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jueves, 11 de abril de 2019

ZUBIRI. PRINCIPAL CENTRO URBANO DEL VALLE DE ESTERIBAR.



Entre el Pirineo y la capital del reino, aparece Zubiri. La urbe más destacada desde que abandonamos Francia. Vinculada desde su origen al fenómeno jacobeo.


Zubiri, onomástica vasca, puente de piedra, río y todas las casas situadas a lo largo de la vía principal. Plano típico de una villa caminera (o de una ciudad lineal descrita por Arturo Soria).


Leí en algún lugar (o en varios, no recuerdo bien) que Zubir significa “ciudad puente”. El puente románico, llamado “de la Rabia”, no divide la ciudad, ni nada por el estilo, simplemente permite cruzar el Arga a la altura de Zubiri. La población se extiende únicamente por una de las orillas del río, mientras que la otra se corresponde con el Camino de Santiago. Una iglesia, dos o tres bares-restaurantes, diez o doce establecimientos hosteleros (pensiones, albergues, hostales) y unas cuantas viviendas (pisos y casas) es lo que ofrece Zubiri. Además de un pabellón de considerables dimensiones y otras zonas deportivas. Localidad de paso tanto para los peregrinos jacobeos, como para los vehículos que van o vienen de Francia.


Uno de los puentes más nombrados en las fuentes medievales y en las guías modernas es el puente de Zubiri. El puente cruza el río y enlaza enseguida con la calle Camino de Santiago – Santiagoko Bidea Karrika. Se habla incluso se origen romano. Un puente alto, de dos arcos.


Zubiri es una ciudad de paso, de experiencias efímeras.


Almuerzo: Unas alubias ricas, ricas, como recompensa al esfuerzo. Un buen plato de pochas y un tinto navarro para reponer fuerzas. Se trata del núcleo de población más grande al norte de Pamplona.


En el corazón del valle de Esteribar, bajo el monte Merelu, en la orilla derecha del río Arga (ese que llega hasta Pamplona). Aunque Zubiri se ha transformado recientemente, conserva algunas casas características del siglo XVIII.


Hubo aquí un monasterio benedictino que dependía de Leyre por donación del rey García de Nájera en 1040. Fue descrito por San Eulogio en la redacción de un viaje que realizó por estas tierras. No tenemos ni idea donde estaba ubicado.

domingo, 1 de febrero de 2015

ÍÑIGO, ABAD DE OÑA.



Íñigo, mozárabe nacido en Calatayud alrededor del año 1000, suave y manso, vivió parte de se juventud como anacoreta, primero en el monasterio de San Juan de la Peña y luego en las montañas de su tierra, tras abrazar a temprana edad la regla de San Benito. Sus virtudes y milagros llamaron la atención del poderoso Sancho III el Mayor , que fue a sacarlo de su retiro para convertirlo en el abad del Monasterio de Oña, que dirigió durante 35 años. Fue consejero del propio Sancho, y a la muerte del rey continuó al lado de su hijo, García Sánchez III , al que acompañó hasta sus últimos momentos; el rey García recibió la atención de Íñigo en el campo de batalla en Atapuerca, antes de entregar su alma al Creador. Iñigo, ferviente defensor de la paz entre los reyes, los señores y el pueblo, se convirtió en auténtico pastor y guía de su rebaño. Como un ejemplo a seguir por los cristianos de buen corazón, en el año 1259 el papa Aljandro IV concede 40 días de indulgencias a todos los fieles que honrasen con su visita la iglesia de Oña el día de la fiesta de San Íñigo. 

jueves, 29 de enero de 2015

SANCHO GARCÉS IV "EL DE PEÑALÉN"



En pleno campo de batalla, con el cadáver de su padre aún caliente, con tan sólo 14 años, era coronado rey de Pamplona-Navarra, Sancho Garcés IV, tristemente conocido como el de Peñalén.

Sancho Garcés IV acompañó a su padre García Sánchez III el día de su muerte en la batalla de Atapuerca (1054), pero el vencedor, su tío Fernando I, aceptó sin condición alguna la proclamación como rey y sucesor de García el de Nájera. El joven rey Sancho contó con la desinteresada y fraternal ayuda de su madre Estefanía durante los primeros años de gobierno.


