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sábado, 6 de febrero de 2016

ARPÍAS



PARA la Teogonía de Hesíodo, las arpías son divinidades aladas, y de larga y suelta cabellera, más veloces que los pájaros y los vientos; para el tercer libro de la Eneida, aves con cara de doncella, garras encorvadas y vientre inmundo, pálidas de hambre que no pueden saciar. Bajan de las montañas y mancillan las mesas de los festines. Son invulnerables y fétidas; todo lo devoran, chillando, y todo lo transforman en excrementos. Servio, comentador de Virgilio, escribe que así como Hécate es Proserpina en los infiernos, Diana en la tierra y luna en el cielo y la llaman diosa triforme, las arpías son furias en los infiernos, arpías en la tierra y demonios (dirae) en el cielo. También las confunden con las parcas. Por mandato divino, las arpías persiguieron a un rey de Tracia que descubrió a los hombres el porvenir o que compró la longevidad al precio de sus ojos y fue castigado por el sol, cuya obra había ultrajado. Se aprestaba a comer con toda su corte y las arpías devoraban o contaminaban los manjares. Los argonautas ahuyentaron a las arpías; Apolonio de Rodas y William Morris (Life and death of JaSon) refieren la fantástica historia. Ariosto, en el canto XXXIII del Furioso, transforma al rey de Tracia en el Preste Juan, fabuloso emperador de los abisinios. Arpías, en griego, significa las que raptan, las que arrebatan. Al principio, fueron divinidades del viento, como los Maruts de los Vedas, que blanden armas de oro (los rayos) y que ordeñan las nubes.

Jorge Luis Borges
El Libro de los Seres Imaginarios

domingo, 11 de noviembre de 2012

LAS MUSAS



Desde el principio de los tiempos, las musas, muchachas jóvenes, hermosas y sencillas han inspirado a músicos, poetisas, artistas, enamorados, escritores, danzantes y bailarinas.
Las musas consiguen encontrar y extraer la belleza del alma humana, los hombres y mujeres iluminados por ellas se convierten en demiurgo, dan forma al arte y arrancan emociones a los espectadores que lo disfrutan. 
 Aunque existen diferentes tradiciones, la más generalizada cuenta nueve musas protectoras de las artes, las ciencias y las letras y que eran hijas de Zeus y de Mnemosine; y nacieron en la cumbre del Piero

"Esto cantaban las Musas que ocupan las moradas olímpicas, las nueve hijas nacidas del gran Zeus, Clío, Euterpe, Talía, Melpóneme, Terpsícore, Érato, Polimnia, Urania y Calíope. Ésta es la más importante de todas, pues acompaña a los venerables reyes. Al que honran las hijas del poderoso Zeus y le miran al nacer, de los reyes vástagos de Zeus, a éste le derraman sobre su lengua una dulce gota de miel y melifluas palabras fluyen de su boca, de modo que todos hacia él dirigen su vista cuando interpreta las leyes divinas con rectas sentencias"
                                                                Hesíodo. Teogonía (75-86)

  Calíope, era defensora de la poesía épica, y solía aparecer representada junto a obras como Ilíada, Odisea o Eneida.

 



Clío, presidía la Historia, el estudio del pasado del hombre.

 Erato, inspiraba a los hombres la poesía lírica, romántica y amorosa. Un laúd y una corona de rosas eran sus símbolos.




Euterpe, la que toca la flauta, estaba especializada en la música. 



 
Melpómene, ataviada con ropas austeras y una máscara, como una gran actriz, era la musa de la tragedia.
Polimnia, con una actitud reflexiva y pensativa, cultiva la poesía sagrada y la mímica.
 





Talía, vestida con extravagantes atuendos provocaba la sonrisa, pues la comedia, era su protegida. Era también musa de la poesía bucólica y pastoril.
  

Terpsícore, la bailarina, patrocinaba la danza.
 
















Urania, escudriñadora de los secretos del Universo, era la musa de la astronomía.
El templo sagrado donde se reunían las musas era el museo, lugar donde disfrutar de todo lo bello del mundo natural y las extraordinarias creaciones del hombre. Mas tarde, el museo se convirtió en un centro de estudios, donde además se rendía culto a las musas. Hoy día un museo es un lugar donde se exponen las obras de arte realizadas bajo los auspicios de las inmortales musas.

Las musas inspiran, protegen y patrocinan todas las actividades intelectuales y espirituales, abandonando todo lo material y sublimando las creaciones que nacen del alma humana. 
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