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miércoles, 16 de agosto de 2017

VELES




            Veles – o Volos – es un dios del ganado entre los pueblos eslavos y se suele representar con cuernos de toro, carnero y otro herbívoro. Ibn Faldún cuenta que se erigían estatuas de este dios en los emplazamientos de mercados, y es que Veles era también protector de la propiedad y del comercio.



            Los rusos juraban sobre su espada y sobre los dioses Perún y Veles. Mircea Eliade encuentra una relación lingüística entre este dios y la profetisa de los brúcteros citada por Tácito, Veleda. 

domingo, 25 de enero de 2015

ARAVISCOS




Antes que los hunos, los ávaros y los magiares, entraran a fuego en Europa y se asentaran en la llanura húngara, la región había sido habitada por pueblos, cuyos orígenes nos parecen ignotos. Si conocemos, sin embargo, sus nombres.


"Pero si los araviscos emigraron a Panonia desde el territorio de los osos, nación germana, o los osos desde el de los araviscos a Germania, si tenemos en cuenta que poseen aún la misma lengua, instituciones y costumbres, no puede saberse a ciencia cierta, puesto que antiguamente lo bueno y lo malo de ambas orillas era común a causa de una pobreza y libertad similiares."
Tácito. 

Los llamados osos y araviscos, estaban establecidos en la época en que Tácito escribe (siglo I) en parte de la Hungría actual: araviscos a la derecha del Danubio, los osos a la izquierda. ¿Unos celtas y otros germanos? ¿Una mezcla de orígenes? Difícil establecer conclusiones definitivas con tan poco. 

Determinados estudios han arrojado algo de luz sobre este pueblo. Se trataba de un grupo celta, que llegaron a Panonia hacia el siglo IV a.C. y que como casi todos los pueblos libres de Europa fueron dominados por los romanos. No obstante su adscripción al gran tronco céltico parece dudoso, y no todos los historiadores se muestran de acuerdo con esta hipótesis. Parece ser que acuñaron moneda propia y era gente que trabajaba el hierro y decoraban las vasijas de arcilla. En el Monte Gellert, a orillas del Danubio, muy cerca de Budapest, se encontraba uno de sus principales asentamientos (oppida o ciudad). 

lunes, 11 de agosto de 2014

VIENA IMITA A ATENAS.



El Parlamento neoclásico de Viena, intenta captar el espíritu de la arquitectura griega, para a através de la piedra, alcanzar el ideal democrático ateniense. Y por momentos, lo consigue.


La inmensa (en tamaño y sabiduría) diosa Palas Atenea preside el edificio, al igual que durante siglos recibió a los devotos en el interior del Partenón.

Ocho grandes historiadores de la Antigüedad, cuatro griegos y cuatro latinos, flanquean las escaleras, que nos llevan al edificio principal.


Tucídides.


Heródoto.


Jenofonte.


Polibio.


Tácito.


Julio César.


Tito Livio.


Salustio.



La Historia del Arte es un continuo mirar hacia atrás, para rápidamente volver a mirar al frente. En muchas de las grandes obras arquitectónicas el pasado es el vehículo para llegar al futuro, desde un fugar presente. 


...............tras las huellas de Heródoto...........

jueves, 1 de mayo de 2014

LONDINIUM



Londinium fue el asentamiento romano más importante de las Islas Británicas. Tras el fallido intento de invasión perpetrado por Julio César, bajo el mandato del emperador Claudio, se inició la conquista de Britania, y en ese contexto situamos la fundación de Londinium en el año 43. 


Al frente de 40.000 hombres, Aulo Plaucio desembarcó en Britania, y rápidamente sometió toda la región del Támesis. Como la intención era efectuar una verdadera (y duradera) ocupación, establecieron una guarnición y un fuerte en el lugar. Este fuerte se convirtió en la ciudad de Londinium, el germen de la futura Londres. 

"El primer consular que gobernó Britania fue Aulo Plaucio"
Tácito. Agrícola. 14,1. 


Poco podían imaginar los legionarios que cavaron fosos y levantaron empalizadas, que aquel pequeño campamento fortificado llegaría a convertirse en la ciudad más grande de la Tierra y en la capital de un imperio varias veces más extenso que el romano. 


El propio Claudio, a lomos de un elefante, hizo acto de presencia en la Isla , para recibir vasallaje de cierta cantidad de tribus derrotadas y despojadas de sus tierras. 


En el año 61, la terrible venganza de Boudica cayó sobre la ciudad romana, arrasándola a hierro y fuego. La reina de los Icenios fue derrotada y la ciudad reconstruida. Londinium continuó con su desarrollo y en el año 100 había sustituido a Colchester como capital de la provincia romana de Britania. 


Tradición y modernidad a orillas de un río que lleva centurias siendo la arteria vital de Londres. La City, el corazón de la ciudad romana, es hoy un importante centro financiero internacional. 


Puente romano de madera sobre el río. 


