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domingo, 19 de mayo de 2019

ALARODIOS.




Según Heródoto los alarodios habitaban en la demarcación tributaria persa número 18. Se llaman alarodianas a un conjunto de lenguas caucásicas, de entre las que destaca el georgiano.

lunes, 15 de abril de 2019

ADIRMÁQUIDAS.



Los adirmáquidas habitaban el norte de África, siendo los libios más próximos a Egipto, y por esta razón, tenían muchas costumbres egipcias. A decir de Heródoto.

La población de Libia está distribuida de este modo: comenzando desde el Egipto, los primeros habitantes de la Libia son los adirmáquidas, los cuales siguen por la mayor parte las costumbres egipcias y llevan el mismo traje que los demás libios; sus mujeres llevan en una y otra pierna ajorcas de bronce; llevan el pelo largo; cada cual, cuando coge sus piojos los muerde a su vez y así los arroja; estos son los únicos libios que hacen tal cosa, y los línicos, también, que presentan al rey las doncellas que están por casarse, y el rey desflora a la que le agrada. Estos adirmáquidas se extienden desde el Egipto hasta el puerto que tiene por nombre Plino. (Heródoto, IV, 168).

Esta nación formaba parte de la Marmárica, no lejos de Amonia, y podría corresponder al reino de Barca en la parte más retirada del mar. Las ajorcas de bronce que usaban las mujeres son aún frecuentes en Zalmira y Berbería.

La noticia nos hace pensar en una especie de derecho de pernada, aunque muchas de estas reflexiones hay que hacerlas con todo tipo de precauciones, pues bien podría tratarse de algún tópico literario atribuido a las poblaciones bárbaras, tan del gusto de los griegos.

domingo, 17 de febrero de 2019

AGATIRSOS.



Los agatirsos, emparentados con los escitas (y probablemente también con los tracios), y de costumbres similares, vivían en el territorio de la actual Transilvania, en la llanura del Mures (Maramuresh), antes de la urbanización de esta región.

“De los agatirsos baja el río Maris y va a confundir sus aguas con el Danubio”. Heródoto.

Heródoto nos ha dejado una escueta descripción de ellos.

“Los agatirsos son unos hombres particularmente amantes del lujo y muy dados a adornarse con objetos de oro; además mantienen relaciones sexuales con las mujeres a discreción, para tener entre todos ellos lazos de parentesco y, merced a este vínculo común, no verse sujetos a la envidia y el odio mutuos. En sus demás costumbres, guardan relación con los tracios”.
Heródoto IV, 104.


Instalados en la orilla izquierda del Danubio, su territorio era rico en minas de oro. Una de las razonas para explicar la campaña de Darío contra los escitas ha sido, precisamente, suponer que deseaba hacerse con el control de dichas minas.

Heródoto menciona además a un rey de los agatirsos, llamado Espargapites. Según él, los griegos consideraban a los agatirsos, los gelonos y los escitas, pueblos hermanos. Niebuhr los asimiló a los getas (o dacios), fueron sometidos en la época de las grandes invasiones por los alanos, por lo cual han sido confundidos con ellos.

Vivían en chozas transportables, montadas sobre ruedas, muy parecidas a las utilizadas por los tracios. El comercio de joyas y del oro con los griegos debió ser una actividad muy lucrativa.

Virgilio los llama pieti, acaso porque tenían la costumbre de pintarse o tatuarse el cuerpo de color azul. Según la leyenda eran descendientes de Agatirso, un hijo de hércules.


Amiano sitúa a este pueblo a las orillas del río Volga, Ptolomeo al Norte de la Sarmacia europea, Heródoto en Transilvania, Plinio en Escitia, e incluso otros autores antiguos mencionan otra pueblo del mismo nombre a orillas del Marsius en Hungría. Incluso no faltan autores que los identifican con los agatciros mencionados por Prisco en su Historia Bizantina. Esta circunstancia parece indicar que o bien se trata de un pueblo de gran movilidad (a lo largo de los siglos) o bien que se trate de grupos diferentes conocidos con el mismo nombre.



jueves, 14 de febrero de 2019

ALIZONES.



