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miércoles, 25 de octubre de 2017

JAN ZIZKA "EL TUERTO".



Hijo de un noble menor, Jan Zizka, fue educado en la corte donde fue adquiriendo experiencia militar. Cuando era joven perdió grandes sumas de dinero, debido a su escasa capacidad para la administración de bienes y hay quien opina que fue esto lo que lo lanzó a la carrera de las armas.

Zizka fue, ante todo, un tipo inteligente y muy práctico, que organizó un ejército amateur, con el que combatió a las superiores tropas imperiales. Defensor de la causa husita, nunca dudó en enfrentarse a la intromisión imperial en los asuntos de Bohemia.

El Tuerto demostró su genio militar armado un ejército de campesinos a los que inculcó una gran disciplina que resultó decisiva en el campo de batalla. Incorporó los famosos vagones husitas, desde los que era posible hacer frente a las cargas de la caballería.


martes, 16 de agosto de 2016

PROCOPIO EL GRANDE.



Procopio el Grande, también conocido como Procopio el Calvo, fue un destacado caudillo del movimiento husita que se desarrolló en Bohemia durante la primera mitad del siglo XV. Procopio – Prokop – pertenecía a un destacada familia praguense y decidió dirigir su camino hacia lo religioso ordenándose sacerdote. Aunque al principio tenía ideas moderadas, terminó formando parte de la facción más radical de los husitas, los llamados taboritas. Junto a Jan Zizka fue aprendiendo el oficio de la guerra combatiendo contra los húngaros y las tropas imperiales. Tras la muerte de Jan Zizka, un veterano Procopio se convirtió en líder militar de los taboritas, consiguiendo algunas victorias contra los alemanes y los católicos. Murió combatiendo en la batalla de Lipany en mayo de 1434, donde además fue aplastado el movimiendo taborita.

miércoles, 1 de junio de 2016

TABOR



Europa Central, en la agreste región de Bohemia meridional, situada en una colina de suaves formas sobre las orillas del río Luznice, la población de Tabor se convirtió durante el siglo XV en uno de los baluartes destacados del movimiento husita. Un ciudad con un nombre bíblico.


Aunque existía una asentamiento previo, la ciudad como tal fue fundada en 1420 por un nutrido grupo de husitas del ala más radical comandados por el victorioso Jan Zizka, que decidieron bautizarla con el nombre de Tabor, el monte en que según los evangelios se produjo la Transfiguración de Jesús.


Desde este momento los husitas más radicales serían conocidos como “taboritas”. Instalados en su nueva ciudad, establecieron una especie de comuna (anarco-religiosa) en la que no existía la propiedad privada, ni tenía cabida ningún tipo de jerarquía religiosa. Pronto comenzaron a llegar a Tabor gente de toda clase y condición atraídos por la utopía, movidos por los ideales evangélicos de solidaridad e igualdad, que venía huyendo tanto de las persecuciones religiosas como de la pobreza extrema.


El centro neurálgico de Tabor es la plaza de Jan Zizka – Zizkovo namesti – alrededor de la cual se dispone la población histórica. Una ciudad pequeña y tranquila, rodeada de bosques y colinas, de estrechas callejuelas empedradas con un agradable sabor medieval.


La Iglesia gótica de la Transfiguración de Cristo, que domina la plaza y los cielos, es el templo más destacado de la ciudad. El ayuntamiento, con su torre del reloj, es el otro edificio importante del centro. 


Los valientes taboritas resistieron las acometidas del emperador Segismundo de Luxemburgo, pero sucumbieron ante los husitas moderados aliados con los católicos.




domingo, 14 de febrero de 2016

KUTNA HORA, LA CIUDAD RIVAL DE PRAGA.



En Bohemia Central surgió con fuerza durante la Edad Media Kutna Hora, una ciudad dispuesta a competir en todo con la capital Praga. Su origen está vinculado a la explotación de las cercanas minas de plata. Un metal con el que se fabrican monedas para alimentar el auge del Reino de Bohemia.


