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martes, 10 de julio de 2018

QUE LLEGAN LOS BÁRBAROS.



El pequeño número de los que sobrevivimos no fue gracias a nuestros méritos, sino a la misericordia del Señor. Pueblos innumerables y feroces han ocupado el conjunto de la Galia. Todo el territorio que se extiende entre los Alpes y los Pirineos, el que limita con el océano y el Rin, ha sido devastado por quados, vándalos, sármatas, alanos, hérules, sajones, burgundios, alamanes, etc.. (…)

Maguncia, en otro tiempo ilustre, ha sido tomada y saqueada. En su iglesia, millares de hombres han sido masacrados. Worms ha sido reducida después de un largo asedio. Las ciudades han quedado despobladas por la espada y el hambre. No puedo recordar sin lágrimas a Tolosa (…). Hispania misma, tiembla (…)
San Jerónimo, Carta a Geruchia, siglo V.

sábado, 13 de junio de 2015

LA GRAN MORAVIA.UNA SÍNTESIS



Instalado entre el mundo germano (representado en estos momentos de la historia por la Francia Orientalis) y el Imperio Bizantino, las dos potenticas de la época (Alta Edad Media), se desarrolló la Gran Moravia (Velká Morava/Magna Moravia), el primer estado medieval eslavo de cierta relevancia y proyección, conquistador y heredero del Principado de Nitra. Con el objetivo de contrarrestar la influencia franca (y frenar su expansión), Moravia basculó hacia Oriente, buscando el apoyo de Bizancio, a través de la evangelización de los apóstoles Cirilo y Metodio.


Sin el ruido de los ávaros, el estigma de los hunos, la belicosidad de los godos o la ferocidad de los magiares, fueron llegando, poco a poco, los eslavos, que casi imperceptiblemente ocuparon el centro y el oriente de Europa. No queremos decir con esto que los eslavos fuesen pacifistas empedernidos, ni que no tuvieran que recurrir a la fuerza y a la guerra para afianzar el territorio. Es más, el primer estado eslavo se forjó a golpe de espada y utilizó como aglutinante la Biblia. Ratislav, siguiendo el ejemplo de Clodoveo y Recaredo varios siglos antes, quiso utilizar la religión para dotar a su estado de unas bases sólidas y un elemento de cohesión.

Génesis.


La historia de la Gran Moravia, un efímero estado (tribal) eslavo, que se desarrolló entre carolingios y magiares, con las manos (suplicando ayuda) tendidas hacia Bizancio, es muy compleja, y sus orígenes no están, todavía, suficientemente documentados.

Un antiguo centro de civilización celta sobre el que se asentó el pueblo germano de los cuados , fue recibiendo desde el siglo V (tras el colapso del Imperio Romano), la llegada de diversos grupos eslavos. Establecidos en gran número, los eslavos le otorgaron el nombre de Moravia a esta tierra, pues por ella fluía un río llamado Morava. Estas tribus o familias dispersas se fueron agrupando alrededor de determinados caudillos o príncipes (knez) como Pribina o Samo. Más tarde, y en referencia al topónimo en cuestión, los bizantinos bautizaron este estado como Gran Moravia.

Como la mayoría de los estados medievales, y aún posteriores (y por supuesto anteriores), la guerra tuvo una importancia crucial en la formación de la Gran Moravia, forjada a hierro y fuego. A partir del siglo VI el solar de la futura Moravia era sometido al despiadado ataque de los ávaros, a los que el Reino (o Principado) de Samo opuso, una tímida, y por momentos, insuficiente resistencia. Serían los francos los que precipitaron el derrumbe del poder ávaro en la región tras vencerlos en el 769.

Menos de un siglo más tarde, en el año 833, Mojmir I somete al Principado de Nitra (proyecto frustrado de estado eslavo), aglutinando por vez primera a diversos grupos tribales eslavos, checos, eslovacos, bohemios, moravos, alrededor de un único estado, reuniendo toda la región bajo un mismo trono, cuyo primer ocupante fue el propio Mojmir.

Pribina, legítimo príncipe de Nitra, logra huir con su familia, y consigue del rey franco un pequeño feudo a orillas del Lago Balatón (en la actualidad una referencia turística en Hungría).

Ratislav y la consolidación.


Mojmir puso los pilares y Ratislav añadió cemento para consolidar los cimientos del edificio moravo, contando para ello con la aquiescencia (más o menos interesada) del Imperio Bizantino.

