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miércoles, 21 de febrero de 2018

SANCHO DE LARROSA.



Sancho Larroso – o Sancho de Larrosa – nació en este pequeño pueblo del Pirineo aragonés, y fue alumno en San Juan de la Peña y y arcipreste de Valdonsella. En 1121 se convirtió en obispo de Pamplona. Desde su asiento en la cátedra inició una activa política constructiva y promoción de su diócesis. En Ibañeta levantó un hospital para los peregrinos que se dirigían a Santiago de Compostela, consagró la iglesia de San Saturnino en Artajona y en 1127 concluyó y consagró la catedral románica de Pamplona. En estas obras contó con el apoyo de Alfonso I el Batallador, rey de Aragón y de Navarra.


En el plano político colaboró con García Ramírez “el Restaurador” a su llegada al trono de Navarra, y consiguió que el nuevo monarca se mostrase generoso con la iglesia de Pamplona.  

martes, 10 de febrero de 2015

SANCHO VI DE NAVARRA "EL SABIO"



El largo reinado de Sancho VI fue difícil, de complicadas y hostiles relaciones con Castilla, de idas y venidas, de victorias y también de derrotas. Pero Sancho consiguió el sobrenombre de Sabio por su buen gobernar, capaz de consolidar su dinastía en el trono y utilizar por vez primera en la historia el título de Rey de Navarra.

A la muerte de su padre, García Ramírez el Restaurador , se firmó el Tratado de Tudilén, entre el núcleo catalano-aragonés y el castellano-leonés, un acuerdo secreto (al estilo del establecido entre Hitler y Stalin con Polonia de fondo), mediante el cual conquistaría Navarra y se repartirían sus tierras. Esto dejaba en una situación de clara desventaja al rey Sancho, que había sido armado caballero por Alfonso VII el Emperador, que además le entregó a su hija, Sancha de Castilla, como reina consorte.

La inesperada muerte del rey Sancho III de Castilla, que dejaba a un heredero, el futuro Alfonso VIII, con tres tiernos añitos, desembocó en una cruenta guerra civil entre facciones rivales ávidas de poder. Esta inestabilidad castellana supo aprovecharla Sancho el Sabio, que antes de romper hostilidades, quizá para aglutinar más apoyos, se proclamó Rey de Navarra. En una serie de campañas militares conquistó parte de La Rioja, incluyendo su capital Logroño. Cuentan que penetró hasta Burgos adueñandose de ganados que pertenecían al monasterio de Cardeña. El abad salió enarbolando el estandarte del Cid , ante el cual rindió homenaje el navarro, por consideración a su bisabuelo y sus gloriosas hazañas. Y no sólo repuso el ganado, sino que antes de retirarse, donó doscientas monedas de oro al monasterio.

Cuando Alfonso VIII de Castilla cumplió 14 años estaba presto para tomar justa venganza. Para ello contó con el apoyo del rey Alfonso II de Aragón y el rey de Inglaterra, Enrique II Plantagenet, con cuya hija Leonor , había contraido matrimonio. De tal forma que el rey castellano, con puntual apoyo de tropas de Aragón, lanzó una serie de campañas contra Navarra.


Agotados, con las fuerzas justas o aburridos de tanto guerrear, Alfonso VIII y Sancho el Sabio, deciden hacer las paces y establecer claramente los límites de sus respectivos reinos. Enrique II, suegro de Alfonso y consuegro de Sancho hizo las veces de mediador. El castellano y el navarro se comprometieron a devolver las tierras y plazas conquistadas y regresar a las fronteras de 1158.

Una vez recuperada la tranquilidad y estabilidad, el rey Sancho se dedicó a fomentar las fundaciones del Císter en tierras navarras, otorgar cartas de fundación, como Vitoria, y repoblar algunas de las ciudades más destacadas de su reino, como Pamplona o Estella. Esta dedicación, su mecenazgo de las artes y las letras, y su buen hacer como gobernante, le valieron el título de "el Sabio".


