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sábado, 2 de mayo de 2020

DEVA, UNA CIUDAD DE ORIGEN DACIO.



Tras conducir por Transilvania y haber visitado el castillo de Hunedoara y la bella Alba Iulia, llegamos a Deva, situada a orillas del río Mures. Acabo de caer en la cuenta que muchas de estas ciudades del centro del continente estás, más o menos, conectadas por los ríos. Mures es un afluente del Tisza, que a su vez lo es del Danubio. 


Recorriendo el país de los antiguos dacios, llegamos una tarde a Deva. Una ciudadela, parcialmente en ruinas, pero que está siendo restaurada con bastante animosidad, de gruesos muros medievales, situada en una escarpada colina, es visible desde cualquier punto del centreo urbano, y te avisa kilómetros antes de llegar, cuando vienes conduciendo por la autovía. Bajo la ciudadalea (Citadel) se abre un frondoso parques, con bancos, juegos infantiles y una bonita fuente que homenajea al poeta Eminescu. 


Desde una cercana y boscosa colina, la fortaleza medieval, levantada en la boca de un antiguo cono volcánico, domina la ciudad y controlaba antaño el valle del Mures. El origen de la fortificación hay que relacionarlo con la cultura dacia, que dominó la región hasta que chocaron con las legiones romanas del emperador Trajano. La fortaleza experimentó un desarrollo destacado en el siglo XIII, siendo ampliado las centurias siguientes. Sus últimos siglos de vida fueron de decadencia, en 1800 se vendió en subasta y en 1848 sirvió de refugio para los revolucionarios (estamos en la Primavera de los Pueblos) y poco después una explosión la destruyó. Bajo la ciudadela un enorme cartel hollywoodiense nos recuerda que nos encontramos en Deva. ¿Tendrá el nombre de la ciudad algo que ver con la palabra dacia davae?. El vocablo davae se relaciona con la toponimia y significa establecimiento, pueblo, mercado. 



Además de los pertinentes hallazgos arqueológicos que permiten establecer esa relación entre Deva y el mundo dacio, la toponimia resulta esclarecedora. En antigua lengua dacia, de la que se conoce el significado de unos cuantos vocablos, dava hace referencia a un establecimiento humano o a un mercado (más o menos como burg/burgo para el Medievo). Teniendo en cuenta estas dos cuestiones, el origen dacio de Deva, para indiscutible. Al menos para nosotros. 




A los pies de la colina se extiende un frondoso parque donde se ubica una fuente monumental dedicada al poeta nacional, Mihai Eminescu. Entre los árboles del parque, dando la espalda a la fortaleza, y mirando de frente a una de las principales calles del centro de Deva, se levanta, con orgullo patrio, una estatua de Decébalo, que cumple la función de centinela para los enemigos, o de portero para los amigos. Este rey es el gran símbolo de estas tierras carpáticas.



Trajano, el otro símbolo, también está presente en Deva (y en casi todas las ciudades de la región). Pocas ciudades rumanas quieren olvidar su pasado, más o menos real, romano, y en las que no existe referencia al emperador hispano, encontramos una loba capitolina acompañada de los niños fundadores: Rómulo y Remo. Y yo me pregunto ¿quién fundó Rumanía, fueron los derrotados dacios, o los vencedores romanos?.



En un blasón, no tengo muy claro si corresponde al municipio (o a cualquier otra circunscripción) aparecen Trajano, Decébalo y el cuervo de los Hunyadi (también conocidos, por motivos obvios, Corvinos). Desde el siglo XIV Deva fue la capital de los voivodas de Transilvania. 





Deva es una ciudad de considerables dimensiones (unos 76.000 habitantes), pero a pesar de las obras, aparentemente tranquila. B – Dul 1 de Diciembre, es un bulevar que une el centro urbano (el moderno y capitalista) con el Parque de la Ciudadela, y es el lugar ideal para retirarse del ajetreo y toma algo (caliente o frío) en una de sus terrazas. 





domingo, 4 de noviembre de 2018

EL RÍO DANUBIO.