Después de dar varias vueltas a libros y a la red de redes, no me queda muy claro como llegó Ratislav a sentarse en el trono de la Gran Moravia. Una posibilidad es que este Ratislav, nieto de Mojmir, derrocase al soberano con la ayuda de Luis el Germánico. La otra opción es que simplemente murió Mojmir y el alemán favoreció la coronación de Ratislav. De una u otro manera, el quid de la cuestión está en el apoyo del rey Luis, totalmente convencido de que Ratislav aplicará en sus nuevos dominios una política favorable a los intereses francos. Craso error.

Tan pronto como se aposentó en el trono, y a pesar de deber parte de su corona a Luis, Ratislav consiguió consolidar su independencia, y ante el inminente peligro que suponían los francos (que además se habían aliado con los siempre incómodos ávaros), estrechó lazos con Oriente. Con la intención de materializar esta ventajosa alianza con Bizancio, solicitó al emperador Miguel III que le enviase algún misionero que evangelizara a sus súbditos y de paso, eliminar el monopolio de los obispados francos en la región. De esta manera llegaron a Moravia los apóstoles Cirilo y Metodio , cuya obra resulta decisiva en la configuración posterior de las culturas eslavas, la formación de una identidad propia y su autonomía con respecto a Occidente.

Las fortalezas.


Además de lograr fortalecer su reino, Ratislav inició una serie de campañas militares que le llevaron a extender sus dominios hasta el Vístula y el Oder. Para defender su territorio puso en marcha una política de construcción de fortalezas, entre las que destacan Devin, Nitra y Bratislava.

Como norma general se utilizaron estructuras preexistentes; protohistóricas en Devin o romana en Bratislava. Los castillos se edificaban en colinas, rodeados por empalizadas de madera y fosos, siguiendo los modelos imperantes en otros lugares de Europa.

Svatopluk I. Apogeo y canto del Cisne de Moravia.


Bajo el gobierno de Svatopluk I , cuya estatua ecuestre preside un lugar privilegiado en la pequeña plaza que se abre frente a la entrada del Castillo de Bratislava , la Gran Moravia alcanzó su cénit y la máxima expansión territorial de su no muy larga historia. Pero también comenzó su declinar.

Svatopluk era sobrino del rey Ratislav, del que había recibido el título (y dominio) de Príncipe de Nitra. El joven y ambicioso Svatopluk, educado en la corte real estaba totalmente convencido de se capaz de hacer las cosas mucho mejor que su tío. Para hacerse con el poder se alió con los francos, hizo prisionaro a Ratislav y lo entregó a sus enemigos.

Parece ser que la lealtad no era frecuente en esta corte eslovaca (si se me permite utilizar el término), pues Ratislav traicionó a Mojmir y Svatopluk a Ratislav, convencidos de que no extía manera más directa y segura de acceder al poder.

Svatopluk gobernó con mano de hierro su reino, expulsó a los francos, repelió a los búlgaros y contuvo las primeras oleadas de los magiares. Se proclamó "Rex de Magna Morava" y llevó a su imperio a las cotas más altas de expansión territorial, abarcando Chequia, Eslovaquia, y áreas de Hungría, Rumanía, Polonia, Austria, Alemania, Serbia, Eslovenia, Croacia y Ucrania. La Gran Moravia tuvo presencia en prácticamente todos los estados eslavos actuales.

A pesar de todo lo conseguido, la muerte de Svatopluk significó el principio del fin para la Gran Moravia.

Una capital fantasma.


Constantino VII, emperador de Bizancio se refiere con el nombre de Moravia a la capital de la Gran Moravia. En la actualidad todavía no ha podido ser identificada, aunque la principal candidata es Mikulcice. Las ciudades moravas, como todas a los largo del tiempo, marcan una clara división entre los poderosos y los oprimidos; viviendas de madera para la gente común y resistentes edificios de piedra para la nobleza.

Mikulcice fue fortificada en el siglo VII y años más tarde se había convertido en una importante aglomeración con un castillo, varias aldeas y una población de unas dos mil personas. Además de capital política, Milkulcice fue un centro religioso de influencia en la región, donde se construyeron, utilizando la piedra, las primeras iglesias del país.

