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lunes, 28 de marzo de 2016

INFANTE PEDRO DE CASTILLA.



El infante Pedro de Castilla era el séptimo hijo de Alfonso X el Sabio y Violante de Aragón (tercero entre los varones) y nieto por tanto de dos grandes monarcas del siglo XIII, Fernando III de Castilla y León y Jaime I de Aragón. Armado caballero por su hermano Fernando de la Cerda, fue señor de Ledesma, de Cabra, de Alba de Tormes, de Montemayor del Río, de Miranda del Castañar y de Granadilla entre otros territorios. Casó con Margarita de Narbona con quien tuvo a su heredero Sancho el de la Paz, dirigió el infructuoso y fallido asedio a la ciudad de Algeciras en manos de los Benimerines de Marruecos (1278 – 1279) y antes de morir, en 1283, apoyó a su hermano Sancho (futuro Sancho IV) en una rebelión contra su padre.  

miércoles, 23 de marzo de 2016

CASTILLO DE COTEGANA.



Desde una de las cumbres de la sugerente Sierra de Aracena, un pequeño, pero bien conservado castillo, domina el entorno, y proyecta su visión en varias millas a la redonda: un ondulado manto verde de profuso bosque mediterráneo.


Carecemos de datos fidedignos que permitan establecer con exactitud su origen, los investigadores del tema (personas más doctas que el que escribe) piensan que su fundación aconteció en época andalusí. Tradicionalmente se vincula el origen de la fortaleza a Sancho IV de Castilla, que en 1293 autorizó al Concejo de Sevilla a construir una serie de castillos para defender su frontera occidental con el Reino de Portugal. No obstante, en el documento real solo se menciona Cumbres Mayores y Santa Olalla, y no se nombre Cotegana. La hipótesis que plantea la Asociación de Amigos del Castillo es que la fortaleza en cuestión ya existía con anterioridad al Permiso Real.


Otra tradición, basada en una ensoñanción (hasta cierto punto enfermiza) de vincular al Temple con cualquier fortificación, atribuye a un tal Pedro Domingo, caballero templario originario de Salamanca, la construcción de un fortín o atalaya defensiva en la localidad serrana onubense. Emilio Carrillo en su libro “La Orden del Temple, un nuevo descubrimiento” (2009), defiende esta hipótesis de una génesis templaria para la fortaleza de Cotegana. Como único testimonio documental que sirva para avalar esta teoría, es la existencia de una leyenda oral, recogida por varios autores del siglo XVII, según la cual, la mítica fundacion fue obra de un caballero llamado Pedro Domingo, que llegó a estas tierras tras caer en desgracia en la corte del rey. ¿Qué rey, me pregunto yo?.


Las reformas más importantes se realizaron durante el reinado de los Reyes Católicos, cuando el antiguo alcázar fue completamente remozado. La torre del homenaje se levantó entre 1478 y 1482, y más tarde, entre 1512 y 1516 se reforzaron las murallas. A esta reforma corresponde el sector residencial protegido por cuatro torres. El aspecto actual es fruto de una profunda remodelación iniciada en 1975 gracias a la acción de la Asociación de Amigos del Castillo.


Ondulado horizonte.


El primer sector del castillo es la cerca, un muro de mampostería que se adapta a las curvas del nivel del terreno, reforzada cada varios metros por diversas torres. En el centro de la cerca se enclava el alcázar, edificio de planta que tiende a ser rectangular, cuyos vértices están ocupados por macizas torres.El patio de armas, situado en el sector suroeste del alcázar, es el espacio abierto más amplio del edificio. El adarve comunica las diferentes dependencias del castillo. En el subsuelo del patio de armas se abre el aljibe con capacidad para 40.000 litros de agua, suficiente para suministrar al castillo. El sector este del alcázar lo ocupa la zona residencial, demasiado ambicioso denominarlo palacio. Organizado en dos plantas; la inferior para las caballerizas y cuarteles de tropas, y la superior, para residencia del alcaide.



Los castillos son edificios representativos de una época de atomización política y socioeconómica, de un sálvese quien pueda, donde cada día podía ser el último.  


domingo, 24 de enero de 2016

CASA DE LAS ARGOLLAS EN PLASENCIA.



Situada en la Calle del Rey, en el casco histórico de Plasencia, luce con orgullo la fachada de la conocida como Casa de las Argollas.


Las argollas representan que el edificio tenía jurisdicción propia y gozaba de atribuciones especiales como el derecho de asilo o jurisdicción civil (y criminal). Dichos privilegios fueron concedidos por los monarcas Alfonso X y Sancho IV a Pedro Sánchez de Grimaldo para sus casas de Plasencia, Grimaldo y las Corchuelas.



Entre estos muros se gestó el matrimonio por poderes entre Juana la Beltraneja y el rey Alfonso V de Portugal.  


domingo, 6 de abril de 2014

BASÍLICA DE SAN VICENTE EN ÁVILA



A extramuros de la ciudad, pero muy cerca de sus famosas murallas, se levanta la Basílica de los Santos Hermanos Mártires Vicente, Sabina y Cristeta. 

Durante las sangrientas persecuciones de Diocleciano sufrieron martirios los hermanos Vicente, Sabina y Cristeta. Sus cuerpos fueron depositados en el hueco de una roca. El mismo lugar donde más tarde se edificó la basílica.


Hacia 1130 se comenzó a construir el templo, que recibiría su impulso definitivo gracias a la voluntad de Alfonso X y Sancho IV, lo que permitió finalizarla a principios del siglo XIV.

Se trata de una iglesia románica, construida con piedra caleña, una arenisca anaranjada. Además es el segundo templo más grande e importante de la ciudad tras la Catedral del Salvador. La autoría del edificio, de cruz latina y tres naves, se atribuye al arquitecto francés Giral Fruchal. 

sábado, 5 de abril de 2014

CACABELOS



Cacabelo es otra de esas pequeñas localidades del Bierzo leonés, cuya historia aparece siempre vinculada al Camino de Santiago. En el siglo X se menciona por vez primera, en la donación que Bermudo II hace al monasterio de Carracedo. Poco después, en 1108, el arzobispo de Santiago, Diego Gelmírez erige la Iglesia de Santa María, que aún conserva su ábside románico, además de reconstruir la localidad tras ser destruida por Almanzor. La villa fue prosperando gracias a su riqueza agrícola, el comercio de peregrinos y los pobladores francos.

Parece que entramos en un western americano
Un motivo más para su crecimiento y desarrollo fue la concesión de una feria anual, de quince días de duración, por parte del rey Sancho IV en 1291, que se celebraban en las fiestas de la Cruz de Mayo.



Capilla de San Roque, reconstruida a finales del siglo XVI, con la incuestionable vieira femenina.
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