Su hija Blanca se casó con Teobaldo III de Champaña, y fue la madre de Teobaldo I de Navarra, que introdujo una dinastía nueva en el reino ibérico. Otra de sus hijas, Berenguela, se convirtió en la esposa de uno de los grandes paladines medievales, convertiro, gracias a la literatura en un auténtico mito: Ricardo I Corazón de León .  

martes, 3 de febrero de 2015

GARCÍA RAMÍREZ "EL RESTAURADOR"



En 1134 moría Alfonso I el Batallador, rey de Aragón y de Navarra, y en su testamento legaba sus posesiones a las órdenes militares de los Templarios, los Hospitalarios y del Santo Sepulcro. Ni que decir tiene que los prohombres y magnates de Aragón y Navarra no estaban dispuestos a consentir tal atropello.

La nobleza navarra, entre los que se encontraban Sancho de Larrosa, obispo de Pamplona, Xemen Aznar de Torres y Guillermo Aznar de Oteiza, coronó monarca a García Ramírez, con lo qu el reino volvía a recuperar su independencia, desvinculando sus destinos (en lo que pudo) de los avatares aragoneses.


García Ramírez, príncipe fuerte y valeroso si hacemos caso de las fuentes, era hijo de Ramiro Sánchez, señor de Monzón y Logroño, y de Cristina Rodríguez, una de las hijas del Cid Campeador. Tras la secesión surgieron algunas desavenencias entre ambos reinos, y Alfonso VII de León actuó como árbitro de las disputas. Más tarde, tras enviudar de su primera esposa Margarita L'Argle, García Ramírez contrae matrimonio con la hija ilegítima del rey leonés, Urraca la Asturiana, estrechando los lazos entre el núcleo castellano-leonés y Navarra.

El rey que había restaurado la monarquía navarra se reconoció vasallo de su suegro, tal como hizo Ramón Berenguer IV, al que acompañó en la ceremonia en la que fue coronado y reconocido como emperador "Imperator totius Hispaniae".Además el rey navarro asistió al leonés en el campo de batalla, colaborando en la conquista de la ciudad andalusí de Almería en 1147.


Por otro lado el rey García intentó acercamientos con los condados catalenes, intentando encontrar un aliado frente al rey aragonés que nunca dejó de reclamar las tierras navarras, y ofreció a su hija Blanca a Ramón Berenguer IV, un matrimonio al que el conde barcelonés había accedido a pesar de su compromiso con la infanta Petronila de Aragón. La muerte de garcía dejó en suspenso la boda y su proyecto político cayó en el olvido. 

martes, 6 de enero de 2015

IGLESIA DEL CRUCIFIJO, LOS TEMPLARIOS Y LA PATA DE OCA.



Un galimatías simbólico de difícil interpretación y casi milagrosa comprensión, y un misterio histórico más que el Sanedrín de Catedráticos y doctores se niega a aceptar (e investigar). En algunas ocasiones hemos referido en esta bitácora la extraña relación que se ha ido tejiendo, con hilos de diferente procedencia, entre la Orden del Temple, el Camino de Santiago y el Juego de la Oca. Casualidad o no, los tres elementos se entrelazan en la Iglesia del Crucifijo - anterior Iglesia de Nuestra Señora del Huerto - en Puente la Reina.


Pero aún hay otra cosa más. La primitiva titular del templo, Señora del Huerto, es otra cristianización tardía de la Gran Madre, a la que tanta pasión dedicó, entre otras, Marija Gimbutas. Esta intitulación nos hace suponer la existencia de un santuario pagano precristiano. Y yendo más allá, la permanencia de una Ruta de Peregrinación desde tiempos remotos. Además, de todos es conocida, la devoción mariana que siempre profesaron los caballeros templarios.


La Iglesia y Convento del Crucifijo se emplaza en el antiguo poblado, o barrio de Murubarrea, o Villa Vieja, el lugar donde arranca la localidad de Puente la Reina. El templo primigenio (el cristiano, se entiende) fue construido entre los siglos XII y XIII, y consagrado bajo la advocación de Santa María de las Huertas. El rey de Pamplona, García Ramírez "el Restaurador" la cedió al temple para que cumpliese la sagrada misión de proteger y asistir a los peregrinos, convirtiendo Puente la Reina, en la más importante encomienda de la orden en tierras del Reino de Navarra.


