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martes, 27 de enero de 2026

LOUISE BROOKS

 


Louise Brooks, actriz, bailarina y escritora estadounidense, una de las estrellas del cine mudo. Una mujer dispuesta a romper barreras, una inspiración para las flappers de los locos años veinte. 

 


Flappers, un icono de la época de entreguerras. El mundo quería olvidar la barbarie y disfrutar de la vida.  


El dibujante Guido Crépax se inspiró en Brooks para crear a su personaje más célebre, Valentina.  


 



Cuentan que en cierta ocasión mantuvo un idilio con el bohemio marinero y aventurero Corto Maltés

domingo, 30 de noviembre de 2025

VENECIA, LOS MONGOLES Y LOS VIAJES DE LOS POLO.

 


 

 Una de las aventuras maravillosas que más me fascinaron durante mi infancia, y que me hizo soñar con países exóticos, travesías por desiertos y viajes inolvidables llenos de peligros, fue la vida de Marco Polo. Todo comenzó con un regalo de cumpleaños, un bonito cómic, lleno de dibujos y colores, donde se narraba su epopeya. Estas historias alimentaron mi mente inquieta e imaginativa. En la actualidad mi niño interior sigue iluminando al adulto que pretender entender los entresijos de la Historia. ¿Qué circunstancias hicieron posible ese maravilloso viaje?.


    La clave fue la creación del Imperio Mongol, que provocó importantes transformaciones en las rutas comerciales medievales. Las conquistas de Gengis Khan y de sus sucesores hicieron posible que hacia 1240, toda Europa Oriental y Asia, desde Wroclaw en Polonia hasta Pekín, capital de la China mongola, gozaran de una situación de estabilidad política conocida como Pax Mongólica. En este contexto los comerciantes occidentales podían transitar por las rutas y caminos que cruzaban este inmenso territorio sin correr ningún peligro. De esta manera, los mercaderes italianos, la vanguardia comercial europea, se vieron liberados de la dependencia de intermediarios, esencialmente persas, bizantinos y árabes, para acceder a los productos orientales, y pudieron empezar a comerciar directamente en los mercados del Lejano Oriente y de la India. 



    Sabemos que hacia 1260 el padre, Nicolo, y el tío Maffeo, de Marco Polo, gracias a esa seguridad de los caminos que mencionábamos, pudieron viajar desde una colonia veneciana que estaba situada en la costa del sudeste de Crimea hasta Saria, a orillas del Volga, y desde allí, a través del mar Caspio y de Bukhara hasta Shang-tu o Pekín. Una década más tarde, en 1269 se hallaban de vuelta en Acre, con un mensaje del emperador Kublai Khan para el Santo Padre de Roma, solicitando que le enviara misioneros cristianos a China. 


    La siguiente expedición, a la que se incorporó el joven Marco, de diecisiete años, partió en 1271, tomando una ruta diferente. Desde Venecia hasta Acre, de Acre a Ayas. A través de Yazd y Kerman, alcanzaron Ormuz, en el Golfo Pérsico. En Ormuz cambiaron de dirección, se dirigieron hacia el norte a través de Persia hasta Galkhi; atravesaron la meseta de Pamir, y continuaron por Kashgar, Yarkand y Khotan hasta un lugar próximo a Lop Nor. Luego cruzaron el temible desierto de Gobi hasta Su – Chow (Kinchüan) y Chang-an (Sian), llegando a Shang-tu en 1275.


    Allí fueron recibidos por Kublai Khan, quien en 1252 había conseguido el control de grandes áreas del Imperio Mongol y que desde 1279 y hasta su muerta en 1294, se convirtió en dueño de toda China, y de un vasto territorio que se extendía desde Corea hasta el desierto de Arabia y Polonia en Europa. El Gran Khan convirtió Pekín en la capital de este gigantesco imperio. Los Polo permanecieron varios años en la corte del emperador mongol que les pedía su consejo y no quería que regresaran a Italia. Durante los diecisiete años que la familia Polo permaneció en Asia se establecieron muchos lazos comerciales que ligaban Europa con el Extremo Oriente. 


