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domingo, 20 de octubre de 2019

MASSINISSA, REY DE NUMIDIA.



Massinissa, rey de Numidia tomó partido por Roma durante la Segunda Guerra Púnica y aprovechó su buena relación con Escipión el Africano (al que ayudó a derrotar a Aníbal en la batalla de Zama) para forjar un poderoso estado en el Norte de África. Cuentan que vivió 90 años y que con esta edad aún era capaz de dirigir el ejército.

Massinissa unificó su reino y lo convirtió en rico y poderoso, desarrollando la agricultura y el comercio exterior con Roma. Además, tomando como espejo a los reyes helenísticos, promovió la difusión de la cultura griega en sus tierra. Su arrolladora personalidad y su capacidad militar consiguieron la obediencia de los jefes de las tribus bereberes. Al final de su vida, la provocaciones y saqueos a Cartago, terminaron provocando la tercera y definitiva guerra púnica.

miércoles, 4 de octubre de 2017

A TRAVÉS DE LOS ALPES.



“Después de haber reclutado todas las tropas que pudo entre los celtíberos, africanos y otros pueblos, y de encomendar los asuntos de Iberia a su hermano Asdrúbal, atravesó los montes Pirineos en dirección al país de los celtas, hoy llamado Galia, con nueve mil soldados de infantería, doce mil jinetes y treinta y siete elefantes. Atravesó el país de los galos, atrayéndose a algunos con dinero, a otros, mediante la persuasión, y a otros, en fin, sometiéndolos por la fuerza. Cuando llegó a los Alpes y no encontró ningún paso que los atravesara o pasara sobre ellos – pues se trata de una cordillera sumamente escarpada -, emprendió también su ascenso con intrepidez sufriendo grandes pérdidas debido a la gran cantidad de nieve y al rigor del frío existentes. Cortaba madera, la quemaba y apagaba los rescoldos con agua y vinagre, y a la roca, que se había tornado frágil por este procedimiento, la rompía con martillos de hierro. Así, abrió un paso sobre las montañas que aún está en uso en la actualidad y se llama paso de Aníbal. Como le empezaron a faltar las provisiones, se apresuró en su marcha sin que los romanos se percataran de que en realidad estaba ya en Italia, y al sexto mes de su partida de Iberia, después de haber perdido a muchos hombres, descendió desde los montes a la llanura”.
Apiano. La Guerra de Aníbal, 4.


viernes, 3 de abril de 2015

CIRNIOS



Los cirnios, ancestrales habitantes de las islas de Cerdeña y Córcega, que actuaron habitualmente como mercenarios de los ejércitos cartagineses.

"Su ejército se componía de trescientos mil hombres entre fenicios, libios, iberos, ligures, elíseos, sardonios y cirnios: lo mandaba Amílcar, rey de los cartagineses, hijo de Hanón."
Heródoto VII, 165.

¿Podemos atrevernos a pensar que los antepasados de los cirnios (o los cirnios mismos) fueron los constructores de los misteriosos nuragas?.

viernes, 11 de abril de 2014

MAQUINARIA GRIEGA DE ASEDIO.



Los inventores griegos trabajaban para sus jefes militares, creando, desde sencillos arietes hasta lanzallamas. Una pequeña muestra de estos instrumentos nos esperan en Trebuchet Park. 

Ariete de mano (siglo VII a.C.).

Vitrubio escribe que el ariete fue inventado por los cartagineses durante el asedio a la ciudad de Gadir. Los cartagineses se habían apoderado de un fortín clave para el control de toda la ciudad y decidieron reducirlo a escombros. Como no tenían herramientas a mano, cogieron un enorme madero y comenzaron a golpear los muros. 

Este primer ariete era un madero que los soldados sujetaban con las manos y lo hacían balancear para golpear los muros. 

"Dícese que la invención del ariete para las opugnaciones tuvo este principio. Pusieron los cartagineses su real junto a Cádiz para opugnarla, y queriendo demoler un castillo que habían tomado, como no tuviesen  las herramientas necesarias, tomaron un madero, que sostenido con las manos, y batiendo continuamente lo superior de las paredes, iban derribando las últimas filas de piedras: con lo cual fueron poco a poco arruinando toda la fortaleza".
Vitrubio
Los diez libros de la arquitectura.