El Danubio es un símbolo de la Europa Centro-Oriental, que recorre casi tres mil kilómetros (2.850) atravesando Alemania, Austria, Eslovaquia, Hungría y Rumanía antes de verter sus aguas en el mar Negro. Se trata del río más largo del continente si exceptuamos los de las llanuras rusas, nace en la Selva Negra, desciende por Alemania y Austria, recorre la llanura Panónica y cruz los Cárpatos meridionales a través de las Puertas de Hierro, uno de los paísajes naturales más espectaculares de Europa, y se divide en varias bocas formando un próspero Delta en la desembocadura.


Su amplia cuenca riega el sur de Alemania, incluye la práctica totalidad de Austria, Eslovaquia, Hungría y Rumanía, y parte de Eslovenia, Croacia, Bosnia, Serbia y Bulgaria y una pequeña porción de Ucrania y Moldavia. Doce países y cuatro capitales: Viena, Bratislava, Budapest y Belgrado. En una región altamente urbanizada, el Danubio es una auténtica arteria vital, con gran valor cultural y geoestratégico y una destacada riqueza natural.


La cuenca danubiana acoge a un sinnúmero de pueblos y culturas que se fueron asentando en sus tierras – germanos, eslavos, búlgaros, húngaros, turcos – durante los cinco primeros siglos de la Edad Media, y se fusionaron con las gentes que las habitaban; dacios, romanos, gépidos. . . .


El río Danubio, el bello Danubio Azul de Strauss, ha sido testigo mudo de una historia larga y dramática, al tiempo que ha ido desempeñando un rol integrador de las culturas y las naciones más diversas. El Danubio es un símbolo eterno de la unión de todos los pueblos de la Europa Central, la Europa danubiana.




sábado, 21 de abril de 2018

ALBA IULIA.



Siguiendo la estela del comandante Janos Hunyadi he llegado a esta ciudad, una grata sorpresa, que recuerda, y mucho a Hungría, a pesar de encontrarse en suelo rumano. Los romanos la llamaron Apulum, los húngaros Gyulafehervar, los alemanes Karlsburg y los rumanos Alba Iulia.


La moderna ciudad de Alba Iulia se dispone alrededor de la ciudadela de Alba Carolina, que tiene forma estrellada, un encantador espacio barroco, que esconde las huellas de su milenaria historia. Un gustazo pasear por su interior, totalmente peatonal. El centro histórico, y artístico, es como un enorme parque, con zonas ajardinadas, monumentos, museos, cafeterías, pizzerias, tenderetes y heladerías, un sitio ideal para pasar la tarde o perder una mañana visitando iglesias y empapándose de historias en sus museos.


Impresión; no creo que esta ciudad sea representativa de Rumanía, la Rumanía rural y exótica que flota en el imaginario del europeo occidental autofelaciente. Me gustaría saber de donde se sienten, en su fuero interno, los transilvanos. ¿Son húngaros?, ¿son rumanos?, ¿pretenden secesionarse de Rumanía y unirse a Hungría?. Cataluña puede ser la clave.


La catedral de Alba Iulia es una de las más destacadas de toda Transilvania, en su seno yace el Caballero Blanco, Janos Hunyadi.


Más nueva, pero no por ello menos hermosa, la catedral ortodoxa, dedicada a Miguel el Valiente, casi un santo nacional, está ubicada frente a la histórica catedral de Alba, y juntas (enfrentadas) dibujan la más típica postal de la ciudadela.


La catedral ortodoxa se levanta en el lugar donde estaba la iglesia de la coronación, destruida por los húngaros cuando Miguel el Valiente unificó Valaquia, Moldavia y Transilvania por vez primera en 1600.


Llanura de romanos. El 1 de Diciembre de 1918 sucedió en Alba Iulia un acontecimiento histórico, trascendental podemos añadir, cuando cien mil rumanos se reunieron en la llanura de romanos para votar la unión definitiva (por ahora) de Transilvania a Rumanía.



