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sábado, 22 de julio de 2017

OSTERREICH.



El nombre de Austria es una corrupción de Osterreich, la Marca del Este. El emperador Carlomagno estableció varias marcas fronterizas para defender las tierras de su imperio de los numerosos enemigos que esperaban atentos cualquier síntoma de debilidad.

Esta Marca del Este tenía la función de contener a los peligrosos jinetes ávaros. Tras la disolución del Imperio Carolingio, Austria quedó como dominio del margrave de Babenberg, hasta que en el año 1278 pasó a manos de Rodolfo de Habsburgo. Rodolfo I inició una dinastía cuyos destinos quedarían indisolublemente unidos a los de esta tierra.


lunes, 3 de abril de 2017

WALTER VON GEROLDSECK.



Un obispo es una jerarca que dice defender la iglesia de Dios, pero que en realidad busca medrar y enriquecerse. Aficionados a las armas y al fornicio más que a la eucaristía, durante la Edad Media fueron poderosos señores feudales, además de consejeros de príncipes, reyes y emperadores. 


Walter von Geroldseck fue obispo de Estrasburgo, la histórica capital de la Alsacia, y su gestión se caracterizó por la lucha contra la autonomía de la ciudad. El emperador Rodolfo I Habsburgo se puso del lado de los ciudadanos, y juntos vencieron en batalla al belicoso obispo.  

miércoles, 17 de febrero de 2016

GREGORIO X



Teobaldo Visconti nació en Piacenza, fue canónigo en Lyon, arcediano en Lieja, se desplazó a Tierra Santa durante la Octava Cruzada y en 1272 se convirtió en Sumo Pontífice con el nombre de Gregorio X. Teobaldo se enteró de su elección como papa estando en Acre.

Roma llevaba tres años de Sede Vacante, puesto que los cardenales reunidos en Viterbo, más preocupados por sus rencillas personales que de servir a Dios y a los hombres, no se ponían de acuerdo. Hastiados de esta situación, vecinos, burgueses y patricios de la ciudad encerraron a los cardenales, les racionaron el alimeto e incluso destrozaron los techos del palacio espiscopal, para que las inclemencias meteorológicas les apremiasen a tomar una decisión.


Cuando Teobaldo llegó a Roma, como ni siquiera era sacerdote, tuvo que ser ordenado. Su pontificado fue breve (cuatro años) pero intenso. Tuvo tiempo de convocar un Concilio en Lyon (para trata de reconciliar las iglesias Griega y Latina y sentar sólidas bases para superar el Cisma de Occidente), intentó movilizar recursos (económicos y humanos) para otra cruzada, dispuso que a la muerte del papa los cardenales fueran encerrados bajo llaves en un cónclave – cum clavis – hasta haber resuelto el nombre del nuevo Pontífice y apoyó la elección de Rodolfo I como emperador, acabando con la división entre los partidarios de Ricardo de Cornualles y los de Alfonso X el Sabio. Teobaldo fue beatificado en el siglo XVIII.  

domingo, 20 de diciembre de 2015

OTAKAR II "EL REY DE HIERRO Y ORO".




Otakar II, conocido por sus incontables virtudes como “el rey de hierro y oro” fue un ambicioso soberano de Bohemia, fundador de ciudades, patrocinador del arte y la cultura, tan elocuente y erudito que Dante Aligheri lo incluyó en su Divina Comedia, que proyectó un imperio centroeuropeo que abarcaba parte de Chequia, Austria, Eslovenia y Eslovaquia.


Coronado rey cuando su padre Wenceslao I aún vivía, se lanzó a incrementar sus posesiones, avanzando sobre territorio enemigo, y tras una victoria sobre el rey húngaro Bela IV, alcanzó el cénit de su poder. En esos momentos extendía su dominio sobre las tierras de Bohemia, de Austria, de Carniola, de Carintia y de Estiria. A pesar de los esfuerzos y determinación, Otakar no pudo culminar su sueño, convertirse en el emperador del Sacro Imperio. El candidato Habsburgo Rodolfo I ganó esta partida.


Rodolfo I no solo le arrebató el título de Rey de Romanos, sino que además pretendía convertir Bohemia en feudo del Imperio, a lo que Otakar se opuso mediante las armas. La batalla final entre ambos monarcas tuvo lugar en Moravia en 1278. Rodolfo se alzó victorioso y Otakar murió asesinado.  

miércoles, 27 de mayo de 2015

ANTIGUA CONFEDERACIÓN SUIZA.



