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sábado, 9 de mayo de 2020

1448. SEGUNDA BATALLA DE KOSOVO.




El comandante transilvano Iancu de Hunedoara (Janos Hunyaid en lengua magiar), voivoda de Transilvania, regente del Reino de Hungría (por la minoría de edad de Ladislao el Póstumo) y auténtico señor de la guerra, estaba convencido de poder derrotar a los turcos, y si no expulsarlos de Europa, al menos detener su avance (que parecía imparable). Y no cejó en el empeño, aunque nunca se acercó a ese ambicioso objetivo. Eso sí, guerreando en territorio enemigo, conseguía (a duras penas) mantenerlo alejado de las tierras húngaras. Al éxito en su campaña larga (1443) sucedió el desastre de la cruzada de Varna (1444). Cuatro años depués levantó un nuevo ejército y marchó al encuentro del turco. 


Janos Hunyadi estuvo un par de años planeando esta batalla, en virtud de lo aprendido en otros enfrentamientos contra los otomanos, los preparativos fueron meticulosos. Murad II, que se encontraba combatiendo en Albania, sabiendo de las intenciones del húngaro, se replegó hacia Sofía y comenzó a reorganizar sus fuerzas, muy superiores a las que podría juntar el paladín transilvano. 

Hunyadi fue secundado por dos hábiles comandantes, sus cuñados Johan von Székely y Michael von Szilágyi. Janos estaba casado con Isabel, la hermana de Michael. Hunyadi se había empapado del arte de la guerra, aprendió en Milán, a las órdenes de Filippo Visconti, la forma de combatir de los condotieros y adoptó algunas tácticas utilizadas por los husitoas, que observó cuando los combatía. En definitiva, un auténtico compendio de las innovaciones bélicas introducidas en Europa durante la Baja Edad Media. De sus encuentros anteriores con los otomanos aprendió que es mejor no atacar alocadamente, y que romper el frente que formaban los jenízaros era una tarea muy, muy complicada. 


El ejército de Hunyadi. El ejército reunido por Hunyadi combinaba la tradición feudal de las levas nobiliarias con la contratación de mercenarios especialistas en el oficio de la guerra (mientras escribo esto no puedo dejar de pensar en la película los Señores del Acero – Flesh and Blood, del maestro Paul Verhoven): 

♠ 10.000 hombres reclutado de los territorios de Michael von Szilágyi y Johan von Székely. 

♠ 8.000 valacos que eran comandados por su voivoda Vladislav II. Janos Hunyadi le ayudó a sentarse en el trono de Valaquia, asesinando para ello a su anterior ocupante, Vlad II, y a su hijo Mircea. 

♠ Mercenarios alemanes e italianos, veteranos de mil batallas, experimentados arcabuceros para tratar de debilitar la defensa jenízara y carros de combate bohemios, como los utilizados por los husitas. Hablamos de una cifra que rondaría los 10.000 infantes, dispuestos a batirse el cobre con los temibles jenízaros turcos. 

♠ Finalmente otros 4.000 hombres de la facción noble de Hunyadi. 

Total: 32. 000 soldados dispuestos a todo, preparados para cruzar media Europa y enfrentarse, en su propio terreno, a la máquina militar mejor engrasada el momento. 

Ni el recién nombrado papa Nicolás V, ni los (supuestos) aliados occidentales, mostraron interés alguno. De nuevo Hungría se encontraba sola ante el peligro. ¿Sola?. No, en la montañosa Albania, Skanderbeg mantenía a raya a todos los ejércitos otomanos que ponían pie en su país. Si fuera posible unir fuerzas y presentar un frente sólido de batalla, se podría romper el equilibrio de poder en favor de Hungría. 

Septiembre. 
Hunyadi, acompañado de sus cuñados, del príncipe valaco Vladislao II y de sus propias tropas, cruzó el río Danubio en el mes de Septiembre, a la altura de Cuvin (Keve) frente a Smederevo, y ya en tierras de Serbia se dirigió a Durad Brankovic para que tomase parte de la campaña militar. El déspota serbio, antiguo aliado del húngaro, había decidido orientar su política hacia Oriente, entregando incluso a su hija Mara, cmmo esposa del sultán Murad II , contentestó negativamente a Hunyadi, argumentando que: “un ejército tan débil no podía medirse con los turcos, y él temía más a Murad que a los húngaros”. La negativa de Brankovic transformó a un posible aliado en un enemigo, que además quedaría a la espalda del ejército húngaro una vez que reemprendiese la marcha. Nunca es aconsejable dejar a un enemigo vigilando tu retaguardia. 

Oportunidad. 
Mientras el ejército húngaro se dirigía a Levante, un joven Vlad (hijo del difunto Vlad II, príncipe de Valaquia) cabalga en sentido contrario, hacia Valaquia, acompañado por un pequeño destacamento de caballería ligera otomana (los certeros akindchis) proporcionada por Murad II, y aprovechará la ausencia del príncipe titular (Vladislao II) para ocupar el trono del Principado de Valaquia. Esta fue la primera ocasión en que el famoso Vlad III el Empalador, fue voivoda de Valaquia, aunque este primer reinado duró apenas un mes. De regreso a Valaquia, Vladislao II no tuvo excesivos problemas en recuperar el poder. No sería la última vez que se verían las caras. 

