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domingo, 27 de enero de 2019
jueves, 7 de septiembre de 2017
O PORTO DO BOIS
Antes
de abandonar la provincia de Lugo, entre San Xiao y Campanilla se
encuentra O Porto de Bois, un lugar donde tuvo ocasión una batalla
entre Enrique II Trastámara y Fernando de Castro, conde de Lemos, y
que era partidario de Pedro I, que fue derrotado y se llevó a su
tumba “toda la lealtad de España”.
domingo, 9 de abril de 2017
BATALLA DE LA ROCHELE.
La Guerra de los Cien años
embarcó a más de tres generaciones de europeos en un conflicto que
se ramificaba por todo Occidente; Francia, Inglaterra, Flandes,
Borgoña, Navarra, Castilla... En 1372 el marino Ambrosio Bocanegra
dirigió una flota castellana, formada en su mayoría por galeras,
contra la armada inglesa. Enrique II de Castilla debía parte de su
corona al monarca francés Carlos V y en agradecimiento puso la flota
castellana a su disposición. El 22 de junio de 1372 la derrota
inglesa fue total y absoluta, y un par de meses después los
franceses recuperaban el importantísimo puerto de La Rochele. La
victoria, además, convirtió a Castilla en potencia naval atlántica.
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La Rochelle,
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sábado, 26 de marzo de 2016
VILLAGARCÍA DE LA TORRE.
El castillo de
Villagarcía de la Torre controla la ruta que une Zafra con Llerena y
Córdoba. Lugar de asentamiento de romanos y árabes, hacia 1380 era
señor de la villa, García Fernández de Villagarcía, maestre de la
Orden de Santiago y partidario de los reyes Trastámara Enrique II y
Juan I.
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Zafra
miércoles, 2 de marzo de 2016
BUITRAGO DEL LOZOYA
En
la sierra norte madrileña, en las estribaciones meridionales de
Guadarrama, a orillas del Lozoya (un afluente del Jarama), encontró
refugio, tal vez inspiración el Marqués de Santillana. Los miembros
de su familia, los Mendoza, fueron uno de los más poderosos e
influyentes clanes nobiliarios de la Corona de Castilla. Un linaje
cercano a los Trastámara de Castilla y el ejercicio del poder, los
Mendoza movían ficha, apoyaban a los monarcas a fin de mantener su
posición y los suculentos privilegios que esto les reportaba.
Si
hacemos caso a Plinio el Viejo, los romanos conquistaron un lugar
llamado Litabrum, que se ha identificado con Buitrago. A pesar de su
larga historia existen pocos documentos fiables de estos tiempos
lejanos. La presencia musulmana queda atestiguada con la existencia
del amurallamiento medieval que encierra el precioso recinto
medieval.
La
muralla de origen musulmán, cuyos primeros tramos fueron levantados
entre los siglos IX y XI, formaba parte de un entramado defensivo
erigido en el corazón de la Península Ibérica para deterner las
avanzadillas cristianas y asegurar la destacada plaza de Toledo. No
obstante lo que vemos en la actualidad es el resultado de sucesivas
ampliaciones.
La
verdadera historia de Buitrago comienza en el año 1083, cuando la
plaza fue conquistada por el rey Alfonso VI, que concede derecho de
repoblación. Juana de Orozco contrajo matrimonio con Gonzalo Yañez
de Mendoza (montero mayor de Alfonso XI) y como dote llevó Buitrago
y también Hita. De esta unión nació Pedro Gónzalez de Mendoza. En
1368 Pedro Gónzalez de Mendoza apoyó a Enrique II de Trastámara en
la guerra civil contra su hermano Pedro I. La victoria de Enrique II
significó la entronización de los Trastámara en Castilla. Desde
estos momentos los Mendoza estuvieron estrechamente vinculados a la
Sierra Norte Madrileña. Este Gónzalez de Mendoza fundó, con el
beneplácito de Juan I de Castilla, el mayorazgo de Buitrago en 1380.
Los
Mendoza, originarios de Álava, se convirtieron en un de los más
poderosos y prestigiosos apellidos nobiliarios de España, y el
Señorío de Buitrago se mantuvo, con todas sus servidumbres, hasta
el siglo XIX con el desarrollo del liberalismo. Miembro destacado de
esta familia fue Íñigo López de Mendoza, el Marqués de
Santillana. El noble y poeta buscó inspiración más de una vez a
orillas del Lozoya, y tan fuerte fue su vínculo con Buitrago, que
acometió importantes obras arquitectónicas, como el alcázar,
encajado en el antiguo recinto amurallado.
El
castillo construido por el Marqués es singular por tres motivos: por
estar edificado sobre la muralla urbana preexistente, por no seguir
los modelos clásicos al carecer de torre del homenaje y por utilizar
un estilo mudéjar con predominio del ladrillo. El alcázar aprovecha
una de las esquinas del recinto árabe, construyendo dos muros que
miran al interior de la villa y cierran el nuevo edificio. De la
misma forma que los Mendoza ejercen su poder sobre Buitrago, la
residencia fortificada se superpone a la antigua muralla. Un foso y
una barrera protegen el alcázar, tanto de las tropas enemigas como
de posibles revueltas internas.
