jueves, 21 de mayo de 2020

SEJEMIB




Sejemib, o Peribsen, fue un faraón de la Dinastía II egipcia. Este rey del Sur aprovechó el progresivo descontento de la aristocracia del Alto Egipto para liderar la secesión del Bajo Egipto y restablecer la capitalidad en Tinis. Como consecuencia de este proceso ya no construyó su tumba en Saqqara (cerca de Menfis) sino en Abido (próxima de Tinis) junto a los reyes de la Dinastía I. Esta secesión trajo consigo un cambio de nombre: su nombre de Horus, Sejemib (De corazón poderoso) mutó en Peribsen (Esperanza de todos los corazones), un nombre de Set.

Parece, pues, claro que el progresivo desplazamiento del centro de gravedad de la nueva monarquia unificada hacia el norte provoco el descontento de la aristocracia del Alto Egipto, que fue en aumento hasta acabar en sedicion. Al fin y al cabo, ¿no fue el Alto Egipto el que habia conquistado el Bajo Egipto? ¿Como podia admitirse, por tanto, que fuese el Bajo Egipto el que gobernase el conjunto del pais? Pero lo mas sorprendente es que el movimiento sedicioso del Alto Egipto pronto apelo a los mas atavicos recursos religiosos, que habian sido enterrados como minimo aparentemente hacia ya varios siglos. Solo de esta manera se explica que el Horus Sejemib, que fue quien probablemente lidero la secesion del Alto Egipto, proclamandose rey y restableciendo la capitalidad en Tinis, pronto optara por sustituir al dios dinastico que presidia su protocolo real, reemplazando a Horus por Set, cambiando el mismo de nombre y convirtiendose asi en el Set Peribsen, caso unico en toda la larga historia de Egipto. Mas aun, Peribsen declaro deber el trono a Set, el Ombita, dejando por consiguiente clara su reivindicacion del antiguo senor del Alto Egipto. El ulterior desarrollo de los acontecimientos es aun mas oscuro, si cabe. Lo cierto es que Peribsen se hizo enterrar en Abido, en una gran mastaba construida cerca de las tumbas de los reyes de la Dinastia I. Y lo mas probable es que fuese sucedido directamente por el Horus Jasejem, quien a pesar de restablecer a Horus como dios dinastico respeto probablemente la memoria de Peribsen, de quien se considero sucesor legitimo.
Josep Padró
Historia del Egipto Faraónico.


Los nombres del faraón. Sejemib, tras abandonar Menfis y refugiarse en el Sur, cambió su nombre de Horus (dios que simboliza al Norte) por el de Set (su oponente que representaba el Sur del país). El faraón sustituyó la efigie del halcón por la del animal de Set, que colocó sobre el serej, y cambió su nombre por el de Peribsen

CONCEPCIÓN GRIEGA DEL COSMOS.




Para empezar, no podemos ver como algo ilógica la suposición, en aquellos tiempos, de que el cielo era un toldo rígido en el que los brillantes cuerpos celestes estaban engarzados como diamantes. (Así, la Biblia se refiere al cielo como al «firmamento», voz que tiene la misma raíz latina que «firme».) Ya hacia el siglo VI al IV a. de J.C., los astrónomos griegos se percataron de que debían de existir varios toldos, pues, mientras las estrellas «fijas» se movían alrededor de la Tierra como si formaran un solo cuerpo, sin modificar aparentemente sus posiciones relativas, esto no ocurría con el Sol, la Luna y los cinco brillantes objetos similares a las estrellas (Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno), cada uno de los cuales describía una órbita distinta. Estos siete cuerpos fueron denominados planetas (voz tomada de una palabra griega que significaba «errante»), y parecía evidente que no podían estar unidos a la bóveda estrellada. Los griegos supusieron que cada planeta estaba situado en una bóveda invisible propia, que dichas bóvedas se hallaban dispuestas concéntricamente, y que la más cercana pertenecía al planeta que se movía más rápidamente. El movimiento más rápido era el de la Luna, que recorría el firmamento en 29 días y medio aproximadamente. Más allá se encontraban, ordenadamente alineados (según suponían los griegos), Mercurio, Venus, el Sol, Marte, Júpiter y Saturno. (Isaac Asimov. Nueva guía de la Ciencia).

miércoles, 20 de mayo de 2020

CLASIFICACIÓN DE LOS PRIMATES.