Ariete con ruedas (siglo V a.C.)

La invención de un chasis con ruedas fue creación de un tal Cetras de Calcedonia según Vitrubio. La estructura permitía la sujeción más firme del miembro percutor. Esta innovación supuso una ventaja a la hora de la protección y las maniobras de aproximación. Tenía un pero; resultaba más lento. 

"Cetras Calcedonio construyó primeramente un fuste o basamento de madera con ruedas debajo; y sobre él erigió unos maderos y atravesó otros en medio de cuya armazón colgó el ariete, cubriéndolo todo con pieles de buey, para que estuviesen más seguros los que desde la máquina debían batir los muros. Diole el nombre de tortura arietaria por lo tardo de sus operaciones". 
 Vitrubio

Lanzallamas de Delio (Siglo V a.C.)

Un tubo hueco de madera con unos fuelles en un extremo que insuflaba aire, para que un caldero colgado en el otro extremo, y que contenía carbones encendidos, pez y resina, lanzara llamaradas, fue según Tucídides, el primer lanzallamas. Según el mismo autor, los beocios, gracias a este artilugio, lograron asaltar la ciudad de Delio. 


"....después de aserrar en dos una larga viga, la vaciaron del todo y de nuevo ajustaron exactamente las dos parte formando una especie de tubo; en un extremo colgaron con cadenas un caldero, al que iba a parar un tubo de hierro de fuelle que formando un codo bajaba desde la viga, y también estaba recubierto de hierro gran parte del resto del madero. Desde una cierta distancia y en carros llevaron este ingenio al pie del muro, por la parte que había sido construida con mayor cantidad de sarmientos y maderos, y una vez que estuvo cerca, aplicaron grandes fuelles al extremo de la viga que estaba en su parte y se pusieron a insuflar aire. El aire inyectado a través del tubo, llegaba al caldero, que contenía carbones encendidos, pez y azufre, y provocaba una gran llamarada, lo que prendió fuego al muro, de suerte que ya nadie pudo permanecer allí, sino que los hombres lo abandonaron y se dieron a la fuga y la fortificación fue tomada al asalto"
Tucídides

Visita Trebuchet Park http://www.maquinasdeasedio.com/es/



jueves, 31 de enero de 2013

SOBRE IBERIA
APIANO (IV) 

6 Asdrúbal sucede a Amílcar en Iberia
Sin embargo, los cartagineses, satisfechos con el botín obtenido ya en Iberia, enviaron allí otro ejército y designaron como general en jefe de todas las tropas a Asdrúbal, el cuñado de Amílcar, que estaba en Iberia. Éste llevaba consigo a Aníbal, famoso por sus hechos de armas no mucho después, hijo de Amílcar y hermano de su propia esposa, hombre joven y belicoso que gozaba del favor del ejército. A él lo designó como lugarteniente. Asdrúbal se ganó la mayor parte de Iberia por medio de la persuasión, pues era hombre persuasivo en su trato, y en los hechos que requerían de la fuerza se servía del muchacho. Avanzó desde el océano occidental hacia el interior, hasta el río Ebro, que divide a Iberia poco más o menos por su mitad y desemboca en el océano boreal a una distancia de unos cinco días de viaje de los Pirineos. 

7 El Tratado del Ebro. 
Los saguntinos, colonos oriundos de Zacinto, que viven a mitad de camino entre los Pirineos y el río Ebro y todos los restantes griegos que habitaban en las proximidades del llamado Emporion y en cualquier otro lugar de Iberia, temiendo por su seguridad personal, enviaron embajadores a Roma. El senado, que no quería que se acrecentara el poderío cartaginés, envió, a su vez, embajadores a Cartago. Y ambos llegaron al acuerdo de que el río Ebro fuera el límite del imperio cartaginés en Iberia y que no los romanos llevaran la guerra contra los pueblos del otro lado del río, súbditos de los cartagineses, ni éstos cruzaran el Ebro para hacer la guerra, y que los saguntinos y demás griegos de Iberia fueran libres y autónomos. Estos acuerdos fueron añadidos a los tratados ya existentes entre romanos y cartagineses. 

