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viernes, 14 de febrero de 2020

PADRÓN. ALFA Y OMEGA DE LA RUTA XACOBEA.




En esta esquina comenzó todo, hasta aquí llegó navegando el cuerpo de Santiago. Este es el origen (y también el final) de una ruta milenaria. El cadáver del apóstol llegó por mar desde Palestina y vino a atracar a este orilla del mundo. El pedrón donde fue amarrada la embarcación (de piedra) otorgó su nombre, andando el tiempo, a la villa de Padrón. Alrededor del ara, se levantó la iglesia.


Un poco de Historia.
La villa de Padrón se ubica en una amplia vega entre los ríos Ulla y Sar, una puerta natural de la ría de Arousa. La población remonta su origen al siglo X, cuando surge como alfoz de Iria Flavia. Durante aquellos siglos el río Sar era navegable.



Padrón se desarrolla en una encrucijada de caminos, un hito fundamental para las peregrinaciones jacobeas. La estructura urbanística conserva su trazado medieval original; calles estrechas que se disponen alrededor de un eje central, la Rúa Longa, de la que transversalmente parten el resto de calles. Entre ellas se van intercalando pequeñas placitas.


Hasta entrada la Edad Moderna Padrón poseía dos puertos: uno exterior en el río Ulla, lugar de A Ponte, y otro interior en Murgadán a la orilla del río Sar.


Por ser el lugar de arribada del Apóstol, el rey Fernando II de León (1164) le concedió Fuero, transformándose el burgo padronés en un núcleo urbano, obteniendo la villa ciertas exenciones fiscales y privilegios políticos.


La Traslatio.
La tradición jacobea encuentra en Padrón su origen, el lugar donde amarró la barca apostólica, que guiada por un ángel, transportó desde Haffa (Palestina) hasta el puerto de Iria Flavia el cuerpo sin vida del apóstol Santiago custodiado por sus discípulos Atanasio y Teodoro.


El Pedrón. La piedra a la que fue amarrada la barca apostólica y que da nombre a la villa. Se trata de un ara romana cuya inscripción frontal suele traducirse como A Neptuno el Foro Iriense con su dinero.


Iglesia de Santiago.
Un hito fundamental (y definitorio) de la tradición jacobea. Aunque su estilo es neoclásico, resultado de las obras de José Piquet finalizadas en 1867, en el interior de sus gruesos muros, encontramos los restos de otros templos anteriores.









La iglesia original fue ampliada en 1133 por orden del arzobispo Gelmírez en estilo románico. Posteriormente fue reformada en los siglos XVI y XVII.



Puente de Santiago.
Sobre un armazón medieval, Juan Peón construyó la obra actual para salvar el río Sar.




Fuente del Carmen.
Frente a la iglesia de Santiago y al otro lado del puente se alza la fuente del Carmen. Una obra del maestro Pedro de la Bárcena (1577) y reformada en 1789. Nos ofrece elementos típicos de la iconografía jacobea: el apóstol bautizando a la Reina Lupa, la Traslatio, la Virgen del Carmen reemplazada por la Virge de los Dolores, que goza de gran devoción entre las parturientas.




Convento del Carmen.
Por encima de la fuente del mismo nombre, sobre una pequeña explanada, un antiguo convento de los carmelitas levantado en 1752, ocupado hoy por los Padres Dominicos. Desde su atrio se tiene una preciosa villa de toda la villa de Padrón.




viernes, 22 de febrero de 2019

TUI, CENTINELA DE GALICIA.




Aposentada en la orilla del río Miño, Tui es el guardián perpetuo de la Puerta de Galicia. Una auténtica villa xacobea, medieval y fronteriza.


Por encima del núcleo urbano de Tui, el Monte Aloia es el lugar donde se encuentra el Castro Alto dos Cubos, un poblado de la Edad del Hierro vinculado con los celtas y adscrito a la milenaria cultura castreña, típica del cuadrante noroccidental de la Península Ibérica. Probablemente desde este lugar, su moradores podían dominar y acceder con cierta facilidad al río Miño.



