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jueves, 7 de septiembre de 2017

O PORTO DO BOIS



Antes de abandonar la provincia de Lugo, entre San Xiao y Campanilla se encuentra O Porto de Bois, un lugar donde tuvo ocasión una batalla entre Enrique II Trastámara y Fernando de Castro, conde de Lemos, y que era partidario de Pedro I, que fue derrotado y se llevó a su tumba “toda la lealtad de España”.

domingo, 9 de abril de 2017

BATALLA DE LA ROCHELE.



La Guerra de los Cien años embarcó a más de tres generaciones de europeos en un conflicto que se ramificaba por todo Occidente; Francia, Inglaterra, Flandes, Borgoña, Navarra, Castilla... En 1372 el marino Ambrosio Bocanegra dirigió una flota castellana, formada en su mayoría por galeras, contra la armada inglesa. Enrique II de Castilla debía parte de su corona al monarca francés Carlos V y en agradecimiento puso la flota castellana a su disposición. El 22 de junio de 1372 la derrota inglesa fue total y absoluta, y un par de meses después los franceses recuperaban el importantísimo puerto de La Rochele. La victoria, además, convirtió a Castilla en potencia naval atlántica. 

sábado, 26 de marzo de 2016

VILLAGARCÍA DE LA TORRE.



El castillo de Villagarcía de la Torre controla la ruta que une Zafra con Llerena y Córdoba. Lugar de asentamiento de romanos y árabes, hacia 1380 era señor de la villa, García Fernández de Villagarcía, maestre de la Orden de Santiago y partidario de los reyes Trastámara Enrique II y Juan I.

miércoles, 2 de marzo de 2016

BUITRAGO DEL LOZOYA



En la sierra norte madrileña, en las estribaciones meridionales de Guadarrama, a orillas del Lozoya (un afluente del Jarama), encontró refugio, tal vez inspiración el Marqués de Santillana. Los miembros de su familia, los Mendoza, fueron uno de los más poderosos e influyentes clanes nobiliarios de la Corona de Castilla. Un linaje cercano a los Trastámara de Castilla y el ejercicio del poder, los Mendoza movían ficha, apoyaban a los monarcas a fin de mantener su posición y los suculentos privilegios que esto les reportaba.


Si hacemos caso a Plinio el Viejo, los romanos conquistaron un lugar llamado Litabrum, que se ha identificado con Buitrago. A pesar de su larga historia existen pocos documentos fiables de estos tiempos lejanos. La presencia musulmana queda atestiguada con la existencia del amurallamiento medieval que encierra el precioso recinto medieval.


La muralla de origen musulmán, cuyos primeros tramos fueron levantados entre los siglos IX y XI, formaba parte de un entramado defensivo erigido en el corazón de la Península Ibérica para deterner las avanzadillas cristianas y asegurar la destacada plaza de Toledo. No obstante lo que vemos en la actualidad es el resultado de sucesivas ampliaciones.


La verdadera historia de Buitrago comienza en el año 1083, cuando la plaza fue conquistada por el rey Alfonso VI, que concede derecho de repoblación. Juana de Orozco contrajo matrimonio con Gonzalo Yañez de Mendoza (montero mayor de Alfonso XI) y como dote llevó Buitrago y también Hita. De esta unión nació Pedro Gónzalez de Mendoza. En 1368 Pedro Gónzalez de Mendoza apoyó a Enrique II de Trastámara en la guerra civil contra su hermano Pedro I. La victoria de Enrique II significó la entronización de los Trastámara en Castilla. Desde estos momentos los Mendoza estuvieron estrechamente vinculados a la Sierra Norte Madrileña. Este Gónzalez de Mendoza fundó, con el beneplácito de Juan I de Castilla, el mayorazgo de Buitrago en 1380.


Los Mendoza, originarios de Álava, se convirtieron en un de los más poderosos y prestigiosos apellidos nobiliarios de España, y el Señorío de Buitrago se mantuvo, con todas sus servidumbres, hasta el siglo XIX con el desarrollo del liberalismo. Miembro destacado de esta familia fue Íñigo López de Mendoza, el Marqués de Santillana. El noble y poeta buscó inspiración más de una vez a orillas del Lozoya, y tan fuerte fue su vínculo con Buitrago, que acometió importantes obras arquitectónicas, como el alcázar, encajado en el antiguo recinto amurallado.


El castillo construido por el Marqués es singular por tres motivos: por estar edificado sobre la muralla urbana preexistente, por no seguir los modelos clásicos al carecer de torre del homenaje y por utilizar un estilo mudéjar con predominio del ladrillo. El alcázar aprovecha una de las esquinas del recinto árabe, construyendo dos muros que miran al interior de la villa y cierran el nuevo edificio. De la misma forma que los Mendoza ejercen su poder sobre Buitrago, la residencia fortificada se superpone a la antigua muralla. Un foso y una barrera protegen el alcázar, tanto de las tropas enemigas como de posibles revueltas internas.