El río Támesis en el 50 d.C. tenía cerca de 300 metros de anchura, frente a los aproximadamente 100 metros actuales. 


Las murallas de Londinium recorrían todo el perímetro de la ciudad, desde lo que hoy es el Museo de Londres hasta la Torre de Londres (en ambos lugares podemos contemplar los escasos restos que de ella han sobrevivido). 


Justo saliendo de la parada de metro de Tower Hill nos topamos con el emperador Trajano y un fragmento de la muralla romana, que fue reforzada y utilizada durante la Edad Media. 


En el interior del recinto de la Torre de Londres, aún permanecen en pie las ruinas de un bastión de época romana. En origen un torreón adosado a la muralla. Con el tiempo se fue transformando en un completo bastión cuya función era controlar el acceso a Londinium y protegerse de posibles ataques llegados desde el río. 


Desde sus mismos orígenes la ciudad de Londres ya demostraba sus proverbial tradición comercial, debido a su estratégica posición en las orillas del río Támesis. Su puerto fluvial disfrutó de un continuo trasiego de mercancías e idas y venidas de comerciantes procedentes desde cualquier punto del Imperio. 

"Londres, ciudad que, pese a carecer del insigne título de colonia, era muy populosa debido al tráfico de negociantes y mercancías"
Tácito. Anales XIV, 33.


Águila de piedra devorando una serpiente. Escultura de época romana expuesta en al Museo de la ciudad de Londres. 


Una domus romana en la capital de Britania. ¿Un antecedente de las lujosas casas victorianas?. 


Cocina y reconstrucción de un horno. Diferentes utensilios de cocina, como una olla de cerámica y una cacerola de metal, sobre una parrilla de hierro, muy similar a las modernas barbacoas. 

En el siglo V, el poder romano, con claros síntomas de agotamiento y en franco proceso de desintegración, decide desalojar la isla, como parte de la política de replegamiento La ciudad de Londinium fue paulatinamente abandonada, y durante más de cien años vivió en el más absoluto olvido. Agazapada en las páginas en blanco de una historia desconocida, esperaba dormida la llegada de los Normandos y su definitiva eclosión como gran urbe. 

martes, 11 de marzo de 2014

ÚSIPOS.



Los bravucones y valientes úsipos, hartos de sus Germania natal se enrolaron en el ejército romano y se trasladaron con el general Agrícola a la conquista de la inconquistable Britania. Una cohorte formada por úsipos embarcó en varios navíos ligeros y subieron por las peligrosas costas de la Gran Bretaña, luchando con arrojo contra los britanos. Cuentan que llegaron a tal punto de indigencia, quizás por haber subido a bordo demasiado alcohol y pocos víveres, que no tuvieron más opción que comerse a los más débiles de la tripulación. Según Tácito fueron capaces de completar la vuelta entera a Britania, para ser tomado por auténticos piratas por los suevos. Muchos de estos úsipos alcanzaron fama gracias a su charlatanería y al relato de sus aventuras en bares y tabernas. Aunque muchos otros fueron vendidos como mercancía esclava. 

"Durante el mismo verano una cohorte de úsipos, reclutada en Germania y trasladada a Britania osó cometer una fechoría grande y memorable. Muerto un centurión y ciertos soldados que, incluidos en los manípulos para enseñar la instrucción actuaban como modelo y guía de los demás, subieron a tres naves libúrnicas llevando a la fuerza a sus timoneles; uno de ellos consiguió volver remando, los otros dos se hicieron sospechosos y fueron asesinados. Aún no se había divulgado la noticia y ya navegaban junto a la costa como algo milagroso. Después, cuando desembarcaron en busca de agua y provisiones, como trabasen combate con numerosos britanos que defendían sus bienes, saliendo vencedores las más de las veces, derrotados otras, llegaron a tal extremo de indigencia que se comieron a los más débiles para terminar todos entrando en el sorteo. Así rodearon Britania; perdieron las naves por su desconocimiento de la navegación. Tomados por piratas, fueron capturados primero por los suevos, después por los frisios. Hubo algunos que, vendidos como mercancías y yendo a parar a nuestra orilla tras sucesivos intercambios de mercaderes, se hicieron famosos con el relato de sus aventuras"
Tácito. Agrícola 28. 

domingo, 23 de febrero de 2014

THUSNELDA



Paseando por el centro viejo de Florencia, nos detenemos un rato en la Loggia dei Lanzi. Nos sentimos observados por dioses, héroes y otras criaturas nacidas de la fantasía humana. Y entre tanto heroismo, movimiento y dramatismo, reparamos en los lejanos y tristes ojos de Thusnelda.

Thusnelda era la bella esposa de Arminio, aquel valiente general de los queruscos que puso de rodillas a Roma, y le infligió una de las más desastrozas derrotas de toda su historia militar, la del Bosque de Teutoburgo. Un tiempo después de la debacle en las selvas de Germania, el ejército romano volvió a esas mismas inhóspitas tierras para recuperar el honor perdido. Como botín de guerra regresaron a Roma con Thusnelda, embarazada del propio Arminio. Tras formar parte del desfile triunfal de Germánico, dio a luz a su hijos - llamado Thumelico - y pasó el resto de sus días viviendo como esclava romana. 

