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miércoles, 15 de mayo de 2024

MARINEROS DÁLMATAS EN LA BATALLA DE LEPANTO.


 



En el año 1571 tuvo lugar la batalla naval de Lepanto, en la que la Liga Santa derrotó a la armada otomana. La Liga Santa estaba formaba por el Imperio Español, las Repúblicas marineras de Génova y Venecia, los Estados Pontificios, la Orden de Malta, el Gran Ducado de Toscana y el Ducado de Saboya. En la flota de la República de Venecia se integraba una galera de la ciudad de Trogir, la Donna, comandada por Alvise Cipiko. Larga es la tradición naval de la ciudad croata. Además de la Donna, en el registro de la batalla se contabilizan otras cuatro galeras procedentes de Croacia, la San Nicolás de la isla Cres comandada por Colan Drascio, la Cristo Resucitado de Krka con Lodovico Cicuta al mando, de Rab la Galera San Juan con Ivan Dominis y de la isla de Hvar la San Jerónimo con Dragón Zvir.




A estas cinco se sumaban una procedente de Capodistrio, actualmente Koper en Eslovenia, el León de Koper y otra de la ciudad montenegrina de Cattaro, ahora Kotor, la San Trifon. Un octava galera de Sibenik, la San Jorge, aguardaba en la reserva, con Kristofor Lucic como capitán. En la flota había otras dos galeras “croatas” una de Zadar y otra de Korcula, que contaba con una larga tradición en la construcción naval. Ninguna de las dos pudo entrar en combate. Todas estas ciudades estaban vinculadas a la República de Venecia y por ese motivo colaboraron en el esfuerzo bélico para derrotar a la poderosa armada otomana. Por otro lado varias naves de la República de Ragusa colaboraron en el auxilio y en el transporte de tropas y armamento. Entre dálmatas, istrianos y oriundos de la boca de Kotor, se calcula que hubo unos diez mil hombres en la batalla, como remeros y también como marineros, gente de mar de gran prestigio, de los que dependía, en buena medida, la poderosa flota veneciana para dominar (por los medios que fuesen necesarios) el lucrativo comercio mediterráneo.


viernes, 31 de marzo de 2023

LA CIUDAD MARÍTIMA Y MERCANTIL.



 
La célula originaria de la civilización marítima es la ciudad mercantil, habitada por una población burguesa, libre y dueña de sus actos; la de la civilización territorial es el dominio señorial, en donde el estatuto social aparecer fijado por las relaciones del hombre con la tierra.


Sin embargo, se hace necesario distinguir, tanto en la Europa medieval como en los países mediterráneos de la Antigüedad, dos tipos de ciudad. Por una parte, las ciudadelas militares, residencias reales o principescas, o centros religioso, es decir, aglomeraciones urbanas características de todas las civilizaciones señoriales, cuyos habitantes viven sujetos a un estatuto análogo al de las poblaciones patrimoniales. Por otra parte, las ciudades mercantiles, nacidas espontáneamente por influencia del comercio, de nueva fundación o formadas al margen de las ciudades principescas o religiosas, y que dieron nacimiento a una clase de hombres libres dedicados a un actividad económica: sea al comercio internacional – Tiro, Mileto, Florencia, Gante – o a una simple actividad local.


La organización política de estas ciudades estuvo determinada por su actividad económica y por la composición social que de ella se deriva. Tiro, Venecia, Brujas y las ciudades de la Hansa, que fueron ciudades de mercaderes, estuvieron gobernadas por la burguesía de los negocios; Mileto, Atenas, Florencia y Gante, ciudades industriales, congregaron en sus recintos a un numeroso proletariado libre y conocieron una evolución que, tras liberarlas de las clases privilegiadas, las hizo pasar del gobierno de la burguesía acomodada al del pueblo, a través de graves crisis sociales.


Algunas de ellas, gracias al poderío de sus flotas guerreras, llegaron a alzarse como metrópolis de verdaderos imperios marítimos, tales como las ciudades de Tiro, Atenas y Venecia.


En la Antigüedad, tanto en Egipto como en Siria o Grecia, las ciudades libres borraron de sus alrededores al régimen señorial y a la esclavitud. Fueron centros de libertad y también, lo mismo que los templos y los monasterios, de actividad intelectual y artística.


Además, con la creación en torno suyo de amplias zonas de tráfico, el comercio hizo surgir una población rural libre, apoyada en el poder monárquico para garantizar su seguridad, y una clase burguesa instruida y emprendedora de donde los soberanos sacaban los funcionarios que precisaban para su política centralizadora; las ciudades fueron, pues, la base sobre la cual se constituyeron las monarquías. Tal sucedió, durante la Antigüedad, en Egipto y Mesopotamia, y en el curso de la Edad Media, en la Europa Occidental: Francia, Inglaterra y España. Como excepción, tenemos el caso de las ciudades a las que su gran poderío infundió vida propia, como las de Grecia antigua y las de la Italia Medieval, convertidas en repúblicas autónomas, que obstaculizaron durante largo tiempo la formación de estados territoriales.



Jacques Pirenne.

Historia Universal. 
Volumen VI. Prólogo.

jueves, 13 de mayo de 2021

SISKO MENCETIC.

