuartizado. Sus cuatro extremidades fueron expuestas, como advertencia, en las principales ciudades húngaras del momento: Veszprem, Gyulafehervar (Alba Iulia), Gyor y Esztergom.  

sábado, 25 de octubre de 2014

SAROLTA, MADRE DE HUNGRÍA



Madre de Esteban I, el Grande, fundador del Reino de Hungría. Sarolta nació en el seno de una noble familia húngara. Concretamente era la hija de un jefe tribal, Gyula de Transilvania, descendiente de uno de los siete caudillos magiares, Töhötöm (era su nieto).

Se cree que nació hacia el 950 y posteriormente se bautizó, junto con toda su familia, bajo el rito ortodoxo bizantino. Se casó con el Gran Príncipe Húngaro, Geza, hacia 970. De este matrimonio nacieron varios vástagos, siendo el único varón Esteban, llamado a reinar en Hungría e iniciar una nueva época para los magiares.

Otra de sus hijas, Judit, se convirtió en esposa del príncipe polaco Boleslao I el Bravo, con el que tuvo un hijo, llamado Bezpryem.

Cuando murió su querido esposo, un noble húngaro pagano, de nombre Cupan, reclamó el trono, y planeó desposarla, para legitimar, aún más, su pretendida posición de monarca. El hijo de Sarolta, Esteban, combatió duramente contra Cupan, hasta conseguir la victoria (sobre él, y sobre los paganos), y sentarse en el trono de Hungría.


domingo, 5 de octubre de 2014

GRAN PRÍNCIPE GEZA DE HUNGRÍA



El Gran Príncipe Geza, descendiente del noble linaje de Arpad puso los cimientos del reino de Hungría que fundó su hijo Esteban I. Geza continuó la obra política de sus antecesores y supo ver que la nación húngara no podía seguir siendo un pueblo pagano y destructor de pueblos. Para llevar a buen puerto su estrategia política, envió una delegación a la dieta imperial para negociar la paz y la cooperación de Otón I en el año 973, solicitando además que le enviase misioneros cristianos que acometieran la labor de evangelizar el país, así como la ayuda de caballeros feudales que le ofreciesen su apoyo militar.

Príncipe Geza en Szekesfehervar
Para consolidar y centralizar su poder necesitaba dominar lugares estratégicos, que eran además los territorios de señores triabales, lo que le obligaba a combatirlos. Convirtió Esztergom en la capital de sus dominios y contrajo matrimonio con Sarolta, la hija de Gyula de Transilvania, consiguiendo de esta manera el control de las regiones más orientales del país. No obstante también se sirvió de Szekesfehervar como residencia. En la Edad Media era bastante frecuente que las cortes fuesen itinerantes, al igual que la capitalidad de los reinos.


Geza se encargó de preparar el terreno para su hijo y sucesor, el futuro Esteban, al que puso como maestros y preceptores al obispo Adalberto de Praga y al abad Astrik (San Anastasio), para que lo educasen en la fe cristiana, por la que había apostado ciegamente. Además para reforzar sus relaciones con Occidente lo desposó con Gisella, la hija de Enrique II de Baviera, "el Pendenciero".


Las dos fuentes que siguen muestran la evolución histórica de la opinión acerca de Géza:
Enormemente cruel, en su furia repentina asesinó a muchos. Trató a su pueblo duramente y abusando de su autoridad […] a los que encontró en una ruta diferente, les subyugó con amenazas e intimidación. […] De burla presentó sacrificios al Dios Todopoderoso y a otros varios dioses. Cuando su prelado le reprochó por eso, respondió que era suficientemente rico y poderoso como para hacerlo.” (Thietmar, obispo de Merseburgo)

Hubo entonces un príncipe de nombre Géza quien, aunque se hundió en la forma de vida pagana, al acercarse la luz de la gracia espiritual atentamente empezó a negociar la paz que antes nunca apreció con todas las comarcas a su alrededor; permitió a los sacerdotes y monjes que se presentaran delante de él, les escuchó con gozo, encontró gusto en que la semilla de la fe verdadera plantada en su alma germinase. […] junto con su Corte creyó y se bautizó jurando poner a cada súbdito suyo al servicio de la fe cristiana.” (De la leyenda mayor del rey Esteban)



viernes, 5 de septiembre de 2014

SZEKESFEHERVAR, LUGAR DE CORONACIÓN Y PANTEÓN DE LOS REYES HÚNGAROS.



La antigua capital del Reino Medieval de Hungría. Ajada por los años, trata de mostrar al visitante algunas pinceladas de su belleza. Su trazado actual, sus edificios y sus colores no me recuerdan a nada parecido que haya visto en mis viajes por Europa.


