Tulga fue un juguete roto, una marioneta en manos de la poderosa nobleza terrateniente de la Hispania visigoda. Destronado en el año 642 fue tonsurado, pero a pesar del sufrimiento infringido no pudieron acabar con su vida. Asqueado de todo falleció de muerte natural.
Ángeles de hierro. Una epopeya sufragista
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