martes, 23 de febrero de 2016

SANTUARIO DE ARKONA



Al nordeste de la isla de Rötgen, en una pequeña península boscosa enriscada sobre el mar Báltico, los eslavos del norte rendían culto a Svantevit, “el Señor Fuerte” dios de la guerra y del destino, en Arkona una especie de templo fortaleza.


Saxo Gramaticus nos ofrece una detallada descripción del lugar “...el centro del castrum estaba ocupado por un lugar en que se podía ver un templo de madera, de gran belleza, famoso no solamente por la magnificencia del servicio, sino también por la estatua que en él se hallaba. El contorno exterior del templo atraía la mirada con esculturas y pinturas diversas, muy primitivas. En él se abría una sola entrada a los transeúntes. El propio templo estaba rodeado por dos recintos: el externo, formado de muros con una techumbre de color rojo; el interno, compuesto solamente de cuatro pilares, poseía cortinajes suspendidos en el lugar de muros, y compartía con el contorno exterior solamente el techo y varias vigas transversales. En el templo se levantaba una estatua enorme, que superaba en altura a todo cuerpo humano, espantosa por cuatro cabezas y otros tantos cuellos: dos miraban adelante, y dos atrás, una cabeza vuelta a la derecha y otra a la izquierda. El bigote estaba afeitado y los cabellos cortados....”


Un santuario que no pudo resistir el empuje devastador del cristianismo. En 1168 el rey de Dinamarca Valdemar I, acompañado por el obispo Absalón, conquistó Arkona, derrotó a Svantevit, destruyó su estatua y procedió a evangelizar la región. Unos misioneros (antiguos paganos) que venían a decirle a los eslavos que todos sus dioses eran falsos y que solo existía un dios verdadero y todopoderoso.


Arkona y su santuario dan nombre a una extraordinaria banda de folk metal ruso liderada por Masha “Scream”.




RÂMNICU VÂLCEA.



Las carreteras rumanas (buenas, regulares, malas y horribles) y los caminos de la historia (ásperos, fascinantes e improbables) me han traído hasta aquí, conduciendo por las alegres tierras que formaron antaño el principado de Valaquia. Ramnicu Valcea (también puede escribirse Rimnicu Valcea) relacionada históricamente con los ambiciosos príncipes de Valaquia es una ciudad moderna con grandes avenidas bien asfaltadas.


La región que ocupa Râmnicu Vâlcea, en las estribaciones de los Cárpatos meridionales, estuvo habitada en la Antigüedad por los dacios, un pueblo que presta su nombre a la marca de automóviles rumana de mayor proyección internacional, Dacia, amen de dar trabajo a miles de operarios. Los mismos dacios que fueron derrotados y sometidos por el Imperio Romano. Precisamente por aquí pasaba la ruta que las legiones de Trajano siguieron para alcanzar las fortalezas dacias de Hunedoara. Se ha especulado que cerca de aquí emplazó Trajano su cuartel general durante la definitiva guerra contra Decébalo. Del rey dacio no hay ni rastro. Del emperador hispano encontramos un busto.


Para llegar a Râmnicu Vâlcea seguimos el curso del río Olt, en cuya orilla derecha se emplaza la población. Su origen como ciudad está vinculado a la figura de Mircea el Viejo, pues la primera mención es una carta del voivoda que la describe como “la ciudad principesca de Ramnic”, en septiembre de 1388. Poco después, en 1392, el propio Mircea firma el documento que acredita la existencia del condado de Valcea.


En tiempos se hallaba en el centro de la ciudad un palacio o corte, similar a las de Curtea de Arges, Tirgoviste o Bucarest (fundada por Vlad III), donde residian temporalmente los soberanos, y es que en el Medievo la capital itinerante se desplazaba junto al voivoda. Cerca de la estatua de Mircea el Viejo se encuentran las escasas y casi invisibles ruinas del edificio en cuestión.


Entre los príncipes que moraron en la corte de Râmnicu encontramos a Radu Paisie , Patrascu cel Bun, que disfrutaba aquí de un lugar de descanso, silencioso y donde poder respirar aire fresco, o el desafortunado Radu de Afumati, que víctima de un complot, fue asesinado junto a su hijo en la fortaleza de Cetatuia enclavada en una cercana colina.


