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sábado, 8 de noviembre de 2025

LA REPÚBLICA DE VENECIA, LAS CRUZADAS Y EL COMERCIO CON LEVANTE.




Desde los lejanos orígenes de los conflictos bélicos, uno de los grandes problemas que tienen que dar solución los Estados Mayores es el transporte de tropas. A lo largo de la historia bélica de la humanidad, ha sido la marina la encargada de desempeñar este cometido.




Las Cruzadas medievales provocaron el trasiego, casi constante, de hombres, bestias y pertrechos desde los puertos de Occidente hasta Tierra Santa. Pisa y Génova fueron las primeras ciudades italianas que supieron beneficiarse de esta circunstancia. Como pago ambas ciudades obtuvieron concesiones comerciales en las ciudades sirias conquistadas. 




Pisa basaba su comercio local en materias primas como hierro, sal y cereales, pero al entrar en contacto con los mercados del Mediterráneo Oriental, sus comerciantes empezaron a figurar entre los principales suministradores de seda, especias y otros tejidos de lujo. Pisa consiguió mantener esta privilegiada situación hasta 1284 fecha en que fue derrotada y totalmente eclipsada por la República de Génova, su más enconada rival en el mar Tirreno. El choque definitivo entre las dos república marineras aconteció en la batalla de Meloria. 




La República de Venecia había rechazado la oferta de participar en la Primera Cruzada por temor a disgustar al basileus bizantino, que no vería con buenos ojos el establecimiento de estados latinos en los territorios, que hasta hacía poco tiempo, habían pertenecido al Imperio. No obstante en el 1100 el senado veneciano decidió colaborar con Godofredo de Bouillón, protector del Santo Sepulcro, y a cambio se aseguró ciertos derechos en todas las ciudades conquistadas por los cruzados a partir de ese momento. 

 

Desde finales del siglo X Venecia había sido el socio comercial mas importante de Bizancio. En el año 1082 el basileus Alejo I había completado las numerosas concesiones alcanzadas con anterioridad, concendiendo libertad ilimitada de comercio por todo el Imperio, así como inmunidad aduanera y la posesión de un barrio en Constantinopla.




G. Luzzatto en su obra An Economic History of Italy from the Fall of the Roman Empire to Beginning of the Sixteenth century, ha estudiado las colonias pisanas, venecianas y genovesas en puertos y ciudades del Levante Mediterráneo. 

 

 
Estas concesiones solían variar en cuanto a su extensión, aunque tenían muchos elementos en común , como por ejemplo la existencia de un fondaco (fondachi en plural), almacenes que fueron creados por todo Oriente Próximo. Además de esas concesiones territoriales se otorgaban derechos jurisdiccionales. Las poblaciones italianas establecidas en estas ciudades se regían por sus propias leyes y eran juzgados, al menos en los asuntos civiles y comerciales, por magistrados de sus propias ciudades. En ocasiones esos magistrados recibían el nombre de cónsules.





En poco tiempo los italianos consiguieron introducirse en los mercados islámicos con el establecimiento de fondachi en la dinámica y próspera ciudad de Alejandría (Egipto) donde podían obtener fácilmente,y a menor precio, los apreciados productos procedentes de India, China, y por supuesto, el Valle del Nilo. Estos productos del Lejano Oriente llegaban por vía marítima desde los mercados de la India y de China, siguiendo las mismas rutas que ya eran utilizadas en la época clásica, hasta el Golfo Pérsico, Arabia y el mar Rojo, todos ellos enclaves situados en países islámicos. En ciudades de larga tradición mercantil, Alepo, Antioquía o Damasco, se producen los intercambios entre los intermediarios musulmanes y los mercaderes de la Europa mediterránea.




Durante el siglo XII, además de en los puertos sirios que acabamos de citar, los valiosos productos llegados de Oriente, se podían obtener en el Mar Negro y en Constantinopla, una ruta en la que Venecia ejercía prácticamente un monopolio comercial. En esta ruta, la península de Crimea era un punto clave, ya que los venecianos comerciaban en el Quersoneso, y posteriormente establecieron una colonia en Sudak.