El rey Fernando I y la reina María (sus bustos flanquean una de las puertas de la ciudadela) eran los monarcas de Rumanía cuando se produjo la unión. Un museo y la biblioteca donde ser guardan los documentos, recuerdan el hecho.




viernes, 6 de abril de 2018

TABULA TRAJANA.



En una orilla del gran Danubio, encajada en la rocosa pared del desfiladero, la Tábula Traiana indicaba la existencia de una calzada que avanzaba paralela al río. Construída por orden del emperador Trajano para mover sus aguerridas legiones por las salvajes tierras dacias y transportar pertrechos y víveres necesarios para mantener las largas campañas de conquista.



Dacia fue la última gran conquista romana, y paradójicamente el primer país en ser abandonado, cuando un decadente imperio, que mostraba síntomas de desgaste y agotamiento, comenzó a replegarse sobre sí mismo, en un movimiento desesperado por preservar su integridad. 

domingo, 15 de mayo de 2016

BUREBISTA, SEÑOR DE TODO EL DANUBIO.



De entre los bosques carpáticos surge la imponente figura de Burebista, henchido de firmeza, determinación, carisma y capacidad de mando. Junto a Decébalo, el más grande rey de los dacios.

A mediados del siglo I a.C. estableció el primer gran estado dacio, unificó a los geto-dacios y a los tracios, reorganizó el ejército y se lanzó a guerrear contra los pueblos vecinos (y algunos de más allá). Venció a los boios, tauriscos y escordiscos (todos ellos profundamente celtizados), subyugó a los correosos bastarnos e incluso consiguió el control de las dinámicas colonias griegas del mar Negro. Burebista construyó un imperio al norte de los Balcanes, que se extendía a ambas orillas del Danubio y que por oriente alcanzó la región de Odessa.


Este monarca levantó una red de fortalezas en los Cárpatos (Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO) y situó su capital muy cerca de Costesti. Reinó durante cuatro décadas sobre un mosaico de pueblos, dispares entre sí y poco cohesionados. Las tierra sobre las que gobernó eran fértiles para la agricultura, aptas para la ganadería, ricas en minas y prósperas para el comercio. Burebista siempre contó con la colaboración de Decenus, un hombre religioso similar a los druidas, un sabio consejero al estilo de Merlín, Gandalf o Panoramix.

“Burebistas, tras haberse hecho cargo de la dirección del pueblo, levantó la moral de la gente, que estaba decaída por las numerosas guerras, y logró alcanzar tal grado de prosperidad a base de entrenamiento, disciplina y obediencia a sus órdenes, que en pocos años se había hecho con un gran imperio, sometiendo al yugo geta a la mayoría de sus vecinos. Ahora comenzaba a ser digno de temer para los romanos, dado que cruzaba sin reparo el Istro y saqueaba Tracia hasta Macedonia e Iliria; devastando no sólo a los celtas que estaban mezclados con tracios e ilirios, sino también causando la completa desaparición de los boyos, gobernados por Critasiro y de los tauriscos. Para lograr la docilidad del pueblo contaba con la ayuda de Deceneo, el adivino, el cual había viajado por Egipto y había aprendido a interpretar ciertos signos, por medio de los cuales descifraba la voluntad divina”
Estrabón VII, 3, 11.

En su avance hacia Occidente Burebista chocó contra Roma y en el año 60 a.C. fulminó a un ejército comandado por Antonio Hybrida. Esta victoria le otorgó fama e hizo aumentar su prestigió, hasta el punto que Pompeyo Magno buscó su alianza para sumar fuerzas en la tortuosa Guerra Civil.

Julio César, animado por deseos de venganza y preocupado por un potencial enemigo en el Corazón de Europa, preparaba una campaña contra los dacios, cuando sobrevinieron los trágicos Idus de Marzo. A Burebista no le fue mucho mejor, pues también fue víctima de un oscuro complot nunca aclarado. Los hados del destino no quisieron que estos dos titanes cruzaran armas.


jueves, 12 de mayo de 2016

OROLES, REY DE LOS DACIOS.



