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martes, 23 de diciembre de 2025

CÁDIZ CLUB DE FÚTBOL. ONCE FUTBOLISTAS HISTÓRICOS.

 



Año 2020. Tiempos extraños y anómalos, momentos de zozobra e incertidumbre, de temor y miedo. De nuevo el fútbol, mal que le pese a muchos, sirve de catarsis social, de válvula de escape para el pueblo. ¿Algo bueno tendrá este deporte capaz de generar ilusión en millones de personas en todo el planeta?. Un año especial y emotivo en la Tacita de Plata, la alegría de la vuelta a primera división de su equipo, contrasta con la pérdida de personas muy queridas en la ciudad. La temporada próxima, la cálida bombonera que es el Carranza, volverá a celebrar partidos de la máxima competición nacional, los goles se cantarán de Puntales a la Caleta, y toda la bahía vibrará con su Cádiz. Desde la tribuna más alta, Juan Carlos Aragón, Manolo Santander, Michael Robinson y tantos otros cantarán aquello de Me han dicho que el amarillo . . . cada vez que el equipo amarillo salte al terreno de juego.


Estos momentos son idóneos para echar la vista atrás y recordar algunos jugadores que defendieron la camiseta amarilla. Un once de jugadores históricos, confeccionado desde la más absoluta subjetividad y los gustos futbolísticos de quien esto escribe. No obstante, tres o cuatro de estos futbolistas integrarían el once ideal de cualquier cadista.




Josez Szendrei. Poco podía imaginar el bueno de Pepe Szendrei cuando comenzó a jugar al futbol en su Hungría natal que acabaría convertido en icono de la ciudad de Cádiz. El internacional magiar era un cancerbero sobrio y seguro que supo ganarse gracias a su simpatía el cariño de la afición gaditana. Antes de recalar en el club gaditano disputó el mundial de México 86 con su selección (una de las últimas citas internacionales a las que ha acudido la histórica selección). Durante cuatro temporadas Szendrei defendió con eficiencia la meta cadista, convirtiéndose en héroe en la dramática promoción frente al Málaga en la temporada 1990/1991.


Juan José. Conocido como Sandokán, Juan José fue un lateral derecho de raza, no exento de calidad. Llegó a ser internacional absoluto y pasó por el Real Madrid, pero como no consiguió asentarse en Chamartín decidió abandonar la movida madrilena y volver a la bahía. En total disputó 295 partidos con el Cádiz. Estamos ante un auténtico icono del fútbol español ochentero.


Raúl López. Un hombre de club (a pesar de haber jugado para el Racing de Ferrol y otros equipos de la provincia gaditana) Raúl López, lateral izquierdo cumplidor, duro y contundente, es el futbolista que más veces ha vestido la zamarra amarilla (399) jugando en tres categorías diferentes, Primera, Segunda y Segunda B.


Carmelo Navarro. Uno de los mitos del Cádiz de los '80 y de los '90. Indiscutible durante seis temporadas consecutivas, capitán en las últimas de ellas. Carmelo es el jugador con más partidos disputados en primera división con el Cádiz (227, de un total de 280). Un líbero elegante, con capacidad para sacar el balón de la cueva y que no se arrugaba ante nadie, aunque tuviese enfrente al mismísimo Diego Maradona. Su seriedad en el campo y su estilo de juego lo convirtieron en el Beckenbauer de la Bahía. Tanto por estética, como por los sistemas de juego, Carmelo Navarro, uno de los últimos líberos, sería un futbolista imposible en el fútbol actual.


Abraham Paz. Defensa elegante y muy bueno lanzando penaltis, un futbolista clave en la resurrección del Cádiz a comienzos del siglo XXI, de Segunda B a Segunda, y de Segunda a Primera y siempre con un papel protagonista sobre el terreno de juego. Jugó 230 partidos con el Cádiz, aunque probablemente no progresó todo lo que se esperaba de él.


Chico Linares. Hubo un tiempo que era imposible imaginar una alineación del Cádiz sin el Chico Linares. Un futbolista eminentemente defensivo capaz de desempañarse en la medular y en el centro de la defensa, un auténtico muro para los contrarios. Jugador de lucha y pundonor, vivió los mejores momentos del club en Primera División. Trece temporadas como cadista hacen de Linares el segundo jugador con más partidos en el club (354).


José María Quevedo. El Mami Quevedo era un futbolista bastante completo, capaz de desenvolverse con corrección prácticamente en cualquier posición, y no exento de gol. En sus inicios en el Cádiz solía desempeñarse como centrocampista diestro, pero posteriormente en Atlético de Madrid, Valladolid , Sevilla y Rayo Vallecano demostró su polivalencia. Una de las últimas joyas salidas de la prolífica cantera gaditana, que decidió volver a su casa para colgar las botas.


