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domingo, 30 de octubre de 2016

REINO DE POLONIA XXVIII. CAMINANDO JUNTOS.



La monarquía electiva polaca se nutrió de los grandes duques de Lituania de la familia Jagellón (los parientes de Jogalla) convirtiéndose en un inmenso estado bicéfalo. Cuando quedó conjurado el peligro germano apareció por el este otro poderoso (y eterno) enemigo, el ruso. Y por si esto no fuera poco, por el sur irrumpen los peligrosos turcos. Cracovia, la bella Cracovia se convierte en la capital de un poderoso reino católico, frente a la igleisa ortodoxa de rusos y valacos, y frente al Islam del Imperio Otomano.

El rey Vladislao II perece durante el desastre de Varna (1444) dejando huérfana a Polonia. Casimiro IV dedicó sus esfuerzos en consolidar el estado, reforzando el poder monárquico y a mantener las fronteras abandonando una infructuosa política territorial. Finiquitó el problema con la Orden Teutónica y su hijo primogénito Ladislao fue coronado sucesivamente rey de Bohemia y de Hungría.

En 1485 el principado de Moldavia, que buscaba aliado hasta debajo de las piedras, se reconoce vasallo de Polonia. Esto provoca la guerra contra los turcos. Los siguientes monarcas, Juan I y Alberto I, tuvieron que afrontar una triple amenaza: Moscú, Habsburgo y turcos otomanos.

A finales del siglo XV el creciente poder de los magnates volvía a socavar la autoridad de la monarquía, como consecuencia de la evolución natural de las estructuras políticas, sociales y económicas.


viernes, 28 de octubre de 2016

REINO DE POLONIA XXVII: CABALLEROS TEUTÓNICOS.



Desde el oeste del reino, las tierras de más allá del río Elba, los germanos avanzan invadiendo parte del país, los casos de sus caballos resuenan en la gran llanura polaca. Los caballeros de la Orden Teutónica antecedieron en varios siglos a los panzers nazis.

Entre los siglos XIV y XV los alemanes consideraban el ámbito báltico y eslavo tierras de expansión propia, de tal forma que la Oden Teutónica se convirtió en un poderoso enemigo para el Reino de Polonia que intentaba a duras penas mantener su unidad y defender su integridad física.

Esta presión desde las fronteras occidentales propició el nacimiento de la mancomunidad polaco-lituana. Polacos y lituanos aparcaron las típicas rencillas vecinales y vieron (por fin) que compartían varios enemigos comunes, especialmente los caballeros de la orden teutónica. Tras un largo conflicto, decisivas victorias y acuerdos de paz, consiguen reducir a los caballeros a la condición de vasallos.

En 1410 el ejército combinado los derrota en Grunwald, y en 1466 se firma la segunda paza de Thorn, y el gran maestre se compromete a prestar apoyo y jurar fidelidad a los monarcas polacos.



miércoles, 26 de octubre de 2016

REINO DE POLONIA XXVI: MATRIMONIO CON LITUANIA.



Desde 1370 la transición entre la histórica dinastía Piast y la renovadora dinastía Jagellón, se produjo en dos pasos; en primer lugar los polacos aceptaron a los húngaros Luis y Eduviges como reyes, y en un segundo momento el matrimonio de Eduviges con el gran duque de Lituania, tiene como consecuencia la unión dinástica de ambos estados y la entronización de un nuevo linaje. Esta unión matrimonial vinculó a los dos países durante más de cuatro centurias.

En 1386 Eduviges rompe su compromiso con un príncipe Habsburgo y los manipuladores magnates polacos la lanzan a los brazos del atractivo Jogalla, duque de Lituania, el último estado pagano de Europa. Al año siguiente se celebra en Cracovia el bautismo, el matrimonio y la coronación de Jogalla, que pasará a sr conocido como Vladislav II Jagellón. Este matrimonio con Lituania fue la solución aceptada (muy consensuada) para acabar con la crisis que provocó la desaparición de la legendaria y legítima dinastía Piast.

Vladislao unió en su persona ambos títulos, rey y gran duque, pero en la práctica mantuvo a los dos países separados. Inmediatamente Jogalla se puso manos a la obra, estableciendo el obispado de Vilna, para desde allí evangelizar a cuantos más lituanos mejor. Nunca desatendió los asuntos polacos, y en 1410 (junto a su hermano Vitautas) derrotó a los caballeros teutónicos en la decisiva batalla de Grunwald. Además consiguió el vasallaje de Valaquia y de Moldavia, de tal manera, que en la práctica, extendía su poder desde el mar Báltico al mar Negro.

