Un Longino colosal y
apoteósico muestra la famosa lanza que atravesó en costado de Jesús
en la cruz, y a la que folklore, tradición y superchería, atribuyen
fabulosos poderes. Gian Lorenzo Bernini, alquimista del cincel,
insufló vida a este centurión romano, que talló con los brazos en
cruz y lo colocó en una hornacina abierta en uno de los pilares que
sostienen la enorme cúpula de San Pedro.
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viernes, 13 de mayo de 2016
miércoles, 30 de marzo de 2016
MATILDE DE TOSCANA
Matilde de Canosa, gran
Duquesa de Toscana, una de las mujeres más poderosas e influyentes
de su tiempo, sus dominios, que administraba desde Canosa, abarcaban
gran parte de Italia al norte de los estados pontificios. A Matilde
le tocó vivir en una época convulsa, mujer cultivada, ávida
lectora y profundamente religiosa, apoyó al papa Gregorio VII, que
la llamada “la más fiel servidora de San Pedro” en la Querella
de las Investiduras. En una ocasión cumplió funciones de mediadora
entre el citado papa y el emperador Enrique IV. Casada en dos
ocasiones, ninguno de los dos matrimonios la hizo feliz. Mujer de
armas tomar, valiente y guerrera, un ataque de gota acabó con su
vida. Siglos después de su muerte fue sepultada en la Basílica de
San Pedro bajo una tumba esculpida por el maestro del barroco, Gian
Lorenzo Bernini.
jueves, 6 de marzo de 2014
EL OBELISCO Y EL ELEFANTE DE BERNINI
Existen once obeliscos egipcios diseminados por toda Roma, pero este es especial. Se trata del más pequeño de todos ellos, pertenecía a la dinastía XXVI y al parecer fue llevado a la Ciudad Eterna por el emperador Diocleciano. Y lo que hace de este un obelisco especial es su base, un hermoso elefante esculpido por el alquimista del cincel Bernini, y que se conoce popularmente como Pulcino della Minerva, por estar situado frente a la basílica Santa María Sopra Minerva, en la plaza del mismo nombre.
viernes, 12 de octubre de 2012
DAFNE
Dafne era una ninfa de la montaña, hija de Gea, "la Madre Tierra" y del
río Peneo, cuyo nombre parece significar laurel. Apolo orgulloso y
altivo, presumía ante los dioses, especialmente con Eros, quien decidió
darle una lección de humildad. De esta forma disparó una flecha con
punta de oro, de las que infundían amor, contra Apolo, y otra flecha de
punta de plomo, cuyo efecto era el desdén y el odio, contra Dafne,
seguro de que la ninfa lo rechazaría sin piedad.
En cierta ocasión, Apolo encontró a la esquiva joven, que paseaba tranquilamente y trató de acercarse, mas ella, al verlo, echo a correr, comenzando una persecusión por bucólicos parajes. Cuentan, que Dafne a punto de verse atrapada por el insistente y enamorado dios, invocó a su madre pidiéndole ayuda, y en el momento que Apolo estaba a punto de darle alcance, Dafne se detuvo en seco, sus cabellos se tornaron hojas, sus brazos se fueron convirtiendo en largas ramas y sus pequeños pies se enraizaron en el duro suelo, para finalmente transformase en un árbol de laurel. Decepcionado y abatido, Apolo arrancó una rama y confeccionó una corona de laurel, que a partir de ese momento sería el premio para los poetas y los vencedores en los juegos. Ovidio, nos canta en su Metamorfósis, las últimas palabras que Apolo dirigió a su amada Dafne: " está bien, puesto que ya no puedes ser mi esposa, al menos será mi árbol".
La escultura barroca, sobre mármol, de Gian Lorenzo Bernini "Apolo y Dafne" (1622-24), plasma el instante en que Apolo alcanza a Dafne y la ninfa comienza a metamorfosearse. La composición escultórica está llena de dinamismo, y podemos observar como ambas figuras se van difuminando en el momento en que entran en contacto, contrastando el grito de Dafne con el rostro perplejo de Apolo. Se conserva en la Galleria Borghese en Roma.
En cierta ocasión, Apolo encontró a la esquiva joven, que paseaba tranquilamente y trató de acercarse, mas ella, al verlo, echo a correr, comenzando una persecusión por bucólicos parajes. Cuentan, que Dafne a punto de verse atrapada por el insistente y enamorado dios, invocó a su madre pidiéndole ayuda, y en el momento que Apolo estaba a punto de darle alcance, Dafne se detuvo en seco, sus cabellos se tornaron hojas, sus brazos se fueron convirtiendo en largas ramas y sus pequeños pies se enraizaron en el duro suelo, para finalmente transformase en un árbol de laurel. Decepcionado y abatido, Apolo arrancó una rama y confeccionó una corona de laurel, que a partir de ese momento sería el premio para los poetas y los vencedores en los juegos. Ovidio, nos canta en su Metamorfósis, las últimas palabras que Apolo dirigió a su amada Dafne: " está bien, puesto que ya no puedes ser mi esposa, al menos será mi árbol".
La escultura barroca, sobre mármol, de Gian Lorenzo Bernini "Apolo y Dafne" (1622-24), plasma el instante en que Apolo alcanza a Dafne y la ninfa comienza a metamorfosearse. La composición escultórica está llena de dinamismo, y podemos observar como ambas figuras se van difuminando en el momento en que entran en contacto, contrastando el grito de Dafne con el rostro perplejo de Apolo. Se conserva en la Galleria Borghese en Roma.
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