Los acontecimientos políticos, igual antes que ahora, ejercían una influencia decisiva sobre las rutas comerciales. Un acontecimiento, y una despiadada maniobra, contribuyeron a la consolidación del control veneciano en Levante; el ataque al Imperio Bizantino de 1204 mal llamado Cuarta Cruzada. Los resultados de las maquinaciones del dogo veneciano no fueron mal recibidas ni por otras potencias, ni por el Papado. La victoria de los latinos situó a Venecia en una posición inmejorable en el Egeo, el Mediterráneo Oriental y el mar Negro.




Entre 1024 y 1261, media centuria, el imperio quedó reducido a la impotencia casi absoluta, y los venecianos aprovecharon para establecerse en muchas de las islas Cícladas (Andros, Tinos, Mykonos, Paros, Naxos y Milos), en Negroponte (Calcis), en los puertos de Coron y Modon en el Peloponeso, en Durazzo y en Corfú. Con todo, sería la isla de Creta la posición veneciana más importante. Desde allí dominaba todo el comercio del Mediterráneo Oriental.






viernes, 23 de mayo de 2025

SAMPDORIA 1990/91 CAMPEÓN DEL SCUDETTO

 




Sampdoria campeón de la Serie A por primera, y hasta hoy única, vez en su larga historia.




Gianluca Pagliuca, uno de los mejores guardametas a nivel europeo de los '90, estuvo en los momentos más brillantes del club en el paso de los ´80 a los ´90. Subcampeón del mundo con la Squadra Azzurra en el mundial de USA'94.




El contundente y veterano Pietro Vierchowod y el expeditivo Marco Lanna formaban en el centro de la zaga.
 

Pietro Vierchowood y Julio César en uno de los duelos estelares de la temporada. Años más tarde el primero sustituyó al segundo en la zaga juventina. 




Moreno Maninni era el lateral derecho y el esloveno Katanec, al que recordamos como central o medio centro defensivo, ocupó el lateral izquierdo. El cuarteto defensivo estaba bien compenetrado y durante unos años formaron una de las líneas defensivas más completas de Europa.
 
 
El lateral Moreno Mannini corre detrás del rapidísimo punta argentino Claudio Caniggia. 





Fausto Pari y Giovanni Invernizzi, dos futbolistas veteranos, curtidos en la durísima serie A de los años '80 formaban en el eje de la medular.




Giusseppe Dossena ponía la magia en la banda izquierda. Fue el jugador más utilizado por el técnico Bujadin Boskov.





El combativo, polivalente y carismático Attilio Lombardo, ocupaba la zona derecha de la media cancha. Un futbolista que defendía y atacaba por igual. Incansable.





Roberto y Luca, Vialli y Mancini. Si hay dos jugadores imprescindibles en la historia de la Sampdoria son ellos dos. Una de las delanteras más molonas de toda Europa. INOLVIDABLES.





Con 19 goles Gianluca Vialli fue, además, el máximo goleador de la Serie A. 




Luca Pellegrini, hombre libre y capitán del equipo. Esta temporada tuvo menos participación que las anteriores disputando un total de 15 partidos, todos ellos como titular. 





Un década entera defendiendo la camiseta blucerchiati , con 362 partidos es el séptimo jugador en el ranking histórico del club. 



Ivano Bonetti, aportó su trabajo y buen hacer en la consecución del título.





El soviético Mikhailijlichenko fue una de los grandes fichajes de la temporada.  
 

Aleksei Mikhailichenko marca al Milán en el partido de ida de la SúperCopa de Europa de 1990. 





Marco Branca, revulsivo y goleador. Recambio habitual para la dupla Mancini-Vialli. 



Inapelable cabezazo de Branca para marcar y derrotar a la Fiorentina por la mínima. Los goles de Branca valen su peso en oro.



Y no podemos olvidar a uno de esos futbolistas diferentes, que en estos momentos estaba en peligro de extinción, Toninho Cerezo.




Los seis magníficos. Luca Pellegrini, Moreno Mannini, Fausto Pari, Pietro Vierchowod, Roberto Mancini y Gianluca Vialli participaron en todos los trofeos conquistados por la Sampdoria hasta ese momento; Scudetto 1990/91, Recopa 1989/90, las Copas del 85, 88 y 89, y la supercopa de Italia de 1990. 





sábado, 5 de abril de 2025

EL PACTO FRANCO-VENECIANO Y EL DOMINIO DEL COMERCIO EN EL MEDITERRÁNEO OCCIDENTAL.

