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sábado, 21 de enero de 2023

BATTLE MASTER.

 

Después de varias décadas sufriendo la tiranía imperial, las fuerzas del caos se proponen borrar del mapa al emperador y sus ejércitos.


Saqueadores y salteadores goblins,  hostigan sin descanso, y durante horas a la exigua infantería imperial. Las ciudades de Grunburg y Altdorf han logrado reunir dos compañías.


Los valiosos arqueros de Grunburg, y los expertos ballesteros de Altdorf que han salvado en más de una ocasión su ciudad, apoyan a la infantería y consiguen, de momento salvar el flanco. 


En el centro del campo de batalla, la imbatible caballería imperial choca una y otra vez con la poderosa muralla formada por orcos y guerreros del caos. A pesar de las embestidas el frente de batalla continua impenetrable. Nunca han sido derrotados en campo abierto los caballeros de Reikland.


Arqueros y ballesteros son el último reducto y el único apoyo con el que cuenta la caballería pesada.... 


...pero los jinetes de colmillo negro cruzan el campo de batalla, y con la infantería ocupada en otros menesteres los arqueros son aniquilados con facilidad por los poderosos colmillos de los cánidos.


Con los arqueros fuera de combate, y la infantería huyendo en desbandada hacia el río, el cerco se cierra sobre los orgullosos caballeros. Y ahora solo quedan dos opciones; rendición o muerte. 



Los tratantes de la muerte de Tragarth, cuerpo de élite de las fuerzas del Caos, han vuelto a ser decisivos para el resultado final de la batalla.


miércoles, 27 de diciembre de 2017

HARPASTUM.



Mucho antes que los ingleses estableciesen las reglas del fútbol y del rugby, los legionarios romanos ya practicaban un rudo juego de pelota, el Harpastum. La pelota usada era de pequeño tamaño, pero de gran solidez. El Harpastum era un juego, pero también un entrenamiento con el que los legionarios rompían, de cuando en cuando, la monotonía de la vida castrense. Los jugadores debían estar dotados de velocidad, agilidad y fuerza, y una considerable resistencia a golpes, magulladuras, choques y caídas.

viernes, 3 de febrero de 2017

RÍO CÚA.



En El Bierzo, a escasos kilómetros tanto de Ponferrada como de Villafranca, las aguas del río recorren tierras leonesas antas de desembocar en el Sil, y de paso refrescan a los peregrinos que se dirigen a Santiago que lo cruzan a la altura de Cacabelos. 


Cúa, un nombre de reminiscencias míticas que da razones a todas aquellas mentes que piensan que el Juego de la Oca es una representación simbólica de la Ruta de las Estrellas. 

jueves, 12 de junio de 2014

CALCIO STORICO.



Hoy empieza el Mundial de Fútbol en Brasil, el mayor espectáculo deportivo del mundo (con permiso de los Juegos Olímpicos) y el que más seguidores congrega. Y aunque el fútbol (o soccer) que conocemos en este siglo XXI tiene sus orígenes en las verdes campiñas inglesas decimonónicas, durante la Baja Edad Media italiana se jugaba un deporte similar, que se encuentra entre los ancestros de nuestro balompié; el Calcio Storico o Calcio Florentino. Quizás por ese motivo el país de la bota sigue sintiendo una devoción cuasi religiosa por el Deporte Rey. 

Las noticias documentales más antiguas sobre su práctica se remontan a mediados del siglo XIV, aunque probablemente ya era popular varias décadas antes. Un siglo después (más o menos), concretamente en 1580, un humanista, Giovanni de Bardi, escribió un libro con el título "Discurso sopra il giuco del calcio florentino." 


La Piazza della Santa Croce era el terreno de juego donde se practicaba este rudo deporte, entre dos equipos formados por 27 fornidos jugadores, que utilizaban pies, manos y cualquier parte del cuerpo para introducir una pelota en un agujero situado a cada lado del campo, y defendido por el equipo contrario. A diferencia del fútbol actual, en que el balón rueda sobre césped, el calcio se disputaba sobre arena, en una suerte de rugby playa.


Si los nobles gustaban de justas y torneos, los plebeyos disfrutaban del calcio. 

Los partidos de calcio se celebraban durante la Semana de Carnaval, aprovechando además el parón de las actividades agrícolas.

En la bella Florencia se disputaba un torneo entre cuatro equipos. Cuatro equipos. Cuatro barrios. Cuatro parroquias. Cuatro colores. 


Los azzurri de la Santa Croce. 


Los rossi de Santa María Novella. 


Los bianchi del Santo Spirito. 


Y los verdi de San Giovanni.

