Fitero
es una localidad navarra que encaja a la perfección en un monasterio
medieval del siglo XII. El ayuntamiento actual y la biblioteca pública
ocupan dependencias del antiguo conjunto monacal. El resto del pueblo
fue configurándose alrededor del monasterio.
Población
y monasterio se ubican junto al río Alhama. Muy cerca está situado
el balneario de Fitero, que cuenta con aguas termales que manan de la
tierra a más de 50ºC.
El
río Alhama, un topónimo que encontramos en Almería, Aragón,
Murcia o Granada, lleva poca agua en estos días, pero suficiente
para generar un hábitat ideal para los pequeños paseriformes de
ribera. Un ejemplo, la elegante e inquieta lavandera blanca
(Motacilla alba).
En
el año 1140, en una región prácticamente deshabitada, surgió el
monasterio de Fitero, uno de los primeros que el Císter instala en
la península Ibérica. Fitero surge y se desarrolla en un intestable
territorio, frontera entre tres reinos, Castilla, Aragón y Navarra.
Disputado por unos y por otros, pasó de unas manos a otras, hasta
que en 1373 quedó definitivamente incorporado al Reino de Navarra.
De aquí partió hacia la Mancha el abad San Raimundo para fundar la
orden militar de Calatrava.
La
cabecera, con un precioso conjunto de ábsides, que se apelotonan
alrededor de un eje central, es lo más destacado de este monumento
arquitectónico. Es el románico el estilo que más genuinamente se
relaciona con el mundo feudal. Gracias a edificios como este, la Edad
Media ha conseguido llegar hasta el siglo XXI.

Con
el paso del tiempo, el monasterio de Fitero dejó de ser un lugar
solitario, poco a poco los lugareños se fueron apiñando a su
alrededor, contribuyendo a su crecimiento y desarrollo. De esta
manera llegó a convertirse en uno de los pocos conjuntos monacales
del Císter que no se ubica ni en un desierto, ni aislado en medio de
las montañas, como les gustaba predicar a los padres del Císter. En
Dalmacia, del palacio de Diocleciano surgió la ciudad de Split.
Salvando las distancias en lo relativo a las dimensiones de la
ciudad, en Fitero ocurrió los mismo. Hasta el punto de que el casco
histórico o el centro urbano (por definirlo de alguna manera) de
Fitero es su monasterio. De esto que acabo de escribir es un
esclarecedor ejemplo la Plaza de las Malvas.

El
estado liberal decimonónico declaro la guerra al clero. La sociedad
estamental estaba herida de muerte y el marco constitucional
pretendía establecer la igualdad de todos los individuos ante la
ley. Algunos ministros reformistas pusieron en marcha una serie de
desamortizaciones de los bienes eclesiásticos, aquellas manos
muertas improductivas, un auténtico lastre para un estado que
intentaba avanzar en pos de la democracia y la modernidad (en el
sentido más amplio de la palabra). Las Cortes de Cádiz y la
Constitución de 1812 abolieron el Régimen Señorial, y en 1835, la
desamortización de Mendizábal obliga a los mones a abandonar su
casa, el monasterio de Fitero. Con la nueva titularidad, la iglesia
se transformó en parroquia, y las antiguas dependencia, que se
abrían a la Plaza de las Malvas, fueron ocupadas para otros
menesteres: un cine, una residencia de ancianos, la biblioteca y el
ayuntamiento. En la Edad Media un monasterio era una unidad de
producción que gozaba de gran autonomía. En el siglo XXI Fitero es
un pueblo que vive y existe en el interior de los muros de lo que fue
un monasterio.

Raimundo
de Fitero (Un Quijote navarro en la Mancha). Quijote es un espíritu,
un alma, que a lo largo la historia se ha ido apoderandol de ciertas
personas. La famosa, y dicen, poderosa Orden del Temple, decide
abandonar Calatrava, por verse incapaz de defender la plaza frente a
las tropas almohades. En estas, Raimundo, abad de Fitero, abandona
Navarra, se presenta en La Mancha y al frente de unos pocos y
voluntariosos hombres de armas, consigue salvar la fortaleza. De
aquella acción militar, teñida con tintes de cruzada, nacerá la
Orden de Calatrava.
Al
amanecer, los pajarillos del río Alhama se muestran muy activos.
Llevan a cabo una actividad frenética, movidos por sus pequeños
corazones. Mirlos, lavanderas, papamoscas gris (fotografía), jilgueros, verderones,
incluso un martín pescador que voló raudo muy cerca, a un velocidad
imposible para la cámara.
Las
cigüeñas surcan los cielos de Fitero. Las viñas se extienden
alrededor de las villa. Las que hoy son uvas mañana serán mosto, y
poco después, vino. Navarra es una de las mejores tierras
vitivinícolas de España. La primera sensación al contemplar Fitero
fue la de haber llegado a Francia. Conforme Navarra se fue alejando
de Castilla, fue aumentando la influencia francesa en la corte
pamplonesa. Y es que la Navarra histórica se extiende a ambos
márgenes de los montes Pirineos.