La unificación del reino de Polonia y el gran ducado de Lituania bajo los jagellones forjó el estado más vasto (por extenso) de Europa Oriental, sin embargo, la nobleza nunca pudo ser sometida y la posición interna de los sucesivos monarcas fue siempre de debilidad manifiesta.


lunes, 24 de octubre de 2016

REINO DE POLONIA XXV: UN REY HÚNGARO.



Casimiro III, el rey que había conseguido restaurar la monarquía polaca, a pesar de morir sin descendencia lo dejó todo atado y bien atado, pues había designado heredero a su sobrino, el rey de Hungría Luis I. Aunque lo cierto es que Luis I, que tenía otras preferencias, se desentendió bastante de los asuntos polacos.

La nobleza polaca, acostumbrada como estaba, a intervenir en los asuntos de la corona, no tuvo inconvenientes en reconocer y aceptar a Eduvigis, hija de Luis, como sucesora en el trono. Eso sí, a cambio de un considerale bajada de impuestos y la concesión de algunos privilegios. La nobleza polaca aceptaba la unión dinástica con Hungría pero, cosas de la historia (que es lo mismo que la vida) esa unión se va a materializar con otro vecino: el Gran Ducado de Lituania.

Con la muerte de Casimiro desaparece la histórica dinastía de Piast, pero la reina húngara Eduvigis va a propiciar la llegada de una nueva dinastía de Polonia, los Jagellones. Continuará...


domingo, 21 de agosto de 2016

VILNIUS, CAPITAL DEL GRAN DUCADO DE LITUANIA.



Hubo un tiempo en que Vilnius era la capital de uno de los estados más extensos de toda Europa, el Gran Ducado de Lituania, por otro parte, el último estado pagano de Europa. La gran catedral, blanca e inmaculada, y la torre de Gediminas, último resto de la antigua fortaleza de la ciudad, aunaban el poder político y el religioso del Gran Ducado. Vilnius tiene dimensiones de auténtica metrópoli europea, a orillas del río Nevis, más cerca de Bielorrusia que de Polonia, parece haber olvidado su, no tan lejano, pasado soviético. El arte barroco, los enormes edificios y la multitud de iglesias son el reflejo de su pasada grandeza, mientras que las bulliciosas y modernas avenidas, los centros comerciales y las oficinas de negocios, son la encarnación material de los nuevos tiempos.



Una carta y un sueño. La primera mención documental de Vilnius es una carta del gran duque Gediminas, fechada en 1323, invitando a comerciantes, monjes, artesanos y a todo aquel que pudiese aportar algo de Europa Occidental asentarse en su país. Una leyenda cuenta que este Gediminas tuvo un sueño premonitorio después de una cacería, en el que la divinidad le indicaba el lugar exacto donde debía levantar su ciudad; una suave colina situada en el lugar donde confluyen dos ríos, el Nevis y el Vilnius. La ciudad de Gediminas robó el nombre al segundo de ellos.


Siglos antes de la fundación oficial, existía al pie de la colina una aldea de madera. La fisionomía de ese primer núcleo de población debía ser muy similar al clásico modelo de mota y aldea desarrollado en Europa durante la excesiva fragmentación que vivió en la Alta Edad Media.


Un río y una colina, elementos físicos sobre los que se sustentan muchas ciudades. Una vía de comunicación y una emplazamiento defensivo durante la Edad Media eran imprescindibles para a segurar la supervivencia. Y si todo va bien, el desarrollo y la prosperidad.


En el año 1387, después de que el Gran Duque Jogailla abrazaba el cristianismo (al tiempo que era coronado rey de Polonia como Vladislao II), Vilnius recibió los derechos de Magdeburgo, es decir, capacidad de autogobierno. Poblada en un principio por lituanos (mayoritariamente campesinos) pronto comenzaron a llegar comerciantes alemanes, judíós, rusos, ucracianos, bielorrusos y algunos tártaros. De esta manera Vilnius se convirtió en un centro tolerante que recibe gente de diferentes creencias y procedencias. Con Segismundo II, que establece su corte en 1544, la ciudad alcanza su máximo desarrollo y un poco más tarde Esteban I de Polonia funda la Universidad de Vilnius, que se convirtió en un importante centro de estudios de toda la región báltica.