En
el año 1467 el patriarca de los Mendoza, Iñigo López de Mendoza y
Figueroa, custodió aquí a la infanta doña Juana, mientras Enrique
IV intentaba controlar a los inquietos magnates y clamar los
crispados ánimos de la nobleza castellana. Un año más tarde, la
reina de Castilla Juana de Avis, se reunió aquí con su hija.
La
coracha, segmento de muralla que desciende hacia el río, fortifica
el vado, protege el puente y controla el tráfico fluvial. No podemos
olvidar que hasta la irrupción del caballo de hierro y las más
modernas carreteras asfaltadas, los ríos constituían la más
importante vía de comunicación. El puente fue privatizado por el
marqués para conectar el castillo con su coto de caza situado a la
otra orilla.
El
Marqués de Santillana fundó en la primera mitad del siglo XV el
Hospital de San Salvador (destruído durante la Guerra Civil) y la
iglesia de Santa María del Castillo. Esta iglesia, construida en
silleria y que presenta una torre en estilo mudéjar, se alza frente
a la entrada de la muralla. Es la única superviviente de las cuatro
parroquias que llegaron a existir en la villa.
El
escudo de armas de la ciudad, concedido por Alfonso VI, presenta una
res, una encina y la leyenda “Ad alenda pecora” (para el sustento
del ganado).
Situada
en una de las principales rutas que conectan las dos Castillas, a lo
largo de las centurias, Buitrago se consolidó como cabeza de una
comarca que vivía del ganado y basaba su riqueza en la lana. La
población vivió su etapa de apogeo en el siglo XVI con el inicio
del Renacimiento.
Enrique
de Mesa en “Andanzas Serranas” (1910) nos deleita con unas
palabras sobre Buitrago: “Esta es la famosa villa de Buitrago,
pétrea reliquia de la España épica y fuerte, que alza a orillas
del Lozoya la ruinosa senectud de sus muros. Hijas de los neveros son
las aguas que ciñen el tajado risco en que se asienta; aires de
frescura y aroma serranos son los que silban en sus almenas rotas.
Para lo poeta, sus piedras milenarias guardan fragancia de poseía,
que no en balde fue su señor y dueño aquel viril y dulce marqués
de Santillana”.
Buitrago
bebe de las gélidas aguas del Lozoya, casi en la falda misma de
Somosierra, es una preciosa villa cercada por muros almenados
guarnecidos por altos torreones, y fue durante centurias una preciada
posesión del influyente linaje de los Mendoza.
jueves, 14 de enero de 2016
DIEGO HURTADO DE MENDOZA “ALMIRANTE DE CASTILLA”.
Miembro
destacado del poderoso linaje de los Mendoza que tanto peso tuvieron
en la política castellana de la Baja Edad Media, Diego Hurtado, por
mediación de su padre, Pedro González de Mendoza, contrajo
matrimonio con María de Castilla, hija ilegítima del rey Enrique II
Trastámara. Diego participó en la derrota de Aljubarrota a manos
portuguesas, y tuvo que regresar a casa con el cadáver de su padre,
caído en dicha batalla.
Protegido
de su tío, el canciller Pedro López de Ayala, su cercanía a la
corte castellana, le sirvió a Diego para convertirse en Almirante
Mayor de Castilla durante el reinado de Enrique III “el Doliente”
y desempeñar la función de mayordomo mayor del rey. Como almirante
realizó incursioens en las costas portuguesas y defendió con éxito
el Estrecho de Gibraltar de la armada lusa.
Fallecida
su esposa, casó en segundas nupcias con Leonor de la Vega, y entre
su numerosa prole, destacaría su sucesor Íñigo López de Mendoza,
Marqués de Santillana.
jueves, 5 de marzo de 2015
CIUDAD RODRIGO.
Deliciosa ciudad medieval, con callejuelas empedradas e intrincadas, una poderosa muralla que rodea todo el núcleo urbano, unos habitantes que deben tener la sensación absoluta de vivir en una auténtica fortaleza, el río Águeda a sus pies bañando pastos y discurriendo por la llanura, la Catedral de Santa María y un castillo mandado reconstruir por Enrique II Trastámara. El camino (aquí más bien paseo) de ronda, en perfectas condiciones invita al regocijo y un viaje en el tiempo, un pasaje a través de la memoria histórica, trasladándome a otros tiempos de razzias, justas, guerras, mesnadas, juglares, trovadores y asedios interminables.
A caballo entre Castilla-León y Portugal, nació, creció y se desarrollo Ciudad Rodrigo, en tierras de frontera, pero una frontera distinta. No se trataba de la tipica frontera con el Islam, sino con el hermano cristiano.