En el año 1467 el patriarca de los Mendoza, Iñigo López de Mendoza y Figueroa, custodió aquí a la infanta doña Juana, mientras Enrique IV intentaba controlar a los inquietos magnates y clamar los crispados ánimos de la nobleza castellana. Un año más tarde, la reina de Castilla Juana de Avis, se reunió aquí con su hija.


La coracha, segmento de muralla que desciende hacia el río, fortifica el vado, protege el puente y controla el tráfico fluvial. No podemos olvidar que hasta la irrupción del caballo de hierro y las más modernas carreteras asfaltadas, los ríos constituían la más importante vía de comunicación. El puente fue privatizado por el marqués para conectar el castillo con su coto de caza situado a la otra orilla.


El Marqués de Santillana fundó en la primera mitad del siglo XV el Hospital de San Salvador (destruído durante la Guerra Civil) y la iglesia de Santa María del Castillo. Esta iglesia, construida en silleria y que presenta una torre en estilo mudéjar, se alza frente a la entrada de la muralla. Es la única superviviente de las cuatro parroquias que llegaron a existir en la villa.


El escudo de armas de la ciudad, concedido por Alfonso VI, presenta una res, una encina y la leyenda “Ad alenda pecora” (para el sustento del ganado).


Situada en una de las principales rutas que conectan las dos Castillas, a lo largo de las centurias, Buitrago se consolidó como cabeza de una comarca que vivía del ganado y basaba su riqueza en la lana. La población vivió su etapa de apogeo en el siglo XVI con el inicio del Renacimiento.


Enrique de Mesa en “Andanzas Serranas” (1910) nos deleita con unas palabras sobre Buitrago: “Esta es la famosa villa de Buitrago, pétrea reliquia de la España épica y fuerte, que alza a orillas del Lozoya la ruinosa senectud de sus muros. Hijas de los neveros son las aguas que ciñen el tajado risco en que se asienta; aires de frescura y aroma serranos son los que silban en sus almenas rotas. Para lo poeta, sus piedras milenarias guardan fragancia de poseía, que no en balde fue su señor y dueño aquel viril y dulce marqués de Santillana”.


Buitrago bebe de las gélidas aguas del Lozoya, casi en la falda misma de Somosierra, es una preciosa villa cercada por muros almenados guarnecidos por altos torreones, y fue durante centurias una preciada posesión del influyente linaje de los Mendoza.




jueves, 14 de enero de 2016

DIEGO HURTADO DE MENDOZA “ALMIRANTE DE CASTILLA”.



Miembro destacado del poderoso linaje de los Mendoza que tanto peso tuvieron en la política castellana de la Baja Edad Media, Diego Hurtado, por mediación de su padre, Pedro González de Mendoza, contrajo matrimonio con María de Castilla, hija ilegítima del rey Enrique II Trastámara. Diego participó en la derrota de Aljubarrota a manos portuguesas, y tuvo que regresar a casa con el cadáver de su padre, caído en dicha batalla.

Protegido de su tío, el canciller Pedro López de Ayala, su cercanía a la corte castellana, le sirvió a Diego para convertirse en Almirante Mayor de Castilla durante el reinado de Enrique III “el Doliente” y desempeñar la función de mayordomo mayor del rey. Como almirante realizó incursioens en las costas portuguesas y defendió con éxito el Estrecho de Gibraltar de la armada lusa.

Fallecida su esposa, casó en segundas nupcias con Leonor de la Vega, y entre su numerosa prole, destacaría su sucesor Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana.


jueves, 5 de marzo de 2015

CIUDAD RODRIGO.



Deliciosa ciudad medieval, con callejuelas empedradas e intrincadas, una poderosa muralla que rodea todo el núcleo urbano, unos habitantes que deben tener la sensación absoluta de vivir en una auténtica fortaleza, el río Águeda a sus pies bañando pastos y discurriendo por la llanura, la Catedral de Santa María y un castillo mandado reconstruir por Enrique II Trastámara. El camino (aquí más bien paseo) de ronda, en perfectas condiciones invita al regocijo y un viaje en el tiempo, un pasaje a través de la memoria histórica, trasladándome a otros tiempos de razzias, justas, guerras, mesnadas, juglares, trovadores y asedios interminables. 

A caballo entre Castilla-León y Portugal, nació, creció y se desarrollo Ciudad Rodrigo, en tierras de frontera, pero una frontera distinta. No se trataba de la tipica frontera con el Islam, sino con el hermano cristiano.

