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jueves, 30 de marzo de 2023

ENTRE BIZANCIO Y CARLOMAGNO.

 



Entre finales del siglo VIII y principios del siglo IX, la joven Venecia, se convierte en el teatro de operaciones de un conflicto a gran escala entre Carlomagno y el Imperio Bizantino.


En el 732 Carlos Martel derrotó a los musulmanes en la batalla de Poitiers deteniendo su avance y fortaleciendo su posición como Mayordomo de Palacio del rey merovingio. En el 751 su hijo, Pipino el Breve se proclama rey de los francos consolidando el poder de la dinastía carolingia. El nuevo rey franco interviene en Italia en favor del papa Esteban II que necesita con urgencia un protector para la iglesia. Pipino conquista la zona de Rávena, que se encontraba en poder de los lombardos, que a su vez se la habían arrebatado a Bizancio. Estos territorios serán cedidos al Papa de Roma, mientras que el Imperio de Oriente va perdiendo presencia en la península italiana. Venecia, que antes de la intervención carolingia, tenía un punto de apoyo en Rávena, se encuentra totalmente aislada, y rodeada de potenciales enemigos: al Norte se encuentran los lombardos, al Sur los territorios papales, al Este, diferentes pueblos procedentes de las estepas rusas, tales como eslavos, ávaros y magiares, y al Oeste, los mencionados francos.


El sucesor de Pipino fue un hombre destinado a convertirse en gran estadista, además de protagonizar tanto gestas militares como un interesante renacimiento cultural, nos referimos por supuesto, al celebérrimo Carlomagno. El nuevo rey continuó la política de su predecesor y mantuvo las excelentes relacionas con la Santa Sede, de tal modo que el día de Navidad del año 800, el papa León III decide coronarlo emperador, restituyendo así el antiguo Imperio Romano. Este acontecimiento irritó a los orgullosos bizantinos que consideraban que el único Imperio Romano que existía era el suyo. El conflicto entre ambos imperios estaba abierto y Venecia se encontraba en medio.


Venecia era el último bastión bizantino en el Norte de Italia. La guerra estalló como consecuencia de la ruptura de negociaciones entre el emperador Carlomagno y el basileus Nicéforo I. Las fuerzas estaban muy equilibradas. Por mas los bizantino poseían una poderosa flota, pero en tierra el ejército franco era claramente superior. Transcurrido un tiempo de igualdad el rey franco descubrió la manera de desequilibrar la balanza a su favor; Venecia.


Venecia era el punto clave, un nudo de comunicaciones donde se produce la unión comercial entre dos mundos: Oriente y Occidente. A los muelles de la ciudad llegaban sedas y especias de Oriente, y el trigo, el vino y los metales de Occidente. Controlando la ciudad podría estrangular el comercio bizantino, al tiempo que pasaba a controlar directamente valiosas mercancías.


Se desató entonces una auténtica Guerra Fría en las islas e islotes de la Laguna. En Venecia, dos facciones aristocráticas pugnaban por el poder, una de ellas era favorable a Constantinopla, y la otra a Aquisgrán, sede de la Corte Regia del Reino de los Francos. El soberano carolingio prestó ayuda al bando aliado, para derrotar a su rival, y proclamar su dominio sobre la ciudad. Este éxito franco fue contrarrestado por la armada bizantina que puso de nuevo la ciudad bajo su control. Además consiguieron rechazar el asalto que Pipino, hijo de Carlomagno, organizó para tomar la ciudad en el 810, apoyando a las huestes de la laguna dirigidas por Agnello Partecipazzio. La unidad de los habitantes de las islas habían conseguido detener a Pipino, que eso sí, solo aceptó retirarse cuando los venecianos se comprometieron a pagar tributos.


domingo, 9 de febrero de 2020

EMIL ZATOPEK. LA LOCOMOTORA HUMANA.



Si quieres correr, corre una milla. Si quieres cambiar tu vida, corre la Maratón. Estas palabras tan motivadores se le atribuyen (no he podido encontrar la fuente) a uno de los deportistas más grandes del siglo XX, un atleta en mayúsculas, un corredor de fondo estratosférico, Emil Zatopek.