No obstante, y siguiendo la práctica de otros reinos, la corte era itinerante, y también se establece temporalmente en otras sedes como Nitra , segundo centro del Imperio y dominio del príncipe heredero, Devin o Bratislava , cuya función más importante era defender la frontera con los francos.

Ejército.


Como hemos señalado, el ejército fue parte importante en el origen, el desarrollo y la consolidación de la Gran Moravia, aunque a decir verdad contamos con pocas fuentes sobre los primeros ejércitos eslavos.

El grueso de la tropa estaba formado por una infantería pesada armada con lanzas y hachas, cuyo aspecto debía ser temible. Un frente compacto de robustos hombres decididos a quebrar cráneos a golpe de hacha. Sin embargo a la caballería se le dio poco uso, lo que significó una gran desventaja ante los rápidos y efectivos jinetes magiares.

Los caudillos contaban con un grupo selecto, que era a la vez guardia personal y cuerpo de élite, el "druzhina". Los jefes moravos eran más partidarios de las escaramuzas, las emboscadas y la guerra de guerrilla, antes que plantear batallas campales. La red de fortalezas servía para replegar las tropas tras los rápidos ataques.

Los hijos de Svatopluk y el final de la Gran Moravia.
La Gran Moravia acosada en sus amplias fronteras y debilitada por las inevitables luchas internas no fue capaz de resistir las acometidas de un pueblo que venía cabalgando desde las estepas. Morir Svatopluk (894) y comenzar la decadencia del imperio fue una misma cosa. Sus sucesores se vieron incapaces e impotentes ante el avance de los magiares.

Los hijos de Svatopluk se repartieron el poder, el territorio y la influencia, el mando quedó dividido y el estado entró en barrena. Mojmir II será rey de la Gran Moravia y Svatopluk II Príncipe de Nitra. Enfrascados en luchas intestinas (tan humanas) comenzaron a perder los territorios periféricos; sufrieron la invasión de los francos, los checos comienzan a rebelarse y en el área oriental se desgaja la futura Polonia.

Los húngaros aprovecharon esta debilidad para ir penetrando y arrebatando territorios en la cuenca del Danubio y en los Cárpatos. En el año 902 destruyeron a un ejército moravo y para el año 907, fecha de la Batalla de Bratislava , en la que los húngaros derrotan a los bávaros, la Gran Moravia era sólo un recuerdo (las fuentes no mencionan la presencia de tropas moravas en el choque). A partir de ese momento se produce en la región una profunda fusión entre eslavos y magiares.

Legado.
El principal legado de la Gran Moravia surge a partir de la obra de los apóstoles Cirilo y Metodio, determinante en la formación de las culturas eslavas. El recuerdo de este imperio de corta vida revivió en los siglos XIX y XX, durante la oleada romántica que recorrió Europa y que provocó numerosos levantamientos en el seno del Imperio Austrohúngaro y en los posteriores intentos de crear una identidad nacional conjunta con la que dotar un proyecto de estado, Checoslovaquia. La unión quedó rota amistosamente en 1993 mediante la Revolución de Terciopelo.


La Edad Media es una época complicada para ser estudiada y aprehendida en su totalidad. Cuando creo comprender algo, cuando me parece que he entendido el proceso de formación de un estado (ciertamente alejado en el tiempo y el espacio), me asaltan cincuenta dudas más, descubro cien datos nuevos que tengo que colocar en algún lado y que la mayoría de las veces no logro encajar. Y cuando me centro en el mundo eslavo, mi cabeza siente naufragar en un maremágnun de datos, a lo mejor confusos, a lo peor contradictorios. Con la Gran Moravia hice lo que pude, rastreando datos aquí y allá y ensamblándolos como buenamente he podido.


jueves, 21 de febrero de 2013

EL DÍA QUE DIOS SALVÓ A UNOS DEVOTOS LEGIONARIOS CRISTIANOS



Corría el año 174, el emperador Marco Aurelio, al frente de varias legiones, se encontraba en plena campaña en tierras de Germania, intentando contener a sus belicosas tribus; marcomanos, cuados, sármatas . . . 

Un vexillatio - destacamento - de la XII Legión, guiada tal vez por un comandante inexperto, se había internado en terreno hostil, alejándose de las líneas de avituallamiento. El suelo embarrado, el abrupto terreno que impedía el avance, la cercanía y acoso del enemigo y especialmente el hambre y la sed, causaban estragos entre los fatigados romanos que comenzaron a sentir seriamente sus vidas amenazadas.