    Lo Polo en su viaje de retorno siguieron la tradicional ruta por mar. Partieron de un lugar llamado Zaitun, tal vez Chin-Chian, en Fukien, y en el camino hacia Europa atravesaron Singapur, Malaca, las islas Nicobar, Ceylán y la costa de Malabar, hasta llegar a Ormuz en 1294. Desde Ormuz continuaron hacia el norte, alcanzando Tabriz, donde permanecieron nueve meses, y finalmente regresaron a Venecia a través de Trebisonda. A partir de estos momentos quedaban establecidos contactos más o menos directos con China y de este modo Europa consiguió franquear la barrera que habían establecido los árabes en el siglo VII y que se había mantenido hasta el XIII. Durante esta etapa de dominio mongol, la República de Venecia obtuvo la preponderancia sobre uno de sus principales rivales comerciales, la República de Génova, gracias a que supo, y fue capaz, de explotar mejor la ruta terrestre que terminaba en los establecimientos venecianos del mar Negro. Estas rutas terrestres, arterias por las que fluía un enorme caudal comercial, permanecieron abiertas desde la época de este viaje protagonizado por los Polo hasta la caída de la dinastía Yuan en 1368 (sustituida en China por los Ming) y las conquistas de Timur Lang – Tamerlán – que ocurrieron entre 1370 y 1390. 

sábado, 8 de noviembre de 2025

PIPPO Y CHINO

 

 


En la temporada 1998/99 coincidieron en el Venezia FC Filippo “Pippo” Maniero y Álvaro “Chino” Recova. El Pippo, que además es el máximo goleador histórico del equipo lagunero, consiguió 12 goles, y el uruguayo, auténtica estrella del equipo aquel año, 10. El equipo veneciano, después de haber ascendido la temporada anterior, consiguió un meritorio puesto undécimo en la Seria A, una de sus mejores clasificaciones de todos los tiempos. Al año siguiente el Chino volvió al Inter de Milan, y el Pippo, a pesar de seguir haciendo lo que sabe, marcar goles (9), no pudo evitar el descenso a Serie B.




En el último partido de la inolvidable temporada 98/99, en el Stadio Pierluigi Penzo, el Venecia le endosó un contundente 3 – 1 al Inter de Milan, que por aquel entonces contaba en sus filas con gente como Djorkaeff, Roberto Baggio y Ronaldo Nazario.



1 – 0 Volpi.




2 – 0 Recova.




3 – 0 Maniero.

LA REPÚBLICA DE VENECIA, LAS CRUZADAS Y EL COMERCIO CON LEVANTE.




Desde los lejanos orígenes de los conflictos bélicos, uno de los grandes problemas que tienen que dar solución los Estados Mayores es el transporte de tropas. A lo largo de la historia bélica de la humanidad, ha sido la marina la encargada de desempeñar este cometido.




Las Cruzadas medievales provocaron el trasiego, casi constante, de hombres, bestias y pertrechos desde los puertos de Occidente hasta Tierra Santa. Pisa y Génova fueron las primeras ciudades italianas que supieron beneficiarse de esta circunstancia. Como pago ambas ciudades obtuvieron concesiones comerciales en las ciudades sirias conquistadas. 




Pisa basaba su comercio local en materias primas como hierro, sal y cereales, pero al entrar en contacto con los mercados del Mediterráneo Oriental, sus comerciantes empezaron a figurar entre los principales suministradores de seda, especias y otros tejidos de lujo. Pisa consiguió mantener esta privilegiada situación hasta 1284 fecha en que fue derrotada y totalmente eclipsada por la República de Génova, su más enconada rival en el mar Tirreno. El choque definitivo entre las dos república marineras aconteció en la batalla de Meloria. 




La República de Venecia había rechazado la oferta de participar en la Primera Cruzada por temor a disgustar al basileus bizantino, que no vería con buenos ojos el establecimiento de estados latinos en los territorios, que hasta hacía poco tiempo, habían pertenecido al Imperio. No obstante en el 1100 el senado veneciano decidió colaborar con Godofredo de Bouillón, protector del Santo Sepulcro, y a cambio se aseguró ciertos derechos en todas las ciudades conquistadas por los cruzados a partir de ese momento. 

 

Desde finales del siglo X Venecia había sido el socio comercial mas importante de Bizancio. En el año 1082 el basileus Alejo I había completado las numerosas concesiones alcanzadas con anterioridad, concendiendo libertad ilimitada de comercio por todo el Imperio, así como inmunidad aduanera y la posesión de un barrio en Constantinopla.




G. Luzzatto en su obra An Economic History of Italy from the Fall of the Roman Empire to Beginning of the Sixteenth century, ha estudiado las colonias pisanas, venecianas y genovesas en puertos y ciudades del Levante Mediterráneo. 