Una tribu de escitia citada por Herodoto. Marija Gimbutas también los menciona en sus obras y los situa en la Podolia. Los alizones practicaban una agricultura rudimentaria, por tanto, no tenían gran dependencia de los rebaños como la mayoría de las tribus escitas.

“... y más arriba de estos se halla otra nación llamada los alazones, que, siguiendo como los calípidas todos los usos de los escitas, acostumbran con todo hacer sementeras de trigo, del cual se alimentan, comiendo también cebollas, ajos, lentejas y mijo”
Heródoto IV, 18.

jueves, 13 de diciembre de 2018

LAS LEGENDARIAS AMAZONAS .



Indómito pueblo de mujeres guerreras, hijas de Ares y Harmonía, vivían en una sociedad matriarcal y matrilineal, donde los hombres no tenían cabida, y eran gobernadas por poderosas reinas como Pentesilea, Antíope o Hipólita. Para el sostenimiento de la tribu una noche al año mantenían relaciones con los hombres de algún pueblo vecino. De los hijos nacidos tan solo se quedaban con las chicas.

Vivían en contacto con la Naturaleza y rendían culto a Artemisa, diosa de la caza y los bosques. Bravas y despiadadas llegaron incluso a la amputación de uno de los pechos para ganar destreza como arqueras, se tornaban dulces y sensuales si la ocasión lo requería. Como mantis religiosas únicamente se acercaban a los hombres para procrear.

El legendario pueblo de las amazonas parece tener una base real en las mujeres de los sármatas, que según Heródoto, acudían a la batalla en compañía de los hombres, llegando en ocasiones, a mostrar más ardor y valor en el combate. 

viernes, 7 de diciembre de 2018

HELESPONTIOS.



Apiano llama Helespontios a las tribus que habitaban el Helesponto (el estrecho de los Dardanelos). Heródoto también se acuerda de ellos. 

Después de pagar a Mandrocles, Darío pasó a Europa, previniendo a los jonios que navegasen rumbo al Ponto hasta el río Istro, y que cuando llegasen al Istro, le aguardasen allí, haciendo un puente de barcas sobre el río, porque los jonios, los eolios y los helespontios capitaneaban la armada.
Heródoto IV, 89. 

Es posible que se trate de un pueblo tracio. 

domingo, 11 de marzo de 2018

EGIPCIAS



Heródoto, venido de Grecia, comprobó que el río y el cielo de Egipto no se parecían a ningún otro río ni a ningún otro cielo, y lo mismo ocurría con las costumbres. Gente rara, los egipcios: amasaban la harina con los pies y el barro con las manos, y momificaban a sus gatos muertos y los guardaban en cámaras sagradas.


Pero lo que más llamaba la atención era el lugar que las mujeres ocupaban entre los hombres. Ellas, fueran nobles o plebeyas, se casaban libremente y sin renunciar a sus nombres ni a sus bienes. La educación, la propiedad, el trabajo y la herencia eran derechos de ellas, y no sólo de ellos, y eran ellas quienes hacían las compras en el mercado mientras ellos estaban tejiendo en casa. Según Heródoto, que era bastante inventón, ellas meaban de pie y ellos, de rodillas.

Eduardo Galeano. Espejos. 

lunes, 13 de noviembre de 2017

LAS CABEZAS CORTADAS Y EL BOTÍN.



Por otra parte, las artes marciales se atienen, entre ellos, a las siguientes normas: cuando un escita abate a su primer enemigo, bebe sangre del vencido; además presenta al rey las cabezas de todos aquellos a quienes mata en el campo de batalla, ya que quien presenta una cabeza participa del botín que se obtiene, mientras que quien no aporta ninguna no tiene parte en el.
Heródoto. Historias IV, 64.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

SIMA QIAN.



“He decidido depositar todas mis esperanzas en mis palabras: he reunido y clasificado todas las antiguas tradiciones”.

Sima Qian es el nombre de un historiador chino, cuya obra significa para China, lo mismo que Herodoto para Occidente. El Shiji, Memorias Históricas, arrancan en tiempos semilegendarios y llegan hasta su propia época, el reinado de Han Wudi.