Ambos equipos se enfrentan a modo de batalla, a pie y sin armas, en un extenuante combate donde prácticamente todo está permitido: correr, chocar, pegar, empujar....con el sano objetivo, común a todos los deportes, de ser mejor que el rival. 


Tambores y trompetas suenan, los maestros de ceremonia se dirigen al centro de la cancha, y nombran a los capitanes, hombres experimentados y carismáticos, al estilo de un Iker Casilla, un Franco Baresi, un Lothar Mattaus o un Didier Deschamps. Cada capitán se encarga de seleccionar a sus hombres, les asignan un puesto y una misión, adaptada a sus condiciones físicas y sus cualidades personales. Cuatro hombres rudos y corpulentos como medio delanteros. Tres medios traseros veloces y de mucho coraje. Cinco defensas, gallardos y con saber estar. Y para finalizar los quince delanteros, jóvenes, rápidos, habilidosos y animosos.


Los veintisiete hombres se disponen en el campo formando tres hileras, esperando con tensión a que comience a rodar el balón. 

domingo, 27 de enero de 2013

TSU-CHU



Oriente históricamente siempre ha aventajado a Occidente, y en un deporte universal, como es el fútbol, no iban a ser menos; los chinos ya lo practicaban hace 2500 años.

Desde el siglo III a.C. - y quizás desde mucho antes - se practicaba en China un juego llamado tsu-chu, en el que se golpeaba una pelota, confeccionada con crines y fibras vegetales, con los pies para que atravesara un agujero de unos cuarenta centímetros de diámetro abierto en una red situado a unos diez metros de altura. 


El tsu-chu se jugaba con pies y manos, una mezcla de rugby y futbol, en el que sus participantes se empleaban con violencia y dureza, y que tenía una finalidad de adiestramiento militar. 

El Tsu-Chu se recogía en los manuales militares de la Dinastía Qin, como actividad ideal para entrenar a los ejércitos, consiguiendo una gran extensión con la Dinastía sucesora, los Han. 

En el 136 a.C. el poeta Li-You, se refería a este juego con las siguientes palabras: "La pelota es redonda, el campo de juego cuadrado, igual que el cielo y la tierra, la pelota vuela sobre nosotros como el sol, mientras que los dos equipos se enfrentan". 

lunes, 14 de enero de 2013

COLISEO DE ROMA

Dos mil años de pan y circo 



"Mientras el Coliseo permanezca en pie,
Roma permanecerá en pie.
Cuando el Coliseo caiga,
Roma caerá
y cuando Roma caiga
el mundo caerá . . . " 

Lord Byron (1818)




Comenzado a construir por Vespasiano, e inaugurado por su hijo y sucesor Tito en el 80 d.C., el Anfiteatro Flavio se convirtió en el orgullo de la capital imperial. 



Nos encontramos en las auténticas entrañas del Coliseo de Roma.

Una gran cruz metálica recuerda a los miles de cristianos masacrados en la arena de este anfiteatro para regocijo de las masas.

A través de este largo pasillo subterráneo, gladiadores y fieras saltaban al terreno de juego.


El Anfiteatro Flavio está construido por tres cuerpos de graderío, o anillos, sustentados en el exterior por filas de columnas dóricas, jónicas y corintias, dispuestas desde la primera a la tercera planta. 

Columnas vista desde el exterior





. . . Pan y Circo. . . al igual que los grandes estadios de nuestros días, Roma tenía su Coliseo, a él acudían miles de romanos a disfrutar y evadirse de los tan pesados problemas cotidianos . . .cónsules, dictadores y emperadores, además de diversión, ofrecían pan para la gente del pueblo y de esta manera conseguían el aplauso fácil, de la misma forma que en la actualidad se le otorgan a Mariano Rajoy o a Andrés Iniesta . . . aunque ahora ya si siquiera se reparta el pan.


Los combates de gladiadores en su origen, se celebraban como parte del ritual funerario. Cuando fallecía alguien relevante de la sociedad, en su honor tenían lugar luchas a muerte, normalmente por parte de hombres vinculados al difunto por medio de algún juramento de fidelidad, llamado también devotio. Los combates gladiatorios eran práctica común en buena parte del Mediterráneo. Ejemplo de ellos son los Guerreros de Porcuna o los combates celebrados junto a la pira funeraria de Viriato.



. . sangre sobre la arena,
muchedumbre en violenta efervescencia,
llantos y gritos atronan en el graderío,
espada contra abdomen,
hueso contra tridente,
afilado metal hace trizas la carne. . . 