La Iglesia, en cuyo interior podemos contemplar un singular Cristo Crucificado, permanece unida al convento que está situado al otro lado de la calle por medio de un arco abovedado. Fue hospital de peregrinos en la Edad Media, administrado por la Orden de San Juan de Jerusalén desde el siglo XV. Los caballeros sanjuanistas cambiaron el nombre de la iglesia por el de Iglesia del Crucifijo. Definitivamente el poder del cielo usurpó el dominio al de la Tierra, lo masculino se impuso a lo femenino. Una leyenda cuenta que el Cristo llegó a la localidad traído por un grupo de peregrinos germanos.



Para mí, curioso y desconfiado en iguales proporciones, resulta imposible creer a pies juntillas todo lo que se dice del temple y sus supremos conocimientos escondidos (en clave de enigmas) a lo largo de todo el Camino de Santiago, para que unos concienzudos iniciados pueden descifrar y alcanzar un estado mental similar al éxtasis. Pero claro, tanto andar por inhóspitos caminos, conducir por maltrechas carreteras azotadas por el mal tiempo, leer tantas y tantas noticias sobre el temple, y finalmete traspasar el umbral de la iglesia, penetrar en su natural oscuridad y toparnos con un curioso Cristo que aparece crucificado en ¿una pata de oca?. O la imaginación se ha apoderado de todo mi ser, o yo, en este asunto, no se realmente que creer. Juzgue cada cual por sí mismo.  

jueves, 23 de enero de 2014

IGLESIA DE SANTA MARÍA DEL CAMINO O DEL MERCADO Y LA CORONACIÓN DE ALFONSO VII.



Junto al convento de las Carbajalas en la ciudad de León, uno de los albergues más visitados del Camino de Santiago, se ubica la iglesia de Santa María del Camino, del siglo XII, situada en la Plaza del Mercado. En 1135, en la mañana de Pentecostés, el rey de Navarra, García Ramírez y el obispo de León, escoltan a Alfonso VII, recién coronado emperador. La actual denominación es Parroquia de Nuestra Señora del Mercado.



"Y en el día señalado llegó el rey en compañía de su esposa doña Berenguela y de su hermana la infanta doña Sancha y de García, rey de Pamplona. Y según lo había preceptuado el rey, todos se concentraron en León. Allí concurrió también una gran muchedumbre de monjes y clérigos así como un gran número de plebeyos bien para ver u oír o tal vez recitar oraciones divinas. 

En el primer día de concilio todas las jerarquías mayores y menores se reunieron con el rey en la iglesia de Santa María y allí trataron aquellos asuntos que la propia inspiración de nuestro señor Jesucristo les sugirió y aquellos otros que son convenientes para la salvación de las almas de los fieles. En el segundo día en que se celebraba la festividad de la venida del Espíritu Santo a los apóstoles, se reunieron por segunda vez en la iglesia de Santa María los arzobispos, obispos, abades, nobles, innobles y toda la plebe, junto con el rey García y con la hermana de rey y siguiendo la voluntad divina nombraron al rey Alfonso emperador; por todo lo cual el rey García y el rey Zafadola de los sarracenos y el conde Raimundo de Barcelona y el conde Alfonso de Toledo y muchos condes y duques de Gascuña y Francia le deberían prestar obediencia absoluta. Vestido el rey con una hermosísima capa bordada con gran primor, colocaron sobre sus sienes una corona de oro puro cuajada de piedras preciosas y después de poner el cetro en sus manos, sosteniéndolo el rey García por el brazo derecho y el obispo de León por el izquierdo, lo trasladaron ante el altar de Santa María en medio de una comitiva formada por obispos y abades cantando hasta el final el "Tedeum laudamus" (a ti, Señor te alabamos) y diciendo "¡Viva Alfonso emperador!"; y una vez impartida la bendición sobre él mismo, celebraron misa solemne. Y luego cada uno regresó a su residencia. Pero él ordenó celebrar un gran banquete en el palacio real, siendolos condes, príncipes y duques los servidores de la mesa real. Ordenó también el emperador que se dieran generosas gratificaciones a los obispos, abades y demás, y ordenó a su vez entregar abundantes limosnas de trigo y ropas a los pobres".
Chronica Adefonsi imperatoris. 

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