Un carta. 
Hunyadi marchó hacia Nis, tal como hiciera en 1443 durante la Campaña Larga, pero en lugar de dirigirse hacia Sofía (donde aguardaba el sultán) se encaminó al sudoeste, hacia Albania, para unir sus fuerzas con las de Skanderbeg. Juntos podrían derrotar al ejército otomano. El bien informado Murad II ordenó el avance a marchas forzadas, y a mediados del mes de octubre, se posicionó a espaldas de los húngaros en el Campo de los Mirlos (Kosovo Polje) el escenario de la legendaria Batalla de Kosovo de 1389. El plan de Hunyadi habría fracaso, en un movimiento inteligente, Murad había conseguido interceptar al ejército húngaro antes de que pusiese entrar en contacto con los albaneses de Skanderbeg. Muchos historiadores húngaros siguen culpando a Durad Brankovic de desvelar al sultán los planes de Janos. Pero Janos Hunyadi no había llegado hasta aquí para marcharse sin luchar, así que decidió jugar las cartas que tenía en su mazo. 

El gobernador [Hunyadi] se estableció con su fuerza de choque en el Campo de Kosovo y, advirtiendo que el poder y la fuerza del sultán eran mayores, les escribió la siguiente carta: Sultán, no tengo tantos hombres como tú, pero, a pesar de tener pocos, sé que son buenos, rectos, leales y valientes. El sultán respondió a Janko: Janko, prefiero una aljaba llena de flechas ordinarias que seis o siete de oro. 
Memorien eines Janitscharen 
(Memorias de un jenízaro) 

Disposición. 
Ambos ejércitos se desplegaron de forma similar. En el año 1448 Janos Hunyadi era un militar experimentado que había combatido en varios frentes y contra enemigos muy diferentes. De los husitas adoptó sus carros o vagones de guerra, y de choques anteriores contra los turcos había aprendido la importancia de mantener la posición, de contar con un mando centralizado y de no lanzar ataques a lo loco. En una colina que dominaba el terreno colocó sus carros de combate (configurando una pequeña fortaleza), y a sus pies apostó el grueso de sus tropas, con la caballería cubriendo los flancos. Parte de la caballería pesada (germen de los húsares que se hicieron famosos en los campos de batalla europeos de la Edad Moderna) formó como reserva de ataque. El ejército otomano, que duplicaba las tropas húngaras, mantuvo su habitual despliegue, con los jenízaros (infantería) en el centro y los sipahis (caballería) en los flancos. Los turcos también habían aprendido mucho de la forma de combatir de los húngaros, y a los vagones husitas opusieron un tinglado a base de planchas de madera y carros, defendidos por los jenízaros. Encastillados en sus barricas eran invencibles.

La Segunda Batalla de Kosovo duró tres días en los que ningún ejército quiso arriesgarse a perder sus posiciones. Tres largos días manteniendo las posiciones. Un intento de estabilizar un frente compacto y consolidado de combate. La misma táctica que sembró de muertos Europa durante la Primera Guerra Mundial. 

Día 1. Los disciplinados, y bien entrenados, jenízaros, rechazaron todos los ataques enviados por Hunyadi, y no se dejaron atraer fuera de la sólida formación defensiva que habían preparado. Durante la noche los húngaros lanzaron un ataque contra el campamento turco que acabó en fracaso. Posiciones defensivas, equilibrio de proyectiles y flechas de uno y otro bando. No obstante, el bando húngaro parecía comenzar a desangrarse. 

Día 2. Lucha de posiciones. Empate técnico a primeras horas de la mañana, pero Hunyadi debía tomar una decisión para romper ese empate táctico. Además los akindchis (caballería ligera) había cortado las líneas de abastecimiento y los soldados húngaros comenzaban a sufrir las consecuencias en sus propias carnes. Un certero y masivo ataque desbarató el ala derecha otomana, y acto seguido lanzó a la caballería pesada contra los jenízaros. Ni por esas. Nuevamente se estrelló contra un sólido muro. Al caer la tarde, los apesadumbrados húngaros se retiraron a los carros. Habían caído 15.000 soldados, el desánimo se apoderó de los supervivientes. 

Día 3. Durante la noche las tropas valacas, con su voivoda al frente, decidan abandonar el campo de batalla. ¿Fué esta la clave de la derrota?. Lo dudamos, el ejército se encontraba aislado de su lineas de suministros y había sufrido muchas bajas. Nuevamente el sultán había ganado la partida al transilvano. Lo que quedaba del ejército huyó (a duras penas) hacia la frontera, aunque únicamente unos pocos consiguieron salvar la vida. 

Esta derrota marca el final de la política húngara en los Balcanes. Los otomanos tenían el camino libre hacia el Corazón de Europa, aunque aún les quedaba un importante escollo que superar, la conquista de Constantinopla, que se defendía como gato panza arriba. El comandante Janos Hunyadi también sufrió en sus propias carnes la consecuencias de la derrota, buena parte de sus aliados entre la nobleza, habían caído en Kosovo. De regreso a casa Hunyadi fue retenido por Durad Brankovic, que sólo consintió devolverle la libertad después de cobrar un cuantioso rescate y al año siguiente – 1449 – se le retiró el cargo de voivoda de Transilvania, aunque siguió siendo regente del reino. Kosovo fue la última gran victoria del sultán Murad II que fallecía en 1451 (sin poder conquistar Albania).

sábado, 7 de diciembre de 2019

PALADÍN GUNDULIC.





En el siglo XV el Mediterráneo Oriental era un hervidero, con Repúblicas de comerciantes buscando constantemente nuevos mercados, al tiempo que los turcos otomanos proyectaban el dominio absoluto de las tierras bañadas por el Mare Nostrum. Paladín Gundulic, Paladino Góndola en italiano, fue uno de los hombres que se movió por el mundo de estos tiempos. 

Paladín Gundulic fue un notable comerciante y diplomático de la República de Ragusa (Dubrovnik). Su familia era de origen italiano – Lucca – y se asentó en la ciudad del Adriático hacia el año 930. Gondola suministraba a Dubrovnik cereales del sur de Italia y Sicilia, gracias a los privilegios que le otorgaron los monarcas napolitanos. 