 



En los inicios del siglo X bizantinos y árabes seguían dominando el mar Mediterráneo, pero estaba comenzando a producirse un fenómeno que terminaría cambiando esta tendencia, “la contraofensiva comercial y militar de la Europa Occidental”. Palabras de Roberto Sabatino López, citadas por Gerald A.J. Hodgett en “Historia social y económica de la Europa medieval”.


Los antiguos puertos de larga tradición urbana y comercial, como Nápoles, Pisa y Rávena, y también los de reciente creación como Amalfi y Venecia, y ciudades como Pavía y Milán empezaron, poco a poco, pasito a pasito, a desplazar a bizantinos y árabes como los intermediarios entre Oriente y Occidente. Primeros pasos, décadas complicadas, un conflicto de intereses, la pujanza occidental, el caso es que hacia finales del siglo XII y comienzos del XIII, los italianos dominaron, incluso, el Mediterráneo Oriental. Con Venecia a la cabeza.


Amalfi, Gaeta, Salerno, Bari y algunas otras ciudades italianas de pequeño tamaño, que se habían abierto al comercio doscientos años antes, fueron pioneras en este renacimiento comercial en la Europa Occidental. Los ataques de los lombardos habían obligado a las ciudades que todavía se encontraban bajo dominio bizantino, a practicar el comerio para conseguir un medio de subsistencia. Los centros urbano italo-bizantinos adquirieron una importancia primordial desde las primeras décadas del siglo X. Sobre todas estas ciudades destaca una, Venecia. Anteriormente Venecia era simplemente un asentamiento modesto de pescadores, pero a finales del siglo IX mantenía un activo y lucrativo comercio con Constantinopla. Gracias a las ganancias que le proporcionaba esta actividad comercial, los venecianos podían comprar el cereal y el vino, que ellos no producían, en la cercana Lombardía.


Venecia, y el resto de ciudades italo-bizantinas tenían capacidad para recoger toda clase de productos y enviarlos a Constantinopla, la flamante y próspera capital del Imperio. Como ciudadanos bizantinos, los venecianos gozaban de ciertos privilegios por encima de comerciantes de otras procedencias. En ese sentido tenían acceso a los almacenes locales situados por las autoridades en los términos de los caminos y en los principales puertos, además de alojares en las casas de huéspedes ubicadas en la capital.


Bizancio dispensaba un trato excepcional a los venecianos, puesto que esos cedían sus barcos al gobierno imperial para el servicio de correos y el transporte de tropas. Los venecianos fueron los más avezados intermediarios en aguas del mar Mediterráneo. Gracias a estos favores, los bajeles venecianos únicamente debían pagar dos nomismata de oro al pasar el estrecho de los Dardanelos, mientras el resto de naves debían pagar quince.


Además del comercio legal, mercaderes y marineros practicaban un intenso contrabando, con Constantinopla como centro de salida y de recepción. Pese a los decretos imperiales que prohibían este tipo de actividades, el tráfico ilegal (como ha ocurrido y seguirá ocurriendo a lo largo de la historia) fluía libremente. Los contrabandistas italianos introducían esclavos en tierras del Imperio y sacaban toda clase de telas de lujo (cuya exportación estaba prohibida), oro, material de guerra y alimentos básicos. La demanda de ciertos productos en determinados lugares y momentos contribuyeron a forjar la imagen romántica del contrabandista, hombre libre y valiente que se mueve con destreza entre los estrechos márgenes de la ley.


El comercio legal y reglado era lo suficientemente atractivo y lucrativo, como para inducir a mercaderes de Venecia, Amalfi, Gaeta y Salerno a desplazarse a Constantinopla, aunque no era posible asentarse de forma permanente en la ciudad. El permiso de residencia que expedía el gobierno bizantino en la xenodochia o casas de alojamiento tenía una validez de tres meses (en cada viaje).