Oroles fue un rey de los dacios, los aguerridos habitantes de los Cárpatos, durante el siglo II a.C. Su mayor éxito militar fue derrotar a los fieros bastarnos, cerrándoles el paso e impidiendo que invadieran Transilvania.

El historiador galo-romano Pompeyo Trogo nos cuenta la siguiente anécdota sobre este rey: “Por su parte los dacios descienden de los getas, quienes, habiendo sido derrotados en tiempos del rey Oroles por los bastarnas, en castigo por su cobardía estaban obligados por orden de su rey a poner la cabeza en el lugar de los pies, cuando iban a dormir, y a hacer a sus esposas los servicios que antes solían hacérseles a ellos mismos y no se cambiaron estas costumbres antes de que borraran con su valor la vergüenza sufrida con la guerra”.

sábado, 7 de mayo de 2016

ORASTIE, LA PUERTA DE LOS CÁRPATOS.



Al pie de los montes Cárpatos, Orastie es el lugar ideal para emprender una expedición hacia las fortalezas dacias Patrimonio de la Humanidad. Sus murales, bustos y estatuas recuerdan con orgullo (además de a otras personalidades destacadas) su vinculación histórica con la Civilización Dacia.



Orastie es un pequeño pueblo encantador, bien cuidado y que me pareció maravilloso cuando me bajé de la autocaravana. Luego no era para tanto, pero los alrededores de la iglesia con un parque lleno de jardines y flores era bonito y agradable.  


martes, 23 de febrero de 2016

RÂMNICU VÂLCEA.



Las carreteras rumanas (buenas, regulares, malas y horribles) y los caminos de la historia (ásperos, fascinantes e improbables) me han traído hasta aquí, conduciendo por las alegres tierras que formaron antaño el principado de Valaquia. Ramnicu Valcea (también puede escribirse Rimnicu Valcea) relacionada históricamente con los ambiciosos príncipes de Valaquia es una ciudad moderna con grandes avenidas bien asfaltadas.


La región que ocupa Râmnicu Vâlcea, en las estribaciones de los Cárpatos meridionales, estuvo habitada en la Antigüedad por los dacios, un pueblo que presta su nombre a la marca de automóviles rumana de mayor proyección internacional, Dacia, amen de dar trabajo a miles de operarios. Los mismos dacios que fueron derrotados y sometidos por el Imperio Romano. Precisamente por aquí pasaba la ruta que las legiones de Trajano siguieron para alcanzar las fortalezas dacias de Hunedoara. Se ha especulado que cerca de aquí emplazó Trajano su cuartel general durante la definitiva guerra contra Decébalo. Del rey dacio no hay ni rastro. Del emperador hispano encontramos un busto.


Para llegar a Râmnicu Vâlcea seguimos el curso del río Olt, en cuya orilla derecha se emplaza la población. Su origen como ciudad está vinculado a la figura de Mircea el Viejo, pues la primera mención es una carta del voivoda que la describe como “la ciudad principesca de Ramnic”, en septiembre de 1388. Poco después, en 1392, el propio Mircea firma el documento que acredita la existencia del condado de Valcea.


En tiempos se hallaba en el centro de la ciudad un palacio o corte, similar a las de Curtea de Arges, Tirgoviste o Bucarest (fundada por Vlad III), donde residian temporalmente los soberanos, y es que en el Medievo la capital itinerante se desplazaba junto al voivoda. Cerca de la estatua de Mircea el Viejo se encuentran las escasas y casi invisibles ruinas del edificio en cuestión.


Entre los príncipes que moraron en la corte de Râmnicu encontramos a Radu Paisie , Patrascu cel Bun, que disfrutaba aquí de un lugar de descanso, silencioso y donde poder respirar aire fresco, o el desafortunado Radu de Afumati, que víctima de un complot, fue asesinado junto a su hijo en la fortaleza de Cetatuia enclavada en una cercana colina.