El primer asentamiento data de 1142 cuando Sedlec se instala un monasterio cisterciense, el primero en tierras bohemias. El despegue económico comienza en el siglo XIII cuando el rey Wenceslao II concede título a sus minas “Ius Regale Montanorum” a partir de la cual se acuñan moneda con la plata arrancada de la montaña de plata. En poco tiempo Kutna Hora se convierte en un próspero núcleo urbano, era la auténtica Tesorería del Reino y rivaliza con Praga en poder económico, político y cultural hasta bien avanzado el siglo XVI.


Desde los inicios del siglo XV Kutna Hora se convierte en la segunda ciudad en importancia del Reino de Bohemia, tras la bella capital, Praga. También fue residencia favorita para varios reyes bohemios, que buscaban un ambiente más tranquilo y relajado que el praguense.


La ciudad fue un escenario de primer orden en las guerras husitas. En 1420 el emperador Segismundo instaló aquí su base de operaciones. Poco después fue tomada por el ejército de los husitas que fue asediada en su interior. A cañonazos y utilizando toda la potencia de fuego de sus famosos carros, Jan Ziska logró romper el cerco y ponerse a salvo. Tras una trabajada reconciliación en 1422, las tropas imperiales incendiaron la ciudad para evitar que volviese a manos rebeldes.


A partir del siglo XVI comienza una lenta caída libre, en la Guerra de los Treinta Años es dañada por las tropas suecas, en 1770 es devastada por el fuego y en la siguiente centuria son abandonadas las minas.


El turismo, actividad típica (y tópica) del siglo XXI ha vuelto a situar a Kutna Hora en el mapa de no sólo de la República Checa, sino de Europa.



La Iglesia de Santa Bárbara, impresionante ejemplo del gótico bohemio, es el principal templo de la ciudad.


En lo que arquitectura civil respecta, destaca el Palacio Gótico Hrádek, vivienda de una familia patricia urbana



La Corte Italiana era la residencia regia y también cumplia funciones de casa de la moneda.


A pesar de toda su belleza arquitectónica y su rico legado histórico, Kutna Hora es una Praga en miniatura, pero sin la magia ni el encanto de la capital embellecida por el emperador Carlos IV.



lunes, 21 de diciembre de 2015

JAN HUS



El primero de los protestantes (al menos uno de ellos), sus prédicas encendieron la llama de la Reforma que pronto explosionó en media Europa. Sus seguidores, llamados husitas, férreos defensores de la autonomía de Bohemia, comandadas por Ziska el Tuerto, enfrentaron en repetidas ocasiones a las tropas imperiales.



Jan Hus, cuya estatua preside un complejo monumental en el centro de Praga, se opuso abiertamente al Papado y a la creciente corrupción que había enraizado en el corazón de la Iglesia, y por tal osadía fue perseguido, juzgado por hereje y ejecutado por las inmovilistas autoridades católicas. Tras sufrir martirio y ser quemado en la hoguera, Jan Hus se convirtió en uno de los símbolos del nacionalismo bohemio.  

viernes, 12 de junio de 2015

SEGISMUNDO DE LUXEMBURGO



Roma, Ciudad Eterna y Caput Mundi, 31 de mayo del año 1433, el Papa Eugenio IV corona como emperador del Sacro Imperio a Segismundo de Luxemburgo, que se convierte, a partir de ese momento, en el monarca más poderoso de la Europa católica. A la corona de Hungría y a la de Bohemia, sumaba ahora el cetro imperial. A mayor poder, mayor número de rivales. Prácticamente los venció a todos, a unos con la espada, a otros con buenas palabras. Solo hubo una turbia amenaza que no fue capaz de conjurar, la expansión otomana. 

Segismundo era hijo de Carlos IV , el emperador que puso todo su empeño en convertir Praga en la ciudad más hermosa de Europa. Para reforzar sus relaciones con la Santa Corona húngara, Carlos casó a Segismundo con María, la hija del rey húngaro Luis el Grande . Ese enlace permitiría a Segismundo convertirse en rey de Hungría. Nacido en Alemania, Nuremberg, de ascencencia Bohemia, a lo largo de su vida, el futuro emperador, hijo de emperador, se fue identificando profundamente con su patria adoptiva, Hungría.