Con los célebres Matei Basarab y Constantin Brancoveanu, Râmnicu se convirtió en un centro cultural de primer orden dentro el pais rumano. A principios del siglo XXI, en los albores del tercer milenio, Râmnicu Valcea, prácticamente desconocida a nivel mundial, se ha convertido en un nido de piratas informáticos especializados en timar a ciudadanos americanos.




lunes, 22 de febrero de 2016

OMIS, CIUDAD DE PIRATAS EN EL ADRIÁTICO.



A 25 kilómetros al sur de Split, una de las históricas capitales de la Dalmacia Croata, se encuentra Omis, una pequeña población marinera que cuenta con los restos de una fortificación medieval. Esta tierra fue poblada por los ilirios y debe su fama a la celebridad de los piratas que tenían aquí sus refugios. Estos piratas utilizaban potentes barcos de remos, conocidos como “flechas de Omis” para asaltar galeras venecianas y los barcos papales. Las fortalezas de la montaña desnuda, el macizo Mosor, controlaban el tráfico marítimo. La primera de las fortalezas fue construída en el siglo XIII por los duques Kacic que gobernaban sobre los corsarios de Omis (imitando a la legendaria reina Teuta). La segunda, la fortaleza de la ciudad vieja, se levantó para defender la costa de los otomanos. En el siglo XV, al igual que toda la región, cayó en manos de la República de Venecia que la bautizó con el nombre italiano de Almissa.  

domingo, 21 de febrero de 2016

EL DESCANSO DE SAN JORGE.



El descanso del guerrero. Un atípico San Jorge, reposado y compungido, parece pedir, tímidamente perdón, al Dragón recién abatido. 


MONTE NEGRO



Desde la cubierta de los barcos venecianos que navegaban por aguas del Adriático, la tripulación avistaban enormes montañas – los Alpes Dináricos – de un color oscuro, casi negro, por la densa vegetación que la poblaba. Esta visión de un Monte Negro, acaaría por dar nombre a toda esta región, y en la actualidad un país independiente. En idioma local Crna Gora.  

CALOR, PELO, SUDOR Y MARATONES.



Disponer de un cerebro más grande permitía al erectus correr bajo el sol de mediodía, cuando la mayoría de los depredadores buscan la sombra y el agua y se abstienen de cazar. Fialkowski basa su teoría en el supuesto de que, al sobrarle células al cerebro del erectus, disminuía la probabilidad de que sufriese daños por el calor generado en una carrera larga. Las células individuales del cerebro son más sensibles al calor que las de otros órganos. Cuando quedan dañadas, se produce desorientación cognoscitiva, convulsiones, apoplejía y, después, la muerte. Un principio básico de la teoría de la información sostiene que en un sistema de información con elementos propensos a la avería (como el cerebro humano), puede incrementarse la fiabilidad del sistema aumentando el número de elementos que realizan la misma función y el número de conexiones entre ellos. Por consiguiente, puede que la selección dotase al cerebro del erectus con superabundancia de neuronas para conseguir un funcionamiento a prueba de averías bajo el calor generado al perseguir a la caza durante grandes distancias.

Los humanos modernos distan de ser los corredores más veloces del reino animal. En distancias cortas, somos capaces de velocidades máximas de unos 30 kilómetros por hora, lo que no es sino arrastrar las piernas comparado con los 70 kilómetros por hora del caballo o los 110 del guepardo. Sin embargo, cuando se trata de cubrir distancias largas, los humanos tienen capacidad para dejar atrás a cualquier otro animal.