El dinero y los recursos son más valiosos que las diferencias culturales y religiosas. El pragmatismo por encima de las creencias y los fanatismos (sean de la naturaleza que sean). Todos estos puertos italianos también mantenían relaciones comerciales con los países islámicos. La abundancia de monedas árabes halladas en Europa occidental, parece corroborar que este comercio con el mundo islámico era más productivo y beneficioso que el que se mantenía con el Imperio de Oriente. Se importaban especias, perfumes, marfil, textiles y aceites, mientras que se exporaban esclavos, madera, hierro y herramientas. El hecho de comerciar con un potencial enemigo, como era el caso del Islam, no importaba demasiado a los mercaderes italianos.


En el siglo X el papel fundamental en la actividad comercial correspondió a Venecia. Este monopolio comercial del que disfrutaban los puertos italo-bizantinos podía haberse amenazado en el supuesto que las negociaciones de Carlomagno con Bizancio o con el califa abasí Harun-al-Rashid de Bagdad se hubiesen llegado a materializar. Al no concluir con éxito estas negociaciones, los derechos que el Emperador de Occidente hubiese otorgado al Imperio de Occidente como un todo, le fueron concedidos por entero a la República veneciana.


El pactum franco-veneciano del año 840 está en la base de la supremacía de la que disfrutó Venecia por encima del resto de puertos comerciales italianos, en lo que respecta al comercio occidental. Ciudades como Amalfi, Nápoles y Gaeta desarrollaron una poco inteligente política a ojos bizantinos, al seguir colaborando con los musulmanes. Esta colaboración socavó los privilegios comerciales que estas ciudades disfrutaban en los dominios del Imperio de Oriente.


“A los tres años de su elección [Pietro Tradonico de Jesolo], lo vemos encabezando una expedición naval a Dalmacia, y en el 840, fortalecida su posición por el relativo éxito de tales operaciones, envió un embajador a los francos con la misión de firmar un tratado con el nieto de Carlomagno, el emperador Lotario. Gran parte de dicho tratado no era sino la simple confirmación de acuerdos anteriores, pero resulta notable por dos motivos. En primer lugar, el manuscrito original aún existe, y se considera como el más antiguo documento diplomático veneciano que se conserva. En segundo lugar, contiene el compromiso explícito del dogo de responsabilizarse de la defensa del Adriático frente a los eslavos o cualquier otro enemigo, así como el reconocimiento implicito por parte de Lotario de su propia debilidad naval y de los consiguientes derechos de los venecianos sobre el Mediterráneo central”.

Historia de Vencia.

John Julius Norwich


A comienzos del siglo XI la preponderancia de Venecia era absoluta, al tiempo que se producía el declive de los puertos de la región como Comacchio e incluso Rávena, que en su momento disfrutó del puerto más grande del Adriático. En la práctica Venecia era completamente independiente de Constantinopla, y sin embargo sus mercaderes conservaban el privilegio de la ciudadania bizantina. Y por otro lado mantenían relaciones diplomáticas con todas las potencias del Islam. Los negocios por encima de todo. Cuando existe el interés – especialmente el economico – las diferencias religiosas dejan de tener importancia. Para Venecia todos eran clientes y socios comerciales, de manera que trataban de igual a igual a los reyes lombardos, a los posteriores – y efímeros – reinos de Italia y a los emperadores de Occidente (a los carolingios y a los del Sacro Imperio).


Los mercaderes extranjeros eran tratados en Vencia de la misma manera a como lo hacian en Constantinopla, eran controlados por el estado y tenían que redidir obligatoriamente en las xenodochia. Hasta el siglo XI, Venecia no sufrió la rivalidad de otros puertos italianos, pues a partir de esta centuria comenzó Génova a recuperarse lentamente de los destrozos causados por los lombardos. Por otro lado, Pisa, la única ciudad que había continuado realizando actividades comerciales, nunca supuso un serio peligro para la poderosa República de San Marco.


sábado, 24 de agosto de 2019

VIGNOLO DE VIGNOLI.




