Mostrando entradas con la etiqueta Moisés. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Moisés. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de enero de 2019

EL CALVARIO DE LA IGLESIA DE SAN PABLO EN AMBERES.


Visitar Tierra Santa, peregrinar a Jerusalén ha sido desde prácticamente sus orígenes, uno de los objetivos de miles de cristianos. El viaje siempre ha sido complicado, y según épocas, excesivamente peligroso, y por ese motivo los Hermanos Dominicos de la ciudad de Amberes, decidieron construir en el cementerio de la iglesia un precioso jardín con estatuas que evocan toda la historia sagrada. 


Esta magnífica obra barroca pretende conmover al espectador y trasladar al creyente al momento de la pasión, la muerte y la resurrección de Jesucristo. 



Los profetas, los jueces y los monarcas judíos del Antiguo Testamento también ocupan su espacio en el jardín. 



Las calderas donde arden eternamente pecadores y pecadoras, almas condenadas para alimentar el fuego del infierno. 


Antes que cante el gallo me habrás negado tres veces. Esta ave anuncia la llegada del amanecer, el final de la oscuridad nocturna, el cese de todos los pecados que nos tientan durante la noche. 


La cruz triunfa sobre la muerte, el espíritu sobre la carne, Jesús señala el camino hacia la vida eterna. 
`

Este enigmático jardín no es, ni de lejos, la atracción más visitada de Amberes y ese es otro motivo para acercarse hasta la iglesia de San Pablo y disfrutar del silencio que envuelve a cada una de las esculturas. Si prestamos atención ellas mismas nos contarán su historia . . . 


Jesús resucitado se encuentra con María Magdalena, la más sugerente escena de los Evangelios. 





viernes, 20 de julio de 2018

SARGÓN DE ACAD, ARTÍFICE DEL PRIMER IMPERIO DE LA HISTORIA.




A Sargón de Acad, o Sargón el Grande, se le atribuye la fundación del Imperio Acadio, la primera forma imperial de la historia del Próximo Oriente. Este monarca fundó su dinastía hacia el año 2400 a.C., en la ciudad de Kish, donde habría ejercido de copero real. Conquistó las ciudades-estado de Sumer de manera tan rápida como completa, y logró extender sus dominios – el primer gran imperio del mundo antiguo – más allá del Éufrates, subyugando la tierra de Elam al este, Assur al Norte, llegando por el Oeste a subyugar las tierras ribereñas del mar Mediterráneo.


Según la “Lista Real Sumeria”, una de las fuentes fundamentales para el estudio de este período, nos dice que Sargón tomó el poder por las armas (algo habitual en la época), la ciudad de Uruk (predominante durante la época protodinástica) y la realeza pasó a Acad. Lugalzagesi de Umma, derrotado por Sargón, creó un protoimperio, dominado varias ciudades estado (aunque no pudo cuajar).


Sargón es el primer monarca en unificar el territorio de la Baja Mesopotamia, creó una dinastía que llegaría a tener once reyes, y pronto adquirió la categoría de héroe. Cómo héroe protagonizó sus propias aventuras y leyendas, y a diferencia de los monarcas de época protodinástica (excepto Gilgamesh y Lugalbanda), Sargón llegó a ser divinizado.

Sargón inició la costumbre de divinizar a todos los reyes de la monarquía Acadia. Se erigían en dioses protectores del Imperio Acadio, aunque en el resto de sentidos no eran equiparables al resto de dioses del panteón sumerio-acadio.