Desesperados por la situación, algunos legionarios, que habían abrazado la fe cristiana, se arrojaron de rodillas al suelo y elevando sus corazones al cielo, pidieron ayuda al Todopoderoso. El ejemplo cundió rápidamente, y en pocos minutos prácticamente todos los miembros del ejército oraron a Dios, y suplicaron por sus vidas.


La bóveda celeste se tornó gris, el cielo se abrió y las nubes descargaron una terrible tromba de agua, acompañada de una miríada de rayos y truenos que desperdigaron al ejército enemigo y permitió a los devotos legionarios cristianos salvar sus vidas. 

Autores cristianos como Tertuliano, Eusebio de Cesarea o el hispano Paulo Orosio, fueron los encargados de transmitir tan extraordinario acontecimiento; el poder supremo del Dios Cristiano se mostraba superior a las Deidades Paganas

"Que esta guerra fue dirigida providencialmente por Dios lo prueba clarisimamente, entre otros argumentos, sobre todo una carta de este prudente y honrado emperador (Marco Aurelio). Efectivamente, al sublevarse estos pueblos de crueldad bárbara y de cantidad imnumerable, esto es, los marcomanos, los cuados, los vándalos, los sármatas, los suevos y casi toda Germania, y al peligrar el ejército, que había avanzado y había sido rodeado en territorio de los cuados, peligro que se debía más a la sed, ya que faltaba el agua, que al enemigo, se produjo, ante la invocación del nombre de Dios, invocación que de pronto hicieron públicamente unos cuantos soldados que se abandonaron a las preces con extraordinaria fe, se produjo, digo, una lluvia tan intensa que los romanos se vieron larga y justamente reconfortados, mientras que los bárbaros, asustados por la constante caída de rayos, y sobre todo porque muchos de ellos perdían la vida, se dieron a la fuga. Los romanos, persiguiendo hasta la aniquilación a los fugitivos, lograron, con un inexperto y pequeño número de soldados, pero con la poderosa ayuda de Cristo, una victoria gloriosísima y digna casi de ser antepuesta a todas las glorias de los antepasados"
Paulo Orosio. 
Historias VII, 15, 7-10.

domingo, 10 de febrero de 2013

MARSIGNOS



Los Marsignos aparecen citados en la Germania de Tácito, situados más allá de Cuados y Marcomanos, junto a otros grupos como los osos o los burios. Algunos autores, como J.M. Requejo, los consideran pueblos celtas. 

Hacia atrás, los marsignos, cotinos, osos y buros limitan a los marcomanos y cuados por su parte posterior. De éstos, los marsignos y buros recuerdan a los suevos por su lengua y costumbres; la lengua gala de los cotinos y la canónica de los osos demuestra que no son germanos; también el que estén sometidos a tributos.
Tácito. Germania. 43

Otra posibilidad, teniendo en cuenta su ubicación geográfica en la Europa Centrooriental y su inclusión en una lista junto a osos y burios, es que los marsignos fuesen un grupo protoeslavo. De todas formas, y a pesar de sus costumbres similares a los Suevos, parece claro que no eran germanos. 

ETNOGRAFÍA DE LOS CUADOS




Los cuados eran un pueblo de Germania Oriental, primos hermanos de los marcomanos, por parte de padre, y de los sármatas, por parte de madre. 

Según el historiador Tácito hacia el siglo I d.C. , formaban, junto a semnones, longobardos, hermunduros y marcomanos, parte de los suevos. 

"Próximos a los hermunduros viven los naristos y, a continuación, los marcomanos y los cuados. La gloria y el potencial más importante pertenecen a los marcomanos, e incluso su mismo territorio lo conquistaron valientemente tras derrotar en un tiempo a los boyos. No desmerecen la raza los naristos y cuados"
Tácito. Germania 42. 

Habitaban en la Europa Centrooriental, tierras de Bohemia y Moravia (República Checa), al norte del Danubio, regiones a las que llegaron junto con los marcomanos, y de las que expulsaron a los anteriores pobladores celtas (como los boios). Vivían al oeste de los sármatas, separados de las provincias romanas de Panonia Superior y Valeria, por el Danubio.