Cuando murió Luis el Grande, su hija María fue coronada reina de Hungría con todo el boato y ceremonial pertinente. Algunos años después, Segismundo también fue coronado y aceptado como rey de Hungría por el pueblo magiar. En la práctica, gobernó sólo. Instaló su corte en la colina de Buda, que se alza majestuosa sobre el Danubio , y que con el tiempo, unida a Pest, se convirtió en la más fascinante capital de toda Europa Central. Remodeló el castillo, que se fue convirtiendo en un palacio de bellos contornos.

Ferviente defensor del catolicismo pasó gran parte de su vida, y de su reinado, luchando en favor de la Iglesia. En 1396 dirigió una desafortunada cruzada que acabó en desastre en la batalla de Nicópolis, donde el ejército cristiano fue superado tácticamente por los generales otomanos. El propio rey estuvo a punto de perder la vida.

La expansión del Islam por Europa oriental era solamente una de sus preocupaciones, pues la Iglesia Católica estaba inmersa en una tremenda crisis institucional, con tres papas que se consideraban legítimos, Juan XXIII, Gregorio XII y Benedicto XIII, el Papa Luna. Aquí también Segismundo tomó cartas en el asunto. En 1413 convocó el Concilio de Constanza con el objetivo de terminar con este despropósito, y después de dimes y diretes, tensas negociaciones y un poco de voluntad por parte de todos, Martín V es elegido Papa, poniendo fin al Cisma de Occidente.

Pero en el Concilio de Constanza también había otro asunto espinoso que tratar, la herejía del bohemio Jan Hus. El propio Hus fue convocado al concilio, y el incauto se presentó inocentemente allí. A pesar de defender sus postulados, no pudo convencer a los inmovilistas censores de la iglesia, y el pobre Hus fue juzgado, condenado y finalmente quemado en la hoguera. Este acontecimiento traería a Segismundo más de un quebradero de cabeza, y posiblemente, un sentimiento de culpa. En 1419 murió su hermano Wenceslao, rey de Bohemia, por tanto la corona pasaba a Segismundo, pero se encontró con la durísima oposición de los seguidores de Jan Hus, conocidos como husitas, iniciándose un conflicto bélico conocido como “guerras husitas”. Nuevamente la religión como excusa política. Jan Zizka “el Tuerto” uno de los más celebrados estrategas de la Baja Edad Media, dirigió con maestría los ejércitos husitas, a los que Segismundo opuso al mejor de sus comandantes, Janos Hunyadi . Un largo conflicto que se prolongó durante quince años, sin que ninguno de los dos bandos consiguiese una victoria clara y definitiva. Cuando la diplomacia falla, se recurre a la guerra. Cuando la guerra no soluciona los problemas se vuelve a la diplomacia. En 1434, se firma el Tratado de Basilea, Segismundo, con el apoyo del papa Eugenio IV, acepta cierta libertad de culto religioso, y los bohemios reconocen a Segismundo como su rey.

Tras la muerte de María, Segismundo no estaba dispuesto a renunciar al amor y a los placeres de la carne, y se enamoró de una joven de la nobleza, con origen esloveno, Bárbara de Celje, con la que contrajo matrimonio en 1408. De este matrimonio nació su única hija, Isabel, que se casó con Alberto , hijo del duque de Austria, Alberto IV. Decidido a dejarlo todo atado, y bien atado, Segismundo nombró sucesor y heredero a su yerno, que reinaría en Hungría y sería conocido por el sobrenombre de “el Magnánimo”.

Segismundo de Luxemburgo, es también conocido por haber fundado la “Orden del Dragón”, que tanta tinta (y sangre) ha hecho correr. Una enigmática orden, con fama de esotérica, concebida para luchar contra el Imperio Otomano y defender a la iglesia católica de sus enemigos. Creo que no hace falta añadir, que la fama de dicha orden, se relaciona con la pertenencia a la misma de Vlad II , el padre de Vlad III el Empalador, elevado a los altares de la cultura popular del siglo XX, como Drácula, gracias a la transmutación literaria que del personaje propició el irlandés Bram Stoker. La Orden del Dragón, que algunos ocultistas vinculan con supuestos conocimientos sobre magia póstuma, ha servido de inspiración, como templarios, masones y rosacruces, a las mentes más dadas a la ensoñación literaria y la fantasía.

