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jueves, 4 de abril de 2019

ROSMUNDA, PRINCESA DE LOS GÉPIDOS.




Hija del rey de los gépidos. Su padre fue asesinado por los lombardos y su rey Alboino la obligó a casarse con él. Este rey hacía que la desgraciada Rosmunda bebiera en el cráneo de su padre. Así que organizó una conjura con su amante Elmequis y juntos asesinaron al rey lombardo.


Los amantes huyeron y buscaron refugio junto al gobernador de la Italia Bizantina. Instigada por este gobernador, de nombre Longino, Rosmunda envenenó a Elmequis, pero el fornido muchacho tuvo fuerzas suficientes para blandir espada y obligarla a beber del mismo veneno. Los dos amantes murieron juntos.

domingo, 18 de junio de 2017

BAYAN I



Bayan I fue kagan de los ávaros. Este título se refiere a un jefe todopoderoso, caudillo militar y señor supremo de las tribus que se encuentran bajo su mando. Bayan vivió en el siglo VI, una época turbulenta en Europa Central y Oriental, y convirtió a su pueblo en una auténtica potencia geo estratégica. Expulsó a los gépidos de la Cuenca de los Cárpatos, saqueo Dalmacia, dirigió expediciones a la región del Elba, conquistó Sirmiun una destacada plaza fuerte en la llanura panónica, sometió a la mayoría de los grupos eslavos que pululaban, como pollos sin cabeza, por la región y asedió constantemente las ciudades bizantinas.  

jueves, 31 de marzo de 2016

ALBOINO REY DE LOS LOMBARDOS



Alboino fue rey de los lombardos que protagonizaron una segunda de oleada de invasiones germanas, y que supieron sacar provecho del caos ocasionado por la ruptura de las fronteras y los desequilibrios de poder provocados por los grandes movimientos migratorios del siglo V.

Después de poner su espada al servicio de Bizancio, Alboino se alió con los ávaros para destrozar a los gépidos. Tras derrotarlos (y prácticamente aniquilarlos) Alboino en persona asesinó a su rey, Cunimundo, y se llevó a su hija Rosamunda como preciado botín de guerra.

En el año 568 partió de sus territorios del lago Balatón en la llanura Panonia, y al frente de un variopinto ejército que contaba nada más y nada menos que con treinta y cinco cabecillas, y que estaba compuesto por mercenarios de diferente procedencia – ávaros, sármatas, búlgaros, gépidos, suevos, panonios y sajones – cruzó la cordillera de los Alpes y cayó por sorpresa sobre Italia. Conquistó rápidamente el Norte y desde ahí inició la conquista del próspero valle del Po. En poco tiempo se convirtió en dueño y señor de media Italia.


Y en ese momento, cuando se encontraba en la cima de su poder, fue asesinado mientras dormía la siesta a instigación de Rosamunda, que de esta manera se tomaba justa venganza.  

domingo, 27 de diciembre de 2015

SOBRE HUNGRÍA O, COMO QUIEREN OTROS, PANONIA.



Hungría, que linda con Austria, la patria de Federico, extendiéndose hacia oriente, nos servirá de punto de partida para nuestra historia. A esta provincia la llaman algunos Panonia, como si los húngaros fueran los sucesores de los panonios. Sin embargo, ni Hungría tiene los mismos límites que Panonia ni Panonia fue antaño tan extensa como lo es hoy Hungría. En efecto, Panonia estaba encerrada entre el Danubio y los Alpes que dan a Italia y al mar Adriático; a poniente tenía Nórico y el río Eno; a levante roza el país de los misios y tribalos y el río Savo. Estos términos abarcan gran parte de Austria, poblada por teutones. También Estiria, llamada en tiempos Valeria, está comprendida en estos límites. En cambio Hungría, aunque abarca la Panonia Inferior desde el río Leitha hasta el Savo, sobrepasa el Danubio, se extiende hasta Polonia y posee los campos que antaño ocuparon los gépidas y los dacos. El imperio de la nación húngara es mucho más extenso que la propia Hungría, toda vez que también los dálmatas, llamados eslavos, los ilirios, llamados bosnienses, los tribalos o misios, llamados ora servios ora rascianos, y los getas, llamados en parte valacos y en parte transilvanos, han quedado sometidos a los húngaros, si bien en esta época nuestra algunos de ellos, derrotados por las armas turcas se han desligado.