miércoles, 30 de enero de 2013

SOBRE IBERIA
APIANO (III)

4-5 Amílcar en Iberia. Su muerte. 
La primera guerra entre romanos y cartagineses fue una guerra extranjera por la posesión de Sicilia, librada en la propia Sicilia, y la segunda fue ésta de Iberia y en la propia Iberia. En el transcurso de ella, también ambos contendientes, navegando con grandes ejércitos, saquearon mutuamente sus territorios, unos Italia y otros África. La comenzaron alrededor de la ciento cuarenta olimpíada más o menos, cuando disolvieron los tratados que había concertado al final de la guerra de Sicilia. El motivo de la ruptura fue el siguiente. Amílcar, de sobrenombre Barca, cuando precisamente en Sicilia mandaba las fuerzas cartaginesas, prometió dar abundantes recompensas a sus mercenarios celtas y a los aliados africanos. Al serle reclamadas éstas por aquéllos, una vez que retornó a África, los cartagineses se vieron envueltos en la guerra de África, en el curso de la cual sufrieron numerosos reveses a manos de los propios africanos y entregaron Cerdeña a los romanos en compensación por las afrentas causadas a sus mercaderes en esta guerra de África. Por consiguiente, cuando sus enemigos lo hicieron comparecer a juicio por considerarlo, por estos motivos, el responsable de tantas calamidades para su patria, Amílcar, tras asegurarse el favor de todos los hombres de Estado - de entre los que era el más popular Asdrúbal, que estaba casado con una hija del propio Amílcar -, eludió el juicio e, incluso, cuanto tuvo lugar una sublevación de los númidas, consiguió ser elegido general contra ellos en compañía de Annón, llamado el Grande, sin haber rendido cuentas todavía de su anterior generalato. 

Una vez que acabó la guerra y se hizo regresar a Annón a Cartago para responder de ciertos rasgos, Aníbal, que se hallaba él solo al frente del ejército y tenía a su cuñado Asdrúbal como asociado suyo, se dirigió hacia Gades y, tras cruzar el estrecho hasta Iberia, se dedicó a devastar el territorio de los iberos, que no le habían causado daño alguno. Hacía de ello una ocasión para estar fuera de su patria, para realizar empresas y adquirir popularidad; en efecto, todo lo que apresaba, lo dividía, y daba una parte al ejército con el fin de tenerlo más presto a cometer desafueros en su compañía, otra parte la enviaba a Cartago y una tercera parte la repartía entre los políticos de su propio partido. Finalmente, los reyes iberos y todos los otros hombres poderosos, que fueron coaligándose gradualmente, lo mataron de la siguiente forma: llevaron carros cargados de troncos a los que uncieron bueyes y los siguieron provistos de armas. Los africanos al verlos se echaron a reír, al no comprender la estratagema, pero cuando estaban muy próximos, los iberos prendieron fuego a los carros tirados aún por los bueyes y los arrearon contra el enemigo. El fuego, expandido por todas partes al diseminarse los bueyes, provocó el desconcierto de los africanos. Y al romperse la formación, los iberos, cargando a la carrera contra ellos, dieron muerte a Amílcar en persona y a un gran número de los que estaban defendiéndolo. 

martes, 29 de enero de 2013

SOBRE IBERIA
APIANO (II) 

3 Argumento del libro Sobre Iberia.

A este país afortunado y lleno de grandes riquezas comenzaron a explotarlo los cartagineses antes que los romanos. Una parte de él la poseían ya y la otra la saqueaban, hasta que los romanos, tras haberlos expulsado, ocuparon de inmediato las regiones de Iberia que tenían los cartagineses. Y llegando a dominar el resto del país después de mucho tiempo y esfuerzo, y pese a las numerosas defecciones de los territorios ya ocupados, la dividieron en tres partes y enviaron a tres pretores. De qué modo llegaron ellos a someter a cada una y cómo lucharon con los cartagineses por su posesión y, después de éstos, con los iberos y celtíberos, lo mostrará este libro, que contiene una primera parte relativa a los cartagineses. Y puesto que este asunto era concerniente a Iberia, me fue necesario introducirlo en la historia de Iberia, por la misma razón por la que también los sucesos acaecidos entre los romanos y los cartagineses en relación con Sicilia, desde el comienzo de su invasión y su poder en la isla, se encuentran insertos en mi historia siciliana. 