A lo largo de su vida protagonizó numerosas misiones diplomáticas. En una ocasión escoltó a Erik de Pomerania, gobernante de la Unión Kalmar que regresaba de Tierra Santa y pasó por Dubrovnik. La ciudad equipó una galera y le concedió una escolta, puesta bajo el mando de Gundulic. 

En 1433 el gobierno de la República de Ragusa envió una comitiva encabezada por Gundulic, a felicitar al déspota serbio Brankovic, por el matrimonio de su hija Mara con el sultán Murad II. De paso pidió ayuda al serbio para tratar con el soberano otomano. Más tarde fue nombrado como uno de los supervisores de las obras para el suministro de agua de Dubrovnik. 

Paladin Gundulic se fue ganando la confianza del rey de Nápoles Fernando I (Ferrante I), que lo contrató para mantener una conexión permanente con el señor de la guerra albanés, Skanderbeg.


jueves, 18 de julio de 2019

ALBANESES.




Los albaneses, descendientes de los ilirios que llegaron a los Balcanes en la Antigüedad, tenían un rica tradición cultural, un importante legado histórico y una de las escasas lenguas no eslavas de la región. Skerdilaidas de Albania, ayudó al rey ilirio Agrón II, ejerciendo el corso de la costa adriática. Su nombre recuerda al de otro héroe del pueblo albanés, Skanderbeg.

Albania fue colonizada por los griegos, conquistada por los romanas e incluida en la provincia de Iliria. Más tarde fue sucesivamente invadida por búlgaros, eslavos, normandos, venecianos e incluso navarros. A finales de la Edad Media el imperio otomano sometió todo el país, que no logró su independencia hasta 1913.

miércoles, 10 de octubre de 2018

LA REVUELTA ALBANESA DE ANDREA THOPIA Y GERGJ ARIANITI.



Tradicionalmente se considera que la Edad Media echa el telón en 1453, el año en que los turcos de Mehmet II conquistan Constantinopla, sin embargo, como cabe suponer, los ejércitos otomanos llevaban varias décadas pululando por la región. Uno de los territorios que quedó completamente absorbido por el Imperio de la Sublime Puerta fue Albania. El proceso de conquista fue largo y complicado. 

Dos señores locales de rancio abolengo, Andrea Thopia y Gergj Arianiti, lideraron el primer levantamiento serio y generalizado contra los turcos, que acababan de aterrizar en suelo albanés. Fueron cuatro años (1432 – 1436) de escaramuzas, emboscadas, resistencia y guerra abierta. 

Los motivos de este levantamiento contra el invasor no tienen nada que ver ni con el amor a la libertad, ni con el patriotismo, ni con nada parecido a un nacionalismo, que en esta época aún no existía. El verdadero motivo es algo mucho más mundano. A partir de la batalla de Savra (1385) los turcos comenzaron a penetrar y a controlar el territorio albanés, y poco a poco, las autoridades otomanas iban sustituyendo a los señores feudales locales por sipahis otomanos, en su mayoría procedentes de Anatolia. Esta sustitución de la nobleza local por señores afines al todopoderoso sultán, vino acompañada por un incremento de la carga impositiva que debían tributar los campesino y por el devsirne; el reclutamiento obligatorio de jóvenes albaneses para integrar el ejército imperial, una práctica que llevaba consigo, además, la conversión al Islam. 

Los cambios en la administración del territorio y el fuerte aumento de los impuestos creo un vínculo entre nobles y campesinos, imprescindible para llevar a cabo un levantamiento armado frente al invasor. El terreno había sido abonado para que estallase la guerra. 

Andrea Thopia comenzó la revuelta en 1432 derrotando a un pequeño destacamento del ejército turco en el centro de Albania. Esta victoria insufló animos a otros nobles, como Gergj Arianiti, que poseía tierras a lo largo del curso medio del río Shkumbi. Ante la noticia – que después resultó falsa – de la muerte del sultán Murad II, Arianiti levantó en armas a los miembros de su tribu. 

La revuelta era imparable y se extendió rápidamente por toda Albania, desde Vlöre hasta Skodra. En tres años los rebeldes derrotaron a otros tantos ejércitos otomanos, incluido la gran fuerza dirigida por Ishak bey, gobernador otomano de Skopje. 

Aprovechando la coyuntura, Nicolás Dukagjini, recuperó los territoros que habían pertenecido a su familia antes de la llegada de los otomanos, y automáticamente se sometió a la soberanía de Venecia (el otro gallo del corral). Más tarde conquista la ciudad de Dagnum, que también se la cede a la república veneciana. Los venecianos no querían provocar al sultán, y deciden rechazar el ofrecimiento de Dukagjini y rompen relaciones con él. Como muestra de buena voluntad restituyen Dagnum a los otomanos. 

En estos momentos, y llamado por sus familiares para unirse a la rebelión, Skanderbeg, quizás esperando una ocasión más propicia, no hizo nada, permaneció en el este, cumpliendo sus obligaciones con el sultán. 

En 1436, y decididos a acabar de una vez por todas con la revuelta, los otomanos envían un formidable ejército a Albania. La campaña fue salvaje, se masacraron aldeas y se levantaron pirámides con los cráneos de las víctimas. Las tropas también arrasaron algunas regiones del norte del Epiro. 