 


Sisko Mencetic, noble croata nacido en la bella ciudad de Ragusa (la actual Dubrovnik) cultivó con esmero el arte de la poseía a finales de la Edad Media. Sisko vivió una juventud disoluta, un muchacho despilfarrador, borracho y pendenciero, que parece anunciar al antihéroe romántico del siglo XIX. En varias ocasiones fue acusado por escándalos públicos y acosar mujeres, teniendo por ello que rendir cuentas ante los tribunales de justicia. Con apenas veinte años ingresó en el Consejo de la Ciudad que manejaba los asuntos de la próspera República de Ragusa. A Sisko Mencetis se le inscribe en la primera generación de poetas líricos croatas. En su obra se percibe la influencia de Petrarca así como elementos de la literatura medieval, en sus poemas de contenido amoroso, dedicados a mujeres con nombre propio. Se casó cuando ya tenía 40 años y murió durante una epidemia de peste junto a dos de sus hijos.

sábado, 7 de diciembre de 2019

PALADÍN GUNDULIC.





En el siglo XV el Mediterráneo Oriental era un hervidero, con Repúblicas de comerciantes buscando constantemente nuevos mercados, al tiempo que los turcos otomanos proyectaban el dominio absoluto de las tierras bañadas por el Mare Nostrum. Paladín Gundulic, Paladino Góndola en italiano, fue uno de los hombres que se movió por el mundo de estos tiempos. 

Paladín Gundulic fue un notable comerciante y diplomático de la República de Ragusa (Dubrovnik). Su familia era de origen italiano – Lucca – y se asentó en la ciudad del Adriático hacia el año 930. Gondola suministraba a Dubrovnik cereales del sur de Italia y Sicilia, gracias a los privilegios que le otorgaron los monarcas napolitanos. 

A lo largo de su vida protagonizó numerosas misiones diplomáticas. En una ocasión escoltó a Erik de Pomerania, gobernante de la Unión Kalmar que regresaba de Tierra Santa y pasó por Dubrovnik. La ciudad equipó una galera y le concedió una escolta, puesta bajo el mando de Gundulic. 

En 1433 el gobierno de la República de Ragusa envió una comitiva encabezada por Gundulic, a felicitar al déspota serbio Brankovic, por el matrimonio de su hija Mara con el sultán Murad II. De paso pidió ayuda al serbio para tratar con el soberano otomano. Más tarde fue nombrado como uno de los supervisores de las obras para el suministro de agua de Dubrovnik. 

Paladin Gundulic se fue ganando la confianza del rey de Nápoles Fernando I (Ferrante I), que lo contrató para mantener una conexión permanente con el señor de la guerra albanés, Skanderbeg.


domingo, 28 de julio de 2019

FRANCO SACCHETTI.



Escritor y diplomático italiano nacido en Ragusa, la bella Dubrovnik, una ciudad que llegó a ser conocida por su actividad cultural y su influencia marítima como la Atenas de Dalmacia. Siendo joven Franco se ganó fama y reputación como poeta. Escribió una colección similar al Decamerón titulado Il trecento novelle. Trescientos cuentos en los que narra anécdotas sobra la vida popular de su época.


sábado, 13 de octubre de 2018

LA REGIÓN DE ALBANIA ENTRE FINALES DEL SIGLO XII Y PRINCIPIOS DEL SIGLO XIII.



Los albaneses no crearon ninguna entidad similar a un estado hasta el siglo XV. Sin embargo, organizados en tribus dirigidas por sus propios jefes, los albaneses dominaron y controlaron las montañas de todo el territorio que en el actualidad forma la República de Albania.

Los albaneses estaban (y en parte aún lo están) divididos en dos grupos a partir de dos dialectos diferentes: los Ghegs al norte y los Toks al sur. El río Shkumbi (Vrego) marca en cierta manera la frontera entre los dos grupos lingüísticos. El segundo límite destacado en el interior de Albania es el río Drin. El territorio al norte estaba orientado hacia Serbia y Zeta (actual Montenegro). Una y otra gobernaron con frecuencia estas tierras, y la influencia serbia tuvo un gran impacto en la organización política, relaciones comerciales y culturales.

Al cierre del siglo XII los serbios dominaban la ciudad de Skadar, y presumiblemente, también controlaban todas las tierras bañadas por las aguas del río Drin.

Al sur del Drin (de forma más intensa cuanto más al sur) la influencia Griega era muy fuerte. Este territorio había sido incorporado a la provincia (thema) bizantina de Durazzo (Durrës), y organizado por la Iglesia Griega. El metropolitano de Durrës ejercía aquí su autoridad.

A lo largo de la costa, y también en Durazzo, la iglesia católica romana trabajó activamente para mantener y mejorar la posición de sus instituciones tanto en Durazzo, como en otras ciudades costeras. A pesar de la rivalidad entre católicos y ortodoxos, los practicantes de ambos ritos parecían disfrutar de una coexistencia pacífica.