José Manuel Barla. Un zurdo de exquisita calidad con un guante en la pierna izquierda, un cadista de corazón. Con 341 partidos es el cuarto futbolista con más partidos en la historia del Cádiz, repartidos entre Primera, Segunda y Segunda B. Barla participó activamente en los mejores años del Cádiz en la Primera División Española. Tras un paréntesis de tres años en el Rayo Vallecano, Barla se retiró en el Cádiz en el 2000.


Oscar Dertycia. En media temporada el ariete argentino consiguió la eternidad gaditana, pues por muchos años que pasen, el aficionado al fútbol jamas olvidará a Mister Proper. Dertycia venía de unos años complicados en Florencia y en la Tacita de Plata recuperó la pasión por el fútbol y el olfato goleador. Sus ocho goles en 25 partidos resultaron fundamentales para la salvación del equipo.


Andrés Fleurquin. Garra charrúa en la media cancha. El internacional uruguayo Fleurquin era un jugador experimentado en Europa cuando recaló en Cádiz en la temporada 2004-2005 para apuntalar al equipo que conseguiría el tan ansiado ascenso a Primera División. El aficionado siempre recordará el carácter de este centrocampista que disputó 175 partidos con la zamarra amarilla y que nunca escurrió el bulto, apechugando con los sucesivos descensos a Segunda y a Segunda B. Convertido ya en uno de los capitanes decide jugar en Segunda B y colaborar con el equipo para volver a la División de Plata.


Mágico González. El salvadoreño era fútbol en estado puro, más allá de la preparación física o el rigor táctico. Jorge Alberto González, que se dió a conocer en España en el Mundial del '82, era un auténtico Mago con el balón en los pies. Siempre se dijo que le falló la cabeza, pero si Mágico se hubiese tomado el fútbol más en serio, se habría fallado a sí mismo. 221 partidos y 75 goles. La admiración y devoción que se profesa en Cádiz por Mágico González, únicamente es comparable con la que se rinde en Nápoles a Diego Armando Maradona. Dos futbolistas tocados por los dioses del balón.




Supongo que los que habéis llegado hasta aquí leyendo os habréis quedado con ganas de más, y pensando que falta tal o cual jugador, así que ahí van otros once jugadores, tan importantes en la historia del Cádiz como los anteriores.


Armando. El guardameta vasco llegó a Cádiz para defender la portería gaditana y convertirse en un peso pesado de la plantilla. Por Cádiz han pasado muchos porteros muy buenos (Bermell, Jaro, Férez, Cifuentes . . . ) y sin ningún género de dudas, Armando está entre ellos. Con 272 partidos es el arquero que más veces ha defendido la portería del Cádiz.


Alfonso Cortijo. Defensa polivalente que se adaptaba perfectamente a los dos laterales. Otro producto de la cantera gaditana de la década de los '80, de donde salían jugadores que sentían auténtica pasión por el escudo que defendían. Disputó 239 partidos en dos etapas diferentes y fue el segundo de José González en la temporada del ascenso a Primera División.


Amarillo. Toda una vida decidada al club amarillo, y es que con ese apellido no podría haber jugado en ningún otro sitio. Antonio Bermúdez Amarillo era un lateral izquierdo de fuerza y técnica, dueño del carril zurdo cadista durante una década. Defensa goleador que consiguió 12 goles en los 291 partidos que disputó.


De Quintana. El gerundense Ramón De Quintana parecía que vino a Cádiz a retirarse del fútbol, pero regaló al equipo varias temporadas a un excelente nivel. Siempre bien colocado De Quintana aportaba gran seguridad a la zaga gaditana. Su altura le hacian muy bueno en el juego aereo y era habitual verlo subir a rematar los corners.


Igor Stimac. En dos temporadas el croata Stimac demostró su contundencia defensiva. Vivió dos descensos consecutivos y por ese motivo suele pasar desapercibido en la historia cadista, sin embargo fue un muy buen defensor, no exento de gol (4 goles en su segunda temporada).


Javi Germán. Este centrocampista es el tipo de futbolista que suele pasar desapercibido cuando vemos fútbol en televisión, pero que sorprende cuando acudimos al estadio. Javi Germán nunca perdía la posición, no regalaba la pelota, ni daba un balón por perdido. Una década dedicada a su equipo con el que disputó 226 partidos


Manolito. En los años 80, tanto en Primera como en Segunda, Manolito se encargaba de sostener al equipo en el medio de la cancha. Llegó al Cádiz en 1979 y se marchó en 1992. En ese tiempo disputó 288 partidos.


