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lunes, 17 de diciembre de 2018

EL DESIERTO CÁLIDO.




Eterna inmensidad de la nada, únicamente arena y roca torturadas por un sol impasible. El desierto cálido se extiende por las zonas cálidas del planeta, en las proximidades de los trópicos de ambos hemisferios.

Todos los meses son áridos y la media anual no sobrepasa los 150 mm. En cuanto a las temperaturas, éstas son elevadas todo el año, con un marcado contraste entre el día y la noche. Este contraste es debido a la escasa humedad que provoca un elevado calentamiento del suelo durante el día y un rápido enfriamiento durante la noche.

Los ríos y corrientes de los desiertos, solo llevan agua cuando llueve, el resto del tiempo es un cauce permanentemente seco, que recibe el nombre de wadi. (Son similares a las típicas ramblas del paisaje mediterráneo).



Para sobrevivir en el medio desértico la vegetación ha tenido que adaptarse a la extrema aridez y a la continua falta de agua. Una de esas adaptaciones ha sido transformar las hojas en espinas. En general la vegetación es escasa, baja y dispersa, predominando cactus y arbustos espinosos. Únicamente en los oasis, lugares donde hay agua, es factible una vegetación abundante, siendo la palmera, su principal protagonista.

En cuanto a la fauna encontramos especias muy adaptadas, como reptiles (serpientes y lagartos), invertebrados (escorpiones, alacranes, escarabajos), aves rapaces y mamíferos (extraordinarios por su capacidad) como ratones, zorros, chacales, camellos y dromedarios.


Vida en el desierto.
Los grupos humanos que habitan en los desiertos son escados, debido a las condiciones de vida tan duras. Estas sociedades se concentran en las costas, los valles de los ríos y oasis.



Las actividades tradiciones que han permitido no solo la supervivencia, sino el desarrollo de interesantes culturas en el ámbito del desierto han sido:
    • la caza y recolección, entre los bosquimanos
    • el pastoreo nómada practicado por tuaregs y beduinos
    • agricultura junto a los oasis; palmeras, frutales, hortalizas y cereales. 

viernes, 8 de junio de 2018

BEDUINOS.




Moradores de las arenas, habitantes inmemoriales del cálido desierto de Arabia, pastores nómadas que a lomos de sus fieles camellos conducían sus rebaños de oasis en oasis. Un antepasado común, real o ficticio, vertebra el sistema tribal que vertebra una sociedad basada en los irrompibles lazos de sangre. Fiero guerrero, independiente y vagabundo, dormita bajo la sombra de una palmera y pasa la noche en el interior de una tienda desmontable.  

miércoles, 24 de octubre de 2012

HIMYARIES



La Arabia preislámica aparece dividida en tres grandes zonas; el Norte, en estrecho contacto con el Mediterráneo y el Creciente Fértil; el Centro, Tierra de Beduinos y el Sur o Arabia Félix.

El sur de la península arábiga aparece denominado en la geografía de Ptolomeo como Arabia Félix, debido a la riqueza de sus habitantes, fruto de la próspera actividad comercial del lugar. La Arabia Félix, en contacto directo con el Océano Índico, se convirtió en un importante enclave estratégico para el comercio entre la India y Egipto; mercado para productos de lujo tales como el marfil, las especies, el incienso o la mirra, demandados a ambos lados del Atlántico.

Entre los siglos VII a.C. y el III d.C., los nómadas del desierto crearon estados sedentarios, concretamente en el sur, amparados por este comercio. En ese sentido, el sur de Arabia estaba mucho más desarrollado que el Norte o el Centro. 




A partir del siglo II a.C., los himyaríes, descendientes de Himyar, que vivió tres mil años antes que Mahoma, van a dominar este sur tan desarrollado, desde la región de Aden, llegando a destruir a su predecesor reino de Qataban, a principios del siglo I d.C. A pesar del sedentarismo, estos pueblos seguían manteniendo estructuras sociales de carácter tribal. Para los griegos y romanos, estos himyaries, eran conocidos como homeritas.

La arqueología, fuente casi imprescindible en este lugar para esta época - debido a la carencia de testimonios escritos -, nos ha revelado un importante sistema de regadíos, con diques y canales, que permitió a estas poblaciones cultivar cereales, como el trigo, el sorgo o la cebada. Otra muestra más de la prosperidad de la Arabia Felix.

Desde el siglo III d.C. los himyaries comenzaron una etapa de expansión que les llevó a dominar toda Arabia meridional, alcanzando incluso Nayran, al sur de La Meca.

Los himyaríes a partir del siglo IV abrazaron el monoteísmo - influidos quizás por poblaciones judías -  e iniciaron el culto a un único dios "Rahman-an el Misericordioso.

Pero pronto, el estado himyarita empezaría a tener problemas con sus vecinos. Abu Kariba se convirtió al judaismo, y su hijo, y sucesor Yusuf Dhu Nuwas, comenzó a perseguir a los cristianos de Nayran, lo que le granjeó la enemistad de los etíopes. Najashi, rey de Etiopía, envió un gran ejército al Yemen y derrotó a Dhu Nuwas, al que no quedó más remedio que huir.

Decidido a recuperar el poder, Yusuf Dhu Nuwas, se enfrentó en 524 a una poderosa alianza tripartita, formada por el Imperio Bizantino, el reino Aksum de Etiopía y los cristianos de Nayrán. Estos combates finalizaron con la predecible derrota (lo que suele ocurrir cuando te buscas demasiados enemigos) himyarí; Dhu Nuwas se suicidó, o quizás fue asesinado, lo único seguro es que con él murió la dinastía de los himyaríes. 
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