Durazzo había sido largo tiempo un destacado centro de comercio, el punto de partida y llegada, desde Macedonia, Tracia y Constantinopla, y otros enclaves más orientales, y la vía Egnatia, que unía Constantinopla con Tesalónica y Ohrid, finalizaba aquí. Aunque Durazzo tenía ciudadanos muy dinámicos que participaban en los asuntos locales, los bizantinos, y sus sucesores en el domino de la ciudad y el entorno a lo largo de la Edad Media, fueron capaces de mantener administrar la ciudad y controlar a sus habitantes. Así Durazzo no fue capaz de alcanzar el nivel de autonomía que encontramos en las ciudades de Dalmacia (Zadar, Split, Ragusa). De hecho ninguna ciudad al sur de Bar fue capaz de crear una comunidad autónoma, una ciudad estado configurada bajos su propias leyes y gobernada por un concejo local.

A finales del siglo XII, excluidos los grupos tribales de las montañas, muchos de los cuales funcionaban de libremente, de forma independiente del estado al que debían teórica sumisión, la única entidad política albanesa conocida era la de Krujë. Un cierto personaje, Progon, parece que tomó posesión de su castillo y del territorio circundante. La posesión de la fortaleza recayó en miembros de su familia, y desde 1208 en su hijo, o nieto, Dimitri, contra quien Venecia y Zeta sellaron una alianza, fue el único señor de Kroja.

jueves, 27 de septiembre de 2018

PAULUS ANGELUS.



Figura política y religiosa de la época de Skanderbeg en Albania. Recordado como consejero y colaborador de Skanderbeg. Conocido en Italia como Paolo Angelo y en albanés Pal Engjelli (1416 - 1469). Miembro de una familia de patricios católicos en Durrës acabó convertido en el obispo de la ciudad. 

Paulus estuvo en Apulia (septiembre 1461 – principios de 1462) cuando Skanderbeg asitía militarmente al rey Fernando I de Nápoles. A su retorno, en 1462, reorganizó su archidiócesis de Durrës. Desde el episcopado introdujo la fórmula bautismal en lengua albanesa, considerada la primera obra escrita en este idioma. 

En 1464 viajó como embajador de Skanderbeg a Milán y a Ragusa. Amigo de Skanderbeg convenció a Lek Dukagjini que dejara de lado a los otomanos y se aliara con él. 


martes, 26 de diciembre de 2017

BENEDIKT KOTRULJEVIC.



Comerciante, científico, diplomático y economista ragusino del siglo XV. Nació en Dubrovnik y murió en el reino de Nápoles donde formó parte de la corte del reino. Benedik Kotruljevic escribió un libro titulado “Libro del arte del comercio”, inscrito ya en el Renacimiento Europeo.  

sábado, 16 de abril de 2016

LAGOS BACINSKA



Entre las ciudades de Dubrovnik y Makarska, muy cerca de la costa adriática, se extienden los lagos Bacinska. A pesar de la proximidad al mar y el suelo permeable kárstico, se trata de lagos de agua salada.  


martes, 24 de noviembre de 2015

ALBANIA VENECIANA.



A partir del año mil los venecianos, que desarrollaron una auténtica talasocracia en el Mare Nostrum, comenzaron a visitar la región que se corresponde con las actuales Montenegro y Albania, a incluirla en sus activos circuitos comerciales, y finalmente a extender su control y dominio. Entre los años 1420 y 1797 (fecha en que Napoleón disolvio la República veneciana) existió la llamada Albania Veneciana, que tenía su centro (y capital) en la ciudad de Cattaro (Kotor) y su bahía, cuya influencia y control llegaba hasta el norte de Albania.


Esta estratégica región se convirtió en un auténtico baluarte contra los turcos en los Balcanes. Los dominios de la República de San Marcos se extendían desde las inmediaciones de la República de Ragusa al norte, hasta el puerto de Durazzo (Durrës) en la costa de Albania al sur. Las posesiones venecianas incluían (entre otras) a la propia Cattato (Kotor), Risano (Risan), Perasto (Perast), Teodo (Tivat), Castelnuovo (Herceg Novi), Budua (Budva) y Spizza (Sutomore). En territorio de Albania propiamente dicho, los venecianos controlaron fundamentalmente Scutari (Sködra), y tras la muerte de Skanderbeg pasaron a ejercer su influencia en toda la región del principado de Croia (Krujë). Ambas plazas fueron cedidas a los turcos en 1479.  

lunes, 30 de marzo de 2015

SVETI VLAHO - SAN BLAS, PATRÓN DE DUBROVNIK.



Desde una hornacina situada sobre una de las principales puertas de Dubrovnik, Sveti Vlaho - San Blas para nosotros - recibe desde hace siglos a mercaderes, trotamundos y viajeros que penetran, a través de su umbral, en la Vieja Ragusa , la Perla del Adriático. 


San Blas fue médico, obispo en Armenia y mártir cristiano. Convertido en patrón de Dubrovnik desde que en el año 972 intervino para evitar que los venecianos iniciasen su conquista. Las naves venecianas habían fondeado frente al puerto de Dubrovnik, con la escusa de aprovisionarse de agua y algo de comida. San Blas descubrió que las verdaderas intenciones eran apoderarse de Ragusa y alertó al párroco que rápidamente dio la voz de alarma. La ciudad se había salvado de un ataque nocturno.

Cada 11 de febrero, y desde el año 1190, los agradecidos ragusinos celebran con fervor y alegría la festividad de su Santo Patrón. Tal celebración forma parte del patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad. 

lunes, 23 de febrero de 2015

PRINCIPADO DE VLORE.