Diversas poblaciones indígenas estudiadas por los antropólogos utilizan a veces durante varios días esta capacidad de capturar presas acosándolas despiadadamente. Entre los indios tarahumaras del norte de México, por ejemplo, «cazar ciervos consiste en perseguirlos durante dos días [y nunca menos de un día]. El tarahumara mantiene al ciervo en movimiento constante. Sólo ocasionalmente vislumbra a su presa, pero la sigue sin equivocarse, ayudado de una habilidad misteriosa para seguir pistas. El indio persigue al ciervo hasta que la criatura cae exhausta, a veces con los cascos completamente desgastados. Entonces, lo estrangula o le echa los perros». Los humanos no sólo pueden mantener un ritmo constante durante varias horas, sino que son capaces también de efectuar al final de una larga carrera bruscas aceleraciones que tienen consecuencias mortíferas, como se narra en esta descripción de la caza de renos salvajes entre los nganasan de Siberia: «Un reno salvaje perseguido por un cazador corre a trote rápido, deteniéndose de vez en cuando para mirar hacia atrás. El cazador lo persigue, oculto entre la maleza, las rocas y otros abrigos naturales, tratando de ponerse delante de él. La velocidad a la que corre el nganasan es sorprendente. Algunos cazadores pueden dar alcance a un reno salvaje joven y cogerlo por la pata trasera. A veces, un corredor llegará a perseguir a un reno durante 10 kilómetros. Los renos hembra corren más rápido que los machos y no se cansan tan de prisa, por lo que es más difícil darles caza. El cazador que persigue a un reno herido tiene que realizar grandes esfuerzos.» 

Los achés del Paraguay utilizan todavía el método de correr para cazar ciervos y los agtas de Filipinas obligan a los cerdos salvajes a correr hasta caer exhaustos. No digo que este método de caza sea común entre las poblaciones indígenas. Dado que todos los grupos de cazadores-recolectores [foraging groups] contemporáneos poseen proyectiles con puntas de piedra o de hueso, azagayas o arcos y flechas, rara vez se ven en la necesidad de confiar en su capacidad para resistir corriendo más que las presas. No obstante, correr largas distancias sigue desempeñando un importante papel a la hora de seguir el rastro de animales heridos por un proyectil. Pese a sus flechas de punta envenenada, el san del desierto de Kalahari, por ejemplo, tiene a veces que recurrir a la carrera rápida detrás de las presas heridas bajo un sol abrasador durante varias horas seguidas. Es necesario apresurarse para evitar que lleguen primero a la presa los leones o los buitres cuando ésta caiga por el efecto combinado del cansancio y el veneno. Aunque no resulta tan agotador como perseguir a un animal ileso, esta modalidad de caza expone todavía al cazador a una considerable presión de calor. La teoría de Fialkowski no implica que nuestros antepasados erectus se empeñasen en correr detrás de animales indemnes. En condiciones favorables, quizá se acercasen lo suficiente a la presa para herirla con sus lanzas de madera. Después, correrían detrás del animal hasta que estuviese lo bastante debilitado como para acercarse y clavarle más lanzas en el cuerpo. La selección favorecería a los machos y hembras capaces de correr las mayores distancias en peores condiciones, a la caza de animales levemente heridos o indemnes.

El que Fialkowski centre su atención en el calor para explicar el desarrollo del cerebro del erectus encaja con la presencia de otras características de regulación del calor peculiares de los humanos. La mayoría de los mamíferos sometidos al calor se refrigeran evaporando humedad de la mucosa nasal y de la superficie de la boca y de la lengua. El sistema humano de refrigeración se basa en un principio completamente diferente. Nos refrigeramos mojando la piel con humedad exudada por nuestras glándulas sudoríparas exocrinas. Los humanos tienen cinco millones de glándulas como éstas, muchas más que ningún otro mamífero. Cuando el aire incide en nuestra piel sudorosa, la humedad se evapora, haciendo descender la temperatura de la sangre capilar que circula cerca de la superficie. La evaporación del sudor permite disipar el 95 por ciento del calor generado por nuestro organismo cuando rebasamos nuestra temperatura normal de funcionamiento. Para que la humedad se evapore de la piel y produzca su efecto refrigerante, el aire tiene que incidir en ésta. Cuanto más seco es el aire y más rápidamente incida, mayor es el efecto refrigerante. Correr garantiza un flujo de aire rápido sobre la piel. El aire seco de la sabana de Africa oriental ofrecería condiciones ideales de evaporación.