Los otomanos, tan diplomaticos y prácticos como los antiguos romanos, ofrecieron tierras y ciertos privilegios a los nobles que aceptaron su soberanía, mientras, Gergj Arianiti, prosiblemente el albanés que más éxitos cosechó, marchó a las montañas, reunió un grupo de seguidores y continuó con la guerrilla de resistencia antiotomana. Nunca pudo ser sometido y aún estaba activo cuando estalló la gran revuelta de Skanderbeg en 1443.

jueves, 4 de octubre de 2018

PETER SPANI.




Peter Spani fue un noble albanés, aliado de Venecia, cuyos dominios incluían varias aldeas alrededor de Skodra y Drisht, y entre 1444 y 1450 fue uno de los miembros de la Liga de Lezhë, que reunía a varios príncipes y señores albaneses. Probablemente la familia Spani era de origen griego.

Spani, junto a otros militares como Skanderbeg o Gergj Arianiti, luchó contra los otomanos que pretendían invadir el país. Según la crónica de Gjon Muzaka, sobrevivió a la guerra y vivió hasta una edad muy avanzada.

domingo, 30 de septiembre de 2018

HAMZA KASTRIOTI, EL SOBRINO TRAIDOR.




Todo drama, cualquier tragicomedia que se precie, necesita un traidor, un personaje que desencadene toda la acción de una novela. El traidor es la antítesis del protagonista (aunque a veces es tan fundamental para la narración como aquel), le da la espalda al héroe, y si tiene la oportunidad, no durará en asestarle una puñalada. En nuestra historia del Guerrero del Águila, el papel del traidor es interpretado por un sobrino de Skanderbeg, Hamza Kastrioti. 

Los celos y la ambición, dos pasiones muy humanas, suelen estar en la base de muchas traiciones. Hamza Castrioti, un noble albanés del siglo XV podría hablarnos del tema. 

Hamza Kastrioti (o Ameses Castrioti) era sobrino del príncipe albanés Skanderbeg y tras la muerte prematura de su padre fue criado por su tío como a un auténtico hijo. Hamza Kastrioti siguió a Skanderbeg durante los primeros años de la lucha que sostuvo contra los otomanos. Tío y sobrino formaron parte de los ejércitos del sultán hasta la batalla de Nis, cuando ambos desertaron, capturaron la fortaleza de Kruja, en el corazón de Albania y comenzaron una larga guerra contra los invasores turcos. 


Durante varios años combatieron juntos y Hamza se convirtió en un destacado lugarteniente de Skanderbeg; el joven muchacho se sentía y se veía en un futuro como sucesor de su tío. Pero todo cambió cuando nació Gjon, el primogénito de Skanderbeg. Hamza perdió toda esperanza de heredar algún día el principado de los Kastrioti. 

Los celos, la envidia, la ambición desmedida y ciertas dosis de ingratitud se apoderaron de los sentimientos de Hamza, que abandonó la causa albanesa y marchó a Constantinopla para ponder bajo las órdenes del sultán conquistador Mehmet II. 

En 1457 Hamza regresó a Albania, pero lo hizo al frente de un cuerpo de ejército otomano. Tío y sobrino, con sus respectivos ejércitos, se volvieron a ver las caras, esta vez enfrentados en el campo de batalla, en Ujebardha (o Albulena). En el transcurso de esa batalla Hamza fue capturado por las fuerzas de Skanderbeg y enviado como prisionero al Reino de Nápoles (estado aliado de Skanderbeg). 

Más tarde fue liberado y volvió a Constantinopla a reunirse con su esposa y sus hijos. Y allí permaneció trabajando como funcionario de alto rango en la corte del sultán. O malviviendo como un pordiosero según otras opiniones. 

La traición fue un duro golpe para la resistencia albanesa, una auténtica tragedia, pues Hamza tenía buena reputacion entre la tropa y estaba considerado uno de los generales más capaces. Su deserción mermó el poderío albanés, dejó en el aire la continudidad de la Liga de Lezhë y a Skanderbeg sin uno de sus posibles sucesores. 

Pero ¿y si el traidor no fue Hamza?. En la historia, como en la vida, todo es susceptible de ser interpretado. Es posible que Hamza abandonase a su tío convencido de que Skanderbeg se preocupaba más por los asuntos italianos, como vasallo del Rey de Nápoles, que por el principado Kastrioti. En este caso la razón de ser de defender Albania era que los otomanos no pudiesen alcanzar Italia. Para Hamza su tío no era un auténtico patriota, así que marchó a buscar el apoyo del sultán para que lo ayudase a convertirse en el Señor del Principado Kastrioti. Según esta interpretación Skanderbeg sería un simple peón, que defendía los intereses geoestratégicos del Reino de Nápoles. Juzguen ustedes mismos quien traicionó a quien. 





jueves, 27 de septiembre de 2018

PAULUS ANGELUS.



Figura política y religiosa de la época de Skanderbeg en Albania. Recordado como consejero y colaborador de Skanderbeg. Conocido en Italia como Paolo Angelo y en albanés Pal Engjelli (1416 - 1469). Miembro de una familia de patricios católicos en Durrës acabó convertido en el obispo de la ciudad. 

Paulus estuvo en Apulia (septiembre 1461 – principios de 1462) cuando Skanderbeg asitía militarmente al rey Fernando I de Nápoles. A su retorno, en 1462, reorganizó su archidiócesis de Durrës. Desde el episcopado introdujo la fórmula bautismal en lengua albanesa, considerada la primera obra escrita en este idioma. 

En 1464 viajó como embajador de Skanderbeg a Milán y a Ragusa. Amigo de Skanderbeg convenció a Lek Dukagjini que dejara de lado a los otomanos y se aliara con él. 


jueves, 20 de septiembre de 2018

BALLABAN BADERA.