Vignolo de Vignoli fue un corsario genovés que hizo del Mediterráneo Oriental su feudo y teatro de operaciones, en una época convulsa, en que los poderes de la región peleaban por un trozo de pastel. Este Vignolo firmó un pacto con el Maestre de San Juan Jerusalén, Fulco de Villaret, para conquistar de forma conjunta la isla de Rodas. Los barcos del pirata desembarcaron a los caballeros hospitalarios en la isla, que completaron su conquista y la convirtieron en su nueva seda.

jueves, 6 de julio de 2017

GRAN DUQUE NOVAK GREBOSTREK.



El gran duque Novak Grebostrek puso su espada al servicio del rey de Serbia Esteban Uros II Milutin y contribuyó al engrandecimiento del reino. Durante los primeros años del siglo XIV el monarca serbio mantuvo excelentes relaciones con el Imperio Bizantino, al que ayudó militarmente en alguna ocasión. En el año 1312 Novak Grebostrek dirigió un ejército formado por bizantinos y sebios, apoyados por la armada de la República de Génova, en la batalla de Gallípoli, obteniendo una importante victoria contra los turcos.  

lunes, 21 de noviembre de 2016

JACOPO CAVALLI.



Político y militar italiano nacido en la bella Verona, miembro de la familia histórica de los Cavalli. Pronto entró al servicio de la familia Scala, cuyo patriarca era, en esos momentos, Cansignorio della Scala. Tras la muerte de Cansignorio Jacopo pasó a colaborar con Galeotto I Malatesta y en 1376 el gran consejo de Venecia tomó la decisión de nombrar a Jacopo Cavalli capitán general de sus ejércitos terrestres. En este momento comienza una fructífera relación entre el militar y la República.


Una vez tomado el mando, Jacopo reorganizó el ejército, mejoró las máquinas de guerra y comenzó la reconquista de la zona de Treviso que había caído en manos austriacas. A continuación el general Cavalli participó en la guerra de Chioggia comandando las fuerzas terrestres, siendo fundamental en la victoria veneciana sobre su archienemiga República de Génova.


Tumba de Jacopo Cavalli esculpida por Jacobello Dalle Masegne en la Iglesia de San Giovanni y San Paolo de Venecia



martes, 26 de julio de 2016

ANDREA CONTARINI.



Miembro de una prestigiosa familia veneciana, Andrea Contarini fue elegido dogo en el año 1368. Buen administrador del imperio marítimo colonial de San Marco, a Andrea Contarini le cupo el honor de finalizar la Guerra de Chioggia, venciendo a su máximo rival por el control de los mares, la República de Génova. Para reunir fondos no dudó en fundir su propia platería e hipotecar sus propiedades. En el decisivo enfrentamiento contó con la inestimable colaboración del almirante Vettor Pisani. Con la victoria la República de Venecia consolidó su dominio sobre el comercio mediterráneo.

jueves, 21 de abril de 2016

NICOLOSSO DA RECCO.



En el año 1341 el rey portugués Alfonso IV fletó dos naves cuya tripulación estaba formada por marineros genoveses, florentinos y españoles, uno de los pilotos era Nicolosso da Recco, natural del pequeño pueblo de la Liguria. Esta expedición desembarcó en las Islas Canarias, y el relato escrito por Nicolosso es la descripción más antigua que conservamos del archipiélago y de sus habitantes.  

sábado, 7 de noviembre de 2015

VETTOR PISANI



Vettor Pisani fue un almirante veneciano que estuvo al mando de la flota en la famosa guerra de Chioggia, en la que la República de Venecia venció a su archienemiga Génova, consiguiendo el dominio comercial en el mar Mediterráneo.


Lanzó su escuadra contra los genoveses para vencerles en el Cabo de Anzia, para posteriormente recuperar importantes plazas de la costa dálmata, como Troggir y Sibenik que había sido conquistadas por húngaros y croatas, los aliados de Génova. Más tarde volvió a derrotar a los genoveses en la batalla de Chioggia, en lo que fue una victoria decisiva para el resultado final de la guerra.


Vettor Pisani murió de malaria unos meses antes de la firma de la Paz de Turín (1381) que ponía fin al conflicto.Su tumba y una placa de homenaje se encuentra en la basílica de San Giovanni e San Paolo junto a la Gran Laguna.



Gian Battista Tiepolo pintó la “Apoteosis de Pisani”.

martes, 1 de septiembre de 2015

GÉNOVA SEGÚN BURCKHARDT.



