viernes, 22 de febrero de 2013

SOBRE IBERIA 
APIANO (XV)

28 Nuevos hechos victoriosos de Escipión, Asdrúbal parte hacia Italia.
Después de este combate, los cartagineses se seguían retirando con toda rapidez y Escipión los seguía, causándoles daños y bajas cuantas veces podía ponerles la mano encima. Pero cuando ellos ocuparon un lugar bien protegido, con agua y comida abundante, y no se podía hacer otra cosa que sitiarlos, a Escipión le apremiaban otras tareas, de modo que dejó a Silano para establecer el asedio y él se marchó a otras partes de Iberia y las sometió. Los cartagineses que sufrían el sitio por Silano retrocedieron y, finalmente, llegando al estrecho cruzaron a Gades. Silano, tras infligirles todo el daño que pudo, se reunió con Escipión en Cartago Nova. A Asdrúbal, el hijo de Amílcar que estaba todavía levando tropas en torno al océano septentrional, le ordenó su hermano Aníbal que invadiera de inmediato Italia. Y él, con objeto de pasar inadvertido a Escipión, siguiendo por la costa del Océano Septentrional, cruzó los Pirineos hacia la Galia con los celtíberos que había reclutado. De este modo, Asdrúbal se encaminó hacia Italia a marchas forzadas sin que lo supieran los italianos. 

29 Lelio es enviado a África. 
Lucio, que había regresado desde Roma, le dijo a Escipión que los romanos pensaban enviarlo como general a África. Él, que deseaba esto ardientemente desde hacía mucho tiempo, y esperaba que sucediera así, envió a Lelio a África con cinco naves ante el rey Sifax, llevándole regalos y el recuerdo de su amistad con los Escipiones y la petición de que se uniera a los romanos en caso de que llegaran a hacer una expedición. Él prometió hacerlo, aceptó los presentes y envió, a su vez, otros. Al enterarse de esto los cartagineses enviaron también ellos embajadores junto a Sifax en busca de su alianza. Escipión cuando lo supo, juzgando importante atraerse a Sifax y consolidar su amistad contra los cartagineses, partió con dos naves en compañía de Lelio para verlo en persona. 

jueves, 21 de febrero de 2013

IDUNN



Idunn, nunca nació, nunca habrá de morir, fiel esposa del bardo Bragi, poseedora de las manzanas doradas de la inmortalidad. Celadora de la Eterna Juventud, suministra las regeneradoras manzanas, que cultiva en su huerto, a los dioses de Asgard, cuando se vuelven viejos y decrépitos, y recobran, con su ingesta, el vigor y la juventud perdida, en un ciclo que se prolonga periódicamente hasta la llegada del Ragnarok; momento de la destrucción final y definitiva del Mundo. 

LURES DE BRONCE música de una lejana época




Las poblaciones protohistóricas de Europa Septentrional y Escandinavia utilizaban unas trompas de metal que se conocen con el nombre de Lures - Lur en singular.

Al parecer, el ronco sonido del lur acompañaba los rituales y ceremonias de los hombres de las ciénagas. Los músicos hacían sonar los lures desde una barca o bien desde la orilla de lagos y mares.

En las zonas pantanosas de Dinamarca han aparecido numerosos lures, o fragmentos de ellos, auténticas obras de arte de la Edad del Bronce. 

Las Sagas Islandesas medievales lo describen como un instrumento de madera, utilizado en tiempos de guerra para reunir a las tropas propias y ahuyentar a las enemigas. 

JIRAFA, MITAD CAMELLO, MITAD LEOPARDO



Para los antiguos, la Jirafa, el animal más alto del mundo, era una especie de híbrido entre camello y leopardo. A pesar de su enorme tamaño, para los hombres se asemejaba a un camello, con las manchas de un leopardo, y por ello la bautizaron como camelopardalis.



"Cierta semejanza con los camellos se encuentra en dos animales. A uno lo llaman nabu los etíopes: es parecido en el cuello a un caballo, en los pies y las patas a un buey, a un camello en la cabeza, con manchas blancas que destacan sobre su color rojo, por lo que se le llama camelopardalis; se le vio en Roma por primera vez en los juegos circenses del dictador César. Desde entonces se le ve de vez en cuando, más notable por su aspecto que por su ferocidad, por lo que también recibe el nombre de oveja salvaje"
Plinio. Historia Natural VIII, 69.

Como curiosidad señalar que el nombre científico, es decir, el género y la especie de la Jirafa es, en honor al nombre que le dieron los primeros estudiosos de la naturaleza, Giraffa camelopardalis

EL DÍA QUE DIOS SALVÓ A UNOS DEVOTOS LEGIONARIOS CRISTIANOS



Corría el año 174, el emperador Marco Aurelio, al frente de varias legiones, se encontraba en plena campaña en tierras de Germania, intentando contener a sus belicosas tribus; marcomanos, cuados, sármatas . . . 

Un vexillatio - destacamento - de la XII Legión, guiada tal vez por un comandante inexperto, se había internado en terreno hostil, alejándose de las líneas de avituallamiento. El suelo embarrado, el abrupto terreno que impedía el avance, la cercanía y acoso del enemigo y especialmente el hambre y la sed, causaban estragos entre los fatigados romanos que comenzaron a sentir seriamente sus vidas amenazadas.

Desesperados por la situación, algunos legionarios, que habían abrazado la fe cristiana, se arrojaron de rodillas al suelo y elevando sus corazones al cielo, pidieron ayuda al Todopoderoso. El ejemplo cundió rápidamente, y en pocos minutos prácticamente todos los miembros del ejército oraron a Dios, y suplicaron por sus vidas.


La bóveda celeste se tornó gris, el cielo se abrió y las nubes descargaron una terrible tromba de agua, acompañada de una miríada de rayos y truenos que desperdigaron al ejército enemigo y permitió a los devotos legionarios cristianos salvar sus vidas. 