Sus calles son un museo de estatuas de los reyes medievales húngaros, desde Esteban el Grande hasta Matias Corvino. Sus edificios emblemáticos fueron arrasados, pero sus habitantes muestran orgulloso su pasado y su historia. Vinculados a la casas de Arpad, una familia que forjó un estado, un reino, que fue paradigma del Catolicismo y baluarte frente al turco. Y una de sus sedes regias fue Szekesfehervar. Un pedazo importante de la historia de Hungría.

Luis I
A medio camino entre Budapest, la capital, y el Lago Balatón, destino turístico, se sitúa Szekesfehervar, una ciudad de nombre impronunciable para nosotros hispanohablantes, y parte imprescindible de la historia de su país. Fue Szekesfehervar, y no Visegrad, la primera capital de Hungría y la Sede Regia de la Dinastía Arpad.


Szekesfehervar fue además, y durante siglos, el lugar de coronación y enterramiento de los monarcas húngaros. Precisamente su toponimia está relacionado con esta función, su nombre significa algo así como "la sede en el castillo blanco": Szek (sede) feher (blanco) var (castillo). Por otra parte, en las fuentes medievales aparece con su nombre latino; Alba Regia.

Príncipe Geza
La ciudad fue fundada en el 972 por el Gran Duque Geza, que estableció aquí su residencia principesca, ya que era un lugar seguro, situado en el monte y rodeada por pantanos. Fortificó su palacio, como era pertinente en la época, con zanjas y murallas, y erigió una de las iglesias más antiguas del país, en estilo bizantino.

San Esteban
Sería en los albores del segundo milenio, y bajo el reinado de San Esteban, cuando Szekesfehervar alcanzó su máximo desarrollo e importancia, y se convirtió en testigo de acontecimientos trascendentales de la historia de Hungría y del pueblo magiar.

Rey San Ladislao.
Durante el reinado de Esteban I la ciudad fue un asentamiento muy densamente poblado, rodeado por empalizadas y murallas levantadas con tierra. El rey se ocupó de consolidar el papel de sede regia de Szekesfehervar. Ordenó edificar la Capilla Palatina como Iglesia de Coronación y Panteón Real.


La basílica del Rey Esteban contaba entre los edificios más monumentales de la Europa del año mil y uno de los edificios más destacados del reino húngaro durante cinco siglos. En el interior se alzaba el trono y se custodiaban la corona y los otros símbolos del poder real (orbe y cetro) así como el tesoro y la hacienda. El arzobispo de Esztergom tenía el privilegio de coronar al rey de Hungría, pero la ceremonia debía celebrarse en la sede de Szekesfehervar. No obstante el rey Esteban si fue coronado en la propia Esztergom.

La impresionante basílica, que tenía la capacidad de recibir en su interior a unas diez mil almas, prácticamente toda la población de la ciudad, vio coronar a casi cuarenta reyes y ofreció lugar de sepultura a otros quince. Entre los monarcas sepultados tenemos a Emerico, San Esteban, Colomán el Bibliófilo, Bela II, Bela III, Ladislao III, Carlos Roberto I, Luis I y Luis II.


En la actualidad solo unas pocas ruinas quedan de tan magnífico edificio, en un céntrico jardín junto al Palacio Episcopal. Los invasores otomanos en el siglo XVI se encargaron de saquearla, profanarla y reducirla a escombros. La conquista turca en 1543 puso fin a quinientos años de vocación monárquica. Y cuando los turcos se retiraron, un siglo y medio más tarde, dejaron atrás un montón de ruinas.

En otro orden de cosas, dejando a un lado las funciones regias, las rutas de peregrinación con destino a Tierra Santa y las vías comerciales que pasaban por aquí, y los mercados semanales, también contribuyeron al engrandecimiento de la urbe.

Matías Corvino
Por otro lado, pero siguiendo con lo mismo, los monjes que se establecieron aquí, al igual que los habitantes, enriquecieron Alba Regia con la construcción de iglesias, monasterios y viviendas. Y en el siglo XII los suburbios quedaron unidos a la ciudad. Otro de los acontecimientos más destacados de la historia de Szekesfehervar fue la concesión en 1222 de la "Bula de Oro", por el rey Andrés II, un documento de similares características a la Carta Magna otorgada por Juan Sin Miedo. (En ambos casos sometidos a fuertes presiones por parte de la nobleza).

Una centuria antes de la llegada de los otomanos Szekesfehervar inició una lenta y progresiva decadencia. Los cambios en el sistema social y en la administración, y el desplazamiento de poder político a Budo, provocó la disminución del papel político de Szekesfehervar. No obstante Alba Regia siguió disfrutando de los honores de la Coronación y los enterramientos de los monarcas.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...