Zatopek nació en Koprivnice, una ciudad que por aquel entonces formaba parte de Checoslovaquia, un estado nacido después de la Primera Guerra Mundial (1918) y que existió como tal hasta el 31 de diciembre de 1992. Desde joven Emil se dedicó a ganar campeonatos nacionales de fondo y a representar a su país en las grandes citas deportivas internacionales, como los Juegos Olímpicos de Londres en el año 1948 (con las cenizas de la Segunda Guerra Mundial aún calientes) donde se colgó la medalla de oro en 10.000 metros y la de plata en 5.000. Checoslovaquia, en plena reconstrucción tras la deflagración mundial, tenía a un ídolo al que admirar.


Su gran gesta deportiva llegó cuatro años más tarde, en los Juegos Olímpicos de 1952, celebrados en la moderna Helsinki, la capital de Finlandia. En apenas una semana Emil Zatopek consiguió la medalla de oro en 5000, 10.000 y en Maratón. Una proeza nunca igualada hasta hoy, y teniendo en cuenta la súper especialización del atleta actual, poco probable que sea igualada algún día. Aquel verano de 1952 Emil Zatopek se convertía en una leyenda viva del deporte.

Zatopek imponía un ritmo endiablado, y cada zancada que daba parecía que iba a ser la última. Esta forma de correr vehemente y casi agónica, siempre llevando al límite sus capacidas físicas, le valió el sobrenombre de Locomotora Humana.


El carácter de Zatopek se forjó durante su dura infancia, que transcurrió en tiempos difíciles, con una Checoslovaquia invadida por las tropas de la Alemania Nacionalsocialista, el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial y la postrera ocupación soviética. En este contexto el joven Emil comenzó a correr, quizás buscando la forma de sentirse libre. El autor francés Jean Echenoz, se inspiró en la vida del atleta para escribir Courir (2008) y en una entrevista para El País, comenta que “Emil fue un corredor único, incomparable, que sin el fenómeno del terror de la guerra, de la ocupación nazi y comunista, puede que no hubiera existido como el conocemos, con esa voluntad de hierro tan característica”.


Zatopek se casó con la atleta Dana Zatopkova, que ganó la medalla de oro en lanzamiento de jabalina en los Juegos Olímpicos de Helsinki, apenas una hora después de que su marido consiguiese la victora en la prueba de 5000 metros. Como muchas estrellas del deporte (y personajes públicos en general), Emil Zatopek no pudo escapar del contexto político que le tocó vivir, y tras la Primavera de Praga fue defenestrado por las autoridades comunistas por prestar su apoyo al reformador Alexander Dubcek. Durante unos años, el que fuera héroe nacional, se tuvo que ganar la vida como barrendero, hasta que tras una retractación el régimen consideró rehabilitar su figura. La Locomotora Humana murió en el año 2000 convertido ya en un mito del deporte del siglo XX.

martes, 26 de marzo de 2019

MIESZKO I DE POLONIA.




Mieszko – o Miecislao – hijo de Siemomysl, era líder de la tribu de los polanos (tribu eslava que da nombre, consistencia y razón de ser al pueblo polaco), sometió a otros grupos eslavos vecinos, se hizo colega del emperador (y también del Papa), y en cuanto lo tuvo todo de clara, aprovechó para convertirse en el primer duque de Polonia. Previamente había abandonado el paganismo eslavo y abrazado el Cristianismo.


Cuentan que antes de su bautismo tenía siete esposas, a las que tuvo que repudiar para contraer matrimonio con Dobrawa, hija de Boleslao I de Bohemia. Entre los hijos de Mieszko y Dobrawa estaba Boleslao, que sucedió a su padre y posteriormente fue coronado como primer rey de Polonia.




viernes, 13 de julio de 2018

VURDALAK.




Vurdalak, criatura infernal, mitad demonio, mitad vampiro, poseedor de poder hipnótico, devorador de corazones humanos, inspira actos innombrable y protagoniza cuentos románticos rusos.