Autores cristianos como Tertuliano, Eusebio de Cesarea o el hispano Paulo Orosio, fueron los encargados de transmitir tan extraordinario acontecimiento; el poder supremo del Dios Cristiano se mostraba superior a las Deidades Paganas

"Que esta guerra fue dirigida providencialmente por Dios lo prueba clarisimamente, entre otros argumentos, sobre todo una carta de este prudente y honrado emperador (Marco Aurelio). Efectivamente, al sublevarse estos pueblos de crueldad bárbara y de cantidad imnumerable, esto es, los marcomanos, los cuados, los vándalos, los sármatas, los suevos y casi toda Germania, y al peligrar el ejército, que había avanzado y había sido rodeado en territorio de los cuados, peligro que se debía más a la sed, ya que faltaba el agua, que al enemigo, se produjo, ante la invocación del nombre de Dios, invocación que de pronto hicieron públicamente unos cuantos soldados que se abandonaron a las preces con extraordinaria fe, se produjo, digo, una lluvia tan intensa que los romanos se vieron larga y justamente reconfortados, mientras que los bárbaros, asustados por la constante caída de rayos, y sobre todo porque muchos de ellos perdían la vida, se dieron a la fuga. Los romanos, persiguiendo hasta la aniquilación a los fugitivos, lograron, con un inexperto y pequeño número de soldados, pero con la poderosa ayuda de Cristo, una victoria gloriosísima y digna casi de ser antepuesta a todas las glorias de los antepasados"
Paulo Orosio. 
Historias VII, 15, 7-10.

SOBRE IBERIA
APIANO (XIV)

26 Escipión infunde ánimos a sus soldados
Pero, una vez que empezaron a faltarles las provisiones y el hambre hizo presa del ejército, Escipión juzgó que no era conveniente retirarse. Antes bien, tras realizar un sacrificio, convocó al ejército para dirigirles la palabra nada más concluir éste, y adoptando una vez más el rostro y la postura de un inspirado, les dijo que le había llegado el presagio divino habitual y le había exhortado a dirigirse contra los enemigos. Y era necesario tener más confianza en el dios que en el número de tropas del ejército, pues también habían obtenido las victorias precedentes en razón al favor divino y no por su fuerza numérica. Y, con objeto de inspirar confianza en sus palabras, ordenó a los adivinos que llevasen al centro de la asamblea las entrañas de las víctimas sacrificadas. Mientras hablaba, observó que algunos pájaros estaban revoloteando y, volviéndose bruscamente allí mismo con un movimiento rápido y un alarido, los señaló y dijo que los dioses también se los habían enviado como símbolos de la victoria. Les acompañaba en sus movimientos clavando sus ojos en ellos y gritando como un inspirado. Todo el ejército seguía a un mismo tiempo las gesticulaciones de aquél, que giraba de acá para allá, y todos se sintieron llenos de ardor como ante una victoria segura. Escipión, cuando tuvo todo tal como había planeado, no vaciló ni permitió que su ardor se enfriara, sino que, como un inspirado todavía, afirmó que era necesario entablar combate al punto, después de estas señales. Dio la orden de que tomaran las armas después de comer y los condujo contra los enemigos sin que éstos los esperaran. Puso al frente de la caballería a Silano y al frente de la infantería a Lelio y a Marcio. 

27 La batalla de Carmona 
Asdrúbal, Magón y Masinissa, cuando Escipión les atacó de modo repentino, mediando tan sólo diez estadios entre ambos ejércitos, armaron a sus tropas, que aún no habían comido, con toda rapidez, confusión y tumulto. Se entabló un combate a la vez con la infantería y la caballería, y la caballería romana prevaleció por su misma táctica, persiguiendo sin tregua a los númidas acostumbrados a retroceder y volver al ataque. A estos últimos, a tan corta distancia, de nada les servían sus dardos. La infantería, sin embargo, se encontraba en situación desesperada a causa del número de los africanos y se veían superados a lo largo de todo el día. Con todo, Escipión no consiguió cambiar la suerte de la batalla, aunque corría a su lado y los animaba sin cesar. Finalmente, entregando su caballo a un muchacho y tomando un escudo de las manos de un soldado, se lanzó a la carrera, solo como estaba, en el espacio abierto entre los dos ejércitos gritando: "Venid, romanos, en socorro de vuestro Escipión que corre peligro". Entonces, al ver los que estaban cerca en qué grado de peligro se encontraba y al enterarse de ello los que estaban lejos, movidos todos de igual modo, por un sentimiento de pudor y temiendo por la seguridad de su general, cargaron a la carrera furiosamente contra los enemigos con alaridos. Los africanos, incapaces de resistir este ataque, cedieron, pues se daba además la circunstancia de que les faltaban las fuerzas al atardecer, por no haber probado alimentos. En poco tiempo perecieron en gran número. Éste fue el resultado que obtuvo Escipión en la batalla celebrada en las cercanías de Carmona y cuyo desenlace fue incierto durante mucho tiempo. En ella los romanos perdieron ochocientos hombres y las bajas enemigas fueron de quince mil hombres. 

miércoles, 20 de febrero de 2013

ELEFANTES

según Plinio el Viejo

Desde que el hombre comenzó a observar la naturaleza, ha vestido a sus criaturas con rasgos de la personalidad humana. El naturalista Plinio el Viejo, no es una excepción, y adorna al elefante, animal excepcional en muchos sentidos,  con toda una galería de las más altas virtudes que anhelan poseer los hombres. 

"El más grande es el elefante y el más cercano a la sensibilidad humana; pues comprende la lengua de su patria y obedece las órdenas, memoriza las tareas que ha aprendido, gusta del amor y la gloria; es más, posee cualidades raras incluso en el hombre, honradez, prudencia, ecuanimidad, también el culto a los astros y la veneración al Sol y a la Luna. Hay autores que cuentan que en las montañas de Mauritania, cuando brilla una nueva luna, las manadas de elefantes descienden a un río de nombre Amilo y allí se rocían con agua purificándose solemnemente y, una vez que han saludado así al astro vuelven a los bosques llevando delante a las crías cansadas. Como comprenden también la religiosidad ajena, se cree que los que van a atravesar el mar no suben a los barcos si no es convencidos por el juramento de su cornac de que van a regresar. Se las ha visto, cuando están consumidos por el dolor - porque las enfermedades atacan también a aquellas moles - , tendidos sobre su espalda, arrojando hierbas al cielo, como si presentaran a la tierra como testigo de sus ruegos. En lo que atañe a la docilidad, adoran al rey, se arrodillan ante él, le ofrecen coronas. Los indios usan para arar elefantes pequeños, a los que llaman nothi"
Historia Natural VIII, 1-3.