Vecinos de los sármatas, aparecen unidos en muchas ocasiones, de ahí que se nos presenten mezclados y muy próximos, no solo por la vecindad, sino también por la similitud de costumbres y armamento.

"[...] los sármatas y los cuados se habían unido y habían llegado a un acuerdo por la cercanía y la semejanza de sus costumbres y de sus armas, y que estaban atacando Panonia y la Moesia Segunda mediante grupos dispersos"
Amiano Marcelino 17, 12, 1. 

Es bastante probable, que sármatas y cuados sincronizasen sus incursiones en las zonas controladas por los romanos. 

". . . los cuados y sármatas asolan los territorios de Panonia"
Orosio VII, 22, 7

"[...] los cuados, que habían compartido numerosas situaciones de peligro con los sármatas, a quienes, con frecuencia habían estado inseparablemente unidos en sus correrías"
Amiano Marcelino 17, 12, 8. 



Parece que los cuados, gustaban de habitar lugares elevados y poblados de bosques, como la Selva Hercinia (Selva Negra). Debemos hacer hincapíé, nuevamente, de la gran importancia, tanto económica como religiosa, que tenía el bosque para el germano. La espesa vegetación, los humedales y los numerosos árboles, servían también como inaccesibles refugios y se convierten en lugares propicios para tender trampas y emboscar al ejército invasor romano.

"En este lugar además se encuentra la Selva Hercinia y los pueblos suevos, los cuales habitan en el interior del bosque, como los cuados"
Estrabón VII, 1, 3


Los cuados, junto a los alamanes, son uno de los pueblos germanos cuya importancia es mayor en el relato del historiador tardoantiguo Amiano Marcelino, que describe muy bien su organización.

Entre los siglos I y IV d.C. los cuados aparecen frecuentemente combatiendo a Roma.

El primer contacto de Roma con los Dacios (86 d.C.), obligó a Domiciano a luchar también contra otros pueblos, como los sármatas, los marcomanos de Bohemia, y los propios cuados en Moravia.

Estando Panonia sin guarnición romana, los cuados se lanzaron a su conquista, y tuvo que acudir un ejército  romano de 20.000 hombres que fue derrotado.

Envalentonados, los cuados continuaron con su avance y trataron de apoderarse de la ciudad italia de Aquileya, en el mar Adriático, muy cerca de la frontera con Eslovenia. En esta ocasión si que fueron detenidos por las legiones de Roma.




En tiempos de Marco Aurelio, se unieron a los marcomanos, y fueron vencidos en el 175. 

"Efectivamente, al sublevarse estos pueblos de crueldad bárbara y de cantidad innumerable, esto es, los marcomanos, los cuados, los vándalos, los sármatas, los suevos y casi toda Germania"
Orosio VII, 15,8.

Durante este el siglo II, los cuados eran un pueblo aguerrido y temible, protagonistas de intrépidas campañas militares, fueron capaces de destruir Opitergium (en el Véneto) y del mencionado asedio de Aquileya. En el siglo IV, Amiano considera, que los cuados han perdido el esplendor de antaño.

"En ese momento no eran muy temidos, pero habían sido un pueblo belicoso y con mucho poder como demuestran sus rápidos ascensos y caídas del pasado, el que Aquileia fue asediada por ellos y por los marcomanos, la destrucción de Opitergio, así como muchas acciones sanguinarias culminadas en campañas muy rápidas. Por ello, cuando atravesaron los Alpes Julios, el emperador Marco Pío, de quien hemos tratado anteriormente, apenas pudo resistir"
Amiano Marcelino 29, 6, 1.

Los cuados volvieron al ataque durante el Imperio de Caracalla y en época de Galieno invadieron Panonia. En el 375 Valentiniano los expulsó, y desde este momento se confundieron totalmente con los suevos, formando parte de este contingente de pueblos en la "gran migración de los germanos". 

El emperador Valentiniano sentía la necesidad de proteger la frontera situada al otro lado del Danubio, concretamente el territorio ocupado por los cuados, y por este motivo los forzó a la guerra, invadiendo su espadio. Según nos informa Amiano, este espacio debía contar con enormes proporciones.

"Y es que Valentiniano, que desde el inicio de su principado había mostrado un gran afán por fortificar las fronteras - afán ciertamente excesivo -, ordenó que se levantara un campamento defensivo al otro lado del río Íster, en el interior del territorio de los cuados, como si estos formaran parte ya del suelo romano"
Amiano Marcelino 29, 6, 1.