sábado, 1 de diciembre de 2012

ODIO ETERNO A ROMA


 Amílcar, general cartaginés y patriarca del clan de los Barca, cruzó el Estrecho de Gibraltar, al frente de un poderoso ejército con el que someter Iberia. Le acompañaba su hijo de nueve años, Aníbal.

En cierta ocasión, se encontraban padre e hijo en el templo de Melkart, situado en Gadir, la ciudad más antigua del occidente europeo.

Con firmeza, Amílcar condujo al pequeño Aníbal al altar de sacrificios, y tras honrar a los dioses, ante el fuego sagrado, tomó sus manos entre las suyas, e instó a su hijo a pronunciar el siguiente juramento: odiaré eternamente a los romanos y sin descanso combatiré contra ellos hasta mi último aliento.
"Cuando su padre iba a pasar a Iberia con sus tropas, Aníbal contaba nueve años y estaba junto a un altar en el que Amílcar ofrecía un sacrificio a Zeus. Una vez que obtuvo agüeros favorables, libó en honor de los dioses y cumplió los ritos prescritos, ordenó a los demás que asistían al sacrificio que se apartaran un poco, llamó junto a sí a Aníbal y le preguntó amablemente si quería acompañarle en la expedición. Aníbal asintió entusiasmado y aun se lo pidió como hacen los niños. Amílcar entonces le cogió por la mano derecha, le llevó hasta el altar y le hizo jurar, tocando las ofrendas, que jamás sería amigo de los romanos"
Polibio, III, 11

viernes, 30 de noviembre de 2012

GEOGRAFÍA DE IBERIA ESTRABÓN (XII)



14 Prosperidad y longevidad.
Los fenicios, como digo, fueron sus descubridores y ocuparon la zona mejor de Iberia y de Libia antes de la época de Homero, y continuaron siendo los amos de los lugares hasta que los romanos destruyeron su imperio. De la riqueza de Iberia hay también los siguientes testimonios: los cartagineses, en una expedición militar con Barca, sorprendieron a las gentes de Turdetania, según dicen los historiadores, utilizando pesebres y tinajas de plata. Podría, por otra parte, suponerse que es a su gran prosperidad a lo que deben su fama de longevos los hombres de allí, especialmente sus jefes, y que por ello Anacreonte dijera aquello de:

Mas yo no querría
ni el cuerno de Amaltea
ni ciento cincuenta años
en Tartesso reinar

y que Heródoto registrara el nombre de su rey, llamándolo Argantonio. Las palabras de Anacreonte podrían interpretarse, bien al pie de la letra, bien en el sentido más general de "...ni reinar en Tartessos mucho tiempo". Hay no obstante quienes llaman Tartessos a la actual Carteya.

15 Romanización y latinización.
Con la prosperidad del país les vino a los turdetanos la civilización y la organización política; y, debido a la vecindad, o, como ha dicho Polibio, por el parentesco, también a los celtas, aunque en menor medida, porque la mayoría viven en un sistema de aldeas. Sin embargo los turdetanos, en particular los que habitan en las proximidades del Betis, se han asimilado perfectamente al modo de vida de los romanos y ni siquiera se acuerdan ya de su propia lengua. La mayoría se han convertido en latinos y han recibido colonos romanos, de modo que poco les falta para ser todos romanos. Las ciudades que se fundan en la actualidad, como Pax Augusta entre los celtas, Emérita Augusta, entre los túrdulos, Cesaraugusta en territorio celtíbero y algunos otros asentamientos, muestran a las claras la evolución de dichas constituciones; todos los iberos que han adoptado este modo de ser son llamados togados, y entre éstos se cuentan incluso los celtíberos, que en un tiempo fueron tenidos por los más fieros de todos.

Esto, en lo que concierne a los turdetanos.
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