“Tengo que aclarar que los vourdalaks o vampiros de los pueblos eslavos, no son, en opinión de las gentes, más que cuerpos muertos que salen de sus tumbas para chupar la sangre de los vivos. Hasta aquí sus costumbres son las mismas que las de los demás vampiros, pero tienen una particularidad que los hace especialmente horribles, y es que los vourdalaks, señoras mías, prefieren chupar la sangre de su padres, parientes y amigos más allegados e íntimos, que, una vez muertos, se convierten en vampiros a su vez, de suerte que se dice que en Bosnia y Hungría hay pueblos enteros convertidos en vourdalaks”.

Alexis K. Tolstoi. La familia del Vourdalak.  

sábado, 18 de noviembre de 2017

SVANTEVIT.



“En el templo se levantaba una estatua enorme, que superaba en altura a todo cuerpo humano, espantosa por cuatro cabezas y otros tantos cuellos: dos miraban adelante, y dos atrás, una cabeza vuelta a la derecha y otra a la izquierda. El bigote estaba afeitado y los cabellos cortados”


Esta es la descripción que Saxo Gramáticus hace de la estatua del dios Svantevit que se encontraba en el santuario de Arkona en la isla Rütgen. Svantevit, que significa algo así como “el Señor Fuerte” es uno de los principales dioses del panteón eslavo, y recibía culto, especialmente, entre los primeros rusos. Es probable que las cuatro cabezas representen a los cuatro puntos cardinales y también a las estaciones del año.

El carácter de dios supremo que llegará a ostentar Svantevit, es necesario ponerlo en relación con el proceso de concentración del poder que se estaba desarrollando en tierras rusas durante los siglos XII y XIII. Era a la vez un dios guerrero y protector de los campos. 

miércoles, 16 de agosto de 2017

VELES




            Veles – o Volos – es un dios del ganado entre los pueblos eslavos y se suele representar con cuernos de toro, carnero y otro herbívoro. Ibn Faldún cuenta que se erigían estatuas de este dios en los emplazamientos de mercados, y es que Veles era también protector de la propiedad y del comercio.



            Los rusos juraban sobre su espada y sobre los dioses Perún y Veles. Mircea Eliade encuentra una relación lingüística entre este dios y la profetisa de los brúcteros citada por Tácito, Veleda. 

jueves, 20 de julio de 2017

MORANA.




La muerte tiene nombre femenino. En la vieja mitología eslava (especialmente entre checos y eslovacos) Morana (Marzanna o Mara) es la diosa de la oscuridad, el invierno y la muerte, una triada indisoluble. Algunas fuentes medievales la asocian con la griega Hécate. 


 Entre los eslavos y los baltos Morana presidía los rituales estacionales basados en la muerte (invierno) y renacimiento (primavera), en los que se procedía al ahogamiento de una efigie de la diosa. En la actualidad se siguen celebrando rituales lúdicos (olvidando el aspecto sacro) asociados a Morana para recibir a la primavera.

jueves, 6 de julio de 2017

GRAN DUQUE NOVAK GREBOSTREK.



El gran duque Novak Grebostrek puso su espada al servicio del rey de Serbia Esteban Uros II Milutin y contribuyó al engrandecimiento del reino. Durante los primeros años del siglo XIV el monarca serbio mantuvo excelentes relaciones con el Imperio Bizantino, al que ayudó militarmente en alguna ocasión. En el año 1312 Novak Grebostrek dirigió un ejército formado por bizantinos y sebios, apoyados por la armada de la República de Génova, en la batalla de Gallípoli, obteniendo una importante victoria contra los turcos.  

lunes, 12 de junio de 2017

BEREHYNIA



Berehynia es el nombre que los ucranianos daban a una deidad femenina protectora del hogar y de las aguas. En ocasiones ha sido identificada con la Gran Madre primordial. Existe un debate en torno a esta figura; para unos es una diosa del antiguo panteón eslavo, mientras que para otros es una figura de reciente invención, concretamente en los años '90 del siglo XX tras la independencia de Ucrania. No obstante, en la actualidad es un personaje revindicado por el nacionalismo ucraniano. 

martes, 6 de junio de 2017

EL NACIMIENTO DE RUSIA.