El asesinato a sangre fría de su rey Gabinio, que parece ser ordenó Valentiniano, fue el motivo de una gran agitación generalizada entre los cuados, que devastaron a sangre y fuego las provincias de Panonia y Valeria.

"[...] el pueblo de los cuados, que había permanecido tranquilo durante mucho tiempo, se agitó de repente. [...] Y lo cierto es que, por bárbaros que fueran, tenían un motivo de queja".
Amiano Marcelino 29, 6, 1.

"Después, cuando el rey Gabinio pidió humildemente que no se intentara nada nuevo, simuló humanidad y, como si fuera a mostrarse de acuerdo, le invitó a que acudiera a un banquete junto a otras personas.
Pero cuando Gabinio salía del banquete, Marceliano hizo que le mataran, violando de forma criminal el deber sagrado de la hospitalidad.
Cuando el rumo de esta acción tan atroz se difundió por diversas regiones, hizo que se rebelaran los cuados y los pueblos cercanos. Éstos, llorando la muerte de su rey, reunieron y enviaron tropas de ataque que, después de atravesar el Danubio, atacaron a la gente que estaba ocupada en las tareas de la cosecha, ya que no esperaban ninguna hostilidad"
Amiano Marcelino 29  , 6, 5-6.

Sus ataques habitualmente estaban dirigidos sobre las fronteras romanas dirigidos contra las provincias de Valeria y ambas Panonias. Nos parece necesario distinguir, entre las ocasiones, pocas, que lo hacían en solitario, y las más frecuentes, en las que aliados con los sármatas invadieron las Panonias en 365, las dos Panonias y Valeria en el 373, y nuevamente, en el 375, las dos provincias de Panonia.

" [...] los suevos estaban atacando Recia, los cuados Valeria, y que los sármatas, el pueblo más experto en el pillaje, estaban devastando la Moesia Superior y la Panonia Segunda"
Amiano Marcelino 16, 10, 20. 

Los cuados, como otros muchos pueblos germanos, también sirvieron en el ejército romano, siendo destinados a las orillas del Éufrates y a la frontera meridional de la provincia africana. 

En las fuentes se nos muestra un pueblo dedicado al pillaje y la rapiña, siendo el robo el único objetivo de sus expediciones militares. Además, Amiano exalta su carácter bárbaro, cuando nos los presenta exultante, alegres y satisfechos tras haber destruido una ciudad y masacrado a su población.

También sobresale su capacidad mucho más dispuesta para la emboscada, la táctica de guerrilla, que para la batalla campal, el combate a campo abierto; siendo ágiles en rápidos ataques y veloces retiradas. Siendo su organización militar en pequeños escuadrones de gran movilidad.

Su carácter volátil, o más bien conscientes del verdadero peligro, se muestra en las numerosas ocasiones, en las que tras una derrota militar, se arrodillan ante sus vencedores y suplican una paz honrosa. Más de una vez, culpan de sus razzias a pequeños grupos de bandidos que nada tienen que ver con ellos (actuación similar a la de los lusitanos en la Península Ibérica). Para asegurar la paz, no tenían inconveniente en desprenderse de las armas, ni de entregar a sus propios hijos como rehenes a los romanos, a cambio de la fidelidad.

". . . al ver a nuestro ejército en el corazón de su reino y del suelo patrio, se echaron a los pies de nuestros soldados y, tras alcanzar el perdón, cumplieron lo que se les ordenó, eso es, entregaron a sus hijos como garantía de que estaban dispuestos a cumplir las condiciones impuestas, tras lo cual, sacaron las espadas que ellos veneran como divinas y juraron que iban a ser reales"
Amiano Marcelino 17, 12, 21.

Los cuados se dividían en diferentes pueblos (tribus/linajes) que ocupaban diferentes territorios; de ahí que en las fuentes aparezcan distintos reinos de los cuados. También se utiliza el término "pagi" para referirse a esas circunscripciones, al frente de cada cual había una jerarquía superior.

Las noticias sobre la campaña de 358 nos ofrece una muestra de la organización política de este pueblo germano; en ella se distinguen varios grupos y podemos extraer además algunas ideas sobre su concepción monárquica.



