Tus
ojos verdes, tu cabello negro, el pañuelo azul, me señalaron el camino
de la perdición. Durante años, lo seguí ciegamente. No era amor era
ilusión. La vida tenía otros planes para nosotros, pero yo me empeñé en
llevarle la contraria al destino. Me impuse la obligación de amarte y ahí empezó a fallar todo. Perdí la partida.
Una pirata de ojos verdes me emborrachó con besos y compartió conmigo parte de su botín.
Al amanecer marchó y quedó en mi pecho un agujero vacío.
Nunca más volví a verla.
Tenía unos profundos ojos verdes y una profusa mata de pelo negro de embriagadora fragancia. A su lado me sentía el más feliz de los sultanes otomanos en compañía de su favorita.
El tiempo era joven. Al igual que nosotros. Tus ojos verdes transmitían inocencia, pero detrás de ellos se escondía la lascivia y la lujuria. Pocos la han conocido. Me cuento entre los afortunados. Aún recuerdo la quinta planta del edificio de tu facultad.

En cierta ocasión se reunieron todas las mujeres que habían pasado por cada una de mis vidas. No me dejaron asistir.
Era tímida y nunca compartía su placer con nadie. Ni un grito , ni un gemido. Cabello negro y ojos verdes, era tremendamente guapa , pero sufría sus orgasmos en silencio.
Yo era pasión y quería enseñarte a vivir en plenitud. Tú eras un témpano inerte. Me enamore de ti y tú corazón helado apagó todo mi fuego.
Te imagino llena de pasión ,
recordando una vida que no vivimos y escribiendo cartas que nunca leeré. La arena, el mar, la noche y el fuego, eran las señales perfectas. Pero se equivocaron, no eran para nosotros.
Caerá la lluvia,
y borrará nuestras huellas del camino.
Tú y yo dejará de existir,
caerá en el olvido
otro amor tan intenso. La vida nos ofreció la oportunidad. Nosotros decidimos no aprovecharla. Acertamos.