sábado, 26 de abril de 2014

SOUTHWARK CATHEDRAL.



The Cathedral and Collegiate Church of St Saviour and St Mary Overie es el nombre auténtico de la Catedral de Southwark, situada en la orilla sur del Támesis, una iglesia de 1220, sajona, medieval, la Iglesia Madre de la diócesis anglicana de Southwark y la primera iglesia gótica de Londres. 


La primera referencia a una iglesia en este lugar se encuentra en el Domesday Book, apareciendo bajo el control del obispo Odo de Bayeux, hermanastro de William The Conqueror. Una tradición anterior, mantiene que en época sajona, St.Swithun (Suituno de Winchester) fundó un convento en este lugar. Con Enrique I se transformó en monasterio agustino y ha sido un lugar de culto durante los últimos mil años.

viernes, 25 de abril de 2014

CASTILLO TEMPLARIO DE PONFERRADA



Situado en un promontorio sobre el río Sil, encajado en pleno corazón de Ponferrada. Sus torreones te desafían con sus grandes ojos. Destacada fortaleza del Noroeste Ibérico, fue durante dos siglos sede de los caballeros templarios, una orden (iniciática) de monjes guerreros (poseedores de secretos inconfesables) y encargados de la protección de peregrinos (entre otras cosas). 


No existe un grupo humano medieval más evocador para leyendas (de todo tipo) que los caballeros templarios. Por cierto, su impronta sigue muy presente en tierras leonesas. Algunos historiadores sostienen, no sin motivos, que precisamente el Temple se instaló en el Bierzo para servir de protección a los romeros que peregrinaban a Santiago. 


En 1178 el rey Fernando II de León dona tierras al Temple para fundar una bailía. Función, proteger a los peregrinos. Uno de estos caballeros encontró a la Patrona del Bierzo, Nuestra Señora de la Encina. Veinte años más tarde el rey Alfonso IX recuperó la plaza fuerte para la corona. 


La fortaleza domina, desde la altura, el río Sil, y la ciudad de Ponferrada. 


Caballeros, monjes y peregrinos habrán pasado por miles por delante de las puertas de uno de los castillos más bonitos de España. 

jueves, 24 de abril de 2014

REINA DE LA NOCHE



La sumeria Inanna, la Ishtar acadia, la Astarté de los fenicios o asirios, e identificada con la más conocida, Lilith de los judíos, existe al menos desde los siglos XIX - XVIII a.C. En la cultura popular, literaria y cinematográfica del siglo XX ha sido considerada como la Madre de todos los Vampiros.

La Reina de la Noche, señora de la oscuridad, triángulo femenino dador de vida, y como tal, también posee el derecho de poseerla y quitarla. Representa una antigua deidad mesopotámica, adorada en Uruk, diosa del amor sexual y también de la guerra. Originalmente estaba pintada de rojo, el más pasional de todos los colores.


"Yo soy divina, la señora del cielo, yo, ejerzo el señorío; a pequeños y grandes yo arrebato la vida, o les doy estabilidad.....Yo como luz del cielo estoy alta en el cielo"
(Presentación de Ishtar)

Diosa alada, divinidad de los infiernos, con garras de rapaz, se asocia al león y a la lechuza, se encarga de determinar el destino de los seres humanos (preferiblemente hombres y niños pequeños).

RAMSÉS II COLOSAL



El enorme busto granítico de uno de los faraones más famosos, Ramsés II el Grande, se encarga de dar la bienvenida a los miles de visitantes que se dejan caer por el Museo Británico de Londres. Su traslado desde el Rameseum fue una de las proezas realizadas por el italiano Belzoni y una de las primeras adquisiciones del Museo Británico. 

LAS CASAS DEL ALMA

VIVIENDAS EGIPCIAS PARA EL MÁS ALLÁ 


En los ajuares funerarios egipcios, tan ricos en objetos de todo tipo, también se han encontrado maquetas de viviendas de cerámica. Estas viviendas son conocidas como "casas del alma" y reproducen a escala, las casas, que en vida, disfrutaron los que ahora están muertos. En este ejemplar, conservado en el Museo Británico, se representa una vivienda con patio exterior y terraza. Las casas del alma eran elementos típicos del ajuar funerario de la gente humilde durante el Imperio Medio. Aunque a simple vista pudiesen parecer maquetas, tenían una función mágica y estaban ligadas al culto de los difuntos. Solían confeccionarse con barro crudo y otros materiales sencillos. 