Ballaban Badera, o Ballaban pashá, fue un militar otomano que luchó en las guerras de conquista de Albania. Ballaban nació en suelo albanés, en la región de Mat, y como muchos otros niños de la región balcánica, fue reclutado, enviado a Turquía, instruído e incorporado al ejército del sultán. 

En la primavera de 1465, la época en que comienzan todas las campañas militares, Ballaban tuvo la oportunidad de regresar a su tierra, al frente de un ejército otomano. Se trataba de una expedición punitiva que tenía como objetivo sofocar la rebelión iniciada por Skanderbeg. El primer encuentro entre ambos guerreros tuvo lugar en el mes de abril, cerca de Ohrid. 

En 1466 el sultán Mehmet II en persona se presentó en Albania y puso sitio a la ciudad de Kruja, centro de operaciones de Skanderbeg y principal bastión de la resistencia albanesa. Cuando la campaña fracasó, después de dos meses de inútil asedio, el sultán se retiró, abandonando a Ballaban en Albania. 

Tras unos meses de cierta tranquilidad, en 1467 Skanderbeg regresó de un viaje que le había llevado a Italia, reforzó la fortaleza y entró en combate con las tropas otomanas. Skanderbeg salió victorioso y Ballaban pashá perdió la vida en el choque. Según la lleyenda Ballaban recibió en el cuello el impacto de un arcabuz disparado por un tal Gergj Aleksi. 

La figura de Ballaban Badera es frecuente en la literatura oral albanesa como gran rival de Skanderbeg.

sábado, 8 de septiembre de 2018

GJERGJ ARIANITI.






Gjergj Arianiti fue un señor feudal albanés de la Edad Media. Gjergj descendía de una destacada familia que dominaba un amplio territorio en el centro y sur de Albania y se en 1433 se levantó en armas contra los invasores turcos.

Arianiti fue conocido más allá de las fronteras albanesas y recibió apoyo y protección tanto del papado como del rey de Nápoles. Su hija, Andronika, se casó con otro héroe de la resistencia antiturca, el celebérrimo Skanderbeg. Su hijo Constantine Arianiti fue soldado y diplomático en la corte imperial de Maximiliano I Habsburgo.

sábado, 25 de agosto de 2018

TIRANA: OTOMANA, SOCIALISTA Y GLOBALIZADA.




Una capital improbable, cuyo nombre evoca a otro tiempo, a una época en que el mundo estaba dividido en dos bloques, Tirana simboliza lo lejano, lo inaccesible y lo desconocido, capital de un pequeño y orgulloso país que siempre quiso mantener su independencia contra todo, y contra todos, un país que fue oficialmente ateo y que defendía el único socialismo auténtico. El valiente Enver Hoxha rompió con la URSS, con la China de Mao y con la vecina Yugoslavia de Tito, decidió echar el cerrojo y aislarse del mundo. Del Occidental capitalista y del Oriental comunista.


La capital albanesa ha pasado en cien años de asentamiento otomano a capital de un estado socialista, para terminar abriendose a la globalización y al capitalismo occidental. Tras la declaración de independencia en 1912, Tirana pasó de ser una pequeña ciudad de provincias en el Imperio Otomano a la floreciente capital de una República Socialista.


Fundada por los otomanos, fue rediseñada sucesivamente por los arquitectos fascistas de Mussolini, por el partido comunista de Albania y por las autoridades de la nueva democracia, la más joven de toda Europa. Su alcalde Edi Rama llenó de color una ciudad que durante varias décadas era gris, anodina y un tanto triste.


José Ignacio Torreblanca en El Pais nos cuenta sus impresiones de Tirana “Miras a un lado y chocas de frente con un monumental palacio de congresos de estilo norcoreano presidido por un enorme mural donde se representa al pueblo en armas. Miras a otro y te tropiezas con el neoclásico típico del fascismo italiano, herencia de la ocupación por las tropas de Mussolini. Y si te vuelves, entonces ves una pequeña mezquita, una de las pocas que se salvó del régimen locoide de Enver Hoxha, que declaró el ateísmo religión de Estado, impuso un régimen de terror y destruyó una gran parte del patrimonio cultural del país. Un pastiche interesante, pero problemático desde el punto de vista histórico”.


La capital de Albania se sitúa a unos cien metros sobre el nivel del mar, rodeada de colinas y montes blancos (de ese color viene el nombre de Albania), en el valle del río Ishëm. Relativamente cercana al mar Mediterráneo, 30 kilómetros la separan de la costa. Precisamente una de las carreteras mejores del país unen Tirana con el histórico puerto de Durrës.


El origen de Tirana se relaciona con un castillo – Kalaja e Tiranës – mandado construir en su momento por el emperador Justiniano I y posteriormente restaurado por los turcos. Hoy tan solo quedan unas cuantas piedras de la fortaleza y de la presencia bizantina en la ciudad.


Sulejman Pashá, fue el verdadero fundador de la ciudad, en 1614. La Tirana otomana contaba con una mezquita, un hamman y un mercado. Su situación en una cruce de rutas de caravanes hizo posible su rápido crecimiento.


Una ciudad muy, muy diferente a la mayoría de las capitales europeas, nada que ver con Praga, Riga, Madrid o Bratislava. Aquí no hay grandes edificios, ni monumentos históricos, ni enormes rascacielos sedes de empresas multinacionales. El escrito ruso Ilya Ehrenburg, refiriéndose a la Avenida de los Mártires dijo en una ocasión que había visto muchas ciudades sin grandes avenidas, pero que en Tirana había visto por primera vez una gran avenida sin ciudad.


Sin embargo desde la caída del comunismo Tirana ha crecido mucho (de 200.000 a más de 600.000 habitantes) los arrabales se alargan hasta el infinito. Recuerdo más de una hora conduciendo, desde que vimos las primeras casas, hasta que llegamos al centro neurálgico, la céntrica Plaza Skanderbeg.


