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lunes, 15 de febrero de 2016

ULRICH VON HUTTEN.



Ulrich von Hutten fue caballero del Imperio, reputado humanista y defensor de la Reforma Protestante. Siendo muy joven, su padre, empeñado en verlo ordenado sacerdote lo envió a un monasterio, pero el indisciplinado Ulrich se las arregló para escapar. Ávido de conocimiento (pero inconstante hasta la exasperación) vagó de una universidad a otra, pasando por Colonia, Viena, Leipzig...sin obtener grandes resultados. Caído en la pobreza y viéndose en la indigencia por su mala cabeza, varias veces puso su espada al servicio del mejor postor; sirvió en el ejército imperial de Maximiliano I (que lo nombró Poeta Laureado y lo quiso convertir en propagandista), se alistó como soldado en Bolonia durante las Guerras Italianas y participó (con total convencimiento) en la revuelta de los caballeros contra el arzobispo de Trier. Seducido por la energía renovadora de Martín Lutero abrazó el protestantismo desde el Humanismo, aunque le importaba un pimiento la doctrina teológica. Escribió poesía y en sus poemas cantó a la pureza de las costumbres germanas, letras que le convirtieron en figura del primer nacionalismo alemán. Convencido del glorioso destino del pueblo germano, afirmaba que lo mejor que pueden hacer los italianos es someterse al poder alemán y que los franceses harían bien en no intentar jamás avanzar más allá del Rin. Aventurero, anárquico, trotamundos y vividor, la fatiga vital le arrastró hasta una isla del Lado de Zurich donde el llamado “mal francés”, la sífilis, que contrajo durante alguna loca juerga universitaria, terminó derrotándole.  

WOLTER VON PLETTENBERG.



Wolter von Plettenberg formaba parte de una familia de emigrantes alemanes asentados en la región del Báltico. Contaba solo catorce años de edad cuando ingresó en la Orden Livonia de Caballeros de la Espada y pronto alcanzó el rango de Mariscal. Convertido en maestre se enfrentó al expansionismo ruso, comandó a un ejército formado por hermanos caballeros, mercenarios y campesinos letones y estonios, y derrotó al príncipe moscovita Ivan III en la batalla del río Seritsa. Durante la Reforma un octogenario Plettenberg se opuso a la secularización de la orden entrando en conflicto con los luteranos, pero murió mientras se producía el arbitraje por parte del emperador Carlos V.  

sábado, 10 de octubre de 2015

CATEDRAL EVANGÉLICA DE SIBIU.



La Biserica Evanghelica, símbolo gótico de Sibiu, que ocupa la mayor parte de la Piata Huet (un espacio más tranquilo y recogido que las vecinas Piata Mare y Piata Mica), fue construida entre 1320 y 1520, en el solar de un antiguo templo románico. Esta robusta iglesia, bellísimo ejemplo de la arquitectura gótica transilvana, es el centro del culto luterano en la ciudad.


En el exterior se erige la estatua del obispo George Daniel Teutsch, personaje de relevancia entre la comunidad sajona durante el siglo XIX.


Entre los elementos ornamentales de su interior, ocupa un lugar de privilegio el fresco de la crucifixión, pintado en 1445 por Johannes de Rosenau.


Sin embargo, lo más destacado de la iglesia es su torre de siete niveles, que con 74 metros de altura es la tercera más alta de Rumanía, tras la Catedral de Brasov y la de San Miguel en Alba Iulia.



Una vetusta escalera de madera cuyos escalones crujen a cada paso nos conduce directamente al séptimo cielo.



La última planta del campanario nos regala una impronta para toda la vida: Sibiu a vista de pájaro. A veces las panorámicas desde estos campanarios no ofrecen todo lo que uno espera ver. En el caso de la Catedral Evanghelica, la postal de Sibiu es perfecta. Asomado por uno de los vanos del campanario vislumbramos en la lejanía una cordillera que cierra el horizonte como si fuera una poderosa muralla.


En un rincón de la cripta, atestada de lápidas y estatuas funerarias, medio escondida de miradas curiosas, se encuentra la tumba de Mihnea el Malo, voivoda de Valaquia e hijo de Vlad III el Empalador.


La iglesia fue durante 300 años el lugar de enterramiento para alcaldes, gobernadores y personalidades de la ciudad. En 1853 las lápidas que cubrían las tumbas fueron desmanteladas e incorporadas a las paredes de la cripta, conformando una galería en la que se exponen más de cincuenta de estas lápidas.




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