LA CACERÍA DE ASSURNASIRPAL II



El monarca asirio caza leones desde su carro, una actividad reservada a la realeza y que el soberano ejercía como un símbolo más de su omnipotencia. Desde los primeros tiempos de la Civilización Humana, la nobleza ha disfrutado practicando la caza, una actividad que además, los distinguía de las clases más populares. En este relieve del palacio de la ciudad asiria de Kalkhu (Nimrud), del siglo IX a.C. expuesto en el Museo Británico, un rey derriba a otro rey. 

EL ESTANDARTE DE UR



Una de las obras cumbres del arte sumerio, datada hacia el 2.600 a.C., hallado por el arqueólogo británico Leonard Woolley y conservado en el Museo Británico. El estandarte real de Ur es una caja de madera de caras rectangulares y cantos trapezoidales de maderas ornamentadas con lapislázuli, cornalina y betún. Formado por dos paneles que muestran el desfile después de una batalla y el posterior banquete de celebración. 


Ambas caras se disponen en tres franjas horizontales llenas de diversos personajes. En el panel de la victoria apreciamos al rey, o patesi, con un tamaño mayor que el resto de las figuras, recibiendo a los prisioneros. Los vencidos convertidos ahora en prisioneros, son conducidos ante el monarca que aparece con la cabeza rapada (representación típica de la nobleza sumeria) los recibe acompañados de su corte. En la fila inferior una escena de batalla, carros de guerra arrastrados por onagros arrollar a los enemigos abatidos. 


En el banquete-ceremonia el patesi sedente destaca aún más, por encima del resto y alza su copa para brindar por la victoria. En ese sentido, el estandarte sirve para conmemorar el éxito militar del monarca sumerio. 

En la franja superior la nobleza, plácidamente sentada disfruta del banquete mientras algunos sirvientes tocan instrumentos y entonan canciones festivas. Los otros dos niveles representan una procesión de personajes que portan ofrendas y viandas para la celebración del banquete. 

martes, 22 de abril de 2014

LA ESFINGE DE TAHARQA



El dios Amón, en su forma de carnero, protege entre sus patas delanteras el rey Taharqa.


Taharqa es un rey de la Dinastía XXV o Dinastía Kushita, perteneciente al Tercer Periodo Intermedio. Taharqa construyó multitud de templos dedicados al dios Amón y estas estatuas simbolizan la protección que el dios proporcionaba al soberano africano. 

AGUJA DE CLEOPATRA



Una rayo del Sol petrificado, flanqueado por dos esfinges protectoras, reposa en un embarcadero a orillas del Támesis, entre la City de Londres y Westminster. Un obelisco que voló de un Imperio a otro.

Este obelisco, junto al de Central Park de Nueva York, es conocido como "las Agujas de Cleopatra", aunque nada tiene que ver con la famosa reina del Nilo. Ambos fueron ordenados erigir por Tutmosis III y se trasladaron hasta Alejandría por expreso deseo de Cleopatra. En el siglo XIX, Mehmet Alí se lo regaló al Reino Unido para conmemorar la victoria de Nelson en la Batalla del Nilo. 

ST. DUNSTAN IN THE EAST



Ruinas góticas transformadas en un pequeño parque en el centro de Londres. La iglesia St. Dunstan in the East es un templo construido entre 1.100 y 1.391 y prácticamente destruido por los continuos bombardeos que sufrió la capital británica durante la Segunda Guerra Mundial. 

CASTILLO DE WINDSOR EN LA EDAD MEDIA.



Considerado el Palacio Real habitado desde hace más tiempo y una de las principales atracciones turísticas del Reino Unido, el origen del Castillo de Windsor hay que rastrearlo en la Edad Media. Palacio Real y Castillo que aún está en funcionamiento. Todo el boato de una corte medieval, en los albores del tercer milenio.

