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viernes, 26 de octubre de 2018

EGINARDO, BIÓGRAFO DE CARLOMAGNO.




Erudito escritor y destacado miembro del reputado Círculo Palatino de Aquisgrán. Cortesano cauto y algo conservador, biógrafo de Carlomagno – redactó Vita Karoli Magni – y cronista oficial de la influyente dinastía carolingia.

jueves, 28 de septiembre de 2017

BATALLA DE RONCESVALLES.



La tropa avanza despacio por el tupido bosque, los hombres están exhaustos por el prolongado ascenso, garganta seca y piernas pesadas, las bestias que cargan con la impedimenta deben ser azuzadas para que continúen caminando, los árboles van cerrando el paso, la senda es cada vez más estrecha. El Sol hace mucho rato que alcanzó su cénit y comenzó a descender lentamente. Todo estaba en calma y nada hacía presagiar lo que estaba a punto de suceder. Un grito estridente, un rumor de pasos y una profusa lluvia de piedras y dardos que cayó sobre la columna. Enormes rocas bajan rodando la ladera desbaratando la formación y una horda de aguerridos vascones, surgida de las entrañas mismas de la tierra, se lanza ululando a masacrar a los sorprendidos soldados. Un par de horas más tarde los cadáveres francos aparecen esparcidos por las cumbres pirenaicas, mientras sus verdugos regresan con premura a sus refugios.

Verano del 778, 15 de Agosto, la retaguardia del ejército de Carlomagno, dirigida por Roldán (y los Doce Pares de Francia) es aniquilada por los vascones en algún angosto desfiladero de los Montes Pirineos. Aquella escaramuza, pues no puede denominarse batalla a lo que en realidad fue una emboscada, acabó convertida en obra cumbre de la épica literaria medieval, el Cantar de Roldán – Chanson de Roland – y en la partida de nacimiento del Reino de Navarra.

"Mientras se combatía contra los sajones en esta guerra interminable y sin apenas tregua, Carlos hizo colocar guarniciones a lo largo de los puntos estratégicos de las fronteras y a continuación atacó Hispania con el mayor contingente bélico de que dispuso. Atravesó el desfiladero de los Pirineos, acepto la rendición de todas las fortalezas y castillos que asaltó y volvió con el ejército sano y salvo si se exceptúa que, a su regreso, tuvo ocasión de experimentar súbitamente la perfidia vascona en las mismas cumbres de los Pirineos. En efecto, cuando el ejército avanzaba en larga columna, a lo que obligaba el desfiladero, los vascones, emboscados en lo alto de los montes -pues éste es un lugar idóneo para preparar emboscadas dada la espesura de sus numerosos bosques- se precipitaron sobre los carruajes que marchaban en último lugar y sobre los que protegían el grueso del ejército cubriendo la retaguardia y los arrojaron al fondo del valle. Una vez entablado el combate, mataron a todos sin excepción y, después de saquear los bagajes, se dispersaron con gran rapidez al amparo de la noche que ya empezaba a caer. En este caso favorecía a los vascones la ligereza de su armamento y la disposición del terreno en el que la batalla tuvo lugar; a los francos, por el contrario, la pesadez de su armamento y la irregularidad del terreno los dejó en situación de total inferioridad frente a los vascones. En esta batalla hallaron la muerte, entre otros muchos, el senescal Egihardo, el conde de palacio Anselmo y Roldan, prefecto de la marca de Bretaña. Y ni siquiera se pudo vengar de inmediato este revés porque el enemigo, al acabar el combate, se dispersó tan rápidamente que no quedó indicio alguno de dónde se le podía buscar".
Eginardo. Vida de Carlomagno.

Del mismo modo que los asturianos tienen Covadonga, los navarros tienen Roncesvalles. Los vascones para defender su independencia dieron a Carlomagno una lección que tardaría en olvidar.

Prólogo en Alemania.
En el año 777 los musulmanes del Valle del Ebro mandaron una embajada a Carlomagno encabezada por el valí Sulayman al – Arabí. El encuentro se produjo en Paderborn. Por aquella época el rey de los Francos presumía de una trayectoria victoriosa en sus guerras contra sajones, lombardos y gascones, de manera que Sulayman al – Arabí pensaba que era el aliado ideal para enfrentarse al emir cordobés Abderramán I. Como recompensa el embajador musulmán ofrece a Carlomagno un suculento presente, la ciudad de Zaragoza.

Una campaña estival.
Carlomagno decide inmiscuirse en los territorios transpirenaicos y de paso desplazar sus frontera más hacia el sur, para ello organiza una expedición al valle del Ebro. Esta maniobra se corresponde con la típica campaña estival que solían emprender los reyes francos.