. . . la pupila inerte
mira hacia la nada,
el olor dulzón de la muerte 
impregna la atmósfera,
el vencedor, herido, sudoroso y jadeante
eleva sus fornidos brazos al cielo,
orgulloso de su éxito,
recibe la inmerecida ovación
de un público entregado . . . 

. . . el verdugo podrá luchar otro día
y así alargar su agonía . . .

miércoles, 24 de octubre de 2012

GERMANIA DE TÁCITO (VIII)




22   Se lavan nada más salir del sueño, que prolongan hasta bien entrado el día; por lo regular, lo hacen con agua caliente, cosa lógica entre quienes dura mucho el invierno. Ya lavados, toman el alimento; cada cual tiene un sitio distinto y su propia mesa. Acto seguido acuden armados a sus asuntos, y de la misma guisa con no menor frecuencia a los banquetes. Para nadie es vergonzoso pasar el día y la noche bebiendo continuamente. Las riñas, como es natural entre gente muy dada a la bebida, concluyen pocas veces con insultos y más a menudo con muertes y heridas. Pero en los banquetes también deliberan sobre la reconciliación de los enemigos, sobre la paz y la guerra, porque en ninguna otra ocasión está el ánimo más abierto para los pensamientos sinceros o más enardecido para los más trascendentes. Gente nada astuta y sin doblez, abre todavía más los secretos de su corazón por el ambiente relajado que proporciona el lugar; la mente de todos permanece franca y sin velos. Se continúa al día siguiente y las pautas generales de cada momento quedan a salvo; deliberan cuando no saben fingir, deciden cuando no pueden errar.

23     Beben un líquido que obtienen de la cebada o del trigo que, al fermentar, adquiere cierta semejanza con el vino. Los ribereños compran también vino. Su alimentación es sencilla: frutos silvestres, carne fresca de caza o leche cuajada; se quitan el hambre sin complicaciones ni refinamientos. Frente a la sed, no mantienen igual moderación; si favoreces su embriaguez suministrándoles cuanto deseen, se les venderá por sus vicios no menos fácilmente que con las armas

24    El tipo de espectáculos es uno sólo y el mismo en todas las reuniones: jóvenes desnudos, para quienes esto constituye una diversión, se arrojan de un brinco entre espadas y amenazadoras frameas. La práctica les ha proporcionado técnica; la técnica, belleza; pero no los mueve el lucro o la recompensa: el placer de los espectadores es el premio a su juego por peligrosos que sea. Sobrios y formales, practican los juegos de azar con tanta temeridad a la hora de ganar o perder que, cuando ya no les queda nada, se juegan su libertad y su persona en un desesperado y definitivo envito. El vencido afronta una esclavitud voluntaria; por más joven y fuerte que sea, se deja atar y vender; tal es su obstinación en este lamentable asunto. Pero ellos lo consideran fidelidad a su compromisos. Se deshacen de los esclavos de esta condición vendiéndolos, y así se libran al mismo tiempo del bochorno de tal victoria.

25     No utilizan a los demás esclavos encomendándoles funciones domésticas concretas, como hacemos nosotros. Cada cual lleva su casa y sus penates. El señor impone la entrega de cierta cantidad de trigo o de ganado o de tela, como si fuera un colono, y el esclavo acata estas condiciones. La mujer y los hijos realizan las restantes tareas de la casa. Es poco frecuente azotar al esclavo y someterlo a cadenas y a trabajos penosos. Suelen matarlos no para dar ejemplo de disciplina y muestra de rigor, sino en un acceso de ira, como si se tratase de un enemigo, aunque en este caso el homicidio queda impune.

Los libertos no están muy por encima de los esclavos; es raro que tengan influencia en la casa; nunca en la vida pública, excepto en las naciones de régimen monárquico: allí se remontan por encima de los ciudadanos libres y de los nobles; en los demás pueblos, la condición inferior de los libertos es prueba de su libertad.

26   Desconocen el ejercer el préstamo y el aumentarlo hasta la usura, y así se mantiene tal situación mejor que si estuviesen prohibidos. Van ocupando todos por turnos la superficie cultivable, según el número de agricultores, y se la reparten de acuerdo con su condición social. La gran extensión de sus campiñas facilita tal reparto. Cambian anualmente de terreno y aún sobra campo. Por este motivo, su esfuerzo no está a la altura de la riqueza y abundancia del suelo; así que no plantan árboles frutales, ni reservan espacios para prados, ni riegan huertas; sólo exigen a la tierra sus mies. De ahí que nos distingan en el año los cambios que corresponden a nuestras divisiones: el invierno, la primavera y el verano tienen para ellos un significado y un vocablo; del otoño ignoran tanto el nombre como sus dones.  
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