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sábado, 2 de febrero de 2019
sábado, 17 de junio de 2017
BAYONA, ENTRE GASCUÑA Y EUSKADI.
El río entra y sale de la ciudad,
estructura su entramado y la organiza en barrios. A un lado vasca, en
la otra orilla francesa. Destacado puerto y ciudad histórica. Aquí
mantuvo secuestrados Napoleón a los ineptos Carlos IV y Fernando
VII. Cielo gris y húmedo, fachadas oscuras, gaviotas posadas sobre
cualquier poste. Se siente el agua en cada calle, en cada pequeña
plazuela o espacio abierto. Típica estampa de un pueblo marinero
atlántico, más frío que el mare Nostrum, pero de confines más
lejanos.
Bayona (Baiona o Bayonne) está
emplazada muy cerca del mar Cantábrico, en la confluencia de los
ríos Nive y Adur, en la región histórica de Euskal Herria llamada
Labourd/Lapurdi, tierra no solo de vascos, sino también de vascones.
Como todas las plazas
fronterizas, Bayona ha sido testigo de una turbulenta historia
jalonada de episodios violentos. El origen de Bayona hay que buscarlo
en un castrum romano conocido como Lapurdum. Durante los primeros
siglos medievales fue conquistada por los vikingos. Se cuenta que en
estos años de presencia escandinava aprendieron los bayoneses los
secretos de la navegación. Técnicas que supieron poner en práctica
con éxito.
Más tarde formó parte del
ducado de Aquitania y en el siglo XII tras la boda entre Enrique II
Plantagenet y Leonor de Aquitania, Bayona se convirtió en una ciudad
inglesa. En estos años desarrolló todo su potencial económico.
Tras varios siglos de presencia inglesa en el contexto de la Guerra
de los Cien Años, Jean de Dunois la conquistó para su rey Carlos
VII de Francia.
Durante los conflictos que se
desarrollaron en el campo francés durante el Antiguo Régimen, los
campesinos de Bayona, faltos de pólvora, pero sobrados de
imaginación, introdujeron cuchillos de caza en los cañones de sus
escopetas a modo de improvisadas lanzas; había nacido la bayoneta.
El río Adur conecta Bayona con
el Golfo de Vizcaya y esta estratégica situación geográfica hizo
posible el desarrollo económico de la urbe. Los ciudadanos
prosperaron con la práctica del comercio y gracias al dinero que
llegaba a través del río se construyeron la catedral, el claustro y
el castillo.
Durante toda la Edad Media,
Bayona disponía de un dinámico puerto que comerciaba con las islas
Británicas y con el mar del Norte. Por otro ladro, sus astilleros
gozaban de gran reputación en el continente.
El río Nive divide la ciudad en
dos barrios, el histórico Grand Bayonne, y el barrio vasco de Petir
Bayonne.
El Grand Bayonne, organizado
alrededor de su catedral gótica de Sainte Marie, es el barrio
histórico, comercial y burgués desde siempre. Los numerosos
privilegios reales fomentaron la práctica económica y el
enriquecimiento de la clase burguesa. Los diferentes oficios –
toneleros, tejedores, forjadores, carniceros – se van asentando en
calles y barrios. Los nombres actuales de muchas calles recuerdan, y
sirven de sencillo homenaje, a estas corporaciones medievales que
contribuyeron al engrandecimiento del burgo.
Para cubrir las necesidades de
espacio y proteger sus mercancías de los frecuentes incendios,
artesanos y comerciantes, mandaron construir sótanos o caves, de los
que se han llegado a localizar más de cien.
La Catedral de Sainte Marie es el
corazón de la ciudad medieval y aquí se reunían los peregrinos que
se dirigían a Santiago de Compostela a través de la llamada vía de
Bayona. El claustro, abierto sin complejos a la vida de la ciudad, se
convierte en lugar de reunión del consistorio y los habitantes, y
recinto para los comerciantes.
El Chateau Vieux tiene forma de
enorme cubo, sin estridencias ni elementos fútiles. Un gran bloque
indestructible construido en el siglo XII por los reyes ingleses. Su
estructura descansa sobre tres torres romanas fuertemente reforzadas.
Este Castillo Viejo fue lugar de residencia de los gobernadores de la
ciudad. Aquí vivió (un tiempo) Eduardo de Woodstock, el famoso
Príncipe Negro.
La Petit Bayonne fue urbanizada a
partir del siglo XII sobre las tierras bajas y pantanosas de la
margen derecha del Nive, organizándose a lo largo de canales. En
gascón se llama Borc Nau, el Burgo Nuevo. El barrio fue protegido
por una línea de fortificaciones y poco a poco fue configurando su
vocación comercial. Fue también un barrio de profunda implantación
cristiana con la instalación aquí de las órdenes religiosas.
Petit Bayonne es un barrio
dedicado a las actividades fluviales y marítimas. Aquí se ubican
los astilleros, el mercado de pescado y los oficios relacionados con
el mar. Corsarios, contrabandistas y etarras encontraron aquí
refugio en alguna vieja casa.
El Chateau Neuf – Castillo
Nuevo – fue construido por Carlos VII tras la conquista francesa, levantándolo sobre la muralla
inglesa del siglo XIII.
Dura razonable, en el proyecto
político de una Euskal Herría unida e independiente ¿qué papel
jugaría una ciudad como Bayona?.
La estructura fortificada,
formada por tres líneas de muralla, corresponde a la típica de
cualquier población de frontera.
En el callejón de la Luna Negra
los marineros gastaban la paga en tascas y burdeles de mala muerte.
Bajos fondos portuarios, esencia viva de ciudades abiertas al mar.