El futuro emperador reúne un heterogéneo ejército formado por lombardos, francos, burgundios y frisones, y emprende la marcha. Las tropas serán divididas en dos cuerpos de ejército, que atravesarán la cordillera pirenaica por dos lugares diferentes, para en un movimiento de tenaza, converger en Zaragoza. Uno de ellos, dirigido por el duque de Tolosa, atravesó los Pirineos por Gerona, para llegar a Zaragoza vía Barcelona. El otro, encabezado por el propio emperador, cruzó la cordillera por Roncesvalles y Pamplona. La ruta que siguió Carlomagno es posible que se corresponda con el itinerario que utilizaban los peregrinos jacobeos al cruzar los Pirineos.

“El rey Carlos, nuestro emperador, el Grande, siete años enteros permaneció en España: hasta el mar conquistó la altiva tierra. Ni un solo castillo le resiste ya, ni queda por forzar muralla, ni ciudad, salvo Zaragoza, que está en una montaña. La tiene el rey Marsil, que a Dios no quiere. Sirve a Mahoma y le reza a Apolo. No podrá remediarlo: lo alcanzará el infortunio”.
Cantar de Roldán.

Carlomagno se presentó ante las murallas de Zaragoza con la intención de tomar posesión de la ciudad, pero el valí Marsil, se negó a dejarlo pasar. Carlos encolerizado puso sitio a la plaza. Los francos se estrellaban una y otra vez contra la vieja muralla romana. Y así transcurrió un largo mes.

Casus belli.
El tiempo corría a favor de Zaragoza, el verano se iba acabando y pronto los pasos pirenaicos estarían intransitables. No quedaba más remedio que levantar el sitio y regresar a casa. El proyecto de Carlomagno de establecer la frontera al sur de los Pirineos había fracasado.

Ofuscado, y para liberar tensión entre sus hombres, en la retirada ataca Pamplona y destruye sus murallas, para doblegar su voluntad y poner fin a la oposición de los vascones. Buscaba una victoria para subir la moral y volver a casa con algo en los bolsillos. Los deseos de venganza no tardarían en ser satisfechos.


Emboscada.
El 14 de agosto el ejército franco, esta vez en un sólo cuerpo, acampó a los pies de los Pirineos, en un algún lugar amplio y llano, última barrera entre este tierra inhóspita y el hogar.


 El grueso del ejército madrugó para encarar los terribles puertos por la mañana temprano. La retaguardia iniciaría la marcha bien entrado el medio día.

Trescientos vascones esperaron pacientemente emboscados en el bosque la llegada de la retaguardia que estaría compuesta por unos mil hombres. Los vascones tenían experiencia militar suficiente y supieron sacar ventaja del conocimiento el terreno. Una andanada de piedras y dardos sirvió para desorganizar el ejército, cuyos hombres acumulaban cansancio tras varias horas de marcha por la montaña. Un ejército que había conquistado media Europa, pero que llegó fatigado a la cumbre, fue completamente aniquilado en poco tiempo.


Los Annales Regii escritos en el 801 es la fuente más antigua que tenemos sobre la batalla: "En el somo del desfiladero, los vascones, emboscados en las alturas, atacaron al ejército en tumulto. Aunque los francos eran manifiestamente superiores a los vascos en armas y en valor, fueron dominados por ellos a causa del carácter desigual de las posiciones y de la manera también desigual de combatir. La mayor parte de los capos [altos oficiales] de palacio, a los cuales había dado el rey el mando de sus tropas, perecieron en esta acción; fueron robados los equipajes, y el enemigo, favorecido por el conocimiento que tenía del lugar, se dispersó de inmediato".



A partir de aquí la bruma del tiempo cubrió lo sucedido, no existe documento que señale el lugar de la batalla, la tradición oral se convirtió en cantar de gesta (donde los vascones mutaron en sarracenos) y de boca a boca Roncesvalles fue celebrada como la batalla más famosa de toda la Edad Media. Aunque para ser justos, la importancia del Cantar de Roldán es infinitamente superior a la batalla en sí.




sábado, 12 de septiembre de 2015

RENACIMIENTO CAROLINGIO



Siempre hemos mantenido que la Eda Media, esa supuesta "Edad Oscura" está llena de momentos de gran esplendor, el desarrollo cultural de los siglos VI, VII y VIII en la Hispania Visigoda, la Italia Ostrogoda, la Galia Franca y la Inglaterra Anglosajona, posibilitó la simbiosis entre el cristianismo y la cultura pagana, y fue preludio de lo que conocemos como Renacimiento Carolingio.

Desde mediados del siglo XX determinados autores, como Panoski empiezan a hablar que durante la Edad Media hubo determinadas épocas de auge cultural, en contraposición a toda la carga peyorativa y negativa de una Edad Media absolutamente oscura, intelectualmente hablando, que se venía aceptando desde los siglos XV y XVI, y de ahí surge el concepto de Renacimiento Carolingio.

El Renacimiento Carolingio debe relacionarse con las figuras de dos emperadores, Carlomagno y Ludovico Pío. Ambos ampararon determinadas actividades intelectuales que se desarrollan en el Imperio Carolingio. Esas actividades tenían unos antecedentes que ya vimos en el tema anterior, y que habría que situar en la Galia franca, la Italia ostrogoda, la España visigoda y la Inglaterra anglosajona. 