De la explosiva mezcla entre vikingos y eslavos surgió el pueblo ruso. Los eslavos ocupaban las tierras esteparias y los bosques de Europa Central y Oriental, extendiéndose desde el mar Báltico hasta el mar Negro. Un pueblo de pacíficos campesinos sedentarios, divididos en numerosos linajes y clanes que se organizaban en principados y confederaciones sin llegar a constituir un estado unitario. Hacia el siglo VIII los escandinavos, principalmente suecos, comenzaron a visitar estas tierras. Aventureros, buenos navegantes y terribles guerreros, los vikingos terminaron por dominar a los pueblos eslavos establecidos en la amplia llanura del Dnieper.


Los rus, nombre que le dieron los eslavos a estos vikingos, establecieron enclaves comerciales permanentes en las inmediaciones del lago Ladoga y en los estuarios de los ríos que vertían sus aguas en el Báltico. Durante los meses más fríos del año se refugiaban en estas colonias y con la llegada de la primavera remontaban los ríos y penetraban tierra adentro. Estas expediciones iban parando de aldea en aldea para cobrar tributos a cambio de proteger a sus pobladores. Los varegos dinamizaron el comercio y las ciudades florecieron en torno al gran eje mercantil que unía Constantinopla con el mar Bático.


Desde el lago Ladoga partían dos rutas fluviales hacia la gran Rusia. Algunos comerciantes navegaban hacia el este a lo largo del Volga. En las ciudades comerciales que jalonaban el camino, como Bulgar o Itil, podían intercambiar pieles y esclavos por plata árabe. Avanzando más hacia el sur era posible cruzar el Caspio y llegar a Bagdad. Otros mercaderes descendían por el Dnieper hacia el sur, y a través del mar Negro alcanzaban Bizancio. Los barcos vikingos usaban velas y en ocasiones también remos para navegar. A veces era necesario echar pie a tierra y cargar los livianos barcos sobre los hombros para salvar obstáculos. Para protegerse navegaban formando pequeñas flotillas.


Cuenta la tradición que los eslavos, hartos de luchas intestinas y de interminables conflictos con los fineses, pidieron a los jefes varegos que los gobernaran, de esta manera, Riurik creó un reino alrededor de la ciudad de Novgorod. Un sucesor de Riurik, Oleg, amplió su esfera de influencia, se apoderó de Kiev, eliminó a los jefes locales y estableció una suerte de principado. 


En palabras de John Haywood “Oleg se trasladó de Novgorod a Kiev y lo convirtió en la capital del Estado rus. Los rusos han visto tradicionalmente la fundación del Estado rus de Kiev como el punto inicial del moderno Estado ruso”. Los siguientes soberanos, Ígor, Olga, Sviatoslav I, Vladimir I y Yaroslav el Sabio, consolidaron el principado. Con el paso del tiempo la fusión entre ambos mundos fue total, pero aún quedaba un último elemento para amalgamar al futuro pueblo ruso; la religión ortodoxa.


Constantinopla era una golosina demasiado apetecible para obviarla, y los sucesivos señores de las llanuras mostraron interés por ella. Igor y Sviatoslav intentaron en vano conquistarla por las armas pero sería la inteligencia y la diplomacia las que lograrían el triunfo. En la segunda mitad del siglo X, Vladimir, que mantenía excelentes relaciones con el emperador Basilio II, se casó con una de sus hermanas y se convirtió al cristianismo. Junto al príncipe se bautizaron varios miles de soldados en Kiev, en las aguas del Dnieper. El hijo de Vladimir, Yaroslav, que ha pasado a la historia como el Sabio, consiguió afirmar la identidad rusa, llevando a cabo una política totalmente independiente de los emperadores bizantinos y configurando una iglesia nacional.