"Formaban parte del mismo algunas mujeres nobles, entre ellas la esposa de Arminio, hija de Segestes, de ánimo proclive más a su marido que a su padre, no se dejó vencer por las lágrimas ni se le oyeron palabras de súplica; tenia las manos cruzadas entre los pliegues de su vestido y la mirada puesta en su vientre grávido"
Tácito, Anales, I, 57.

domingo, 9 de junio de 2013

VANGIONES



Los vangiones eran un pueblo germano que habitaban la región de Renania-Palatinado y tenían como capital Borbetomagus, la actual Worms. 

Según Tácito, que los considera sin género de dudas germanos, estaban asentados cerca del Rin.

"Pueblos germanos sin duda alguna habitan en la misma orilla del Rin: vangiones, tribocos y nemetes."

Germania 28. Tácito.

Plinio el Viejo también se expresa en términos similares, "Los pueblos de Germania que viven junto al Rin, en la misma provincia, son los németes, los tribocos, los vangiones [...]" Historia Natural IV, 106.

La ciudad de Borbetomagus, con un nombre que nos recuerda a los topónimos celta, se juega con Colonia y Tréveris, el honor de ser la ciudad más antigua de Alemania. En lengua celta Borbetomagus significa "asentamiento cerca del agua". En la mayoría de las ocasiones, no es posible dilucidar si un pueblo es germano o celta, ambas cosas, o ninguna. Ambos términos, son tan amplios, que a veces parece no significar absolutamente nada referirse a tal o cual pueblo, como celta o como germano. Con el tiempo Borbetomagus se latinizó bajo la forma de Vormatia. 

El gran ejército de Ariovisto, que fue derrotado por Julio César, contaba entre sus filas con un numeroso grupo de vangiones. 

"Sólo entonces, y a la fuerza, sacaron los germanos sus tropas del campamento y formaron por pueblos, a intervalos iguales, los harudes, los marcomanos, los tríbocos, los vangíones, los németes, los eudusios y los suevos, rodeando toda su formación con carromatos"
Julio César.
Guerra de las Galias I, 52. 


domingo, 10 de febrero de 2013

MARSIGNOS



Los Marsignos aparecen citados en la Germania de Tácito, situados más allá de Cuados y Marcomanos, junto a otros grupos como los osos o los burios. Algunos autores, como J.M. Requejo, los consideran pueblos celtas. 

Hacia atrás, los marsignos, cotinos, osos y buros limitan a los marcomanos y cuados por su parte posterior. De éstos, los marsignos y buros recuerdan a los suevos por su lengua y costumbres; la lengua gala de los cotinos y la canónica de los osos demuestra que no son germanos; también el que estén sometidos a tributos.
Tácito. Germania. 43

Otra posibilidad, teniendo en cuenta su ubicación geográfica en la Europa Centrooriental y su inclusión en una lista junto a osos y burios, es que los marsignos fuesen un grupo protoeslavo. De todas formas, y a pesar de sus costumbres similares a los Suevos, parece claro que no eran germanos. 

ETNOGRAFÍA DE LOS CUADOS




Los cuados eran un pueblo de Germania Oriental, primos hermanos de los marcomanos, por parte de padre, y de los sármatas, por parte de madre. 

Según el historiador Tácito hacia el siglo I d.C. , formaban, junto a semnones, longobardos, hermunduros y marcomanos, parte de los suevos. 

"Próximos a los hermunduros viven los naristos y, a continuación, los marcomanos y los cuados. La gloria y el potencial más importante pertenecen a los marcomanos, e incluso su mismo territorio lo conquistaron valientemente tras derrotar en un tiempo a los boyos. No desmerecen la raza los naristos y cuados"
Tácito. Germania 42. 

Habitaban en la Europa Centrooriental, tierras de Bohemia y Moravia (República Checa), al norte del Danubio, regiones a las que llegaron junto con los marcomanos, y de las que expulsaron a los anteriores pobladores celtas (como los boios). Vivían al oeste de los sármatas, separados de las provincias romanas de Panonia Superior y Valeria, por el Danubio.

Vecinos de los sármatas, aparecen unidos en muchas ocasiones, de ahí que se nos presenten mezclados y muy próximos, no solo por la vecindad, sino también por la similitud de costumbres y armamento.

"[...] los sármatas y los cuados se habían unido y habían llegado a un acuerdo por la cercanía y la semejanza de sus costumbres y de sus armas, y que estaban atacando Panonia y la Moesia Segunda mediante grupos dispersos"
Amiano Marcelino 17, 12, 1. 

Es bastante probable, que sármatas y cuados sincronizasen sus incursiones en las zonas controladas por los romanos. 