Ciudad Rodrigo hunde sus raíces en la Mirobriga de los vettones, cuyo recuerdo se hace presente en el verraco instalado en una rotonda. Sucesivamente camparon por estos lares, disciplinados legionarios romanos, pordioseros emigrantes suevos, orgullosos señores visigodos y portadores del Islam, una novedosa fe.
A comienzos del siglo XII, rondando el año 1100, el núcleo viejo de la villa es repoblado por obra del conde Rodrigo Gonzalez Girón, del que terminaria derivando el nombre de la poblacion.
Fernando II, rey de León, puede ser considerado (cuasi) fundador de la Ciudad, a mediados del siglo XII reconstuye la ciudad que había sido arrasada por los musulmanes, impide que el flamante (y recien coronado) monarca portugués Alfonso I la anexione a sus dominio, le concede un fuero, funda una sede episcopal e inicia la construcción de su catedral. Durante la centuria siguiente la villa seguirá prosperando y conseguirá nuevos privilegios de parte de Alfonso X y Sancho IV.
Durante la guerra civil entre Pedro I de Castilla y Enrique de Trastamara la ciudad desempeñara un papel de primer orden. En esta época, precisamente Enrique II reconstruyo el antiguo alcazar y erigio la imponente torre del homenaje, convertida en suite del Parador Nacional.
La condición de frontera la convirtió en escenario de una larga y triste diaspora, una marcha hacia el exilio protagonizada por los judíos, expulsados de la Corona de Castilla ; que buscaban nuevos horizontes vitales en tierras de la antigua Lusitania, convertida ahora en reino independiente.
domingo, 9 de febrero de 2014
ALCÁZAR DE CIUDAD RODRIGO
Pequeña fortificación, convertida, como no en Parador Nacional, mandado construir en 1372 por el rey Enrique II Trastámara.
Lo más destacado es su Torre del Homenaje de tres plantas con ventanas ojivales rodeada por una muralla con torres de defensa.
domingo, 2 de febrero de 2014
PUENTE DE SAN MARTÍN EN TOLEDO
El arzobispo de Toledo Pedro Tenorio mandó construir este puente en el siglo XIV. Posee un trazado con circo arcos y dos torreones almenados de planta hexagonal.
Antes de su construcción durante la Edad Media existía otro de barcas en sus inmediaciones. Y quedó destruido víctima de las luchas entre Pedro I y Enrique de Trastámara.
El puente de San Martín cruza el Tajo. El río alimenta la vida al otro lado de la muralla, la Naturaleza sigue su camino. Tres culturas no, muchas más, sangraron para levantar los cimientos de Toledo.
CASTILLO DE SAN SERVANDO
Dominando una posición estratégica sobre el río Tajo y frente al Puente de Alcántara, controlando la entrada y salida de la Ciudad Imperial y vigilando desde una corta distancia Toledo, se encuentra el Castillo de San Servando.
Se inicia su construcción en 1024, reinando Alfonso VI, como monasterio cluniacense, y en 1088 se convirtió en castillo. El mismísimo Cid Campeador veló armas en su interior durante la víspera de su reconciliación con Alfonso VI en Toledo.
Más adelante fue ocupado y defendido por Caballeros Templarios, y desde 1212 tras la victoria cristiana en las Navas de Tolosa, fue perdiendo su importancia como bastión fronterizo.
También se convirtió en uno de los escenarios de la lucha fraticida entre Pedro I de Castilla y su hermanastro Enrique de Trastámara. Un partidario de la familia Trastámara, el arzobispo Pedro Tenorio, fue el encargado de reconstruir el maltrecho castillo.
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domingo, 21 de abril de 2013
BERTRAND DU GUESCLIN
El caballero Bertrand du Gesclin (1314 - 1380), hijo predilecto de la ciudad bretona de Dinan, guerrero destacado en la Guerra de los Cien Años y nombrado condestable de Francia por el rey Carlos V. La táctica preferida de Du Gesclin en la guerra contra los ingleses fue la de "tierra quemada". Cuando el enemigo se sentía debilitado y hambriento, Gesclin lanzaba contra ellos sus pequeñas, rápidas y bien entrenadas unidades.
A su muerte fue honrado con cuatro tumbas. Su corazón reposa en la abadía de Saint Sauveur, también en Dinan.
Du Gesclin intervino también, con sus hombres en la Península Ibérica, apoyando a Enrique II Trastámara, futuro rey de Castilla, en la fratricida lucha contra su hermano bastardo Pedro I el Cruel, al que terminaría dando muerte.
Du Gesclin intervino también, con sus hombres en la Península Ibérica, apoyando a Enrique II Trastámara, futuro rey de Castilla, en la fratricida lucha contra su hermano bastardo Pedro I el Cruel, al que terminaría dando muerte.
Héroe local de Dinan, una preciosa villa medieval bretona, Bertrand du Guesclin.
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