La Tude romana era una mansión de la vía o calzada XIX, donde paraban a descansar los viajeros. Desde siempre ha sido lugar de tránsito. En el siglo II los viajeros cruzaban el Miño en barca, igual que hicieron durante siglos los peregrinos que seguían el Camino portugués hasta Santiago. Siempre tuvo marcado carácter comercial, herencia de los tiempos en los que fue puerto fluvial, de entrada y salida de mercancías hacia (y desde) Portugal.


Los romanos atraviesan el río desde el sur, y encuentran un asentamiento en la parte alta de la ciudad. Allí en la zona que va de la Catedral al Convento de las clarisas levantan una fortaleza para proteger la vía y vigilar el río; el Castellum Tude. De esta manera, y desde su origen, la ciudad fue configurándose como emplazamiento defensivo. Su posición estratégica sumada a su situación de frontera y a las sucesivas guerras entre protugueses y españoles.


Durante la Edad Media los obispos, que contaban con la protección de los reyes de León y Castilla, obtienen un poder absoluto sobre el territorio tudense, así como grandes privilegios que permiten la construcción de la catedral. También se levanta la muralla terminándose de configurar la ciudad.


La catedral es un ejemplo de iglesia románica fortificada, con obra gótica posterior. Probablemente el edificio más destacado de todo el patrimonio arquitectónico de la ciudad. Las obras de esta iglesia se atribuyen a experimentados canteros franceses.


Las torres de San Andrés, Santa Catalina y Sotomaior confieren a la catedral un aspecto de inexpugnable fortaleza.


Tui fue capital con el rey suevo Rekiamundo y posteriormente también con el visigodo Witiza que instaló su corte en la parroquia de Pazos de Rei. El origen de la fortificación hay que ponerlo en relación con la fundación del reino de Portugal, pues el primer monarca luso Alfonso Henriques, reclamaba para sí este territorio.


La muralla es uno de los elementos que configuran la ciudad medieval. Esta fue construida en 1170 por el rey de León Fernando II, para defender las valiosas posesiones episcopales. La muralla medieval de Tui aguantó en pie hasta el siglo XIX, momento en que las familias burguesas promovieron la demolición para favorecer la circulación de personas y el transporte. Hoy solo quedan en pie algunos lienzos.



Muchos vecinos que vivían en la zona de Rebordanes, cerca del río, se trasladaron a vivir dentro del recinto amurallado. Por esta época comienza a formarse una destacada clase social de comerciantes, artesanos, panaderos, curtidores y carniceros. Poco a poco también se va aglutinando una importante comunidad judía.



El Camino Portugués está documentado desde el siglo XII, una circunstancia que permitió consolidar a Tuy como un importante lugar de paso y de intercambio comercial y de ideas. Una ruta histórica que comienza en el sur de Portugal, y pasando por Coimbra y Oporto llegan a Galicia.


A partir del siglo XVI fue puerto fluvial de primer orden que tenía el monopolio del comercio de sal. Numerosas familias que pertenecían a la alta burguesía se establecen den Tui; grandes comerciantes, jefes de aduanas, funcionarios, militares, políticos, escritores e intelectuales, lo que contribuyó enormemenete al florecimiento económico y cultural de la ciudad.


En la parte baja de la ciudad y cerca del río se ubica la iglesia y el convento de Santo Domingo.



La fuente de Santo Domingo suministraba agua a la ciudad junto a las del Oro y de Riomuiños. En la Edad Media esta fuente era conocida como fuente de Reimiro y será a partir del siglo XVI cuando fue rebautizada con el nombre del cercano convento. En el siglo XVIII fue reformada y se le añadieron los lavaderos y los abrevaderos para las caballerías.




La capilla de San Telmo se levanta sobre la casa donde murió San Telmo allá por el siglo XIII. La obra es del siglo XVIII y fue levantada siguiendo un estilo barroco portugués. Desde ese mismo siglo XIII la capilla es objeto de peregrinación por parte de fieles devotos que llegaban hasta aquí para postrarse ante el Corpo Santo. Estas peregrinaciones aparecen documentadas en el “libro dos milagres” de 1258 mandado realizar por el obispo Gil Pérez de Cerveira.