Durante el reinado de Yaroslav Rusia se convirtió en un país próspero, donde artesanía y comercio experimentaron un desarrollo espectacular, se pusieron por escrito las antiguas costumbres locales y se codificó la legislación rusa, una combinación de leyes bizantinas y derecho consuetudinario eslavo. Tras el deceso de Yaroslav las tierras rusas se disgregaron en varios principados, y aunque esta es otra historia, los rusos habían adoptado el cristianismo y el concepto de poder bizantinos, un hecho que iba a permitir a Moscú, varios siglos más tarde, reclamar para sí el título honorífico de Tercera Roma.




martes, 23 de mayo de 2017

YAROSLAV EL SABIO.



El príncipe Yaroslav (hijo de Vladimir el Grande) tuvo que luchar y vencer a sus tres hermanos para convertirse en soberano de Kiev. Sin embargo, el gran rival al que tuvo que derrotar, fue a su medio hermano Sviatopolk que tenía en su suegro, el duque polaco Boleslao I a un importante aliado. Como recompensa por la ayuda prestada Yaroslav concedió una seria de privilegios que sentaron las bases para la creación de la República de Novgorod. 


Una vez conseguido el control, Yaroslav puso en marcha un ambicioso plan para consolidar el estado. Bajo su mandato florecieron la ciencia y la literatura, la ley y el orden se habían consolidado en el principado, defendió con las armas su territorio, se construyó la catedral de Santa Sofía en Kiev y el comercio con Constantinopla era cada vez más próspero. El reinado de Yaroslav I el Sabio, mecenas de la cultura, coincidió con la época de mayor esplendor del Principado de Kiev.


Con el objetivo de fortalecer su posición y establecer sólidas alianzas, Yaroslav concertó una serie de matrimonios para él y su familia. Se casó con una princesa sueca, Ingegerd Olofsdotter hija de Olaf Skötkonug, fortaleciendo las relaciones con Escandinavia y entregó a sus hijas a miembros de las casas reales de Noruega (Harald III), Francia (Enrique I) y Hungría (Andrés I). 

martes, 11 de abril de 2017

PERÚN.



El poderoso Perun, cuyo rugido rompe los cielos en las tempestades, es venerado por los príncipes eslavos y sus acólitos, y era invocado como garante de los juramentos. Dios supremo del cielo, del trueno y del rayo, auténtico señor de la guerra, presente en los primitivos templos paganos de Kiev y Novgorod.



Perún corresponde a un concepto de dios uranio extendido ampliamente por toda Europa; los griegos lo llamaron Zeus, los romanos Júpiter, los vikingos Thor y los cuasi hermanos baltos, Perkunas. Cuando Cristo llegó a tierras rusas, el propio príncipe Vladimir I, ordenó la destrucción de la talla de madera que representaba al dios. Los devotos paganos lloraron amargamente al contemplar el ocaso de sus dioses.  


lunes, 20 de marzo de 2017

MOKOSH



En la riquísima mitología eslava Mokosh era la diosa protectora del trabajo y del destino de las mujeres, además de consorte del dios Perún. Mokosh fue la única deidad femenina erigida en el Santuario de Kiev. 


Con las cristianización su culto fue sustituido por el de la Virgen María. 


Fertilidad femenina.  

martes, 3 de enero de 2017

ARNULFO DE CARINTIA.



Las estirpes germana y eslava unidas en un hombre que intentó revitalizar a un moribundo Imperio Carolingio en un momento en que estaba próxima la certificación de su defunción. El padre de Arnulfo, Carlomán, era hijo de Luis el Germánico y su madre una dama eslovena. Su condición de hijo ilegítimo le apartó, en principio, de la carrera por el trono.

Como Margrave de Carantania, Arnulfo fue capaz de mantener las fronteras de su estado a pesar de la presión asfixiante que ejercían por el este los moravos de Svatopluk. Hombre fuerte de la Europa Central, un capo sin discusión, decidido, ambicioso y con grandes aptitudes, esperó el momento oportuno y consiguió deponer a su tío Carlos el Gordo. Incluso se especula que ordenó su asesinato.