Sargón el soberano potente, rey de Agadé, soy yo.
Mi madre era una sacerdotisa, a mi padre no conocí.
Los hermanos de mi padre amaron las colinas.
Mi ciudad es Azupiranu, situada en las orillas del Éufrates.
Mi sacerdotisa madre me concibió, en secreto me dió a luz,
me puso en una cesta de juntos, con pez selló mi tapadera.
Me lanzó al río que no se levantó sobre mí.
El río me arrastró y me llevó a Akki, el aguador.
Akki el aguador me sacó cuando hundía su pozal.
Akki el aguador me aceptó por hijo suyo y me crió
Akki el aguador me nombró su jardinero.
Mientras era jardinero, Ishtat me otorgó su amor.
Y durante cuatro y … año ejercí la realeza.
El pueblo de los cabezas negra regí.
Poderosos montes con azuelas de bronce conquisté
Las sierras superiores escalé.
Las sierras inferiores atravesé.
Las tierras del mar tres veces recorrí.
Dilmún mi mano capturó.
(Leyenda de Sargón de Akkad, 2.334 – 2279 a.C.)

El poema es una copia neoasiria o neobabilónica (I milenio), de la propia leyenda que probablemente ya circulaba por Sumer en la época del Imperio Acadio. En esta leyenda se nos narra el nacimiento e infancia de Sargón, rodeado de circunstancias especiales. Esta leyenda servirá como modelo para otros personajes de la Antigüedad, como Moises, Gárgoris y Habis, Rómulo y Remo, Ciro II.


Siguiendo la leyenda, Sargón era hijo ilegítimo de una sacerdotisa que rompió su voto de castidad y un hombre anónimo. El río otorga a Sargón una protección divina e Isthar, diosa de la fertilidad y del amor, se convierte en la esposa del rey.

La historia es un punto diferente. Sargón significa “rey legítimo” (otro elemento propagandístico), actuaba como funcionario, tal vez copero, del rey Urzababa de Kish, y sin que conozcamos los detalles, se subleva y depone a Urzababa. Se produce una rebelión interna contra Sargón, que se ve obligado a huir. Funda la ciudad de Acad y desde allí comienza el sometimiento del resto de ciudades-estado sumerias.


En aquellos días no era fácil mantener el control de un imperio territorial tan amplio, y a la muerte del rey Sargón, ninguno de sus sucesores supo ejercer el poder con la misma energía y autoridad, de tal forma, que el poder acadio empezó a declinar y otras ciudades empezaron a alcanzar relevancia.




jueves, 7 de mayo de 2015

AMALECITAS



Amalecitas, descendientes de Amalec, nieto de Esaú, acérrimos y hostiles enemigos que encontraron los Israelitas en su penoso vagar por las tierras desérticas del Oriente Medio. Se trataba de un pueblo nómada, poderoso en algunos momentos y con capacidad suficiente para armar un ejército con carros y caballeros. Su territorio era el desierto que se extendía entre el Sinaí y el sur de Palestina. Los conflictos con Israel fueron constante. En época de los JueceS sometieron en un par de ocasiones a Israel, aunque también fueron derrotados por Josué y maldecido por Moisés, así es que alternaroN derrotas con victorias, hasta que el rey David quebró su resistencia, desapareciendo de las fuentes a partir de ese encuentro.


"Amalec vino y atacó a Israel en Refidín. Moisés dijo a Josué: Elige algunos hombres y sal a combatir contra Amalec. Mañana yo me pondré en la cima del monte, con el cayado de Dios en mi mano. Josué hizo lo que le mandó Moisés, y salió a combatir contra Amalec. Mientras tanto, Moisés, Aarón y Jur subieron a la cima del monte. Mientras Moisés tenía las manos alzadas, vencía Israel; pero cuando las bajaba, vencía Amalec. Como los brazos de Moisés se cansaban, ellos tomaron una piedra y se la pusieron debajo para que se sentase; mientras, Aarón y Jur le sostenían los brazos, no a cada lado. Así resistieron sus brazos hasta la puesto del sol. Josué derrotó a Amalec y a su pueblo a filo de espada. Yahvé dijo a Moisés: Escribe esto en un libro para recuerdo y haz saber a Josue que yo borraré por completo la memoria de Amalec de debajo de los cielos. Moisés construyó un altar y lo llamó Yahvé, mi bandera, diciendo: ¡La bandera de Yahvé en mano!; Yahvé está en guerra con Amalece de generación en generación".