". . . los cuados y sármatas asolan los territorios de Panonia"
Orosio VII, 22, 7

"[...] los cuados, que habían compartido numerosas situaciones de peligro con los sármatas, a quienes, con frecuencia habían estado inseparablemente unidos en sus correrías"
Amiano Marcelino 17, 12, 8. 



Parece que los cuados, gustaban de habitar lugares elevados y poblados de bosques, como la Selva Hercinia (Selva Negra). Debemos hacer hincapíé, nuevamente, de la gran importancia, tanto económica como religiosa, que tenía el bosque para el germano. La espesa vegetación, los humedales y los numerosos árboles, servían también como inaccesibles refugios y se convierten en lugares propicios para tender trampas y emboscar al ejército invasor romano.

"En este lugar además se encuentra la Selva Hercinia y los pueblos suevos, los cuales habitan en el interior del bosque, como los cuados"
Estrabón VII, 1, 3


Los cuados, junto a los alamanes, son uno de los pueblos germanos cuya importancia es mayor en el relato del historiador tardoantiguo Amiano Marcelino, que describe muy bien su organización.

Entre los siglos I y IV d.C. los cuados aparecen frecuentemente combatiendo a Roma.

El primer contacto de Roma con los Dacios (86 d.C.), obligó a Domiciano a luchar también contra otros pueblos, como los sármatas, los marcomanos de Bohemia, y los propios cuados en Moravia.

Estando Panonia sin guarnición romana, los cuados se lanzaron a su conquista, y tuvo que acudir un ejército  romano de 20.000 hombres que fue derrotado.

Envalentonados, los cuados continuaron con su avance y trataron de apoderarse de la ciudad italia de Aquileya, en el mar Adriático, muy cerca de la frontera con Eslovenia. En esta ocasión si que fueron detenidos por las legiones de Roma.




En tiempos de Marco Aurelio, se unieron a los marcomanos, y fueron vencidos en el 175. 

"Efectivamente, al sublevarse estos pueblos de crueldad bárbara y de cantidad innumerable, esto es, los marcomanos, los cuados, los vándalos, los sármatas, los suevos y casi toda Germania"
Orosio VII, 15,8.

Durante este el siglo II, los cuados eran un pueblo aguerrido y temible, protagonistas de intrépidas campañas militares, fueron capaces de destruir Opitergium (en el Véneto) y del mencionado asedio de Aquileya. En el siglo IV, Amiano considera, que los cuados han perdido el esplendor de antaño.

"En ese momento no eran muy temidos, pero habían sido un pueblo belicoso y con mucho poder como demuestran sus rápidos ascensos y caídas del pasado, el que Aquileia fue asediada por ellos y por los marcomanos, la destrucción de Opitergio, así como muchas acciones sanguinarias culminadas en campañas muy rápidas. Por ello, cuando atravesaron los Alpes Julios, el emperador Marco Pío, de quien hemos tratado anteriormente, apenas pudo resistir"
Amiano Marcelino 29, 6, 1.

Los cuados volvieron al ataque durante el Imperio de Caracalla y en época de Galieno invadieron Panonia. En el 375 Valentiniano los expulsó, y desde este momento se confundieron totalmente con los suevos, formando parte de este contingente de pueblos en la "gran migración de los germanos". 

El emperador Valentiniano sentía la necesidad de proteger la frontera situada al otro lado del Danubio, concretamente el territorio ocupado por los cuados, y por este motivo los forzó a la guerra, invadiendo su espadio. Según nos informa Amiano, este espacio debía contar con enormes proporciones.

"Y es que Valentiniano, que desde el inicio de su principado había mostrado un gran afán por fortificar las fronteras - afán ciertamente excesivo -, ordenó que se levantara un campamento defensivo al otro lado del río Íster, en el interior del territorio de los cuados, como si estos formaran parte ya del suelo romano"
Amiano Marcelino 29, 6, 1.

El asesinato a sangre fría de su rey Gabinio, que parece ser ordenó Valentiniano, fue el motivo de una gran agitación generalizada entre los cuados, que devastaron a sangre y fuego las provincias de Panonia y Valeria.

"[...] el pueblo de los cuados, que había permanecido tranquilo durante mucho tiempo, se agitó de repente. [...] Y lo cierto es que, por bárbaros que fueran, tenían un motivo de queja".
Amiano Marcelino 29, 6, 1.

"Después, cuando el rey Gabinio pidió humildemente que no se intentara nada nuevo, simuló humanidad y, como si fuera a mostrarse de acuerdo, le invitó a que acudiera a un banquete junto a otras personas.
Pero cuando Gabinio salía del banquete, Marceliano hizo que le mataran, violando de forma criminal el deber sagrado de la hospitalidad.
Cuando el rumo de esta acción tan atroz se difundió por diversas regiones, hizo que se rebelaran los cuados y los pueblos cercanos. Éstos, llorando la muerte de su rey, reunieron y enviaron tropas de ataque que, después de atravesar el Danubio, atacaron a la gente que estaba ocupada en las tareas de la cosecha, ya que no esperaban ninguna hostilidad"
Amiano Marcelino 29  , 6, 5-6.