Suiza es, teniendo en cuenta su organización política y administrativa, uno de los estados más originales de la Vieja Europa, hay incluso quien afirma, sin rubor, que es el estado más extraordinario del continente. El origen de su característica estructura cantonal hay que buscarlo en la Edad Media, en la Antigua Confederación, cuando poblaciones rurales de campesinos y centros urbanos sedes de artesanos y comerciantes, decidieron romper los mecanismos feudales clásicos que les hacían depender de poderosos linajes aristocráticos y crear una forma diferente de organizar su sociedad, su economía y su política. Su aparición entre los siglos XIV y XV fue una auténtica sorpresa e innovación política para la época.

En el territorio de lo que hoy es Suiza, en el corazón de la cordillera más elevada de Europa, los Alpes, se sucedieron cazadores recolectores del Paleolítico, trabajadores del metal del Neolítico, diversas tribus celtas como retios y helvecios, invasores germanos como cimbrios y teutones, todos ellos sometidos por el fuerte brazo de Roma, el reino altomedieval de los burgundios y los señores carolingios. Y desde el 1037 el territorio de la Suiza moderna se hallaba en el interior de los límites del Imperio. Parecía que el destino de esta tierra y de sus gentes, iba a depender de las energías e intereses de unas pocas familias aristocráticas.

Durante el siglo XII, época del renacer urbano, el número de ciudades suizas pasó de 16 a 80, de tal manera que la vida económica del país se desarrolló a un ritmo vertiginoso, especialmente gracias a las rutas entre el Rin y el Norte de Italia a través del paso de San Gotardo, que abrieron el acceso a la Suiza central por vez primera en la Historia.

Hacia mediados del siglo XIII el rey Rodolfo I de los Habsburgo, extendió sus dominios por la Meseta Suiza, al mismo tiempo que se iba imponiendo a marchamartillo el régimen feudal, pero sus ambiciones imperiales le distrajeron de los asuntos suizos. Un hecho que los suizos se apresuraron en aprovechar.

Las comunidades de los bosques, que se querían libres e independientes, Waldstatten , fueron las primeras en agruparse, dando lugar, con el tiempo, a la Antigua Confederación, una férrea alianza concretada por las poblaciones que habitaban los valles centrales de la cordillera alpina. De la misma manera que en el siglo XX, los maltrechos estados europeos destrozados durante la Segunda Guerra Mundial, estas comunidades de los bosques aunaron una serie de intereses comunes, como el libre comercio y el asegurar la paz, la seguridad y la viabilidad de las principales rutas mercantiles que atravesaban las montañas.


En el año 1291, pocos meses después de la muerte de Rodolfo I, las comunidades suizas quisieron dar oficialidad a su unión, como cuando contraen matrimonio dos personas que llevan veinte años compartiendo sus vidas, y firmaron la Carta o Pacto Federal (Bundsbrief). Este documento que suscribieron las comunidades rurales de Uri, Schwyz (de donde procede el nombre de Suiza) y Unterwalden, está considerado el acta fundacional de la Ewiger Bund, la Liga Eterna. Estos primitivos cantones, cuyo objetivo más inmediato era sacudirse las injerencias extranjeras y oponerse a los soberanos austríacos, estaban compuestos por campesinos, siervos y ciudadanos, tanto nobles como burgueses, y con la firma de este tratado se juraron fidelidad y socorro mutuo.


Para consolidar su posición buscaron el apoyo de los rivales de los Habsburgo, como Adolfo de Nassau o Enrique VII de Luxemburgo, que no tardan en reconocer a la Confederación.

En 1353 a los tres cantones originales (y fundacionales) se habían sumado otros dos cantones, Glaris y Zug, y las ciudades estado de Lucerna , Zurich y Berna (que siguen estando entre las más destacadas e importantes del país), y todos juntos dieron vida a la Antigua Confederación, compuesta ahora por ocho estados, que con el tiempo fue incrementando sus miembros y que pudo existir hasta los convulsos años revolucionarios de finales del siglo XVIII.