Éxodo, 17.8.

sábado, 9 de agosto de 2014

MOSESBRUNNEN



Las estatuas policromadas que coronan las fuentes de la ciudad, son el elemento más llamativo, y quizás representativo de Berna, la capital de Suiza. Frente a la portada de su gótica catedral, en la plaza del mismo nombre, Münsterplatz, el profeta Moisés, aquel que liberó al Pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto y que más tarde, recibió de Yavhé los Diez Mandamientos, enseña, a todo el que quiera mirar, las famosas Tablas de la Ley de Dios.  

miércoles, 27 de febrero de 2013

LOS CELTAS Y "SUS TIERRAS PROMETIDAS"



El escritor, y muchas otras cosas más, Fernando Sánchez Dragó, en su libro "Gárgoris y Habidis. Un historia mágica de España", imagina a las tribus celtas protagonizando una peregrinación ritual, un éxodo análogo al del pueblo hebreo, donde los druidas interpretarían el papel de Abraham, Moisés y los otros patriarcas,  en busca de sus tierras prometidas,  a saber; Galicia, Bretaña e Irlanda. 

"Los druidas al frente de su pueblo, irrumpen en la Península hacia el año 1000, pero no pasan de Cataluña: son los primeros celtas, los que incineraban a sus cadáveres y ponían a las ciudades nombres terminados en dunum. Dos siglos más tarde, otras vanguardias de los mismos nómadas (que evidentemente buscaban algo) llegan al Ebro, atraviesan el llano del Urbión, dejan atrás Madrid y Ávila, y rinden viaje en el norte de Portugal: muy cerca de la meta. Son hormigas exploradoras que preceden en poco más de cien años a la gran oleada, la del siglo VI, que sin detenerse, siguiendo un itinerario muy preciso, llega a Galicia y allí cambia sus costumbres andariegas por el pastoreo sedentario. 

Ruda, interminable odisea, en cuyo término sólo una parte de los expedicionarios alcanza el punto de promision.

También sabemos que Galicia no era la única meta del viaje. Había otras dos: Irlanda y Bretaña. Todo hace suponer que los emigrantes se encaminaban hacia una tierra de promisión desconocida, pero de la que alguien - los maestros - o algo - ciencia infusa, verdad revelada, tradición - les había hablado. Como a Moisés y los hebreos. Comparación nada ociosa, porque los celtas acometieron una empresa muy parecida al Éxodo: tribus de pastores trashumantes, conducidas por hombres de superiores entendederas (los druidas), se ponen en marcha hacia un destino ignorado del que les separan setenta veces siete generaciones. Y tantean, y se descaminan y se dejan distraer por aventuras como el saco de Roma, y retroceden, y destacan ojeadores, y purgan sus yerros, y transmiten una consigna de padres a hijos, y por fin se establecen para siempre jamás en tres lugares de análogas características: finisterres atlánticos de costas recortadas, umbrales del país de los muertos salpicados de dólmenes, bibliotecas de piedra con jeroglíficos escritos a cincel en todas las veredas".
Sánchez Dragó 

¿Patraña? ¿Realidad? ¿Elucubración? ¿Posibilidad histórica?, quizás nunca lo sepamos, pero de lo que no cabe duda alguna, es de lo sugerente que resulta la narración de Dragó. . . así que cada cual dejé volar su imaginación, y póngase en el lugar de alguno de esos celtas que tras décadas de camino situó su hogar en el Finisterrae . . . 

miércoles, 28 de noviembre de 2012

ISRAEL, EL PUEBLO ELEGIDO


Pretencioso resumir en pocos párrafos la historia del pueblo hebreo, elegidos por Dios, y condenados, precisamente por su santidad, a un perpetuo errar. La historia política, económica, social y cultural, así como sus costumbres y tradiciones, es inseparable de la Historia Sagrada.

Y encontrar la verdad humana en las palabras, en libros mudos que sólo hablan a quien sepa escuchar. La Biblia es mucho más que la palabra de Dios, la Biblia es la palabra de los hombres y de las mujeres. 