La refrigeración por enfriamiento impone a su vez límites precisos al recubrimiento piloso que puede crecer sobre nuestros cuerpos. Los simios de la selva no realizan los intensos esfuerzos físicos que requiere una carrera prolongada. Su principal problema termodinámico no consiste en disipar el exceso de calor, sino en no pasar frío, especialmente por la noche, a causa de los altos niveles de humedad y las lluvias torrenciales. De ahí los abrigos pilosos de los grandes simios, exuberantes, ligeramente grasos y con el pelo apuntado hacia abajo. El desarrollo del erectus como corredor de fondo y la evolución del sistema de refrigeración por evaporación eran incompatibles con la conservación de dicho abrigo. El aire tenía que pasar expedito por la película de humedad exudada por las glándulas exocrinas. De ahí la peculiar «desnudez» del cuerpo humano. Aunque tenemos de hecho el mismo número de folículos que los grandes simios, los pelos que salen de ellos son demasiado finos y cortos para formar un abrigo. No obstante, se conservan vestigios de la función eliminadora de agua, propia del pelaje, en la orientación descendente que presenta el pelo de nuestras manos y piernas.

Otro detalle que encaja con la teoría de Fialkowski es la descripción, que se ha revisado recientemente, de la estructura física del erectus. Los erectus machos, considerados antes bajos y regordetes, han pasado a medir más de 180 centímetros. Un sencillo principio, conocido como ley de Bergman, predice que los animales seleccionados para aguantar el frío tendrán cuerpos esféricos y regordetes, en tanto que los seleccionados para resistir el calor tendrán cuerpos cilíndricos y espigados. Ello sucede porque la relación de la superficie con el volumen del cuerpo es menor en la esfera que en el cilindro. Los cuerpos humanos rechonchos y regordetes conservan el calor porque tienen una superficie de piel proporcionalmente pequeña de la que irradia el calor.

Por el día, la desnudez del erectus no habría originado ninguna necesidad de protección artificial contra el frío. Pero por la noche las cosas serían diferentes. Las temperaturas en los hábitats de sabana en Africa pueden bajar hasta poco más de 4° centígrados antes del amanecer. Los cazadores-recolectores actuales que viven en climas similares se protegen con mantos confeccionados con pieles de animales. En Australia, los aborígenes del desierto central, que iban desnudos por el día, poseían pieles de canguro bajo las cuales se acurrucaban personas y perros para protegerse de los fríos de la madrugada.

Dado que los australopitécidos y los hábilis sabían ya probablemente fabricar bolsas de transporte con pieles de animales, el erectus no tendría ninguna dificultad en cortar y raspar pieles para utilizarlas como mantos para protegerse del frío. Al igual que las herramientas de piedra necesarias para cortar la carne, el erectus transportaría las pieles de campamento en campamento o las ocultaría en algún escondite seguro para recogerlas cuando le hiciesen falta.

Al correr erguido sobre las dos piernas, el erectus constituía un blanco oblicuo a los rayos del sol, salvo en la parte superior de la cabeza. Ello reducía al mínimo los efectos del calor en el conjunto del cuerpo en comparación con otros animales cuadrúpedos, pero suponía una amenaza para el cerebro. Los calvos, aunque sean ingleses hacen bien en no salir a la calle al mediodía*. Si estamos condenados a ganarnos el sustento con el sudor de nuestras frentes, es porque éstas presentan una densa concentración de glándulas sudoríparas y carecen de pelo.

Otras cuestiones sobre la distribución del pelo humano quedan fuera de la teoría de Fialkowski, pero más vale que me ocupe de ellas mientras sigo con el tema. Los hombres y las mujeres tienen aproximadamente la misma cantidad de pelo en la cabeza, pero los hombres lucen barbas y bigotes mucho más poblados. Presumiblemente, esta diferencia refleja una tendencia a espantar a los competidores o a atraer y emparejarse con más hembras de los machos humanos con rostros peludos (de esto se tratará más adelante). Tal vez sea necesario aducir una tercera razón para explicar las densas matas de pelo existentes bajo los brazos y en la región púbica. Estos lugares están abundantemente dotados no sólo con glándulas sudoríparas exocrinas, sino con un segundo tipo de glándula dérmica, denominada glándula apocrina. Las glándulas apocrinas no contribuyen a la refrigeración por evaporación. Su función consiste en segregar sustancias odoríferas que constituyen el sustento de la industria dedicada a los desodorantes. Las apocrinas son glándulas aromáticas que indican un estado de excitación durante ejercicios físicos intensos, estimulación sexual o situaciones de tensión.