Se puede pensar que los científicos estudian características muy sutiles y rebuscadas, usando microscopios u otros avanzados instrumentos, para establecer sus clasificaciones de los organismos. Sin embargo, la principal división de los primates en dos grandes grupos llamados estrepsirrinos (Strepsirhini) y haplorrinos (Haplorhini) se basa en algo tan simple como la forma de la nariz y del labio superior.

Como en los demás mamíferos, en los estrepsirrinos los orificios nasales externos o narinas están rodeados por un área de piel desnuda y húmeda que se denomina rinario, continuada por debajo en un labio dividido en dos en su línea media, por donde se fija a las encías por una membrana. Para entender mejor esta morfología el lector puede mirar al perro o gato más próximo. Tal disposición del hocico limita enormemente la expresión de las emociones por medio de la mímica facial. En los haplorrinos, entre los que se encuentran los autores y el lector, no existe esa piel desnuda alrededor de la narinas, y el labio superior es continuo y móvil. La fusión del labio superior facilita una mayor expresividad facial, que es una bien conocida característica de los primates haplorrinos.

En el grupo de los estrepsirrinos se encuadran los lémures, los indris y el aye-aye (o lémures en sentido amplio), que evolucionaron y se diversificaron en condiciones de aislamiento en la isla de Madagascar (frente a la costa oriental de África). Algunas especies son nocturnas y otras diurnas. Desgraciadamente, la llegada reciente de los humanos supuso la degradación de su paraíso forestal y la desaparición de numerosas especies.

También se cuentan dentro de los estrepsirrinos los loris asiáticos, y los gálagos y potos africanos (grupo de loris en sentido amplio), todos nocturnos.


Los haplorrinos se dividen en tres grupos. Uno de ellos es el de los tarseros (Tarsiiformes), unos pequeños primates nocturnos de Filipinas, Borneo, Sumatra y otras islas del Sudeste asiático, con ojos enormes, cola larguísima y extremidades posteriores muy alargadas como adaptación al salto. Los otros dos grupos de haplorrinos son los catarrinos (Catarrhini), entre los que se encuentra nuestra especie, y los monos americanos, llamados platirrinos (Platyrrhini).


Catarrinos y platirrinos suelen agruparse bajo una denominación común que se usa más o menos informalmente, la de simios o antropoideos (técnicamente Anthropoidea). Ambos grupos son diurnos, con la sola excepción del mono de noche sudamericano, Aotus trivirgatus, que parece haberse vuelto nocturno a partir de antepasados diurnos.


Los simios también presentan una posición completamente frontal de los ojos, que permite un amplio campo de visión estereoscópica o visión en tres dimensiones, para lo que es preciso que se solapen los campos visuales de los dos ojos. Este tipo de visión permite cálculos muy precisos de distancias a objetos, bien sean éstos ramas o presas. Los simios tienen un cerebro grande, aunque parece que platirrinos y catarrinos lo han desarrollado (evolutivamente) por separado. Los lóbulos olfativos de estos cerebros están muy reducidos. Los simios nos representamos el mundo básicamente en imágenes, y no en olores.

Los platirrinos tienen el mismo número de dientes que los primeros primates, excepto en el caso de los titíes y tamarinos (Callitrichinae), un grupo que ha perdido el último molar. En cambio, los catarrinos hemos perdido un premolar, aunque a muchos de nuestros lectores no les saldrá nunca la última muela, la del juicio. Esta ausencia del tercer molar en la dentadura del adulto es una expresión de la reducción del aparato dental y masticador que ha experimentado el Homo sapiens, nuestra especie.
La Especie Elegida.
Juan Luis Arsuaga e Ignacio Martínez.


martes, 19 de mayo de 2020

NYNECHER, REY DE EGIPTO.




El tercer faraón de la II Dinastía fue Ninecher, y se vio obligado a desmantelar las fortalezas de varias ciudades del Delta, al agudizarse las tensiones con el Alto Egipto. Su nombre de Horus significa Divino. Según Manetón, reinó durante la friolera de 47 años, y decidió que también las mujeres podían ocupar el trono. Nynecher, como Nebra, se construyó su tumba en Saqqara.