Rey de Hungría, rey de Bohemia, Emperador de la Iglesia, con Occidente destruyéndose en la Guerra de los Cien años, y oriente convulsionada por las campañas turcas, Segismundo fue durante algunos años, el hombre más poderoso de Europa. Fe, perseverancia, determinación y buen talante fueron sus armas, convencido de que lo que no se obtiene con la espada, se consigue con las palabras. En 1437 falleció Segismundo, y fue sepultado en Nagyvárad, actualmente Oradea en Rumanía, junto a la tumba de uno de los reyes santos húngaros, San Ladislao .

lunes, 2 de diciembre de 2013

JANOS HUNYADI. EL CABALLERO BLANCO.



Juan Hunyadi, también Hunyadi János o Ioan de Hunedoara, junto al vampirizado voivoda valaco Vlad Tepes, y el albanés, Jorge Castriota, más conocido como Skanderbeg, fue, durante el siglo XV, auténtico azote de los otomanos. Además es uno de los grandes militares de la Baja Edad Media, no tan conocido en Occidente, pero a la altura de Jan Ziska, o el mismísimo Gran Capitán. Asimismo, Voivoda de Transilvania, comandante cruzado, regente del reino de Hungría y padre del rey húngaro, Matias Corvino. 

De oscuro linaje y padre desconocido, pasó sus primeros años en Hunedoara, en territorio valaco, que acabará convirtiéndose en su hogar original. 

Para hacerse un hombre, y un nombre, tuvo que demostrar sus habilidades a la nobleza y a los reyes de la época, siendo el nombre de Segismundo de Luxemburgo, proclamado emperador, el más insigne de todos sus señores. Puso su espada al servicio de grandes hombres, lo que le llevó a viajar por Europa y conocer de primera mano diferentes formas de hacer la guerra, como el Arte de la Guerra de los Sforza de Milán, o las tácticas husitas basadas en sus invencibles carros de guerra. Se empapó de todo esto y comprobó su efectividad en el campo de batalla. Fue conocido en toda Europa como el "caballero blanco" por el color de la armadura que portaba cuando acudía al campo de batalla. 


Entre su grandes hechos militares sobresalen su participación en las Guerras Husitas en el bando católico, la Campaña Larga, venciendo a cuanto enemigo con turbante que le salió al paso, dirigió a las fuerzas cristianas en la Batalla de Varna, donde un maltrecho ejército cruzado fue derrotado por los turcos, y su mayor éxito, el Sitio de Belgrado de 1456, logrando rechazar al potente ejército otomano dirigido por el mismísimo Mehmet II.

Valiente, decidido y enérgico se mostraba Hunyadi en el campo de batalla, aprendió a desconfiar del reclutamiento feudal y supo obtener las máximas ventajas del mercenariado. Partidario de atacar siempre en terreno enemigo, tal como aconteció en el sitio de Belgrado, cuando con un rápido movimiento cayó por sorpresa y arrasó el campamento otomano, obligando al sultán a levantar el cerco inmediatamente. Hunyadi, mente inteligente, instruyéndose siempre sobre el terreno y totalmente capaz de llevar a la práctica con éxito todo lo aprendido. 

En 1432 se casó con una dama húngara, Isabel Szilagyi, en 1446 se convirtió en regente de Hungría durante la minoría de edad de Ladislao V el Póstumo, y desde esta ventajosa posición trabajó para que su hijo Matías, apodado "el Cuervo", se sentase, con todas las de la ley, en el trono de los magiares.

Poco después de su gran victoria defendiendo la fortaleza de Belgrado, una plaga asoló la ciudad y al parecer, atacó a Hunyadi. De camino a Buda, en Zemun, fue definitivamente derrotado por la Parca.

Cuentan, que al enterarse de su muerte, Mehmet II el Conquistador de Constantinopla, suspiró y a continuación exclamó; "A pesar de que era mi enemigo, siento dolor por su muerte, porque el mundo nunca ha visto un hombre así".

La Catedral gótica de San Miguel en Alba Iulia, bajo la tierra de Transilvania, duerme, Hunyadi, el sueño eterno. 
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