El territorio albanés durante la Edad Media vivió continuos avatares, fragmentado en pequeños principados que crecían o menguaban a costa de sus vecinos, que cambiaban de manos continuamente, que nacían y desaparecían casi sin tiempo para madurar y desarrollarse. El principado de Vlöre (o Valona) agrupaba territorios de las modernas Vlöre, centro del principado y estratégica ciudad costera, Fier y Berat. En un principio este principado era vasallo del Imperio Serbio , consiguiendo su independencia en 1355, bajo el gobierno de Juan Comneno Asen, para caer rápidamente bajo los influjos y cantos de sirena veneciano. No obstante la República de San Marcos apoyó al déspota a sacudirse el yugo serbio. El principado de Vlore comenzó a prosperar gracias al intenso comercio con Ragusa y con la propia Venecia, a las que vendía ganado, azúcar, pimienta y otras especias. Su época de mayor esplendor y expansión territorial coincidió con el gobierno de Balsa II Balsic, casado con la legítima heredera, que llegó a extender sus dominios, logrando hacerse con la estratégica ciudad de Durrës. Tras la muerte de Balsa II el poder del principado se desmoronó, Venecia se desentendió y finalmente cayó en poder de los turcos en 1417. 

viernes, 6 de febrero de 2015

REPÚBLICA DE RAGUSA. PERLA DEL ADRIÁTICO.




La República de Ragusa, cuyo centro era la actual Dubrovnik, cuya belleza arquitectónica y marco natural incomparable la hecho merecedora del título de Perla del Adriático, fue uno de los más poderosos estados mediterráneos de la Edad Media, compitiendo de igual a igual con la República de Venecia, el agonizante Imperio Bizantino, y más tarde, con el Imperio Otomano.



Dubrovnik, capital de la antigua (y añorada) República de Ragusa, es urbanística y arquitectónicamente una ciudad perfecta, y una de las más bellas del Viejo Mundo, capaz de rivalizar en todo con Venecia. Sus enormes murallas han hecho de Dubrovnik una ciudad sin fisuras, una plaza fuerte prácticamente inexpugnable. 



La República Marinera de Ragusa consiguió escapar al control de Venecia, dueña absoluta del Mediterráneo Oriental, y prácticamente monopolizó el comercio de los metales procedentes de las minas de Serbia y de Bosnia, especialmente la plata, distribuyéndolo por todo el Mediterráneo, lo que influyó en el gran desarrollo de la República, y de su ciudad capital. Por otro lado Ragusa contaba con una experimentada marina y una formidable fortificación para defender su independencia, los indomables ragusinos (o como quiera que sea que se llamasen) únicamente sucumbieron, perdiendo con ello su autonomía, bajo el imparable rodillo con el que Bonaparte asoló media Europa.



A principios del siglo IX Ragusa era ya la ciudad más importante de Dalmacia meridional, y formaba una próspera comunidad bajo la égida de Bizancio, siendo más tarde controlada por Venecia. En 1358, en el contexto del conflicto entre Venecia y el Reino de Hungría, se firmó el Tratado de Zadar, constituyéndose Ragusa en República, y aunque debía pagar tributo a Hungría, pudo sacudirse el dominio veneciano. 



Una pequeña ciudad, de escasas dimensiones, protegida por una poderosa muralla , lanzaba a sus navíos a navegar por el Levante Mediterráneo, desde el Adriático hasta el Bósforo. Algunos académicos italianos la consideran la Quinta República Marinera de Italia junto a Venecia, Pisa , Génova y Amalfi. 



En la Plaza Luza se concentraba la vida pública y política de la República de Ragusa, un estado que elegía a sus gobernantes de forma democrática. La población dálmato-latina constituían la clase poderosa y dominante, y el idioma dalmático que utilizaban era muy parecido al veneciano. Los eslavos vivían fuera de las murallas. 



La calle principal se llama Placa, discurre de Este a Oeste, y divide la ciudad en dos, el sur, ocupado por la nobleza, los ricos y el norte, escaleras arriba, donde vivían las familias más humildes, los currantes de toda la vida. 



Donde muere la calle Placa, en un enorme espacio abierto se encuentra la Torre del Reloj, el Ayuntamiento, el Palacio del Rector, y por supuesto, la Catedral.



En el corazón del mar Mediterráneo, el viejo puerto de Dubrovnik, era uno de los principales centros comerciales durante la Edad Media y la Edad Moderna .La prosperidad de Ragusa dependía de la navegación y del comercio, y por tanto todos los esfuerzos estaban dirigidos al mantenimiento de una poderosa flota. Cuentan que cada hombre debía plantar a lo largo de su vida un total de cien cipreses. Después de cincuenta años esa madera ya podía ser utilizada para construir barcos. La madera se sumerge en el mar, luego se pone a secar y la sal se encarga de tapar agujeros y endurecerla. Esta lejana costumbre explica la abundancia de cedros en los alrededores de la ciudad. 



La belleza y prosperidad de Ragusa le llevó a ser conocida como la Atenas Dálmata.



Tras escapar del dominio de Venecia hace su aparición por Oriente el Imperio Otomano. En 1364 Ragusa firmó una alianza con los turcos, uno de los primeros entre éstos y un estado cristiano. Por gracia de este tratado Ragusa se libró de la invasión, que pasó muy cerca, a cambio, eso sí, de pagar tributo al sultán. En 1667 un movimiento de tierra destruyó más de media ciudad, y a partir de ese momento la República inició una larga y triste decadencia. 