Cualquier visita a Tirana debe comenzar, casi obligatoriamente, en la Plaza de Skanderbeg, junto a la estatua de este guerrero medieval que combatió con éxito a los turcos. Durante varias décadas, una gran estatua del líder Hoxha, presidía este enorme espacio.


Tirana es una ciudad dual, bulliciosa hasta la media tarde, sosegada y tranquila después del final de la jornada laboral. La avenida de los mártires vertebra el corazón de la capital, comunica la Plaza Skanderbeg y el Lago Sur. Mezquitas, museos, el Mausoleo abandonado de Enver Hoxha, iglesias ortodoxas y el estadio nacional se disponen en este eje vital. Este conjunto urbano fue diseñado en los años '20 y '30 por arquitectos italianos.


Blloku era el barrio donde residia la élite, la nomenklatura comunista, incluido la de Hoxha. Una especie de ciudad prohibida, completamente vetada. Edificios construídos a lo largo de las sucesivas etapas, otomana, fascistas y soviética. Edificios que fueron coloreados por Edi Rama.


Tirana quiere convertirse en el futuro en una ciudad de referencia a escala mundial y ha proyectado un diseño novedoso para el año 2030, en el que conviven en perfecta armonía naturaleza y urbanismo.


Montañas blancas en el horizonte, la torre del reloj, el minarete de la mezquita (símbolo de la mayoría religiosa del país) y la silueta del héroe Skanderbeg, foman la postal típica de Tirana. Capital de la lejana, y enigmática Albania, una ciudad que poco a nada tiene que ver con las capitales europeas. Aquí no verás avenidas kilométricas, ni rascacielos que se pierden en un blanco océano de nubes.


Tirana puede parecer, a ojos de los extranjeros, una ciudad anodina, sin edificios históricos de relevancia, ni rincones pintorescos y sugerentes, eso sí, conviven en armonía mezquitas e iglesias, y sus vecinos harán lo posible para que te sientas a gusto. En definitiva un capital caótica, llena de color, rebosante de vida y prácticamente desconocida para el turismo de masas.



martes, 7 de agosto de 2018

MARIN BARLETI.




Toda época necesita un historiador, todo héroe precisa de un heraldo. Marin Barleti (Marino Barlezio 1450 - 1512) es el primer historiador reconocido de Albania y es el auténtico creador de la figura legendaria de Skanderbeg.

Natural de Shkodra, la ciudad más importante del Norte de Albania, cuando formaba parte del imperio marítimo de Venecia. Participó en la resistencia antiturca, hasta que la plaza fue entregada por los venecianos a los turcos en el año 1478. En este momento Barleti, como muchos otros compatriotas, abandonó su tierra natal y se exilió a Italia estableciéndose en Padua.

Su propia experiencia le inspiró sus escritos sobre la turbulenta historia de Albania durante la invasión turca y la heroica resistencia nacional bajo el mando de Skanderbeg.

Barletius es el autor de tres obras en latín:

    • El sitio de Escutari.
    • Historia de la vida y hechos de Skanderbeg, príncipe del Epiro.
    • Compendio de la vida de los papas y los emperadores romanos.

La historia que escribió Barletius sobre Skanderbeg fue muy leída y traducida en los siglos XVI y XVII y es básica para conocer la Albania del siglo XV.

Barleti fue un historiador fuertemente influenciado por los clásicos romanos, en especial Tito Livio. Su experiencia vital le sirvió para documentar la historia de Albania y en especial del guerrero Skanderbeg. Su obra sobre Skanderbeg se publicó en una época en que la opinión pública europea (la Cristiana), necesitaba de referentes en la lucha global contra los turcos, que estaban asediando Viena.


Martin Barletius fundador del culto a Skanderbeg en Albania y entre los albaneses de la diáspora. La visión que ofrece Barleti de Skanderbeg roza lo hagiográfico. Skanderbeg es un extraño personaje, sin tacha alguna. Es difícil encontrar algún defecto, parece un personaje inhumano, un dechado de virtudes, sin las connotaciones negativas que se han vertido sobre otros hombres de la época como Vlad III, demonizado por su crueldad.

Esta imagen que tenemos de Skanderbeg fue diseñada por Barletius, que sembró la base del culto y veneración hacia Skanderbeg. Una veneración casi sagrada, como si de un santo se tratara, tanto en casa como entre los albaneses de la diáspora. Héroe nacional, símbolo y quintaesencia de la resistencia a la dominación extranjera.


jueves, 19 de abril de 2018

ALBANIA, EL PAÍS DE LAS ÁGUILAS.




Albania es uno de los países más desconocidos de Europa, y eso es así, en parte, por el férreo aislamiento que se autoimpuso durante más de cuatro décadas, toda la segunda mitad del siglo XX, y en parte, por su insignificancia en el concierto internacional. Sin embargo, Albania es un país muy interesante, uno de los últimos territorios por explorar y descubrir del continente Europeo.


Entre el mundo eslavo y la Hélade histórica, el albanés, descendiente de los ilirios, atrincherados en sus inaccesibles montañas, resistiendo invasiones y colonizaciones a lo largo de los milenios, ha conseguido mantener intacta parte de su identidad cultural (y legendaria).


Viajar a Albania surgió como una posibilidad en la primavera de 2013 mientras preparábamos un viaje por los Balcanes. Desde ese momento comencé a estudiar su historia y visitar el país se convirtió en un auténtica ilusión.