Tenemos las figuras de los reyes Arahario, que aparece al frente de una tropa mixta de cuados y transiugitanos, y de Vitrodo, hijo de Viduario. Podemos pensar en una monarquía claramente hereditaria y en cierto sentido compartida. Los reyes tendrían amplios poderes, aunque limitado quizás por la asamblea del pueblo en armas, tan típica de la organización políticosocial de los pueblos germanos.

"Es lo que hicieron Arahario y Usáfer, un noble destacado, generales de los ejércitos de sus pueblos y, de los cuales, el primero encabezaba al grupo de los transyugitanos y de los cuados y, el segundo a algunos sármatas, grupos muy unidos por la cercanía de sus tierras y por la fiereza de su carácter"
Amiano Marcelino 17 ,12, 12.

Junto a esta cúspide, denotamos la presencia de un conjunto de reyezuelos vasallos, por llamarlos de alguna manera, con un poder mucho más limitado y posiblemente dependiente de los anteriores. El caso más claro es el de Agilimundo.

"Entonces su príncipe Vitrodoro, hijo del rey Viduario, y su vasallo Agilimundo, así como otros nobles y oficiales, que encabezaban a varios pueblos . . ."
Amiano Marcelino 17, 12, 21.

La sociedad de los cuados tiene forma piramidal. En la cúspide se encuentran los reyes principales, compartiendo el poder, Arahario y Vitrodo.

El escalafón intermedio estaría formado por los mencionados reyes vasallo, Agilimundo, y un conjunto de grandes jefes militares (una especie de aristocracia), que extendían su poder sobre algunos grupos de cuados.



La base de la pirámide, sobre la que descansa todo el engranaje social y económico, está compuesta por los hombres libres; capaces de luchar y de trabajar.

En cuanto a la esclavitud no podemos ni afirmar, ni negar su existencia en algún momento de su historia. Lo cierto es que en esta época ya habría desaparecido.



La ganadería, especialmente la caballar, era su actividad económica más destacada. En general sus caballos eran superiores, en docilidad y rapidez, a los romanos. En el botín de guerra un elemento primordial eran los rebaños y todos los animales en general.

"Y una vez que mataron a la mayor parte, al resto se los llevaron prisioneros hasta su tierra, así como a una gran cantidad de ganado"
Amiano Marcelino 29, 6, 6.

Junto a la ganadería también practicaban la agricultura, aunque a mucha menor escala. La producción agrícola no les ofrecía suficientes garantías de subsistencia, por lo que se veían obligados, en numerosas ocasiones, a incluir el grano en los botines obtenidos mediante las expediciones de pillaje o razzias.

En un principio, el territorio ocupado por los cuados era de una gran inmensidad, por tanto contaban con amplias tierras para el cultivo. Esta abundancia de tierras podría explicar el escaso desarrollo de sus técnicas de cultivo, y por ende, de su productividad. Utilizarían técnicas similares a la agricultura de rozas.

Por otro lado, el carácter montañoso de su hábitat dificultaría en gran manera el cultivo de la tierra. Por estos  motivos, sus actividades económicas revisten un marcado carácter ganadero, que implicaba una mayor movilidad que otros pueblos germanos occidentales.

Los cuados pasaban por ser excelentes jinetes, algo típico de pueblos nómadas pastores y  ganaderos, que hacen de la monta una auténtica forma de vida.

"Recorren distancias enormes, ya cuando persiguen a otros o cuando regresan, montando a caballos veloces y dóciles, y llevando cada uno un caballo y, a veces, incluso dos, de manera que, al ir cambiando de montura, pueden recuperar las fuerzas y el vigor con descansos alternativos"
Amiano Marcelino 17, 12, 3. 

Su táctica bélica, como hemos mencionado antes, es la de las emboscadas, ataques vertiginosos y rápidas huídas. Para ello utilizaban sus rápidos y bien adiestrados corceles, a los que castraban para evitar que se sintiesen sobreexcitados ante la presencia de yeguas (enemigas). En este sentido, la fuerza principal de su ejército era la caballería.



El armamento era variado y contaba con corazas de cuero, escudos y largas lanzas, ideales para la carga de caballería o para ser arrojadas; también contaban con dardos y otras armas arrojadizas.  Para el combate cuerpo a cuerpo utilizaban las espadas.