Sus ataques habitualmente estaban dirigidos sobre las fronteras romanas dirigidos contra las provincias de Valeria y ambas Panonias. Nos parece necesario distinguir, entre las ocasiones, pocas, que lo hacían en solitario, y las más frecuentes, en las que aliados con los sármatas invadieron las Panonias en 365, las dos Panonias y Valeria en el 373, y nuevamente, en el 375, las dos provincias de Panonia.

" [...] los suevos estaban atacando Recia, los cuados Valeria, y que los sármatas, el pueblo más experto en el pillaje, estaban devastando la Moesia Superior y la Panonia Segunda"
Amiano Marcelino 16, 10, 20. 

Los cuados, como otros muchos pueblos germanos, también sirvieron en el ejército romano, siendo destinados a las orillas del Éufrates y a la frontera meridional de la provincia africana. 

En las fuentes se nos muestra un pueblo dedicado al pillaje y la rapiña, siendo el robo el único objetivo de sus expediciones militares. Además, Amiano exalta su carácter bárbaro, cuando nos los presenta exultante, alegres y satisfechos tras haber destruido una ciudad y masacrado a su población.

También sobresale su capacidad mucho más dispuesta para la emboscada, la táctica de guerrilla, que para la batalla campal, el combate a campo abierto; siendo ágiles en rápidos ataques y veloces retiradas. Siendo su organización militar en pequeños escuadrones de gran movilidad.

Su carácter volátil, o más bien conscientes del verdadero peligro, se muestra en las numerosas ocasiones, en las que tras una derrota militar, se arrodillan ante sus vencedores y suplican una paz honrosa. Más de una vez, culpan de sus razzias a pequeños grupos de bandidos que nada tienen que ver con ellos (actuación similar a la de los lusitanos en la Península Ibérica). Para asegurar la paz, no tenían inconveniente en desprenderse de las armas, ni de entregar a sus propios hijos como rehenes a los romanos, a cambio de la fidelidad.

". . . al ver a nuestro ejército en el corazón de su reino y del suelo patrio, se echaron a los pies de nuestros soldados y, tras alcanzar el perdón, cumplieron lo que se les ordenó, eso es, entregaron a sus hijos como garantía de que estaban dispuestos a cumplir las condiciones impuestas, tras lo cual, sacaron las espadas que ellos veneran como divinas y juraron que iban a ser reales"
Amiano Marcelino 17, 12, 21.

Los cuados se dividían en diferentes pueblos (tribus/linajes) que ocupaban diferentes territorios; de ahí que en las fuentes aparezcan distintos reinos de los cuados. También se utiliza el término "pagi" para referirse a esas circunscripciones, al frente de cada cual había una jerarquía superior.

Las noticias sobre la campaña de 358 nos ofrece una muestra de la organización política de este pueblo germano; en ella se distinguen varios grupos y podemos extraer además algunas ideas sobre su concepción monárquica.



Tenemos las figuras de los reyes Arahario, que aparece al frente de una tropa mixta de cuados y transiugitanos, y de Vitrodo, hijo de Viduario. Podemos pensar en una monarquía claramente hereditaria y en cierto sentido compartida. Los reyes tendrían amplios poderes, aunque limitado quizás por la asamblea del pueblo en armas, tan típica de la organización políticosocial de los pueblos germanos.

"Es lo que hicieron Arahario y Usáfer, un noble destacado, generales de los ejércitos de sus pueblos y, de los cuales, el primero encabezaba al grupo de los transyugitanos y de los cuados y, el segundo a algunos sármatas, grupos muy unidos por la cercanía de sus tierras y por la fiereza de su carácter"
Amiano Marcelino 17 ,12, 12.

Junto a esta cúspide, denotamos la presencia de un conjunto de reyezuelos vasallos, por llamarlos de alguna manera, con un poder mucho más limitado y posiblemente dependiente de los anteriores. El caso más claro es el de Agilimundo.

"Entonces su príncipe Vitrodoro, hijo del rey Viduario, y su vasallo Agilimundo, así como otros nobles y oficiales, que encabezaban a varios pueblos . . ."
Amiano Marcelino 17, 12, 21.

La sociedad de los cuados tiene forma piramidal. En la cúspide se encuentran los reyes principales, compartiendo el poder, Arahario y Vitrodo.

El escalafón intermedio estaría formado por los mencionados reyes vasallo, Agilimundo, y un conjunto de grandes jefes militares (una especie de aristocracia), que extendían su poder sobre algunos grupos de cuados.



La base de la pirámide, sobre la que descansa todo el engranaje social y económico, está compuesta por los hombres libres; capaces de luchar y de trabajar.

En cuanto a la esclavitud no podemos ni afirmar, ni negar su existencia en algún momento de su historia. Lo cierto es que en esta época ya habría desaparecido.



