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sábado, 30 de marzo de 2019

CLAUDIO, DUX DE LUSITANIA.



Claudio, el dux de la Lusitania, fue hombre de confianza del rey Recaredo, especialmente en relación a las cuestiones militares. Participó en la guerra civil entre Leovigildo y Hermenegildo (padre y hermano de Recaredo respectivamente). Siempre se mantuvo fiel a Leovigildo y continuó esa buena relación con Recaredo, que siempre contó con la pericia del duque.

domingo, 23 de diciembre de 2018

RECAREDO.



A la muerte de Leovigildo (padre y antecesor) el nuevo rey visigodo Recaredo tuvo que aceptar un hecho concreto; la mayoría de la población hispana era católica. El monarca afrontó el problema con valentía y le dio una solución definitiva, el bautismo. 

En enero de 587 anunció que abandonaba el arrianismo y que toda su familia abrazaría una nueva religión, el catolicismo. Durante los dos años siguientes Recaredo tuvo que frenar al menos cuatro conspiraciones urdidas contra su persona. Algunas planificadas por obispos aparentemente conversos al catolicismo. 

Finalmente en el año 589 pudo celebrar el III Concilio de Toledo donde abjuró oficialmente del arrianismo. Esta decisión acercó la monarquía goda al pueblo. Recaredo supo demostrar un talante conciliador proporcionando a su reino una época de paz y de desarrollo, uno de los momentos cumbres de toda la historia visigoda. No tuvo, sin embargo, una vida larga, Recaredo moría por causas naturales a la edad de 40 años. 

Alguien tenía que hacerlo. Teodosio se agarró a un clavo ardiendo para salvaguardar la unidad de su imperio. Recaredo se bautizó para que su reino pudiese seguir siéndolo. 


miércoles, 5 de julio de 2017

APOTEOSIS DE SAN HERMENEGILDO.



Si un padre dice blanco, el hijo dice negro. Si el progenitor quiere que estudie, el vástago prefiere trabajar. Si el padre es arriano, el hijo se convierte al catolicismo. Si a las turbias relaciones entre los machos de la misma familia se añade la ambición y el poder, estalla el conflicto y se derrama sangre.

El visigodo Hermenegildo, harto de que su padre, el rey Leovigildo, solo tuviese ojos para el pequeño Recaredo, se bautizó como católico y organizó una revuelta que en el fondo tenía como objetivo ceñir la corona del reino.

El foco de resistencia anti-arriana que apoyaba a Hermenegildo, con su esposa (un princesa franca) y Leandro de Sevilla al frente, tenía sus bases en la beata Andalucía. Leovigildo no mostró piedad cristiana, aplastó el levantamiento, encerró a su hijo y, dicen, ordenó su asesinato.


Desde la misma mazmorra donde murió Hermenegildo asciende una escalera que lo condujo, en olor de santidad, y con toda la pompa del apoteosis triunfal, al cielo de los verdaderos cristianos; los católicos.  

lunes, 19 de septiembre de 2016

LEANDRO DE SEVILLA.




Obispo de Sevilla, hermano del ilustre San Isidoro, Leandro se relacionó profundamente (y de forma decisiva para ellos) con los hijos del rey visigodo Leovigildo; Hermenegildo y Recaredo.

A Hermenegildo lo azuzó contra su padre, convencido arriano, en una fracasada rebelión. A Recaredo lo instruyó en el Credo de Nicea y lo condujo amablemente a la causas católica. Una conversión que se materializó en el III Concilio de Toledo en el 589.


jueves, 3 de abril de 2014

ISIDORO DE SEVILLA, EL REINO VISIGODO, LA CULTURA CLÁSICA Y LA IGLESIA.



Los visigodos aparecen en la Península Ibérica procedentes del sur de Francia en el 507, tras ser derrotados en la batalla de Vouillé. Se trata de un pueblo arriano que se convierte al catolicismo, de la mano de su rey Recaredo, en el año 589, durante el III Concilio de Toledo.

A partir de ese momento se desarrolla en la Hispania Visigoda una actividad cultural más evidente, destacando de gran manera Isidoro de Sevilla (560 - 636)

De familia católica, pero de lugar de origen incierto, aunque hay quien opina que procedía de la zona bizantina de la Peninsula Ibérica, la llamada Spania. Otros investigadores opinan que procedía de la Bética, la zona controlada por los hispanorromanos. Si se sabe que su familia se traslada a Sevilla a mediados del siglo IV.