Ciudad Rodrigo hunde sus raíces en la Mirobriga de los vettones, cuyo recuerdo se hace presente en el verraco instalado en una rotonda. Sucesivamente camparon por estos lares, disciplinados legionarios romanos, pordioseros emigrantes suevos, orgullosos señores visigodos y portadores del Islam, una novedosa fe.

A comienzos del siglo XII, rondando el año 1100, el núcleo viejo de la villa es repoblado por obra del conde Rodrigo Gonzalez Girón, del que terminaria derivando el nombre de la poblacion.

Fernando II, rey de León, puede ser considerado (cuasi) fundador de la Ciudad, a mediados del siglo XII reconstuye la ciudad que había sido arrasada por los musulmanes, impide que el flamante (y recien coronado) monarca portugués Alfonso I la anexione a sus dominio, le concede un fuero, funda una sede episcopal e inicia la construcción de su catedral. Durante la centuria siguiente la villa seguirá prosperando y conseguirá nuevos privilegios de parte de Alfonso X y Sancho IV.

Durante la guerra civil entre Pedro I de Castilla y Enrique de Trastamara la ciudad desempeñara un papel de primer orden. En esta época, precisamente Enrique II reconstruyo el antiguo alcazar y erigio la imponente torre del homenaje, convertida en suite del Parador Nacional.

La condición de frontera la convirtió en escenario de una larga y triste diaspora, una marcha hacia el exilio protagonizada por los judíos, expulsados de la Corona de Castilla ; que buscaban nuevos horizontes vitales en tierras de la antigua Lusitania, convertida ahora en reino independiente.

domingo, 9 de febrero de 2014

ALCÁZAR DE CIUDAD RODRIGO



Pequeña fortificación, convertida, como no en Parador Nacional, mandado construir en 1372 por el rey Enrique II Trastámara.



Lo más destacado es su Torre del Homenaje de tres plantas con ventanas ojivales rodeada por una muralla con torres de defensa. 

domingo, 2 de febrero de 2014

PUENTE DE SAN MARTÍN EN TOLEDO



El arzobispo de Toledo Pedro Tenorio mandó construir este puente en el siglo XIV. Posee un trazado con circo arcos y dos torreones almenados de planta hexagonal. 


Antes de su construcción durante la Edad Media existía otro de barcas en sus inmediaciones. Y quedó destruido víctima de las luchas entre Pedro I y Enrique de Trastámara. 


El puente de San Martín cruza el Tajo. El río alimenta la vida al otro lado de la muralla, la Naturaleza sigue su camino. Tres culturas no, muchas más, sangraron para levantar los cimientos de Toledo. 

CASTILLO DE SAN SERVANDO



Dominando una posición estratégica sobre el río Tajo y frente al Puente de Alcántara, controlando la entrada y salida de la Ciudad Imperial y vigilando desde una corta distancia Toledo, se encuentra el Castillo de San Servando. 


Se inicia su construcción en 1024, reinando Alfonso VI, como monasterio cluniacense, y en 1088 se convirtió en castillo. El mismísimo Cid Campeador veló armas en su interior durante la víspera de su reconciliación con Alfonso VI en Toledo. 

Más adelante fue ocupado y defendido por Caballeros Templarios, y desde 1212 tras la victoria cristiana en las Navas de Tolosa, fue perdiendo su importancia como bastión fronterizo. 

También se convirtió en uno de los escenarios de la lucha fraticida entre Pedro I de Castilla y su hermanastro Enrique de Trastámara. Un partidario de la familia Trastámara, el arzobispo Pedro Tenorio, fue el encargado de reconstruir el maltrecho castillo. 

domingo, 21 de abril de 2013

BERTRAND DU GUESCLIN



El caballero Bertrand du Gesclin (1314 - 1380), hijo predilecto de la ciudad bretona de Dinan, guerrero destacado en la Guerra de los Cien Años y nombrado condestable de Francia por el rey Carlos V. La táctica preferida de Du Gesclin en la guerra contra los ingleses fue la de "tierra quemada". Cuando el enemigo se sentía debilitado y hambriento, Gesclin lanzaba contra ellos sus pequeñas, rápidas y bien entrenadas unidades. 


A su muerte fue honrado con cuatro tumbas. Su corazón reposa en la abadía de Saint Sauveur, también en Dinan. 

Du Gesclin intervino también, con sus hombres en la Península Ibérica, apoyando a Enrique II Trastámara, futuro rey de Castilla, en la fratricida lucha contra su hermano bastardo Pedro I el Cruel, al que terminaría dando muerte. 


Héroe local de Dinan, una preciosa villa medieval bretona, Bertrand du Guesclin.
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