No lejos de Londres, en el condado de Berkshire, se encuentra Windsor, concebido como un potente enclave defensivo a orillas del río Támesis, con el devenir de los siglos se fue convirtiendo en una de las residencias favoritas de la Casa Real Británica.

El aspecto que presenta el Castillo de Windsor es exactamente el aspecto que uno espera que tenga un castillo, con sus murallas, sus torres, almenas y barbacanas.

En origen un bastión o torre del homenaje, sobre una mota artificial, una plaza de armas abierta a sus pies y una imponente muralla cercando todo el recinto. Muralla, plaza y bastión son los elementos básicos de cualquier fortificación medieval.

Su construcción se inició en el siglo XI tras la conquista normanda de Inglaterra, bajo el mandado de Guillermo el Conquistador. Una torre sobre mota rodeada de tres murallas, que debía servir como baluarte de los conquistadores normandos en las cercanías de Londres y cerca del bosque de Windsor, una reserva real de caza. En principio se construyó en madera, pero muy pronto, comenzó a ser sustituida por piedra.


La mota artificial se construyó con la piedra caliza extraída del foso circundante.


La muralla medieval, recorrida por almenas que son como dientes de piedra, puede alcanzar en algunos tramos, los cuatro metros de espesor.

El nuevo rey Guillermo inició una política de fortificación, creando un anillo de fortificaciones alrededor de Londres, ninguna de ellas a más de un día de marchar.

Enrique I fue el primer monarca en residir en el castillo y además contrajo matrimonio aquí con Adela, la hija de Godofredo I de Lovaina.


En el año 1170 Enrique II reemplazó la torre del homenaje normanda por la muy famosa torre circular.

Enrique III construyó un lujoso palacio en el interior del recinto y Eduardo III lo convirtió en le proyecto arquitectónico más caro de toda la Edad Media en Inglaterra.


Durante la Edad Media el castillo fue residencia de reyes y sede del poder militar. Windsor fue evolucionando hasta convertirse la en la residencia real favorita para los monarcas ingleses.

El monarca Juan Sin Tierra utilizó el castillo como residencia durante las negociaciones que llevaron a la firma de la Carta Magna en 1215. Durante estos años el castillo sufrió varios asedios y demostró su capacidad para resistir estos envites.

Puertas y barbacanas, puentes y fosos, para defender los puntos de mayor vulnerabilidad de toda la fortificación.


En el interior del castillo se encuentra la Capilla de San Jorge. En palabras de John Robinson: “uno de los logros supremos del gótico perpendicular inglés”. Esta iglesia fue construida en el siglo XV y es el centro espiritual de la Orden de Caballeros de la Jarretera fundada por el rey Eduardo III.

Ya en la Baja Edad Media, Windsor se vistió de gala para recibir la visita de Segismundo de Luxemburdo, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, durante el reinado de Enrique V.



Empequeñecido por la grandiosidad de este edificio, símbolo de una época pasada que se resiste a morir. Emblema del poder de la nobleza sobre el resto de los mortales. Atravesar sus puertas es volver a la Edad Media, por que aunque la mayor parte de la construcción es muy posterior, su esencia y estilo arquitectónico sigue siendo medieval.  

THE MOST NOBLE ORDER OF THE GARTER



La Nobilisima Orden de la Jarretera es la orden de caballería más importante y antigua del Reino Unido y su centro espiritual es la Capilla de San Jorge en el Castillo de Windsor.

En 1348 el rey Eduardo III, admirador de las leyendas artúricas, con el sueño, deseo e ilusión de refundar la mítica Mesa Redonda, decide fundar esta Orden de la Jarretera, en el mismo Castillo de Windsor.


Desde el principio la Orden está formada por 24 caballeros, el rey Eduardo III, y su hijo Eduardo de Woodstcok, el Príncipe de Gales, más conocido como “el Príncipe Negro” y 12 compañeros de armas para cada uno. El número puede estar relacionado con las justas y torneos tan de moda en aquellos tiempos, y a las que el rey Eduardo III era muy aficionado.

