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miércoles, 9 de marzo de 2022

ARTE NEOCLÁSICO. LÁMINAS.

 


ARQUITECTURA. 

SOUFFLOT.
Panteón de París. 

VIGNON.


Madeleine Paris


JUAN DE VILLANUEVA.

Museo del Prado. 


PINTURA. 

J. L. DAVID.



La Muerte de Marat. 


                                                       El Juramento de los Horacios.


ESCULTURA. 

ANTONIO CANOVA. 

Eros y Psique

Paulina Bonaparte o Paulina Borghesse.


jueves, 9 de mayo de 2019

JUAN DE VILLANUEVA.




Juan de Villanueva, nacido en Madrid, fue el Arquitecto Principal (Maestro Mayor) de la Corona Española en tiempos de Carlos III y de su hijo Carlos IV, y el máximo exponente del neoclasicismo en España. Como parte de su formación viajó por Italia, visitando Roma, Parma, Nápoles y Hércules, y una vez instalado en Madrid, contribuyó al rediseñó de la ciudad siguiendo los patrones que marcaban las ideas ilustradas. Su estilo ha sido definido como un síntesis entre el estilo herreriano y el neoclasicismo. Entre sus obras podemos citar el Real Jardín Botánico, el Museo del Prado, el Canal del Gran Pior en Argamasilla de Alba, la Escuela de Guardamarinas en Cartagena, el Observatorio Astronómico, los Jardines del Retiro y la reconstrucción de la Plaza Mayor de Madrid.

lunes, 15 de abril de 2019

CAMPANIOLA.




Abandonamos Pontevedra e iniciamos una espectacular subida (variante espiritual del Camino de Santiago) , donde se palpa la Naturaleza a cada metro. Por momentos la vegetación se hace dueña del sendero. La iglesia de San Pedro de Compaño es su monumento más destacado.

El origen de esta rústica iglesia se sitúa en la Edad Media, aunque fue reconstruida en el siglo XVIII en estilo barroco. La portada es neoclásica, adintelada y enmarcada por pilastras.

martes, 26 de marzo de 2019

UN ARTE URBANO: ARQUITECTURA Y ESCULTURA.




El gran impulso de la arquitectura y de la escultura se produjo en Madrid durante el reinado de Carlos III, quién motivado por los ideales ilustrados, encargó grandes construcciones dedicadas a la ciencia, al ocio y a la ornamentación. En todas ellas se impusieron las normas de la academia de Bellas Artes.


Madrid, capital del reino, se convirtió en una ciudad neoclásica e ilustrada, gracias a la construcción de fuentes, parques y monumentos (que el tiempo convirtió en emblemáticos y simbólicos); la Puerta de Alcalá de Sabatini, el Museo del Prado, el Jardín Botánico, la fuente de Apolo y la famosa fuente de Cibeles.

Edificios:
En los nuevos edificios se aplican fórmulas que se alejan del movimiento y la ornamentación características del Barroco. Se simplifican las formas para transmitir idea de equilibrio y elegancia. Se diseñan grandiosos edificios para impresionar y sobrecoger al espectador. Se utilizan elementos decorativos de origen clásico; frontones, entablamentos, decorados, columnas clásicas y grandes escalinatas.

Estatuas y monumentos:
El gran desarrollo de la imaginería barroca dificultó la introducción de las nuevas directrices en la escultura, no obstante, el academicismo logró imponerse.

Los escultores buscaban las expresiones serenas en los rostros como los movimientos suaves de la Antigüedad Clásica. Mármol y bronce, considerados los materiales nobles durante la Antigüedad, se impusieron a la madera policromada del Barroco.

El primer arquitecto español que adoptó el estilo neoclásico fue Ventura Rodríguez, sobre todo en sus últimas obras, ya claramente neoclásicas, como, por ejemplo, la fachada de la Catedral de Pamplona.


Fue precisamente la llegada del rey Carlos III a la capital, la que dio el impulso necesario para la definición de la arquitectura neoclásica española. Encargó a Francesco Sabatini obras representativas urbanas como la Puerta de Alcalá, una de las entradas monumentales de Madrid que el arquitecto solucionó a la manera de un arco triunfal romano de cinco vanos, tres en arco y dos menores adintelados.


El arquitecto más representativo fue Juan de Villanueva. Formado en la Academia de Bellas Artes, pasó varios años en Italia. Su obra culminante fue el Museo Nacional del Prado de Madrid, construido para albergar el Gabinete de Historia Natural. En el centro de la fachada, muy alargada y horizontal, aparece la entrada resaltada por un potente pórtico con columnas y coronado por un gran ático. A los lados corren dos galerías: la inferior, sobre pilares y arcos, y la superior sobre columnas jónicas.

