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miércoles, 16 de agosto de 2017

VELES




            Veles – o Volos – es un dios del ganado entre los pueblos eslavos y se suele representar con cuernos de toro, carnero y otro herbívoro. Ibn Faldún cuenta que se erigían estatuas de este dios en los emplazamientos de mercados, y es que Veles era también protector de la propiedad y del comercio.



            Los rusos juraban sobre su espada y sobre los dioses Perún y Veles. Mircea Eliade encuentra una relación lingüística entre este dios y la profetisa de los brúcteros citada por Tácito, Veleda. 

lunes, 10 de junio de 2013

VELLEDA DE MAINDRON



Una Velleda pensativa, vuelta a la vida de la mano del escultor francés del siglo XIX, Hippolyte Maidon. Druidesa celta o sacerdotisa germana. 


Su mirada hechiza a los visitantes del Louvre. 


De su cuerpo pende una hoz, herramienta consagrada a recolectar el muérdago. 


Velleda embaucó a los germanos, envalentonó a los celtas, luchó con los romanos y enamoró a los románticos. 



jueves, 31 de enero de 2013

NAHARVALOS



En un tupido y escondido bosque de la lejana Germania, los miembros de la tribu de los naharvalos celebran antiguos ritos en honor de una deidad, cuyo nombre es Alcis. Como oficiante de la ceremonia, conocedor de los secretos arcanos del ritual, un hombre, con ropajes femeninos, actúa como ambisexual sacerdotisa. 


En el territorio de los naharvalos es notorio un bosque perteneciente a una añeja religión. La preside un sacerdote con atavío femenino, pero, según una interpretación romana, recuerdan a los dioses Cástor y Pólux. Tal es la esencia de esta divinidad; su nombre, Alcis; ninguna imagen, ninguna huella de creencia extranjera; sin embargo, se les venera como a dos hermanos, como a dos jóvenes.
Tácito. Germania 43

Los naharvalos eran germanos que pertenecían al grupo de los ligios junto a helvecones, harios, manimos, helisios y manimos. 

La noticia que ofrece Tácito, sobre hombres ataviados como sacerdotisas, habría que ponerla en relación con el importante papel religioso que desempeñaban las mujeres entre los germanos, como fueron los casos de Velleda y Aurina. 

Si nos basamos en la antropología comparada - un campo un tanto relegado tradicionalmente por la historiografía del mundo antiguo - podemos encontrarle otro sentido a estas ceremonias. Entre los chamanes de Siberia, era costumbre vestir ropas de mujer y ofrecer favores sexuales a sus clientes. 

"Los chamanes de sexo masculino de Siberia, por ejemplo, realzan su aire misterioso y ultramundano vistiendo ropas de mujer, realizando labores femeninas y actuando como penetrados para sus clientes masculinos".
Marvin Harris. 

Y en ningún caso esto suponía una degradación, o desprestigio para el individuo, más bien todo lo contrario. En palabras de Marvin Harris "es posible, que se le considere sencillamente como alguien que pertenece a un tercer sexo de carácter intermedio, ni hombre, ni mujer" De cualquier manera, estaríamos ante personas especiales, con poderes naturales y capaces de resolver los problemas de los demás. 

Por otra parte la homosexualidad ha sido una práctica común entre las comunidades guerreras de todos los tiempos, desde los disciplinados hoplitas griegos hasta los valientes indios de las praderas norteamericanas. 

Y no debemos olvidar, que según Tácito los ritos celebrados por los naharvalos estaban relacionados con Cástor y Pólux, héroes con un claro cariz bélico. Por tanto estas ceremonias tendrían seguramente un componente bélico, ya sea como ritos de paso (o iniciación) o rituales vinculados a fratrías guerreras. 


En definitiva ¿mantenían relaciones homosexuales los fieros guerreros de Germania?. 

domingo, 21 de octubre de 2012

GERMANIA DE TÁCITO (III)



7     Eligen a los reyes de entre la nobleza y a los jefes por su valor. El poder para los reyes no es ilimitado ni arbitrario; los jefes, más con el ejemplo que con autoridad, si actúan prestos, se dejan notar y van en vanguardia, ejercen el mando por la admiración que producen. Pero no está permitido castigar, ni atar, ni golpear; sólo pueden hacerlo los sacerdotes, y no como castigo, no por mandato del jefe, sino porque lo manda la divinidad, que, así lo creen, les asiste cuando combaten. Llevan a la batalla ciertas efigies e insignias sacadas de los bosques sagrados. Y tienen algo que es el principal incentivo de su valentía: no es la casualidad ni una agrupación fortuita la que forma el escuadrón o los pelotones, sino la familia y el parentesco. Tienen a su lado a sus seres queridos y pueden oír el ulular de sus mujeres y los llantos de los niños; éstos son los testigos más sagrados para cada cual, éstos son los que más les alaban. Acuden con sus heridas ante sus madres y esposas; ellas las repasan y examinan sin atemorizarse y llevan a los combatientes alimentos y ánimos. 