Una patria chica de hombres
lanzados al mar, pescadores de bacalao, comerciantes y marineros,
arponeros y corsarios. Desde el siglo XI tenemos noticias de la venta
de carne de ballena en el mercado de la ciudad. En el siglo XIV,
además, era cuartel general (y guarida) para bandas de corsarios.
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miércoles, 8 de junio de 2016
FELIPA DE HENAO.
Mujer de la nobleza
francesa que casada con Eduardo III, se convirtió en reina consorte
de Inglaterra. A pesar de su origen no llenó la corte inglesa de
extranjeros, aunque casi todo lo que conocemos de ella lo debemos a
la pluma del cronista Jean Froissart. Famosa por su bondad y buen
corazón, acompañó a su esposo en sus campañas en Escocia y
Flandes, y no dudó en suplicar a su esposo que perdonase la vida a
los “burgueses de Calais”.El rey emocionado ante el gesto de su
reina decide no ejecutar a aquellos hombres. Felipa dio la vida a
catorce hijos, entre ellos el malogrado Eduardo “el Príncipe
Negro”.
viernes, 3 de octubre de 2014
JACOB VAN ARTEVELDE "EL CERVECERO DE GANTE".
Jacob Artevelde, conocido como "el cervecero de Gante", durante la Edad Media luchó contra Francia y los Duques de Flandes en beneficio de su ciudad. Comerciante, estadista y líder flamenco, dirigió los destinos de Gante en una etapa de prosperidad, pero el orgullo y la corrupción precipitaron su caída, muriendo en un tumulto por las mismas manos que lo alzaron al poder.
Nacido en Gante (c. 1290 y fallecido en esta misma ciudad (24 julio de 1345). Miembro, por nacimiento, de una rica familia de comerciantes, probablemente con algún tipo de relación con la fabricación de cerveza (de ahí su apodo), se casó dos veces y consiguió una fortuna gracias a la industria textil. El inicio de la Guerra de los Cien años lo lanzó al estrellato.
Artevelde temía que el enfrentamiento entre Francia e Inglaterra pudiese afectar negativamente la prosperidad de su ciudad, Gante. Para buscar una solución se incorporó a la vida política en 1337. Puso en marcha una alianza con Brujas, Ypres y otras ciudades flamencas para proclamar su neutralidad. El propio Artevelde dirigió una insurrección contra el conde de Flandes ,que era aliado del rey francés Felipe V, conocido como Felipe el Largo, obligándolo a huir y refugiarse en Francia. Desde este momento sirvió como capitán general de Gante.
Tradicionalmente las relaciones entre Inglaterra y Flandes eran fluidas debido al comercio textil y de la lana. De esta forma la neutralidad se rompió y las ciudades flamencas se pusieron del lado británico en 1340. Ese mismo año, Artevelde convenció a la federación a reconocer al rey Eduardo III de Inglaterra como soberano de Francia y señor de Flandes.
Bajo el régimen impuesto y dirigido por Artevelde el comercio y la incipiente industria de Flandes florecieron. Pero a partir de 1345 comenzaron a circular rumores de que pensaba reconocer al hijo de Eduardo III, el Príncipe Negro como conde de Flandes. Este rumor, unido a escándalos de malversación y la excomunión con la que fue castigado por el papa provoó un levantamiento en Gante y el propio Artevelde fue asesinado en las calles por los partidarios de Luis, el Conde de Flandes. Unos años más tarde, su propio hijo Filips van Artevelde se puso al frente de la causa flamenca.
La figura del "Cervecero de Gante" fue rescatada del olvido por los románticos del siglo XIX que lo consideraron un héroe nacional de la patria belga que luchó valientemente por la independencia de su tierra. Y cuentan, que la mano de la estatua de Artevelde que se ubica en la Vrijdagsmarkt de Gante señalará eternamente hacia Inglaterra.
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martes, 22 de abril de 2014
THE MOST NOBLE ORDER OF THE GARTER
La Nobilisima Orden de
la Jarretera es la orden de caballería más importante y antigua del
Reino Unido y su centro espiritual es la Capilla de San Jorge en el
Castillo de Windsor.
En 1348 el rey Eduardo
III, admirador de las leyendas artúricas, con el sueño, deseo e
ilusión de refundar la mítica Mesa Redonda, decide fundar esta
Orden de la Jarretera, en el mismo Castillo de Windsor.
Desde el principio la
Orden está formada por 24 caballeros, el rey Eduardo III, y su hijo
Eduardo de Woodstcok, el Príncipe de Gales, más conocido como “el
Príncipe Negro” y 12 compañeros de armas para cada uno. El número
puede estar relacionado con las justas y torneos tan de moda en
aquellos tiempos, y a las que el rey Eduardo III era muy aficionado.
Una tradición vincula el origen, y el propio nombre de la orden, a una liga que lucía durante un baile, Juana de Kent, futura Princesa de Gales. Mientras bailaba se le deslizó y el propio rey, antes que nadie se diese cuenta, cogió la liga y él mismo se la puso.
San Jorge, patrón de la
orden y de Inglaterra, es la advocación de la Capilla Gótica que se
encuentra en el Castillo de Windsor y que desde su fundación es
lugar de reunión de los miembros de la Orden. Un lugar, por otro
lado, consagrado al culto diario.
Veinticuatro caballeros
a las órdenes del monarca, pero iguales en la batalla, forman parte
de la misma Orden de Caballería, la Orden de la Jarretera. Intentan
emular antiguas hazañas artúricas. Cada caballero tiene asignado su
asiento en el coro de San Jorge, su estandarte muestra su linaje, el
yelmo el valor en combate, la espada su nobleza y la decisión de
empuñarla para defender a Dios, a su rey y a Inglaterra.
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