Manolo Pérez. Centrocampista de gran calidad técnica, visión de juego y trotamundos del fútbol que regaló a la afición gaditana tres temporadas maravillosas, especialmente la del ascenso, en la que disputó 42 encuentros y anotó 8 goles. Manolo Pérez era ese tipo de jugador que hacía sencillo lo complicado, muy dinámico, que entendía el fútbol como un juego colectivo.


Duda. Una flecha envenenada por la banda izquierda. En unos años que la vida del club transitaba por la más absoluta mediocridad, la calidad del portugués era capaz de levantar al espectador de sus asientos. Cuando Duda cogía la pelota y encaraba al rival el aficionado contenía el aliento, espeando la genialidad del portugués. Jugó dos temporadas en Segunda B cedido por el Málaga, logrando 15 tantos en la segunda de ellas.


Oli. El veterano delantero asturiano desembarcó en Cádiz para hacer historia. Sus goles, pero sobre todo su garra y su carácter ganador conquistaron para siempre el corazón del gaditano. Un goleador de raza, capaz de marcar con cualquier parte de su cuerpo y desde las posiciones más inverosímiles. Su gol y su celebración en Chapín forman parte de la historia gráfica del club.


Kiko. Francisco Narvaéz, conocido futbolisticamente como Kiko, pasó de ser la solución de don Manuel Irigoyen para volver a salvar al Cádiz del descenso, a campeón olímpico en Barcelona '92 y a pieza clave del famoso doblete del Atlético de Madrid en 1996. Kiko es uno de los futbolistas de más calidad que ha salido del Cádiz. Su capacidad para jugar de espaldas a la defensa lo hacían imprevisible.


Y de propina Pepe Mejías. No podemos cerrar esta publicación sin incluir a uno de los futbolistas que más hizo por el Cádiz en el terreno de juego, nos referimos, como no, al grandísimo Pepe Mejías. Jugador zurdo de calidad, disputó 345 partidos y anotó 71 goles, un imprescindible del histórico equipo gaditano de la inolvidable década de los '80.


Un detalle para que el gaditano se sienta aún más orgullo de su equipo, de los 23 futbolistas enumerados, 12 de ellos nacieron en la provincia de Cádiz, un dato que habla bien a las claras del potencial futbolístico que existe en la tierra.

Escribir este tipo de artículos puede ser un tanto injusto, y es que aunque confeccionase una lista de cien futbolistas, muchos se quedarían fuera, y es que hay tantos futbolistas que tendrían cabida en esta lista, Juanjo Bezares, Salvador Mejías, José González, Luis Mario Cabrera, Poli, Bermell, Antonio Calderón, Montero, Moisés Arteaga, José Canillas, Mario Husillos, Fali Benítez, Francis Abascal, Mateos, Mario Tilico, Salvi, Alberto Cifuentes, Raúl Procopio, Ángel Oliva, Alex Fernández, Choco Lozano, Álvaro García, Ángel Férez, Ortuño, Aridane, Ariel Zárate, Matias Pavoni, Lucas Lobos, Enrique, Cárcel, David Galisteo, Sambruno, Jonhatan Sesma, Dani Navarrete, Roberto Suarez . . .

Dedicado con cariño a todos mis amigos cadistas.


jueves, 6 de febrero de 2025

PUERTO MENESTEO

 



Del mar Mediterráneo al Océano Atlántico, el río Guadalete cuenta la leyenda de Menesteo.




El rey de Atenas Menesteo dirigió las tropas atenienses en la Guerra de Troya y fue uno de los valientes que entró en la ciudad escondido en el vientre del famoso caballo de madera. Tras la trágica caída de Troya, navegó sin rumbo por el Mediterráneo, traspasó las columnas de Hércules, y en el lugar que bañan estas aguas, fundó un asentamiento, el Puerto Menesteo. El tiempo y la historia lo transformaron en el Puerto de Santa María, una de las poblaciones más animadas y dinámicas de la bulliciosa bahía de Cádiz.




Al amparo de la Gadir púnico-romana se desarrolló el Puerto Menesteo, bautizado como Alcanatif por los musulmanes. Sería Alfonso X, el hijo de Fernando III el Santo quién conquistó la plaza para incorporarla al reino de León y Castilla. Y sobre la mezquita se construyó en el castillo de San Marcos, que se convirtió en una de las sedes de la Orden Marinera de Santa María, dependiente de la casa madre situada en Cartagena (otra ciudad de larga historia púnica).




Y en el año 1500, el piloto Juan de la Cosa dibujó en la localidad gaditana el primer mapamundi en el que aparece la recién descubierta, América.