A pesar del empeño sólo fue aceptado por los francos del este, la futura Alemania. Los francos occidentales se decantaron por Eudes, el conde que salvó París de los vikingos. El imperio se desmoronaba. Maestro en tejer redes clientelares, Arnulfo recibió la petición de ayuda del papa Formoso y ni corto, ni perezoso entró a saco en Italia para luchar contra Guido de Spoleto y su hijo Lamberto que no paraban de incordiar al Santo Padre. El flamante emperador abanonó Roma tras ser coronado por el Papa, pero aquejado de un incurable (y doloroso) reumatismo.

Sus últimos años de vida estuvieron marcado por la enfermedad que mermó sus fuerzas, por la progresiva desaparición de cualquier tipo de influencia en Francia Occidental y la incontenible invasión de moravos y magiares.


jueves, 1 de diciembre de 2016

RUSALKAS



Espíritus de muchachas jóvenes, que en la flor de la vida murieron ahogadas en ríos, lagos o pantanos. Según la mitología rusa (y la eslava en general) las rusalkas intentarán seducir a los muchachos incautos que se acerquen a sus dominios, como las sirenas los atraerán hacia ellas y los ahogarán bajo las aguas. Otras historias las presentan como seres bondadosos que viven según las leyes del bosque y gustan de bailar trazando círculos sobre la hierba fresca. De esta forma las rusalkas son protagonistas de cuentos infantiles e historias para no dormir.  

jueves, 24 de noviembre de 2016

LA SOCIEDAD ANDALUSÍ.



La sociedad de Al Andalus presentaba una extraordinaria diversidad y riqueza cultural. La religión, la posición económica y el origen de las personas eran los elementos que marcaban las diferencias. La convivencia no fue fácil, los conflictos eran frecuentes y la integración nunca fue absoluta. A grandes rasgos (y esquematizando mucho) podemos señalar los siguientes grupos sociales. 
 
 


a.- Los árabes. Eran el grupo social más importante y controlaban el poder político. Su origen estaba en la península de Arabia y basaban su riqueza en la propiedad de grandes extensiones de tierra. Se concentraron en las zonas más fértiles de la península; el Valle del Guadalquivir, Murcia , Valencia y el Valle del Ebro.


b.- Los bereberes. Eran originarios del Norte de África y se habían convertido al Islam. Los bereberes formaron las tropas musulmanas que invadieron y conquistaron la península Ibérica. Vivían en las zonas montañosas y menos aptas para la agricultura, por tanto se dedicaban al pastoreo de cabras y ovejas. En algunas ocasiones protagonizaron revueltas contra la aristocracia árabe.

c.- Mozárabes. Eran los cristianos que seguían practicando su religión. Vivían en las ciudades y podían ejercer oficios diversos. Su número se fue reduciendo paulatinamente, unos se convirtieron al Islam y otros emigraron a los reinos cristianos del norte.

d.- Judíos. Otro grupo urbano que vivía en barrios especiales y bien delimitados llamados juderías. Se dedicaban fundamentalmente al comercio, a la artesanía y a conceder préstamos. En el proceso inicial de conquista colaboraron activamente con los musulmanes.

La autoridad musulmana respetaba a las religiones del libro, por tanto, judíos y mozárabes podían seguir manteniendo sus costumbres y practicando su religión, para ello debían pagar un impuesto especial.

e.- Muladíes. Antiguos cristianos que se habían convertido al Islam. Eran campesinos y jornaleros que vivían en el medio rural dedicados a las actividades del sector primario.

f.- Esclavos. Formaban el último escalón de la sociedad andalusí y desempeñaban trabajos muy duros. Los hombres en las minas, los talleres y el campo, y las mujeres en los servicios domésticos y en los harenes. Dentro de los esclavos había dos grupos, los eslavos prisioneros de guerra procedentes de Europa Oriental y negros originarios del África Subsahariana.

jueves, 22 de septiembre de 2016

REINO DE POLONIA IX: CORONACIÓN.



