8 de Julio de 1990, la Ciudad Eterna, Caput Mundi, el partido soñado, la final del campeonato mundial de fútbol.
HISTORIA, VIAJES, NATURALEZA Y CULTURA.
Muy breve historia del origen, desarrollo y caída del Imperio Romano, o ¿cómo una pequeña aldea del centro de la península italiana fue ...
8 de Julio de 1990, la Ciudad Eterna, Caput Mundi, el partido soñado, la final del campeonato mundial de fútbol.
4 de Julio, al pie de los Alpes, los rivales eternos por la hegemonía política, económica y futbolística en Europa. Un Inglaterra - Alemania por un puesto en la final de la Copa del Mundo. Dos estilos, dos banderas, dos naciones y millones de sentimientos.
3 de Julio de 1990. La madre de todas las batallas en el césped de San Paolo, auténtico santuario futbolístico de Nápoles. Maradona contra Italia. Pasión, épica, fútbol, gloria e infierno.
Italia derrotada y rendida. Larga vida al rey.
1 de Julio de 1990. En el césped de San Paolo, el campo donde Dios juega con el balón, las selecciones de Inglaterra y Camerún regalaron al mundo una oda al fútbol, un partido que sintetiza toda la belleza y toda la pasión del deporte rey. Cenicienta invitada al baile. Y el Príncipe Azul encantado de bailar con ella.
Un partido que tuvo de todo, nervios, tensión, pasión desbordada, alternancias en el marcador y un equipo africano, por vez primera en la historia, acariciando las semifinales.
Inglaterra, tras salir de una larga pesadilla, se lanza hacia su mejor puesto de siempre lejos de los sagrados confines de la isla. El solitario laurel de 1966 nunca ha sido respaldado por una posición destacada. Ahora vuelve a encontrarse en la semifinal con Alemania, que en aquella lejana ocasión fue su última e irreductible adversaria. Pero a quince minutos del final del tiempo reglamentario, en los apasionantes «cuartos» de Nápoles, el destino de los blancos de Bobby Robson parecía ya cruelmente marcado por los golpes de un Camerún irresistible, revitalizado por la entrada del increíble Milla; sin embargo, este fue tan incurablemente narcisista como para buscar el adorno refinado, el gol de tacón, en lugar de preocuparse por cerrar rápidamente el asunto. El Camerún deja Italia '90 tras haber derrochado las sensaciones más intensas y genuinas y, al mismo tiempo, la perspectiva de una revolución en las jerarquías consolidadas, que se diría no muy lejana. Honor a los leones de África, pero también el consejo de ser en el futuro más prácticos y menos vanidosos. Inglaterra tiene un campeón de verdad, Gascoigne, un hombre-gol recuperado, Lineker, y la fuerza interior de haber superado ya cualquier previsión. (Adalberto Bortoloti. Guerin Sportivo).
1 de Julio de 1990. Estado Giuseppe Meazza de Milán. Cuartos de final de la Copa del Mundo. El duelo centroeuropeo entre la RFA y Checoslovaquia se resuelve desde los once metros. Al capitán teutón Lothar Matthaus no le tiembla el pulso. Alemania a semifinales.
Alemania ganó de penalti pero pudo marcar tres o cuatro goles más. Los checoslovacos acabaron con diez jugadores - expulsión de Moravcik - pero en ningún momento bajaron los brazos. La República Federal alemana sudó tinta para superar la eliminatoria de cuartos.
Los dos equipos se plantaron en el campo de forma similar. Köhler se encargaba del vendaval Thomas Skuhravy, y lo aburrió hasta la desesperación como anteriormente había hecho con Marco Van Basten. En el área contraria Straka se convertía en la sombra del panzer Klinsman.
Jurgen Klinsman volvió a ser el hombre decisivo. En una jugada por la banda izquierda un defensor checoslovaco le derribó dentro del área. El capitán, Lothar Mathaus, fue el encargado de lanzarlo y marcarlo.
La otra gran favorita, Alemania, ha dominado a Checoslovaquia sin lograr rematarla, y así ha ido arrastrando escalofríos e inquietudes hasta el pitido final, a pesar de la inferioridad numérica del rival. Una hora muy brillante, luego el calor ha fundido los plomos de los panzers, que han terminado de rodillas, bendiciendo su superprotección defensiva (tres stoppers y un líbero, ¡vaya con la osadía!). Solemnes enfados de Franz Beckenbauer y la sospecha de que el afán de protagonismo empiece a mermar a jugadores fundamentales, como Matthäus y Klinsmann, quienes se mostraron más atentos a su propio escaparate personal que a los intereses colectivos. Pero no cabe duda de que, hasta el día de hoy, Italia y Alemania se han alzado con total claridad por encima del resto del grupo, y cualquier otra combinación para la gran final resultaría una sorpresa impactante. Adalberto Bortolotti