Esta monumental obra servirá de modelo para las sucesivas crónicas dinásticas. Sima Qian para escribir “el Shiji” se recluyó en la biblioteca y los archivos reales, pero también realizó un largo viaje para conocer las tierras chinas y recoger testimonios de primera mano.


jueves, 17 de agosto de 2017

DRÓPICOS



Un antiguo pueblo que vivía en Persia y su principal dedicación era el pastoreo de cabras, ovejas y caballos. Heródoto de Halicarnaso, padre de la Historia, es la única persona que nos habla de ellos al citar otras tribus persas de pastores como los daos, los mardos o los sagartios.

sábado, 12 de noviembre de 2016

AMAZONAS SÁRMATAS.



“Las mujeres de los sármatas sigue fieles a su antiguo género de vida: a lomos de sus caballos suelen salir de caza, tanto con sus maridos como sin ellos; también van a la guerra y llevan el mismo atuendo que los hombres. Por otra parte, entre ellos para contraer matrimonio rige la siguiente norma: ninguna doncella se casa antes de haber dado muerte a un enemigo; y algunas hasta llegan a morir de viejas sin haberse casado, por no haber podido cumplir la ley”. (Heródoto libro IV).

sábado, 18 de julio de 2015

CISIOS



"Los cisios que salieron en campaña iban armados como los persas, pero en vez del gorro llevaban mitra. Marchaban al mando de Ánafes, hijo de Ótanes" (Heródoto VII, 62).

Heródoto incluye a los cisios entre las tropas que formaban parte del ejército persa que participó en la batalla de las Termópilas, cuando el Rey de Reyes planeaba invadir Grecia. El territorio de los cisios, del que formaba parte Susa (capital del Imperio) constituía el octavo departamento tributario de los persas.

"En Susa y del restante país de los cisios se recaudaban trescientos talentos. Éste fue la octava demarcación tributaria"
Heródoto III, 92.


Hay quien identifica a los cisios con los coseos, que por tanto vendrían a ser el mismo pueblo.  

domingo, 12 de julio de 2015

OBELISCO DE RAMSÉS II EN FLORENCIA.



Heródoto, Julio César, Napoleón....desde la misma Antigüedad todos los viajeros que llegaron a Egipto cayeron bajo el influjo de su magia. Y también intentaron trasladar a Europa un poco de esa magia: rayos de Sol transformado en piedra.



El obelisco que ornamenta actualmente una pequeña plaza redonda en los Jardines de Boboli en Florencia, formó parte del complejo de Luxor en época de Ramsés II, y pasó por Roma antes de instalarse definitivamente en este palacio de la capital de la Toscana.  

lunes, 22 de junio de 2015

LAÓNICO CALCOCONDILAS.



Viajeros, geógrafos, cronistas, escribanos, exploradores e historiadores, que dejaron sobre papel constancia de su paso por el mundo, de las maravillas que vieron o las atrocidades que oyeron. Objetivos o subjetivos, imparciales o partidistas, sus palabras se nos antojan imprescindibles para, desde nuestro presente, conocer un poco del pasado. Laónico Calcocondilas fue uno de ellos. Miembro de una poderosa familia ateniense del siglo XV, tomando como insignes modelos a Heródoto y Tucídides, redactó una obra en diez volúmenes centrada particularmente en un incipiente Imperio Turco, que comenzaba a dar muestras de su futura grandeza. Primeramente hace un breve recorrido por la historia universal desde los asirios, para describir con más detalle el reinado de Mehmet II, sus batallas y relaciones con los vecinos (como la familia Draculesti), y por supuesto, la conquista de Constantinopla. Calcocondilas murió antes de poder terminar su obra. Pero su obra no se limitó a describir la decadencia de Bizancio y la fulgurante aparición del poder otomano, sino que recoge datos acerca de la Península Ibérica y sus querellas intestinas, Francia i Inglaterra, la historia de Occidente desde Carlomagno y Roncesvalles hasta la Guerra de los Cien Años, Alemania, Rusia, los rumanos y los pueblos ribereños del mar Negro.  

sábado, 16 de mayo de 2015

BARCEOS



"... y los impetuosos barceos tan temidos en estos contornos" (Eneida).