Lucerna, Berna y Zurich se fueron uniendo a la confederación por diferentes intereses, aunque algunas de estas ciudades no habían roto su relación con los Habsburgo. En un momento de debilidad de la dinastía imperial, Lucerna intentó apoderarse de ciertas tierras de los Habsburgo, y Leopoldo III reaccionó armando un ejército dipuesto a someter a los levantiscos suizos. El choque entre ambos ejércitos tuvo lugar en 1386 en la batalla de Sempach , donde los helvéticos volvieron a demostrar sus habilidades como combatientes. El propio Leopoldo III murió en batalla.


Para el siglo XV la pujante confederación controlaba gran parte de los territorios al sur y al oeste del Rin, hasta los Alpes, en 1476 derrotaron a Carlos el Temerario en la batalla de Morat y en 1499 la victoria suiza sobre la Liga Suaba y la Casa de Habsburgo en la celebrada batalla de Dornach , dio como resultado la independencia de facto del Sacro Imperio.

Con esta victoria la Confederación reafirmó su reputación de invencible, pero no siempre se puede ganar, y en 1515 la expansión suiza fue frenada en seco, tras sufrir una derrota en la batalla de Marignano. Tras la batalla suizos y franceses firmaron una paz perpetua, (lejano origen de la neutralidad suiza), que marcaba además el final de la expansión de los confederados, que prácticamente no volvieron a participar en ninguna guerra continental. Solo como mercenarios.


Sin embargo la Confederación carecía de instituciones comunes, aunque se había adquirido la conciencia de remediar este defecto durante las siguientes centurias. A veces los intereses de las ciudades entraban en conflicto con los valles, de ahí que en el fondo no existieran motivos para perseguir un gran objetivo político. Y esto último quizá salvó a Europa de ser dominada por Suiza. La fama de gente pacífica de la que gozan los suizos en la actualidad, nada tiene que ver con la imagen de los montañeses helvéticos del siglo XV, prácticamente imbatibles en el campo de batalla. El carácter local de su gobierno cantonal, sin excesivos intereses imperialistas, ancló sus ambiciones dentro de unos límites geográficos determinados.




sábado, 6 de diciembre de 2014

LJUBLIANA, ROSTRO DE HABSBURGO, CORAZÓN ESLAVO



Ljubliana, la capital de la verde Eslovenia, es como una Viena en miniatura, la impronta de la casa Habsburgo te asalta en cualquiera de sus encantadores rincones. La llegada de la poderosa dinastía imperial se produjo en la Edad Media.


Tras la desaparición del Imperio Romano de Occidente, grupos de eslavos se asentaron en la región, la antigua Emona fue rebautizada como Luba, o Laubach, un vocablo que significa en antiguo eslavo "amada", un topónimo del que terminó derivando Ljubliana.


Poco después, en época Carolingia, quedó incorporada a los dominios francos y en el 1270, Otakar II de Bohemia, anexionó toda Carniola, incluyendo Ljubliana a su extenso estado. Ese nuevo dominio eslao duró poco, pues en 1278, la ciudad fue conquistada por Rodolfo I de Habsburgo, pasando a engrosar el enorme patrimonio territorial de los Austria.


De esta forma la Casa de Austria tomó posesión de Ljubliana, y poco a poco fue implantándose en todo el país a partir del último cuarto del siglo XIII, impregnando con su personalidad y gustos arquitectónicos esta preciosa ciudad. De ahí el rostro de Habsburgo que la asemeja a otras urbes centroeuropeas como Viena o Bratislava.


Los gobernadores y señores feudales, tuvieron que hacer frente a las frecuentes rebeliones, que como en otras regiones de Europa, protagonizaron los campesinos eslavos, durante la Baja Edad Media (siglos XIV y XV).


Los Habsburgo fueron dueños de la región hasta la aparición de una nueva fuerza conquistadora en Europa: Napoleón Bonaparte.


La ciudad medieval se organizaba a partir de tres plazas o mercados: Stari trg - el mercado viejo - el Mestni trg - el mercado municipal - el más importante desde el siglo XII, y el Novi trg - el mercado nuevo - el más nuevo de los tres.



En la actualidad es más evidente el aspecto barroco de la ciudad que el medieval de una de las ciudades más agradables de la Vieja Europa, una urbe completamente accesible a pie, Ljubliana luce un brillante pasado imperial, pero en ella late un eterno sentir eslavo. 


lunes, 1 de diciembre de 2014

RUDOLSTURM - TORRE DE RUDOLF.