La Puerta de la Aurora, bastante barroca, es la única que queda en pie de las diez que se abrían en la muralla medieval. Lituania es posiblemente el país báltico (excluyendo Polonia, por supuesto) donde más hondo caló el sentimiento católimo. Para muestra un botón. Sobre la citada puerta existe una pequeña capilla que contiene una imagen de la Virgen María que, según cuenta es bastante milagrosa.


La catedral y el antiguo palacio real ocupan el mismo espacio urbano a los pies de la colina donde se alza la fortaleza, el corazón de la urbe. Hacia el siglo XIII existía en la zona un castillo construído en piedra y a partir del siglo XV comenzó su transformación en un edificio gótico con función residencial. En el siglo XVI arquitectos polacos e italianos, artistas locales y extranjeros y trabajadores de todos lados reconstruyeron el palacio. Este palacio renacentista fue una lujosa residencia para los Duques de Lituania y también los reyes de Polonia.


Rodeada por bosques y colinas aún son visibles los restos de las antiguas fortificaciones que formaban parte del complejo defensivo medieval.


El burgo medieval de Vilnius se desarrolló a partir del ayuntamiento. El centro histórico de Vilnius está formado por unos 1.500 edificios de épocas y estilos diferentes; gótico, renacentista, neoclásico y especialmente barroco. De hecho se considera a Vilnius, el último destello barroco de Europa. Una encantadora ciudad en plena naturaleza rodeada de suaves colinas.


Castillo, catedral y ayuntamiento (ducado, obispado y burguesía) son los tres puntos neurálgicos de la Ciudad Vieja, más recogida que la Ciudad Nueva llena de avenidas, parques y grandes edificios comerciales. Ambas configuran una ciudad de enormes dimensiones, con una población que supera el medio millón de habitantes.


La calle Pilies es la arteria principal y une el área del ayuntamiento con la plaza de la catedral, los dos polos del poder urbano. Una calle que une al estamento privilegiado (noblez y clero) con los estamentos no privilegiados (burguesas y populacho). Podemos constatar su existencia al menos desde el siglo XVI y era un especio prestigioso donde construían sus casas los nobles, los ricos comerciantes y los profesores de la Universidad. En la actualidad es un típico recorrido turístico con bares, tiendas y restaurantes varios.


La Historia de Europa contada a través de las ciudades.


jueves, 2 de junio de 2016

VLADISLAO II JAGELLÓN



Jogalla nació lituano y pagano, pero su matrimonio con Eduviges, lo hizo cristiano y rey de Polonia. Además cambió su nombre por el de Vladislao. Este hecho marcó el nacimiento de la mancomunidad lituano-polaca, que tantos éxitos iba a cosechar en el futuro.

La influyente nobleza polaca accedió a que Eduviges, hija del rey de Hungría y Polonia Luis I, le sucediera en el trono polaco. Cuando llegó el momento no permitieron su matrimonio con un miembro de la casa Habsburgo, pero encontraron un pretendiente más apropiado, el lituano Jogalla, hijo del gran duque Algirdas.


Jogalla y Eduviges se casaron en Cracovia, y de un golpe se bautizó, modificó su nombre y se convirtió en rey de Polonia. Vladislao se tomó muy en serio su nuevo cometido, introdujo el cristianismo en su patria natal, especialmente entre las clases más elevadas, aunque tras una guerra civil su primo Vytautas se convirtió en el Gran Duque de Lituania, e inició la dinastía Jagellón en Polonia.


Como todo rey medieval, también acudió al campo de batalla. En el año 1410 Vladislao y Vytautas unieron sus fuerzas para derrotar a los caballeros teutónicos en la batalla de Grunwald. En estos momentos Vladislao dominaba las tierras hasta el mar Negro, el príncipe moldavo Alejandro I el Bueno era vasallo suyo y Mircea I de Valaquia se convirtió en un valioso aliado. Su influencia llegó a ser tan grande que los husitas de Bohemia le ofrecieron las corona del país, aunque Vladislao la rechazó.

Se casó cuatro vences y le sobrevivieron dos hijos, Vladislao III y Casimiro IV, pero su muerte dejó en el aire la unión entre ambos reinos, con problemas y porfias sucesorias tanto en Polonia como en Lituania.


lunes, 23 de mayo de 2016

KESTUTIS.



Kestutis fue señor de Trakai y Gran Duque de Lituania, aunque nunca en solitario. En un primer momento gobernó junto a su hermano Algirdas, y tras el fallecimiento de este, asociado con su sobrino Jogailla (futuro rey de Polonia Vladislao II Jagellón ) Experto en el arte de la guerra y en los buenos usos de la diplomacia, cuentan los historiadores de la patria lituana, que Kestutis rechazó 136 invasiones organizadas por los caballeros de la Orden Teutónica y otros ataques de menor envergadura.