Los barceos eran un pueblo nómada y fiero (a tenor de lo que cuentan las fuentes) que habitaban en el Norte de África. Heródoto narra como fueron derrotados por el ejército persa que realizó campañas en Libia.

"Éste fue el ejército persa que se internó más en Libia, habiendo sido el único que llegó hasta las Evespéridas. Los prisioneros barceos, traídos como esclavos a Egipto, fueron desde allí enviados al rey Dario, quién les dio un lugar después para su establecimiento en la región de bactriana".
Heródoto IV, 204.


Probablemente a estos barceos haya que relacionarlos con la ciudad de Barca, una colonia griega en suelo africano fundada por los hermanos de Arcesilao I de Cirena, y que posteriormente fue romana y bizantina.

viernes, 15 de mayo de 2015

PETOS



Uno de los múltiples pueblos (tribu, clan o linaje) del gran tronco de los Tracios, cuyo nombre nos transmite el padre de la Historia, Heródoto. Vivían en la Tracia sudoriental, en la cuenca inferior del río Hebro (actual Maritza). Los ríos siempre han servido como demarcadores territoriales y los autores antiguos lo utilizaban frecuentemente como referencia geográfica.

"He aquí los pueblos tracios por cuyos territorios [Jerjes] prosiguió su marcha; los petos, los cicones, los bístones, los sapeos..."

Herótodo VII, 110

miércoles, 13 de mayo de 2015

MESAPIOS



Los antiguos habitantes de Mesapia, en el sur de Italia (Yapigia/Apulia) eran los restos de una emigración de tribus ilíricas que procedían de la Península Balcánica, y que desde el 500 a.C. fueron confinados en Calabria.

"Mesapia tiene forma de península, cerrada por un istmo de trescientos estadios, que va desde Brentesio hasta Tarento"
Estrabón VI, 3, 1.


Virgilio y Heródoto les conceden un origen griego, pero según las inscripciones reunidas por Mommsen, la lengua de los mesapios, cuya escritura habían tomado de los griegos, está relacionada con el albanés (cuyo origen también puso ser ilirio). 

martes, 12 de mayo de 2015

CNIDIOS


León de Cnido, en el Museo Británico.
Los cnidios habitaban el Asia Menor (en Caria), y como prácticamente todos los habitantes de la región fueron sometidos por los persas de Ciro. La población era de extracción doria, ya que la ciudad de Cnido fue fundada en el año 900 a.C. por los lacedemonios.

"....los cnidios, colonos de los lacedemonios, cuyo país está en la costa del mar..."
Heródoto I, 174.

Debido a su origen los cnidios mantuvieron buenas relaciones con Esparta y Tarento, y hasta el año 413 a.C. formaron parte de la Liga de Delos.

"...los cnidios, amigos de los tarentinos...."
Heródoto III, 139.

En Cnido tenia su sede una famosa escuela de medicina y Cnidio era el nombre de la Venus a la que se rendía culto en la ciudad y sus alrededores.

"Luego está Cnido, que tiene dos puertos de los cuales uno puede cerrarse, admite trirremes y sirve de fondeadero para veinte naves. Enfrente hay una isla de unos siete estadios de perímetro, elevada, con forma de teatro, unida al continente por dos muelles y que de alguna manera convierte a Cnido en una ciudad doble, pues una gran parte de la población habita en la isla, que protege ambos puertos. Frente a ella está Nísiro, una isla mar adentro. Cnidios ilustres fueron primero Eudoxo el matemático, uno de los compañeros de Platón, luego el historiador Agatárquides, uno de los peripatéticos, y en nuestra época Teompompo, uno de los amigos de influencia del César divinizado, y su hijo Artemidoro. También de allí es Ctesis, que fue médico de Artajerjes y escribió Asírica y Pérsica. Después de Cnido están las pequeñas ciudades de Céramo y Bárgasa sobre el mar.