La ganadería, especialmente la caballar, era su actividad económica más destacada. En general sus caballos eran superiores, en docilidad y rapidez, a los romanos. En el botín de guerra un elemento primordial eran los rebaños y todos los animales en general.

"Y una vez que mataron a la mayor parte, al resto se los llevaron prisioneros hasta su tierra, así como a una gran cantidad de ganado"
Amiano Marcelino 29, 6, 6.

Junto a la ganadería también practicaban la agricultura, aunque a mucha menor escala. La producción agrícola no les ofrecía suficientes garantías de subsistencia, por lo que se veían obligados, en numerosas ocasiones, a incluir el grano en los botines obtenidos mediante las expediciones de pillaje o razzias.

En un principio, el territorio ocupado por los cuados era de una gran inmensidad, por tanto contaban con amplias tierras para el cultivo. Esta abundancia de tierras podría explicar el escaso desarrollo de sus técnicas de cultivo, y por ende, de su productividad. Utilizarían técnicas similares a la agricultura de rozas.

Por otro lado, el carácter montañoso de su hábitat dificultaría en gran manera el cultivo de la tierra. Por estos  motivos, sus actividades económicas revisten un marcado carácter ganadero, que implicaba una mayor movilidad que otros pueblos germanos occidentales.

Los cuados pasaban por ser excelentes jinetes, algo típico de pueblos nómadas pastores y  ganaderos, que hacen de la monta una auténtica forma de vida.

"Recorren distancias enormes, ya cuando persiguen a otros o cuando regresan, montando a caballos veloces y dóciles, y llevando cada uno un caballo y, a veces, incluso dos, de manera que, al ir cambiando de montura, pueden recuperar las fuerzas y el vigor con descansos alternativos"
Amiano Marcelino 17, 12, 3. 

Su táctica bélica, como hemos mencionado antes, es la de las emboscadas, ataques vertiginosos y rápidas huídas. Para ello utilizaban sus rápidos y bien adiestrados corceles, a los que castraban para evitar que se sintiesen sobreexcitados ante la presencia de yeguas (enemigas). En este sentido, la fuerza principal de su ejército era la caballería.



El armamento era variado y contaba con corazas de cuero, escudos y largas lanzas, ideales para la carga de caballería o para ser arrojadas; también contaban con dardos y otras armas arrojadizas.  Para el combate cuerpo a cuerpo utilizaban las espadas.

"Estos pueblos, más hábiles en el pillaje que en combate abierto, disponían de lanzas bastante largas, y de escudos hechos con cueros pulidos y alisados, sujetos a sus ropas de hilo como si fueran plumas. La mayor parte de sus caballos suelen estar castrados para evitar que se escapen agitados al ver a alguna hembra, o para que no se revuelvan cuando están escondidos y evitar así que descubran a los jinetes con sus fuertes relinchos"
Amiano Marcelino 17 , 2, 2.


En cuanto a las creencias religiosas, los cuados, al igual que otros pueblos esteparios de pastores nómadas como los hunos, veneraban las espadas. Entre los pueblos mencionados era costumbre adorar una espada clavada en la tierra.

"[....] sacaron las espadas que ellos veneran como divinas y juraron que iban a ser leales."
Amiano Marcelino 17, 12, 21. 

jueves, 31 de enero de 2013

NAHARVALOS



En un tupido y escondido bosque de la lejana Germania, los miembros de la tribu de los naharvalos celebran antiguos ritos en honor de una deidad, cuyo nombre es Alcis. Como oficiante de la ceremonia, conocedor de los secretos arcanos del ritual, un hombre, con ropajes femeninos, actúa como ambisexual sacerdotisa. 


En el territorio de los naharvalos es notorio un bosque perteneciente a una añeja religión. La preside un sacerdote con atavío femenino, pero, según una interpretación romana, recuerdan a los dioses Cástor y Pólux. Tal es la esencia de esta divinidad; su nombre, Alcis; ninguna imagen, ninguna huella de creencia extranjera; sin embargo, se les venera como a dos hermanos, como a dos jóvenes.
Tácito. Germania 43

Los naharvalos eran germanos que pertenecían al grupo de los ligios junto a helvecones, harios, manimos, helisios y manimos. 

La noticia que ofrece Tácito, sobre hombres ataviados como sacerdotisas, habría que ponerla en relación con el importante papel religioso que desempeñaban las mujeres entre los germanos, como fueron los casos de Velleda y Aurina. 

Si nos basamos en la antropología comparada - un campo un tanto relegado tradicionalmente por la historiografía del mundo antiguo - podemos encontrarle otro sentido a estas ceremonias. Entre los chamanes de Siberia, era costumbre vestir ropas de mujer y ofrecer favores sexuales a sus clientes. 

"Los chamanes de sexo masculino de Siberia, por ejemplo, realzan su aire misterioso y ultramundano vistiendo ropas de mujer, realizando labores femeninas y actuando como penetrados para sus clientes masculinos".
Marvin Harris. 