Parece ser que, hacia la mitad del reinado de Nynecher (c. 2700), existía un importante malestar social. Una oscura entrada en la piedra de Palermo habla de «despedazar Shem-ra y el norte». Si el Bajo Egipto estaba tratando de escindirse del control central, ello podría explicar por qué los dos o tres reyes que sucedieron a Nynecher eran desconocidos en el sur del país. Quizá el hecho de que la I Dinastía se hubiera centrado en el Alto Egipto había provocado un resentimiento latente entre la población del norte.
Augue y caída del Antiguo Egipto.
Toby Wilkinson.

lunes, 18 de mayo de 2020

UN CREPÚSCULO EN EL SALAR DE LOS CANOS.




Se acerca, poco a poco, la Noche de San Juan, las tardes primaverales son largas, muy largas, el Sol se esconde y la noche tarda en caer. La fauna del Salar de los Canos se encuentra en plena efervescencia.


La vecina, e inmaculadamente blanca, Mojácar, nos observa silente desde la lejanía.


El Chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus) es uno de los limícolas más simpáticos e inquietos. Es una delicia verlos corretear por las orillas.








He de reconocer que nunca he visto tantos flamencos (Phoenicopterus roseus) juntos en este lugar. También tengo que decir que apenas llevo un par de años viniendo por aquí. Precisamente fue la presencia de un pequeño grupo de flamencos lo que me hizo reparar en este lugar. Hoy día es uno de mis enclaves preferidos para encontrarme cara a cara con la vida animal.


Mamá porrón (Ayhtya ferina) y su obediente cría regresan a casa después de un largo día.


Su pico blanco y el plumaje negro son las señas de identidad de la focha (Fulica atra).



La inconfundible espátula (Platalea leucorodia) es una de las zancudas de mayor tamaño que se deja ver por estos lares.



El pequeño y elegante Martinete (Nycticorax nycticorax) es conocido popularmente como Cuervo Nocturno. Estas fotos (algo borrosas) nos pueden ofrecer una pista del porqué.


¿Una garcilla cangrejera (Ardeola ralloides)?




Observando el aspecto de la Cigüeñuela (Himantopus himantopus) no resulta extraña su denominación, pues bien vista, parece una Cigüeña en miniatura.



El oscuro manto lo cubre todo, la noche se ha cerrado sobre nuestras cabezas. Ha llegado el momento de despedirnos hasta otro día.

Viernes 15 de Mayo del 2020.
Entre las 20.00 y las 22. 30 horas.


LA GUERRA EN EL EXTERIOR Y EL FINAL DE LA MONARQUIA.




Asustados por la posibilidad de que la revolución se extendiese por sus países, las monarquías absolutas de Austria y Prusia le declararon la guerra a Francia, un conflicto en que las tropas francesas se vieron superadas. La familia real intentó huir de Francia (Fuga de Varannes) pero fueron detenidos y devueltos a París. La idea del monarca francés era organizar un ejército con ayuda de Austria y regresar a Francia para restaurar la monarquía absoluta.

Al tiempo que el ejército prusiano preparaba la invasión, los jacobinos (la izquierda radical de la asamblea) acusan al rey de traición. En las calles continua el malestar y en 1792 los sans culottes asaltan el palacio de las Tullerías, se detiene al rey y se encierra en el Temple. En septiembre de 1792 la Asamblea Legislativa se disuelve para dar paso a la Convención Nacional. Acto seguido se destituye al rey y se proclama la República.

Se produce entonces, en agosto de 1792, el levantamiento popular al son de La Marsellesa, contra el rey y los monárquicos, la organización de una Comuna revolucionaria en París, la caída de la monarquía con el destronamiento de Luis XVI, la disolución de la Asamblea Legislativa y la elección y formación de la Convención Nacional que, hundido el partido cisterciense, marca una nueva fase en el proceso revolucionario que toma un carácter más democrático, social y popular, con riesgo de desbordar a la burguesía moderada y conservadora.
José Urbano Martínez Carreras
Introducción a la historica contemporánea. Volumen I

El ejército revolucionario organizó la defensa frente a las potencias extranjeras y tras la victoria en Valmy (frente a Prusia y Austria), se consigue alejar la amenaza de invasión. La revolución se había salvado. Francisco de Miranda, futuro héroe de la independencia de Venezuela, participó en la batalla de Valmy defendiendo a los revolucionarios.


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