Sabores del Océano. Almuerzo en el Nautilus. Cortesía del capitán Nemo. 



miércoles, 8 de noviembre de 2023

TALASOCRACIA VENECIANA

 


En la lejana, y prácticamente desconocida Edad del Bronce, el pueblo minoico, cuyo exquisito gusto por el arte aún es visible en las magníficas escenas con delfines, pintadas al fresco en los muros de sus palacios, dominaron el mar Egeo y sus inmediaciones. Más tarde, los osados fenicios no dejaron ningún punto del mediterráneo sin visitar. En el extremo más occidental de su mundo conocido fundaron la que es considerada la ciudad más antigua de todo el Occidente, Gadir. A la talasocracia minoica y fenicia, sucedieron atenienses y romanos que convirtieron el mar Mediterráneo en un enorme, dinámico y lucrativo mercado. En la Edad Media las Repúblicas Marineras Italianas, a las que habría que sumar la República de Ragusa, y las ciudades comerciales de la Corona de Aragón (Barcelona y Valencia), pugnaron por controlar las rutas comerciales y dominar los mecados. Los notables de la Serenissima organizaron toda una serie de instituciones que tenían como única finalidad controlar ese comercio incrementando constantemente el margen de beneficios. El Estado, la política y las leyes al servicio de la economía. Tratados comerciales, guerras de conquista, operaciones financieras, alianzas y pactos provechosos, los habitantes de la Laguna convirtieron el Adriático en un mar veneciano. Si abandonamos la tranquilidad de las islas y avanzamos por la soleada costa croata, podemos empaparnos de la influencia véneta en la región; Zadar, Sibenik, Split o Dubrovnik, tienen una innegable impronta veneciana, sensación que se prolonga hacia el sur, continuando nuestro viaje por Montenegro y Albania; Perast, Kotor, Sködra . . .


martes, 30 de marzo de 2021

SAHAGÚN MUDÉJAR Y ROMÁNICO DE LADRILLO.

 


La sociedad medieval fue una sociedad plural, y hasta cierto punto cosmopolita, el trasiego de gente era continuo y la convivencia una obligación. Cuando los belicosos monarcas castellanos y leoneses arrebataban trozos a Al Andalus, muchos musulmanes decidieron permanecer en el nuevo territorio cristiano. Son conocidos como mudéjares y en las ciudades se dedicaron con gran eficiente a la artesanía. En las zonas rurales trabajaba las tierras de los señores cristianos.


Su presencia en León, Aragón y Castilla fructificó en un estilo artístico con personalidad propia, el arte mudéjar. El mudéjar es un estilo original de la península Ibérica y combina influencias románicas y góticas (según épocas) con las técnicas constructivas musulmanas. Estas Tierras de Campos son pobres en piedra, pero ricas en arcilla. El adobe aún se sigue utilizando en la actualidad, por ese motivo la técnica constructiva de los mudéjares, basada en el ladrillo, se adapta perfectamente a las características geológicas de la comarca. Además se trata de un material constructivo más barato que la piedra y con el que se puede trabar con mayor rapidez.


Estos albañiles, que rezaban a Alá, levantaron en Sahagún maravillosas iglesias cristianas como San Tirso, San Lorenzo, la Ermita de la Virgen del Puente o el Santuario de la Peregrina y convirtieron la ciudad en la capital del arte mudéjar. La decoración, de inspiración e influencia hispano-musulmana, utiliza diversos motivos de ladrillo en el exterior de los edificios, como arcos ciegos, ajedrezados, red de rombos o espinas de pez, mientras que el interior se decora con atauriques de yeso. Durante los siglos XII y XIII trabajaron aquí cuadrillas de alarifes (maestros de obra) procedentes de Toledo, inventando el románico de ladrillo. No podemos olvidar la relación estrecha del rey Alfonso VI con ambas ciudades.


A finales del siglo XIX y principios del XX, coincidiendo con la moda internacional de revivals arquitectónicos, eclosiona en España el neomudéjar, con edificios emblemáticos como la Plaza de Toros de las Ventas, catedral de la tauromaquia universal, la Plaza de España de Sevilla, epicentro de la Exposición Iberoamericana de 1929 y el entrañable Gran Teatro Falla, templo del carnaval de Cádiz, cuyos ladrillos coloraos aún vibran con al Credo de los Peregrinos del tristemente desaparecido Juan Carlos Aragón.

miércoles, 1 de abril de 2020

EL TRONO DE ASTARTÉ.



Deidad suprema del panteón fenicio, por encima incluso del terrible Melkart. De Tiro a Gadir, del Oriente Mediterráneo a las Puertas del Océano, la Madre Ancestral, la Naturaleza y la Vida en toda su extensión, sus devotos practicaron cultos de sangre en su honor. El destino de los hombres está en su poderosa mano, bondadosa y protectora, puede tornarse terrible y destructora. Inanna, Ishtar o Astarté, Venus en el cielo vespertino, ayer diosa venerada en Tartessos, hoy reina indiscutible en la marisma de Huelva.


Museo de Bellas Artes de Viena. 

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