Manada en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno - Cantabria 

El marfil de sus colmillos, ha sido, a lo largo de la historia, la más terrible maldición para los elefantes. 

"Los elefantes saben que el único botín que puede buscarse de ellos está en sus defensas, que Juba llama cuernos y Heródoto, bastante más antiguo, y la lengua corriente, con más propiedad deintes. Por esta razón, cuando éstos se caen por algún accidente o por la vejez, los entierran"
Historia Natural VIII, 7


La bondad del animal, en contraposición a la maldad inherente del ser humano.

"Un elefante, si se encuentra por casualidad en el desierto a un hombre que simplemente camina desorientado, incluso le enseña, bondadoso y tranquilo, según se cuenta, el camino; el mismo elefante, si ve la huella del hombre antes que al propio hombre, se echa a temblar por miedo a las emboscadas, en cuanto la olfatea se para, mira alrededor, resopla de furia, y no la pisa sino que transmite lo descubierto al de al lado, el siguiente a él, y por medio de mensajero similar hasta el último; entonces la manada da media vuelta, retrocede y se dispone en línea de batalla"
Historia Natural VIII, 4


La más anciana de la manada, es la auténtica matriarca del clan.

"Los elefantes avanzan siempre en grupo. Conduce la manada el más viejo, cierra la marcha el siguiente en edad. Cuando van a cruzar un río ponen delante a los más pequeños, para que con el paso de los más grandes no se hunda el lecho del río y no aumente la profundidad del agua"
Historia Natural VIII , 5

La trompa del elefante es una auténtica mano

"Comen con la boca; respiran, beben y perciben los olores con la, con bastante propiedad, llamada mano"
Historia Natural VIII, 10

Ejemplo de amistad y fidelidad. En la India se cuenta que un elefante jamás aceptará a un segundo cornaca.

"Juba también cuenta que un elefante reconoció en su vejez, después de muchos años, a aquél que había sido su cornca en la juventud"
Historia Natural VIII, 5 

"África produce elefantes más allá del desierto de las Sirtes y en Mauritania; también los producen, como se ha dicho, etíopes y trogloditas; pero los más grandes nacen en la India"
Historia Natural VIII, 11.




SOBRE IBERIA
APIANO (XIII)

24 Escipión prosigue su avance victorioso por Iberia
Escipión estableció una guardia en Cartago Nova y ordenó que se elevara la muralla que daba al lugar de la marea. Él se puso en camino hacia el resto de Iberia y, enviando a sus amigos a cada región, las atraía bajo su mando de buen grado y, a las demás que se le opusieron, las sometió por la fuerza. Eran dos los generales cartagineses que quedaban y ambos se llamaban Asdrúbal; uno de ellos, el hijo de Amílcar, andaba reclutando mercenarios muy lejos entre los celtíberos, y el otro Asdrúbal, el hijo de Giscón, enviaba emisarios a las ciudades que todavía eran fieles demandando que permanecieran en este fidelidad a Cartago, pues estaba a punto de llegar un ejército inmenso, y envió a otro Magón a las zonas próximas a reclutar mercenarios de donde le fuese posible, mientras que él en persona se dirigió contra el territorio de Lersa, que se les había sublevado, y se dispuso a sitiar alguna ciudad de allí. Sin embargo, cuando se dejó ver Escipión, Magón se retiró a Bética y acampó delante de la ciudad. En este lugar fue derrotado de inmediato, al día siguiente, y Escipión se apoderó de su campamento y de Bética. 

25 Escipión acampa junto a Carmona 
Asdrúbal, el hijo de Giscón, concentró el ejército cartaginés, que aún estaba en Iberia, en la ciudad de Carmona, con la intención de atacar a Escipión a la vez con todas sus tropas. Se unieron a él muchos iberos que trajo Magón y muchos númidas mandados por Masinissa. Asdrúbal acampó dentro del recinto fortificado del campamento con la infantería, en tanto que Masinissa y Magón, que estaban al frente de la caballería, vivaqueaban delante de él. Escipión, por su parte, dividió su propia caballería frente a esta disposición del enemigo y, a Lelio, lo envió contra Magón, mientras que él se opuso a Masinissa. Durante un cierto tiempo estuvo en una situación crítica y tuvo un trabajo penoso, porque los númidas lo asaeteaban a él y a sus hombres y se retiraban a continuación para volver de nuevo a la carga. Pero cuando Escipión dio la orden de perseguirlos sin tregua presentando las lanzas, los númidas, al no tener posibilidad de contraatacar, se replegaron huyendo hacia el campamento. Escipión, desistiendo de la persecución, fijó su campamento a unos diez estadios en una posición sólido que había elegido adrede. El número global de las fuerzas enemigas era de setenta mil soldados de infantería, cinco mil jinetes y treinta y seis elefantes. Escipión no contaba siquiera con un tercio de estas tropas. Éste fue el motivo de que estuviera indeciso durante algún tiempo y no ofreciera batalla, entablando solamente escaramuzas. 

lunes, 18 de febrero de 2013

LIBUSE LEGENDARIA FUNDADORA DE PRAGA



Cuenta la tradición eslava que Libuse era la hija del legendario rey checo Krok, y que fue elegida por su padre como sucesora, debido a su inteligencia y sus dotes para la adivinación y profecía. Su palacio estaba situado en la cumbre del  Vysehrad, el mítico monte de la capital centroeuropea. 

A la muerte de su padre, Libuse se vio obligada a buscar marido para sentar un nuevo rey en el trono vacante. La sacerdotisa dejó que fuese su caballo el encargado de elegirle esposo; y lo encontró en la figura de Premysl, un modesto aldeano que se dedicaba a labrar la tierra. Premysl fue trasladado de su aldea al palacio de la princesa, convirtiéndose en rey, y fundador de la dinastía Premyslida, llamada a reinar en el reino de Bohemia. 