Antes de plantearme viajar a Albania eran muy pocas las cosas que sabia de este país, su bandera es roja con un águila negra de dos cabezas, Enver Hoxha pretendió instaurar un Comunismo Autentico, es uno de los estados mas pobres de Europa, están metidos en un gran follón en Kosovo, su selección de fútbol es mera comparsa y tienen un espía llamado Adil Hoxha “el Gorrion” que vivio un tiempo en casa de la Familia Simpsons. Durante los días (pocos) pasados en Albania me propuse aprender algo mas.


Su lengua, dividida en dos dialectos, es de origen ilirio, por tanto nada tiene que ver con las lenguas eslavas que rodean Albania. Por cierto, el nombre del país, Sqiperia (Republika e Shqiperise ) significa, el país de las águilas.


Albania, que hace relación a "Montes Blancos" es la forma en que los griegos y latinos llamaban a este país.


La moneda albanesa es el lek, y un euro equivale a 140 leks a dia de hoy. Moneda de 100 leks con la reina Teuta.


Griegos, romanos, bizantinos, normandos, venecianos y otomanos han pasado por esas tierras, un país que tuvo que esperar hasta 1913 para conseguir su independencia. El día de la proclamación se ondeó la bandera con el águila bicéfala y se eligió como emblema nacional. Ismail Qemal Vlora fue el encargado de hacer la proclama e izar la bandera roja en 1912.


Tras la independencia de 1913 se convirtió en una monarquía, con Ahmed Zogú al frente, fue invadida por las tropas italianas de Mussolini y finalizada la Segunda Guerra Mundial, Albania se convirtió en un estado socialista. El hombre fuerte durante estos años fue Enver Hoxha.


Enver Hoxha rompió con la URSS y se acercó a la China de Mao, con la que también acabó rompiendo, en la consideración que el único socialismo auténtico era el albanés. Hoxha pensaba que el mundo estaba en contra suya y cerró el país a cualquier influencia extranjera y lo llenó de búnkeres en previsión de una invasión extranjera.


Los años '90 fueron muy duros, la caída del comunismo vino acompañada de gran inestabilidad económica que a punto estuvo de hacer desaparecer el país, y a esto hay que sumar la guerra de Kosovo. Desde hace unos años es un país candidato a ingresar en la Unión Europea.



Skhoder la más importante y más pobladada de las ciudades del norte del país es un caos monumental (de las más complicadas por las que he conducido) , coches por todos lados, bicicletas que van por medio de la carretera, cruzandose con los coches y lo mas sorprendente un par de caballos pastando en una rotonda. 


Una ciudad animada, ambientada y moderna. 


Aquí los contrastes están muy, muy marcados.



Skhoder o Skodra es un auténtico conglomerado de creencias.


Primera Impresion: el pueblo albanés es acogedor y hospitalario.


Kalaja e Rozafes, el Castillo – fortaleza – de Rozafa muy cerca de Skodra, desde la cumbre de Rozafa, la reina Teuta comandaba a sus terribles corsarios ilirios a hostigar las embarcaciones romanas y los puertos griegos.


Gentius, el último rey de los ilirios, resistió a los romanos en esta fortaleza durante la Tercera Guerra Iliria. Posteriormente este castillo ha sido defendido por romanos, albaneses, otomanos y venecianos.


Lago Skodra, entre Montenegro y Albania.


Los soldados ilirios vigilan y nos escoltan por estas (complicadas) carreteras.


Hemos alcanzado nuestro destino mas lejano, Tirana. La capital impresiona, de entrada, por su envergadura y por sus dimensiones. Las largas avenidas y los edificios se alejan desde el centro para internarse en el mundo rural. Uno tiene la impresión de que va a visitar un país extraño, y en cierta manera lo es, pero también es un lugar tremendamente familiar, como si hubiese nacido aquí. Eso si, la conducción es caótica, por eso me manejo bien por estas ciudades.


Skanderbeg es el héroe de este país, en el interior de su pecho late el corazón de Albania, luchó contra los otomanos durante casi 20 años, y fue prácticamente imbatible en el campo de batalla. La plaza que lleva su nombre es el centro neurálgico de su capital, Tirana. Parado frente a Skanderbeg recuerdo aquellos días en los que planificaba este viaje, y me asalto la duda .¿podriamos llegar a Tirana conduciendo nuestro coche?.


Mosaico "los Albaneses" en el "Museo de Historia Nacional".


Jorge Castriota, de familia noble albanesa pasó parte de su juventud en la corte otomana como rehén, aprendiendo el oficio de la guerra, abrazando el Islam y luchando para la Sublime Puerta .Su habilidad en el campo de batalla le valió el título de "Iskender bey" o "Príncipe Alejandro" por comparación con el Magno. Regresó a Albania, renegó de la Media Luna, se puso al frente de un grupo de príncipes y ciudades y dedicó su vida a mantener la independencia de Albania frente al Imperio Otomano.


Mezquita de Et'hem Bey, permaneció cerrada durante los años del comunismo, aunque fue uno de los pocos edificios históricos que se salvó de la demolición que ordenó el dictador Hoxha. Los musulmanes, que son mayoría, conviven con católicos y ortodoxos. En el país estuvieron prohibidas las religiones durante más de cuarenta años, por tanto en la actualidad no es un sentimiento tan profundo y arraigado.


Hero I popullit Qemal Stafa, otro héroe para el pueblo albanés, miembro del Partido Comunista luchó durante la Segunda Guerra Mundial para liberar a su país de la ocupación, pero unos fascistas italianos lo mataron en una casa a las afueras de Tirana en 1942. Posiblemente pudo haber sido traicionado por algún miembro de su partido, y son muchos los que ponen el dedo acusador sobre Enver Hoxha, que saldría ganando tras la muerte de Qemal Stafa.