Los armadores, navegantes y comerciantes ragusinos obtuvieron importantes privilegios para comerciar con África y Asia, De esta manera pudo rivalizar en riqueza con Venecia y Pisa, y con la propia Florencia en cultura y belleza. Los diplomáticos de Ragusa hicieron y deshicieron pactos, según necesidades y épocas, con los diferentes poderes existentes. La habilidad y buen hacer de sus diplomáticos, fueron clave para mantener la independencia. Además la ciudad contaba con un consulado en Sevilla y envió a dos marineros en el primer viaje de Cristobal Colón.



Ragusa siempre buscó los mejores apoyos y colaboraciones, y en 1492, tras la expulsión de los judíos de España, la ciudad dálmata acogió a un grupo de sefardíes, para beneficiarse de su laboriosidad y saber hacer. 



La clave de su éxito fue sin lugar a dudas su excelente situación estratégica en un lugar donde podía controlar diferentes rutas comerciales, pero dejemos que los cuente un especialista en la materia Alain Ducellier.

"Hay una región que se libra tanto de Génova como de Venecia: la costa adriática y jónica, desde el estuario del Neretva hasta el estrecho de Corinto, en donde dominan sin discusión los ragusanos, a pesar de la implantación de Venecia en Corfú y en Durazzo a finales del siglo XIV, zona ésta muy importante que controla la exportación de los minerales serbios y bosnios, entre los que destaca la plata. A pesar de los esfuerzos de los monarcas eslavos, como el déspota Esteban Lazarevic, autor en 1412 de un Código de las minas, a pesar también de las tentativas de Venecia para explotar los privilegios que los reyes de Bosnia concedieron a su Comuna, en 1410 y en 1422, Ragusa de libra de todo control y mantiene un verdadero monopolio del comercio de la plata. El metal era llevado a Ragusa, que se quedaba con una pequeña cantidad, para luego dirigirse a Florencia, Pesaro, Apulia, Sicilia, Alejandría y, sobre todo, a Venecia que la redistribuía por todo el Occidente en el preciso instante en que las tradicionales fuentes de plata, Saxo y Bohemia, están casi agotadas. Además de oro, relativamente escaso, Ragusa exporta también a Venecia plomo, cobre y cinabrio. Los recursos de las zonas costeras no son descuidados sin embargo: en Albania y Epiro del Sur, los venecianos y ragusanos se disputan la sal, el grano, las pieles, el pescado seco y la vallania (bajas de roble utilizadas en tintorería) pero Venecia, en general, se conforma con alquilar los barcos ragusanos que transportan estos productos por su cuenta"
Alain Ducellier. 
El Cercano Oriente Medieval. 


El lema de Ragusa, toda una declaración de intenciones,  era algo así como "La libertad no se vende ni por todo el oro del mundo".

Fortaleza sobre el mar, ciclópeos muros que encierran tras de si un pueblo de comerciantes, celosos de su independencia. Ragusa tan solo se doblegó ante Napoléon, y aún pensaron declararse autónomos tras la escisión de Yugoslavia. La piedra refugia a los hombres de las fuerzas hostiles, piratas, bombardeos y piratas, pero abre sus puertas alegremente a visitantes, viajeros y turistas. Dubrovnik es para sentir la piedra en los pies descalzos, conversar con el mar, sentarse en cualquier sombreado rincón, formar parte del paisaje y escuchar, entre susurros, la historia de estos muros. 


miércoles, 24 de diciembre de 2014

LA REPÚBLICA MARINERA DE CÁDIZ. UNA FICCIÓN.



La Perla del Atlántico, con su cúpula catedralicia brillando orgullosa más que el propio Sol; la luz del Océano, hacen de Cádiz, el Faro de Occidente. Paseando por ciudades portuarias europeas no puedo dejar de preguntarme ¿pudo Cádiz haber sido una república marinera el estilo de Génova o Venecia?. ¿En qué momento perdimos los gaditanos el timón de nuestro destino?.

......las naves gadiritas dominan el Mediterráneo Occidental, comercian con Oriente y se lanzan a abrir nuevas rutas oceánicas. Una época en que Venecia, Brujas y Cádiz,cada una desde su rincón, se disputan los principales mercados del Viejo Mundo. Los cónsules gaditanos gestionan los negocios de la república en los puertos más relevantes del Mediterráneo. Soldados y mercenarios gaditanos lucharon a favor de la Vieja Ragusa para sacudirse el yugo de la Serenissima República de San Marcos. La plata del antiguo Tartessos, ayudaron al ejército del albanés Skanderbeg en su exitosa resistencia ante el Turco. Y perdida toda esperanza de salvar Bizancio, comerciantes y cónsules gaditanos abanonan el Cuerno de Oro, dejan a merced de los otomanos el Bósforo y huyen (sabiamente) de la ciudad antes que Mehmet II cerrase el cerco.