Premysl se dedicó al gobierno de su reino, mientras que Libuse se centró en las artes mágicas. Suya es la profecía ""en aquellas tierras crecerían dos árboles de oro que tocarían el cielo con las ramas de su fama". . . al parecer se refería al monte Vysehrad y al castillo Hrad, dos de los enclaves más destacados de la maravillosa ciudad de Praga. 



. . . Vysehrad, el mítico monte de Praga desde donde la legendaria sacerdotisa Libuse lanzó su profecía...



. . . Prazky Hrad, el recinto del castillo, una de las más típicas estampas de Praga, y el otro de los árboles de oro a los que se refería Libuse ...
SOBRE IBERIA
APIANO (XII)

22 La ciudad es capturada.
Después de coger él, el primero, una de las escaleras, la apoyó contra el muro y empezó a subir cuando aún no lo había hecho ningún otro, hasta que, rodeándole sus escuderos y otros soldados del ejército, se lo impidieron y ellos mismos acercaron, a la vez, gran cantidad de escaleras y treparon. Ambos bandos atacaron con gritos y celo e intercambiaron golpes variados, pero, no obstante, vencieron los romanos. Consiguieron subir a unas pocas torres en las que Escipión colocó trompeteros y hombres provistos con cuernos de caza, y les dio la orden de animar y causar alboroto para dar la impresión de que ya había sido tomada la ciudad. Otros, corriendo de aquí para allá, provocaban el desconcierto de igual manera y algunos, descendiendo de un salto desde las almenas, le abrieron las puertas a Escipión. Éste penetró a la carrera con el ejército. De los que estaban dentro algunos se refugiaron en sus casas; Magón, por su parte, reunió a sus diez mil soldados en la plaza pública y cuando éstos sucumbieron se retiró de inmediato con unos pocos a la ciudadela. Pero al atacar, acto seguido, Escipión la ciudadela, como ya no podía hacer nada con unos hombres que estaban en inferioridad numérica y acobardados por el miedo, se entregó el mismo a Escipión. 

23 Recuento del botín conseguido en Cartago Nova 
Éste, por haber tomado en un sólo día, el cuarto de su llegada, una ciudad poderosa y rica, debido a su audacia y buena estrella, se sintió presa de un gran orgullo y daba la impresión, en mayor medida, que ejecutaba cada acción de acuerdo con los designios de la divinidad. No sólo lo pensaba así él mismo en su interior, sino que lo manifestaba públicamente en sus discursos entonces, y desde aquel momento, durante el resto de su vida. Muchas veces, en efecto, penetraba solo en el Capitolio y cerraba las puertas tras de sí, como si se dispusiera a recibir alguna información de parte de la divinidad. Y todavía en la actualidad llevan en las procesiones desde el Capitolio solamente la estatua de Escipión, en tanto que las de los demás las llevan desde el foro. En la ciudad tomada se apoderó de almacenes con enseres útiles para tiempos de paz y de guerra, gran cantidad de armas, dardos, máquinas de guerra, arsenales para los navíos, treinta y tres barcos de guerra, trigo y provisiones variadas, marfil, oro, plata - una parte consistente en objetos, otra acuñada y una tercera sin acuñar -, rehenes iberos y prisioneros de guerra y todas aquellas cosas que antes habían quitado a los romanos. Al día siguiente, realizó un sacrificio y celebró el triunfo. Después hizo un elogio del ejército, pronunció una arenga a la ciudad y, tras recordarles a los Escipiones, dejó partir libres a los prisioneros de guerra hacia sus respectivos lugares de origen con objeto de consagraciarse a las ciudades. Otorgó las mayores recompensas al que subió en primer lugar la muralla, al siguiente le dio la mitad de ésta, al tercero la tercera parte y a los demás proporcionalmente. El resto del botín - lo que quedaba de oro, plata o marfil - lo envió a Roma a bordo de las naves apresadas. La ciudad celebró un sacrificio durante tres días, pensando que de nuevo volvía a renacer el éxito ancestral y, de otro lado, Iberia y los cartagineses que habitaban en ella quedaron estupefactos por el temor ante la magnitud y rapidez de su golpe de mano.

jueves, 14 de febrero de 2013

HORATIO COCLES

el héroe romano que detuvo a un ejército etrusco



Corría el siglo VI a.C., una época en que la leyenda y la historia forman un todo inseparable, siendo imposible aprehender una sin la otra. La futura Ciudad Eterna, una más del maremagnum urbano de la Península Italiana durante la Edad del Hierro, era hostigada por los etruscos, sus refinados (¿y misteriosos?) vecinos del Norte. Su líder, el inquebrantable Lars Porsenna, al mando de un ejército había tomado posesión del Janiculo (el Giannicolo, que no forma parte de las "Siete Colinas", y a cuyos pies se encuentra el famoso barrio del Trastévere), y se dirigía obstinadamente al corazón de la ciudad; para ello, bastaba cruzar el Puente Sublicio. Pero no les iba a resultar nada sencillo.

Horatio Cocles "el de un sólo ojo", estaba dispuesto a impedírselo. Su estrategia, aguantar la acometida etrusca, para darles tiempo a sus conciudadanos a derribar el mencionado puente, cortando así a los etruscos el único camino a la ciudad. 

Al inicio de la refriega, Cocles estaba acompañado por las armas de Espurio Larcio y Tito Herminio. Espurio lanceaba, los romanos aserraban; Herminio lanzaba dardos, los romanos cortaban tablas y maromas; Cocles blandía su espada y destrozaba vidas, los romanos destruían los cimientos. Cuando el puente comienza a tambalearse, Cocles ordena a sus fieles compañeros regresar a la ciudad junto a sus familias y él queda a merced de los enemigos, y continua en solitario la feroz defensa de su ciudad y patria. 


Vencidos por el asombro, los soldados etruscos en ningún momento consiguieron abrirse paso, ni uno solo fue capaz de sobrepasar a Cocles, ni alcanzar el puente; ninguna arma etrusca hirió a romano alguno. 

El esfuerzo salado resbala por el rostro de Cocles, la sangre de las heridas dibuja carmesí su piel, el tosco escudo engrandece su figura, su diestra espada atraviesa cuerpos, cercena miembros, quiebra huesos, y manda al Hades a todo aquel incauto que pretende alcanzar la ciudad. 