Una tradición vincula el origen, y el propio nombre de la orden, a una liga que lucía durante un baile, Juana de Kent, futura Princesa de Gales. Mientras bailaba se le deslizó y el propio rey, antes que nadie se diese cuenta, cogió la liga y él mismo se la puso.

San Jorge, patrón de la orden y de Inglaterra, es la advocación de la Capilla Gótica que se encuentra en el Castillo de Windsor y que desde su fundación es lugar de reunión de los miembros de la Orden. Un lugar, por otro lado, consagrado al culto diario.



Veinticuatro caballeros a las órdenes del monarca, pero iguales en la batalla, forman parte de la misma Orden de Caballería, la Orden de la Jarretera. Intentan emular antiguas hazañas artúricas. Cada caballero tiene asignado su asiento en el coro de San Jorge, su estandarte muestra su linaje, el yelmo el valor en combate, la espada su nobleza y la decisión de empuñarla para defender a Dios, a su rey y a Inglaterra.  

ST GEORGES'S CHAPEL.



Ubicada en el interior del espectacular recinto del Castillo de Windsor. Ejemplo de arquitectura medieval tardía, prácticamente intacta y considerada obra cumbre del gótico inglés. Comenzada en 1475 bajo el reinado de Eduardo IV y terminada en tiempos de Enrique VIII. 


Es el hogar espiritual de la Orden de los Caballeros de la Jarretera y un lugar para rendir culto diario a Dios. Consagrada a San Jorge por ser patrón de Inglaterra y de la Caballería.

lunes, 21 de abril de 2014

POSTRADOS ANTE DARÍO I EL GRANDE



El rey persa Darío I el Grande hizo decorar las monumentales escaleras que conducían a su gran sala de audiencias, conocida como apadana, en su palacio de Persépolis, con una enorme representación de sus súbditos llevándole tributos y presentes, como parte del ceremonial persa. 

Los relieves, que podemos disfrutar en el Museo Británico, forman un interminable desfile compuesto por pueblos vasallos y sometidos, que acuden a postrarse ante el Gran Rey de Reyes, posiblemente en el contexto de la celebración del Año Nuevo.


Los lidios, ataviados con largas túnicas y sombreros cónicos, portan boles y brazaletes, y transportan metales preciosos en sus carros. 


Capadocia, situada en el centro de Anatolia, envían una embajada para ofrecer al rey los magníficos caballos criados en estas tierras.



Los representantes de las ciudades jonias, vestidos con largas túnicas, llevan ricos presentes, como copas de metal, boles preciosos y preciados ropajes. 




Los bactrianos, procedentes del Asia Central, ofrecen al monarca un espléndido camello, que lleva una campana colgada del cuello. Llevan una diadema en el pelo, atada con un nudo y pendiente en las orejas. 


La riqueza en oro de la India es legendaria, por tanto es de suponer que sus embajadores ofrecen el precioso metal al gran Rey, para que pueda aumentar su extraordinario patrimonio. Los indios llevan un faldín corto y el torso desnudo. Los platillos iban cargados de oro en polvo y además van acompañados de un asno.


En total aparecen representados al menos 23 pueblos pertenecientes al Imperio, desde la India hasta Egipto. 

JEAN FROISSART.



Mitad poeta, mitad historiador. Fascinado por el mundo cortesano y la vida caballeresca, gran parte de lo que conocemos de la Guerra de los Ciena años, se lo debemos a este cronista francés. 

Sus escritos se centran en las Cortes Reales y en los hechos de armas, resaltando el valor en batalla, el elogio a nobles y reyes y describiendo las ceremonias. Por sus páginas desfilan todos los personajes destacados de la época, constituyendo un auténtico "quién es quién".

Jean Froissart era hijo de un artesano que pintaba escudos de armas y estandartes de las familias nobles, decidió ser clérigo y en 1361 se trasladó a la Corte Inglesa como secretaria de la reina Felipa de Henao, esposa de Eduardo III. Tras la muerte de su señora abandonó Inglaterra y regresó a su Francia natal. 