Y en ningún caso esto suponía una degradación, o desprestigio para el individuo, más bien todo lo contrario. En palabras de Marvin Harris "es posible, que se le considere sencillamente como alguien que pertenece a un tercer sexo de carácter intermedio, ni hombre, ni mujer" De cualquier manera, estaríamos ante personas especiales, con poderes naturales y capaces de resolver los problemas de los demás. 

Por otra parte la homosexualidad ha sido una práctica común entre las comunidades guerreras de todos los tiempos, desde los disciplinados hoplitas griegos hasta los valientes indios de las praderas norteamericanas. 

Y no debemos olvidar, que según Tácito los ritos celebrados por los naharvalos estaban relacionados con Cástor y Pólux, héroes con un claro cariz bélico. Por tanto estas ceremonias tendrían seguramente un componente bélico, ya sea como ritos de paso (o iniciación) o rituales vinculados a fratrías guerreras. 


En definitiva ¿mantenían relaciones homosexuales los fieros guerreros de Germania?. 

martes, 20 de noviembre de 2012

HOMONADEOS


 En los valles de los Montes Tauro, vivían los homonadeos, aprovechando la fértil llanura para vivir de la agricultura. Los montes que rodean su territorio hacen las veces de inexpugnable fortaleza y si el hambre acucia, tras un largo invierno o una mala cosecha, los homonadeos, armados hasta los dientes, se lanzan sobre las poblaciones vecinas y las saquean.

"En el centro de la zona más elevada del Tauro, formada por barrancos muy escarpados y la mayor parte intransitables, hay una llanura hundida y fértil, dividida en varios valles. Los homonadeos vivían, cultivándola, en las terrazas que la dominan o en las cuevas. Generalmente estaban armados y saqueaban los territorios ajenos, teniendo ellos montes que amurallaban el suyo"
Estrabón. Geografía. XII, 6,5
Sulpicio Quirino fue el encargado entre el 6 y el 4 a.C. de dirigir la campaña contra los homonadeos, tomando más de cuarenta fortalezas, incluida, Omana, su capital, y de aniquilar prácticamente a este pueblo, y de esta forma pacificar el Tauro. 
"[...] a ellos los aniquiló Quirino haciéndolos morir de hambre, y a cuatro mil hombres los capturó vivos y los estableció en las ciudades cercanas, dejando el lugar sin un solo hombre en edad madura".
Estrabón. Geografía XII, 6,5.

Los generales romanos siempre actuaban de la misma manera, una vez tomada una plaza, que había mantenido enconada resistencia, a los supervivientes que podían trabajar los vendían como esclavos. Su política de pacificación no admite dudas, exterminando (y/o diseminando) al enemigo, se consigue una paz segura. 
El propio Quirino,que había sido cónsul en el Imperio de Augusto, recibió las insignias del triunfo por su victoria sobre los homonadeos.

"[...]su coraje en la guerra y su diligencia en el ejercicio de sus funciones le habían hecho obtener el consulado bajo el divino Augusto, y después, por haber expugnado en Cilicia las fortalezas de los omonadenses, las insignias del triunfo"
Tácito. Anales. III, 48


lunes, 19 de noviembre de 2012

AMPSIVARIOS

LA ESTIRPE ERRANTE.
Los ampsivarios, o angrivarios como aparecen en otras traducciones, fueron una tribu germana, expulsada de sus tierras en el valle del Amisia (actual Ems) por sus hostiles vecinos y obligada a errar penosamente por Germania.
En tiempos del emperador Nerón, los ampsivarios, encabezados por Boyocalo intentaron un acercamiento a Roma, suplicándoles tierras donde poder asentarse y vivir en paz. Los romanos se negaron a entregar tierras y Boyocalo contestó que "puede faltarnos una tierra para vivir, pero no una para morir", tras lo cual levantó en armas a diversas tribus germanas. El legado de Germania Inferior, Avito, penetró en tierras de los tencteros, y el legado de la Superior mostró sus armas en la retaguardia. Tras esta demostración de fuerza y poder, la coalición germana se desgajó.

Los ampsivarios, solos y rodeados de enemigos, continuaron su vagar hasta que finalmente fueron aniquilados y borrados de la faz de la tierra.

"Esas mismas tierras fueron ocupadas por los ampsivarios, que gozaban de más valimiento no sólo por su número, sino por la compasión que despertaban en los pueblos limítrofes, porque, expulsados por los caucos y privados de un asentamiento, suplicaban un lugar de exilio seguro. Tenían de su parte a un hombre ilustre entre aquellas gentes y también fiel a nosotros, llamado Boyocalo; recordaba éste que, durante la rebelión de los queruscos, había sido encadenado por orden de Arminio, que luego había militado bajo el mando de Tiberio y de Germánico, y que a sus cincuenta años de obediencia se sumaba además el mérito de haber puesto a su pueblo bajo nuestra hegemonía. ¿Qué inmensas campiñas se dejaban de baldío para que de vez en cuando cruzaran por ellas las manadas de ganado menor y mayor del ejército?. Bien está - añadía - que reserven refugios para los rebaños en medio de hombres hambrientos, pero no que prefieran la destrucción y la soledad a la amistad de los pueblos. Los camavos habían poseído en otro tiempo aquellas labranzas, luego los tubantes y después los usipos. Lo mismo que el cielo había sido confiadas al género humano, y las que estaban vacías eran propiedad pública. A continuación, mirando al sol e invocando a los demás astros, les preguntaba, como si los tuviera delante de él, si querían contemplar un suelo despoblado; sería preferible que hiciesen desbordarse el mar, anegando a quienes usurpaban las tierras.