Convento das Clarisas e Igrexa da Oliveira. El origen del convento se remonta a principios del siglo XVI, cuando un grupo de mujeres devotas de la ciudad deciden vivir en comunidad siguiendo la regla de San Francisco. Las monjas clarisas, encerradas aquí, elaboran unos (dicen) excelentes dulces de almendra.


Iglesia de San Bartolomé de Rebordans. Alejada un poco del centro urbano y en pleno Camino de Santiago, la iglesia de San Bartolomé, del siglo XI, se levanta sobre precedentes romanos y suevos. Este antiguo monasterio fue sede episcopal, es decir, la primera catedral de Tuy, durante los primeros tiempos medievales. Por delante de este templo pasaba la Vía XIX romana que coincide, en parte, con el Camino de Santiago.


Paseo de la Corredera, entre la tradición y la modernidad. Desde la Edad Media al siglo XIX, pasó de ser una zona extramuros a paseo decimonónico, de lugar de paso de transeúntes, a sede de las grandes familias burguesas. Por aquí pasaban los que iban y venían por los caminos reales a Baiona, Porriño, A Guardia o Gondomar. Actualmente es la vía principal de Tui.



Calle entrefornos. Los nombres de las calles nos cuentan la historia de la gente que vivió y trabajó en ellas. A lo largo del Medievo, Tui contó con una numerosa población dedicada a la artesanía y al comercio; tal y como muestran las calles que aún conservan el nombre de los gremios que estaban instalados en ellas: zapatería, peletería o entrefornos, antigua tripería. En esta calle los carniceros despiezaban la carne de los animales para comerciarla. Los despojos iban hacia el río por una pendiente de roca.


“Las calles de la parte antigua de Tuy son otra maravilla, distinta pero igualmente inolvidable: un pequeño laberinto de callejuelas pulidas por siglos de lluvia donde perdura el misterio del munto medieval, con austeros muros conventuales y viejas casonas señoriales. Hay que caminar por ellas sin prisas” (Viaje al Corazón de España. Fernando García de Cortázar).


Tradicionalmente las mujeres del pueblo bajaban todos los días al río para lavar las ropas, nos encontramos en el barrio de Riomuíños.

“Cuando se apague
a luz que brila
nos meus ollos,
non pechedes a ventá,
deixade que entre
o rumor das mulleres
lavando no río
deixade que entre
o cheiro da roupa
recén lavada”
Emilia Rosende. Festas das Lavandeiras.



Las fuentes siempre fueron lugar de reunión de los vecinos de los pueblos, un hito imprescindible del urbanismo tradicional.



Durante toda la Edad Media, y por motivos obvios, Tui será el principal centro religioso, administrativo, militar y comercial del sur de Galicia.


“No resulta difícil enamorarse de Tuy; una ciudad serena y monumental, como corresponde a la que fue una de las capitales del Reino de Galicia; un lugar que ha visto pasar a lo largo de su historia a celtas, romanos, suevos, normandos, piratas o soldados portugueses y que soporta con solemnidad y elegancia el trascurso del tiempo. Su piedra no cambia, ni su silencio, ni tampoco la ruta que siguen las sabrosas angulas desde La Guardia, río Miño arriba, el mismo camino que utilizaban los antiguos navegantes para comerciar con los lugareños y que emplearon los vikingos para saquear la urbe y llevarse preso al mismísimo obispo”. (Viaje al Corazón de España. Fernando García de Cortázar).



Media Luna y tres estrellas forman el bello escudo de la ciudad.



Tui, una ciudad, muchas esencias. Una población polifacética que se eleva por encima del río Miño y extiende su mirada hacia Portugal. Ciudad de frontera, fortificada, sede episcopal, burguesa y gremial, morada de clarisas y dominicos, sepultura de San Telmo, hogar de sefardíes conversos e hito ineludible en el Camino de Santiago.



Por debajo el Miño y por encima el Monte Aloia, donde los viejos celtas construyeron su castro, en altura, para defenderse mejor de los potenciales enemigos. En Tui encontramos las huellas de celtas, romanos y suevos, pero también de millares de peregrinos procedentes de todos los rincones del orbe. En Tui apreciamos la esencia de un ciudad múltiple: la fronteriza, la comercial, la sefardí y la peregrina.





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