 

 
Estas concesiones solían variar en cuanto a su extensión, aunque tenían muchos elementos en común , como por ejemplo la existencia de un fondaco (fondachi en plural), almacenes que fueron creados por todo Oriente Próximo. Además de esas concesiones territoriales se otorgaban derechos jurisdiccionales. Las poblaciones italianas establecidas en estas ciudades se regían por sus propias leyes y eran juzgados, al menos en los asuntos civiles y comerciales, por magistrados de sus propias ciudades. En ocasiones esos magistrados recibían el nombre de cónsules.





En poco tiempo los italianos consiguieron introducirse en los mercados islámicos con el establecimiento de fondachi en la dinámica y próspera ciudad de Alejandría (Egipto) donde podían obtener fácilmente,y a menor precio, los apreciados productos procedentes de India, China, y por supuesto, el Valle del Nilo. Estos productos del Lejano Oriente llegaban por vía marítima desde los mercados de la India y de China, siguiendo las mismas rutas que ya eran utilizadas en la época clásica, hasta el Golfo Pérsico, Arabia y el mar Rojo, todos ellos enclaves situados en países islámicos. En ciudades de larga tradición mercantil, Alepo, Antioquía o Damasco, se producen los intercambios entre los intermediarios musulmanes y los mercaderes de la Europa mediterránea.




Durante el siglo XII, además de en los puertos sirios que acabamos de citar, los valiosos productos llegados de Oriente, se podían obtener en el Mar Negro y en Constantinopla, una ruta en la que Venecia ejercía prácticamente un monopolio comercial. En esta ruta, la península de Crimea era un punto clave, ya que los venecianos comerciaban en el Quersoneso, y posteriormente establecieron una colonia en Sudak.




Los acontecimientos políticos, igual antes que ahora, ejercían una influencia decisiva sobre las rutas comerciales. Un acontecimiento, y una despiadada maniobra, contribuyeron a la consolidación del control veneciano en Levante; el ataque al Imperio Bizantino de 1204 mal llamado Cuarta Cruzada. Los resultados de las maquinaciones del dogo veneciano no fueron mal recibidas ni por otras potencias, ni por el Papado. La victoria de los latinos situó a Venecia en una posición inmejorable en el Egeo, el Mediterráneo Oriental y el mar Negro.




Entre 1024 y 1261, media centuria, el imperio quedó reducido a la impotencia casi absoluta, y los venecianos aprovecharon para establecerse en muchas de las islas Cícladas (Andros, Tinos, Mykonos, Paros, Naxos y Milos), en Negroponte (Calcis), en los puertos de Coron y Modon en el Peloponeso, en Durazzo y en Corfú. Con todo, sería la isla de Creta la posición veneciana más importante. Desde allí dominaba todo el comercio del Mediterráneo Oriental.






miércoles, 29 de octubre de 2025

DOS DAMAS VENECIANAS.





Dos damas venecianas (1490 - 1495) . Vittore Carpaccio pinta una escena de la vida cotidiana. Dos mujeres esperan tranquilamente en una terraza, mientras los hombres cazan en la Laguna. La tabla al óleo formaba parte de una pintura titulada Caza en la Laguna. 
 



Caza en la Laguna y el aspecto que tenía la obra completa. Fueron separadas antes del siglo XIX. Caza en la Laguna se encuentra en Museo Getty en los Ángeles y Dos Damas venecianas se conserva en el Museo Correr de Venecia.

jueves, 5 de junio de 2025

PIRÁN. EL VIOLÍN DEL DIABLO.



 

Trieste es una ciudad austríaca que el destino situó en Italia. Unos cuantos kilómetros hacia Levante (unos 20 minutos en coche sin contar salir de la urbe triestina) encontramos la modélica Pirán, una ciudad veneciana en Eslovenia. Y hace cincuenta años en Yugoslavia.



Un balcón al Adriático, Pirán es como un espejo de Venecia construida en las alturas. Imagina Venecia con calles empinadas, cuestas y altos balcones que miran al mar. Eso es Pirán. Es también una Sibenik en miniatura. Concentra tanta belleza en tan poco espacio.




La plaza Tartini, homenaje al célebre violinista nacido aquí, es el centro neurálgico de Pirán, situada en el exiguo litoral esloveno.




El viejo puerto de Pirán se organizó alrededor de una bahía natural durante el dominio veneciano (1283 – 1797). Los venecianos construyeron el Palazzo Comunales, la Loggia, el Fondaco, la iglesia de San Pedro, la Casa Veneciana y otros edificios. En la segunda mitad del Ottocento (siglo XIX), época de dominio austriaco, algunos de estas construcciones fueron sustituidas por la nueva arquitectura (las modas mandan). El puerto fue cegado en 1894, y en la plaza que se levantó en el mismo lugar se colocó la estatua de Tartini en 1896. 