Con los célebres Matei Basarab y Constantin Brancoveanu, Râmnicu se convirtió en un centro cultural de primer orden dentro el pais rumano. A principios del siglo XXI, en los albores del tercer milenio, Râmnicu Valcea, prácticamente desconocida a nivel mundial, se ha convertido en un nido de piratas informáticos especializados en timar a ciudadanos americanos.




lunes, 28 de diciembre de 2015

SOBRE LA REGIÓN DE TRANSILVANIA POBLADA POR TEUTONES, SÍCULOS Y VALACOS.



La región de Transilvania está situada al otro lado del Danubio y antaño la poblaron los dacos, nación fiera y famosa por las muchas derrotas que infligió a los romanos. En nuestra época habitan en ella tres razas: teutones, sículos y valacos. Los teutones, recios y duchos en la guerra, son originarios de Sajonia y reciben en su lengua la denominación de “sibenburgenses” porque viven en siete ciudades. Los sículos se cree que son los más antiguos de los húngaros, los primeros de todos los que desde la antigua Hungría vinieron a esta comarca. Por esta razón, aunque cultivan los campos con sus propias manos, dedicándose a la agricultura y la ganadería, se les considera pese a todo nobles. Cuando se cruzan se saludan unos a otros llamándose “noble señor” y no pagan tributo salvo el año que se corona el rey de Hungría. Ese años, todos y cada uno de los padres de familia entregan al rey de Hungría. Ese año, todos y cada uno de los padres de familia entregan al rey los bueyes que sean necesarios para contemplar un número que dicen que sube de sesenta mil. En cambio si los ponen en pie de guerra y no obedecen, lo pagan con la pena capital y la confiscación de sus bienes. Los valacos son de estirpe itálica, como poco después explicaremos. Pese a ello, pocos hombres ilustrados hallarás en Transilvania que desconozcan la lengua de los húngaros.
La Europa de mi tiempo.
Eneas Silvio. Siglo XV.


domingo, 27 de diciembre de 2015

SOBRE HUNGRÍA O, COMO QUIEREN OTROS, PANONIA.



Hungría, que linda con Austria, la patria de Federico, extendiéndose hacia oriente, nos servirá de punto de partida para nuestra historia. A esta provincia la llaman algunos Panonia, como si los húngaros fueran los sucesores de los panonios. Sin embargo, ni Hungría tiene los mismos límites que Panonia ni Panonia fue antaño tan extensa como lo es hoy Hungría. En efecto, Panonia estaba encerrada entre el Danubio y los Alpes que dan a Italia y al mar Adriático; a poniente tenía Nórico y el río Eno; a levante roza el país de los misios y tribalos y el río Savo. Estos términos abarcan gran parte de Austria, poblada por teutones. También Estiria, llamada en tiempos Valeria, está comprendida en estos límites. En cambio Hungría, aunque abarca la Panonia Inferior desde el río Leitha hasta el Savo, sobrepasa el Danubio, se extiende hasta Polonia y posee los campos que antaño ocuparon los gépidas y los dacos. El imperio de la nación húngara es mucho más extenso que la propia Hungría, toda vez que también los dálmatas, llamados eslavos, los ilirios, llamados bosnienses, los tribalos o misios, llamados ora servios ora rascianos, y los getas, llamados en parte valacos y en parte transilvanos, han quedado sometidos a los húngaros, si bien en esta época nuestra algunos de ellos, derrotados por las armas turcas se han desligado.