En cuanto a Génova, apenas puede incluirse en el grupo que estamos considerando, ya que su participación en al Renacimiento fue mínima hasta la época de Andrea Doria, hasta el punto en que en toda Italia era proverbial el desprecio por todo refinamiento cultural entre los naturales de la Riviera. Respecto a las contiendas entre partidos locales, muestran en esta ciudad carácter tan violento y sus resultados afectaron con tal ferocidad toda su existencia que apenas puede entenderse cómo se las arreglaron los genoveses para recuperar una y otra vez, tras cada revolución y ocupación, condiciones de vida soportables. Quizá se deba al hecho de que todos cuantos tomaban parte en la administración del estado eran al mismo tiempo comerciantes, casi sin excepción. El ejemplo de Génova nos muestra de manera sorprendente el extremo de inseguridad que pueden tolerar el vasto comercio y la riqueza de una gran ciudad y hasta qué punto son compatibles la inestabilidad interna con la posesión de colonias alejadas.

La Cultura del Renacimiento en Italia.  

miércoles, 5 de agosto de 2015

CINQUE TERRE



Desde las frondosas montañas de Liguria descendimos vertiginosamente hacia Cinque Terre por carreteras prácticamente inexistentes.


Parco Naturale della Cinque Terre está formado por una impresionante entorno natural constituido por imponentes montañas pobladas de frondosos y aromáticos bosques, que en caída libre se sumergen en el mar y confieren su forma a cinco pueblos alegres y coloridos unidos por las aguas del Mediterráneo y por varios kilómetros de túneles y vías férreas, rodeados de viñedos e higueras.


De norte a sur tenemos; Monterroso al Mare, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore.


En la Edad Media este conjunto de pequeños asentamientos, era conocido como Cinco Castillos, y su existencia era de suma importancia para la defensa del flanco meridional de la poderosa Génova, de las incursiones berberiscas. Los restos de algunas de esas fortificaciones aún son visibles en la actualidad. Hoy no son piratas, sino turistas, los que toman las torres al asalto.




martes, 2 de junio de 2015

ANDREA DORIA



Andrea Doria, genovés, almirante valiente, luchó junto a Carlos V para vencer al imbatible otomano en 1528, expulsó a los franceses de su ciudad reintroduciendo la constitución de la república aristocrática, y llevó a Génova, a las cotas más gloriosas de su historia.


Bronzino pintó al gran Andrea Doria como Neptuno, y es que la participación de Génova en el Renacimiento fue mínima hasta la irrupción de este personaje.  

LA SPEZIA.



Al sur de la Liguria, a tiro de piedra de la Toscana, La Spezia, a vista de pájaro, el mar, un enorme, histórico y concurrido puerto, y al fondo completando el lienzo, una enorme masa pétrea gris. Desde el siglo XII el enclave estuvo controlado por la República de Génova, debido a su situación estratégica imprescindible para alcanzar el centro de la península. 

lunes, 9 de febrero de 2015

GUERRA DE SAN SABA; VENECIANOS, GENOVESES, HOSPITALARIOS Y TEMPLARIOS.



La historia de la Humanidad está plagada de enconadas rivalidades que han añadido sal y pimienta al día a día del ser humano. Agricultores y pastores, Escipión y Aníbal, Papado e Imperio, Beatles y Rollings, Barça-Real Madrid, Venecia y Génova, o el Hospital y el Temple. 

Durante la época de las Cruzadas, en el polvorín de Tierra Santa, concretamente en la ciudad de Acre y con la excusa de la propiedad de la Abadía de San Saba, estalló (1256) un (nuevo) conflicto entre la República de Venecia y su archienemiga República de Génova. Como quiera que sea que templarios y hospitalarios compartían espacio y rivalidad, cada una de las órdenes militares apostó por apoyar a una de las repúblicas italianas: los hospitalarios a Génova y los templarios a Venecia. Al parecer esta apoyo fue más bien moral, como los tifosi en el fútbol o las cheerleaders en la NBA, puesto que no se tiene constancia que templarios y hospitalarios llegasen a las manos.

Por cierto, aunque el resultado es lo de menos, la victoria sonrió a los venecianos. 
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