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martes, 23 de febrero de 2016

RÂMNICU VÂLCEA.



Las carreteras rumanas (buenas, regulares, malas y horribles) y los caminos de la historia (ásperos, fascinantes e improbables) me han traído hasta aquí, conduciendo por las alegres tierras que formaron antaño el principado de Valaquia. Ramnicu Valcea (también puede escribirse Rimnicu Valcea) relacionada históricamente con los ambiciosos príncipes de Valaquia es una ciudad moderna con grandes avenidas bien asfaltadas.


La región que ocupa Râmnicu Vâlcea, en las estribaciones de los Cárpatos meridionales, estuvo habitada en la Antigüedad por los dacios, un pueblo que presta su nombre a la marca de automóviles rumana de mayor proyección internacional, Dacia, amen de dar trabajo a miles de operarios. Los mismos dacios que fueron derrotados y sometidos por el Imperio Romano. Precisamente por aquí pasaba la ruta que las legiones de Trajano siguieron para alcanzar las fortalezas dacias de Hunedoara. Se ha especulado que cerca de aquí emplazó Trajano su cuartel general durante la definitiva guerra contra Decébalo. Del rey dacio no hay ni rastro. Del emperador hispano encontramos un busto.


Para llegar a Râmnicu Vâlcea seguimos el curso del río Olt, en cuya orilla derecha se emplaza la población. Su origen como ciudad está vinculado a la figura de Mircea el Viejo, pues la primera mención es una carta del voivoda que la describe como “la ciudad principesca de Ramnic”, en septiembre de 1388. Poco después, en 1392, el propio Mircea firma el documento que acredita la existencia del condado de Valcea.


En tiempos se hallaba en el centro de la ciudad un palacio o corte, similar a las de Curtea de Arges, Tirgoviste o Bucarest (fundada por Vlad III), donde residian temporalmente los soberanos, y es que en el Medievo la capital itinerante se desplazaba junto al voivoda. Cerca de la estatua de Mircea el Viejo se encuentran las escasas y casi invisibles ruinas del edificio en cuestión.


Entre los príncipes que moraron en la corte de Râmnicu encontramos a Radu Paisie , Patrascu cel Bun, que disfrutaba aquí de un lugar de descanso, silencioso y donde poder respirar aire fresco, o el desafortunado Radu de Afumati, que víctima de un complot, fue asesinado junto a su hijo en la fortaleza de Cetatuia enclavada en una cercana colina.


Con los célebres Matei Basarab y Constantin Brancoveanu, Râmnicu se convirtió en un centro cultural de primer orden dentro el pais rumano. A principios del siglo XXI, en los albores del tercer milenio, Râmnicu Valcea, prácticamente desconocida a nivel mundial, se ha convertido en un nido de piratas informáticos especializados en timar a ciudadanos americanos.




miércoles, 9 de septiembre de 2015

PATRASCU CEL BUN



En una época de crímenes y traiciones, ambiciones desmedidas y coronas teñidas de sangre, el voivoda de Valaquia, Patrascu, cuyo busto acompaña a otros gobernantes en Tirgoviste, antigua capital del principado, fue conocido como el Bueno (cel Bun). El motivo del apodo, no haber participado en ningún crimen político, ni mandado a asesinar a ningún boyardo. Es cierto que su actitud tolerante hacia la Reforma le procuró una buena dosis de propaganda positiva entre los protestantes. 

Patrascu, miembro de la dinastía draculesti, gobernó entre 1554 y 1557, y su reinado se caracterizó por la Paz. No obstante murió en circunstancias no aclaradas en Bucarest, posiblemente envenedado por orden del sultán otomano, ya que el valaco sentía simpatía hacia los Habsburgo. Fue enterrado en el monasterio de Dealu, en una colina sobre Tirgoviste.


Para algunos historiadores, Miguel el Valiente, el unificador de los rumanos, fue hijo ilegítimo de Patrascu, un Patrascu, que atendiendo a su actitud en el gobierno, fue la excepción que confirma la regla.  
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