Mostrando entradas con la etiqueta San Trófimo de Arles. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta San Trófimo de Arles. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de noviembre de 2014

IGLESIA DE SAN TRÓFIMO EN ARLES.



Su portada románica, del siglo XII, es un precioso ejemplo del estilo provenzal. Las esculturas y relieves que ornamentan la portada son sencillamente sublimes. Pero la sorpresa salta cuando cruzamos la puerta y nos hallamos en un templo de colosales dimensiones, que llegó incluso, a ser Catedral.


En la Provenza altomedieval, debido a la cercanía del peligro musulmán y al miedo que estos inspiran se construye poco, y muchos de los templos construidos se encuentran fortificados. Por otro lado, resultan muy perceptibles los rasgos dejados por la intensa y prolongada romanización de toda la región. Posiblemente la iglesia románica más destacada de la zona sea la de San Trófimo en Arlés, cabecera de uno de los caminos de peregrinación a Santiago.





En el barrio medieval de la ciudad se levanta San Trófimo, que también fue conocida como Catedral de Saint Etienne y fue edificada entre los siglos XII y XV. La portada occidental es uno de los grandes tesoros de la escultura románica, un auténtico evangelio en piedra, que representa el Juicio Final. Siguiendo un esquema de arco de triunfo romano, en la mandorla central aparece triunfante Cristo, junto a los símbolos de los cuatro evangelistas y un coro celestial de ángeles que rodean todo el conjunto. Bajo Cristo, en el friso, se disponen los doce apósteles en postura sedente.


Capilla con las reliquias veneradas en el templo, entre las que se encuentran San Esteban (primer santo a quién se dedicó la iglesia), San Félix, Santa Úrsula o San Sebastian.


Relicario de San Antonio Abad, monje egipcio del siglo IV fundador del movimiento eremítico.



Capilla de la Orden de Caballeros del Santo Sepulcro de Jerusalen.  



martes, 21 de octubre de 2014

EL CAMINO DE ARLÉS



Europa se hizo cristiana. El ermitaño Pelayo descubrió el cuerpo de Santiago. Entre el obispo Teodomiro y el rey Alfonso II reabrieron una antigua ruta de peregrinación. Y miles de cristianos devotos llegaron cada año al borde del Fin de la Tierra para abrazar al apóstol. 

De Arlés, en la Galia Mediterránea, partía una de las cuatro rutas con destino a Galicia que atravesaban Francia. El Camino de Arlés, el más meridional de todos ellos, pasa por Toulouse, cruza los Pirineos por Somport y ya en España cambia de nombre por el de Camino Aragonés. 

Aymeric Picaud llama a esta ruta la Via Aegidia (ruta de Saint Gilles) y era utilizada por la gente que llegaba de Italia y de la Provenza. Pero también servía para los que, viniendo de España o de la propia Francia en sentido inverso, se dirigiesen a Roma.

Según el propio Picaud, antes de partir de Arlés, los fieles deben honrar con su visita la tumba de San Trófimo, en la iglesia del mismo nombre, y es que precisamente las reliquias solían ser los hitos que marcaban los diferentes caminos de peregrinación, muchos de ellos relacionados con romerías y cultos locales o regionales. 

El primero que tienen que visitar quienes se dirigen a Santiago por el camino de Saint-Gilles, es el cuerpo del bienaventurado Trófimo, confesor, en Arlés. En su carta a Timoteo, hace mención de él San Pablo, que le ordenó obispo y le envió como primer predicador del evangelio de Cristo a la ciudad de Arlés. Él es la fuente cristalina, como dice el papa Zósimo, de la que toda la Galia recibió los arroyos de la fe. Su festividad se celebra el día 29 de diciembre.
Picaud.

TRÓFIMO DE ARLES



Una leyenda, totalmente descabellada hace de Trófimo un discípulo y compañero de San Pablo. En realidad pocos son los datos fiables con los que contamos sobre la vida de Trófimo. Al parecer fue uno de los Apóstoles de las Galias que acabó convirtiéndose en obispo de Arlés y a él, está dedicada la catedral de la ciudad.  
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...