Al finalizar la demolición, el puente fue engullido por el río, el abnegado Horatio Cocles se arrojó a sus aguas, y en este punto la tradición se bifurca.

Según Polibio, el héroe murió ahogado, arrastrado al fondo por el peso de su armadura, sepultado bajo las oscuras aguas del Tíber, eligió la muerte a cambio de la salvación de su patria. 


"Se cuenta que Horatio Cocles, mientras combatía contra dos enemigos en la extremidad del puente sobre el Tíber que se halla frente a Roma, vio a un grupo de enemigos que venía en ayuda de sus adversarios. Ante el  temor de que lograsen abrirse paso y entrar en la ciudad, se dirigió a los soldados que se hallaban a sus espaldas y les gritó que se retirasen a prisa y cortasen el puente. Aquéllos obedecieron, y Horacio, aunque malherido, resistió hasta que hubieron cortado el puente, y sostuvo el ataque de los enemigos, detenidos no tanto por su fuerza como por el asombro ante su valiente conducta. Cuando estuvo cortado el puente, el ataque enemigo fue detenido mientras Horacio, que se arrojó al río con sus armas, escogía deliberadamente la muerte, apreciando más la salvación de su patria y la gloria que había de seguir a su empresa, que la vida que aún le quedaba por vivir. Tan grandes son el amor y el entusiasmo por las nobles empresas que inspiran en los jóvenes las instituciones romanas"
Polibio  VI, 55



Tito Livio, ofrece otro desenlace, menos dramático; Cocles, tras invocar la misericordia del Padre Tiberino, se lanza a su seno, y nadando alcanzó la otra orilla. Roma le aclamó, le erigió una estatua y le cedió tierras para vivir. 

"Ante la inminente llegada de los enemigos, los campesinos emigraron, cada cual por su parte, del campo a la ciudad, a la que por lo mismo rodean con guarniciones. Unas partes parecían bien defendidas por las murallas, y otras por el Tíber, que se interponía como obstáculo; pero el puente de madera a punto estuvo de dejar el paso libre a los enemigos, si no hubiese sido por un solo hombre, Horacio Cocles, al que la buena fortuna de la ciudad romana tuvo por baluarte aquel día. Encargado de la vigilancia del puente, después de haber visto que el Janículo había sido tomado mediante un ataque imprevisto, que los enemigos bajaban corriendo apresuradamente de allí y que una muchedumbre de los suyos abandonaba temerosa las armas y la formación, deteniendo a algunos a la fuerza, oponiéndose a su huida e invocando la ayuda de los dioses y de los hombres, afirmaba que tras haber abandonado el puesto de defensa huían en vano; que, si dejaban libre a su espalda el paso del puente, al instante habría más enemigos en el Palatino y en el Capitolio que en el Janículo. Así pues, les aconseja y recomienda cortar el puente con la espada, con fuego o con cualquier medio que pudiesen, que él sostendrá el ataque de los enemigos en la medida en que un solo hombre pudiese resistir. De allí marcha a la entrada del puente y, notable en medio del espectáculo de los que huían de la batalla, tras dirigir las armas contra los enemigos para entablar combate de cerca, dejó paralizados a éstos por el prodigio mismo de su audacia. Sin embargo, el sentido del honor retuvo con él a dos, Espurio Larcio y Tito Herminio, ambos ilustres por su linaje y hazañas. Con la ayuda de éstos, sostuvo momentáneamente la primera oleada de peligro y lo más tumultuoso del combate; luego, incluso a estos mismos los obligó a retirarse a un lugar seguro, al llamarles los que cortaban el puente cuando sólo quedó una pequeña parte de éste. Dirigiendo después a su alrededor terribles y amenazadoras miradas a los jefes de los etruscos, tan pronto los desafiaba individualmente como les reprochaba a todos que, esclavos de reyes soberbios, venían a atacar la libertad ajena, olvidándose de su propia libertad. Dudaron algún tiempo, mirándose unos a otros para entablar el combate; luego la vergüenza movió al ejército enemigo y, tras lanzar un griterío, arrojaron de todas partes jabalinas contra su único enemigo. Habiéndose clavado todas ellas en el escudo con que se cubría, y como él mantuviese el puente no menos resuelto en su arrogante posición, ya se disponían con ímpetu a echar al héroe, cuando simultáneamente el estrépito del puente se rompía y el griterío de los romanos que se originó por la alegría de la finalización de su empresa contuvieron el ímpetu con un repentino pavor. Entonces Cocles dijo: "Padre Tiberino, te ruego piadosamente que recibas estas armas y a este soldado en tus propias aguas". Entonces, armado como estaba, saltó al Tíber y, a pesar de la multitud de flechas que caían sobre él, lo atravesó a nado sano y salvo hasta los suyos, después de haberse atrevido a una hazaña que en la posteridad tendría más admiración que crédito. La ciudad se mostró agradecida a tan notable valor: se le erigió una estatua en el comicio y se le dio todo el terreno que pudo rodear con un surco arando un solo día. En medio de los honores públicos resaltaron también los testimonios particulares de afecto, pues durante la época de gran escasez cada uno, según sus recursos particulares, le llevó algo quitándolo de su propio alimento".
Tito Livio II, 10


Y ahora, estimado lector, o amiga lectora, te toca a ti decidir cual fue el destino de Horatio Cocles. 

PESCADORES-MARISCADORES EN EL NILO durante las últimas fases de la Edad de Piedra



El río Nilo era, y sigue siendo, el principal ecosistema del noroeste de África y a partir de la última fase del Pleistoceno, el Valle del Nilo constituyó un hábitat favorable para grupos de cazadores-recolectores, que se especializaron en la pesca y recolección de moluscos en sus aguas. 

En el Norte, tierras de Egipto, encontramos una precoz industria laminar con 30.000 años de antigüedad. Mientras que en el Sur, Nubia, persistió aún la técnica de preparación de núcleos. Esta forma de talla fue progresivamante sustituida por una industria laminar y por la fabricación de útiles más pequeños; auténticos microlitos hace 15.000 años. 

La demografía en el Valle del Nilo dependía de la fluctuaciones de su régimen fluvial, que alternaba etapas de fuerte caudal, con épocas de bajo nivel de las aguas.