Exploradores gaditanos competían con los portueses por ser los primeros en conquistar las Islas Canarias, circunnavegar África y llegar a la India a través del Océano Meridional. Marineros enrolados en sus naves y banqueros del Pópulo financiaron el viaje de un desconocido almirante Cristobal Colón, dispuesto a unir dos mundos que se ignoraban. También proporcionaban artillería a los Reyes Católicos para sus campañas granadinas, al mismo tiempo que vendían armas y víveres a los nazaríes que resistían en su reino. Durante siglos monopolizaron el comercio con América, y pagaban a los corsarios ingleses para que defendieran los intereses gaditanos en aguas de los siete mares. Nunca rindió pleitesía a los Austria, nunca firmó la adhesión a la monarquía borbónica. Resistió a Napoleón, y puso en marcha la primera constitución española.

Bajo el lema "el gaditano nace dónde le da la gana" la ciudad prosperó gracias a la colaboración, al empuje y al trabajo común de gentes de toda condición, venidas de todo lugar: judíos, musulmanes, cristianos, italianos, normandos o eslavos, todos eran bien recibidos.

Cuando llega febrero, el Parlamento Popular, habla, los políticos ineficaces y los gerentes corruptos nunca subieron al patíbulo. El castigo era mucho peor; el ostracismo, castigado para siempre sin volver a pisar la Tacita.


La privilegiada situación de su puerto, protegido por una bahía natural, otorgó a los gaditanos la hegemonía sobre sus vecinos. En los siglos XVI y XVII, el Imperio terrestre gaditano se extendía más allá del Campo de Jerez, cuya capital fue vasalla de Cádiz durante centurias, e incluso a finales de 1600, la próspera metrópoli sevillana fue anexionada por la República Gaditana después de una larga y victoriosa guerra.

Por la Universidad Gaditana pasaron grandes genios para tratar de captar el alma de Cádiz: Galileo, Kepler o Newton. Incluso Dante residió aquí durante su exilio, y si en Verona escribió sobre el infierno, junto a la Caleta, pudo imaginar el Paraíso.

Y llegó Napoleón, y los vastos dominios gaditanos, quedaron reducidos a su capital. Sevilla, Jerez, Puerto Real, San Fernando fueron cayendo en poder del francés, pero jamás llegaron a ocupar el corazón de Cádiz. La capital pudo salvarse pero poco a poco, su gloria quedó sepultada. Las bombas tornaron en coplas y el gaditano buscó refugio en carnaval.

Pasaron los días, los años y las décadas, y entre bromas e ironías, risas y broncas, los gaditanos soñamos haber conocido el mundo sin movernos de casa, sentimos que pudimos haber sido dueños de nuestro destino, y que dejamos escapar la oportunidad. Como los venecianos, vimos que Cádiz se hundía en el lodo del olvido y la desesperanza, que extranjeros y advenedizos cercenaban nuestras ilusiones, y contra todo eso los gaditanos aprendimos algo, que en pocos sitios enseñan: reírnos de nuestras desgracias y ser felices por encima de cualquier circunstancia.

De San Marcos a San Antonio, de Lisboa a Santa María, de Brujas a La Caleta, de Génova al Pópulo, o de Ragusa, la Perla del Adriático, a Cádiz, Tacita de Plata. Ciudades bendecidas por el mar y por la luz, portuarias y canallas, marineras y contrabandistas, orgullosas y eternas. Caminamos por Europa, pero nunca dejaremos de regresar a la Bahía.



Vuelvo a pasear, desde la Caleta al Campo del Sur, y mientras contemplo el mar, mi mar, me asalta una duda ¿fue todo una fantasía?.  

jueves, 11 de diciembre de 2014

SKANDERBEG Y VLAD EL EMPALADOR.



El águila y el dragón. El guerrero albanés y el Empalador valaco. Ambos fueron rehenes en la corte otomana. Ambos combatieron al turco hasta el límite de sus propias fuerzas. Y la pregunta surge de inmediato ¿se conocieron personalmente?, ¿lucharon juntos contra la amenazadora Media Luna?. 

Sin duda alguna causa cierto placer imaginar a ambos paladines uniendo fuerzas para expulsar a los turcos de vuelta al otro lado del Bósforo. Algún autor ha dejado volar libremente su pluma, para contarnos las peripecias de los dos jóvenes compartiendo vivencias en territorio turco. 

"En Egrigoz conoció a otro joven llamado George Costriful de Kruja (Jorge Castriota), príncipe de Albania, que se encontraba en la misma situación que Vlad y que más tarde fue el héroe más conocido de su país debido a las duras batallas que libró contra los turcos, por lo cual fue sobrenombrado Skanderbeg (Alejandro Macedón en turco). El joven Vlad, junto a su amigo albanés George, fueron elegidos por el sultán Murad II como acompañantes del entonces joven Mehmed o Mahommed, a quien más tarde se le conocería como  el Conquistador de Constantinopla. Juntos los jóvenes aprendieron filosofía, ciencias exactas, los idiomas turco, griego y hebreo".
Tereza Shelaru. "Drácula, el hijo del Dragón. 

Sentimos decepcionar a los espíritus más románticos, pero este encuentro nunca aconteció. Jorge Castriotra nació en 1405, antes de 1442 ya comandaba un ala de caballería pesada en el ejército turco y en 1443, aprovechando la victoria de un ejército cristiano comandado por Janos Hunyadi sobre los turcos en la Batalla de Nis, desertó de las tropas otomanas, y volvió a Albania para dirigir un levantamiento armado contra el invasor. 