Hace no muchos años un alcalde de esta ciudad, Edi Rama, fue elegido (no se bien por quien) mejor alcalde del mundo. Lavo la cara a Tirana y la lleno de colores, que otorgan una viveza especial a una ciudad ya de por si alegre. Actualmente es el primer ministro de Albania.


Los colores de Tirana. 




En la paranoia de Enver Hoxha, ese dictador que aisló Albania del mundo, para implantar un Comunismo Autentico y Real, sembro todo el pais con mas de 20.000 bunkeres, por si las potencias occidentales, o las pseudocomunistas, segun el, planeaban un ataque o invasion a su pais.


Bulevari Dëshmöret e Kombit, Bulevar de los Mártires, la principal avenida de Tirana.


Venir a Albania fue un viaje para abrir un poco más la mente, ampliar horizontes y conocer algo de un enigmatico (por lejano) pais. Eso si, el cafe, como durante todo este periplo, inmejorable. Por otro lado Tirana tiende a la modernidad, bares de copas, cafeterias, tiendas de moda.


Nënë Tereza, la Madre Teresa de Calcuta, Premio Nobel de la Paz y fundadora de las Misioneras de la Caridad, nació en Skopje, que aunque hoy es capital de Macedonia, cuando Nene Tereza vino al mundo, formaba parte de Albania.



Este es el Mausoleo del dictador que sumió a Albania en la pobreza más absoluta, Enver Hoxha, abandonado, ha servido también como sede de un disco bar y refugio de vagabundos.


El antiguo Estadio Nacional "Qemal Stafa", Hoy derruido. 


Kolonat, comida rápida a la albanesa. 


Cerveza local, fundamental para combatir el calor estival. 


Ismael Kadare, Premio Príncipe de Asturias de las Letras, es el escritor albanés con más proyección internacional.


Robert Elsie (1950 – 2017) fue uno de los extranjeros que más se interesó y más escribió sobre Albania, especialmente sobre literatura y folklore. Su página Web y sus libros se han convertido en imprescindibles para los interesados en Albania. http://www.elsie.de/index.htm su prematura muerte ha sido un golpe duro para la promoción internacional del país.


Freddys Hostel, nuestro hogar en Albania. 


Me reafirmo en lo escrito y en lo sentido, el pueblo albanes es muy, muy hospitalario. Un camarero nos presto su móvil para tratar de usar una tarjeta de teléfono, lamentablemente la tarjeta no funcionó, pero ahí queda el detalle. De todas maneras es un país que, muy posiblemente se le atragante a mas de uno, especialmente cuando te acostumbras a ciertas comodidades (tecnologicas) cotidianas, que a pesar de nuestra crisis siguen siendo privilegiados.


Skanderbeg, Enver Hoxha y Madre Teresa de Calcuta, los símbolos de este país, giran sin solución de continuidad, en torno a estas tres personalidades. Hay una compañia de gasolineras con el nombre de Kastrioti.



¿Pensabais que una capital europea podía tener un acceso como este?: Y esta es una de las principales del país.


Imaginación y creatividad al poder. 


La fortaleza de Krujë soportó tres asedios otomanos y únicamente cayó en el cuarto intento, estamos en una de las ciudades históricas de Albania.


Visitar Kruje es sumergirte en la historia viva de Albania, cafeterías donde los clientes son mayoritariamente hombres, un castillo y museo dedicado a su héroe nacional Skanderbeg, un bazar otomano reutilizado para vender fruslerías, pero que aun así, no pierde su encanto, y los jóvenes minaretes, de nuevas mezquitas, que nos recuerdan que estamos en un país eminentemente musulmán.


El Museo Skanderbeg, erigido durante la época comunista, y diseñado por Prandera Hoxha, la hija del dictador, intenta imitar, tanto en el exterior como en el interior, un castillo-palacio medieval, que nos ofrece los principales hitos de Skanderbeg en su lucha contra los turcos, tanto los marciales como los diplomáticos.


Otra curiosidad, todas las bebidas te las sirven con su correspondiente pajita.


En este país, definitivamente,  llevan otro ritmo vital. 


No recuerdo una carretera de subida tan prolongada como la que se dirige a Kruja, el lugar que Jorge Castriota eligio para comenzar su enfrentamiento contra los turcos, una vez desertado del ejercito otomano y tomada la fortaleza tras enganar al alcaide turco que la gobernaba.


Teuta, la Reina Corsaria de los Ilirios y el Rey Pirro el Gran Estratéga del Epiro, son los dos principales enemigos que Roma tuvo que vencer en esta región de Europa.


Héroes de la nación, a la entrada del Museo Skanderbeg de Krujë.


El mejor equipo de fútbol en la actualidad también lleva el nombre del héroe: el Skenderbeu Korce.


Este edificio, en la ciudad de Lezhe, medio derruido y medio protegido por esas columnas, ha sido tumba de Skanderbeg y Catedral de San Nicolás, Mezquita turca tras profanar el lugar y finalmente Mausoleo y monumento conmemorativo del gran héroe albanés.


Lezhe es la ciudad donde Castriota creo una Liga que enfrentar al turco. Hoy acoge su mausoleo, un monumento a su gloria eterna; lapida, espada, casco rematado por una cabeza de una cabra, y unos escudos con el nombra y las fechas de sus batallas.


Influencia de la gastronomía turca. 


En los escasos días que pasé en Albania me encontré un país en vías de desarrollo, pero con una gente amable e implicada con los problemas de los demás. Encontré un pueblo lleno de esperanza y optimismo de cara al futuro. Por lo demás, un pequeña joya desconocida, desde el punto de vista cultural, histórico y natural.




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