Los miembros de los grupos de erectus se estimulaban probablemente entre sí hasta llegar a altos niveles de excitación mutua emitiendo estos olores. Las rudimentarias matas de pelo existentes, junto con las glándulas apocrinas, conservan y concentran las secreciones glandulares, función que aparentemente ha sobrevivido a su utilidad en un mundo en que otras señales involuntarias sobre el estado de los individuos -como el sonrojo o las lágrimas- están mejor ocultas de las miradas.
Marvin Harris. "Nuestre Especie".



BERNARD VAN ORLEY.



Dibujante, pintor y diseñador de cartones renacentista que nació en la región de Flandes. El emperador Carlos V, del que pintó varios retratos lo llamó en una ocasión “el Rafael de los Países Bajos” y fue nombrado el pintor oficial de la corte de Margarita de Austria en Flandes. Sus primeras obras seguían el estilo flamenco de Jan van Eyck o Roger van der Weyden, aunque poco a poco fue introduciendo motivos del Renacimiento italiano, en especial del maestro Rafael Sanzio.  

sábado, 20 de febrero de 2016

PIRINEOS.



Es difícil encontrar el punto donde el Pirineo deja de ser catalán (o navarro) y comienza a ser francés. Su situación como barrera física, surgida en el último plegamiento alpino, ha converito a esta impresionante cadena montañosa en perpetua frontera entre Francia y España, y yendo (bastante) más allá, entre Europa (último apendice de Eurasia) y la Península Ibérica. La cordillera dividida en dos unidades, el Pirineo Axial, que presenta los picos más altos, como el Aneto, y el Prepirineo que discurre paralela en ambas vertientes. Roncesvallés, Andorra y Jaca son los pasos naturales e históricos.  

CASTILLO DE OLIVENZA



Olivenza es una población fronteriza, que a lo largo de su dilatada existencia ha pasado de manos portuguesas a manos españolas en diversas ocasiones. Por su situación, y como no sería posible de otra manera, es una ciudad fortificada. De entre todos los elementos defensivos sobresale su castillo medieval.



Treinta y seis metros de torre y diecisiete rampas para acceder hasta la terraza.


Maqueta de la fortificación donde podemos observar cada pieza del conjunto: el castillo, la torre del homenaje, el alcázar y el más moderno recinto abaluartado.


El primero de los recintos amurallados lo construyó el rey Dionisio I, aprovechando una estructura templaria anterior. Tenía forma cuadrangular con una puerta a cada lado, defendida por cubos de mampostería y torre en las esquinas.


Esta es la piedra fundacional del castillo, fechada el 19 de septiembre de 1306. Debajo de la inscripción aparece una figura femenina que se ha interpretado como Santa Isabel, la esposa del rey Dionisio. También se puede apreciar un olivo, símbolo inequívoco de la villa.

La inscripción dice:
“LA PRIMERA PIEDRA
DE ESTE CASTILLO FUE
PUESTA EN EL DIA DE SAN MIGUEL
Y LA PUSO AQUÍ
PEDRO LORENZO DO REGO
EN TIEMPO DEL REY
DON DINIS
ERA DE MIL TRESCIENTOS
CUARENTA Y CUATRO.


En el siglo XIV el rey Alfonso IV de Portugal levantó el alcázar, una especie de ciudadela en el interior del recinto, precisamente en el ángulo más vulnerable del mismo. Más tarde Juan II acometió algunas obras de mejoras, levantando hasta los cielos la impresionante torre del homenaje.


El núcleo poblacional de Olivenza fue completamente rodeado por dos anillos de forma oval entre finales del siglo XIV y comienzos del XVI. En el siglo XVIII y con el desarrollo de la artillería se construyó un cuarto anillo de forma abaluartada.


La Torre del Homenaje te acerca al cielo de un atardecer sobre la llanura extremeña que se extiende hasta Portugal. Desde aquí podemos controlar los pastos donde pacen los rebaños (vacas, cerdos y ovejas), los densos olivares, las cañadas y los caminos.


En la actualidad el recinto del castillo es sede del Museo Etnográfico “González Santana”.


También es posible el contacto visual con atalayas vecinas y amigas.


La torre cuadrangular asemeja a un gigante de piedra que se eleva muy por encima del resto de murallas.


viernes, 19 de febrero de 2016

ROCCA SCALIGERA, EL CASTILLO DE SIRMIONE.