Europa es tierra preñada de leyendas y el Gran Duque protagoniza la suya propia. Un día paseaba por una colina de gran significado religioso para su pueblo y quedó prendado de la hermosa hija de un pescador que había consagrado su vida a los antiguos dioses bálticos. Su nombre Biruté Vidmantaite. Sin tener en cuenta la voluntad divina, ni los deseos humanos, Kestutis raptó a Biruté y la llevó consigo a su hogar y centre de sus dominios, el castillo de Trakai. Allí la convirtió en su esposa, en reina y en madre de Vytautas el Grande.


Como todo héroe pagano Kestutis tuvo un funeral propio (y típico) de la Vieja Europa; su cuerpo amortajado y armado para el combate, fue cremado en una enorme pira, en compañía de sus perros y caballos.


lunes, 9 de mayo de 2016

BATALLA DE GRUNWALD.



En 15 de julio de 1410 el recién nacido estado polaco-lituano conjuró de una vez y para siempre una perpetua y turbia amenaza: la Orden Teutónica.

Esta orden de caballeros alemanes en su avance hacia el este terminó topando con un poderoso enemigo. Durante años los polacos tuvieron que aguantar las intromisiones teutónicas, pero la unión dinástica con el Gran Ducado de Lituania iba a desequilibrar la balanza a su favor.


Los polacos la llaman batalla de Grunwald, para los lituanos es la batalla de Zalgiris (bosque verde) mientras que los alemanes se refieren a ella como batalla de Tannenberg, y es que el choque se produjo en los alrededores de estos pueblos. El rey de Polonia, Vladislao II Jagellón y el gran duque de Lituania, Vitautas, reunieron un numero ejército, formado por unos 10.000 infantes y la friolera de 30.000 caballeros para enfrentar a una fuerza ligeramente superior dirigida por el Gran Mastre Ulrich von Jungingen.



La batalla fue larga, dura y sangrienta. La maniobra de falsa retirada del ejército lituano y la entrada en combate de las reservas polacas fueron los momentos decisivos de la batalla. 


Después de la clara derrota, la Orden Teutónica inició un lento declive y los polacos ya no tuvieron que temer al, otrora, peligroso enemigo. Aunque 529 años después de esta batalla fueron los panzers nazi los que arrasaron la llanura polaca quebrando la débil defensa polaca.

martes, 9 de febrero de 2016

ALGIRDAS



Lituania, entre los mundo báltico, polaco y ruso, cuenta una turbulenta historia de enfrentamientos encarnizados y pactos provechosos con sus vecinos. Una historia prácticamente desconocida para nosotros. Algirdas fue un gobernante del Gran Ducado de Lituania, entre 1345 y 1377, una época en que el estado lituano vivió momentos de esplendor.


Algirdas era uno de los siete hijos de Gediminas y pasó gran parte de su vida luchando por extender su dominios. En esta ambiciosa empresa contó con la ayuda y la lealtad de su hermano Kestutis. Para alzarse como Gran Duque, lo primero que tuvo que hacer fue destronar a su hermano menor Jaunutis, que había sucedido a su padre.


Una vez en el poder, unificó los territorios del Gran Ducado, derrotó a los tártaros de la Horda de Oro para anexionarse Kiev, peleó con éxito contra la Orden Teutónica y derrotó en batalla al rey polaco Casimiro III.


A la muerte de Algirdas el estado al que había contribuido a engrandecer se extendía desde el mar Báltico hasta el mar Negro, contándose entre los más grandes de toda Europa. El hijo de Algridas, Jogaila, rebautizado más tarde como Vladislao II, fue Gran Duque de Lituania y Rey de Polonia.




jueves, 3 de septiembre de 2015

GRANDES DUQUES DE LITUANIA



Vilnius, la Capital de Lituania, guarda la memoria de algunos de sus duques más destacados, que gobernaron en uno de los estados medievales más extensos de toda Europa. Mindaugas, entronizado, nos da la bienvenida, orgulloso y altivo, en el Museo de Historia Nacional.



Gediminas, con su caballo, recibe homenaje en la plaza de la Catedral, centro neurálgico de la capital lituana. Y en el enorme pedestal que sustenta al caballo de Gediminas, encontramos las efigies de otros duques que dejaron aquí su huella; Kestutis, Vytautas, Algirdas y Jogalla.  El pueblo que olvida su historia está irremediablemente condenado a la desaparición y al olvido.





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