Al igual que su padre, el Duque Miezko, Boleslao I el Valiente mantuvo relaciones cordiales (en la medida de lo posible) con los emperadores otonianos, que en el fondo no les parecía nada bien la creciente concentración de poder en el este. En este tiempo (principios del siglo XI) se va a producir la conquista de Cracovia y el sometimiento de las tribus eslavas de la región del Vístula, anexionando Lusacia, Moravia, el país de los checos y Eslovaquia. Con estas dos certeras acciones consigue Polonia la hegemonía plena sobre los eslavos occidentales.

El siguiente paso se produce en el año 1000 con la fundación del arzobispado de Gniezno, que estaba integrado por tres provincias eclesiásticas; Wroclaw, Cracovia y Kolberg. Para darle más caché, prestigio y renombre a la nueva sede metropolitana, Boleslao consigue comprar las reliquias de Adalberto de Praga para depositarlas allí.

Poco a poco comienza a preocuparse más por sus propios asuntos, y abandona la concepción imperialista de los Otones y orienta su política a salvaguardar los intereses polcaso y la integridad territorial frente a bohemios y alemanes. De esta forma Boleslao fortalece su autoridad, mantiene intacta su independencia y en 1025, precisamente aprovechando la extinción de la dinastía otónida, consigue coronarse rey de Polonia, con el necesario conocimiento del Papa. Con Boleslao vivió Polonia su primera etapa de auténtico esplendor, pero a su muerte, toda su obra quedó en el aire. Continuará....


domingo, 18 de septiembre de 2016

REINO DE POLONIA VII: EL DUCADO.



Durante la Plena Edad Media, una época de renacimiento y restructuración geopolítica, en los territorios habitados por los polanos se forma una primera entidad independiente que pronto va a entrar en contacto (y conflicto) con la política expansiva de los germanos hacia el Este (su zona natural de expansión).

El castro o “grozdy” de Gniezno era el centro y ejercía como capital del incipiente ducado de Polonia. Hacia el año 850 existía un embrión de forma estatal, sus príncipes investidos con el oropel de lo legendario, Lech, Lestko, Siemomysl, y finalmente Miezko I, fundador real de la dinastía Piasta que transformó el estado polano en el estado polaco.

La familia Piasta (cuyo primer miembro histórico fue Siemomysl y el fundador mítico Piast) fue poco a poco incrementando el poder y ampliando su influencia, tejiendo complejas redes clientelares, hasta que a mediados del siglo X uno de sus miembros más destacados, Miezko I, se bautizó y el emperador Otón I le concedió el título de duque (todo en uno) inagurando la historia del Ducado de Polonia.

Varias circunstancias favorecieron el nacimiento de la unidad polaca en torno a la familia Piasta, con Miezko a la cabeza: cierta cohesión étnica, prosperidad económica y el establecimiento de otras entidades estatales en la periferia (Sacro Imperio, Bohemia, Kiev...)

Tras sucesivos vaivenes, idas y vueltas, encuentros y desencuentros, Miezko jura sincera fidelidad al emperador, pero con la firme determinación de mantener su frágil independencia política, puso a su país bajo la protección de Roma. Este miembro del prestigioso linaje de los Piasta abrazó el cristianismo cuando se casó con la princesa bohemia Dobrawa, la hija del duque Boleslao I el Cruel, aquel que asesinó a su hermano Svaty Vaclav (San Wenceslao). Aquí comienza la fructífera relación de Polonia con la iglesia católica, que alcanzó su punto culminante con la proclamación de Karol Wojtila (Juan Pablo II) como Sumo Pontífice de Roma.

Con la conversión Miezko consigue el apoyo papal, extendiendo además sus dominios, y de paso acercó Polonia al resto de Europa. Con esta práctica maniobra consigue salvaguardar la integridad de Polonia frente al Sacro Imperio. Su hijo Boleslao I fue un paso más allá y consiguió ser coronado rey. Esta voluntariosa dinastía Piast o Piasta, a pesar de los intentos no fue capaz nunca de estabecer una monarquía fuerte y creible.


viernes, 16 de septiembre de 2016

REINO DE POLONIA VI: LOS POLANOS.