Vlad III, el voivoda de Valaquia, hijo de Vlad II, nació en Sighisoara en una fecha próxima a 1431 y se estipula que su llegada al territorio turco ocurrió en 1444, cuando Skanderbeg ya la había abandonado. Aunque la fecha no fuese la correcta, Vlad llegó a Asia Menor siendo un niño, y para ese momento, Castriota era ya un guerrero curtido. 

Si es cierto que ambos combatieron al Turco durante la misma época. Castriota entre 1444 y 1468, y Vlad entre 1448 y 1476. Éste último con algunos paréntesis eventuales, como los años que estuvo vagando en busca de aliados o el largo periodo que pasó como prisionero (invitado) del rey Matías de Hungría. 

Ralf Peter Martín, autor de una de las mejores biografías históricas sobre "el Empalador", habla (mejor dicho escribe) sobre la admiración que el joven dragón sentía por el veterano caballero del águila. Y no es de extrañar, pues durante dos décadas, Skanderbeg y sus albaneses (con eventuales ayudas de los venecianos) lograron mantener a raya al Imperio turco otomano.

"Este hombre, que en otros tiempos había recibido el nombre de Jorge Castriota y había sido bautizado como cristiano, pasó a ser durante veinticinco años un problema para los turcos y un aliado de Vlad Draculea. ¿Acaso podemos afirmar que se habían conocido? Castriota tenía cuarenta años, Vlad Draculea doce, Algo puede inducirnos a creer que sí se conocían, y es el hecho de que el joven había tomado al mayor como modelo".
Ralf Peter Martin. "Los Drácula". 

A pesar de todo no existe evidencia documental que recoja ni alianzas, ni colaboraciones entre ambos caudillos cristianos. En el Museo Skanderbeg de Krujë, se conservan numerosas cartas y documentos intercambiados entre Skanderbeg y diferentes cortes europeas; República de Ragusa, Duques de Milán, Venecia, el Papado o la Corona de Aragón (el albanés fue vasallo de Alfonso V), pero ni rastro de ninguna misiva del Empalador. (También es posible, siendo malpensados, que los celosos estudiosos albaneses no quisieran que su héroe nacional tuviese ningún tipo de relación con un personaje como Vlad, con tan mala fama).

Skanderbeg y Vlad III combatieron a su manera contra el Islam, y junto a Janos Hunyadi y Esteban de Moldavia, fueron los azotes cristianos de la Sublime Puerta. Ambos vivieron una Edad Media un tanto alejada de nuestro Occidente, sus respectivas patrias fueron tierra de frontera entre el Cristianismo y el Islam, entre las rivalidades económicas, sociales y políticas, dos piezas en un enorme tablero. Skanderbeg nunca quiso ser moneda de cambio. En circunstancias similares (salvando las distancias) Vlad cambió varias veces de compañero de cama. Como estratega y guerrero, el albanés fue superior...otra cosa es la capacidad de generar terror y leyendas, ahí el Dragón fue insuperable......


martes, 16 de septiembre de 2014

SKANDERBEG



Jorge Castriota, de familia noble albanesa pasó parte de su juventud en la corte otomana como rehén, aprendiendo el oficio de la guerra, abrazando el Islam y luchando para la Sublime Puerta. Su habilidad en el campo de batalla le valió el título de "Iskender bey" o "Príncipe Alejandro" por comparación con el Magno, en albanés Skanderbeg o Skenderbeu. Regresó a Albania, renegó de la Media Luna, se puso al frente de un grupo de príncipes y ciudades y dedicó su vida a mantener la independencia de Albania frente al Imperio Otomano.



Pero ¿qué sabemos realmente de Jorge Castriota?. De la persona, no del estadista. Del hombre, no del guerrero. Un tipo inteligente que debía conocerse bien a sí mismo, sabedor de sus virtudes y defectos. Nunca dudó a la hora de ceder el mando de fortalezas y plazas fuertes, para mientras tanto, él hostigar al enemigo desde fuera. Un maestro de la defensa móvil. Nunca quiso arriesgarse a convertirse en un roedor dentro de una ratonera.   Durante dos décadas repelió todos los ataques que le mandaba el sultán otomano. Mantenía a sus generales encastrados y él se dedicaba a hostigar a los turcos que trataban de tomar sus fortalezas.





Ni el sultán Murat II, ni su hijo Mehmet II, el Conquistador de Constantinopla, pudieron doblegarle. Guerrero del águila, espada de la Cristiandad, Atleta de Cristo y Caballero admirado en toda Europa (por amigos, por enemigos). Hábil diplomático, estrechó lazos con Venecia y con Ragusa, contactó con Milán, se acercó al Papa, forjó alianza con Alfonso V de Aragón, y prácticamente todas las cortes de Europa recibieron sus misivas y a sus embajadores. Con Janos Hunyadi, Esteban de Moldavia y Vlad III Dracul, martillo de los turcos. Eficiente jinete y excelente estratega, su defensa móvil frustró una y otra vez las acometidas otomanas, retrasando, la menos hasta su muerte, la inevitable conquista y dominio turco sobre Albania. Hoy en día se le considera héroe (y casi fundador) de su país.