En el año 600 Isidoro fue nombrado obispo de Sevilla, sustituyendo en el cargo a su hermano Leandro. Los obispos, en líneas generales, tenían en la Alta Edad Media un destacado papel. Desempeñaban actividades esencialmente religiosas; misas, eucaristías, sacramentos, etc, pero también realizaban otros tipos de cometidos vinculados con la economía y la política. 

Los obispos eran considerados consejeros de los reyes y de los grandes señores. También estaban relacionados con aspectos culturales. Se encargaban de administrar el bagaje cultural de los diferentes reinos. Y en el caso de San Isidoro coincide con una familia que estaba inmersa en esta actividad intelectual.


La obra más importante de San Isidoro fue "Etimologías". Es una especie de enciclopedia donde intenta recoger todo el saber  de la Humanidad.

San Isidoro constituye uno de los pilares de la cultura clásica transmitida a través de la Iglesia. Las Etimologías tienen gran repercusión durante los siglos plenomedievales. Él conjuga perfectamente el saber de los paganos con los escritos católicos. 

miércoles, 9 de octubre de 2013

LA CONVERSIÓN DE RECAREDO Y LA FUSIÓN ENTRE HISPANORROMANOS Y VISIGODOS.



En el año 418 los visigodos se asentaron, mediante un pacto con Roma (foedus) en el sur de la Galia, pero en el 507 son expulsados por los francos, y se dirigen entonces a la Península Ibérica. 

Con el apoyo de los ostrogodos de Teodorico, cruzan los Pirineos y se internan en la Península Ibérica. Una vez en territorio peninsular se van a encontrar con diferentes realidades (sociales y) políticas; los suevos instalados en Galicia y Norte de Portugal, los bizantinos que dominaban una franja del litoral mediterráneo a la que llamaron Spania y con la población hispanorromana. 

La comunidad visigoda era reducida en número con respecto a los hispanorromanos y esto provoca que se agrupen en el centro de la península fijando su capital en Toledo. En ese sentido, los monarcas visigodos van a poner en marcha una política encaminada a conseguir la fusión con la población autóctona hispanorromana.

La población hispanorromana se extendía por toda la península, pero la zona más densamente poblada eran las meridionales y mediterráneas, por otro lado, los territorios donde la romanización fue más profunda. De todas formas, será el sur donde se localizan los sectores con mayor poder económico en la península. Y estas aristocracias terratenientes hispanorromanas eran cristianos católicos, mientras que los visigodos eran arrianos. Desde la perspectiva religiosa romana estos visigodos arrianos eran unos herejes. 

Hubo dos intentos para tratar de unir ambas comunidades, uno lo puso en marcha Leovigildo y el otro su hijo Recaredo. Se trata de dos intentos que siguen caminos completamente distintos. 


Leovigildo intentará realizar la fusión desde parámetros arrianos. Proyectará unificar las dos comunidades imponiendo el arrianismo. Va a conseguir el efecto contrario. Ciertos sectores poderosos, en los planos sociales, económicos y políticos, especialmente de la Bética, se oponen con firmeza al rey visigodo. 

El pensamiento dominante en la Bética era el cristianismo católico y la oposición de los grandes magnates del sur va a ser encauzada por el propio hijo de Leovigildo, Hermenegildo. Hermenegildo se dirige a la Bética y se pone al frente de esta protesta, lo que termina provocando una guerra civil. En definitiva, lo que pone en claro este conflicto, es la imposibilidad de fusionar a visigodos e hispanorromanos desde el punto de vista arriano. 


El siguiente intento de unificación si que va a cuajar y lo va realizar Recaredo, hijo y sucesor de Leovigildo. Lo que va a hacer es convertirse a la religión católica en el III Concilio de Toledo del año 589. 

La misma reflexión que hicimos para los francos sirve para el caso de los visigodos; se trataba de una cuestión más política que religiosa. Se buscaba una fórmula que le permitiese contar con el apoyo de esos grandes magnates y propietarios de tierras de la Bética. Este apoyo, resultó fundamental para oponerse a los bizantinos que estaban en la fachada mediterránea. Por cierto, los bizantinos también eran católicos (en ese momento). 


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