1.- Los Orígenes del pueblo de Israel.
Para el pueblo de Israel, lo que lo hace santo, no es un objeto místico, ni un hito concreto, lo verdaderamente importante, es el relato de su Alianza con Dios. Israel, se cree, y se siente elegido por Dios.

1.1.- Los Patriarcas.
En origen, los judíos eran un conjunto de grupos de pastores semitas seminómadas vagando por tierras de Mesopotamia y que de ninguna manera formaban unidad. La organización social se basaba en la tribu, y la autoridad correspondía al Patriarca, o Cabeza de Familia, cuyo cargo pasaba del padre al hijo mayor. Las mujeres estaban totalmente subordinadas a ellos. 
Como pueblos pastores, adoraban al dios pastor de sus antepasados, al que conocían como "Él". En estas primeras etapas formativas, aceptaban a otras divinidades, e incluso mantenían antiguos cultos animistas, relacionados con el mundo natural; piedras sagradas, fuentes,. . .

1.2.- Abraham y la alianza.
De entre estos patriarcas, cobra gran importancia y trascendencia Abraham, originario de Ur en Caldea, que andando el tiempo se convertiría en el padre, y piedra angular de las tres grandes religiones reveladas: Judaísmo, Cristianismo e Islam.
Según narran las Sagradas Escrituras, hacia el 1850 a.C. Dios se apareció ante Abraham, sin que mediara invocación, y le reveló sus intenciones para con él y sus descendientes. Dios acordó una alianza con Abraham, le instó abandonar Ur y marchar hacia la Tierra Prometida de Canaán, prometiéndole que sería el fundador del "Pueblo Elegido". A cambio, Yahvé, pide obediencia y confianza total, es decir, auténtica Fe en sus divinas palabras.
Abraham aceptó la alianza, hizo suyo el mensaje de Dios, abandonó las tierras de Caldea con los suyos y se asentó en Canaán, donde nacieron sus descendientes; su hijo Isaac y su nieto Jacob, aquel que recibió el nombre de Israel. Los miembros del linaje de Abraham se convirtieron en los patriarcas de Israel.

Jacob, recibió de Yahel nombre de Israel y fue padre de doce hijos, epónimos de las Doce Tribus de Israel; Aser, Benjamín, Dan, Gad, Isacar, José, Judá, Leví, Neftalí, Rubén, Simeón y Zabulón.

1.3.- Moisés y el Éxodo.
Hacia el 1.700 a.C., una época de carestía obligó a los hebreos marchar a Egipto en busca de mejores condiciones de vida. Una constante que se ha repetido, y continúa repitiéndose a lo largo del tiempo, grupos nómadas que buscan una vida mejor, asentándose en territorios urbanizados más prósperos.

En Egipto vivieron unos cuatro siglos, y cayeron bajo el yugo de la esclavitud al haber olvidado su Alianza con Yahvé. Pero en su infinita benevolencia y misericordia, el Dios de Israel estaba dispuesto a concederles una nueva oportunidad, una nueva esperanza llamada Moisés.
Dios se materializó como una Zarza Ardiente ante los atónitos ojos de Moisés, se presentó con el nombre de Yahvé, le comunicó su deseo de renovar la Alianza y le animó a liberar a su pueblo de la opresión del faraón. Dios ayudaría a su pueblo, si eran capacez de obedecerle y adorarle sólo a Él.

Moisés se puso al frente de los hebreos en su salida de Egipto y los guió a través del ardiente desierto del Sinaí, en una larga marcha, el Éxodo, que se prolongó durante cuarenta años, desde el País del Nilo, hasta Canaán, la anhelada Tierra Prometida. 
En el monte Sinaí, Yahvé entregó a Moisés las Tablas de la Ley, los "Diez Mandamientos" de obligado cumplimiento, y que se sellan la Alianza de Dios con el Pueblo de Israel. El Decálogo reglará la vida del pueblo, basándose en la Ley Divina.