Esta provincia, al menos en la parte que se extiende de lado del Istro, la ocuparon por primera vez los romanos en tiempos del César Octaviano, tras someter a Batón, rey de Panonia y aplastar a los amantinos entre el Savo y el Dravo. En cambio a Dacia, que hoy es una parte de Hungría al otro lado del Danubio, la sojuzgó el emperador Trajano, organizando una provincia en suelo bárbaro, si bien se perdió en tiempos de Galieno y fue reconquistada por Aureliano. Después de los romanos ocuparon Panonia ora los hunos, raza escita, ora los godos, pueblo procedente de las islas del mar Báltico, luego los longobardos, oriundos de Germania. Finalmente la nación de los húngaros vino a desbordarse desde los más remotos confines de Escitia y hasta el día de hoy es dueñas del reino, dominando ampliamente a una y otra orilla del Istro.
La Europa de mi tiempo.
Eneas Silvio. Siglo XV.


lunes, 14 de diciembre de 2015

VALAQUIA



Valaquia es una región bastante extensa que arranca de Transilvania y llega hasta el Ponto Euxino. Casi toda ella es llana y falta de agua. Su parte meridional la marca el Istro, la septentrional la ocupan los roxolanos, llamados hoy en día rutenos, y hacia el río Dniéster se halla la raza nómada de los escitas que al presente llamamos tártaros. Esta tierra la poblaron antaño los getas, aquellos que pusieron en fuga de modo deshonroso a Darío el hijo de Histapes, capturaron vivo al rey Lisímaco y causaron en Tracia muchas matanzas. Al final, fueron domeñados y destruidos por los ejércitos romanos. Una colonia romana, para que mantuviera a raya a los dacos, se instaló allí bajo el mando de un tal Flaco, por el que vino a llamarse Flaquia. Luego, al correr de los siglos, se corrompió como suele el vocablo y vino a parar en “Valaquia” y en lugar de flacos sus habitantes recibieron el nombre de valacos. La lengua de esta nación es todavía romance, pero muy alterada y apenas inteligible para el nacido en Italia. Hubo por estos tiempos nuestros en Valaquia dos facciones, la de los danos y la de los drágulas. Estos últimos, como eran menos fuertes que los danos, que los maltrataban de mil modos, llamaron en su ayuda a los turcos y con el apoyo de sus ejércitos aplastaron a los danos casi hasta el exterminio. Pero Juan Huniades, contando con el poderío de los húngaros, les prestó apoyo, si bien aquello no fue tanto redimirlos como ganar fama y riquezas ya que, en beneficio propio y de sus herederos tomó posesión a perpetuidad de los campos rescatados del turco. Los valacos pueblan también algunas islas del Istro, entre las que se cuenta Peuce, famosa entre los antiguos, y asimismo tienen asentamientos en Tracia. Parte de Valaquia está sometida a los turcos y parte de los húngaros.
La Europa de mi tiempo.
Eneas Silvio. Siglo XV.


sábado, 28 de noviembre de 2015

APULUM ALBA IULIA



En el año 106 el emperador Trajano (de indiscutible origen bético o andaluz, según se prefiera) finalizaba la conquista de los territorios del Norte del Danubio, las ancestrales tierras de dacios (también llamados getas) y fundaba una nueva provincia; la Dacia. A partir de estos momentos se intensifica la romanización, y como en todos los rincones del Imperio, la ciudad fue el principal foco de irradiación de cultura latina. Es fácil imaginar cuan intensa debió ser esa influencia, para que dos mil años después el idioma rumano (derivado del latín) sobreviva en medio de un inmenso océano de eslavismo. Alba Iulia, conocida en la Antigüedad como Apulum, a un tiro de piedra de los impresionantes montes que fueron hogar de los dacios, es una de esas ciudades.


Parece ser que se trata de una población de origen dacio citada por el geógrafo Ptolomeo con el nombre de Apulum. Inmediatamente después de acabada la conquista, se estableció aquí un castro defensivo, Castrum Apulum. Con el tiempo se fue transformando en una ciudad, que junto a Sarmizegetusa Trajana, fue el núcleo principal, y más poblado, de toda Dacia. Aún existen controversias historiográficas sobre el origen de Apulum, que se desarrollaría a partir de dos núcleos, uno civil y otro militar, que en un proceso de conurbación acabarían convertidos en una única y próspera ciudad. Futuras investigaciones confirmarán, o desmentirán esta hipótesis. Lo que si parece claro es que Apulum creció como asentamiento civil a partir de la recepción de grupos de colonos que se dedicarían a la explotación agropecuaria y minera de la zona.