Conmovido por estas palabras, Avito declaró que había que soportar el poder de los mejores; esos dioses a los que imploraban habían querido que poseyesen los romanos la libertad de dar y de quitar, sin tolerar otros jueces que ellos mismos. Esto respondió en público a los ampsivarios, pero a Boyocalo, en recuerdo de su amistad, prometió darle tierras, ofrecimiento que rechazó por considerarlo el precio a su traición, agregando: "Puede faltarnos una tierra en que vivir, pero no una en qué morir". De este modo, con ánimo hostil por ambas partes, se separaron. Áquellos llamaron a los bructeros, téncteros e incluso a pueblos más alejados como aliados para la guerra. Avito, después de escribir a Curtilio Mancia, legado del ejército superior, que atravesara el Rin y mostrara sus armas al enemigo por la retaguardia, condujo las legiones al territorio de los téncteros, amenazándoles con el exterminio si no abandonaban aquella causa. Así que, al desistir éstos, con igual advertencia se logró disuadir a los bructeros; y cuando los restantes pueblos también rehuyeron los peligros de una lucha ajena, el pueblo de los ampsivarios, al quedarse solo, se retiró a la región de los úsipos y tubantes. Expulsados de aquellas tierras, tras dirigirse a las de los catos y luego a las de los queruscos, al cabo de largo peregrinaje, convertiros en extranjeros, mendigos, enemigos en tierra ajena, los jóvenes fueron aniquilados y los que por su edad no podían luchar fueron repartidos como botín".
Tácito. Anales, XIII, 55- 56

lunes, 5 de noviembre de 2012

CIETAS


Indomable pueblo de Capadocia que se rebeló siempre que pudo contra los dominadores romanos. La piratería en Cilicia era endémica y proverbial, y los cietas, si bien no eran marinos, si que aprovechaban las zonas montañosas para dedicarse a sus actividades depredatorias.


En cierta ocasión,  un grupo de cietas que se negaban a pagar tributo al rey Arquelao de Capadocia, se retiró a la cima del Tauro, lugar propicio para lanzar rápidos ataques contra las indolentes tropas del rey. El legado, Marco Trebelio, enviado por el gobernador de Siria, al frente de cuatro mil legionarios, cercó a los cietas y convirtió sus colinas en una auténtica ratonera de la que pocos pudieron escapar. 

"Por aquel entonces, el pueblo de los cietas, sometido a Arquelao de Capadocia, como se les exigía, según el sistema romano, declarar su patrimonio y pagar los tributos, se retiró a las cimas del monte Tauro, donde la naturaleza del lugar lo protegía contra las tropas poco belicosas del rey, hasta que el legado Marco Trebelio, enviado por Vitelio, gobernador de Siria, con cuatro mil legionarios y tropas auxiliares escogidas rodeó de fortificaciones las dos colinas en las que los bárbaros se habían establecido - la menor se llama Cadra, y la otra Davara -. Contra los que se atrevían a salir empleó la fuerza de las armas, contra los restantes la sed, para obligarlos a la rendición"
Tácito. Anales VI, 41


Durante el imperio de Claudio, Troxoboro se puso al frente de los cietas y se dedicó a cometer actos de rapiña sobre las tranquilas poblaciones enclavadas en los valles y en la costa, para posteriormente huir hacia los riscos montañosos. Mas como todo rebaño se dispersó tras la muerte de su pastor.

"No mucho después, los pueblos salvajes de Cilicia llamados cietas, que se habían sublevado en diversas ocasiones, al mando de Troxoboro acamparon sobre unas arriscadas montañas; desde allí bajaban a la costa o a las ciudades y osaban atacar a campesinos y ciudadanos, y las más veces a mercaderes y barqueros. Pusieron sitio a la ciudad de Anemurio (actual Anemur, en la costa, frente a Chipre), y la caballería enviada desde Siria en su ayuda con el prefecto Curcio Severo fue desbaratada, pues los ásperos lugares circundantes, apropiados para un combate de infantería, no se prestaban a una batalla ecuestre. A continuación, Antíoco, rey de aquella región costera, empleando halagos con la plebe y el engaño con su jefe, consiguió dispersar las tropas de los bárbaros; y, tras haber dado muerte a Troxoboro y a algunos otros, aplacó a los demás con la clemencia."
Tácito. Anales XII, 55


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