Hace entre 20.000 y 10.00 años el Valle del Nilo conoció un importante desarrollo cultural. Sus habitantes explotaban un ecosistema relativamente estable, en el que encontraban peces, moluscos y animales acuáticos como hipopótamos, roedores, cocodrilos y tortugas. Además en las selvas en galería adyacentes vivían bóvidos y antílopes, y de las estepas desérticas, llegaban gacelas y musmones. 

A esta etapa se asocian conjuntos líticos diferenciados. Las razones de esta diversificación pueden ser variadas; que el instrumental se corresponda con una actividad concreta, a las diferencias funcionales en relación a la variación en la explotación de los recursos estacionales o a la actividad de diversos grupos étnicos que desarrollan el utillaje lítico de forma peculiar.

Bajo las condiciones climáticas óptimas se vivía con relativa tranquilidad, mientras que cuando se tornaban adversas, los grupos humanos que habitaban las áreas marginales sufrían carestías y dificultades para conseguir alimentos, lo que los empujaría a enfrentamientos hostiles con otros grupos que trataban de defender su territorio en el valle. 

Tanto en Egipto como en Nubia, hace 40.000 años vivían los fabricantes de una forma evolucionada del musteriense, el jormusiense. Estos hombres podían pescar en las aguas del río y también cazaban grandes animales.  Estas industrias fueron sustituidas hace entre 19.000 y 15.000 años por una nueva forma de fabricar útiles, el halfiense, que usaban aún la técnica Levallois. Aparcen también piedras de moler, indicativo de la importancia de los vegetales para la alimentación.


La industria del Wadi Kubbaniya, 21.000 - 19.000 años - aparece asociada a una serie de campamentos asentados en dunas, que dominaban una ensenada formada por las aguas del Nilo durante un período árido. Los habitantes de estos campamentos producían laminillas y explotaban variados recursos, tales como pescado, aves migratorias y grandes mamíferos. La presencia de piedras para moler, nos sugieren la ingesta de gramíneas salvajes. 

Entre hace 12.000 y 10.000 años, las sociedades del Nilo tenían ya una organización territorial, como parece indicar el descubrimiento de dos grandes necrópolis en Nubia (Wendorf, 1968 y Armelagos, 1972), que se corresponden con hábitats ocupadas con regularidad. 

A veces aparecen sepulturas dobles y son frecuentes los microlitos mezclados con los restos óseos. A veces, estos microlitos aparecen clavados en el hueso (en la imagen los lápices señalan las puntas). ¿Pruebas de una muerte violenta?


En las sepulturas de la necrópolis de Yebel Sahaba parece haber indicios de combates colectivos, lo que podría ser uno de los más antiguos testimonios de luchas armadas. Hay que ver en estos enfrentamientos los efectos conjugados del crecimiento de la densidad demográfica, de una explotación más intensiva y diversificada del medio, la aceleración de la desecación del entorno y la competencia resultante de todo ello. 

En definitiva a finales del Pleistoceno, las sociedades del Valle del Nilo, con las debidas matizaciones, presentan las siguientes características:

*  Un modo de vida cada vez más sedentario.

*  Explotación intensiva de los recursos disponibles.

*  Aunque se cazan grandes mamíferos y aves, los grupos humanos se especializan en la pesca y el marisqueo.

*  Importancia del consumo de plantas, especialmente de cereales silvestres, como se desprende del hallazgo de piedras de moler (Tushka en Nubia).

SOBRE IBERIA APIANO (XI)

  20 Ataque a Cartago Nova
Animado por estos cálculos y sin haberle comunicado a nadie por dónde pensaba atacar, al ponerse el sol condujo al ejército durante toda la noche hasta Cartago Nova. Al amanecer, en medio del estupor de los africanos, empezó a cercar la ciudad con un empalizada y se preparó para el dí siguiente, apostando escaleras y máquinas de guerra por todo alrededor de la misma, excepto por una sola parte en la que el muro era más bajo y estaba bañada por una laguna y el mar, por lo que la vigilancia era menos intenso. Habiendo cargado durante la noche todas las máquinas con dardos y piedras y tras apostar frente al puerto de la ciudad a sus naves a fin de que las de los enemigos no pudieran escapar a través de él - pues confiaba absolutamente en apoderarse de la ciudad a causa de su elevada moral -, antes del amanecer hizo subir al ejército sobre las máquinas, exhortando a una parte de sus tropas a entablar combate con los enemigos desde arriba y otra parte a empujarlas contra el muro por su parte inferior. Magón, a su vez, apostó a sus diez mil hombres en las puertas, con la intención de salir, cuando se les presentara la ocasión, con sólo las espadas - pues no era posible usar las lanzas en un espacio estrecho - y envió a los restantes a las almenas. También se tomó él el asunto con mucho celo colocando numerosas máquinas, piedras, dardos y catapultas. Hubo gritos y exhortaciones por ambas partes, ninguno quedó atrás en el ataque y el coraje, lanzando piedras, dardos y jabalinas, unos con las manos, otros con las máquinas y otros con hondas. Y se sirvieron con ardor de cualquier otro instrumento o recurso que tuvieran en sus manos .

21 Escipión se da cuenta de que la marea deja desguarnecida una parte del muro.
Las tropas de Escipión sufrieron mucho daño. Los diez mil soldados cartagineses que estaban junto a las puertas, saliendo a la carrera con las espadas desenvainadas, se precipitaron contra los que empujaban las máquinas y causaron muchas bajas pero no sufrieron menos. Finalmente, los romanos empezaron a imponerse por su laboriosidad y constancia. Entonces cambió la suerte, porque los que estaban sobre las murallas se encontraban ya cansados y los romanos consiguieron adosar las escalas a los muros. Sin embargo, los cartagineses que llevaban espadas penetraron a la carrera por las puertas y cerrándolas tras ellos se encaramaron a los muros. De nuevo la lucha se hizo penosa y difícil para los romanos hasta que Escipión, su general, que recorría todos los lugares dando gritos y exhortaciones de ánimos, se dio cuenta, hacia el mediodía, de que el mar se retiraba por aquella parte en la que el muro era bajo y lo bañaba la laguna. Se trataba del fenómeno diario de la bajada de la marea. El agua avanzaba hasta mitad del pecho y se retiraba hasta media rodilla. Escipión se percató entonces de esto y comprendíó la naturaleza del fenómeno, a saber, que estaría baja durante el resto del día y, antes de que el mar volviera a subir, se lanzó a la carrera por todas partes gritando: "Ahora es el momento, soldados, ahora viene la divinidad como aliada mía. Avanzad contra esta parte de la muralla. El mar nos ha cedido el paso. Llevad las escaleras y yo os guiaré".

martes, 12 de febrero de 2013

BREVE HISTORIA DEL VINO



Dudas razonables nos impiden saber si Adán fue tentado por una manzana o por una uva.