El Madrid de la segunda mitad del siglo XVIII fue algo más que una ciudad física. Fue el ámbito material de un sueño: el sueño de Carlos III por convertir la capital del Imperio español en un permamente recordatorio de la autoridad real. Carlos IV no paralizó este ambicioso proyecto, y siguiendo el ejemplo de su padre, adoptó el estilo neoclásico como gran emblema de la renovación.

Dos arquitectos dieron a Madrid el soplo racionalista que el viajero de hoy aún puede observar en los alrededores del Prado. Sabatini, a quien debe Madrid su Puerta de Alcalá, el edificio de la Aduana – hoy Ministerio de Haciendo – o la última remodelación de San Francisco el Grande. Y Juan de Villanueva, el más importante de los arquitectos españoles de fin de siglo, responsable del Museo del Prado, concebido al declinar el siglo para museo de historia natural, del hermoso Jardín Botánico y del observatorio astronómico que Carlos III ordenó edificar por sugerencia del científico y marino Jorge Juan.
Fernando García de Cortázar. 
Breve Historia de la Cultura en España.

lunes, 25 de marzo de 2019

NEOCLASICISMO EN ESPAÑA.




En España la introducción de los ideales neoclásicos encontraron una gran resistencia en la fuerza, la perfección y la riqueza que había alcanzado el Barroco. No obstante, el nuevo estilo acabó imponiéndose. La Real Academia de Bellas Artes impuso la recuperación de la estética clásica y la búsqueda de equilibrio, estimulando el neoclasicismo en el país.

domingo, 10 de marzo de 2019

LA MÚSICA DEL CLASICISMO.




Se conoce como Clasicismo a una etapa de creación musical que se desarrolla entre 1750 y 1820, y que coincide en el tiempo con la Ilustración y el Neoclasicismo. Viena fue el centro motor del Clasicismo Musical. Tras grandes compositores dominaron este periodo, y los tres vivieron en Viena: Haydn, Mozart y Beethoven.

Entre el Barroco y el Romanticismo, esto es, la segunda mitad del siglo XVIII, hasta comienzos del siglo XIX, se desarrolla en Europa la época del clasicismo. Los ideales de la ilustración también influyeron en el mundo musical, y se concentraron en un música racional, es decir, lógica, de estructura formal, clara y comprensible.

La música del clasicismo tomó como objetivos la sencillez melódica (huyendo de los artificios del Barroco), la claridad, la proporción y la elegancia. Por otro lado perdió la afinidad que hasta entonces había mantenido con la arquitectura y buscó el paralelismo con el drama y la poesía.

Aunque durante el clasicismo los músicos continuaron componiendo misas y oratorios, tan del gusto barroco, se produjo un notable auge de la música instrumental. En esta época también se sentaron las bases para el posterior desarrollo de la ópera (debido a la relación que se establece entre la música y las formas dramáticas). Las principales formas musicales que se desarrollaron durante el clasicismo fueron la sonata, la sinfonía y el concierto.


En esta época convivieron tres gigantes de la historia de la música (y de la cultura europea en general) Franz Joseph Haydn que perfeccionó la sinfonía, Wolfgang Amaedus Mozart, auténtico prodigio de la creación musical, quien sintetiza la vivacidad de la tradición italiana y la fuerza dramática alemana y Ludwig van Beethoven, cuyas composiciones marcan la transición al Romanticismo.



sábado, 9 de marzo de 2019

LA MADELEINE.






La Madeleine, un templo del siglo XVIII, o cuando la antigua Grecia invadió Francia.


En 1764 comenzaron las obras de la Madeleine, una iglesia católica que imita en su forma a un templo griego, aunque no se consagró hasta 1845. Durante ese tiempo se pensó convertirla en un banco o utilizarla como teatro.


A principios del siglo XIX el rey Luis XVIII imagina convertirla en una iglesia conmemorativa a la memoria de Luis XVI y su esposa María Antonieta. Es durante la época de Luis Felipe de Orleans cuando se finaliza la construcción del edificio.


El Casamiento de la Virgen María y San José, obra de James Pradier.


Santa Juana de Arco.


Columnas enormes, corintias, rodean el edificio, rememorando los clásicos templos griegos.


Santos, ángeles, apóstoles y evangelistas se distribuyen por las cuatro fachadas del templo.  












































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