8      Se conserva en el recuerdo que algunos ejércitos, cediendo ya y a punto de desfallecer,  se rehicieron gracias a las mujeres, por la insistencia de sus ruegos y por la exhibición de sus pechos, mostrándoles el inminente cautiverio; lo temen mucho más por la suerte de sus mujeres, hasta el punto de que se obtiene una lealtad más eficaz en las ciudades a las que se exige muchachas nobles entre los rehenes. Es más, piensan que hay en ellas algo santo y profético, por lo que no desprecian sus consejos ni desdeñan sus respuestas. Vimos, en el reinado divino de Vespasiano, a Veleda, considerada por muchos como una deidad, y en otro tiempo veneraron a Aurinia y a muchas otras, no por adulación ni por divinizarlas. 

9     De los dioses, honran sobre todo a Mercurio, a quien consideran lícito hacer sacrificios con víctimas humanas en días fijos. Aplacan a Hércules y Marte con animales permitidos. Parte de los suevos sacrifican también a Isis. La causa y el origen de tal culto extranjero no los sé a ciencia cierta, salvo que la propia imagen con figura de nave liburna da a entender que se trata de una religión importada. Por otra parte, no consideran digno de la grandeza de los dioses encerrarlos entre paredes ni presentarlos bajo forma humana; les consagran bosques y arboledas y dan nombres de dioses a ese algo misterioso al que sólo ven con los ojos de su veneración. 

lunes, 25 de junio de 2012

BRÚCTEROS



Considerados como una tribu germana, es posible que fueran celtas o estuvieran fuertemente celtizados. El nombre de Velleda es celta y es posible que Tácito considerara que eran germanos por sus situación más allá del Rhin.

Establecidos entre el Lippe y el Ems, en los actuales estados de Hannover y Westfalia. El Ems es el Amisia y el Lippe el Lupia. 

Este belicoso pueblo participó junto con Arminio en el desastre de las legiones de Varo en el Bosque de Teutoburgo (año 9), aunque posteriormente pagaron las consecuencias al ser devastado su territorio por las legiones romanas.

"A los brúcteros, cuyas propiedades eran pasto de las llamas, los puso en fuga Lucio Estertinio [...] Fue conducido luego el ejército a los últimos confines de los brúcteros, y fue devastada toda la zona comprendida entre los ríos Ems y Lippe"
Tácito; Anales I, 60.

En el año 69 d. C., incitados por Velleda, apoyaron a los bátavos de Civilis en su revuelta contra Roma, a pesar de ser aliados de los romanos.

Posteriormente fueron expulsados de sus territorios por una coalición formada por camavos y angrivarios.

   
"Se cuenta que los camavos y angrivarios emigraron allí, tras ser expulsados los brúcteros y exterminados de raíz por una colación de naciones vecinas". 
Tácito. Germania 33.

Finalmente, en el año 306, fueron exterminados por el emperador Constantino. 

Según se desprende de las fuentes, tenía una gran importancia la figura de la profetisa, como veremos a continuación. 
 "Piensan que hay en ellas algo santo y profético, por lo que no desprecian sus consejos ni desdeñan sus respuestas. Vimos, en el reinado del divino Vespasiano, a Velleda; considerada por muchos como una deidad, y en otro tiempo veneraron a Aurinia y a muchas otras, no por adulación ni por divinizarlas".
Tácito. Germania 81.

Esta profetisa incitó a su pueblo para apoyar la rebelión de Civilis, el bátavo, contra Roma. Tras la rendicioń de Civilis, después de ser derrotado, Velleda prosiguió su lucha, pero fue derrotada y posteriormente exhibida, encadenada, en Roma en el triunfo del general Cerealis.   
 

miércoles, 25 de abril de 2012

VELLEDA


UNA NOCHE CLARA,

DESDE UN RECÓNDITO LUGAR

DE UN ESPESO BOSQUE,

QUE UTILIZABAN COMO TEMPLO NATURAL,

LA SACERDOTISA VELLEDA 

INCITA A SU VALEROSO PUEBLO,

LOS BRÚCTEROS,

A VOLVER A ENFRENTARSE ABIERTAMENTE

A LOS CONQUISTADORES ROMANOS.

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