Sí sabemos, en cambio, que hubo vino en este mundo desde la Edad de Piedra, cuando las uvas ya fermentaban sin ayuda de nadie.

Antiguos cánticos chinos recetaban el vino para aliviar las dolencias de los tristes.

Los egipcios creían que el dios Horus tenía un ojo de sol y otro de luna, y el ojo de luna lloraba lágrimas de vino, que los vivos bebían para dormirse y los muertos para despertarse.

Una vid era el emblema del poder de Ciro, rey de los persas, y el vino regaba las fiestas de los griegos y de los romanos.

Para celebrar el amor humano, Jesús convirtió en vino el agua de seis tinajas. Fue su primer milagro.
Galeano. Espejos. 
Una historia casi universal.

lunes, 11 de febrero de 2013

TARQUINIA, LA CIUDAD QUE REINÓ EN ROMA.




En la actualidad es una tranquila población del centro de Italia, pero en la Antigüedad dominó a la mismísima Roma. Cuando Etruria reinó sobre Roma, los Tarquinios, Prisco y El Soberbio, se sentaron en su trono. 



En la Antigüedad, durante la época de esplendor de la civilización etrusca, Tarquinia ocupó un importante lugar estratégico en Etruria, situada en una cresta que dominaba costa y llanura, y tras combatir, y dominar Roma, acabó por sucumbir ante ella. 



Hoy día pocos son los restos etruscos que quedan en Tarquinia. La muralla, que contaba con una longitud de 8 kilómetros, ha sufrido diferentes reconstrucciones a lo largo del tiempo, aunque es posible que algunos de los lienzos hayan sobrevivido desde época etrusca. 




Como en toda ciudad medieval no puede faltar la presencia del catolicismo. En la imagen la Iglesia y Convento de San Francisco. 


A varios kilómetros (escasos), a extramuros de Tarquinia, disfrutan de la vida eterna los moradores de su bien conservada Necrópolis. 



Sugerente interior de una de las tumbas.



Tarquinia es una preciosa ciudad medieval, que bien merece una visita y un relajante paseo por sus callejuelas, ideales para resguardarse del Sol estival, bajo la atenta mirada de sus altas torres.




. . . torres . . . 



. . . frescos callejones . . . 


. . . la Tarquinia medieval, es un bonito pueblo para pasear con tranquilidad, que ha sabido alejar de sí a los depredadores turistas y a las destructoras agencias de viajes . . . muy recomendable su visita . . .
SOBRE IBERIA
APIANO (X)

18 Cornelio Escipión es elegido general para Iberia. Su partida.
Fijaron, por consiguiente, con antelación el día en el que elegirían un general para Iberia. Al no presentarse nadie como candidato, el miedo se acentuó y un silencio sombrío atenazó a la asamblea. Finalmente Cornelio Escipión, el hijo de Publio Cornelio muerto en Iberia, hombre muy joven - tenía 24 años - , pero con fama de prudente y noble, avanzando hasta el centro de la asamblea pronunció un solemne discurso acerca de su padre y de su tío, y después de lamentar su aciago destino proclamó que, por encima de todo, él era el vengador familiar de su padre, de su tío y de su patria. Expuso muchas otras razones sin pausa y con vehemencia, como un inspirado, prometiendo apoderarse no sólo de Iberia, sino, tras de ella, de África y Cartago también. A algunos les pareció que hablaba a la ligera, como cosa propia de su juventud, pero al pueblo, encogido por el miedo, le volvió a infundir ánimos, ya que los que están asustados se alegran con las promesas, y fue elegido general para Iberia en la convicción de que iba a llevar a cabo algo digno de su coraje. En cambio, los de más edad no lo consideraban coraje sino temeridad. Escipión, al darse cuenta de esto, los convocó de nuevo en asamblea y pronunció otro discurso solemne en un sentido similar al anterior. Y, tras afirmar que su edad no sería para él impedimento alguno, no obstante les invitó públicamente a que si alguno de sus mayores quería asumir el mando se lo cedería de voluntad. Sin embargo, como nadie aceptó su invitación, rodeado de mayores elogios y admiración, partió con diez mil soldados de infantería y quinientos jinetes, pues le fue imposible llevarse un ejército más numeroso, debido a que Aníbal estaba asolando Italia. También cogió riquezas, otros enseres y veintiocho barcos de guerra, con los que se hizo a la mar rumbo a Iberia. 

19 Escipión en Iberia. Decide atacar Cartago Nova. 
Después de hacerse cargo del ejército que estaba allí y reunirlo en un solo cuerpo de ejército con las tropas que llevaba, realizó un rito de purificación y se dirigió a ellos también con palabras grandilocuentes. Se extendió al punto por toda Iberia, molesta con los africanos y nostálgica de la noble generosidad de los Escipiones, la noticia de que Escipión, el hijo de Escipión, había llegado como su general por designio de la providencia. Al enterarse Escipión de esto, fingió que realizaba todo como inspirado por la divinidad. Se informó de que los enemigos acampaban en cuatro campamentos, distantes un gran trecho unos de otros, con veinticinco mil soldados de infantería y dos mil quinientos jinetes, pero que tenían su provisión de riquezas, de trigo, armas, dardos, naves, prisioneros y rehenes procedentes de toda Iberia en la ciudad llamada antes Sagunto y entonces ya Cartago Nova, y de que la custodiaba Magón con diez mil cartagineses . Decidió atacarles, en primer lugar, a causa del escaso número de tropas que estaban con Magón y de la gran cantidad de provisiones, y con la idea de tener a esta ciudad como una base segura de operaciones por tierra y por mar contra toda Iberia, ya que poseía minas de plata, un territorio fértil y mucho oro, y constituía el paso más corto a África. 

domingo, 10 de febrero de 2013

PAROPANISADAS



Habitantes de Asia Central, controlados durante un tiempo por los Persas. Si hacemos caso de la información que trasnmite Amiano, su territorio iría desde la frontera con los indos hasta el mismo Cáucaso. Un pueblo que abarcase ese inmenso territorio, no tiene más remedio que ser nómada. Por tanto, imaginamos a los paropanisadas como ganaderos nómadas, que pastorearían a sus rebaños por la interminable planicie irania. 