Aquí se estableció un gobernador senatorial con rango consular y mando sobre las legiones de las provincias dacias (Superior e Inferior). En ese sentido se convirtió en la principal plaza fortificada de Dacia y en el cuartel general de la Legión XIII Gémina, encargada entre otros menesteres, de proteger los cargamentos de sal procedentes de Turda y el oro extraido en las montañas cercanas. Apulum, que se desarrolló como una unidad administrativa dependiente de Sarmizegetusa Trajana, llegó a nombrar a una provincia entera, la Dacia Apulensis (anteriormente Dacia Superior) que se correspondía a grandes rasgos con Transilvania. Además de la riqueza salina y aurífera, las tierras adyacentes eran aptas para la agricultura, y los profundos bosques de la región eran activamente explotados. En definitiva una ciudad para controlar y dominar una región próspera y de considerable valor estratégico.



En el centro de la ciudadela moderna de Alba Carolina se encuentran los restos del antiguo foro y un área sacra, excavada hace poco tiempo, dedicada al culto del dios Mitra. Una placa recuerda el durísimo enfrentamiento entre Trajano y el rey dacio Decébalo, considerado un auténtico héroe nacional en Rumanía.  


viernes, 20 de noviembre de 2015

LAS TIERRAS QUE BAÑA EL ISTRO Y SU GENTE.



Más aún, los recónditos parajes bárbaros muestran de repente el Danubio, si bien el curso de sus aguas es cambiante. El monte Abnoba es el progenitor del Istro. Este río se despeña de una hendidura del Abnoba; luego se vuelve hacia las regiones orientales y desemboca en las aguas saladas del Ponto Euxino; cinco son las desembocaduras que arrojan su corriente al mar en la zona en que aparece la lejana isla de Teuce; y este río, hacia donde soplan las ráfagas heladas del aquilón, lo pueblan el sármata, los germanos, el geta, los feroces basternas, y los pueblos de los dacios; lo habita también el salvaje alano y, el escita, que mora en el litoral Taurisco; y después, a partir de aquí, la terrible raza del melancleno va y viene diseminada por estos contornos.

Cercano se encuentra el país de los neuros, los gelones veloces y los agatirsos, cubiertos con sayos siempre de colores. Acto seguido el río Boristenio desemboca con energía en el Ponto Euxino; a continuación se te brindan las llanuras marinas de Panticapeo y de Ardisco, procedentes de la cumbre quebrada de los montes Rifeos; a menudo, allá, bajo las duras condiciones atmosféricas de la Osa, unas nubes espesas desprenden nubarrones de escarcha; allá las ricas venas de la tierra generan el cristal níveo; también allá la tierra comienza a endurecerse merced al resistente diamante entre los montes Rifeos y los agatirsos de elevada estatura. Tales son las etnias que se encuentran hacia el Istro, en la áspera región que se extiende bajo la constelación de Boyero.

Por la zona meridional habitan los gerras, arrastrándose a través de las lomas de montes cubiertos de maleza. Con estos gerras limitan las ciudadelas del extenso Nórico y, luego, la Panonia cultiva sus fértiles tierras de enorme extensión. El mesio eleva muy alto hacia el bóreas sus campos y, prolongando su territorio por detrás de los tracios, los rebasa ampliamente. Vienen después los propios tracios que trabajan su enorme país con el curvo arado; finalmente, desde la amplia franja en que se extiende la Propóntide, abundante en peces, y desde donde se agitan las aguas turbulentas del Helesponto, hasta el lejano mar Egeo, los tracios poseen muchísimas tierras. Aquí Palena cría las llamas de la resplandeciente licnita en cuevas productoras de miel; también aquí el rubio jaspe centellea como las estrellas, con la misma intensidad con que los ígneos astros arden sin cesar en llamas eternas por la bóveda celeste.

Rufo Festo Avieno “Descripción del Orbe Terrestre”
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