El Castillo Scaligero, situado a la entrada de la estrecha península controla el lago Garda desde su privilegiada posición.



El precioso complejo fortificada fue construido a partir de 1277 por Mastino I della Scala, y presenta una arquitectura análoga a otras fortalezas scaligeri del territorio veronese. Se sitúa en una posición estratégica a la entrada del borgo, en el lugar donde se produce el mayor estrechamiento de la península.




Esta fortaleza fue construida en cuatro fases sucesivas que fueron sumando nuevos paramentos y elementos de defensa.


Lo más llamativo de la fortaleza es la dársena amurallada próxima al lago, y protegida por torres, construida durante la última fase, durante la época del dominio Veneciano que comenzón en 1405. En virtud de la Serenissima, Sirmione y su castillo quedaron integrados en la región de Verona.


La dársena fue construida siguiendo el modelo del Arsenale veneciano como queda confirmado por la presencia de una flota veneciana en el lago. No obstante se piensa que anteriormente existía un muelle de madera.


La región del Véneto fue el campo de batalla donde se enfrentaron Verona y Venecia. Hoy es una de la regiones más hermosas de todo el continente.


Escudo de la familia della Scala.



La familia Dalla Scalla rigió los destinos de Verona en su época de mayor esplendor, cuando la ciudad extendía su poderío más allá de las murallas urbanas. Un red de castillos y fortificaciones, entre los que se incluye esta Rocca de Sirmione, les permitía controlar sus domnios, muy apetecidos por la gran potencia secular del Véneto, la República de Venecia. Muchos de ellos terminaron en manos de la Serenissima República de San Marco.




DE GANADOS Y ÓRDENES MILITARES EN EXTREMADURA.



Los verracos de granito que aparecen en Extremadura, al igual que en otras regiones meseteñas al sur del Duero, desempeñan el papel de iconos imperecederos de una actividad milenaria: la ganadería. El mundo moderno y globalizado nos ha vuelto amnésicos, y hemos olvidado nuestro pasado. Un tiempo en que luchábamos codo con codo con la tierra para conseguir nuestro sustento diario.

Enormes rebaños recorriendo las cañadas extremeñas, millares de pezuñas levantan una gigantesca nube de polvo y arena, conducidos por esforzados pastores hijos de una estirpe de rudos caminantes, como los describiera Antonio Machado allá por el '98.

Históricamente la ganadería es una actividad económica que se adapta, más bien que mal, a la situación de inestabilidad y constante amenaza en la que se vivía en los territorios de frontera entre moros y cristianos durante la Edad Media (tan lejana como desconocida).

Los ganaderos de las mestas fueron secularmente sustituyendo a los primitivos pastores vettones (artífices de los toscos verracos de piedra) y aunque los tiempos fueron auspiciando algunos cambios, en esencia la dureza de la vida pastorial apenas había sufrido modificaciones: el sol, el frío, el polvo y la ventisca continuaban siendo los inseparables compañeros de fatiga.

Las órdenes militares asentadas en la región extremeña, el Temple, los santiaguistas que nacen al amparo de la defensa de la ciudad de Badajoz y la autóctona Orden de Alcántara, basaban parte de su riqueza económica en las cabañas ganaderas. Precisamente entre las posesiones físicas de las encomiendas templarias estudiadas ocupan un lugar destacado las dehesas destinadas (prácticamente) en su totalidad al albergue de ganados trashumantes. Para que esta actividad resulte posible y rentable era necesario defender los pastos y vigilar los caminos (cañadas y cordeles) y de ello se encagarían los freires y la milicia templaria. Si hacemos caso de las noticias sobre el elevado tránsito de ganado por estas tierras y el conocimiento de las rentas recibidas, es posible afirmar que la ganadería trashumante se convierte en el principal activo económico para la Orden del Temple en Extremadura, en especial en las tierras de la Baja Extremadura. Los numerosos castillos y torreones que salpican la geografia extremeña pudieron estar vinculados a la vigilancia y defensa de pastos, cañadas y rebaños.


IGLESIA DE LA MAGDALENA EN OLIVENZA.