Skanderbeg fue durante toda su vida un guerrero, un hombre de acción. No destacó como fundador de ciudades, ni por sentar las bases de un estado, ni nada parecido. Bien es cierto que la ocasión no era era propicia para crear una entidad estatal. En esos tiempos sólo había una prioridad; sobrevivir hoy, para seguir combatiendo mañana. No obstante, el nacionalismo romántico del siglo XIX y el nuevo estado independiente albanés de principios del XX lo convirtieron en un símbolo patrio. Enver Hoxha, hizo el resto, elevando a Skanderbeg a la consideración de Padre de la Patria. 

domingo, 1 de junio de 2014

LAS MURALLAS DE DUBROVNIK



La República de Ragusa (actual Dubrovnik) fue uno de los más potentes estados del Mediterráneo Central durante la Edad Media y la única ciudad adriática que pudo resistir el avance veneciano en aquellas costas. Uno de los principales factores que contribuyeron a conservar su autonomía hasta época napoleónica fue su imponente entramado defensivo, formado por torreones, baluartes, fuertes y una muralla que rodea (y cierra) completamente el núcleo urbano.  



En el siglo XII se erigieron las murallas de la ciudad, en croata Dubrovacke gradske, construidas con roca caliza, alrededor de la ciudad nueva, para intentar protegerse y defenderse de las amenazas llegadas tanto de Oriente como de Occidente. Numerosas adiciones y fortificaciones, su construcción se prolongó hasta el siglo XVII, han hecho de estas murallas medievales de las mejor conservadas de Europa. Como si de una auténtico milagro se tratase, después de un pasado turbulento y un durísimo asedio durante los años '90, los orgullosos muros de la ciudad aún permanecen en pie.



Una fortificación jalonada con fortines, bastiones y torreones, que se extiende durante unos dos kilómetros, elevándose hasta los 25 metros de altura. Hoy son centenares de turistas los que tratan de asaltarlos. El cerco de murallas está reforzado por tres torres circulares y catorce cuadrangulares, cinco bastiones, dos grandes y angulares fortificaciones y el Fuerte de San Juan. El foso que rodeaba parte de la ciudad contaba con más de 120 cañones que hacían mucho más férrea y efectiva su defensa. 


A lo largo de su turbulenta historia, muchas han sido las ocasiones en que Ragusa ha dado muestras de lo formidable de sus murallas y de su capacidad para la resistencia. Entre 866 y 867 aguantó quince meses de asedio sarraceno contando con la ayuda de la flota bizantina enviada por Basilio I. En 948 los venecianos intentaron conquistar la ciudad y los ragusanos atribuyeron la victoria a San Blas. También Stefan Nemanja, Gran Príncipe de Raska, fue derrotado en las puertas de Ragusa en 1185, que en esta ocasión contaron con la ayuda de los fieros normandos. En 1205 venecianos y cruzados se aposentaron en Dalmacia y a Ragusa no le quedó más remedio que abrirle sus puertas y en 1451 el poderoso señor de bosnia Stjepan Vukci Kosaca se vio obligado a levantar el sitio. 



Trdava Lovrijenac, o Fuerte de San Lorenzo, situado en una especie de islote frente a la ciudad, para asegurarse la lealtad de la guarnición, ésta, se sustituía cada treinta días, y además únicamente se les proporcionaban víveres para ese tiempo.


Trdava Bokar, defendía una de las puertas principales, la Puerta de Pile. Diseñada en el siglo XV por el arquitecto florentino Michelozzo di Bartolommeo, que fue invitado a Ragusa para dirigir la defensa de la ciudad tras la caída de Constantinopla. El fuerte Bokar está considerado uno de los más hermosos ejemplos de armonía y funcionalidad de la arquitectura defensiva. 


El Fuerte Revellin, exento, protegía y defendía el acceso a la ciudad a través de la Puerta Ploca, y también tiene controlado el puerto. Fue construido en 1462, y diseñado por Antonio Ferramolino, tras la caída de Bosnia y el recrudecimiento de la amenaza otomana. El nombre deriva del término rivelino (revellin) que hace referencia a la obra defensiva construida frente a la puerta de la ciudad. 


La no tan importante entrada norte, Sjeverna gradska vrata, está defendida por la St. James Tower. 


Las murallas marítimas se extienden desde del Fuerte Bokar en el Oeste, y el Fuerte de San Juan en el sur, y la Fortaleza Revelín, y su cometido era defender a la República de Ragusa de los ataques marítimos, especialmente de la marina veneciana. 


Las imponentes murallas terrestres se extienden desde Trdava Bokar hasta el Fuerte Revellin. 


El Fuerte de San Juan - Trdava sv. Ivana - cumplía la función de proteger la entrada del puerto, uno de los lugares más importantes de la ciudad, a través del cual los comerciantes ragusinos controlaban gran parte del Adriático. Consiguió en varias ocasiones evitar el acceso de piratas y otras naves enemigas. 


Tvrdava Minceta, desde el norte ejerce el dominio sobre toda la ciudad, se yergue como una auténtica torre del homenaje, señera y señora de todo el entramado defensivo. Mencetic era la familia propietaria de los terrenos donde se construyó la torre. 


Además de murallas y torres que defendían la ciudad de Dubrovnik, la República de Ragusa, también contaba con núcleos cercanos fortificados, como Ston. La gran muralla de Ston, situada varios kilómetros al norte de la capital ragusina, formaba parte del sistema defensivo de la República. 


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