Uno de los edificios más destacados de la plaza es el ayuntamiento. En su fachada ondean cuatro banderas que ocultan ligeramente la figura del león alado de San Marco, símbolo de la República de Venecia.



Cuando Giusseppe Tartini nació en 1692, Pirán se llamaba Pirano y formaba parte de los dominios (como casi todo el Adriático Occidental) de la República de Venecia. Virtuoso del violín, polifacétivo y brillante, fue además un consumado investigador del arte musical y de la física del sonido. Una personalidad compositiva que tendió un puente entre el Barroco y el Clasicismo. Un artista que consiguió que el violín fuese capaz de imitar la voz humana, de cantar con emoción.



Una noche de 1713 Tartini cayó en un profundo sueño y cuando despertó, cogió su violín y compuso su obra más perfecta, el Trino del Diablo. El mismísimo Lucifer se la había mostrado durante el citado sueño.




El más exquisito de los violinistas, capaz de detener el tiempo cuando vibran las cuerdas, el Ángel Caído tocado por la Gracia Divina, el Rebelde insatisfecho, pactó con Tartini y le mostró su secreto. Después del agitado sueño el violinista poseía en sus dedos la magia embaucadora del Diablo.







En las calles de Pirán se superpone, se alternan, se dan la mano elementos arquitectónicos neoclásicos y ornamentos góticos, las inconfundibles ventanas venecianas con las fachadas color pastel que nos devuelven, por unos instantes, al decadente Imperio de los Habsburgo.







Las torres de las murallas que defendían la ciudad aparecen rematadas por los merlones típicos de la arquitectura veneciana.





En la parte alta de la ciudad está situada la parroquia de San Giorgio. El Campanile es un faro visible desde la orilla del mar, las amplias plazas, las estrechas callejuelas y los caminos que llegan de más allá de la ciudad.




Las murallas protegen la ciudad mientras que el arcángel vigila desde su atalaya.



La pequeña ciudad ha sido asaltada por los turistas y es normal verlos tumbados tomando el Sol en cualquier rincón. Estos días de agosto la villa monumental se ha transformado en un resort para los bañistas. Bares, terrazas y cafeterías reducen el espacio viario. Es casi imposible caminar. Pero lo peor no es eso, el colmo de la inmundicia es gente en bañador, tomando el Sol en medio de la calle. Todos los bañistas colocados en un escaparate para el caminante, que siente cierto pudor al ir con zapatillas de deporte y la camiseta puesta. Es uno de los ambientes más extraños que he visto en una ciudad costera. Supongo que a los vecinos no les hará mucha gracia todo este circo de turisteo barato.


De Algeciras a Estambul ni un metro de mar Mediterráneo sin su toalla o hamaca. Las pequeñas ciudades del litoral mediterráneo no están preparadas para detener la llegada masiva de inmigrantes ilegales. Perdón quise escribir turistas. Aunque estos últimos traigan los bolsillos llenos. Espectáculo dantesco y bochornoso.






Y uno puede faltar el homenaje a los que cayeron por la libertad. La patria siempre necesita gente dispuesta a morir por ella. 







Ciudades que penetran en el mar, compartiendo su esencia. Poblaciones casi, casi anfibias.



Desde los mismos orígenes de la ciudad su población ha explotado los recursos marinos. Pescado y sal. (Fragmento de Expreso de los Balcanes 4: Eslovenia). 



Y un pueblo de comerciantes siempre será un pueblo de comerciantes. 



De la montaña al mar. 



Una fachada que mira al mar y sufre sus consecuencias. El vieno, el agua y la sal esculpen el paso del tiempo en muros, ventanas, verjas y mobiliario.




Gusari Pirán. Piratas del mar Adriático, a los que enfrentó Pompeyo, desde los viejos liburnios a los bien organizados uscoques. Costas recortadas y ricas ciudades portuarias crean el hábitat ideal para la piratería.




Los pasos que damos nos devuelven al mismo lugar. En un extremo de la península donde se asienta el casco viejo, la iglesia de San Clemente y su campanario que recuerda a un faro marino.




La Sirena se enamoró de Pirán y el hechizo la convirtió en piedra.



Si te bañas en sus aguas siempre anhelarás regresar. 

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