La iglesia de la Magdalena en la población extremeña de Olivenza es un magnífico ejemplar del gótico manuelino, edificada cuando Olivenza pertenecía a la corona portuguesa. Fue mandada construir por Fray Enrique de Coimbra cuando fue nombrado obispo de Ceuta y decidio trasladar la sede a Olivenza. Sus restos descansan en el interior del templo.  

OVIDIO, EL POETA DESTERRADO



¿Acaso la más exquisita pluma de la Antigüedad Clásica? El poeta Ovidio gozó de fama y prestigio en vida, demostró profundos conocimientos del alma humana y las turbias pasiones que la dominan en el Ars Amandi e hizo gala de una gran cultura y esmerada erudición en las Metamorfosis.

Enemistado con el emperador Augusto, el hombre más poderoso de su tiempo, que lo expulsó de Roma, el poeta acabó exiliado en las orilla del Ponto (mar Negro), en los confines del Imperio y del mundo civilizado, donde le cantó a la desesperación y la incurable tristeza humanas.



Lejos de la opulenta y ajetreada vida de la urbe “caput mundi”, Ovidio lloró amargamente su mala fortuna desterrado en la llanura póntica, con la salvaje Escitia en el horizonte, y su apesadumbrada figura permanecerá hasta el final de los tiempos contemplando la salida del sol sobre el mar Negro.

jueves, 18 de febrero de 2016

BOURG EN BRESSE



Una pequeña localidad de la Borgoña francesa que posee un centro histórico de reducidas dimensiones pero de gran belleza, con centenarias fachadas de madera. Al Norte de Lyon, Bourg en Bresse, según he entendido con mi francés macarrónico, presenta en su término municipal un lejano patrimonio celta y galo. Enclavada en el fértil y próspero Valle del Ródano, Bourg en Bresse es una ciudad de pasado comercial, con preciosos edificios entramados restaurados con sumo gusto. El edificio más hermoso es, sin duda, el Monasterio de Brou, mandado construir por Margarita de Austria tras la muerte de su esposo Filberto de Saboya.  


WENCESLAO IV DE BOHEMIA.



Wenceslao de Luxemburgo – Waclaw IV – fue un rey de Bohemia, además de duque de Luxemburgo, elector de Brandeburgo, Rey de Romanos (no coronado), hijo de Carlos IV y hermano de Segismundo de Luxemburgo. Nunca fue un rey fuerte, ni siquiera tuvo fortaleza para engrendrar hijos en dos matrimonios fracasados, y su reinado se caracterizó por las luchas nobiliarias y los conflictos entre ciudades. Aficionado a la caza, se le suele representar acompañado de perros, murió en una montería dejando al país empantanado con una crisis política y sucesoria.  

miércoles, 17 de febrero de 2016

ZAFRA, CAPITAL DE LA BAJA EXTREMADURA.



Zafra, entre Andalucia y los límites de la Meseta, lleva siglos ejerciendo funciones de auténtica capital de la Baja Extremadura. Desde aquí, los Señores de Feria (condes y duques) controlaron un próspero dominio y convirtieron Zafra en un destacado punto de referencia comercial, con la celebración de ferias y mercados. A escasos kilómetros de las comarcas serranas, Zafra reina sobre la verde llanura pacense.


El Palacio de los Duques de Feria (antes alcázar), la Colegiata y las dos plazas porticadas son los hitos arquitectónicos de esta ciudad.


Zafra actual es la superposición termporal de tres ciudades. Una romana (Restituta Iulia Imperial) colocada estratégicamente en la vía que unía dos capitales (provincial/conventual), Emerita Augusta e Híspalis. Una árabe, Safra (o Cafra) de la que procede el nombre actual, y que fue tomada por el leonés Alfonso IX e incorporada definitivamente en 1241 por San Fernando. Una villa bajomedieval, fronteriza, ganadera y dedicada al comercio, famosa en toda la región por sus ferias.

Reyes y reinas Trastámara, mediante nobles y caballeros afines, concedieron a Zafra un papel protagonista en la historia del espacio geográfico donde se ubica. A finales del siglo XIV (1394) Zafra se convierte en el núcleo principal del Señorío de Feria (condado con Enrique IV y ducado por deseo expreso de Felipe II), que pertenecía a la Casa de los Suárez Figueroa, tras cesión de Juan II a Gómez I Suárez de Figueroa. Precisamente los miembros de esta familia acometieron el engrandecimiento y embellecimiento de Zafra, la hicieron prosperar, patrocinaron sus célebres ferias de ganado y la amurallaron.