Las minas de Sal de Hallstatt son excavadas desde tiempos remotos, lo que las convierte en una de las más antiguas de toda Europa. En 1284 el duque Alberto I de Habsburgo construyó una torre para proteger, y controlar, la mina y a sus trabajadores. La atalaya, desde la que se podía controlar todo el entorno y disfrutar de unas increibles vistas, recibió el nombre de Torre de Rudolf en homenaje al padre de Alberto, Rodolfo I. A partir del año 1313 se convirtió en la residencia del gerente de la mina. Actualmente alberga un restaurante donde tomar un tentempié antes o después de penetrar en las profundidades de la tierra.  

sábado, 13 de septiembre de 2014

LUCERNA, ALPINA Y MEDIEVAL.



Lucerna es una pequeña joya alpina situada a orillas de un lago, en una zona poco profunda del Reuss, justo en el punto donde el río abandona el lago. Las aguas del río, que divide la Ciudad Nueva y de la Ciudad Antigua, son cruzadas por vetustos puentes medievales de madera. Una ciudad que prosperó entre las cumbres alpinas de los cercanos montes Pilatus y Rigi y el inmenso lago de Vierwaldstättersee (el Lago de los Cuatro Cantones). Y es que los suizos llevan siglos luchando contra la naturaleza y adaptando sus ciudades a las montañas.


Tras la desaparición del poder romano en la región, los germanos fueron incrementando paulatinamente su presencia e influencia en todo el territorio de la actual Suiza. Hacia el 750 fue fundado el monasterio benedictino de  San Leodegardo, y mediados el siglo XI fue adquirido por la abadía de Murbach de Alsacia. El nombre latino "Luciaria" aparece por vez primeros en registros históricos del año 840. En 1178 Lucerna adquiera su independencia de la jurisdicción de la Abadía de Murbach y de ese mismo año data la fundación de la ciudad.


Con la apertura de la ruta comercial y el puerto de San Gotardo, Lucerna pasó de ser una pequeña aldea de pescadores a adquirir cierta importancia como villa de paso, y en 1290 ya era una ciudad de talla importante, autosuficiente y con una población de unos 3000 habitantes. En esta misma época, el rey Rodolfo I de Habsburgo obtuvo la autoridad sobre el monasterio de San Leodegar y sus posesiones, incluida la propia Lucerna. Los habitantes no estaban dispuestos a aceptar la influencia, ni las arbitrariedades, de los Habsburgo, se negaban a que su destino estuviese en manos de ningún señor extranjero. Para librarse de la tutela Imperial se aliaron con pueblos vecinos para lograr la independencia de la dinastía.


Como toda ciudad medieval Lucerna también contaba con elementos defensivos, entre los que por supuesto se contaba el río Reuss. El núcleo urbano estaba defendido por una muralla en el flanco norte, y por los puentes Spreuerbrücke y Kapellbrücke, que cruzaban el río por su flanco oriental. La torre Wasserturm, junto al Kapellbrücke, con funciones defensivas y de vigilancia, complementaba el tramado fortificado de la Lucerna medieval.


El 7 de Noviembre de 1332 firmó una alianza con los tres cantones originales, Uri, Schwyz y Unterwalden, con la que se dio forma a la Eidgenossenschaft (Confederación). Más tarde las ciudades de Zurich, Berna y Zug se sumaron a la alianza. Con la ayuda de los aliados el dominio Habsburgo en la zona llegó a su fin. La victoria de Lucerna y sus aliados en la batalla de Sempach (1386) contra los Habsburgo, fue el comienzo de una época de expansión, que coincide mayoritariamente con el territorio actual del cantón. En 1415 Lucerna obtuvo ciertos privilegios de manos del emperador Segismundo del Sacro Imperio Romano Germánico y logró convertirse en uno de los miembros fuertes de la Confederación suiza. La ciudad consolidó sus infraestructuras, desarrolló su economía, implantó sus propios impuestos, se encargó de formar sus propios oficiales y las riquezas obtenidas tenían su reflejo en el propio urbanismo.


El León de Lucerna....homenaje a los mercenarios suizos caídos defensores de las Tullerías cuando se produjo el asalto en 1792....para el escritor Mark Twain es "la roca más triste y emotiva del mundo"


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