2.- El Reino de Israel.
La conquista de la tierra de Canaán y la lucha contra los pueblos vecinos; filisteos, edomitas, amalecitas, moabitas y otros, hicieron posible la unificación de todo el pueblo de Israel en un sólo reino, cuyo primer rey fue Saul.

Con sus sucesores, David y Salomón, Israel alcanzó su época de mayor esplendor como reino. Tras la desaparición de Salomón, el reino quedó dividido en Judá e Israel, y fue cayendo sucesivamente bajo el poder asirio, babilonio, persa, griego y romano.

2.1.- La época de los Jueces.
La época que transcurre desde la salida de Egipto a la creación de la monarquía, se conoce como época de los Jueces. En este periodo de tiempo, los hebreos eran dirigidos por grandes hombres llamados jueces, con poderes civiles, militares y religiosos.

Una vez en tierras cananeas, los israelitas fueron conquistando las ciudades una a una, pero como es lógico suponer, no pudieron dominarlas a todas. Uno de los líderes militares más activos fue Josué, que consiguió asaltar los altos muros de Jericó.

Tras el asentamiento en tierras cananeas, el territorio se repartió entre las Doce Tribus. Todas ellas recibieron un lugar donde comenzar una nueva vida excepto las tribus de Leví y la de José. La de José, debido a su fortaleza, se dividió entre los descendientes de sus hijos Manesés y Efraín. Mientas que la tribu de Leví, por mandato divino se dedicaría al sacerdocio, por lo que no iba a necesitar tierras.

A mediados del siglo XII a.C. hicieron su fulgurante aparición los filisteos, uno de los elementos más activos de los llamados "Pueblos del Mar", que ocuparon la costa siriopalestina y derrotaron en varias ocasiones a los hebreos. 

Aunque también hubo caudillos victoriosos, como Sansón, prodigio de fuerza, capaz de estrangular a un león con sus propias manos, combatió con éxito frente a los filisteos.


 2.2.- La unificación.
La necesidad de unidad para hacer frente a los numerosos enemigos, edomitas, madianitas, amonitas y arameos, aceleró el proceso de creación del reino. 

Samuel, el último de los jueces, fue el encargado de elegir y ungir a Saúl, primer rey de Israel, y artífice de la unificación de todo el pueblo bajo su égida.
El sucesor de Saúl, el Rey David, derrotó a los filisteos, conquistó Jerusalén, a la que convirtió en capital, e inició la construcción de un gran Templo, que fue terminado por su hijo Salomón.

Salomón, adquirió fama por la prosperidad de su reino y era considerado un gran y benevolente sabio.

2.3.- La división del Reino.
Tras la muerte de Salomón (930 a.C.)  la unidad se quebró, dividiéndose el reino en dos; Israel al Norte con capital en Samaria, y Judá en el Sur, manteniendo la capitalidad Jerusalén.

La vida urbana y el contacto con las creencias y costumbres cananeas fueron diluyendo la fe de los judíos en su Dios. Por este motivo, surgieron los Profetas; personas que predicaban la necesidad de mantener la fidelidad de la alianza, la fe en la promesa de Dios y el cumplimiento estricto de la ley mosaica.

2.4.- Los portavoces de Dios.
Estos profetas se convirieron en auténticos portavoces de Yahvé, intermediarios entre la divinidad y los hombres.

Elías advirtió a Israel que sería castigado si desobedecía a Dios y no era fiel a la alianza. Vaticinó que en un futuro llegaría el Mesías, el elegido de Dios que traería la Paz a Israel.

Ezequiel acompañó, y sufrió, con Israel su cautivero en Babilonia, insistiendo en la necesidad de manenter la fe y la esperanza en el retorno y la reconstrucción de la nación.

2.5.- El exilio en Babilonia.
Nabucodonosor II, rey de Babilonia, conquistó Jerusalén en el año 586 a.C. Buena parte de sus habitantes, en especial las élites políticas y religiosas, fueron llevadas cautivos a Babilonia. Los exiliados, alejados de cultos y rituales ajenos, emprendieron una labor de purificación de su propia religión.