En la Guerra de Sucesión Castellana, un conflicto que golpeó a todos los territorios de la corona castellana, y en el que cada cual tuvo que tomar partido por uno de los bandos enfrentados, los señores de Zafra apoyaron sin titubeos a Isabel la Católica, a la postre vencedora y reina. Agradecida, la reina Isabel concedió gracias mil y ratificó los derechos de comercio y de celebración de la Feria de Ganado. Un ilustre personaje nacido aquí, Hernando de Zafra, fue consejero de Isabel y secretario de los Reyes Católicos durante la Guerra de Granada.


El desarrollo urbanístico (y arquitectónico) de Zafra debe mucho (como hemos señalado) a los Señores de Feria. En 1437 Lorenzo II Suárez de Figueroa inició la construcción del alcázar, convertido con el tiempo, en el edificio civil más emblemático de la población. Poco a poco y en sus inmediaciones se irían trazando calles y callejuelas, plazas y caseríos. También acometió el amurallamiento de la ciudad, decisivo (e imprescindible) debido a la situación de Zafra en una llanura y la inexistencia de defensas naturales.




Muy cerca del palacio-alcázar se encuentra el convento de Santa Clara, antiguamente monasterio de Santa María del Valle de la Orden de Santa Clara, fundado en 1428 por Gómez I y su esposa Elvira Laso de Mendoza (padres del citado Lorenzo II) con la intención de utilizarlo como panteón familiar.


Lorenzo II, auténtico mecenas de Zafra, ordenó en 1442 la construcción del Hospital de Santiago, que luce una fachada de estilo gótico florido para atender a los más necesitados.


La iglesia parroquial de la Candelaria, de mediados del siglo XVI, y convertida en Colegiata a principios del siglo XVII pasa por ser el edificio religioso más importante de Zafra.


Las murallas de la ciudad contaban con ochos puertas, algunas de ellas con una suave tendencia a la monumentalidad (no es el caso de la fotografiada).



La sede del ayuntamiento es un edificio clásico situado en la plaza del Pilar Redondo, que fue desde el siglo XVI y hasta el año 1824 Convento de la Cruz.


Lo más sobresaliente del edificio es el claustro conventual de dos niveles.


La Plaza Chica es, probablemente, el rincón más bonito y sugerente de todo el casco antiguo de Zafra. Un espacio porticado, rodeado de centenarias casas de dos y tres plantas, funcionó durante siglos como un pequeño centro comercial, donde abrían sus puertas comercios, fondas y posadas.

Desde el siglo XIV la Plaza Chica funcionó como centro de la villa medieval, sede del concejo municipal y plaza del mercado.


Terminó la Edad Media y Zafra continuó su inevitable crecimiento, y es en esos momentos, siglo XVI, cuando se construye la plaza mayor, sobre los restos del atrio y cementerio de la antigua iglesia de la Candelaria. Cuando se derribe la iglesia la Plaza Grande surge como nuevo espacio social y económico de la ciudad. Con el paso de los años, el centro neurálgico de Zafra basculó de la Plaza Chica a la Plaza Grande, que pasó a ser punto de encuentro y reunión de vecinos y mercaderes. Durante un tiempo incluso albergaba los festejos taurinos. 


A partir de la Edad Media podemos considerar a Zafra el centro urbano más destacado e influyente de la Baja Extremadura, una época en que comenzó a despuntar por su actividad artesanal y el prestigio de sus mercados (dos actividades esencialmente burguesas). De esta forma, y al menos desde finales del siglo XV, se celebra la afamada feria de ganado coincidiendo con la festividad de San Miguel. Como recuerdo de aquellas ferias medievales se celebra la Feria Regional del Campo Extremeño y Feria Internacional Ganadera.



Tras pasear por la historia de Zafra, admirando su arquitectura y legado histórico, no podemos dejar pasar la oportunidad de disfrutar de su gastronomía; vinos, quesos y jamones. Una sugerencia, La Tarama, su dueño Manuel Bellido, enamorado y conocedor de las riquezas gastronómicas de su tierra, es un auténtico crack en todos los sentidos....  


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