Entre las características de este periodo podemos señalar las siguientes:

Atención máxima hacia los autores clásicos, incluidos los paganos como Virgilio, Horacio....

Importante sentimiento cristiano de este Renacimiento Carolingio. En esta época el Cristianismo tiene un peso notable en la sociedad. De hecho, no podemos separar sendos ámbitos, esto enlaza con la línea argumental de los autores clásicos que se van a estudiar en tanto en cuanto van a servir para llegar a la divinidad.

Creación de una nueva letra, la letra carolina. Es una letra que se adapta a la materia escriptoria y que facilita la labor del copista y que es menos cursiva.

Participación del poder. Carlomagno y especialmente su hijo y sucesor Ludovico Pío acogen a estos intelectuales y les van a ofrecer su protección. Evidentemente, y como contrapartida, los autores apoyan el proyecto político carolingio.

El Renacimiento Carolingio se va a estructurar y descansar en los monasterios. Es una época en que se desarrollan los aspectos relativos a bibliotecas, escriptorias de los monasterios. Se intentaba faciliar el trabajo de estos copistas. También se realizaban exégesis de los textos clásicos, tanto textos sagrados como textos paganos.


Autores significativos de este renacimiento carolingio, destacan Alcuino de York y Egihnardo. Paticipan de este renacimiento y además se encuentran muy cerca del poder, en el entorno del monarca, en lo que denominamos Palatium, situado en Aquisgrán. 


martes, 10 de junio de 2014

LA CORONACIÓN DE CARLOMAGNO



Aprovechando sus intervenciones militares en el Norte de Italia, Carlomagno fue fortaleciendo sus relaciones con el Papa. León III mantenía su mitra gracias a que el propio Carlomagno lo había protegido no sólo ante los ataques lombardos, sino también ante ciertos sectores de Roma que no le aceptaban como Papa. Esta buena sintonía entre ambos poderes se materializó el día de Navidad del año 800, cuando el rey de los francos fue coronado Emperador por el Sumo Pontífice. 

La ceremonia de coronación la conocemos gracias a la crónica de Eginhardo, uno de los máximos representantes de la Escuela Palatina de Aquisgrán. Siguiendo lo escrito por Eginhardo, el rey se encontraba en Roma, en la Basílica escuchando la misa de Navidad. Y para no desperdiciar una marco inmejorable, el papa procedió a coronar a Carlomagno como emperador. Una vez le ha otorgado el título imperial, el pueblo aplaude y aclama a Carlomagno. Finalmente el Papa reconoce a Carlomagno  restaurador del Imperio Romano de Occidente. A partir de este momento se va a intensificar un conflicto entre ambos poderes; el espiritual y el temporal, que en la Plena Edad Media explotaría en la Querella de las Investiduras. 

Durante toda la Edad Media va a existir la siguiente percepción del poder; la idea de Dominiun (poder) le corresponde a Dios, y cualquiera que discuta esto, será declarado hereje. Lo que si se va a discutir, y mucho, es quién tiene la primacía del poder en la tierra; el poder espiritual, ostentando por la iglesia (Papas, Obispos, Abades) o el poder temporal, que lo ostentan reyes, grandes señores y/o el emperador (cuando lo hay). 

Las discrepancias que surgen desde finales del siglo V giran en torno a quién tiene la supremacía, y lo que ocurre en el año 800, aclaraba de alguna forma ese problema; el Papa León III al coronar a Carlomagno, se sitúa por encima del Emperador, ya que era él, a través de Dios, el que otorga el poder temporal. 

Y según cuentan las crónicas, Carlomagno salió disgustado de esa ceremonia por que él y su entorno consideraban lo contrario, es decir, que su poder, el temporal, estaba por encima del espiritual. En definitiva, la Corona era superior a la Mitra. 


Mil años después Napoleón Bonaparte no quiso repetir el "error" de Carlomagno, y en Notre Dame de París, y a pesar de la bendición del papa Pío VII, el general corso se autocoronó emperador. 

De cualquier manera, en el año 800 vuelve a surgir en Occidente la figura de un emperador. Y en el año 812, Miguel I, por entonces emperador de Bizancio, reconocen la legitimidad de Carlomagno como emperador. 

En el interior del propio Imperio Carolingio, y por parte del círculo de intelectuales que rodean a Carlomagno, se empieza a crear y a dar forma a un concepto que posteriormente tendrá gran trascendencia la "Renovatio Imperii romanorum". La idea era que con la coronación del año 800 se iba a recuperar el Imperio Romano de Occidente. Eso implicaba que se equiparaba la figura de Carlomagno con las figuras de antiguos emperadores romanos, y al mismo tiempo lo que se hacía era recuperar esa unión entre Imperio Romano y Cristianismo. 

A pesar de la idea de recuperación del Imperio Romano, el Imperio de Carlomagno fue más germánico que romano. El nuevo Imperio Carolingio se vertebra hacia el Norte, mientras que el romano se vertebraba hacia el Sur, hacia el Mediterráneo. 
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