Unos siglos antes, en el 720 a.C., el reino de Israel había sido asaltado, conquistado y destruído por el rey asirio Sargón II, después de la muerte de Salmanasar V, en el asedio de Samaria.
Cuando los persas de Ciro II el Grande consiguen el control y dominio sobre Babilonia, permite a los judíos regresar a su hogares. Lo primero que hicieron al volver a casa, fue reconstruir el Templo de Jerusalén, y proclamar que era la única morada de Yahvé, y que no se le podían ofrecer sacrificios en ningún otro lugar.

Durante el exilio en Babilonia surgió una nueva institución religiosa, la sinagoga. En la sinagoga se celebran reuniones y asambleas de los judíos que no pueden acudir al Templo de Jerusalén, allí honran a Dios y leen los textos sagrados. Aunque nunca sustituye al Templo único de Jerusalén.

Con el paso del tiempo, las sinagogas se fueron convirtiendo también en centros de estudio de las escrituras. Los rabinos, conocedores a fondo de la Ley Divina y de las Sagradas Escrituras, se hicieron cada vez más importantes en las comunidades judías. 
Una de las sinagogas de la Ciudad Vieja de Praga
2.6.- Período Helenístico.
Hacia el 333 a.C. Israel fue ocupado por las falanges de Alejandro Magno, el helenismo se introdujo en el mundo hebreo. Los judíos aprovecharon la situación para entrar en contacto con las ideas griegas, algunas de las cuales incorporaron a su religión.

Durante esta época aparecieron diversos grupos (o sectas) dentro del judaísmo, íntimamente relacionados con las clases sociales y las ideas religiosas, y las diferentes formas de interpretar las escrituras y vivir la espiritualidad. Siendo los más importantes e influyentes; saduceos, fariseos, esenios y zelotas.

Saduceos, eran la casta sacerdotal, y los fariseos, laicos piadosos, sus principales rivales. Los esenios, que vivían, igual que los posteriores monjes, en comunidades que seguían formas de vida austera. Los zelotes luchaban contra la dominación extranjera, haciendo uso de la violencia si lo consideraban justo y necesario.
2.7.- Dominación romana.
En el año 63 a.C. Pompeyo ocupa la zona y los romanos establecen su dominio. En el año 40 a.C., los romanos reconocieron a Herodes el Grande, rey de los judíos.

La ocupación romana, con la insatisfacción social que provocaba entre los judíos, hizo aumentar la esperanza en la venida de un Mesías que los liberara del invasor. El Mesías tenía que descender de la casa de David, se convertiría en un rey libertador y restablecería el maltrecho reino de los judíos.

A principios del siglo I d.C., Jesús de Nazaret, se presentó como el Mesías, el que viene en nombre de Dios. Los rabinos y sacerdotes no lo reconocieron como tal, posiblemente, Jesús, no era el Mesías de los judíos que ellos querían y necesitaban. Lo arrojaron en manos de los dominadores romanos, que para ahorrarse problemas, lo crucificaron.
3.- La Diáspora.
El Exilio y la Diáspora, a que se vieron arrojados, bien pudo significar el final del pueblo judío, tal y como le ha sucedido a tantos, y tantos pueblos a lo largo de la historia. Sin embargo, supieron hacer de la adversidad una ventaja, la fortaleza de las comunidades judías impidieron el exterminio de su cultura, pues fueron capaces de mantener sus leyes, sus tradiciones, sus formas de vida, y especialmente su fe, contra viento y marea, a pesar de las crueles persecuciones que estoicamente sufrieron. 

Jesús fue crucificado,y poco a poco la tensión social y la animadversión contra los romanos fue creciendo cada vez más, y en el año 66 d.C. estalló una revuelta que fue duramente reprimida. Finalmente, en el 70 d.C. Tito, siguiendo las  órdenes de su padre, el emperador Vespasiano, conquistó Jerusalén. El Templo fue saqueado y destruído, y miles de judíos marcharon al exilio.