"Próximos a esta zona habitan los paropanisadas, que tienen por el este a los indos y, por el oeste, al Cáucaso. Su región es también montañosa y por ella fluyen ríos entre los cuales el mayor es el Gordomaris, que nace en Bactria"
Amiano Marcelino 23, 6, 70.

PLEREOS




Los dálmatas, que duramente combatieron contra los romanos para mantener su independencia, eran una de las estirpes indoeuropeas. Característico de las poblaciones indoeuropeas es su división tribal. En ese sentido, los plereos eran una de las tribus dálmatas, que a su vez pertenecen a los Ilirios. 

"Luego viene el río Narón, los daorizos, que habitan en sus proximidades, los ardieos y los plereos; cerca de estos últimos hay una isla, llamada Corcira Negra. . . "
Estrabón VII,  5, 5.

Los plereos habitaban en la actual Croacia, el río Narón, es el actual Río Neretva, y la isla de Corcira Negra, debe ser una de los múltiples islotes que se bañan en las costas adriáticas de Croacia. 

ANAROS


Anaros, una de las múltiples bandas célticas, que procedentes de la Galia penetran en el Norte de Italia, se fijan al borde los Apeninos y acabaron asentándose en la zona de la actual Parma.

FILACEOS


Los filaceos son un pueblo del interior de la Región histórica de Macedonia, en las proximidades de Serbia. 

"En el interior (de Macedonia) se hallan los aloritas, valeos, filaceos, cirrestas y tiriseos. . . "
Plinio IV, 33.

GAMABRIVOS


Gamabrivos es el nombre de una antigua tribu germana. El geógrafo de Amasia, Estrabón, dice de ellos, que junto a queruscos, catos y catuarios, eran pueblos de menor importancia.

"Otros pueblos germánicos de menor importancia son los queruscos, catos, gamabrivos y catuarios;"
Estrabón VII, 1, 3. 

Puede ser, que en tiempos de Estrabón los gamabrivos eran vasallos, o clientes, de otras naciones germanas más poderosas. 

GRAYOCELOS (o Graiocelos)


Pueblo galo que habitaba en los Alpes, y que en cierta ocasión intentaron entorpecer el paso de las legiones  de César a través de sus montes. Tras varios combates fueron derrotados junto a ceutrones y catúriges. 

"Por ello, deja la legado Tito Labieno al mando de la fortificación que había construido. Él, por su parte, se dirige a Italia a marchas forzadas, recluta allí dos legiones y saca de sus campamentos las tres que invernaban en torno a Aquileya, y por el camino más corto a la Galia Ulterior, a través de los Alpes, apresura su marcha con estas cinco legiones. Allí, desde las alturas, los ceutrones, grayócelos y caturiges intentan impedir el paso del ejército. Derrotados éstos al cabo de muchos combates . . . "
Julio César I, 11. 


HIRROS



Hirros, posiblemente un pueblo germano, que habitaban más allá del Vístula. Aparecen junto a los esciros y vénedos. Es comúnmente aceptado, entre la historiografía actual, el hecho de que los vénedos sean grupos protoeslavos. Teniendo en consideración esto, es posible que los hirros, mencionados por Plinio junto a los vénedos, también fuesen protoeslavos. 

"Algunos sostienen que estas tierras están habitadas hasta el río Vístula por los sármatas, vénedos, esciros e hirros, que hay un golfo llamado Cilipeno, en cuya desembocadura está la isla de Latris y que después hay un segundo golfo llamado Lagno, limítrofe de los cimbrios"
Plinio  IV, 97

IAXARTAS



Iaxartas, habitantes de las inhóspitas estepas, adaptados a la dureza de estériles tierras azotadas por gélidos vientos, quizás, emparentados con los aguerridos escitas. Símbolos, a la vez, de la barberie y la benevolencia de la naturaleza, en contraposición con el decadente mundo urbano. 

"Hay también otros pueblos que habitan estas tierras, pero no creo necesario mencionarlos ahora, porque debo tratar otros temas. Sin embargo, merece la pena saber que, entre estas gentes, casi aisladas por la excesiva dureza del terreno, hay algunas de carácter amable y piadoso, como los iaxartas y los galactófagos. . . "
Amiano Marcelino 23, 6, 62

El río Sir Daria recibía en la Antigüedad el nombre de Jaxartes o Iaxartes; ¿dieron los iaxartas su nombre al río? ¿ o fue al revés?

"Entre los numerosos ríos que la naturaleza hace fluir por estas tierras ya sea para que se unan a otros mayores o para que, por sí mismos, desemboquen en el mar, son célebres el Rimmo, el Iaxartes y el Daico. En cambio se sabe que tienen tan sólo tres ciudades: Aspabota, Chauriana y Saga"
Amiano Marcelino 23, 6, 63. 

JATROS



En la confluencia entre el Indo y el río Acesines (Río Chenab) recibió Alejandro naves que habían construído los jatros. Este pueblo independiente de la India Antigua, disponía de astilleros fluviales y harían buen uso de las excelentes maderas de los bosques tropicales. 

"Permaneció Alejandro en la confluencia del Acesines y del Indo hasta que se le unió Pérdicas y su ejército, una vez dominado el pueblo de los abástanos, pueblo independiente de esta región. Allí se le añadieron otros triacóntoros y naves de transporte construidas por los jatros, otro pueblo indio independiente que se había puesto de su parte"
Arriano. Anábasis de Alejandro Magno. VI, 15

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