Esta provincia, al menos en la parte que se extiende de lado del Istro, la ocuparon por primera vez los romanos en tiempos del César Octaviano, tras someter a Batón, rey de Panonia y aplastar a los amantinos entre el Savo y el Dravo. En cambio a Dacia, que hoy es una parte de Hungría al otro lado del Danubio, la sojuzgó el emperador Trajano, organizando una provincia en suelo bárbaro, si bien se perdió en tiempos de Galieno y fue reconquistada por Aureliano. Después de los romanos ocuparon Panonia ora los hunos, raza escita, ora los godos, pueblo procedente de las islas del mar Báltico, luego los longobardos, oriundos de Germania. Finalmente la nación de los húngaros vino a desbordarse desde los más remotos confines de Escitia y hasta el día de hoy es dueñas del reino, dominando ampliamente a una y otra orilla del Istro.
La Europa de mi tiempo.
Eneas Silvio. Siglo XV.


martes, 10 de febrero de 2015

ALFÖLD, LA LLANURA HÚNGARA.



Alföld es el nombre que los húngaros dan a la inmensa llanura sobre la que se asienta su país , que corresponde con la parte más extensa de la Gran LLanura Panónica. Esta enorme llanura que se extiende mansamente por Europa Centro Oriental, se encuentra rodeada y limitada por los Cárpatos, la meseta de Transilvania, los Alpes, los Balcanes y los Dináricos, una impresionante frontera natural que ha dotad a esta región de unas características culturales propias.

Los panonios, tribus que da nombre a la llanura, fueron un puebo prerromano que habitaron cerca, muy cerca de los ilirios, con los que mantentían relaciones cordiales. Los romanos hicieron acto de presencia y su declinar coincidió con una auténtica edad de oro de las migraciones durante el alba de la Edad Media. La región panónica formó parte del Imperio huno de Atila (del que dicen está enterrado por aquí) del efímero reino de los Gépidos, del imperio nómada de los ávaros, del reino franco, del estado protoeslavo de Samo y del Imperio de la Gran Moravia. Y por encima de todos el Reino medieval e Hungría.

Los magiares llegaron a estas tierras y antes de asentarse definitivamente guerrearon contra todos su vecinos. La Gran Llanura Panónica debía recordar a sus lejanas y ancestrales estepas, debió configurarse en la memoria colectiva de como una tierra prometida, y finalmente se convirtió en la tierra donde el pueblo magiar echase raíces. Hacia el año 1000 el rey Esteban fundó el Reino de Hungría convirtiendo el Alföld en el centro de sus territorios.

La llanura húngara se extiende hasta los Cárpatos por el Norte y el río Sava por el Sur, siendo su principal artería el río Tisza. Con el tiempo el poder real fue basculando hacia el norte, concretamente a la colina de Buda, una ciudad emplazada junto al Danubio, alejada del corazón de las llanuras meridionales, más fácil de defender de mongoles y otomanos que penetraban en los espacios abiertos como una espada en mantequilla.

En 1526 los húngaros fueron derrotados por los turcos en la decisiva batalla de Mohacs, y las regiones central y oriental de la llanura pasaron al Imperio Otomano. Los restos del naufragio quedaron vinculados a la monarquía de los Habsburgos. De esta forma la llanura se convirtió en escenario de una drama, la lucha de dos gigantes, Emperadores y Sultantes, y como dice un viejo proverbio chino "cuando dos elefantes pelean, quien sufre es la hierba".

Perto todo eso quedó atrás en el tiempo y hoy la Gran LLanura Húngara es uno de esos lugares para perderse, quitarse el reloj y escapar de la ajetreada vida que llevamos en Occidente. Pararse a contemplar un atarceder, detenerse a saborear una vino de la región, o simplente pasear por cualquiera de sus alegres ciudades y disfrutar de la hospitalidad húngara.


miércoles, 9 de mayo de 2012

GÉPIDOS



Los gépidos fueron un pueblo germano, vecino y emparentado con los godos, que vivían en las costas del Báltico. Durante la gran migración de pueblos avanzaron hacia el sur estableciéndose en la llanura húngara.

En su imparable cabalgada hacia occidente los hunos tropezaron con ellos y los sometieron. A partir de este momento los gépidos formaron parte del ejército de Atila en sus guerras contra Roma. 

Una vez desaparecido el Azote de Dios, los gépidos, guiados por su rey Ardarico, se sacudieron el yugo huno, y se aliaron con los ostrogodos para derrotar a los sucesores de Atila.

Hacia el 565, lombardos y ávaros unidos derrotaron totalmente a los gépidos, se repartieron sus territorios, y los últimos miembros de este pueblo terminaron confundiéndose con los propios ávaros. 
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