Los polanos, uno de los pueblos que pertenecía a la rama occidental de los eslavos (junto a bohemios y moravos), se fueron asentando, en compañía de otros grupos tribales con los que estarían emparentados de alguna manera, en las tierras comprendidas entre los ríos Oder y Vístula, una fértil llanura, una Mesopotamia a la europea.

Hacia el siglo IX estos polanos lograron unificar, para pasar inmediatamente a dominar a viaras de estas tribus que habitaban el norte de la Gran Moravia, que en estos momentos comenzaba su rápida desintegración. Los belicosos magiares también colaboraron en la caída de este primer gran estado eslavo.

Esta unificación bajo el mando polano, que a la postre terminarían dando nombre al Reino y al actual estado, estuvo dominada durante varios siglos por la dinastía Piast, nombre que recuerda al legendario fundador y patriarca mítico.

Ya en el siglo X, bajo el liderazgo de Miezko I (o Miecislao I si así lo prefieren) los polanos eran, sin discusión, la tribu más poderosa de la región, dominando un vasto terrotorio que se extendía entre los ríos Oder y Bug, y alcanzaban los Cárpatos por el sur y el Báltico hacia septentrión. Los polanos habitaban la región de Poznán, Giecz y Gniezno y desde esta área se irán imponiendo al resto. Con el tiempo, estas tierras se convirtieron en el centro sobre el que basculará el estado polaco. Continuará....


miércoles, 14 de septiembre de 2016

REINO DE POLONIA V: JEFATURAS.



El Reino de Polonia tiene su origen en la unión de varias tribus eslavas occidentales, que tenían lenguas y culturas comunes, y que comienzan a asentarse en la llanura hacia el siglo V, aprovechando el vació dejado por los germanos y empujados, tal vez, por los inquietos jinetes nómadas.

Entre los siglos VII y X las tribus protopolacas experimentadon un proceso de particularización dentro del seno de la gran comunidad eslava que se asentó en las cuencas de los ríos Oder y Vístula. Polanos, vislanos y pomeranios conforman la nación polaca en el sentido medieval de étnia.

Las asambleas tribales (una típica institución indoeuropea), formadas por hombres libres en una suerte de democracia primitiva, delegaban el poder político en un jefe electo. Normalmente esas elecciones recaían en los miembros de dos o tres familias que empezaban a destacarse por encima del resto, en un proceso de concentración progresiva y efectiva del poder, en la evolución natural de una sociedad tribal a una jefatura. En el fondo, como buenos ególatras que eran, muchos de estos grandes jefes tenían como gran proyecto político-vital, concentrar toda la autoridad en sus manos.

Esta organización social, que poco a poco tiende a la completa centralización, permitió una explotación más sistemástica de los recursos naturales. Se dinamiza la agricultura gracias a la introducción del arado de hierro, se mejora el artesanado de alfar y la metalurgia, se inician los intercabios comerciales con Occidente a partir de la exportación de pieles y de esclavos, además de controlar la lucrativa ruta del ámbar procedente del Báltico.

En tierras de la llanura se van a desarrollar organizaciones políticas de carácter regional, que irán ganando complejidad y tenderán, cada vez más, a la centralización de personas y recursos, a partir de un “grody”. El grody es un recinto fortificado con toscos y sencillos muros, que permite el ejercicio del poder por parte de los clanes y familias dirigentes, controlar un amplio territorio circundante donde se asientan pequeñas aldeas y centros de producción, y concentrar todos los beneficios económicos.

En el seno de estos grody van a surgir determinados grupos dominantes, como los silingos en Silecia, los vislanos en Polonia Meridional (región de Cracovia) y los polanos en Polonia Cenral. Desde el siglo IX (década arriba, década abajo) se hace efectiva la hegemonía de los polanos sobre el resto de grupos poblacionales. Continuará...


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