Jean de Vergy fue mariscal de los
ejércitos borgoñones en tiempos del duque Juan Sin Miedo. Durante
la Guerra de los Cien años Jean de Vergy demostró sus dotes como
militar y su conocimiento de la artillería, un arma fundamental
durante el asedio a ciudades y plazas fuertes.
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jueves, 23 de febrero de 2017
miércoles, 16 de marzo de 2016
EDUARDO DUQUE DE BAR.
Eduardo
de Bar fue un notable militar francés poseedor de varios títulos
nobiliarios. Nació durante el conflicto que marcó la época, la
Guerra de los Cien Años. Defendió Boulonnais de los ingleses, se
alió con los borgoñones de Juan Sin Miedo en contra de los
franceses y terminó participando, junto a la artillería y los
ballesteros en la batalla de Agincourt. Esta vez defendiendo los
intereses de Francia. Aquel día Eduardo se reencontró con el Sumo
Hacedor.
jueves, 11 de febrero de 2016
ANTONIO DE BRABANTE
Segundón de la Casa de
Borgoña, hermano menor de Juan Sin Miedo, recibió, entre otros, el
título de Duque de Brabante. Grande tuvo que ser su gobierno e
inolvidables sus hazañas para siglos después ser homenajeado con un
busto en la Grand Place de Bruselas.
Famoso por su valentía,
y capacidad de mediar en los numerosos conflictos nobiliarios de la
época, siempre que pudo, se puso del lado de su hermano, el Duque de
Borgoña. Como tantos y tantos hombres de armas, Antonio perdió la
vida en la célebre batalla de Agincourt (1415) cuando luchaba a
favor del rey francés, en el largo conflicto de la Guerra de los
Cien Años.
Cuentan que el duque
Antonio llegó tarde al campo de batalla por el mal estado de los
caminos, y casi sin tiempo de colocarse su armadura se lanzó al
combate, arretabando el escudo a un soldado raso. Sin la debida
protección, ni el blasón que lo identificaba como Duque, cuando
cayó prisionero de los ingleses, fue ejecutado junto al resto de
plebeyos. Los nobles tomados como prisioneros solían salvar la vida,
pues eran intercambiados por un suculento rescate.
martes, 25 de agosto de 2015
MARISCAL BOICICAUT.
La literatura medieval personificaba en algunos individuos el ideal del perfecto caballero: valiente, justo, leal, piadoso y culto en asuntos cortesanos y literarios. El Maréchal Boicicaut, cuyo auténtico nombre era Jean le Meingre, es un ejemplo de esta tendencia.
Boicicaut es un hombre piadoso que se levanta temprano para rezar sus oraciones, disfruta con la lectura de la vida de los Santos, es comedido y sencillo, y habla únicamente cuando es necesario. Su nobleza le llega a defender la castidad y el honor de la mujer, desprecia la riqueza material como auténtico caballero que es, cuyos valores son los más elevados, y por supuesto, se muestra valiente y decidido en el campo de batalla.
En 1396 acompañó a Juan Sin Miedo en la batalla de Nicópolis, donde los cristianos fueron barridos por las tropas turcas, fue condestable del Emperador de Constantinopla y uno de los generales franceses más destacado de la Guerra de los Cien Años. Precisamente durante su desarrollo fue hecho prisionero en Azincourt (1415), muriendo seis años después en cautiverio. Un contemporáneo y admirador escribió una obra basada en su vida, dibujando no tanto la realidad de un oficio duro, violento y codicioso, como la imagen de un caballero ideal, valiente, piadoso y honrado.
Un ideal encarnado en los primeros tiempos de las Órdenes Militares, nacidas en el celebrado contexto de las luchas contra el Islam, en Tierra Santa (Templarios, Hospitalarios y Teutónicos) y en la Península Ibérica (Alcántara, Santiago y Calatrava). Monjes guerreros, Militi Christi, que pretendían alcanzar los dos valores medievales supremos: la Oración y la Guerra.
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