Estrabón XIV, 2, 15.

domingo, 10 de mayo de 2015

PANFILIOS



Panfilia es el nombre de una región que estaba situada en la costa meridional de Asia Menor, entre Licia y Cilicia, en la Turquía actual. Sus habitantes, llamados panfilios, eran una especie de mezcla sociocultural (Pamphylia en griego significa "todas las razas") de poblaciones nativas, cilicios y colonos griegos, y fueron sometidos por Creso, el último rey de Lidia. En el año 133 a.C. fue convertira en provincia romana. Los panfilios rendían culto a una deidad femenina conocida como Señora de Perge, asimilada con Ártemis.

Según Heródoto portan elementos materiales griegos.
"Los panfilios, equipados con armas helénicas, aportaban treinta naves. Los mencionados panfilios son descendientes de los que, partiendo de Troya, fueron dispersados en compañía de Anfíloco y de Calcante"
Heródoto VII, 91.

Y según Estrabón tienen costumbres cilicias.
"Los panfilios, en cambio, que tienen mucho en común con el pueblo cilicio, no acaban de abandonar sus acciones de pillaje ni dejan vivir a sus vecinos en paz aunque habitan a los pies del Tauro en su vertiente sur"
Geografía XII, 7.2

En su libro XIV de Geografía, en el capítulo cuarto, el geógrafo Estrabón describe Panfilia con más detalle.


PANFILIA.

1. Entre Fasélide y Atalea.
Después de Fasélide está Olbia, una gran fortaleza donde empieza Panfilia, y tras ella el llamado Catarractes, un río muy copioso y torrencial que cae con tal fuerza desde una alta roca que el ruido se oye desde lejos. Luego está la ciudad de Atalea, epónima de Filadelfo, que la había fundado estabelciendo en la pequeña ciudad de Córico un asentamiento colindante de colonos reodeándola con una muralla mayor. Dicen que entre Fasélide y Atalea pueden verse Tebas y Lirneso, siendo de la llanura de Tebas de donde salieron desterrados a Panfilia parte de los cilicios troyanos, según dijo Calístenes.

2 . Desde el río Cestro hasta la frontera con Cilicia Traquea.
Luego está el río Cestro y subiendo por éste, a sesenta estadios, la ciudad de Perge. Cerca de allí en un lugar elevado está el santuario de Ártemis Pergea, en el que se celebra una fiesta anual. Después, a unos cuarenta estadios sobre el mar, está la ciudad de Silio sobre una elevación, visible desde Perge. Luego viene la laguna Capria, de gran tamaño, y después el río Eurimedonte, subiendo por el cual, a sesenta estadios, está la ciudad de Aspendo, fundación de los argivos y muy poblada, y hacia el interio de ésta Petneliso. Luego hay otro río y muchas islas enfrente; luego Side, colonia de los cimeos que tiene un templo de Atenea, y muy cerca la costa de las Cibiratas menores; luego el río Melas y un fondeadero; luego la ciudad de Ptolemaide y después las fronteras de Panfilia y Coracesio, el comienzo de la Cilicia Traquea. Toda la travesía costera panfilia tiene seiscientos cuarenta estadios.

3. Los Panfilios.
Heródoto dice que los panfilios pertenecen a las huestes de Anfiloco y Calcante, una mezcla de gentes que los acompañaron desde Troya; que la mayoría se quedaron a vivir allí, pero algunos se esparcieron por muchos lugares de la tierra. Calino dice que Calcante terminó su vida en Claros, pero que las huestes de Mopso cruzaron el Tauro y unos se quederon en Panfilia mientras que otros se dispersaron por Cilicia y Siria e incluso hasta Fenicia.


viernes, 3 de abril de 2015

CIRNIOS



Los cirnios, ancestrales habitantes de las islas de Cerdeña y Córcega, que actuaron habitualmente como mercenarios de los ejércitos cartagineses.

"Su ejército se componía de trescientos mil hombres entre fenicios, libios, iberos, ligures, elíseos, sardonios y cirnios: lo mandaba Amílcar, rey de los cartagineses, hijo de Hanón."
Heródoto VII, 165.

¿Podemos atrevernos a pensar que los antepasados de los cirnios (o los cirnios mismos) fueron los constructores de los misteriosos nuragas?.
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