El último reducto de resistencia judía fue la fortaleza de Masada, que cayó en el año 73 d.C.
Legionarios romanos al asalto de Masada
 Un siglo más tarde, en 132, de nuevo volvieron a rebelarse los judíos, acaudillados estas vez por Simón bar Kojba y de nuevo fueron reprimidos, Adriano convirtió Jerusalén en una ciudad romana y los israelitas continuaron su dispersión por el territorio del Imperio.

Con la destrucción del Templo y el posterior exilio desaparició la fuerza unificadora del judaísmo. A partir de entonces, las sinagogas empezaron a desempeñar el papel de aglutinante social, y el liderazgo religioso pasó de los sacerdotes a los rabinos. 

Teodosio, mediante el Edicto de Tesalónica, en 380, convirtió el Cristianismo en religión oficial del Imperio, por lo que empeoró, aún más si cabe, la situación de los judíos. Si bien es cierto que el judaísmo no fue prohibido, si que se hizo cada día más complicado ser seguidor de Yahvé.  Como muestra un botón; el Imperio de Bizancio, sucesor del Imperio Romano de Oriente fue tan duro con los judíos, que cuando se prodjo la conquista del Islam en el siglo VII, los hebreos recibieron a los musulmanes como auténticos libertadores.

4.- Dios y la ley divina.
Dos son los ejes fundamentales sobre los que basculan las creencias judías; la existencia de un Dios único, que estableció una alianza con el pueblo de Israel - a través de Abraham - y la Ley, que este mismo Dios entregó a su pueblo - de manos de Moisés - Los Diez Mandamientos.

4.1.- Yahvé, el Dios de Israel.
Los judíos creen en un Dios, único, todopoderoso, justo (¿vengativo?), misericordioso y eterno, que creó a los seres humanos a su imagen y semejanza.

Los rabinos, sabios y maestros, no intentan explicar como es Dios, únicamente intentan comunicarse con él, sin siquiera nombrarlo, pues es tal su grandeza, que los humanos no tenemos capacidad para aprehenderlo. Para los judíos, lo importante, lo que los hace dichosos, es haber sido elegidos por Dios, y celebran la imperecedera alianza sellada con Él.

El Shema es la oración diaria: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas".
Deuteronomio 6, 4 -5.

Uno de los principales símbolos del judaísmo es la llamada Estrella de David. Sus triángulos entrelazados simbolizan, entre otros conceptos, el Sol, el Fuego y la Energía masculina, es decir el Cielo, que se unen con la Luna, el Agua y la Energía Femenina, es decir, la Tierra. 
Detalle en una de las sinagogas de Praga

4.2.- La ley hebrea.
Uno de los puntales del judaísmo, como hemos leído más arriba, es la ley, una ley igual para todos, que debe ser estudiada, e interpretada, pero nunca modificada. Se trata de una Ley Divina - Palabra de Dios - , por tanto eterna, infalible e inmutable, por ese motivo el hombre no puede cambiarla, únicamente aceptarla y cumplirla, a cambio de la alianza con Dios. Es la expresión de aquel que ha sometido el Universo entero a su Sagrada Voluntad. 

El estudio de la ley hebrea, de la que se encargan los rabinos, es una de los máximos deberes religiosos entre los judíos. 

La ley está contenida en la Torá, conjunto de libros, que segun la tradición, le fueron revelados a Moisés por Dios, en su encuentro del Monte Sinaí. Por supuesto, la parte más imporante es el Decálogo, los Diez Mandamientos que todo judío debe cumplir y respetar. Aunque no son los únicas normas.

La Torá, contiene además, los preceptos y reglas básicas que los judíos deben observar en su vida cotidiana: calendario, fiestas, ritos, celebraciones, vestimenta . . .    

Además, la Torá es el núcleo de la Biblia hebrea, y está formada por el Pentateuco, los cinco primeros libros de la Biblia, a saber: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.  

Los comentarios e interpretaciones de la Ley Mosaica, dan forma, constituyen el Talmud; conjunto de textos elaborados a lo largo de siglos de estudio y discuciones, por rabinos, sabios y eruditos. Precisamente, Talmud significa "estudio".