A lo largo de su vida recorrió Escocia, Inglaterra, Gales, Francia, Italia, Flandes y la Península Ibérica, y es que no hay nada mejor como viajar para conocer y escribir. Froissart, que no pertenecía a la nobleza, nunca trabajó para nadie, y se dedicó a escribir lo que veía o lo que le habían contado, situándose como espectador de lujo de los acontecimientos de su época. 

domingo, 20 de abril de 2014

EL LEÓN Y EL TORO.



En el Palacio de Persépolis, corazón del Imperio Persa, aparecen varios relieves que representan la escena de un león atacando a un toro. Simboliza la lucha eterna entre el Bien y el Mal. El toro representa al espíritu maléfico de Ahriman y el león a Ahura Mazda, divinidad suprema del Zoroastrismo. Otra posible interpretación, relaciona al león con los persas, y al toro con sus enemigos asirios. 

ESCARABEO GIGANTE



Este escarabeo colosal, construido posiblemente en época del faraón Amenhotep III, para el conjunto de Karnak y que representa a Khepri, el Sol de la mañana.


sábado, 19 de abril de 2014

RELIEVE DE TIGLATPILESER III



Siguiendo la tradición de los monarcas guerreros, Tiglatpileser III durante el Período Neoasirio dió nuevos bríos a la expansión militar, logrando destruir una confederación de principados anatólicos, urarteos y sirios. También destacó en labores de renovación y reorganización de la burocracia imperial.

Por otro lado, destacó en la reconstrucción de antiguos santuarios y la edificación de nuevos palacios, como el Palacio Central en Nimrud (antigua Kalkhu). De este palacio procede este relieve, que en la actualidad podemos disfrutar en el Museo Británico.

Tiglatpileser III muestra todos los símbolos de la realeza asiria; larga baba, melena rizada sobre los hombros, la vara real, la tiara troncocónica y una especie de capa que cae sobre su espalda. 

LA SONRISA DE AMENHOTEP III



Expresión serena de inmortalidad sobre granito rojo, conocimiento seguro de haber traspasado el espacio y el tiempo. El faraón Amenhotep III sonríe consciente de habar alcanzado la inmortalidad y que mientras la Humanidad siga existiendo, mientras haya personas que lo recuerden, será eterno. 

La colosal cabeza en granito, procedente del templo de Mut en Karnak, y datada en el 1370 a.C. - Dinastía XVIII - se expone en el Museo Británico.

MUSEO BRITÁNICO.



El Museo Británico es uno de los museos más grandes del mundo y sus fondos de los más numerosos. Su fachada de inspiración griega es un adelanto de todo lo que nos espera en su interior. Es una visita imprescindible para todos los amantes de la historia y de la cultura general, aunque también es recomendable para aquellas personas curiosas que quieran seguir aprendiendo. 

Como muchos museos británicos, la entrada es gratuita (en ocasiones se celebran exposiciones temporales, que suelen ser de pago.) Tras visitar varios museos en Londres he descubierto un concepto totalmente diferente del nuestro aquí en España. En Inglaterra los museos son visitados por familias completas con niños, tienen múltiples espacios comunes y cuentan con variadas actividades para los más pequeños. La cultura accesible a todo el mundo y una forma de aprender y divertirse en familia.

En cuanto a los objetos expuestos abarcan la mayor parte de la historia de la Humanidad, ofreciendo la cultura material de cuatro continentes: Europa, Asia, África y América.


Su colección de antigüedades egipcias es de las más aclamadas del mundo. Entre sus piezas más destacadas se encuentra la Piedra Roseta.


La civilización egipcia gira en torno al postrero viaje. 


Ofrece algunas de las más exquisitas obras del arte mesopotámico. 


Delicada joyería sumeria.


El estandarte real de Ur. 


Las extrañas y lejanas esculturas de las Islas de Pascua.


Las culturas americanas precolombinas.


El lejano oriente también tiene cabida en el Museo Británico.


Para muchos expertos Grecia supone el culmen del Arte.

En definitiva, un recorrido por la historia material de la Humanidad desde la Prehistoria antes de ayer.

Accede a al museo https://www.britishmuseum.org/ 


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