"Estos pueblos, más hábiles en el pillaje que en combate abierto, disponían de lanzas bastante largas, y de escudos hechos con cueros pulidos y alisados, sujetos a sus ropas de hilo como si fueran plumas. La mayor parte de sus caballos suelen estar castrados para evitar que se escapen agitados al ver a alguna hembra, o para que no se revuelvan cuando están escondidos y evitar así que descubran a los jinetes con sus fuertes relinchos"
Amiano Marcelino 17 , 2, 2.


En cuanto a las creencias religiosas, los cuados, al igual que otros pueblos esteparios de pastores nómadas como los hunos, veneraban las espadas. Entre los pueblos mencionados era costumbre adorar una espada clavada en la tierra.

"[....] sacaron las espadas que ellos veneran como divinas y juraron que iban a ser leales."
Amiano Marcelino 17, 12, 21. 

martes, 30 de octubre de 2012

GERMANIA DE TÁCITO (XV)




41  Esta facción de los suevos se extiende hasta la parte más interior de Germania; más cerca de nosotros (sigamos ahora el curso del Danubio, como antes el del Rin) está la tribu de los hermunduros, fiel a los romanos; por esta razón, son los únicos de los germanos que mantienen relaciones comerciales, no sólo en la orilla, sino tierra adentro, en la más espléndida colonia de la provincia de la Recia. Pasan la frontera por doquier y sin guardianes, y, mientras que a los demás pueblos les mostramos sólo las armas y los campamentos, a éstos les abrimos nuestras casas y fincas, porque no las ambicionan. Entre los hermunduros nace el Elba, río otrora famoso y conocido; hoy apenas se le menciona

42    Próximos a los hermunduros viven los naristos, y, a continuación, los marcomanos y cuados. La gloria y el potencial más importante pertenecen a los marcomanos, e incluso su mismo territorio lo conquistaron valientemente tras derrotar en un tiempo a los boyos. No desmerecen la raza los naristos y cuados. Y ésta es, por así decirlo, la fachada de la Germania en la zona que la bordea el Danubio. Los marcomanos han conservado hasta nuestra época reyes de su propia nación, noble linaje de Maroboduo y Tudro (ahora soportan monarcas extranjeros), pero la fuerza y el poder de sus reyes proviene de la autoridad de Roma; raras veces reciben nuestro apoyo militar, más frecuentemente de tipo económico, aunque no por ello son menos poderosos.

43      Hacia atrás, los marsignos, cotinos, osos y buros limitan a los marcomanos y cuados por su parte posterior. De éstos, los marsignos y buros recuerdan a los suevos por su lengua y costumbres; la lengua gala de los cotinos y la canónica de los osos demuestra que no son germanos; también el que estén sometidos a tributos. Los sármatas les imponen parte de tales tributos; parte, los cuados, como si fueran extranjeros; los cotinos, para mayor vergüenza, trabajan incluso minas de hierro. 

Todos estos pueblos se asentaron en algunas llanuras, pero sobre todo en desfiladeros y cimas de montañas. Una cadena de montes separa y divide Suevia, al otro lado de la cual viven muchos pueblos, entre los que el nombre de los ligios es el más extendido y comprende muchas tribus. Bastará nombrar a las más poderosas: harios, helvecones, manimos, helisios, naharvalos. En el territorio de los naharvalos es notorio un bosque perteneciente a una añeja religión. La preside un sacerdote con atavío femenino, pero, según una interpretación romana, recuerdan a los dioses Cástor y Pólux. Tal es la esencia de esta divinidad; su nombre, Alcis; ninguna imagen, ninguna huella de creencia extranjera; sin embargo, se les venera como a dos hermanos, como a dos jóvenes. 

Por lo demás, los harios, aparte de su fuerza, en la que superan a los pueblos citados, siendo feroces como son, favorecen su ferocidad con artimañas y aprovechando las ocasiones: con escudos negros y cuerpos untados, escogen noches muy oscuras para sus combates e infunden terror con el solo miedo que produce su aspecto de ejército espectral, sin que ningún enemigo soporte esa visión inusitada y como de otro mundo, pues en todas las batallas los primeros en ser vencidos son los ojos. 

Tras los ligios están los gotones; con régimen monárquico, con una sujeción algo mayor que la de los restantes pueblos germanos, aunque no tanto como para suprimir su libertad. A continuación, nos encontramos por la parte del Océano a los rugios y lemovios. Típicos de todos estos pueblos son los escudos redondos, las espadas cortas y la sumision a sus reyes.   
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