El Talmud se compone de Misná y Guemará. Misná son las enseñanzas recogidas en el siglo II d.C. por Rebi Yehudá. Guemará son los comentarios y discusiones sobre la Misná, compilados entre los siglos III y IV. 

El Talmud regula la vida cotidiana hasta en los aspectos que pueden parecer más triviales. 

Para un judío cumplir los mandamientos de la Torá y seguir las indicaciones del Talmud, representa honrar y respetar la alianza entre Dios e Israel.     

5.- Templo y Sinagoga.
Sinagoga y templo son los edificios, en torno a los cuales, gira la vida religiosa y ritual del pueblo hebreo.

El Templo de Jerusalén, era el único centro de culto del pueblo de Israel, solamente allí se podían ofrecer sacrificios a Dios. Tras su destrucción, las sinagogas, lugares de reunión y estudio, se convirtieron en los lugares donde reunir a la comunidad de creyentes.   

5.1.- El Templo de Jerusalén.
 Edificado por David y Salomón, era la Casa de Dios. En su lugar más sacro, el Sancto Sanctorum moraba Dios, y su interior guardaba y protegía el Arca de la Alianza.

Dentro del Arca de la Alianza se hallaban los objetos más sagrados de los israelitas: las Tablas de la ley que Dios entregó a Moisés, la vara florecida de Arón y un poco de maná, con el que se alimentó el pueblo durante su peregrinar por el desierto. 

Precisamente, el Templo de Jerusalén fue construido con el objetivo de tener un lugar seguro donde custodiar el Arca de la Alianza.    

Antes de la existencia del templo, durante la travesía del desierto por ejemplo, el Arca se depositaba en el tabernáculo, un santuario portatil y demontable, confeccionado de tela, similar a cualquier tienda de pastores nómadas (recordemos el origen de Israel). Por designio divino, únicamente los levitas, descendientes de Leví, eran los encargados de transportar sobre sus hombros, el Arca de la Alianza.

Otro de los símbolos judíos es el Menorah, un candelabro de siste brazos, que puede significar los Siete Días de la Creación que cuenta el Génesis.   










Tras la destrucción del templo, el menoráh fue trasladado a Roma, tal como refleja el Arco de Tito, ubicado en uno de los accesos al foro romano. 
Arco de Tito (detalle)
 Según la traición, el Templo fue erigido en un lugar triplemente sagrado. Adán, primer hombre, ofreció allí el primer sacrificio a Dios, Noé sacrificó con gratitud tras haber sido salvado de las aguas destructivas del Diluvio y Abrahám dio muestas de su fe, al ser puesto a prueba por Yavhé. 

5.2.- La Sinagoga.
Su nombre "Bet-Ha Knesset" significa "Casa de la Asamblea". Precisamente una sinagoga es un lugar para reunir a la comunidad judía. Allí se discute, se ora y también se enseña. 

Su estructura refleja su función, lugar de reunión, y aunque no existen reglas fijas para su construcción, todas deben estar orientadas hacia Jerusalén, hacia el Templo, morada única de Yahvé. 

6.-Calendario, fietas y celebraciones.
El calendario judío es lunar, y además del día de descanso, el Sabbat (séptimo día de la semana), marca las festividades, que conmemoran acontecimientos importantes de su historia pasada. 

Entre las principales fiestas y celebraciones judías tenemos:

- Ros Hasana, es el día año nuevo, y conmemora la creación del mundo. Se hace sonar el shofar, un cuerno de carnero, para que la gente acuda al encuentro de Dios. Los diez días siguientes se dedican al arrepentimiento y autoexamen.

- Yom Kippur, el día del perdón, que sigue al año nuevo. La fiesta más importante del calendario judío, día de ayuno y expiación.

-  Pesah (Pascua), recuerda el Éxodo, celebra la liberación de Israel de la esclavitud en Egipto. Se hace una comida especial, donde no falta el pan sin levadura - matzah - y se cuenta el relato de la liberación.

    
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...