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jueves, 17 de marzo de 2016

CUMANOS



Los cumanos, un pueblo de raigambre turca, procedentes de las amplias estepas del sur de Siberia, penetraron durante el siglo XI en tierras de Ucrania, Moldavia, Valaquia y Transilvania. En el periodo anterior a las invasiones, los cumanos debieron compartir territorio con otros grupos nómadas como magiares o alanos. Una vez que consiguieron fijar su residencia en estas tierras lanzaron razzias de depredación sobre el Imperio Bizantino, el Reino de Hungría o el Rus de Kiev. Su fuerza de combate estaba basada en los temibles arqueros a caballo.


Pronto se convirtieron en eficientes mercenarios que ponían sus arcos y monturas al servicio de bizantinos y rusos. En ese sentido los bizantinos los utilizaron para lanzarlos contra sus hermanos de raza, los pechenegos. Cumanos y pechenegos fueron aliados o enemigos circunstanciales. Hacia 1091 el rey cumano Ozul, instigado por el emperador bizantino, atacó Hungría, aunque fue fácilmente rechazado por el rey Salomón en la batalla de Cserhalom.


En el año 1223 los mongoles, en su oleada expansiva, aplastaron a un ejército ruso-cumano en la batalla del río Kalka. Prometieron no derramar sangre. Los prisioneros murieron asfixiados. Los cumanos se retiraron a Hungría, y tras un primer intento fallido, el rey Bela IV permitió su asentamiento en territorio magiar, para juntos resistir los ataques mongoles. Para reforzar los lazos de amistad, el hijo de Bela IV, futuro Esteban V, contrajo matrimonio con la hija de un príncipe cumano, Isabel la Cumana (madre del rey Ladislao IV).


En Hungría, los cumanos, al igual que los pechenegos o szekley, poblaciones aliadas de los magiares, desempeñaron una función de vital importancia; la vigilancia y defensa de las fronteras. Con el tiempo los cumanos se fueron fusionando con las poblaciones de Hungría, de Valaquia y de Transilvania.


El lobo, vecino y rival en las áridas estepas, era el animal simbólico de los cumanos. El chamán dirigía la vida religiosa de la sociedad cumana y según sus creencias, el origen del pueblo era un gran árbol. Conforme fueron avanzando hacia occidente algunos cumanos abrazaron el cristianismo. Los conversos tuvieron más fácil su fusión con los habitantes de Hungría y Rumanía.


miércoles, 12 de noviembre de 2014

BATALLA DE CSERHALOM.



La Edad Media está llena de batallas inolvidables que han quedado recogidas en los anales de la historia, y esas mismas batallas están llenas de actos heroicos y leyendas. Y el rey húngaro San Ladislao protagonizó tanto batallas como leyendas.

En el año 1068 los cumanos, procedentes de la inmensa Asia (el mismo lugar del que siglos antes habían llegado a Europa los magiares), dirigidos por Ozul, penetraron y arrasaron la región de Transilvania. El rey húngaro Salomón, en compañía de sus primos, los hermanos Ladislao y Geza (que también llegarían a sentarse en el trono de Hungría), les salieron al pason empeñados en presentar batallas y expulsarlos de su país.

Ozul situó a sus tropas en una posición ventajosa sobre la colina de Cserhalom y recibían con una lluvia de flechas a los tres ejércitos húngaros. Ambos bandos se emplearon a fondo, el combate fue duro y muchos soldados jamás abandonarían el campo de batalla. La resistencia de los húngaros parecía inquebrantable, y agotados, los cumanos decidieron emprender la huída, concediendo la victoria al ejército magiar.


Y durante la huida se produce el legendario episodio protagonizado por Ladislao, e inmortalizado por los trovadores medievales y los pintores románticos. Cuando los cumanos iniciaron la retirada, Ladislao pudo ver a uno de ellos que huía al galope cargando con una joven doncella sobre su caballo. El futuro rey y santo, comenzó una persecución frenética, y al ver que no lograba dar alcance al captor, gritó a la joven que se agarrase al cinturón del jinete y se arrojasen juntos al suelo. Una vez pie en tierra, Ladislao y el cumano se enzarsaron en un agotador combate, que se resolvió cuando la valiente muchacha clavó una daga en el muslo de su raptor. Exhausto y malherido el cumano recibió la lanzada mortal de Ladislao que de esta manera logró liberar a la joven.


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