Al igual que su padre, sus tíos y sus primos, Sancho tuvo que luchar por cada palmo de tierra incluido en el famoso testamento de su abuelo Sancho III el Mayor . De todos los conflictos en los que se vio envuelto, quizá sea el más afamado "la Guerra de los Tres Sanchos" (1065 - 1067). El rey navarro, aliado de su primo Sancho Ramírez de Aragón, se enfrentó a otro primo Sancho, Sancho II de Castilla, que había penetrado en tierras navarras. Aunque no tengamos hoy día muy claros los resultados de aquellas contiendas, lo cierto es que Sancho, el castellano, volvió a su reino sin lograr su objetivo.


Objeto de una conjura perpetrada por sus hermanos, Sancho fue asesinado durante una cacería en 1076. Su hermano Ramón lo precipitó al vacío por un barranco de Peñalén, de ahí su desgraciado mote. 


Esta conjura y vil asesinato provocó que Navarra perdiese su independencia. Sus vecinos y rivales, como aves de carroña ávidas de carne muerta, se abalanzaron sobre los despojos de un reino descabezado y aprovecharon la coyuntura para repartirselo; Alfonso VI de León (especialista en asesinatos oportunistas) ocupó La Rioja, y Sancho Ramírez, otrora compañero de armas del asesinado rey, apoyado por parte de la nobleza se proclamó rey de Navarra. Desde este momento y hasta la muerte de Alfonso I el Batallador, Navarra estaría vinculada a la corona aragonesa. ¿Quién estuvo detrás del regicidio? No resulta demasiado complicado imaginarlo.  


Sancho Garcés IV, el desgraciado rey que murió víctima de la más rastrera de las traiciones, descansa junto a su padre en el Monasterio de Santa María la Real de Nájera.

miércoles, 28 de enero de 2015

GARCÍA SÁNCHEZ III "EL DE NÁJERA"




García Sánchez fue el mayor de los hijo legítimos de Sancho Garcés III y por tanto heredó el reino de Pamplona a la muerte de su padre, aunque dedicó parte de su reinado a intentar ampliar las tierras del reino, o al menos manternerlas a salvo de las apetencias de sus hermanos Fernando y Ramiro.

En un primer momento apoyó a su hermano Fernando, flamente conde de Castilla, en una guerra abierta contra el rey de Bermudo III. El choque decisivo tuvo lugar en 1037, en la batalla de Tamarón, donde el pobre rey leonés encontró la muerte.

Combatió contra los moros de la Taifa de Zaragoza a los que arrebató Calahorra y otras plazas. Y como está en los genes de los reyes, de toda época y lugar, no conformarse con lo que se tiene, y aspirar a siempre más. Y como también está en los genes de todas las personas porfiar y competir con sus hermanos, la tragedia estaba escrita de antemano.

Decidido a ampliar su reino García se enfrentó con su medio hermano Ramiro, el rey de Aragón, al que derrotó cerca de Tafalla, afianzando de esta manera la frontera oriental. Pasado los años, y también por asuntos de tierra y poder, se enfrentó en la batalla de Atapuerca a su hermano Fernando. Los castellanos no sólo derrotaron a los navarros, sino que además dieron muerte a su rey. En el mismo campo de batalla fue coronado su hijo, Sancho Garcés IV. 


García Sánchez III ha pasado a la historia con el sobrenombre de "el de Nájera" por su especial vinculación con esta ciudad riojana. En 1052 fundó el monasterio de Santa María la Real, tras encontrar una imagen de la Virgen en una cueva, que se convirtió en el nuevo panteón regio en detrimendo de Leyre. Aunque su padre había residido ocasionalmente en Nájera, fue García el que convirtió en sede de la corte y en núcleo central de sus territorios. ¿Fue un intento de emular a los reyes asturianos cuando trasladaron su capital a León?. 

Pero no todo iban a ser guerras, García el de Nájera puso en marcha una política de repoblación y también de protección y restauración de iglesias y monasterios. Y cuando el trabajo se lo permitía se dedicaba a su gran pasión (u obsesión); los caballos. 


Estefania de Foix, hija de Bernardo Roger de Foix, criada al parecer en la corte de Barcelona fue la esposa de García y cofundadora del monasterio. Juntos tuvieron nueve hijos. Durante todo su reinado fue aconsejado y ayudado por Fortún Sánchez, conocido como "Bono Patre", que había sido su preceptor, y tras pasar toda su vida junto al rey, murió con él Atapuerca. 


Tras la batalla de Atapuerca, arrepentido quizá, o vuelto a la razón, Fernando permitió que su hermano fuese trasladado y enterrado en el Monasterio de Nájera, donde reposa eternamente junto a su esposa Estefanía.
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